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Drogas, no; libres por Arcadi Espada‏

La propuesta de Felipe González de despenalización de la droga. Razonable. Discutible. Es probable que en una primera instancia aumentaran las muertes y otros desastres de salud. Las drogas, generalmente hablando, traen graves problemas. El último descrito alude a las drogas blandas y la adolescencia: fumar hachís parece influir en el desarrollo de la esquizofrenia. Una apreciable ventaja, sin embargo: se reduciría la delincuencia de un modo drástico. Aunque también es evidente que no cabe confundir la despenalización de las drogas con la instauración de la bondad universal, como se deduce de algunos apasionados argumentos: desgraciadamente, el mal, como el bien, como la misma vida, siempre acaba encontrando su camino. Es difícil, también argumentar, en nombre de la libertad: no todo lo que puede hacerse debe hacerse. Pero hay una realidad al alcance de cualquiera en las farmacias: uno puede matarse con 40 paracetamoles y ver bichos con un puñado de antihistamínicos. La clandestinidad añade prestigio y emoción al acto de drogarse; pero también una dispersa inseguridad. Comprar drogas en el estanco, bien descritas, clasificadas y con fecha de caducidad, da una inexorable tranquilidad comercial, aburridamente burocrática; pero facilitará el consumo.

Para mí, sin embargo, sólo hay algo indiscutible. Sigo desde muy jovencito el mandato de Vizinczey. “No fumes, ni bebas, ni te drogues. Para escribir necesitas todo tu cerebro.” No conozco ningún caso en que la experiencia de la drogadicción haya conducido a nadie a un conocimiento mas profundo del mundo. Las drogas son responsables de una cantidad inmensa de pésimos poemas. Hasta los narcocorridos han de escribirse serenos. Las drogas son capaces de hacer que un hombre corra los 100 metros por debajo de los 8 segundos; pero fracasan gravemente en el endecasílabo. En cuanto al placer atentan contra uno de sus pilares, que es la capacidad de racionalizarlo. El placer de la droga coloca el hombre al nivel del perro. Es un nivel, sin duda; para el que guste del olisqueo. Cualquier droga es una eficaz aliada del olvido; yo he venido al mundo a recordarlo todo, y más allá de la muerte.

Hay que despenalizar las drogas porque es el método idóneo para impulsar su conocimiento. Hay que disipar la niebla combinada de la literatura y del crimen. Hay que mostrar la extremada banalidad de su mecanismo, y arrancar la responsabilidad de la adicción al diablo para entregársela a los circuitos cerebrales regulados por la dopamina. La droga es sólo pecado. “Soy lo prohibido”, cantaba el Bambino, sin saber qué otra cosa podía ser. Las drogas, en fin, merecen el mismo fulminante apotegma que la religión: no hay otro mundo.

El asesino que revisaba los extintores por Julien Cruz‏

El etarra Gurutz Agirresarobe se paseaba por el Parque Tecnológico de Miramón con la misma tranquilidad que hace siete años, tras asesinar a Joseba Pagazaurtundua. Allí se encontraba rodeado de una gran lista de objetivos de ETA, todos ellos pertenecientes al colectivo de la patronal guipuzcoana. Entre idas y venidas de empresarios amenazados, escoltas y coches oficiales, pasaba gran parte de las mañanas de forma discreta.

«Una vida normal», como dijo el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, cuando Agirresarobe fue detenido. El Gobierno de Vitoria considera que ese etarra era un «terrorista durmiente» y que «seguramente estaba a la espera de recibir órdenes de la organización terrorista para actuar».

El Parque Tecnológico de Miramón es el centro neurálgico de la actividad industrial y económica de Guipúzcoa. Está situado en San Sebastián y cuenta con más de 70 empresas agrupadas en sus instalaciones que dan trabajo a más de 3.000 personas. Su edificio central ubica a varias de ellas, además de albergar el aparato de coordinación del complejo.

Precisamente a este edificio acudía el etarra de forma periódica a realizar el mantenimiento de los extintores, lo que le permitía tener acceso a un sinfín de información sobre los miembros de la Asociación de Empresarios de Guipúzcoa (Adegi), cuya sede se encuentra a escasos metros: matrículas y modelos de sus vehículos, horarios de trabajo, número y características de sus respectivos guardaespaldas...

Según revelan fuentes del propio complejo tecnológico, Agirresarobe acudía con regularidad a pasar la revisión de los extintores de ese edificio y de otros adyacentes. Solía personarse en las instalaciones a primera hora, sobre las 8.30 horas, cuando recogía las llaves de los distintos departamentos de la sede central para poder moverse a solas por su interior sin tener que molestar a los responsables de seguridad.

La autorización de la que disponía el presunto terrorista, en calidad de empleado de la empresa Lehengoak, le permitía también acceder a la zona de despachos situada en la tercera planta del edificio central, en la que tienen sus dependencias los máximos responsables del Parque de Miramón. Tanto el presidente del complejo como el director general de la red de parques tecnológicos del País Vasco, Francisco Berjón, cuentan con uno en ese mismo lugar.

Éste último goza además de una dilatada trayectoria política en las filas del PSE que le ha granjeado, como a todos socialistas, el odio de los terroristas. Fue alcalde de Ermua durante 1983 y 1991 y apoderado en las Juntas Generales de Vizcaya.

Agirresarobe llegó a estar a trabajando a solas en más de una ocasión en las inmediaciones de su despacho. Pero el descrito no era el único escenario en el que el presunto asesino de Pagazaurtundua coincidía con posibles objetivos de la banda. Tanto la cafetería como el restaurante eran un lugar frecuentado con asiduidad por Agirresarobe, acostumbrado a tomarse descansos para tomarse un café.

La cafetería es el único local de esas características que se encuentra en el Parque de Miramón y su clientela está compuesta casi en exclusiva por empresarios. De hecho, es conocida como la «segunda sala de reuniones» de Adegi, debido a que sus representantes gustan de acudir allí a discutir sobre negocios de una forma más distendida. Así, el contacto de Agirresarobe con la jerarquía de la patronal guipuzcoana se producía de forma muy estrecha. Pero nadie podía sospechar que aquel tipo simpático con mono azul era un asesino de ETA a la espera de recibir instrucciones para actuar de nuevo.

De igual manera ocurría en el Arbelaitz, el restaurante que tiene el prestigioso cocinero vasco en el edificio y en el que el etarra se quedaba a comer los días que tenía que continuar su trabajo por la tarde. Se tiene constancia de que entró a sus comedores en alguna ocasión.

Allí compartía salón y camareros con los mismos empresarios amenazados y extorsionados por la organización, a los que podía observar de forma prolongada y con exactitud, dada la cercanía entre las mesas.

La mayoría de las personas del complejo apenas daban crédito a su arresto. No esperaban que «un tío tan normal» pudiera ser un sanguinario etarra. De hecho, destacan su carácter «amable» y el «buen humor» que exhibía con el resto de empleados, con los que acostumbraba a bromear y charlar sobre deporte.

Malicia y negocio en la gestión de la gripe A por Juan Gérvas‏

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este mes el fin de la pandemia de gripe A. Ni en el propio texto de la declaración ni en ninguno de los anexos se hace un análisis de la respuesta a esa pandemia; sin más, se da por finalizado un periodo de alarma mundial que empezó en abril de 2009. Se deduce, pues, que todo lo hecho ha sido correcto. En la misma línea se han expresado el Ministerio y las Consejerías de Sanidad en España. «Volvería a hacer lo mismo», es la consigna.

Sin embargo, las autoridades mundiales y españolas tienen dos ejemplos prácticos que ponen en cuestión su estrategia. El primero es Polonia, cuya política de no vacunación se ha saldado al final con 181 muertos en una población de 39 millones de habitantes (por contraste, con una política de vacunación activa, España tuvo 271 muertos para una población de 47 millones). El segundo es el de los médicos del mundo entero, y en especial los españoles, que se opusieron con éxito a las prácticas sin fundamento científico que pretendían implantar las autoridades, y evitaron la alarma y el uso indiscriminado de antivirales y de la vacuna.

La falta de análisis de la respuesta a la crisis y el cierre en falso de un monumental error mundial sugieren que hubo malicia sanitaria. Parece que las medias verdades de las autoridades mundiales y españolas respondían a intereses difusos y variados. Y ahora pretenden la impunidad científica, política y penal…

Se equivocaron con malicia porque en julio de 2009 ya se sabía que la pandemia sólo lo era por la expansión mundial y no por su gravedad, pues la mortalidad era diez veces menor que la de gripe estacional habitual. Activaron planes de contingencia que correspondían a los de una gripe como la de 1918 (española, gran expansión, gran virulencia) y no corrigieron cuando fue evidente que la gripe A era banal. Utilizaron el principio de precaución para adoptar medidas imprudentes y decisiones excesivas y no justificadas, de alarma de la población y de empleo ingente de recursos humanos, farmacológicos, de higiene y otros. Alimentaron el terror de la población a las muertes y neumonías víricas por gripe, especialmente de las embarazadas y de los jóvenes.

Las predicciones hablaban de miles de muertos y de decenas de miles de ingresados en las unidades de cuidados intensivos. Pero se sabía que en el invierno de 2009 (julio y agosto) de Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, todo ello era falso, en escala cien y a veces mil veces menor a lo predicho (18.000 muertos pronosticados en Nueva Zelanda contra 17 en la realidad).

La respuesta dio negocio a muy variados interesados, desde los medios de comunicación a los vendedores de jabón, sin olvidar el beneficio político que obtuvieron las propias autoridades luchando contra una plaga bíblica. Esta apuesta era a caballo ganador, pues no había dudas de la escasa gravedad de la pandemia.

Los daños de tal imprudencia son muchos, y entre ellos figura el descrédito de las autoridades sanitarias mundiales y españolas. La alarma creada tuvo un impacto negativo en salud, que va desde el aborto voluntario por espanto (de embarazadas temerosas de las complicaciones anunciadas) a los errores de diagnóstico con retrasos de tratamiento (por ejemplo, de meningitis etiquetadas como gripe A). A eso hay que sumar el abuso de antibióticos, con las resistencias bacterianas correspondientes, y los efectos adversos de medicamentos innecesarios y/o inútiles (antivirales y vacunas).

Otro perjuicio ha sido el despilfarro de miles de millones de euros en un momento de crisis financiera y económica mundial. Aún más grave, se ha contribuido a transformar en certeza la sospecha de que las grandes políticas, incluyendo las sanitarias, se deciden fuera de los mecanismos democráticos.

¿Qué cabe hacer ahora? ¿En qué forma podemos aprender y dar respuesta los médicos y profesionales de salud, los pacientes y los ciudadanos?

Habría que tener en cuenta que las autoridades se pueden equivocar y persistir en el error. Conviene ser críticos y hacerles llegar las críticas, y en último caso hay que ignorar sus recomendaciones y consejos. Es preciso también utilizar los medios accesibles para elaborar alternativas concretas a las propuestas irracionales de las autoridades. Para difundir esas alternativas habrá que recurrir tanto a los medios de comunicación habituales como especialmente a las redes sociales de internet.

Lo importante es no aceptar las políticas ni las informaciones que amedrentan y tratan de infundir pánico y terror. En este caso concreto se hace necesario exigir el análisis científico de la gestión de la crisis de la pandemia de la gripe A, con la publicación y divulgación de sus conclusiones.

Por último, habrá que depurar las responsabilidades políticas y, en su caso, el procesamiento penal de las autoridades que gestionaron una crisis probablemente con malicia y que no hacen nada para aprender de sus errores. Errar es humano; persistir en los errores, no analizarlos y no corregir para el futuro es inhumano. No deberíamos estar inermes ante políticos que yerran, perseveran en su fallo y pretenden que olvidemos.

En el último trimestre de 2009 y a lo largo de 2010 se ha difundido información sobre la corrupción en torno a la respuesta de la OMS a la pandemia de gripe A en diferentes revistas científicas (Science, British Medical Journal), la prensa general e incluso el Consejo de Europa. Se acusa a la OMS y a sus asesores de colusión de intereses con las industrias farmacéuticas.

Desde luego es cuando menos sorprendente que Julie Gerberding, la directora de 2002 a 2009 de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC, agencia oficial de EEUU que determina el uso de vacunas y otros tratamientos en epidemias y demás) se convirtiera en enero de 2010 en la presidenta de la Sección de Vacunas de Merck (potente farmacéutica).

Mucho huele a podrido en la gestión de la pandemia de gripe A.

Juan Gérvas es médico general en Madrid del Equipo CESCA.

Viniendo del Boniato no sé de qué se quejan por Arcadi Espada‏

No me gusta el tratamiento que el periódico ha dado a la circunstancia hotelera de los deportados cubanos. Y el cebo del spa (¡a cualquier agüilla le llaman spa!) es realmente cómico. A los deportados los habían metido primero en el llamado Hostal Welcome (de una cierta popularidad en you tube y parece que refugio habitual de la disidencia cubana. Los precios del Welcome le merecen este comentario agazapado a la redactora:

«Otros calificaron de ‘cutres’ las instalaciones del hostal, pese a que el precio de una noche en el Welcome (13,90 euros) supera el salario mensual medio de Cuba»

Pese, dice. Como si Cuba entera fuese algo más que una siniestra cutrez.

Yo propongo que para ser coherentes no les den de comer a los deportados otra cosa que arroz y frijoles. Los que puedan comprar con 13,90 me refiero.

La próxima comparación ha de ser entre el Welcome y el Boniato.

Un desastre de prosa por Arcadi Espada

Este artículo de Michael Gerson en el Post, que traduce el periódico. Parece inapelable, y es justo que arranque con el vaivén de contradicciones de Obama respecto a la edificación de una mezquita en la Zona Cero. Pero a mí el artículo sólo me da que pensar una y otra vez en el presidente del Gobierno español. Que llegó al gobierno con una mayoría débil. Que se ha esforzado en gobernar de un modo partidista. Cuya brillantez retórica es descriptible. Cuyos ideales más nítidos tienen que ver con la permanencia en el poder. Y al que le ha salido mal todo lo importante que ha emprendido: la reforma territorial, la negociación con los terroristas, el liderazgo europeo y la gestión de la crisis. Sus únicas victorias son del tipo haiku (el periódico dice que lee a un Mukarami): igualdad, aborto, memoria.


La esperanza perdida de Barack Obama por Michael Gerson

La brecha más destructiva para el Presidente Obama no es la ventaja Republicana inexpresiva en las urnas de las legislativas, ni siquiera una impopularidad de su labor que ha superado a la popularidad, es la brecha entre aspiraciones y realidad.

La polémica de la mezquita de Manhattan ilustra el problema de forma comprimida. Primero vimos al Obama de los principios resonantes (el principio casi totalmente acertado, en mi opinión). Después vino un reajuste interesado políticamente. Luego la explicación de un gabinete descoordinado. Más tarde un silencio vergonzoso, puesto que es difícil aclarar la aclaración de una aclaración. Luego la lamentable declaración del "niego echarme atrás" por parte del presidente.

Fue más que un traspié. Desde el despido de Shirley Sherrod a la obsesión con Fox News, pasando por las críticas vertidas contra la "izquierda profesional", la administración Obama se ve involucrada en un acto diario de hipocresía. Ataca la contundencia y la virulencia de los rigores de la actualidad al tiempo que es totalmente cautiva de su ritmo. En el proceso, a menudo da imagen de ser reactiva, estar desbordada y falta de principios.

Esta brecha entre ideales y práctica se está convirtiendo en la narrativa definitoria de la administración. Obama prometió en tiempos, por ejemplo, poner fin a las "divisivas peleas de comedor en Washington". Al parecer hay una excepción en los refrescos. En su nuevo discurso de campaña, dice: "Resbalamos y nos deslizamos y sudamos la gota gorda, y al otro extremo los Republicanos, están allí de pie mirándonos con sus Fresisuis". En Seattle, el Presidente de los Estados Unidos hacía como que se bebía un Fresisuis para burlarse de sus detractores. Un político como Ronald Reagan sabía levantar ampollas en campaña con un guiño y una sonrisa. La retórica partidista de Obama logra ser sensiblera, mezquina y sin gracia. En campaña, se burla y se queja. No encandila.

Pero esto está claro: la retórica encaja al mensaje. Después de haber dejado atrás los sueños de Franklin Roosevelt para dar lugar a un paro del 9,5%, Obama ha llegado a un callejón sin salida ideológico. Su tendencia política natural sería aún más gasto en estímulos, hoy una imposibilidad política. De forma que sólo le queda atacar a los Republicanos. Es una tendencia política natural. Pero deja a Obama a la misma altura de cualquier otro político partidista en la cuerda floja.

Los motivos de tensión se acumulan. El candidato que se comprometió a superar diferencias partidistas aprobó su agenda en un desfile constante de votaciones superadas a golpe de disciplina de partido y maniobras legislativas al borde de la intimidación. El candidato que pretendía superar divisiones partidistas es percibido en una encuesta reciente de Democracy Corps como "demasiado izquierdista" por el 57% de los electores probables. El candidato que dijo que iba a "cambiar de forma fundamental la forma en que funciona Washington" ha visto crecer la desconfianza de la opinión pública en la administración hasta niveles pre-Revolución Francesa.

El fracaso a la hora de cambiar, o al menos a desafiar, la cultura de Washington irrita a izquierda y derecha. Esto dice Lawrence Lessig en The Nation: "Obama va a dejar la presidencia, sea en 2013 o en 2017, con Washington esencialmente intacto y el movimiento que inspiró traicionado".

La altura de la caída política de Obama se mide por lo incómodos que parecen ahora los ecos de su antigua retórica. Cuando hace poco dijo "Alcancemos la esperanza", se trataba de un verdadero esfuerzo. Sonaba a cantante pop entrado en años, barrigudo y desentonado, que tropieza en un viejo éxito. A Obama le persiguen los recuerdos de su propia promesa.

Los políticos se han hecho famosos por decir una cosa y hacer otra. Y los elevados ideales y la elevada retórica siempre generan el potencial de la hipocresía. Pero la decepción con Obama es especialmente acusada. Llegó al cargo proporcionando refrescantes esperanzas a votantes nuevos. América estaba borracha de idealismo -que termina en una resaca particularmente dura. Pocas presidencias se han levantado de forma tan consciente o completa sobre una marca idealista, con su propio lenguaje e iconos característicos. Pero esta "nueva clase de política" ha demostrado ser convencional en su conducta, predecible en su contenido y excepcional solamente en la profundidad de las divisiones que ha provocado. A la administración Obama se le presenta no sólo la perspectiva de un rechazo electoral masivo, sino una cuestión: ¿cómo se ajustará a la muerte de la fe que alumbró?

Para algunos, esto es simplemente la confirmación de su visión preexistente de la política, que el idealismo es un fraude, que la inspiración retórica es un timo. Es cierto que muchos políticos no mejoran tras un análisis más de cerca, que ningún hombre es admirado entre los que le conocen bien. Pero una nación de conocedores perderá su talento para los grandes propósitos. De forma que debería ser fuente de tristeza que Obama, para muchos, se haya transformado en fuente de cinismo.

Todos los políticos caen, pero no desde tan alto.

Proponen esterilizar a todos los gatos de Bélgica para 2016

Un departamento del Gobierno belga ha propuesto esterilizar a todos los gatos del país para 2016 como forma de combatir el exceso de población de estos animales, según publican hoy varios diarios.

El plan de la sección de bienestar animal del Servicio Federal de Salud Pública debería comenzar en 2011 y escalonarse durante cinco años, según informa un diario belga.

En primer lugar se prevé esterilizar a los gatos de los centros de acogida, para continuar con los felinos de los criadores y terminar con los domésticos. El objetivo es que para 2016 todos los gatos estén identificados, registrados y esterilizados.

Este proyecto es consecuencia de los numerosos problemas que el exceso de gatos abandonados por sus dueños está causando en el conjunto del país. Durante 2009, más de un tercio de los 37.000 gatos de los centros de acogida de Bélgica tuvieron que ser sacrificados ante la imposibilidad de encontrarles un hogar.

Sólo en la ciudad de Charleroi (200.000 habitantes) hay entre 4.000 y 6.000 gatos vagabundos, lo que genera preocupaciones de limpieza y salud pública, además del sufrimiento animal, según fuentes del Ayuntamiento que citó la pasada semana el diario Le Soir.

De los 589 municipios belgas, 207 tienen ya algún tipo de plan para promover la esterilización de los gatos a fin de luchar contra la superpoblación de estos animales. La organización de defensa de los derechos de los animales Gaia lanzó recientemente una campaña en favor de esta medida.

Guerreras sin fronteras por Arcadi Espada‏


Hay algunas cuestiones a discutir en la foto de la soldada israelí –y en las otras nuevas que ha publicado el periodista Dimi Reider en su blog. La Autoridad Palestina ha dicho que las fotos son humillantes. Es un adjetivo inmediato; pero sólo puede aplicarse a la soldada. Respecto a los prisioneros la humillación no proviene del acto de la fotografía (tal vez ni se enteraron) sino de lo que se ve en la fotografía: un apreciable documento del trato a los prisioneros. El ejército israelí, que se ha apresurado a arremeter contra la soldada, debe ponerle un pie a esas fotos: qué, quién, cómo, cuándo y dónde. Y también debería comprometerse a una revisión de su programa deontológico. Hay más cuestiones vinculadas, que la fotografía comparte con otras de su clase. Una llamativa, y ya observada en la guerra de Irak, es la naturaleza de la nueva mujer: más Judith que Verónica.

Luego está facebook, el asunto. La soldada colgó las fotos el 3 de agosto. Pero sólo hasta el lunes 16 no hicieron efecto: la razón principal es que habló de ellas la televisión. Es decir durante 13 días las fotos no se movieron del ámbito personal de la soldada. Tiene una importancia relativa que se colgaran en su perfil público y todo el mundo pudiera verlas: todo el mundo no deja de ser una optimista teoría, muy del gusto del ingenuo exhibicionismo internáutico. Si alguien entre sus conocidos no la hubiese sacado del círculo, la foto seguiría calmadamente en su lugar. En términos analógicos habríamos descrito el suceso diciendo que la soldada estaba en su casa, enseñando el álbum de guerra, y alguien le robó una foto y la llevó a la televisión. Es llamativo que la soldada se aventurara a correr el riesgo de que la robaran. Puede que sea víctima del síndrome facebook: cuando, en paralelo al desvanecimiento de las fronteras entre la realidad y la ficción, tampoco ya se distingue entre lo público y lo privado. Ella se sentía en su casa, comentando su vida. Hay que reconocer que en este asunto concreto era difícil hacer las cosas de otro modo: ¿Cómo enseñar el álbum a los amigos, tal vez remotos, (y comentarlo, y troncharse) sin utilizar facebook? ¿Y cómo se controla, incluso en un grupo privado, que una copia no pueda circular libremente? ¡Ah, si los derechos de autor sólo fueran un problema de la SGAE!

Hay otra hipótesis: que no viera riesgo. Nada inmoral que ocultar. ¡Al fin y al cabo no salía desnuda! La hipótesis de que estas jóvenes guerreras sin fronteras no distingan entre un prisionero y una pieza de caza.

Humillados y ofendidos por Pedro G. Cuartango‏

Publicada en 1861, ‘Humillados y ofendidos’ es la novela con la que Fedor Dostoievski cosechó su gran primer éxito, a pesar de que no tuvo una buena acogida por parte de la crítica. Aun cuando la obra está concebida como un folletín y hay concesiones al sentimentalismo, no hay duda de que el escritor ruso muestra lo mejor de su talento.

El maestro de San Petersburgo tenía una asombrosa capacidad para penetrar en los entresijos del alma humana, pero siempre destacan en sus trabajos los personajes fascinados por el mal. Quedará para siempre la genial creación de su Raskolnikov, atrapado por la codicia, el alcohol y los remordimientos, o del nihilista Stavroguin, que empuja a unos hombres ilusos al crimen. En ‘Humillados y ofendidos’, Dostoievski traza con una perspicacia diabólica el carácter del malvado príncipe Valkovsky, que destruye a todos los seres humanos con los que se relaciona.

Valkovsky arruina a su honrado administrador Ikmeniev, abandona a su mujer y su hija, intenta aprovecharse de su amante y manipula a su hijo Aliocha, destruyendo su amor por Natacha. Hay en la novela una larga conversación entre Valkovsky e Ivan Petrovich, el protagonista, en la que el príncipe, totalmente borracho, hace una exaltación de las ventajas del mal. Son 25 o 30 páginas que deberían figurar en cualquier antología de la literatura universal, al mismo nivel que la apasionada declaración de amor de Hans Castorp a Madame Chauchat en la ‘La montaña mágica’ de Thomas Mann.

Valkovsky es un sofista que defiende de forma brillante la inocuidad del bien y la superioridad moral del mal, que es para él una forma de legítimo egoísmo. Considera un favor hacia su hijo forzarle al matrimonio con una noble millonaria, de la que él podría sacar rédito a costa de destrozar la felicidad de su vástago.

Los bajos instintos de Valkovsky le llevan a visitar el miserable piso en el que viven Aliocha y Natacha para fomentar la discordia y reírse de la desgracia de esta mujer atormentada. El príncipe disfruta con la ofensa y la humillación y utiliza su fortuna para hundir a sus adversarios.

Tal y como sucede en la realidad, el mal triunfa en las novelas de Dostoievski, en las que con frecuencia los buenos son víctimas de la explotación o el oprobio, mientras que los que carecen de prejuicios llegan a lo más alto en la escala social.

Nuestra sociedad también está llena de malvados como Valkovsky que anteponen el éxito o el dinero a cualquier otro valor. Lo malo es que son presentados como triunfadores que merecen ser imitados por los demás. Incluso algunos de ellos adoptan un discurso pseudoético para confundir al personal. Haría falta un nuevo Dostoievski para desenmascarar a esos falsos profetas que atraen tanto a algunos ilusos.

Polvo serán; mas tendrán sentido por Arcadi Espada‏

El delegado Lorente publicó ayer en el periódico una pieza antológica. Uno de esos textos que marcan época y la empaquetan. Un documento para meterlo con algunas monedas, un teléfono móvil y unas gafas de la ottica Micromega en alguna de esas cápsulas del tiempo para marcianos posnucleares. Un j’accuse, sustentado en la enfermedad y no en la razón, pero j’accuse al fin. Al que no le faltaba, incluso, su rasgo de humor, como en este párrafo:

«Como se deduce de algunos artículos y opiniones aparecidos estos días, hay quien prefiere esconder la realidad de fondo bajo argumentos basados en percepciones individuales que se apoyan a su vez en datos aislados e inconexos.»

¡Datos aislados e inconexos el delegado Lorente!

En este artículo sobre el que volveré una vez y otra hay una frase cardinal y luminosa:

«No se puede ser simplista y decir que es una Ley contra los hombres. No es así; sólo actúa contra quienes se aprovechan de las circunstancias que la cultura sitúa a su alcance para ejercer la violencia, algo que no pueden hacer las mujeres. Pero ello no significa que ellas no sean sancionadas cuando agreden: lo son de manera proporcional al significado de la violencia que ejercen, y no sólo al resultado de la agresión.»

Sí, comprendo que sea difícil encontrarla entre la exuberancia. Pero escribir que las sanciones se establecen en razón del SIGNIFICADO de la violencia y no sólo de su RESULTADO es un altísimo ejercicio de precisión. Es evidente que el delegado Lorente tiene que ser tratado (y con él, por cierto, toda la pandilla de vividores a cuenta de la sociología, los estudios culturales y la subvención que le surten de conceptos como ése del «modelo ecológico de la violencia»); pero no, en absoluto, de la enfermedad semántica, para la que muestra más credenciales que Alonso Quijano, adarga.

La precisión del delegado, por lo demás, debe hacer enrojecer a los magistrados del Tribunal Constitucional que legitimaron una ley (la de la Violencia de Género) que privilegiaba el significado frente a los hechos. Y de la que ahora reniegan, aunque sin saber cómo, en un ejercicio más bochornoso que el verano barcelonés.

Los libros electrónicos, asignatura pendiente en el mercado hispano de EEUU por EFE‏

A vuelta con los editores.


Los libros electrónicos, asignatura pendiente en el mercado hispano de EEUU

La gerente de contenidos internacionales de Barnes & Noble, Patricia Arancibia, dijo que los editores latinoamericanos deben de cuidar el mercado hispano de EEUU con libros digitales en castellano.

Arancibia hizo esas manifestaciones durante la vigésimo tercera edición de la Feria del Libro de Bogotá.

La ejecutiva de la mayor cadena de librerías de EEUU, y una de las invitadas de gala a esta feria -caracterizada tanto por rendirle homenaje en esta versión al Bicentenario de Colombia como a darle un impulso a las publicaciones digitales- aseguró que el reto que queda por delante es acercarse al público latino, que constituye el 18% de la población de ese país.

"Estamos hablando de 40 millones de personas que ya disponen de muchos libros en inglés pero pocos en español, y son esos, precisamente, de los cuales queremos tener más; porque abundan en impreso, pero no en digital", dijo Arancibia, licenciada en Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y que en la actualidad vive y trabaja en Nueva York.

Arancibia alentó a los editores presentes en la Feria, quienes han escuchado sus intervenciones en medio de la "expectación y el nerviosismo" que representa para ellos este nuevo mercado, a que aborden las nuevas tecnologías sin dejar de mantener su negocio tradicional de impresiones en papel.

"Los libros virtuales son más fáciles de vender porque no tienen que pasar por aduanas y son mas baratos para el público", quienes los pueden leer gracias a un 'software' de acceso gratuito que se puede instalar en tabletas, ordenadores y otras plataformas.

"En estos tres días de Feria he podido ver que los editores están receptivos al libro digital, pero que también tienen mucha expectación y miedo, aunque un miedo curioso, que también resulta estimulante para ellos" y que los hace entender que "tienen que meterse en este negocio y saber cómo se hace", explica mientras saluda afablemente a quienes esperan para abordarla con sus dudas.

El 85% de las principales editoriales de la región no ha debutado con los 'e-books', lo que demuestra que el libro impreso sigue siendo el rey en esta parte del mundo.

POco contenido en Latinoamérica

En 2009 sólo el 15% de las principales editoriales de Latinoamérica tenía libros electrónicos en sus catálogos, un porcentaje relativamente bajo pero que significa un crecimiento del 1,5% respecto al 2008, según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina (Cerlalc).

Ese organismo, dependiente de la Unesco y con sede en Bogotá, reveló tal medición el pasado 22 de abril, en vísperas del Día del Idioma, y en la misma señaló que el 45% de las editoriales consultadas admitió que tardará unos 10 años para que sus libros editados y comercializados digitalmente representen al menos el 20% de las ventas de sus empresas.

Otro 33% calculó que ello sucederá entre 2015 y 2018, después de de admitir que actualmente, en promedio, no tienen mas de ocho títulos en ese formato.

"Los dueños de Nook (el lector digital comercializado por Barnes & Noble y que es competencia del Kindle, de Amazon) han incrementado sus compras combinadas de libros impresos y electrónicos. La realidad es que no vemos que la gente que compre 'ebooks' deje de comprar los convencionales", apunta.

Aun así, admite que desde que Barnes & Noble lanzó en julio de 2009 su tienda 'online' las ventas se elevaron 51% en el último cuatrimestre fiscal de ese año, toda vez que la gente "puede acceder a más de un millón de libros virtuales", los cuales la firma espera incrementar "con la ayuda de publicaciones en español".

Tendencias

Sobre la preferencia de los lectores, Patricia Arancibia dice observar una fuerte tendencia a los 'thrillers', "a las llamadas historias de género, de detectives, aunque los jóvenes prefieren ahora mucho las novelas de vampiros, que están en boga, como Twilight", y precisa que no sólo las nuevas generaciones se apegan a la tecnología digital en materia de libros.

"La gente que lee 'e-books' y que compra lectores digitales son los denominados jóvenes-adultos y muchos adultos", dice, y sorprende ver cómo "hay una gran cantidad de personas por encima de los 45 años" que gustan de ellos.

De hecho, "en Estados Unidos las mujeres de 35 a 65 años son fuertes compradoras" tanto de libros digitales como de los aparatos electrónicos diseñados para facilitar su lectura, precisa.

Lo anterior muestra que el camino que le resta por recorrer a América Latina "es largo y culebrero" y que más tarde que temprano la industria editorial de la región ha de dar vuelta a la página e incursionar en este nuevo mercado, so pena de recibir un "delete" (eliminar) de sus lectores.

Falta de correspondencia por Arcadi Espada‏

Barcelona, 1 de agosto de 2010.

Querida Maite: Espero que estéis bien al recibo de la presente. Por aquí bien, a Dios gracias. El caso por el que te escribo, lo reconozco, es algo extravagante; pero así es la vida. Me han encargado en el periódico uno de esos articulillos veraniegos del género Mi Primera Vez. Y voy a contar lo que pasó en una habitación de Cambrils hace 36 años. Mi intención, ya sabes cuánto odio la fiction en lo faction, es ser preciso en lo que pueda serlo. Y se me ha ocurrido lo siguiente. Yo escribiría un texto base, que tú podrías ir acotando en lo que recuerdes o en lo que te interese. Mi intención es escribir a dos voces el recuerdo. Me encantaría que quisieras hacerlo, pero comprendería que no.

Un beso y abrazos para Javi… A.

Roses, 2 de agosto 2010


Querido Arcadio:

Anoche leí tu correo y he pensado en lo que me propones.

La idea de evocar un recuerdo común, escribirlo y contrastarlo después, es buena. Puede resultar algo interesante, fructífero e incluso divertido. De hecho, la idea me parece tan buena que no creo que la merezca un articulillo veraniego del género Mi Primera Vez. Con esto, no quiero decir que no te crea capaz de hacer algo bueno, correcto y hermoso para el género veraniego: hace años, recuerdo que escribiste una serie sobre el río Ebro que fue con seguridad lo mejor de El País aquel verano. Pero lo que me propones en tu correo es otra cosa, tú mismo lo dices: «un articulillo».

Lo que se recuerda suele ser a veces engañoso. La memoria es así. Pero a veces es valiosa, precisa y preciosa.

En cuanto a Cambrils, creo que tu memoria te engaña: no hubo nada especial en aquel viaje, incluso nos lo podríamos haber ahorrado. El viaje lo hicimos a finales del primer verano y terminamos comiendo en casa de Elisenda. El recuerdo al que creo que quieres referirte es anterior y tiene otro escenario, aunque su población también empezase por C y también cogiéramos un tren.

Ahora que lo pienso me doy cuenta de que hicimos bastantes viajes en tren en aquella época. Conservo un recuerdo especialmente hermoso asociado a la antigua estación de Cercanías: era, según creo, la primera vez que nos veíamos a solas. Llegaste con más de una hora de retraso a la cita y yo te esperaba, o mejor dicho, ya no te esperaba, sentada en los escalones de la estación. Recuerdo tu sorpresa, tu alegría sincera al encontrarme. Cogimos el tren y fuimos a la playa. Hoy podría decirse que no sucedió nada. Nada, al menos, digno de ser contado en un articulillo. Absolutamente nada. Volvimos a Barcelona en tren a última hora de la tarde después de un día de playa. Hacía calor. De ese día conservo un grato recuerdo y un poema sencillo y hermoso que escribiste. Ahora no estoy en casa y no puedo comprobarlo, pero creo que el poema termina con estas palabras: «Calor en el viaje sentimental». Sapore di sale, sapore di mare…

Os deseo un buen verano.

Barcelona, 2 de agosto de 2010


Querida Maite:

¡Por una vez que no me doy importancia…! No escribiré un articulillo. Intento no escribir bobadas. Y mucho menos molestar a la gente por ellas. Justamente si me he metido en este atolladero de la memoria es por no resolver la papeleta con un mero aliño.

Pero, en fin, esto es lo de menos.

Lo realmente importante (y sensacional) son las noticias que me das sobre Cambrils. Creo que te equivocas, francamente. Casi amanecía y tú estabas encima de mí. Que hayas adosado al recuerdo la figura de Elisenda me ha hecho dar un respingo. ¿Que comimos en casa de Elisenda? ¿Yo comí alguna vez en aquella casa? ¿Por qué? No puede ser verdad. Fue en Cambrils, sin duda alguna. Yo lo he recordado mucho cada vez que pasaba por allí.

Creo que con la C aludes a Canet. No recuerdo nada de ese viaje concreto. Pero sí que fuéramos alguna vez, claro. Íbamos a los lugares con tren. Nadie conducía entonces. También recuerdo el viaje a la playa, que fue nuestro primer encuentro a solas, en efecto. Fuimos a Blanes. Sé lo que hice antes de besarte. Fue muy comentado entre nosotros. Pero no logro recordar, en cambio, por qué llegué una hora tarde. Yo he sido siempre puntual. Y recuerdo el poema, y recuerdo el sapore di sale, con cuyos versos (»un gusto un po’ amaro») escribiste el que debió de ser tu último papelillo a mí.

En fin, querida. Disculpa si todo esto te ha causado alguna molestia.

Un beso… A.


Roses, 2 de agosto 2010

Querido Arcadio: No hay nada que disculpar porque nada me ha molestado verdaderamente. Lo único que no me gustaría es que utilizases un recuerdo hermoso para un articulillo (la palabra la has utilizado tú): «Me han encargado en el periódico uno de esos articulillos veraniegos del género Mi Primera Vez». Así es como exactamente lo expresas. Las palabras «articulillo» y «primera vez» no me han gustado para referirse a recuerdos por los que siento un gran cariño. Sólo eso y nada más.

A veces lo que se recuerda es engañoso. Ya lo ves: según parece Cambrils nos evoca recuerdos distintos. Tú estás convencido de que yo me equivoco y yo creo conservar una memoria muy precisa. Es lo que pasa con la memoria: que está hecha de material sensible.

Un beso. Maite.

Muerte a la pena de muerte por Javier Gómez de Liaño

Disculpe usted, pero me parece que esta frase se la he oído antes. – Tiene razón, pero es que hay cosas que enseguida se nos olvidan. Recuerde aquello que Gide decía de que todo está ya dicho, pero como nadie atiende, hay que repetirlo cada mañana.

Hace ahora cuatro años, a raíz de la ejecución, en el Estado de Oklahoma, de una mujer de raza negra llamada Wanda Allen -el método fue la inyección letal-, desde esta misma Tribuna traté de argumentar que matar a un semejante, lo haga quien lo haga, incluido el Estado, era injusto e inhumano. Pido licencia para insistir sobre el asunto, a partir de los datos recientes acerca de la situación de la pena de muerte en el mundo y de la ejecución en los últimos meses de tres penas de muerte, que se sepa. Una, a mediados de junio, en la prisión de Drapeu, en Utah, donde el preso Ronnie Lee Gardner, condenado a muerte por asesinato, fue ejecutado, a petición propia, por un pelotón de fusilamiento. Las otras dos, a finales de julio, llevadas a cabo en la Cámara de la muerte del Centro de Detenidos de Tokio con la presencia, como testigo cualificada, de la ministra de Justicia del Gobierno de Japón, una tal Keiko Chiba.

Según el estudio de la organización Nessuno tocchi Caino -Que nadie toque a Caín-, un colectivo empeñado en dar muerte a la pena capital, el número de ejecuciones en el año 2009 resulta aterrador. El país que se lleva la palma es China, donde cerca de 2.000 personas, según cifras oficiales -las no oficiales hablan de 5.000- fueron ejecutadas el año pasado; entre otros delitos, por corrupción, contrabando, proxenetismo, fraude fiscal o falsificación de moneda. El segundo puesto de la clasificación, a gran distancia, lo ocupa Irán con 402. El tercer lugar es para Irak, con 77 condenas. En el cuarto se sitúa Arabia Saudí, con 69. Y en el quinto, Estados Unidos de Norteamérica, con 52 ejecutados, distribuidos por los 11 estados donde todavía conservan la pena capital y en los que auténticos sacos de carne humana -la lista de espera es de más de 1.200- aguardan vez en las galerías de la muerte para ser llevados al otro mundo, con la única y diminuta esperanza del perdón del gobernador de turno.

Todas estas cifras, escalofriantes por sí mismas, estremecen aún más si se repara en que, a tenor de las encuestas a pie de patíbulo, un elevado porcentaje de la población -en Japón, el 86%- está de acuerdo con que se mate a un delincuente en pago de un grave delito cometido. Tan cierto como que el 65% de los norteamericanos apoya la pena capital y como que el hoy presidente Obama no tuvo reparos a la hora de defenderla durante la campaña electoral. Es evidente que el ser humano se acostumbra a todo, hasta a la insensatez, y que es capaz de encontrar aceptable lo que es monstruoso.

He aquí el debate. Aunque, por fortuna, cada día sean menos, hoy por hoy, todavía hay mucha gente que desde una muy sutil interpretación de la justicia es partidaria del mantenimiento y aplicación de la pena de muerte. La pregunta es si para hacer justicia es necesario ejecutar a una persona. Quizá la respuesta esté en la afirmación de Bernard Shaw de que «los criminales no mueren a manos de la ley, sino a manos de otro hombre».

Es cierto que durante muchos siglos la pena capital, en sus más variadas modalidades, ha sido considerada como el derecho del Estado de castigar a un semejante hasta la eliminación física. En su Ensayo sobre el Gobierno Civil, John Locke, a quien se tiene por el padre del liberalismo moderno, afirma que «los hombres que no se someten a los lazos de la ley ni tienen más regla que el uso de la violencia, merecen ser tratados como animales de presa, como criaturas peligrosas y nocivas». No menos rotundo y terrible es Rousseau al justificar la pena de muerte en que «todo malhechor que ataque el derecho social se convierte por sus malas acciones en rebelde y traidor a la patria (…) siendo preciso que perezca (…)» (Contrato social, II, 5).

Desde mi condición de jurista declaro que no hay razón aceptable para que la pena de muerte exista. Frente al crimen, por grave que pueda ser, eliminar al criminal no es la mejor terapia y se equivocan quienes sostienen que cuando se ejecuta a un criminal, el Estado obra en legítima defensa y avisa a otros potenciales delincuentes. Primero, porque leyes como la del talión hace tiempo que fueron superadas. Segundo, porque está demostrado que la pena de muerte no es ejemplarizante ni rebaja el coeficiente de los delitos para los que se fijó e incluso hay casos en que actúa de estímulo. Y tercero, porque acabar con el delito mediante el mecanismo de matar a los delincuentes implica renunciar al estricto legalismo penal. Como dejó escrito Antonio Beristaín, catedrático de Derecho Penal, fundador y director del Instituto Vasco de Criminología, el lenguaje del Derecho Penal no es el de la irracionalidad, el de la venganza, sino el que pide respeto a la dignidad de toda persona, sin excluir al delincuente. El derecho punitivo no puede ser tan primario, tan fanático hasta el punto de conducirse con obediencia ciega por la ancestral saña punitiva. Eso por no hablar de cuando se mata a alguien y luego resulta que ha existido un error, pues la muerte, por irreversible, no tiene marcha atrás ni admite reparación.

En el Coloquio Internacional sobre la Abolición Universal de la Pena de Muerte, celebrado en diciembre del año 2008, el presidente Rodríguez Zapatero proclamó que la proscripción definitiva de la pena capital en el mundo «va a ser una de nuestras prioridades». Sin embargo, para Amnistía Internacional, desde entonces poco o nada ha cambiado y se sigue matando en nombre del Estado, aunque también señala que en el año pasado y en los primeros seis meses de 2010 se ha registrado un retroceso positivo de la pena de muerte en el mundo.

Siempre fui partidario de que la razón llega a quien la busca y se oculta a quien no la cultiva. Por eso, todos los hombres de buena voluntad, sean de derechas, centristas o de izquierdas, deben hacer acopio de fuerzas de convicción, pues el estremecimiento por la muerte del prójimo sigue presente en algunas partes de este planeta llamado Tierra. No se trata de pedir clemencia a los gobernantes que aún gustan de la sangre derramada en los cadalsos penitenciarios, pues en su torpeza no habrían de prestar oídos; bastaría, si tuvieran conciencia, con que se detuvieran a escucharla entre las descargas de los fusiles, o el olor a pentotal o a carne quemada.

Entre las pancartas que podían leerse a las puertas de la prisión donde Ronnie Lee Gardner fue ejecutado, en las afueras de Salt Lake City, había una en la que podía leerse: «Cuando el Estado fusila, todos apretamos el gatillo». Estoy convencido de que no está muy lejos el día que podamos redactar el siguiente epitafio: «La pena de muerte ha muerto». Yo, si llego a tiempo, gustosamente escribiré ese obituario.

Javier Gómez de Liaño es abogado y magistrado en excedencia.

Obama, en la zona cero de la verdad por Arcadi Espada


La matización que parece haber hecho Obama de su apoyo inicial al proyecto de construir una mezquita cerca de la Zona Cero. Una matización muy peligrosa. Si no se acepta que el Islam pueda rezar allí, es que se considera que el Islam es responsable de lo que sucedió allí. Es lo que opinan algunas víctimas: «La construcción de la mezquita es una provocación». Este es uno de esos momentos interesantes para un político. Hasta que la realidad le cuadra, el político puede ir contemporizando. Es decir, puede ir pasando la maroma mientras insiste en la obligación de distinguir entre el islam y sus lecturas torcidas e incluso especula con la auténtica responsabilidad que la religión pueda tener en determinados crímenes. Pero de repente sucede algo como esto: un grupo de musulmanes quiere deshacer definitivamente cualquier vinculación entre la fe y la matanza y para ello propone construir un lugar de culto entre las cenizas. La contemporización se ha acabado. El político se enfrenta a una obligación rara: la de probar que antes hablaba en serio. Y obviamente, y sobre todo con mucha seriedad, lo desmiente.

Del dominio digital por Arcadi Espada

Del dominio digital

Querido J:

El copypaste (al copiar y pegar textos en la pantalla del ordenador me refiero) es la palabra de nuestra época. Aunque me doy cuenta de que me estoy haciendo viejo y morigerado: ayer habría escrito que el copypaste es nuestra época. La palabra es más antigua de lo que imaginaba. He aquí el oportuno coypaste de la wikipedia: «La frase es anterior a los ordenadores. Por ejemplo, un libro de 1969, The Roman Years of Margaret Fuller. A Biography of Joseph Deiss dice: «Fue un trabajo de cortar y pegar, en el que las tijeras hacían de tijeras del censor». Las asociaciones e implicaciones del copypaste son infinitas. Esta mañana, antes de ponerme a escribirte, leía un agudo editorial del New York Times sobre el copypaste aplicado a la moda. Parece que los creadores norteamericanos van a exigir el copyright a sus creaciones, hartos ya de la actividad de los mantas. El editorial se mostraba comprensivo con los modistos y subrayaba que la copia hace un gran daño a la industria. Pero marcaba distancias entre la copia en la industria musical o cinematográfica y la de la moda.

«Existe una buena razón por la que los diseños de moda nunca hayan estado protegidos por copyright. Algunos diseñadores han perdido ventas por las falsificaciones, pero la copia de los diseños no ha sido una amenaza seria para la superviviencia de la industria. Al contrario, mucho del crecimiento y la creatividad en la industria depende de la imitación. ¿A qué se debe? A algo que todos sabemos instintivamente sobre la moda. Como dijo Shakespeare: «La moda gasta la ropa más rápidamente que el hombre». Es decir, que mucha gente compra ropa nueva no porque la necesite, sino sólo para estar a la última. Sin las restricciones del copyright, los diseñadores son libres de rehacer un diseño y lanzar lo que esperan que sea un estilo que dé dinero. El resultado es el concepto más sagrado de la industria: la tendencia.»

La tendencia, es decir la principal filosofía de nuestro tiempo, no puede entenderse sin la copia.

Fíjate hasta dónde ha llegado el copypaste y su influencia que los toreros quieren inscribir sus faenas en el registro de la propiedad intelectual. Es asombroso, sobre todo, porque sin copypaste no habría habido toreo. Los naturales, las verónicas ¡y hasta el salto de la rana! no habrían podido fijarse como suertes. Y, a diferencia de lo que sucede con otras suertes, como las novelas, las sinfonías, las tres unidades dramáticas y la minifalda, es difícil apreciar a simple vista qué queda, aparte de la suerte en sí, que pueda inscribirse en el registro.

Las asociaciones son tentadoras, pero no querría perderme en más arrabales. El copypaste informático, que es lo que hoy me interesa, tiene una doble cara. Es un extraordinario vector de cultura/Es una peligrosa amenaza de la cultura. Pocas herramientas habrán aumentado la potencia cultural, y por lo tanto puramente física, muscular, de la Humanidad como la posibilidad de tener acceso mediante la digitalización de libros, periódicos, documentos diversos en los más diversos idiomas, a informaciones cuyo acceso era inifinitamente más laborioso. El ctrl-f (las teclas de búsqueda en windows) permite llegar en segundos a rincones (nombres, cadenas de palabras) que antes eran inaccesibles si no era a fuerza de azar y tiempo. El ctrl-c (las teclas de copia) permite capturar esa información con una limpieza, rapidez y usabilidad muy superior a la de una fotocopia. El ctrl-v (las teclas de pega), permite volcar esa información en un marco cualquiera (en otro texto, en un mensaje, etc) asociarla y diseminarla. Búsqueda, captura y reproducción son funciones claves en el sistema cultural de la humanidad: la digitalización las facilita hasta un extremo inconcebible hace sólo una década. La contrapartida es conocida: copiar nunca fue tan barato. El precio es, exactamente, la cuestión. No sólo en dinero, también en esfuerzo. Comprar cultura (un disco, un libro) siempre ha sido, en el fondo, copiarla. En el mundo analógico ni siquiera era necesario el dinero. Cualquiera podía copiar a mano un libro. Y ya no digamos aprenderse una canción y cantarla. ¡Lo que yo copio, y con tanta gracia, en este campo!

El bajo precio de la copia ha llevado a reaccionar a la industria de la cultura. Si copiar es gratis, crear es gratis. Y «crear es gratis» es un oxímoron de aquellos que tanto apreciaba Rafael el Gallo, el imposible. La reacción es necesaria. Pero hay problemas. Tengo al lado este artefacto soberbio. El iPad. Acabo de descargarme un número monográfico de Nature: El genoma humano a los diez años. A los diez años del primer borrador de la secuenciación, claro. El copypaste es imposible. Y el hipertexto (los links) está reservado a la publicidad. Tan plano (tan duro) como una revista de papel. Puedo sacar fotocopias, claro, con mi iPad: pero tendré texto tan inanimado como una fotografía. Texto que impide, por ejemplo, entre otras muchas cosas importantes, la importantísima traducción automática. Lo de Nature no es accidental. Es lo que están haciendo otros. Wired. Fortune. La web cerrada. Es una limitación y una vuelta atrás.

Por suerte no es lo que está haciendo este periódico donde te echo las cartas. Su aplicación Orbyt permite el copypaste y por lo tanto una relativa circulación de la información. Y digo relativa porque Orbyt (o cualquier otro sistema parecido) plantea otro grave problema: la fragmentación de la información. Es decir atenta contra la principal y más admirable de las utopías google: la unificación del conocimiento. Estas palabras tan gordas quieren decir lo siguiente. Todo lo que publica este periódico ya no está indexado por google. Busca en google «Sigue con salud.» No verás más que esporádicos resultados del periódico, anteriores a Orbyt. Es tremendo. ¡Casi doscientas cartas tocando madera! Tu única posibilidad es buscarlas en la hemeroteca de Orbyt. Te aparecerán. Pero no podrás linkarlas, ni siquiera para otros suscriptores. Ahora imagínate que pasa lo mismo (como pasa en general) con el resto de grandes periódicos. Con las grandes revistas. Que haya que buscar la información nicho por nicho. Lo que se pierde, en términos de posibilidad de conocimiento, es realmente incalculable.

Este equilibrio entre el conocimiento y el precio es difícil de resolver. Pero creo que la única posibilidad es el establecimiento de lo que podríamos llamar «el dominio digital». Tú sabes que, en España, los libros de un autor pasan al dominio público a los 70 años de su muerte. No creo que estas cartas nuestras necesiten tanto. Ni los libros, por cierto. En todo caso ahora estamos hablando de periódicos. Los editores deben calcular el tiempo en que la indexación por google no afectará al modelo de negocio. Lo comentaba esta mañana con Luis F. Nistal, que es el responsable de hacer de Orbyt un negocio.

—Hay que pensar en ello. Al cabo de un tiempo la indexación de nuestros textos por los buscadores no nos perjudicaría, comercialmente hablando.

Confieso que la diferencia entre morir ahogado y morir de sed no me parece ahora relevante. La cuestión es vencer a dios y su mandato de muerte. Saber; con esa sed tan humanísima.

Sigue con salud

A.

Un hombre en la Ciudad por Arcadi Espada


Entre las ruinas del Partido Socialista de Cataluña todavía hay un hombre. Ángel Ros, el alcalde de Lérida. El alcalde lleva una lucha ejemplar y pionera contra el burka, al que quisiera erradicar de la ciudad. Su actitud contrasta vivamente con los apaciguadores socialdemócratas. Sea la alcaldesa de Cunit, que protegió a un imán acusado de agredir a una mujer. Sea la ministra Aído, que recita sobre el burka lo que aprendió de sus abuelitos: prohibido prohibir. O sea, ayer mismo, el ministro Chaves, que trata al presidente de la comunidad de Melilla como si el presidente Imbroda fuera el extranjero moral. ¡Que lo es, claro, dada su militancia! El alcalde de Lérida es uno de los escasos ejemplos de convicciones y nobleza que ha dado en los últimos tiempos la vida política española, y mi único temor es que su partido pretenda aprovecharlo. (Bueno: en realidad no es mi único temor. A diferencia de otras retóricas, el enfrentamiento abierto con los islamistas tiene riesgos precisos). No le falta razón a Mourad El Boudouhi, el jefe islamista de Lérida que acaba de presentar unas alegaciones contra la decisión de prohibir el burka en las dependencias municipales, cuando dice que «Lérida parece una propiedad privada, fuera de este país.» En efecto: hay algo de ajenidad en la actitud del alcalde respecto a lo que es habitual en los socialdemócratas. Las alegaciones de Boroudi, sin embargo, son también interesantes por otros motivos. Ha dicho, por ejemplo: «Nadie tiene derecho a hablar y decidir por esas mujeres.» Hay que obviar la galería de sarcasmos que provocan estas palabras en boca de un islamista. Lo interesante es que Boroudi utiliza un argumento de raíz liberal del que se apropia, sin problemas, la flexible socialdemocracia. Un argumento que, en el fondo, fiel a su raíz, ignora y desprecia el espacio público, pretendiendo que sus normas comunes pueda fijarlas cada cual. El problema público de las mujeres veladas (como el de los toros embolados) no es que sean humilladas: es que son humillantes.

El cambio a peor del espacio público en cuya creación participó es la peor pesadilla de un ciudadano. Una Melilla marroquí. Una Cataluña catalana. Un Gibraltar español. Cualquiera de estas posibilidades satisfaría a los muertos y a los dioses de cada respectivo. Pero el cambio sería desmoralizador para los vivos. Una característica indiscutible de nuestra vida ha sido la constante mejora de las condiciones físicas y morales del espacio público. Igualdad y luz, ésta es la Ciudad. Resulta alentador que un alcalde se resista a verla convertida en una chabola de sombras.

Una generación de vagos por Arcadi Espada‏


«Generación perdida» es un sintagma de amplio espectro. La última aplicación es de Sara Elder, economista de la Organización Internacional del Trabajo. Ha realizado un estudio donde alerta sobre la diseminación del paro entre los jóvenes del mundo. La noticia del estudio incurre en el catastrofismo habitual, presentando la situación como inédita. Cuando lo cierto es que en el pasado la juventud, en zonas muy extensas del mundo, no formaba parte ni de las encuestas. Las únicas generaciones realmente perdidas de jóvenes han sido resultado de las guerras. La flor de la juventud francesa, cortada en 1914-1918, y la juventud alemana destruida en 1945.

Pero yo he venido a esto por la anécdota. La incongruencia (en términos de historia semántica) de aplicar este término a una juventud que no encuentra trabajo. Lost generation, en efecto, es como llamó Gertrude Stein (que siempre se distinguió por cultivar la semántica particular recreativa) al grupo de norteamericanos (Hemingway, Dos Passos, la propia Stein) que en el período de entreguerras se trasladó a vivir a Europa hartos de que Estados Unidos fuera un provinciano lugar sólo apto… ¡¡para el trabajo!!

España destruirá seis millones de vacunas para la gripe A por María Valerio‏

España destruirá seis millones de vacunas para la gripe A

El Ministerio de Sanidad adquirió aproximadamente 13 millones de vacunas contra la nueva gripe A. Se calculaba que esa era cantidad suficiente para proteger a entre el 30% y el 40% de la población contra el temido virus, pero nadie se planteó entonces qué ocurriría con las dosis sobrantes una vez pasada la pandemia.

De los 13,5 millones (que a siete euros la dosis hace un total de 91 millons de euros), el Ministerio se reservó cuatro millones a modo de reserva estratégica, para utilizar en caso de que el panorama gripal adquiriese peores tintes. Como ese escenario nunca llegó a producirse, el departamento que dirige Trinidad Jiménez los donó íntegramente a la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los otros nueve millones, como explican fuentes del ministerio a ELMUNDO.es, fueron a parar directamente a las comunidades autónomas, encargadas de vacunar a todos los grupos de riesgo.

Sin embargo, la desconfianza de la población ante una vacuna que se desarrolló en un tiempo récord y sobre la que planeó cierta sombra de duda hizo que esta cifra se quedara grande.

La realidad es que sólo se aprestaron a ponerse el pinchazo menos de tres millones de ciudadanos pertenecientes a los llamados grupos de riesgo (embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas, personal sanitario...).

Ahora que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decretado oficialmente el final de la pandemia, el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha confirmado que habrá que desrtuirlas (lo que supone unos 42 millones de euros).

"El Ministerio de Sanidad está coordinando a petición de las comunidades la recogida de esos excedentes", explica un portavoz. Eso no significa que las vacunas se estén recogiendo en un almacén del ministerio, insisten, sino que se está coordinando su retirada a los almacenes de mayoristas de distribución que hay por toda España.

De hecho, como explica el especialista en enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), este invierno, la 'receta' de la OMS para la vacuna gripal debe incluir tres cepas diferentes: el H1N1 pandémico (que seguirá circulando igual que una cepa estacional), el H3N2 (que habitualmente afecta con más virulencia a la población mayor) y un tercero del tipo B. "Si se empleasen los remanentes almacenados contra el H1N1, nos obligaría a vacunar a la población además con otra vacuna bivalente que incluyese los otros dos virus". Una vacuna que los propios laboratorios no tienen intención de fabricar previsiblemente y que obligaría a dar dos pinchazos en lugar de solo uno.

Cuando se destruyan, cosa más que probable, serán los propios laboratorios los que lo hagan, como suelen hacer con el excedente de las vacunas de la gripe estacional todos los años, concluyen desde Sanidad.

Trayectoria profesional de los candidatos de las primarias del PSOE en Madrid por David Alameda‏

Dos currelas en el PSOE.


Enlazado de los comentarios del blog de Santi González, el día 11 de agosto de 2010:

Triquiñuelas dijo...



Si mueven el gráfico comprobarán que existe una auténtica necesidad de limitar los mandatos de los "servidores" públicos.

Aquí

12:08 PM

Immersion por Arcadi Espada


Destaco:

No hay ejemplos significativos de estudiantes que abandonen las aulas sin conocer bien el castellano o el catalán. Los alumnos salen desconociendo los dos idiomas por igual.

Porque el gobierno norteamericano, que observa con la objetividad que suele procurar la lejanía, lo que ve es un entramado sorprendente de leyes que impiden que un ciudadano de un estado europeo pueda escoger como lengua de la enseñanza de sus hijos la única lengua oficial (¡y koiné!) de todo ese Estado. El entramado, además, no es el resultado de una decisión política circunstancial, fácilmente revisable: el Tribunal Supremo y el Constitucional han dictaminado repetidamente, y mucho antes del nuevo Estatuto, la legalidad del modelo lingüístico catalán.

Lo único que en realidad puede hacer el presidente ante el Departamento de Estado es reconocer que el nacionalismo supone una merma de calidad de la democracia española. Una opacidad y una corrupción. Un poder fáctico.



El presidente Zapatero dice que la convivencia lingüística funciona razonablemente bien en España y que así va a comunicárselo al Departamento de Estado norteamericano. Yo estoy de acuerdo. La convivencia funciona bien porque el catalán apenas es un acento del castellano (y viceversa) y la inmersión lingüística tiene poca importancia técnica. No hay ejemplos significativos de estudiantes que abandonen las aulas sin conocer bien el castellano o el catalán. Los alumnos salen desconociendo los dos idiomas por igual. Y lo mismo pasaría (y es algo que los nacionalistas olvidan con frecuencia) si no hubiera inmersión lingüística, pero se exigiera académicamente el conocimiento de las dos lenguas. La inmersión lingüística, en el caso concreto catalán, no influye sobre el conocimiento lingüístico y mucho menos sobre el aprendizaje. Sólo es la forma en que los nacionalistas marcan territorio, política y fisiológicamente hablando. Esto se ve con nitidez cuando se recuerda que los nacionalistas catalanes consideran la lengua un signo de identidad. Siguiendo su lógica deberían aceptar que para muchos españoles que viven en Cataluña la lengua es también eso mismo. Y que, en consecuencia, no quieren ver su identidad arrebatada en el aula o en sus comercios. Pero, naturalmente, no hay aquí el menor correlato lógico: lo que pretenden los nacionalistas es que su signo de identidad prevalezca sobre el de los otros, desde su convencimiento de que tienen más derechos que los otros. La defensa de los derechos lingüisticos del castellano en Cataluña se ha decantado ingenuamente por las cuestiones sentimentales o técnicas, cuando la reivindicación debía haber sido política. De perro a perro para decirlo con un ladrido.

El problema del presidente Zapatero es que no puede replicar al gobierno norteamericano diciendo que no se preocupe nadie, que al fin y al cabo se trata de dos dialectos muy pegadizos. Porque el gobierno norteamericano, que observa con la objetividad que suele procurar la lejanía, lo que ve es un entramado sorprendente de leyes que impiden que un ciudadano de un estado europeo pueda escoger como lengua de la enseñanza de sus hijos la única lengua oficial (¡y koiné!) de todo ese Estado. El entramado, además, no es el resultado de una decisión política circunstancial, fácilmente revisable: el Tribunal Supremo y el Constitucional han dictaminado repetidamente, y mucho antes del nuevo Estatuto, la legalidad del modelo lingüístico catalán.

Lo único que en realidad puede hacer el presidente ante el Departamento de Estado es reconocer que el nacionalismo supone una merma de calidad de la democracia española. Una opacidad y una corrupción. Un poder fáctico.

En manos de Gómez y Trinidad por Arcadi Espada‏

Espada sobre periódicos, cultura y ciencia.

Destaco:

La principal aportación del periodismo a la cultura fue incorporar la erudición al periódico. Pero los eruditos se han vuelto a casa. El sistema público de la cultura ya les permite vivir sin el periódico, es decir, sin la comunicación generalista. No necesitan el periódico para vender sus libros ni sus descubrimientos. Esto es especialmente hiriente en el campo de la ciencia, que a diferencia de las humanidades no se acercó demasiado al periodismo...

...el artículo de Judt...«Cuando las palabras pierden su integridad también lo hacen las ideas que expresan.»...este párrafo, concreto, tan triste y postrero: «En las garras de un desorden neurológico, estoy perdiendo rápidamente el control de las palabras, mientras que mi relación con el mundo se ha reducido a ellas.»


En manos de Gómez y Trinidad:

Uno de los últimos artículos de Tony Judt, en el Guardian. Esta frase en passant: «Una época en que los eruditos han perdido el interés por la comunicación.» Es exacto. Y el principal problema de la cultura. La principal aportación del periodismo a la cultura fue incorporar la erudición al periódico. Pero los eruditos se han vuelto a casa. El sistema público de la cultura ya les permite vivir sin el periódico, es decir, sin la comunicación generalista. No necesitan el periódico para vender sus libros ni sus descubrimientos. Esto es especialmente hiriente en el campo de la ciencia, que a diferencia de las humanidades no se acercó demasiado al periodismo ni siquiera en la época optimista del generalismo. Lo que, desde luego, contribuye a explicar el desequilibrio entre ciencia y letras en el discurso periodístico: los novelistas y los historiadores siempre necesitaron al periódico desde un punto de vista comercial. La renuencia del erudito es explicable, y aún más después de internet. Todas sus necesidades aparecen cubiertas. Entre ellas, la comunicación con sus pares, que es el único interés comunicativo que conservan. Pero su abandono es dejar al periódico en manos de Trinidad y Gómez. Y con el periódico, la sociedad.

Hay otro asunto, dramático, en el artículo de Judt. En un momento, y a propósito de las palabras y las ideas, se abandona al tópico. «Cuando las palabras pierden su integridad también lo hacen las ideas que expresan.» Pero la inexactitud de esta idea es el propio artículo que está escribiendo y este párrafo, concreto, tan triste y postrero:

«En las garras de un desorden neurológico, estoy perdiendo rápidamente el control de las palabras, mientras que mi relación con el mundo se ha reducido a ellas.»