The birds

Los pájaros de Alfred Hitchcock es una buena película.

Técnicamente cantan mucho los efectos.

La historia es un poco telenovelera, sobre todo en la relación entre Melani y Mitch. Lo interesante es ver como reaccionan los personajes ante una situación sorprendente y violenta.

Tippi Hedren es lo mejor de la película, la mejor rubia de Hitchcock.

También me gusta mucho Rod Taylor.



Lecturas interesantes, 30 de septiembre de 2010

China Bill All about Saving Lawmakers’ Jobs by Daniel Griswold

President: “We Need More Teachers.” Reality: “Yoohoo! I’m Right Over Here! Hellooo!” by Andrew J. Coulson

First World War Ends by Marian L. Tupy

Targeted Killing of U.S. Citizen a State Secret? by David Rittgers

End Drug War, Save Billions in Wealth by Tim Lynch

KO por twitter por Arcadi Espada:

Por si fuera poca desgracia sindical tampoco se puede sostener que la principal imagen resultante de esta huelga sea un recorte sesgado de la realidad. Nunca hay sesgo en mostrar la violencia. La violencia tiene siempre un valor absoluto. Pero es que, además, la de ayer no era la orgiástica violencia posterior al partido de fútbol. Era la violencia que explicaba el partido de fútbol.

When do rules for the common good cross the line? by Kathleen Parker

But Bloomberg cares about my cable guy's arteries. He figures New Yorkers will be better for these rules, which is the thinking behind all decisions that ultimately remove the decision making (i.e., freedom) from our lives. It is one thing to create laws that protect us from another's stupidity, but shouldn't the cable guy have the right to be stupid? Every now and then? I haven't eaten a doughnut in 20 years, but suddenly I have a nearly uncontrollable urge to hit Krispy Kreme.

Kathleen Parker on the Density Divide The Washington Post columnist has recently been living in New York City, and the former "smallish town girl" has discovered that living in a high density area entails succumbing to lots of rules. "Simply put, the more people cram themselves into small spaces, the more government will be involved in their lives," she writes. But all these sometimes-necessary rules that are intended for the "common good" can often overstep basic boundaries. She uses Mayor Bloomberg's ban on trans-fats (which affects her "cable guy," who likes to eat doughnuts) as an example: "shouldn't the cable guy have the right to be stupid? Every now and then?" This is the "fundamental area" where Republicans and Democrats currently square off, she concludes: "At what point is the common good bad for people?"


Brian Whitaker on the Heavy Price of Blogging in Iran Hossein Derakhshan, one of Iran's most prominent bloggers, has been jailed 19 years for his writings, and The Guardian columnist pauses to discuss his plight. The "shocking" sentence, which was apparently for, "spreading propaganda against the establishment," illustrates how things work in the Middle East. "Blogging can get you a heavier sentence than commissioning a murder," observes Whitaker. "Much, of course, depends on who you are, what you represent, and the strength of your wasta (connections)."

Janel Lynch on Growing Up in Boston Lynch, a student in Boston's METCO program, which enables inner-city students to attend suburban schools, writes a first-person Boston Globe account of how difficult it is to deal with a cycle of crime and poverty that can make education feel like an afterthought. Even physical removal from the city has its limits. Lynch recalls the fear of returning at the end of the school day: "I knew that once 2:50 p.m. hit, I would be back to face my enemy after a 45-minute bus ride." Lamenting friends who were killed by violence or incarcerated, she concludes with a pledge addressed to the city: "I will end my last year in high school on honor roll; and I will never leave you. My goal is to reform you and make you a positive city."

Holman Jenkins on 40 Years of Energy Panic The Wall Street Journal columnist reflects on 40 years of energy panic in the United States, concluding that "the most mischievous and misleading trope in American politics is the idea that our energy supplies are in danger, that foreigners are out to get us, that a crisis is upon us." It's not that energy concerns aren't valid, contends Jenkins, but they've helped bring about an unhealthy culture of fear regarding shortages. "Americans might be more amenable to modest energy taxes to fight global warming (if that's your cup of tea)," says Jenkins, "if not preached into constant fear of energy shortages." Instead of worrying about access to oil, we'd be better off acknowledging that "the global oil market has proved to be anything other than what it is: robust, reliable, unfailing, if frequently volatile."





Esta es la idea principal: “El estado de Palestina no podía fundarse sobre una base vacía, sino sobre la fuerza de unas instituciones sólidas, eficaces y que funcionen bien. Esa era la idea”. Empezó a hacerlo. Primero, la seguridad. Luego, si los palestinos querían vivir en paz, el único modo era asentar su estado. Por las armas no habían conseguido nada más que sufrimiento. Según Fayyad, la historia de los palestinos se había movido entre la sumisión y la beligerancia: “Siempre he defendido, y lo mantengo, que nosotros los palestinos no llegaremos adonde vamos -la libertad, ser capaces de vivir como gente libre en un país propio- si somos sumisos o beligerantes”. Había que cambiar de estrategia, “pasar de reactivos a proactivos”.

Take That, Xiānshēng! by Don Boudreaux

Russians catching up by Donald J. Boudreaux

Minimum Wage Hurts The Poor by John Stossel

The U.S. Has More than 12,000 Tariffs by Mark J. Perry

Recycling is Garbage, Part II by Mark J. Perry

New weapon against regime: Immediacy by YOANI SANCHEZ

Chaplinescas por Yoani Sánchez

Mi perfil por Yoani Sánchez

En ninguna parte, pero en todas por Yoani Sánchez

Promesa rota por Yoani Sánchez

A Convenient Myth by Don Boudreaux

People, Not Nations, Trade by Don Boudreaux

29-S, trabaja por tu libertad por Gabriel Calzada

Contra la megafilantropía por Juan Ramón Rallo

Turing, el Coloso que descifró el Enigma por Daniel Rodríguez Herrera

¿Ahora toca el concierto?, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Memoria y olvido en la era de Internet por Ernesto Hernández Busto.

Los defensores de la democracia han celebrado el paso de una Red concebida como herramienta para acceder a la información en herramienta para compartir información (¡viva el prosumer!). Pero no se han debatido lo suficiente las implicaciones de otra transformación: el paso de un mundo donde recordar era la excepción (y olvidar era "lo natural") a un orbe digitalizado donde la tecnología invierte esos términos; ahora mantener el máximo de información digital disponible no solo es una meta alcanzable, sino un proceso mucho más fácil y económico que el que implica borrarla u olvidarla.

DE QUE VIVEN LAS CELULAS CANCERIGENAS? por Luis Fernando Araiza Soto

Lecturas interesantes, 28 de septiembre de 2010

Eat Your Vegetables — If You Want To by David Boaz

Why Are We Paying $100 Million to International Bureaucrats in Paris so They Can Endorse Obama’s Statist Agenda? by Daniel J. Mitchell

Kids Are the First Victims of Obamacare by Dan Mitchell

Grinding Away at Protectionism by Don Boudreaux

5 Reasons the Media Cover Apple So Much by Brian X. Chen

Aly Herscovitz. Cenizas en la vida europea de Josep Pla (III)

Capítulo 041. Una lápida para Aly Herscovitz.

En marzo de 1942 se creó en el campo Auschwitz I la primera sección especial para mujeres. Estaba separada del resto del campo por un muro de unos dos metros de altura. En agosto del mismo año las mujeres fueron trasladadas al campo Auschwitz II (Birkenau), a unos tres kilómetros del campo base. Además existía un complejo llamado Auschwitz III y más de cuarenta subcampos en los alrededores que funcionaban como plantas industriales.

Auschwitz II se empezó a construir en octubre de 1941 y fue pensado como un centro de exterminio dentro de los planes de la llamada «solución final». Allí se empezó a experimentar con el gas Zyklon B. Dos granjas se habilitaron como cámaras de gas. La primera cámara comenzó a funcionar en enero de 1942. Posteriormente, y tras el desmantelamiento de la primera, se habilitó una segunda cámara que funcionó desde junio de 1942 hasta otoño de 1944. En 1943 se construyeron cuatro crematorios que disponían de una zona donde se desnudaban los prisioneros, una gran cámara de gas con duchas disfrazadas y los hornos crematorios. Según los cálculos de las autoridades del campo, morían más de mil cuatrocientas personas al día en esa cámara.

Sesenta y nueve mil judíos fueron deportados desde Francia. Los prisioneros eran seleccionados en el campo. Aquellos que no eran aptos para hacer trabajos forzados eran enviados directamente a las cámaras de gas. Los objetos personales de los asesinados se clasificaban y se mandaban a un edificio conocido como «Kanada» para ser enviados a Alemania.

Las mujeres de Auschwitz desfallecían antes que los hombres. Así, se convertían antes en un «muselmann» (musulmán). Los «musulmanes» eran aquellas personas que iban muriendo poco a poco de inanición, entre convulsiones. Las raciones de comida del campo eran insuficientes y los trabajos muy pesados. Había colas para recibir comida y a veces los últimos no conseguían nada. Había que procurar conseguir más por otros medios, generalmente «ascendiendo» en el orden jerárquico de los presos establecido por los dirigentes del campo.

A mediados de enero de 1945 las SS comenzaron la evacuación de Auschwitz, ante la llegada inminente de los rusos. Los prisioneros fueron obligados a caminar 55 kilómetros con rumbo oeste, o 63 con rumbo este. Aquellos que no podían seguir la marcha eran fusilados. Unas quince mil personas murieron en estas «marchas de la muerte». También hubo marchas desde los distintos subcampos.

El 27 de enero de 1945 el ejército soviético liberó Auschwitz. En él había siete mil personas, la mayoría enfermas o moribundas. Se estima que en Auschwitz murieron aproximadamente un millón cien mil personas del millón trescientas mil que fueron deportadas.

*

Capítulo 042. Leipzig, 1914.

«Más odiosa aún que esa barbarie infantil, era el antisemitismo generalizado. Viniendo de España, donde casi no había, y de Inglaterra, donde los judíos eran ministros y pares del Reino, la impresión que me llevé fue muy desagradable.»


«Esa propaganda se ejercía con una pedantería de lo más germánica, que exaltaba el antisemitismo convirtiéndolo en una teoría y una ciencia. Con ese objetivo, reclutaron igualmente un periodismo difamatorio que no perseguía otra cosa que ganar dinero, prefiguración, veinte años antes, del Stürmer del periodo hitleriano. Revistas como el Hammer, publicado por un tal Fritsch, agitadores antisemitas profesionales, preconizaban abiertamente en su programa el exterminio de los judíos. En conjunto, sin embargo, el antisemitismo permanecía latente, sin ser todavía franco y brutal; la mayor parte de la burguesía y del proletariado se mantenía relativamente intacta. Los actores judíos eran apreciados y gozaban de una gran popularidad; de hecho, los judíos estaban excluidos de los grados superiores del ejército y de ciertos medios aristocráticos que rechazaban asimismo a la burguesía rica.»

Julio Álvarez del Vayo. (Traducido de Les batailles de la liberté. Paris: François Maspéro, 1963, pp. 47-48.)

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Capítulo 043. Periódicos.

El periódico Aufbau (Reconstrucción), publicado por la comunidad de judíos alemanes de Nueva York desde 1934 y que aún hoy sigue editándose, puede consultarse digitalizado y de forma gratuita desde la página web de la Deutsche Bibliothek junto a otros periódicos de exiliados judíos y alemanes. Hay varias noticias referidas a la suerte de los judíos en Francia y especialmente a las deportaciones que sufrieron. He aquí algunas de ellas.

23 de mayo de 1941. Deportación de 5.000 judíos no franceses residentes en París. Fueron requeridos a través de unos anuncios publicados en la prensa de la ciudad y se les pidió que fueran acompañados por sus mujeres. Una vez en las dependencias policiales, los judíos fueron detenidos y se ordenó a sus mujeres que fueran a sus casas a recoger ropa y comida para subsistir durante un día. Se les pidió que regresaran en menos de una hora. Según Aufbau, el periódico Paris Midi informaba de las escenas de histeria que se produjeron durante las detenciones. Al parecer, los judíos iban a ser deportados a un campo de concentración cerca de Orleans. La deportación se enmarcaba dentro de las leyes sobre el «nuevo orden social de la nueva Francia».

8 de mayo de 1942. La venganza de Laval, titula Aufbau un reportaje sobre el campo de concentración de Drancy, llamado por el hebdomadario «el Dachau francés». Pierre Laval, pronazi, fue varias veces primer ministro del gobierno francés en los años 30 y 40. Las redadas del Velódromo de Invierno se hicieron bajo su mandato. Según el reportaje, en el campo no había camas y había que repartir diariamente 1.700 gramos de pan entre siete personas.

24 de julio de 1942. Se informa de las prohibiciones a los judíos de Francia de regentar cafés, restaurantes, bibliotecas, etc., y se denuncian las deportaciones masivas de judíos a Polonia. Se informa que las ha llevado a cabo la Gestapo y que el número de judíos deportados es de veinte mil. Aufbau recoge la información del corresponsal del diario Tdningen, de Estocolmo y ha sido confirmada por una emisora que emite desde la Alemania nazi.
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Ese mismo día el periódico Die Zeitung, editado por los exiliados alemanes en Londres, publica esta viñeta titulada «Éste es el camino» (o «Ésta es la solución»): fusilar a los dirigentes fascistas, como Laval o Hitler.




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Capítulo 045. Auschwitz, Laurence Rees.

Laurence Rees, en su libro Auschwitz: «Las primeras detenciones de judíos extranjeros por parte de la policía gala tuvieron lugar en París la noche del 16 de julio de 1942. En el apartamento familiar del distrito número 10 se encontraban Annette Muller, su hermano menor Michel, sus dos hermanos mayores y su madre. Tras oír ciertos rumores, su padre, que era de origen polaco, había ido a ocultarse en las cercanías, en tanto que los suyos habían permanecido en la vivienda, ya que les resultaba inconcebible que toda la familia pudiese estar en peligro.

Annette, que a la sazón contaba nueve años, no ha olvidado ningún detalle de lo sucedido aquella noche. «Nos despertamos al oír llamar a la puerta con violencia. Entonces entró la policía, y mi madre rogó a los agentes que no nos hiciesen marchar. El inspector le propinó un empujón y le gritó: "¡Vamos, date prisa! ¡No nos hagas perder el tiempo!". Aquello me dejó impresionada. Durante muchos años tuve pesadillas al ver de pronto a mi madre, a la que tenía en un pe­destal, [comportarse de ese modo]. No lograba entender por qué se humilló ante ellos. Su progenitora se apresuró a extender una sábana en el suelo y comenzó a llenarla de ropa y alimentos no perecederos.

Minutos después se encontraban todos bajando las escaleras en dirección a la calle. Annette recordó de pronto que había olvidado su peine, y los agentes le dejaron volver por él siempre que «regresase enseguida». Al entrar en el apartamento, descubrió que aún había en él miembros de la policía. «Todo estaba patas arriba. Yo quise llevar [también] mi muñeca conmigo (...) y ellos me la arre­bataron de los brazos y la lanzaron con violencia sobre la cama deshecha. Entonces entendí que lo que iba a ocurrirnos no era nada bueno.»

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Capítulo 048. Manuel Chaves Nogales, París, 1940.

«A Francia habían acudido en los últimos tiempos grandes masas de hombres que buscaban en ella amparo frente a la nueva barbarie que se desencadenaba en Europa a cambio de ofrendarles sus vidas, su trabajo y sus hijos. Francia tenía a orgullo el ser tierra de asilo y se vanagloriaba de que todo hombre civilizado tuviese dos patrias, la suya y Francia. La vitalidad francesa, en decadencia, se mantenía gracias a estas intenciones [sic] constantes de sangre nueva. Cerca de un millón de italianos, medio millón de españoles, cientos de miles de checos, austriacos, polacos, rumanos, rusos, alemanes y judíos de todas las nacionalidades servían sumisos y humildes a la grandeza de Francia, sólo por devoción al mito de la Democracia. La monstruosa elaboración de los Estados totalitarios y su expansión triunfal llevaba a Francia a unas masas de humanidad que representaban una selección espiritual, una élite de todos los pueblos de Europa. A quienes los Estados totalitarios eliminaban eran los mejores, los más fuertes, los más dignos, los que habían sabido resistir, los que no se habían doblegado ante la barbarie triunfante. Francia, que hubiera podido edificar contando con ellos un Estado de una fortaleza indestructible, se dejó ganar poco a poco por las sugestiones del adversario, renegó de sí misma y de cuanto había representado en el mundo, se rindió a la coacción de la propaganda enemiga y trató como adversarios y delincuentes a quienes acudían a ella en calidad de servidores fieles del ideal que Francia había simbolizado siempre.

Yo he visto y he sentido hondamente la amarga decepción de esos cientos de miles de hombres que, perdida su patria por la expansión triunfante de la barbarie totalitaria, llegaban a Francia creyendo encontrar en ella el baluarte de la democracia y la civilización y se encontraban con un nazismo vergonzante, larvado, con el cadáver maquillado de una República Democrática en cuyas entrañas podridas germinaba la gusanera del totalitarismo.

Francia se ha suicidado, pero al suicidarse ha cometido además un crimen inexpiable con esas masas humanas que habían acudido a ella porque en ella habían depositado su fe y su esperanza. Entre las cláusulas del deshonroso armisticio aceptado por el mariscal Pétain hay una que basta y sobra para deshonrar a un Estado; la cláusula en que el gobierno francés se compromete a entregar a Hitler, atados de pies y manos, a los refugiados alemanes anti-hitlerianos que habían buscado su salvación en Francia y a quienes el Estado francés había utilizado sin escrúpulo en el simulacro de lucha contra el hitlerismo. La entrega al verdugo alemán de esos hombres que habían tenido fe en Francia será una de las mayores vergüenzas de la historia.»

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Capítulo 049. Los judíos de Iasi antes de la guerra.

Marcel says...

La página web de Yad Vashem en rumano ofrece una propuesta didáctica sobre el Holocausto en Rumanía para los alumnos de liceo rumanos, víctimas constantes de la desinformación histórica nacionalista. Esta es la lección titulada «La vida de los judíos de Iasi antes de la guerra», por ser ésta la que más nos puede acercar al ambiente que vivió Hermann Herscovici antes de emigrar:

«En Iasi, localidad de la provincia rumana de Moldavia, los judíos empezaron a establecerse a finales del siglo XV. La mayoría de ellos vivían del comercio local y de diferentes oficios de artesanos. Iasi pasó a ser un centro importante de la vida judía, donde existían cerca de 90 sinagogas. Era asimismo conocida por la publicación de diarios y libros judíos, en especial gracias a la familia Saraga. Al final del siglo XIX, cerca de la mitad de la población de Iasi era judía. Este período vivió el florecimiento de las actividades culturales judías, sobre todo de aquellas organizadas en grupos sionistas. En 1878 Naftali Herz Imber (1856-1909) compuso en Iasi una poesía en lengua hebrea titulada Hatikvah, que posteriormente se convirtió en el himno nacional del Estado de Israel —la melodía tiene influencias de la música popular rumana—. También en Iasi, Avram Goldfaden (1840-1908) puso las bases del primer teatro profesional en lengua yiddish. Al lado del renacimiento cultural judío se intensificó el antisemitismo local y las acciones violentas contra los judíos, sobre todo en el marco de las universidades locales. En 1930 los judíos constituían el 30% de la población de la ciudad, sumando 35.465 personas. Lazar Rozin, un superviviente del Holocausto nacido en Iasi en 1927, dice: "Tuvimos una infancia despreocupada, en la que jugaba en el patio con mis seis hermanos. Mi padre tenía una tienda en la ciudad, y mi hermano mayor estudiaba medicina. No éramos demasiado religiosos, pero manteníamos un modo de vida tradicional. Íbamos a la escuela local de la ciudad, también los sábados". Rozin recuerda que hasta el inicio de la guerra no sintió nunca un ambiente antisemita. "Con todo, en 1940 se me prohibió ir a la escuela. Los profesores judíos de Iasi, a los que a su vez se les prohibió enseñar en las escuelas del Estado, comenzaron a trabajar en una escuela para alumnos judíos, uno de los cuales era yo."»

*

Capítulo 050. Sebastian Haffner, Londres, 1939.

«Hoy ya a nadie le cabrá la menor duda de que, en realidad, el antisemitismo nazi no tiene prácticamente nada que ver con los judíos, ni con sus méritos ni con sus deméritos. Lo verdaderamente interesante del propósito nazi, cada vez menos velado, de amaestrar a los alemanes para que persigan a los judíos a lo largo y ancho del mundo y a ser posible los exterminen, no es ya su justificación —un disparate tan absurdo que el mero hecho de argumentar en su contra ya implica una degradación—, sino el propósito en sí mismo. Éste constituye en efecto algo novedoso dentro de la historia de la humanidad: el intento de anular, en el caso del género humano, esa solidaridad primigenia que comparten todos los miembros de una especie animal y que es lo único que los capacita para sobrevivir en la lucha por la existencia; la pretensión de dirigir los instintos depredadores del hombre, que normalmente sólo apuntan contra el mundo animal, contra miembros de su propia especie y de “azuzar” a toda una nación contra determinadas personas, como si fuera una manada de perros. Una vez despierto el instinto básico y perpetuo para asesinar al prójimo y transformado incluso en obligación, el hecho de cambiar de objeto se reduce a un detalle sin importancia. Ya hoy resulta bastante evidente que donde dice “judíos” se puede poner “checos”, “polacos” o cualquier otra cosa. De lo que se trata aquí es de la vacunación sistemática de todo un pueblo —el alemán— con un bacilo cuyo efecto consiste en que todos los portadores actúan contra el prójimo con ferocidad, o dicho de otro modo: se trata de liberar y cultivar aquellos instintos sádicos cuya represión y destrucción ha sido obra de un proceso civilizador de muchos miles de años de duración.»

Lecturas interesantes, 27 de septiembre de 2010

En la mente del terrorista por Luis Miguel Ariza

El rezago educativo latinoamericano por Andrés Oppenheimer

La maldición de las materias primas por Andrés Oppenheimer

¿Será Brasil el país del futuro? por Andrés Oppenheimer

Quién hay detrás del Tea Party y hasta dónde pueden llegar por Jordi Pérez Colomé

‘Small is beautiful’, otra vez por Carlos Rodrígez Braun

Las diecisiete Navas de Tolosa por Arturo Pérez-Reverte

Como el guijarro que va al fondo, de Rubén Bonifaz Nuño (1923) por Gonzalo Sánchez-Terán

El 11 de septiembre y la guerra de Irak (1) por Inocencio F. Arias

La cena romana en Historia con historias

Más romanos que nadie en Historia con historias

El incidente del Laconia en Historia con historias

Bridges That Babble On: 15 Amazing Roman Aqueducts

Fotos que no debemos olvidar

Clásicos de Arquitectura: Casa en la Cascada / Frank Lloyd Wright por Karina Duque


Le grand bleu

El gran azul de Luc Besson es una película sentimental.

La banda sonora es de lo más destacado.

Tenía un buen recuerdo de ella, pero es muy poca cosa.

No merece la pena volver a verla.

Lecturas interesantes, 26 de septiembre de 2010

http://gallir.wordpress.com/2010/09/21/la-energia-y-las-conspiracion-contra-el-coche-electrico/

http://blogs.rtve.es/retiario/2010/9/20/el-mono-se-hizo-si-mismo

Ilustrados y enriquecidos (parte I)

Ilustrados y enriquecidos (parte 2)



Entrevista de Cultura 3.0 a Martin Daly

North by Northwest

Con la muerte en los talones de Alfred Hitchcock es una gran película.

La trama es simple y no tiene importancia, lo interesante son las situaciones que se plantean y su desarrollo.

A pesar de chapuzas en algunas escenas, como en la de la avioneta o cuando van en coche, la película tiene momentos brillantes, por ejemplo en la sala de subastas.

Película que he visto muchas veces y que siempre me ha entretenido.

Cary Grant genial.

Drogas, ¿seguir con la prohibición? por Araceli Manjón-Cabeza

Una vez más se reabre el debate sobre la ineficacia de la represión en materia de drogas. Ha bastado que el ex presidente Felipe González nos recordase los males de la prohibición y la necesidad de un cambio de rumbo. Pero no es nada nuevo. Que los esfuerzos antidroga son un "largo y glorioso fracaso" era ya más que evidente hace años.

Milton Friedman advertía en 1972 que era imposible acabar con el tráfico de drogas y que la prohibición era la peor estrategia para usuarios y no usuarios; 17 años después afirmaba que la epidemia del crack se habría evitado de ser legal la cocaína.

Gary S. Becker señalaba en 2001 que la legalización, aun no siendo la panacea y presentándose como "una aventura hacia lo desconocido", eliminaría las ganancias del narcotráfico y la corrupción y que el posible aumento del consumo se compensaría con el control de la calidad.

Recientemente, en enero de 2010, Mario Vargas Llosa ha insistido en que la despenalización es el único remedio y lo afirma con los ojos puestos en México, pero también en otros países. Y más en la misma línea: Paulo Coelho, los ex presidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria y las 17.000 personas que han firmado desde junio pasado la Declaración de Viena, reclamando a los Gobiernos y a Naciones Unidas una revisión transparente de la actual estrategia.

La prueba hoy más clara -pero no única- del fracaso y de los inasumibles costes de seguir intentándolo nos la proporciona México: desde 2006, el combate al narco del presidente Calderón ha provocado dos guerras -la que se libra entre narcos y la del Estado contra el crimen organizado- y 30.000 muertos (900 eran niños menores de 17 años).

En contra de la legalización se dice que los beneficios de acabar con el crimen organizado no serían mayores que los problemas que causaría el aumento del consumo. Pues bien, creo que esta afirmación es hoy claramente incierta. Admitiendo como muy probable un aumento inicial del número de consumidores de las drogas ya legales, a la vez, serían seguros otros efectos beneficiosos: control de la calidad de las sustancias, lo que evitaría los males asociados al consumo de los venenos ilegales que hoy circulan; disminución de precios, lo que reduciría drásticamente la cifra de delincuencia drogoinducida; sacar a los consumidores de determinados ambientes especialmente insalubres y peligrosos, para dirigirlos a un mercado legal y controlado.

Solo lo anterior ya justificaría pensar muy seriamente y sin prejuicios en un proceso de legalización y de control estatal, con o sin impuesto especialmente fuerte a la producción, con mayor inversión en las políticas de reducción de la demanda -educación, prevención y rehabilitación- y con un ahorro espectacular en los enormes esfuerzos económicos que hoy se lleva la represión a cambio de unos resultados decepcionantes.

Pero habría más: se desposeería al crimen organizado de su actividad favorita y más rentable y, con ello, de parte de su capacidad de corromper voluntades públicas y privadas y de infiltrarse en la economía lícita; se podría prescindir de la excepcionalidad legal hoy imperante en la persecución y represión del tráfico de drogas que, en ocasiones, nos coloca en los límites de lo que el Estado de derecho es capaz de soportar; desaparecería el pretexto según el cual, la lucha eficaz contra el narcotráfico justifica la intervención de Estados Unidos en asuntos de otros países castigados por este azote.

Y hablando de Estados Unidos conviene echar la vista al pasado y recordar algunos datos: 1º) Que hubo otra situación previa a la prohibición, en la que el consumo de drogas -muy extendido en aquel país en el siglo XIX- no se consideraba un problema de salud pública. 2º) Que alguno de los "problemas de la droga" son hijos de la prohibición. 3º) Que la prohibición se ha desarrollado en los más variados escenarios y ha afectado a casi todo, más allá del ámbito de la salud pública. Basta recordar que la fiscalización internacional se impone al mundo colándola como un polizón en el Tratado de Versalles; que Estados Unidos ha condicionado su ayuda exterior a que los países destinatarios obtuviesen resultados satisfactorios en la lucha contra la droga; que el narco Pablo Escobar ofreció el dinero de la droga para pagar la deuda externa de Colombia a cambio de un compromiso de no extradición; y que hasta la fórmula originaria de la Coca-Cola hubo de modificarse para sustituir la cocaína por cafeína. 4º) Que la cruzada planetaria que Estados Unidos desata a principios del siglo XX no fue motivada por razones de "salud pública". Hubo motivos racistas contra los negros del Sur y contra la mano de obra china; motivos económicos en la guerra de médicos, farmacéuticos, productores y curanderos por tener la exclusiva en la dispensación de drogas; motivos políticos en la pugna entre China y Filipinas por el monopolio del opio y, también motivos políticos, en el hallazgo de uno de los pretextos -otros han sido la amenaza comunista y el terrorismo islámico- para legitimar el intervencionismo de la gran potencia en la andadura de otros países.

Por otro lado, hay que señalar que lo que más contribuye a reavivar el debate, inclinando cada vez a más personas hacia la opción despenalizadora, son los propios excesos, innecesarios e injustificables, del prohibicionismo.

Me refiero a un par de cuestiones como meros ejemplos.

Primera: hay países que castigan como delito el autoconsumo de drogas, a pesar de que ello no es obligado -aunque si vivamente recomendado- por las Convenciones de Naciones Unidas que diseñan e imponen el sistema represivo mundial. No es el caso de España, donde nunca fue delito el consumo y donde no se duda que tal acto entra en una esfera de la libertad personal inaccesible para el Derecho Penal. Recientemente, en Argentina se ha declarado la inconstitucionalidad del delito de tenencia de drogas para el autoconsumo; en México se ha despenalizado esa misma conducta y en Brasil se ha producido una cierta despenalización al sustituirse la cárcel por tratamientos y medidas educativas. Pero siguen existiendo países que castigan la posesión y el autoconsumo.

Segunda: son inadmisibles algunas de las afirmaciones que la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de Naciones Unidas) hace en sus informes anuales de evaluación de los esfuerzos antidroga de los distintos países. Así, en el informe de 2010 se muestra preocupación por las decisiones de Argentina, México y Brasil a las que me acabo de referir, lo que se interpreta desde estos países, con razón, como injerencia en asuntos internos. En 2009 se rechazó que la Constitución de Bolivia declarase patrimonio cultural la masticación de la hoja de coca, lo que supone ignorar o despreciar el sentido que tal práctica tiene. Y así más: desagrado porque España no castiga el consumo; críticas porque Suiza permita las salas de inhalación; denuncia de los tratamientos con heroína médicamente prescrita en Holanda, etcétera.

Los excesos y los fracasos del prohibicionismo acabarán siendo el mejor argumento de las tesis liberalizadoras.

He de reconocer que cuando se trabaja dentro del sistema represivo es fácil dejarse seducir por sus "éxitos", pero estos son muy parciales y cuando se mira el conjunto, entonces vence la decepción, al contemplar un instrumento salvaje e ineficaz que no es la "solución" sino, más bien, una parte importante del problema.

Lanzarse a cualquier opción despenalizadora da vértigo, desmontar la prohibición no será fácil, pero el mantenimiento del actual prohibicionismo planetario es una locura.

Araceli Manjón-Cabeza Olmeda es profesora titular de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid. Ex magistrada suplente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y ex directora general del Plan Nacional sobre Drogas.

The Third Man

El tercer hombre de Carol Reed es una muy buena película.

Igual que pasa con Casablanca la naturaleza humana está muy bien reflejada, siendo capaces los personajes de tener remordimientos por delatar a un delincuente despreciable como Harry Lime.

Muy bien rodada, con una trama muy clara aunque algo lenta.

La banda sonora es mítica.

The Economics of Discrimination by Robert P. Murphy

Last May, Kentucky senatorial candidate Rand Paul said that he could not endorse all of the Civil Rights Act because it interfered with business owners' private property rights.1 Since then, pundits have been discussing business discrimination, but many of them are ignorant of the teachings of economics on the subject. As Gary Becker first explained systematically,2 the free market contains automatic penalties for the odious practices that most people have in mind when they deplore "discrimination." Ironically, it is powerful governments that historically commit the worst injustices against unpopular minorities.

Before exploring the economics of discrimination, we first need to distinguish the term from several related ones. For example, racism, bigotry, and prejudice refer to someone's beliefs; they are mental phenomena. In contrast, discrimination refers to an action. The two often go hand-in-hand...

Why inequality is a red herring by Russ Roberts

Inequality is a red herring. Or maybe a poisonous herring. It is the symptom, not a disease, and misunderstanding it leads to bad medicine. Here is Alex Tabarrok on what he and others call Winner-Take-All economics:

J.K. Rowling is the first author in the history of the world to earn a billion dollars. I do not disparage Rowling when I say that talent is not the explanation for her monetary success. Homer, Shakespeare and Tolkien all earned much less. Why? Consider Homer, he told great stories but he could earn no more in a night than say 50 people might pay for an evening’s entertainment. Shakespeare did a little better. The Globe theater could hold 3000 and unlike Homer, Shakespeare didn’t have to be at the theater to earn. Shakespeare’s words were leveraged.

Tolkien’s words were leveraged further. By selling books Tolkien could sell to hundreds of thousands, even millions of buyers in a year – more than have ever seen a Shakespeare play in 400 years. And books were cheaper to produce than actors which meant that Tolkien could earn a greater share of the revenues than did Shakespeare (Shakespeare incidentally also owned shares in the Globe.)

Rowling has the leverage of the book but also the movie, the video game, and the toy. And globalization, both economic and cultural, means that Rowling’s words, images, and products are translated, transmitted and transported everywhere – this is the real magic of Ha-li Bo-te.

Rowling’s success brings with it inequality. Time is limited and people want to read the same books that their friends are reading so book publishing has a winner-take all component. Thus, greater leverage brings greater inequality. The average writer’s income hasn’t gone up much in the past thirty years but today, for the first time ever, a handful of writers can be multi-millionaires and even billionaires. The top pulls away from the median.

The same forces that have generated greater inequality in writing – the leveraging of intellect, the declining importance of physical labor in the production of value, cultural and economic globalization – are at work throughout the economy. Thus, if you really want to understand inequality today you must first understand Harry Potter.

This is actually an old post of Alex’s. He dredged it up to respond to an observation by Ezra Klein:

The top 1 percent, for instance, has gone from capturing about 8 percent of the national income to 18 percent. But there’s no obvious skills differential between workers in the top 1 percent and the workers directly beneath them. It’s not like hedge fund managers are the only guys able to use Excel.

Alex’s point is that excellence gets leveraged. Taleb makes the same point between the 14 minute mark and the 25th minute of this podcast. I think he writes about it in the Black Swan.

That’s why focusing on inequality per se is so poisonous. Would the world be a better place if JK Rowling hadn’t dared to write the Harry Potter series–if she’d given up and waited on tables instead of risking so much? Would the world be a better place if Sergey Brin and Larry Page had never created Google? Would the world be a better place without LeBron James? All of these people create inequality. They also make the world a better place.

Klein might be right about some of the high returns of finance. So let’s get rid of the policies that make their returns high but not socially productive. But inequality is not the problem.

My only quibble with Alex is that it’s not really a winner-take-all world. It’s more of a winner-take-lots kind of world. If LeBron James had decided to be a social worker, yes, someone else (Kobe, maybe) would be considered the best player alive and that person would get some extra rents for being the best. But LeBron’s grace (and sometimes lack of it off the court) is unique. The creator of the best search engine gets lots of rents but that creates tremendous opportunities for so many others. JK Rowling’s success opened the door to many other fantasy series (Pendragon for one) that would have been less successful. People still enjoy the second best fantasy series. And some disagree that Harry Potter is the best.

Drogas, no; libres por Arcadi Espada‏

La propuesta de Felipe González de despenalización de la droga. Razonable. Discutible. Es probable que en una primera instancia aumentaran las muertes y otros desastres de salud. Las drogas, generalmente hablando, traen graves problemas. El último descrito alude a las drogas blandas y la adolescencia: fumar hachís parece influir en el desarrollo de la esquizofrenia. Una apreciable ventaja, sin embargo: se reduciría la delincuencia de un modo drástico. Aunque también es evidente que no cabe confundir la despenalización de las drogas con la instauración de la bondad universal, como se deduce de algunos apasionados argumentos: desgraciadamente, el mal, como el bien, como la misma vida, siempre acaba encontrando su camino. Es difícil, también argumentar, en nombre de la libertad: no todo lo que puede hacerse debe hacerse. Pero hay una realidad al alcance de cualquiera en las farmacias: uno puede matarse con 40 paracetamoles y ver bichos con un puñado de antihistamínicos. La clandestinidad añade prestigio y emoción al acto de drogarse; pero también una dispersa inseguridad. Comprar drogas en el estanco, bien descritas, clasificadas y con fecha de caducidad, da una inexorable tranquilidad comercial, aburridamente burocrática; pero facilitará el consumo.

Para mí, sin embargo, sólo hay algo indiscutible. Sigo desde muy jovencito el mandato de Vizinczey. “No fumes, ni bebas, ni te drogues. Para escribir necesitas todo tu cerebro.” No conozco ningún caso en que la experiencia de la drogadicción haya conducido a nadie a un conocimiento mas profundo del mundo. Las drogas son responsables de una cantidad inmensa de pésimos poemas. Hasta los narcocorridos han de escribirse serenos. Las drogas son capaces de hacer que un hombre corra los 100 metros por debajo de los 8 segundos; pero fracasan gravemente en el endecasílabo. En cuanto al placer atentan contra uno de sus pilares, que es la capacidad de racionalizarlo. El placer de la droga coloca el hombre al nivel del perro. Es un nivel, sin duda; para el que guste del olisqueo. Cualquier droga es una eficaz aliada del olvido; yo he venido al mundo a recordarlo todo, y más allá de la muerte.

Hay que despenalizar las drogas porque es el método idóneo para impulsar su conocimiento. Hay que disipar la niebla combinada de la literatura y del crimen. Hay que mostrar la extremada banalidad de su mecanismo, y arrancar la responsabilidad de la adicción al diablo para entregársela a los circuitos cerebrales regulados por la dopamina. La droga es sólo pecado. “Soy lo prohibido”, cantaba el Bambino, sin saber qué otra cosa podía ser. Las drogas, en fin, merecen el mismo fulminante apotegma que la religión: no hay otro mundo.

Como nuevos ricos, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Julio Camba, aquel prodigio de ironía, escribió en un artículo que nunca criticaría a los “nuevos ricos” porque si alguna vez llegara a ser rico desde luego sería “nuevo”. Boutades aparte, todos sabemos que la expresión nuevo rico no se aplica a todo el que ha hecho fortuna recientemente, sino sólo al que la exhibe de forma exagerada, con mal gusto y por encima de sus posibilidades, pensando que mediante tal comportamiento se parece a los ricos de toda la vida. No sabe que estos, al no necesitar exhibir su riqueza, tienen como norma habitual actuar con discreción.

En los años que precedieron a la actual crisis económica, ¿hemos vivido como nuevos ricos? Las formas verbales en plural, en este caso el “hemos vivido”, siempre suelen ser inexactas. Algunos han vivido como ricos, otros menos, otros muy poco y muchos han seguido viviendo como pobres. Por tanto, no exageremos, a cada uno lo suyo.

Quienes durante estos años pasados seguro han vivido como nuevos ricos y por encima de sus posibilidades han sido las administraciones públicas, ahora tan ahorradoras y roñosas, sobre todo con los débiles. En Catalunya ya entramos en fase de campaña electoral y, como siempre en las campañas de este género, los candidatos nos explicarán sus programas, aquello que presuntamente van a hacer. Preferiría una campaña de otro tipo, una campaña en la que más que proponer planes futuros, los candidatos, sean del gobierno o de la oposición, explicaran mejor lo que han hecho en los últimos cuatro años, hasta qué punto han cumplido con lo prometido. Porque el mal estado de las cuentas públicas que genera esta reducción del gasto algo tendrá que ver con ellos: quizás han derrochado sin justificación alguna, quizás se han equivocado.

Desde luego ha habido dispendios famosos: los 400 euros y el cheque bebé de Zapatero, los 8.000 millones del plan E de ayuda a los ayuntamientos para obras menores, a los que ahora les falta dinero para pagar las nóminas. Esto en el plano estatal. En el plano local, fueron famosas las embajadas de Carod, sus viajes para promocionar lenguas indígenas en Latinoamérica, quizás para reducir la utilización del castellano. Aunque en cuantía económica esto fue de tono menor, meramente simbólico, casi todo es simbólico en Catalunya.

El otro día leía una información en el El País sobre la situación del nuevo aeropuerto de Lleida-Alguaire, inaugurado en enero pasado, que ha costado 97 millones de euros, el primer aeropuerto creado por la Generalitat y el único que no gestiona Aena. En las fotos que ilustraban el reportaje podía verse que se trata de una obra arquitectónica magnífica, un señor aeropuerto con todos los servicios. Todos, claro, a excepción de un pequeño detalle: casi no despegan ni aterrizan aviones. En estos momentos, sólo hay programados vuelos los viernes y los domingos. Los demás días, naturalmente, está abierto al público, pero sin vuelos. Debe de ser un espacio estupendo, con un vestíbulo amplio, un terrazo brillante, impecable, con un servicio de limpieza algo frustrado pero que sin duda cumple bien sus no difíciles tareas. Quizás podría utilizarse este aeropuerto para que los niños de las escuelas cercanas fueran a jugar a las chapas o a aprender cómo se coge un avión: el número de vuelo, la facturación de maletas, los controles, las colas en las puertas de embarque, las cintas en las que esperas con angustia la incierta llegada del equipaje. No es broma, tal como está la enseñanza, quizás sería una de las asignaturas más difíciles del curso.

Noventa y siete millones ha costado la obra, ya lo hemos dicho. Pero hay más: ahora estamos con los incentivos y las subvenciones. Para que este aeropuerto sirva para algo, la Diputación de Lleida y la Generalitat pagarán este año 1,6 millones a las compañías Ryanair y Vueling, además de un programa de ayudas a otras compañías todavía no concretado. Germà Bel, economista y conocido experto en la materia, dice que, “para ser rentable, un aeropuerto debe tener medio millón de pasajeros al año, y el de Lleida no tiene este mercado”.

De momento, 42.000 pasajeros lo han utilizado y esperan llegar a los 50.000 en diciembre. Por lo visto, confían mucho en los turistas que practican deportes de invierno. Ánimo,pues. Pero ¿cuántos esquiadores caben en las pistas de Baqueira y del Pallars? ¿Ya los han contado bien? De 50.000 a 500.000 hay un trecho. Aunque quizás son muchos los que quieren ir a esquiar… en avión. Nunca se sabe.

En todo caso, ninguna empresa privada se presentó al concurso para hacerse cargo de la gestión: debían estar dispuestos a invertir 20 millones de euros y pagar un canon anual de 2,2 millones. Las empresas se juegan el dinero de su bolsillo y deben dar cuenta de sus actuaciones ante sus accionistas. Las administraciones se juegan el dinero de nuestro bolsillo y no nos dan cuenta de nada. Ahí está la diferencia.

Esto es lo que había querido decir durante todo este artículo: menos programas electorales y más rendición de cuentas. Me parece que sí, las administraciones han actuado como nuevos ricos. Pero con nuestro dinero. Así cualquiera.

FFRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

Las amistades del abuelo de Darwin

Por Francisco Moreno.

La idea de la evolución es antigua. No obstante, la visión del mundo y de la vida que predominó desde los tiempos de Aristóteles fue estática (fijismo). El paradigma empezó a cambiar lentamente en el siglo XVI y, sobre todo, a partir de mediados del siglo XVIII.

Erasmus Darwin, abuelo paterno del célebre naturalista, fue un notable médico que sentía pasión por todo ser viviente, la poesía y los inventos. Fue uno de los miembros fundadores de la Sociedad Lunar, un grupo de científicos (generadores de conocimiento) e industriales (adaptadores de conocimiento) que discutía sobre la tecnología y sus aplicaciones. Formaban parte de dicho club muchos ilustrados ingleses de los condados centrales de Inglaterra en torno a la ciudad de Birmingham. Pese a que la Ilustración inglesa no tuvo el brillo de la francesa o la profundidad de la escocesa fue un eje vital y práctico para unir la Revolución científica y la posterior Revolución industrial.

Erasmus escribió al final del XVIII un trabajo científico denominado Zoonomia que anticipaba la teoría lamarkista de la evolución biológica (que luego se revelaría falsa) y mostraba su idea de que toda vida orgánica provenía de un solo y mismo filamento viviente.

El médico Sr. Darwin estaba familiarizado con el pensamiento evolucionista gracias a su amistad con el juez y lingüista James Burnett, Lord Monboddo, ilustrado escocés conocido por ser el fundador de la moderna lingüística comparada y también por sus análisis de la evolución lingüística y el cambio adaptativo de la capacidad de los humanos para el lenguaje (tenía Burnett, además, una extraña obsesión con la relación del hombre y los primates).

Mantuvo el abuelo de Darwin asimismo una prolongada relación de amistad con Benjamin Franklin; ambos compartían apoyo por las revoluciones americana y francesa de su época y ambos visitaron Edimburgo (la “Atenas del Norte”) y mantuvieron una fructífera correspondencia con muchos de sus eruditos de allí. Como Franklin, la mayoría de los integrantes de la Sociedad Lunar, y en especial Erasmus, se opusieron al inmoral comercio de esclavos.

Otro miembro de la ilustración escocesa con el que también trabó estrecha amistad fue James Hutton, padre de la moderna geología, quien primero sugirió junto a John Playfair que la tierra fue configurada por fuerzas tectónicas de movimientos lentos durante enormes periodos de tiempo que seguirían operando en la actualidad. El geólogo inglés del siglo siguiente Charles Lyell, influyente amigo de Charles Darwin, refinó dicha teoría con numerosas observaciones plasmadas en su obra Principios de Geología, obra de cabecera del nieto Darwin durante su periplo por el Beagle. Por cierto, el geólogo James Hutton fue amigo íntimo de David Hume y de Adam Smith cuyas obras sobre la naturaleza y sentimientos humanos Erasmus conocía sobradamente (lo mismo que su nieto).

Tanto el iluminismo escocés como el inglés, a diferencia de sus coetáneos franceses, no buscaron crear con sus teorías y observaciones un nuevo mundo (creacionismo social) sino únicamente descubrirlo y entenderlo. Sin mostrar una confianza desmedida en la razón llegaron a conclusiones sorprendentes, tales como que los humanos son criaturas de su entorno en permanente dinamismo o que muchas de las costumbres e instituciones sociales que habían hecho progresar al hombre surgieron, paradójicamente, de forma espontánea en el curso de la acción humana, no de su designio intencional. La misma mente, siendo producto del cerebro, no era causa de la evolución o proceso social sino más bien su efecto.

El hombre es efectivamente un ser intencional pero la evolución (tanto biológica como cultural) carece de propósito o de dirección. Aunque ambas sean muy diferentes entre sí, son las dos naturales. La actual teoría de la evolución biológica fue concebida por el nieto de Erasmus y, por ignorarse en su época las leyes de la genética, hubo de completarse más adelante (aún así, sigue plenamente vigente). La actual teoría de la evolución cultural, por su parte, se asemeja –según Hayek- curiosamente al lamarkismo y la dedujo el extenso círculo de amigos del abuelo Erasmus mucho antes que Darwin.

Erasmus escribió al final de su vida un largo poema sobre la evolución conocido como el Templo de la Naturaleza que traza la progresión de la vida desde los microorganismos a la sociedad civilizada. Dicho poema, publicado póstumamente en 1803, fue originalmente titulado El Origen de la sociedad.

Darwin no lo tuvo tan difícil.

El fenómeno de las inundaciones: La riada del Guadalquivir en el pasado invierno 2009-2010 por Juan Saura Martínez

Artículo de la Revista de Obras Públicas, número 3512, julio-agosto 2010.

Destaco:

Las inundaciones producidas por las avenidas son, a  nivel mundial, el riesgo natural más importante, suponiendo el 30% de los desastres naturales en número y en daños económicos, y casi el 20% de las muertes producidas por la naturaleza. (1) Así en el periodo 1975-2001ocurrieron 100 avenidas significativas por año, causando 11.000 muertes y afectando a 150 millones de personas (por año), con unas pérdidas económicas de 20 mil millones de dólares anuales. La mayor parte de las muertes ocurren en el continente asiático (India 1.500 y China 2.500) pero en USA y Japón (en el entorno de las 100 víctimas anuales), no son de despreciar.

Significativo es el caso de la presa de Danjiankou en China, en el río Han, afluente del Yangtze, que en 1935, con una punta de riada de 50.000 m3/seg. causó 8.400 muertos y produjo 800 millones de dólares en pérdidas materiales. La presa, construida en 1968 tiene 20.900 Hm3 de capacidad, de los que el 40% se destina a control de avenidas.

Durante sus años de explotación ha reducido las puntas de avenida en un 64%, con un máximo del 96% y un mínimo del 15%. Gracias a ello, en el 90% de los casos ha producido una protección total aguas abajo, protegiendo la ciudad de Wuhan, con 9 millones de habitantes.

El papel de los embalses en la cuenca del Guadalquivir ha sido analizado en varias ocasiones (10, 11, 12), demostrando su eficacia. En la fig. 1 se ve, para la Avenida de periodo de recurrencia 50 años los caudales que se generan en el río principal, desde su nacimiento hasta su desembocadura, sin embalses y con situación de embalses “vacíos” (20% o menos embalsado), así como con resguardos de explotación en torno al 20% de la capacidad de embalse (80% embalsado). Puede verse que la reducción de los caudales punta oscila, para embalses “vacíos”, desde el 50% en los tramos medio-alto al 40% en el tramo bajo. Para resguardos de explotación, que son los que suelen presentarse al final de un proceso de lluvias muy intensas, la disminución de la punta está en torno a los 1.000 m3/seg, que viene a ser un 20% del caudal natural. Esto último puede apreciarse en la fig. nº2, correspondiente a un caso real, en Sevilla, en Diciembre de 1996.

Camino de servidumbre de Friedrich August von Hayek

Título original: The road to serfdom.
(Primera edición, 1944; reimpresión [dos veces], 1976).
Traductor: José Vergara.
Alianza Editorial S.A.

Ensayo de Hayek en el que muestra el peligro de una sociedad totalitaria.

El libro es un engranaje perfecto en el cual Hayek va desarrollando y razonando toda su linea de pensamiento sobre el tema.

Imprescindible para entender el pensamiento liberal y los totalitarismos.

Destacar algo es muy complicado, de hecho tengo subrayado la mitad del libro aproximadamente, pero en el capítulo 10, Por qué los peores se colocan a la cabeza, se puede leer esto:

Hay tres razones principales para que semejante grupo, numeroso y fuerte, con opiniones bastante homogéneas, no lo formen, probablemente, los mejores, sino los peores elementos de cualquier Sociedad. Con relación a nuestros Criterios, los principios sobre los que podrá seleccionarse un grupo tal serán casi enteramente negativos.

En primer lugar, es probablemente cierto que, en general, cuanto más se eleva la educación y la inteligencia de los individuos, más se diferencian sus opiniones y sus gustos y menos probable es que lleguen a un acuerdo sobre una particular jerarquía de valores. Corolario de esto es que si deseamos un alto grado de uniformidad y semejanza de puntos de vista, tenemos que descender a las regiones de principios morales e intelectuales más bajos, donde prevalecen los más primitivos y «comunes» instintos y gustos. Esto no significa que la mayoría de la gente tenga un bajo nivel moral; significa simplemente que el grupo más amplio cuyos valores son muy semejantes es el que forman las gentes de nivel bajo. Es, como si dijéramos, el mínimo común denominador lo que reúne el mayor número de personas. Si se necesita un grupo número solo bastante fuerte para imponer a todos los demás sus criterios sobre los valores de la vida, no lo formarán jamás los de gustos altamente diferenciados y desarrollados; sólo quienes constituyen la «masa», en el sentido peyorativo de este término, los menos originales e independientes, podrán arrojar el peso de su número en favor de sus ideales particulares.

Sin embargo, si un dictador potencial tiene que confiar enteramente sobre aquellos que, por sus instintos sencillos y primitivos, resultan ser muy semejantes, su número difícilmente podrá dar suficiente empuje a sus esfuerzos. Tendrá que aumentar el número, convirtiendo más gentes al mismo credo sencillo.

Entra aquí el segundo principio negativo de selección: será capaz de obtener el apoyo de todos los dóciles y crédulos, que no tienen firmes convicciones propias, sino que están dispuestos a aceptar un sistema de valores confeccionado si se machaca en sus orejas con suficiente fuerza y fre¬cuencia. Serán los de ideas vagas e imperfectamente formadas, los fácilmente modelables, los de pasiones y emociones prontas a levantarse, quienes engrosarán las filas del partido totalitario.

Con el esfuerzo deliberado del demagogo hábil, entra el tercero y quizá más importante elemento negativo de selección para la forja de un cuerpo de seguidores estrechamente coherente y homogéneo. Parece casi una ley de la naturaleza humana que le es más fácil a la gente ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio a un enemigo, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva. La contraposición del «nosotros» y el «ellos», la lucha contra los ajenos al grupo, parece ser un ingrediente esencial de todo credo que enlace sólidamente a un grupo para la acción común. Por consecuencia, lo han empleado siempre aquellos que buscan no sólo el apoyo para una política, sino la ciega confianza de ingentes masas. Desde su punto de vista, tiene la gran ventaja de concederles mayor libertad de acción que casi ningún programa positivo. El enemigo, sea interior, como el «judío» o el «kulak», o exterior, parece ser , una pieza indispensable en el arsenal de un dirigente totalitario.

Dirty Harry

Harry el sucio de Don Siegel es una muy buena película.

Clint Eastwood está perfecto.

Es la típica historia del policía duro que persigue a los malos y hace lo que sea por atraparlos y evitar sus atrocidades.

Entretiene, las escenas de acción están muy bien rodadas y son creíbles, los personajes están muy bien definidos y nunca decae el ritmo.

Una película para ver de vez en cuando.

Aquí escena mítica.

Hasta que el Sol nos trague por Antón Uriarte

La ideología ecologista del cambio climático sostiene esencialmente dos ideas:

a) Que con nuestras emisiones hacemos daño al Clima

b) Que con nuestras emisiones hacemos daño a la Humanidad

La Defensa del Clima. La primera idea, la defensa del clima, entra dentro del pensamiento mítico creacionista, y es apoyada hoy por la izquierda malthusiana y mayoritaria, que hace tiempo optó por las ideas del clérigo ecologista y enterró la filosofía de Engels y Marx. Es difícil discutirla, porque entra dentro del campo de la Fe. Los escépticos, marxistas o no, sabemos que la Tierra y sus climas han venido evolucionando desde hace unos 4.500 millones de años y que lo seguirán haciendo probablemente otros tantos miles de millones más, hasta que a nuestro derretido planeta se lo coma la agigantada estrella roja en que se habrá convertido el Sol (puede ocurrir que bastante antes, desaparecidos nosotros y nuestras emisiones, una fotosíntesis desbocada haya acabado con todo el CO2 del aire y la biosfera orgánica haya muerto de frío e inanición, sin esperar la muerte estelar).

La Defensa de la Humanidad. La segunda idea, la defensa de la humanidad, contiene tres subideas: que podemos evitar que el clima cambie, que si cambia es por efecto de nuestras emisiones de CO2 y que el cambio es perjudicial y peligrosísisimo para nuestra supervivencia. Estas subideas son las que queremos ordenadamente discutir, pues algunos no creemos que la humanidad pueda evitar que el clima cambie, no creemos que se pueda hoy por hoy demostrar que las emisiones de CO2 provoquen el cambio actual y no creemos que el último cambio climático del siglo XX, o el incremento del CO2, haya sido ni sea perjudicial.

¿Es España un Estado federal?, de Francesc de Carreras

Un fantasma recorre la opinión pública catalana: la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut ha cerrado definitivamente las puertas auna España federal y las dos únicas opciones de futuro son la autonomista actual o la independencia. Según mi parecer, esta afirmación encierra, como mínimo, dos errores: que el Estado de las autonomías no tiene cabida dentro de las formas de Estado federal y que el Estatut, antes de la sentencia del TC, iba en la línea federalista. Veamos sumariamente las razones por las cuales considero que lo primero es un error y aplacemos para otro día lo segundo.

Cada uno puede dar a las palabras el contenido que desee. Ahora bien, un planteamiento razonable respecto al significado del término Estado federal nos puede llevar a concluir que es aquella forma de organización territorial del Estado que en los países de nuestro entorno político-cultural es considerada como tal. Es el caso, por ejemplo, de Estados Unidos, Suiza, Alemania, Canadá o Austria. ¿Es idéntica la organización territorial de estos países? La respuesta debe ser negativa ya que, ciertamente, en cuanto a su organización territorial, existen diferencias entre ellos. Sin embargo, todos tienen en común ciertos elementos estructurales básicos y es por esta razón que los englobamos bajo el nombre genérico de Estado federal.

Pues bien, ¿cuáles son los elementos estructurales básicos de un Estado federal? Existe un cierto consenso entre los especialistas, que, tras diferenciar dentro de este tipo de Estado entre la federación (en España, el Estado central) y los estados miembros (en España, las comunidades autónomas), configura seis elementos de esta naturaleza que intentaré resumir.

Primero, una Constitución federal válida para todo el Estado, aprobada por un poder constituyente soberano formado por la libre voluntad de los ciudadanos, no producto de un pacto entre territorios. Esta Constitución garantiza la igualdad básica de los derechos de todos los ciudadanos mediante un ordenamiento jurídico común. Segundo, unas constituciones de los estados miembros (en España, denominados estatutos) que son las normas de cabecera superiores de un ordenamiento propio, sometidas, naturalmente, a la Constitución federal. Tercero, esta Constitución federal debe establecer un sistema para distribuir las competencias respectivas entre la federación y los estados miembros. Cuarto, las relaciones entre la federación y los estados miembros no son de jerarquía política, sino de autonomía, y los conflictos que puedan suscitarse por las disputas en relación con las distintas esferas de competencia deben sustanciarse jurídicamente, mediante la aplicación de normas jurídicas -no políticamente, es decir, por razones de oportunidad o conveniencia- por un poder judicial independiente. Quinto, la federación y los estados miembros no actúan como esferas separadas, sino que deben relacionarse entre ellos mediante mecanismos de participación y colaboración, de acuerdo con los principios de solidaridad y lealtad mutua, para contribuir así a la eficiencia y eficacia del Estado federal en su conjunto. Sexto, tanto la federación como los estados miembros deben tener haciendas separadas que garanticen la igual financiación de sus competencias y la solidaridad entre territorios.

¿Cumple el Estado de las autonomías todos estos requisitos? A mi parecer, sólo incumple parcialmente el quinto elemento: la participación de las comunidades en el Estado y las relaciones de colaboración. Ello es debido, principalmente, a la inexistencia de un Senado federal, o de órganos equivalente como una Conferencia de Presidentes que funcione con regularidad, y a la insuficiencia de la cooperación entre el Estado y las comunidades, especialmente las comunidades entre sí. Estos son, por tanto, los aspectos que deberían reformarse o desarrollarse para culminar el esquema federal, aunque estas debilidades del sistema español no impiden que el Estado de las autonomías deba ser considerado como parte de la categoría Estado federal, sea con este nombre o con otros, ya que también algunos autores – y, asimismo, la propia jurisprudencia constitucional-los denominan en ocasiones estados complejos o compuestos.

Esta inclusión en la categoría de estados federales – en oposición a la de estados centralistas, que no a estados unitarios, ya que todo Estado es, por definición, unitario-ha sido reconocida por la mayoría de los tratadistas españoles y extranjeros. Véanse, por ejemplo, dos libros recientes publicados en España: Ronald L. Watts, Sistemas federales comparados (Edit. Marcial Pons, Madrid-Barcelona, 2006) y George Anderson, Federalisme: una introducció (Generalitat de Catalunya-Institut d´Estudis Autonòmics, Barcelona, 2008).

Por tanto, España, el Estado de las autonomías, debe ser considerada como un Estado federal.

Y dejo para otro día la justificación de que la reciente sentencia del TC, más allá de consideraciones semánticas, ami parecer lo ha reafirmado, mientras que el Estatut de Catalunya, antes de las modificaciones que ha introducido la sentencia, lo desviaba de este camino.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

Two ride together

Dos cabalgan juntos de John Ford es un decente western.

Hay alguna escena tonta, como la muerte a manos de Guthrie McCabe de Stone Calf, y en general no es una película del nivel de John Ford.

Sólo me hace pensar en los deseos irracionales de la gente, y que pasa cuando la realidad se impone tozudamente a esos deseos.


Es lógico por Arcadi Espada

Querido J:

El amigo Monegal, que tiene la importante misión de explicar la tele a los ciegos por conveniencia, contaba el otro día en la radio la gansada de un humorista Buenafuente. Parece que con mucha ceremonia el humorista abrió un librote que identificó con el Corán y se puso a leer unos párrafos. Uf, tremendo. La ancestral violencia de los creyentes. Acabada la lectura lo cerró y lo mostró a los espectadores. Era la Biblia, claro, y la moralina relativista tan obvia que dolía. Como te he dicho alguna vez los ateos sabemos mejor que nadie que no todas las religiones son iguales. La gansada se produjo en el cargado ambiente que ha provocado el happening que promueve para hoy Terry Jones, un pastor de ovejas de California, que quiere quemar unos cuantos ejemplares del Corán en la plaza pública. Aún no se sabe qué hará: el miedo y la histeria de Occidente han convertido al pastor en el interlocutor privilegiado de la Autoridad, desde el Papa de Roma hasta el presidente de América: los dos le ordenan que ceje y cada minuto que pasa el pastor se siente mejor. La quema de libros es un símbolo de lo peor de la Humanidad: las llamas se ven desde la Inquisición hasta Auschwitz. Por lo tanto el método elegido por el pastor sólo provoca mi desprecio. Pero ni un paso más.

Cuando Monegal acabó de explicar el chiste le dije con notable gravedad.

—Hay una diferencia. Si alguien planeara la quema de Biblias el presidente Obama habría dicho muchas cosas. Pero jamás habría dicho que era un gesto imprudente.

Sigo pensando que la respuesta del presidente americano es mucho más preocupante que las intenciones del pastor. El presidente Obama ha dicho que el pastor pone en peligro muchas vidas de americanos. Hubiese comprendido que semejante barbaridad la hubiese dicho un imán barbudo, pero no el jefe de una nación libre. Obama legitima que la respuesta a la quema de libros sea la quema de hombres. La equiparación es puramente espantosa. Y la materialización del espanto no es en absoluto un ejercicio retórico. Si mañana, y en nombre de Alá y su venganza, alguien destroza una vida americana, el presidente Obama sólo tendría un modo de ser coherente. Decir:

—Es lógico.

Cualquier reacción ante un hecho simbólico que traspase los limites del símbolo es una aberración impropia de un hombre civilizado. Obama podría haber condenado el gesto, calificarlo de repulsivo y de abyecto; podría haber advertido, incluso, que provocaría una quema de biblias o acciones de parecido voltaje emocional. Pero nunca tendría que haber dado por lógica la principal diferencia pragmática entre los dos Libros: ningún cristiano reaccionaría ante la quema de biblias destrozando infieles en una estación de tren. Las palabras, flojísimas e inmorales, de Obama llevan consigo otra siniestra equiparación entre quemas librescas y humanas. Y esta atañe, por así decirlo, a las filas propias. En Irak y Afganistán, América ha liquidado (y sigue liquidando) miles de musulmanes. Esta actividad ha provocado desesperadas respuestas islámicas. Quemas de hombres. La única posibilidad moral que Obama tiene de justificar las invasiones es la defensa de un orden donde puedan quemarse biblias y coranes y hacérselo sobre lo más barrido. ¿Invadir Irak y Afganistán, pasar a fuego hombres, mujeres y niños en nombre de la libertad duradera y luego convertir a un estrafalario pastorcillo en responsable de las futuras matanzas de americanos? Hombre, hombre. Es improbable que la hipocresía socialdemócrata haya alcanzado un grado semejante en cualquier otro lugar y circunstancia de nuestro tiempo.

Antes de ponerme a escribirte me he entretenido en un ejercicio de sacrilegios. Te lo adjunto a continuación. Trata de nuestro mundo. Ninguno de esos sacrilegios ha costado una sola vida. Nadie pronunció la palabra imprudencia. Si se hicieron condenas fue en nombre de la dignidad ofendida y no del miedo. Es lo que tienen las religiones desarmadas. Sal al aire libre y respira hondo.

Aparece el primero de Los Cantos de Maldoror, del Conde de Lautreamont, que mezcla religión, sexo y crimen (1867). Nikos Kazantzakis escribe La última tentación de Cristo (1960) y Scorsese la lleva al cine (1988). Buñuel parodia la Última Cena en Viridiana (1961). Fernando Arrabal le dedica un libro a un joven cagándose «en Dios, la Patria y todo lo demás» (1967). Monty Phyton estrena su sátira religiosa La vida de Bryan (1979). Godard dirige Yo te saludo, María, versión carnal de la concepción de Jesús (1984). Madonna coquetea con un Cristo negro en su vídeo Like a Prayer (1988), y aparece «crucificada» en su gira Confessions on a Dance Floor (2005). Oliviero Toscani retrata para Benetton a un cura y una monja besándose (1991). Sinéad O’Connor rasga ante las cámaras una foto del Papa (1992). Marylin Manson escenifica la quema de una Biblia en su gira Antichrist Superstar (1996). José Saramago escribe El Evangelio según Jesucristo (1998); a su muerte, la edición portuguesa de Playboy lo homenajea colocando a Jesús en un burdel. El fotógrafo José Antonio Montoya publica Sanctorum, una serie de figuras católicas en poses sexuales (2002). Javier Krahe enseña «cómo cocinar un Cristo», Maragall saca una foto a Carod Rovira jugando con una corona de espinas en Jerusalén y Leo Bassi parodia al Papa en su espectáculo La Revelación (2005). El Museo de la Catedral de Viena exhibe Religión, carne y poder, de Alfred Hrdlicka, que incluye una orgía apostólica (2008). La Galería de Arte Moderno de Glasgow, en una exposición a favor de los derechos de los gays, pone una Biblia a disposición del público para que deje en ella sus comentarios (2009). En Rótova, Valencia, un joven se quita la hostia de la boca y la pisotea ante el cura en plena misa de la Divina Aurora (2010).

Todos estos actos más o menos cargados de sentido, sarcasmo y brutalidad han sido posibles por algo que caracteriza a nuestro mundo laico: la constatación de que no hay ninguna creencia sagrada. Que dan igual Dios, Lenin, la Democracia o el Horóscopo. Estos actos se produjeron en un estado de ánimo muy lejano al insidioso respeto que se exige en nombre de la espiritualidad islámica y que ya empieza a extenderse peligrosamente a todas las espiritualidades. Nada más cierto que el Islam ha vigorizado a Cristo. Un estado de ánimo, el de la civilizacion, en el que, lógica y bravamente, ninguna opinión puede ser respetable.

Sigue con salud,

A.

Visita a Bilbao y San Sebastián, 28 y 29 de agosto de 2010

Visitamos con la prima Bilbao y San Sebastián.

Unas cinco horas de coche. Comida a base de sandwiches.

Coincidimos con las fiestas de la Semana Grande de Bilbao. Mucha gente, mucho agobio, mucha suciedad. Sólo disfruté los fuegos nocturnos, aunque se hicieron muy largo.

El Guggenheim merece la visita. Y la exposición de Anish Kapoor es lo mejor.

También visitamos el mismo día el Museo de Bellas artes de Bilbao. Demasiado para un solo día. Al menos disfruto de algunas obras de Sorolla, entre otras.

A la noche vamos al casco antiguo. Ríos de gente. Comida rápida, cara y agobiante a base de pinchos en un bar con demasiada gente. Paseo nada edificante. Fuegos artificiales y al hotel.

Al día siguiente, tras un desayuno generoso en el hotel, a San Sebastián. Paseos varios. Una maravilla de ciudad. Comemos los famosos pintxos, mucha mayonesa, pero muy ricos.

Volveremos a San Sebastián, aunque esperemos que sea más larga la estancia y poder disfrutar más de la ciudad.