CO2 y energía

Antón Uriarte.




1. Pronósticos

A pesar de los más que probables beneficios que el aumento moderado de las temperaturas y el incremento del CO2 podría reportar a la humanidad (menos frío en invierno, una mayor temporada de crecimiento vegetativo, más biomasa a escala global debido a la intensificación de la fotosíntesis, etc), existe una amplia mayoría de opinión, expresada por organizaciones científicas, políticas, sociales y medios de comunicación, que piensa que serían mayores los perjuicios, por lo que prefieren que se haga algo para reducir las emisiones.

Según los modelos de circulación atmosférica (IPCC, 2007) el calentamiento global que se habrá producido cuando se haya duplicado la concentración atmosférica de CO2 oscilará entre 2°C y 4,5°C, con un valor más probable de unos 3ºC. ¿Pero cuándo se duplicará la concentración de CO2 en el aire? Son múltiples los escenarios posibles respecto a cómo afectará la acción humana a la composición química de la atmósfera futura, por lo que es imposible saber cuándo se duplicará el CO2, si en este siglo XXI, en el siglo XXII, o nunca. Las variaciones interanuales en el incremento de la concentración de CO2 son muy grandes debido a la variación en el flujo natural de intercambio entre la vegetación, el océano y el aire.



Ciertamente es difícil que en los próximos años, de aquí al 2050, se ralentice a nivel global el consumo energético y que disminuyan las emisiones de CO2. En casi todos los países el consumo energético del sector de los transportes—automóviles, barcos y aviones — sigue aumentando. Y en los países de mayor potencial de crecimiento económico, como China y la India, mucho más. Es cierto que en los países más avanzados se produce una tendencia a la baja en las emisiones procedentes de la industria debido a que los avances tecnológicos permiten que cada vez se utilice menos energía por unidad de valor producido. Pero, en los paises emergentes, el poderoso desarrollo industrial que se vive actualmente, en donde el carbón y el acero siguen siendo fundamentales, hace que las emisiones de CO2 aumenten a pesar de las mejoras tecnológicas en el uso de la energía.

En cuanto al incremento de la temperatura existen aún muchas incertidumbres en las formulaciones utilizadas a medio y largo plazo, especialmente en lo que respecta al papel del vapor de agua y de las nubes y también en lo concerniente a la variabilidad interna y natural del sistema climático, tanto por cambios en la actividad solar como por variaciones de las corrientes superficiales y profundas de los océanos. Por lo tanto no se sabe a ciencia cierta cuánto tiene que ver el efecto invernadero provocado por el incremento del CO2 en la subida final de temperatura, si mucho, poco o nada.


2. Energías alternativas y medidas fiscales

De cualquier manera, la principal propuesta para evitar las beneficiosas emisiones de CO2 es la sustitución de los combustibles fósiles por otras fuentes de energía. En especial, en el campo de la producción eléctrica, las energías alternativas que cuantitativamente más podrían aportar al cambio a medio plazo son la energía nuclear y la hidroeléctrica.

La energía nuclear tiene serios incovenientes ecológicos y políticos, por sus riesgos de accidente como se ha comprobado en Fukushima, por la gestión de los residuos radioactivos y por el enriquecimiento del uranio que va ligado a la proliferación de las armas nucleares.

La energía hidroeléctrica, por su parte, exige la alteración de los ríos y las cuencas en las que se construyen las presas.

La energía eólica y solar (más aceptables por la opinión oficial ecologista), sólo pueden aspirar, a escala global y en el plazo de un par de décadas, a sustituir a los combustibles fósiles en un pequeño porcentaje en la producción eléctrica.

La segunda estrategia sería intentar un menor consumo global de combustibles fósiles, una "decarbonización" de la economía, que se conseguiría mediante políticas fiscales mundiales que tasasen aún más la utilización de esas energías. Es obvio que para ello los gobiernos deberían subir aún más los precios de la gasolina, de la electricidad y del gas de calefacción. Y los impuestos globales al carbono frenarían probablemente el desarrollo de los grandes países emergentes, China e India, lo que probablemente es uno de los deseos subconscientes del imperialismo occidental (del británico, del belga y del francés) y de sus sicofantas ecologistas.


3. Sobre la eficiencia energética y la competencia entre los combustibles fósiles

En la era precedente a la subida espectacular de los precios del petróleo de 1973 la eficiencia energética mejoraba lentamente, pero desde que los precios se multiplicaron, el empeño puesto en la investigación en los campos del transporte, de la industria y de los edificios, hizo que mejorara espectacularmente. Así, por ejemplo, en el año 2000 el consumo eléctrico de un frigorífico era la cuarta parte del que tenía uno similar en el año 1975, o el consumo de gasolina de un automóvil, menos de la mitad del consumo de un automóvil del mismo peso en 1975. En realidad, en todos los campos de la producción, no sólo industrial, sino también agrícola, las mejoras de eficiencia han sido y pueden ser un paliativo importante al previsible crecimiento de las emisiones que resultarán del desarrollo económico durante el siglo XXI de grandes naciones como China, India o Brasil.

Uno de los caminos elegidos para intentar disminuir las emisiones de CO2 ha sido el ir dando preponderancia a la utilización del gas natural (que se compone fundamentalmente de metano, CH4) sobre el fuel-oil y el carbón en la generación eléctrica. Por unidad de electricidad producida, las emisiones de CO2 de las centrales térmicas de gas (ciclo combinado) son entre un 30 y un 40 % inferiores a las que utilizan fuel-oil o carbón. La combustión de gas natural para la obtención de energía eléctrica emite aproximadamente 500 gramos de CO2 por cada kWh producido, el petróleo 700 gramos por kWh y el carbón 900 gramos por kWh. De todas formas, en el balance final de la eficiencia del gas natural frente al carbón no hay que olvidar los escapes que se producen en las explotaciones y durante el transporte por los gasoductos. Como el metano tiene un poder de calentamiento molécula por molécula muy superior al CO2, estos escapes de metano, en lo que se refiere al efecto invernadero, pueden provocar que en la práctica no haya ventaja en la sustitución de las centrales térmicas de carbón por otras de gas metano. Estos escapes de gas natural no utilizado, a veces voluntarios, son no sólo de metano, sino también de CO2 , ya que el gas natural en origen suele contener un 20 % en volumen de CO2, (como subproducto del que es necesario deshacerse antes de producir un gas natural de calidad, que queme bien, y que sea susceptible de ser transportado por un gaseoducto).

Hasta hace pocos años se temía que los recursos de gas se agotarían con rapidez, pero las nuevas técnicas de perforación horizontal y fracturación hidráulica han permitido las explotaciones de gas de esquisto, o de pizarra (shale gas), que son muy abundantes en diversas partes del mundo. Allí en donde estas técnicas son aceptadas políticamente, haciendo caso omiso a las denuncias ecologistas, la extracción ha aumentado recientemente de forma espectacular. Por ejemplo, en Estados Unidos, que se ha convertido en el primer productor de gas natural del mundo, superando a Rusia.

En el sector del transporte, el petróleo sigue siendo esencial. Hasta que no se encuentren y se comercialicen nuevos métodos de propulsión de los vehículos, el incremento del parque mundial de autómoviles clásicos de gasolina hará que las emisiones netas de CO2 sigan aumentando en las próximas décadas. De aquí al 2050, por lo menos. En cuanto a las reservas de petróleo, las técnicas de explotación de las pizarras o de los esquistos que contienen kerógeno (shale oil) han permitido que de nuevo aumente la producción en países como Estados Unidos, gracias especialmente a los nuevos campos de Texas y Dakota del Norte. Además, por métodos más clásicos, se han descubierto nuevas bolsas de petróleo en diversas regiones del mundo, como recientemente ha ocurrido en las costas de Brasil. La mejora de las técnicas de perforación han permitido la explotación de enormes depósitos del subsuelo marino, off-shore, en lugares en donde la lámina de agua marina antes hacía imposible su explotación. Además la explotación de crudos pesados y de arenas bituminosas, como en Canadá o en Venezuela, disipa o aminora la preocupación que existía hace unos años sobre su escasez a corto plazo.

Si el petróleo sigue siendo esencial en el sector del transporte, el carbón lo sigue siendo en la producción mundial de electricidad. Sus reservas conocidas son muy importantes, suficientes para ser explotadas durante siglos, y su producción aumenta cada año gracias a nuevas explotaciones en Australia, Mongolia, Indonesia, Colombia, Sudáfrica, etc. No es de esperar, en países tan importantes como China o la India, que su utilización decline pronto. Cada año en China se construyen unas cien centrales térmicas de carbón con una capacidad total de 75.000 MW (cifra equivalente a casi dos veces la electricidad punta consumida en España). La mejora de la eficiencia de las centrales térmicas de carbón podría incluso hacerlas aún más rentables frente a otras fuentes de electricidad.

...

En definitiva, ni el clima empeora ni la energía fósil se agota. El rey está desnudo.

Pudiendo, pues

Carlos Rodríguez Braun.



Como dice el chiste: a mí me gustaría vivir como vivo, pero pudiendo. Pero ni usted ni yo podemos. Las Administraciones Públicas son las únicas capaces de lograrlo. ¿Cómo es posible que el Estado y las comunidades autónomas deban tanto dinero? ¿Cómo puede la deuda pública española registrar cotas tan elevadas, del 68 % del PIB a finales del año pasado? Dirá usted: eso es mucho mejor que la media europea, que es superior en más de veinte puntos porcentuales. Verdad, pero también es verdad que nuestra deuda alcanza un máximo histórico tras otro, y además que la debemos colocar ahora a trescientos puntos básicos por encima del bono alemán.
Este disparate se produce simplemente porque los políticos pueden hacerlo, pueden gastar más de lo que recaudan, siempre tienen una excusa para hacerlo, y además no sufren las consecuencias que padecen los ciudadanos cuando lo hacen. Es que aquí algún otro paga la cuenta. Y cuando se descubre el pastel cocinado por los políticos para obtener buena imagen, resulta que la solución es aún más pastel, es decir, más deuda, con años de carencia y a plazos más largos, con más facilidades, como en el caso del plan para solventar el irresponsable endeudamiento de los municipios con los proveedores. Y no hay diferencias entre partidos políticos. Cuando hay diferencias entre las administraciones, típicamente, entre las autonomías y los ayuntamientos, es porque suele haber más restricciones en las administraciones locales. Como siempre, además, las autoridades hacen lo contrario de lo que hay que hacer: en vez de ajustarse al comienzo de la crisis, gastaron más y más, endeudándose más y más, con lo que retrasaron la recuperación. Cuando aparecen las luces al final del túnel, ahora dicen que van a ajustarse y, otra vez, en vez de ajustarse exclusivamente vía gasto, han subido los impuestos. Y no se mueva usted mucho, no sé si me entiende. 

Protesta frente a sede del Partido Comunista de Cuba en Santa Clara, Cuba



Miembros del Movimiento por los Derechos Civiles Rosa Parks protestan el 1 de marzo de 2012 frente a la sede del Partido Comunista en la ciudad de Santa Clara, Cuba. Son arrestadas después de la protesta en una vivienda frente al lugar, que fue allanada y destrozada por la policía política. Yris Tamara Pérez Aguilera, Yaimara Reyes Mesa, Yaite Cruz Sosa y Doinaida Pérez Paseiro en el video. Aparte de ellas, fueron arrestadas otras mujeres activistas.

Víctimas, 18 de marzo: José Luis Ramírez Villar y Emilio Castillo López de la Franca

Libertad digital.



A las nueve y media de la mañana del martes 18 de marzo de 1980 la banda terrorista ETA asesinaba en Madrid al soldado de infantería JOSÉ LUIS RAMÍREZ VILLAR. El objetivo del atentado era el general de división Fernando Esquivias Franco, a quien José Luis, destinado en la Policía Militar, daba protección. Por ello permanecía en la calle, a mitad de camino entre el domicilio del general y el coche oficial del Ejército de Tierra estacionado en la esquina más próxima, en la plaza de Cibeles.
El atentado se produjo cuando el general salió de su domicilio, en la calle de Ayala, y caminaba hacia su coche en compañía de su ayudante, el coronel Manuel Mier Hidalgo. Una vez en la acera, el general reparó inmediatamente en el soldado de escolta, e hizo un comentario al teniente coronel: "No me gusta que el soldado esté ahí; llama mucho la atención. Sería preferible que se colocara en la esquina".
José Luis, uniformado y con el casco blanco característico de la Policía Militar, caminaba por delante de los dos superiores hacia el lugar donde les esperaba el coche oficial. En ese momento explotó una bomba camuflada en una motocicleta. José Luis sufrió heridas gravísimas que le causaron la muerte casi instantánea, y el general y su ayudante, heridas leves. La motocicleta Mobilette, repintada de rojo, había sido atada a una farola con una cadena antirrobo, a dos metros de una señal de aparcamiento prohibido.
El general Esquivias, objetivo del atentado, había nacido en Sevilla el 20 de julio de 1917. Ascendió al generalato de brigada el 26 de diciembre de 1974, y en 1978, al de división. Fue ayudante de campo del general Franco. Desempeñó el mando del Regimiento de Artillería de Campaña número 13, la jefatura de Artillería de la Primera Región Militar y la de Artillería de la división acorazada Brunete número 1. En el momento del atentado era director de Apoyo al Material en la Dirección General de Apoyo Logístico del Cuartel General del Ejército.
Un jefe militar del cuartel general del Ejército declaró tras el atentado que causó la muerte a José Luis que, por el hecho de ser un soldado "nuestra indignación se multiplica por millones". También añadió que "es mucho más desgarrador y terrible que el asesinato de un mando militar, ya que, al fin y al cabo, nosotros somos profesionales y sabemos cuáles son los riesgos".
La capilla ardiente quedó instalada por la tarde en el Cuartel General del Ejército, donde al día siguiente, miércoles 19 de marzo, se celebró un funeral, presidido por las más altas autoridades militares. Al hospital militar Gómez Ulla llegaron tras el atentado, entre otras personalidades, el vicepresidente primero del Gobierno, teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, y el ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún.
La información para cometer este atentado se la dio al grupo Argala de ETA, encabezado por Henri Parot, Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, alias Txikierdi. Tras intentarlo un par de veces antes, el 18 de marzo consiguieron su objetivo. Parot, subido a una moto, activó la bomba con un mando a distancia. Henri Parot fue condenado por sentencia de marzo de 1991, y Lasa Mitxelena en 1993.
José Luis Ramírez Villar tenía 19 años. Cumplía el servicio militar como voluntario desde noviembre de 1979, y estaba destinado en la Policía Militar del Cuartel General del Ejército. Era estudiante y vivía en Madrid con su madre y dos hermanos; el padre residía en Venezuela. Las autoridades militares pusieron a su disposición un avión, para que pudiese trasladarse desde Venezuela, donde se encontraba como trabajador emigrante. Según el testimonio de amigos y familiares, José Luis estaba contento en el Ejército y pensaba ingresar en la Policía.
A las 14:00 horas del 18 de marzo de 1993, ETA asesinaba en San Sebastián al cabo primero de la Guardia Civil EMILIO CASTILLO LÓPEZ DE LA FRANCA, y hería gravemente a su compañeroVictoriano Álvarez Álvarez de 22 años.
Los terroristas que efectuaron los disparos habían esperado durante más de 20 minutos, sentados en un jardín, a que llegara el coche en el que viajaban los agentes. El atentado se produjo cuando los agentes, que viajaban en el vehículo de Emilio Castillo, esperaban junto a un semáforo en rojo en la avenida de Ategorrieta. Habían terminado su servicio en el Puerto de Pasajes y se dirigían, vestidos de paisanos, al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo, donde residían.
En ese momento, dos pistoleros de ETA se acercaron hasta el automóvil y realizaron, al menos, seis disparos. El vehículo, con el motor en marcha, se desplazó sin control unos metros hasta que un vecino se introdujo en él y lo paró. Los agentes no tuvieron tiempo de defenderse. Los asesinos huyeron a pie por una calle paralela a la avenida de Ategorrieta, que tiene un solo sentido para los automóviles.
Emilio murió poco después de llegar a la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu.Victoriano Álvarez resultó gravemente herido en el abdomen y ambas piernas. Tardó en curarse 1.081 días, pero quedó incapacitado de forma permanente para desempeñar su profesión.
Al día siguiente, a las doce de la mañana, se celebró el funeral por el alma de Emilio en el Gobierno Civil de San Sebastián, donde había sido instalada la capilla ardiente la tarde del día anterior. No se hizo en la parroquia de la Sagrada Familia, donde se celebraban habitualmente las misas fúnebres por los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, porque el párroco, Bartolomé Auzmendi, se negó a celebrarlo cuando se le pidió que lo oficiase sólo en español.
Este atentado se producía unas horas después del comienzo en París del juicio contra el dirigente etarra Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito.
Por este atentado fueron condenados los miembros del grupo Araba de ETA Agustín Almaraz Larrañaga, alias Patxi, y José Ignacio Alonso Rubio, alias Iñaki, en 1999, y Sergio Polo Escobes en el año 2000.
Emilio Castillo López de la Franca, de 31 años, era de Ciudad Real. Estaba casado con Julia Aparicio y era padre de una niña de dos años. Él y su compañero Victoriano Álvarez, natural de Benbibre (León), llevaban año y medio en Guipúzcoa, asignados al Servicio Fiscal del puerto de Pasajes.
Para la viuda, los años que siguieron fueron "muy jodidos", como contó en septiembre de 2009 asoitu.es, con una depresión y constantes mareos que le hacían pasarse el día de la cama al sofá. "Yo no salí de este pozo hasta que un día oí decir a mi hija que yo no la quería porque no la cuidaba. Entonces decidí tirar para adelante".

Visual 25

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Cámara oculta en la Prisión Combinado del Este (comida en el penal) - V



Fuente: Cuba por dentro.

Todd Williams

American Gallery.


Prisoner Of Hope
Romancing The Heart
Moment of Reflection
Laura
Rosita Liliana
Precious Time
Awakening
Treasured Moments
Holding On To Dreams
Faith Blossoms
To Search Within
Inner Glow
Gathering Thoughts
Preparations
Miss Brianne
Telling Secrets
Sunset Reflections
A Moment For Reflection
Morning Grace
Soldier Boy
Leisure Time - Day Dream
Virtue
Shania
Desperado

Dos mitos chinos

Carlos Alberto Montaner.


El economista Morgan Housel ha tenido la útil y sorprendente cortesía de desmentir con datos las dos hipótesis más divulgadas sobre la supuesta dependencia que Estados Unidos tiene de China.
El primero de sus hallazgos, basado en información oficial norteamericana publicada en 2010, es la escasa importancia relativa que tiene la compra de productos chinos por parte de los norteamericanos. De los gastos de consumo, apenas el 2,7% se dedica a adquirir bienes fabricados en China. Los Estados Unidos importan de China 399 millardos de dólares anualmente, pero en una economía de 14,5 billones, esa cifra apenas alcanza el 2,7% señalado.

Los norteamericanos gastan el 34% de sus ingresos en vivienda, el 13% en comida, el 11% en seguros y pensiones, el 7% en salud y el 2% en educación. Eso suma un 70% del gasto, cantidad que se emplea casi totalmente en productos o servicios made in USA.

La idea de que los norteamericanos fabrican hoy menos cosas no se confirma en la realidad. Jamás la nación ha fabricado más bienes y servicios. Lo que sucede es que la tecnología ha reducido la cantidad de mano de obra necesaria. Según Housel, en 1950 la compañía U. S. Steel producía seis millones de toneladas de acero con treinta mil empleados. Hoy produce siete millones y medio con sólo cinco mil. El problema no está en China, sino en el aumento tremendo de la productividad por trabajador en Estados Unidos.

Por otra parte, los norteamericanos se benefician de diversas maneras al poder contar con una enorme fábrica en China, generalmente subordinada a una empresa americana, que elabora productos baratos para beneficio de los consumidores. Si un televisor chino cuesta 300 dólares en lugar de 500, la diferencia sirve para comer en restaurantes, viajar a Disney o acudir más frecuentemente a la peluquería, lo que significa más puestos de trabajo en otros sectores de la economía.


Esa transformación empezó a ocurrir tras la Segunda Guerra, cuando paulatinamente los electrodomésticos comenzaron a fabricarse en Japón y no en Estados Unidos. Hoy se elaboran en China, Taiwán y Corea del Sur, de manera que los afectados son los japoneses. Ya Estados Unidos experimentó ese fenómeno, y su fuerza productiva se adaptó bien a los cambios.

El segundo mito deshecho por Housel es el de China como acreedor dominante y decisivo de deuda americana. Es cierto que el país debe la astronómica cifra de 14,9 billones de dólares, es decir, más del 100% anual del PIB, pero los chinos sólo han comprado el 7,6%, es decir, apenas 1,13 billones.

La mayor parte de esa deuda está en manos de los propios norteamericanos: el Seguro Social posee 4,4 billones; la Reserva Federal, 1,6; los inversionistas privados y los gobiernos locales, 3,8; los japoneses y los ingleses, combinados, 1,4, cifra superior a la china.

Existe, además –agrego yo a los datos de Housel–, una consecuencia positiva en la existencia de esa deuda: se trata de un incentivo para que China tenga una conducta moderada y tome en cuenta los intereses de su deudor. Salvo alguna gente visiblemente desequilibrada (como Hugo Chávez o Rafael Correa, por ejemplo), cualquier acreedor o negociante razonable intenta no irritar a su principal cliente.

Esta actitud pragmática de Pekín se comprobó hace unos años cuando Lula da Silva trató de reclutar a los chinos para una maniobra política francamente antinorteamericana. Sus interlocutores lo escucharon pacientemente, pero al cabo de su exposición le explicaron que la manera más segura de proteger los intereses chinos era asegurar el bienestar de su principal socio comercial. El negocio de ellos era vender neveras, no combatir al imperialismo yanqui. Lula se fue desconsolado.

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