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Los héroes blasfemos por Arcadi Espada

Diarios de Arcadi Espada.


El asesinato del diplomático americano en Libia y los asaltos a otras embajadas se han atribuido a cierto documental burlón sobre la vida y obra de Mahoma, el profético. Siempre hay una causa, sean una película, una obra literaria o unas caricaturas danesas, que los analistas de la turba identifican con el presunto foco del problema y sobre el que centran sus panzudas llamadas a la responsabilidad. Es vistoso que los analistas se muestren menos exigentes sobre la responsabilidad si detrás de la ofensa religiosa está unrushdie, y no un ignoto dibujante o un videoaficionado. Los analistas son seres espirituales y creen que la obra de arte sublima el insulto. En cualquier caso lo importante es que a la hora de determinar quién es el culpable del asalto a cualquier Bengasi siempre destacan la presunta ofensa. ¡Las causas… justas! La película de Mahoma por encima de Mahoma. En el examen del mundo que se nos propone la religión aparece como un paisaje dado, inmutable. Los reproches se centran en lo contingente: unas caricaturas, un vídeo. Quienes así hablan provienen del relativismo, de un enfoque que equipara el peso, la razón y la verdad de todas las culturas. Y, sin embargo, del fondo de sus argumentos se desprende un olor de menosprecio por aquellos que dicen comprender. Aun con sus disimulos habituales, nuestro relativista sostiene que la turba islámica, ignara y fanática nunca podrá contenerse, al modo de una manada herida; y que somos nosotros los artistas, los literatos, Occidente, gente fina en fin, los que podemos y debemos hacerlo. El relativista verá qué hace con el aliento colonial que conllevan sus llamadas a la responsabilidad. Por mi parte no dudo de que Rushdie, los caricaturistas, el videoaficionado y los que vengan son, al margen de sus intenciones éticas y estéticas y de las conspiraciones que pueda haber detrás de sus actos, unos héroes de la libertad. Como cualquier otra lucha por la libertad verdadera ésta cuesta también ruina y sangre. Pero, a cambio, ellos van desactivando poco a poco la blasfemia y acostumbrando a las masas islámicas a convivir con la ofensa religiosa, que es una de las primeras exigencias del mundo civilizado. El héroe blasfemo lucha por la libertad de los creyentes aún más que por la nuestra.

The evolutionary function of religion

Farnam Street.


Excerpts from Jonathan Gottschall’s The Storytelling Animal on the evolutionary function of religion.
In his trailblazing book Darwin’s Cathedral, the biologist David Sloan Wilson proposes that religion emerged as a stable part of all human societies for a simple reason: it made them work better. Human groups that happened to possess a faith instinct so thoroughly dominated non-religious competitors that religious tendencies became deeply entrenched in our species.
Wilson argues that religion provides multiple benefits to groups. As the sociologist Émile Durkheim wrote, “Religion is a unified system of beliefs and practices … which unite into one single moral community called a Church all those who adhere to them.” Second, religion coordinates behavior within the group, setting up rules and norms, punishments and rewards. Third, religion provides a powerful incentive system that promotes group cooperation and suppresses selfishness. The science writer Nicholas Wade expresses the heart of Wilson’s idea succinctly: the evolutionary function of religion “is to bind people together and make them put the group’s interests ahead of their own.
If you’re skeptical
Wilson points out that “elements of religion that appear irrational and dysfunctional often make perfectly good sense when judged by the only appropriate gold standard as far as evolutionary theory is concerned-what they cause people to do.” And what they generally cause people to do is to behave more decently toward members of the group (co-religionists) while vigorously asserting the group’s interests against competitors. As the German evolutionist Gustav Jager argued in 1869, religion can be seen as “a weapon in the [Darwinian] struggle for survival.”
The darkside of religion
There are good things about religion, including the way its stories bind people into more harmonious collectives. But there is an obvious dark side to religion too: the way it is so readily weaponized. Religion draws co-religionists together and drives those of different faiths apart.

Dios se apareció en Oleiros

Arcadi Espada.



   Querido J:
Parece probable que el sentido auténtico de la visita del Papa a Cuba haya sido recoger de sus mismos labios la última confesión del dictador Castro. No se le ve otro a una visita que ha eludido cualquier gesto, puramente cristiano,con la oposición y que ha dejado en el limbo de una genérica necesidad de cambios en el mundo [¡sic!] los cambios concretos, desesperados que necesita Cuba. Poco antes de la visita, Irene Hdez. Velasco escribió una buena crónica en este periódico donde te echo las cartas sobre la posibilidad de que Castro aprovechara el viaje del Papa para anunciarle su conversión al catolicismo. Si lees la crónica no perderás el tiempo; pero mucho menos si la lees bajo el esplendor de apocalipsis de las fotos de Castro con el Papa. Míralas.
El dictador va vestido con una suerte de gabán oscuro (un chándal de su colección han dicho) que aliado con sus barbas de chivo y su decrepitud enferma le dan un aspecto canónico de místico. Frente a él, el níveo Papa, ligeramente inclinado, con expresión afectuosa, parece que va a recoger de esos labios temblorosos, en efecto, la confesión inminente. Son dos viejos de más de 80 años, cerca ya de la gracia definitiva de Dios.
Sin embargo, hay algo en la crónica y en la consiguiente interpretación del encuentro sobre lo que dudo. Acepto que la conversación entre Castro y el Papa fuera eminentemente religiosa, e incluso la posibilidad de que supusiera una suerte de solemne y postrero examen de conciencia del dictador. Pero dudo que pueda hablarse cabalmente de conversión. Y no por los orígenes, nítidamente conservadores, terratenientes y religiosos de la familia Castro. Sino por la razón contundente de que Castro declaró hace tiempo que creía en Dios. Y no sólo en Dios, sino en su caballo blanco. Sé que la declaración se produjo en julio de 1992, y en el reino de Galicia.
Te preguntarás por mis poderes. No hay misterio. Todos se derivan de una noticia en verdad singular. Se titula Fraga y Fidel, sin embargo, pero yo preferiré llamarla F/F. Una película de Manuel Fernández-Valdés, que he podido ver en primicia. Al principio aparecen unos silenciosos títulos de crédito que vale la pena que te transcriba, porque son todo el sentido. El expuesto, no el derivado:
«El padre de Fidel Castro era gallego. A principios del siglo XX emigró a Cuba y no regresó. El padre de Manuel Fraga era gallego. A principios del siglo XX emigró a Cuba y sí regresó».
«Fidel Castro gobernó la República Socialista de Cuba de 1959 a 2008. Manuel Fraga gobernó la comunidad autónoma de Galicia de 1990 a 2005».
«Fidel Castro fue a Galicia los días 27 y 28 de julio de 1992. Allí visitó la casa donde nació su padre, en el municipio de Láncara. Manuel Fraga fue a Cuba en septiembre de 1991. Allí visitó la casa donde vivió con sus padres cuando tenía tres años, en el municipio de Manatí».
«En Cuba, Fidel Castro recibió a Manuel Fraga con honores de jefe de Estado. En Galicia, un año después, Manuel Fraga quiso corresponder a Fidel Castro y le preparó una agenda cargada de paseos, homenajes y celebraciones».
«Esas 48 horas de cortesía son el motivo de esta película».
Respecto a esta última frase hay que decir mucho más. Del mismo modo que la mente no es un producto del cerebro, sino que es el cerebro, esas 48 horas no son el motivo de la película, sino la propia película. El autor reunió primero todos los testimonios gráficos que quedaban de esos días. Bastantes y muchos de ellos puramente indescriptibles. Luego, armado con ellos y una poderosa inteligencia, volvió al lugar de los crímenes. Y fue narrando el viaje con una voz aniñada, estupefacta, que es el ojo sinestésico del espectador. Tengo el privilegio de decirte que la película es un producto superior. Parece que la haya hecho un checo. El hijo checo de Fraga Iribarne, eso es. Hay una gran cantidad de escenas asombrosas. Y lo que tienen es que fueron rodadas sin asombro: la gran virtud es que el chico Valdés mira igual, con la misma tranquila degeneración, que el nodo de la televisión de Galicia. Así pueden salirle momentos como el de ese anciano cantor, aún vivazmente revolucionario, que dice que se volvió de la Cuba socialista porque para trabajar con pico y pala ya lo hacía aquí.
Pero si traigo aquí este trabajo soberbio es por un fragmento del discurso que Castro pronunció en Oleiros, un municipio «próspero, residencial y revolucionario», con su avenida Che Guevara y su Banco Santander, la zona «rojo pasión» del joven Valdés. Estaba viendo cómo enfilaba el comandante los últimos minutos de la tenida cuando hablando de la mezcla cubana de indios, españoles y africanos dijo: «Es lo que nos dio Dios para los creyentes. Es lo que nos dio Santiago hace 2.000 años. Es lo que queremos seguir siendo y parte del alma de ustedes. Eso, y parte del alma de España. Y parte del alma de Galicia. Debemos seguir siendo parte de ustedes y queremos seguir siendo acreedores al cariño de ustedes, queremos seguir siendo acreedores al privilegio y a la solidaridad de ustedes. Por eso decimos ¡patria o muerte, venceremos!». Y en la película se oye caer enseguida un líquido de gaitas.
Vi esa escena antes del viaje papal a Cuba, antes de que se pregonara la supuesta conversión. Escuchar a Castro hablando de Dios, del apóstol Santiago y del alma era tan sólo la parte del aura del viejo corrido, patria o muerte venceremos.
Es un tópico imperial hablar de las historias que exhiben «violentos contrastes». Ésta de Fraga y Fidel es todo lo contrario: una violenta identificación. Una muy posmoderna (sin ofender) disolución de los límites. El joven Valdés que, advirtámoslo, nunca se recrea en la suerte, cuenta en un momento que a los actos de homenaje a Fidel asistió algún militante del terrorismo gallego que años antes, y por el claro impulso de su fe marxista, había participado en la voladura de la casa de verano de Fraga, en Perbes. Desencriptado: aquel al que quiso matar le traía ahora al comandante. No sólo eso, meiga: el comandante no se cansaba de alabar a su anfitrión, de darle las gracias, de beber queimada y de jugar al dominó. Una juventud volada para eso.
F y F creían en Dios. Ahí va mi apuesta. No hay un dictador ateo.
Sigue con salud
A.
(El Mundo, 7 de abril de 2012)

El Papa, el cardenal y la policía

Andrés Oppenheimer.



La visita del papa Benedicto XVI a Cuba empezará en medio de un clima enrarecido: los grupos de derechos humanos están consternados por la reciente decisión del cardenal cubano Jaime Ortega de llamar a la policía para desalojar a trece disidentes que habían ocupado pacíficamente una iglesia.
Según un comunicado oficial de la Iglesia Católica de Cuba, publicado en el diario del régimen cubano,Granma, el 14 de marzo el cardenal Ortega le pidió a la policía que desalojara a los 13 disidentes que se habían refugiado en la iglesia Nuestra Señora de la Caridad de La Habana.
Tras su desalojo forzoso por policías antimotines en uniformes negros y armados con lanza gases, los disidentes, incluyendo a un hombre de 82 años, dijeron que fueron golpeados y llevados a una comisaría, donde fueron interrogados durante cinco horas antes de que les concediera libertad condicional. Según dijeron a los periodistas, habían querido entregarle una petición al Papa, y expresar sus demandas de democracia y derechos humanos.
¿Qué tan usual que un cardenal llame a la policía para desalojar a manifestantes pacíficos de una iglesia?, les pregunté a algunos de los principales grupos internacionales de derechos humanos y a varios expertos en derecho internacional.
Por lo que recuerdo de mi época como corresponsal extranjero durante las dictaduras militares de Sudamérica y América Central, y por lo que he leído sobre lo ocurrido en Polonia y en otras ex dictaduras comunistas de Europa, no se trata de algo muy usual. Mis entrevistados me lo confirmaron.
“Nunca he visto algo parecido”, me dijo José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas del grupo Human Rights Watch, refiriéndose al pedido del cardenal a la policía. “Es resultado de una obvia subordinación de la jerarquía eclesiástica al gobierno cubano”.
Vivanco recordó que en 1977 y 1978, durante el régimen del dictador militar Augusto Pinochet en Chile, cientos de familiares de personas desaparecidas buscaban regularmente refugio en las iglesias para concitar la atención internacional sobre sus demandas. Muchos pasaban largos períodos allí, y jamás fueron desalojados.
“A ningún obispo chileno se le hubiera cruzado por la cabeza llamar a la policía para desalojarlos”, me dijo Vivanco. “El cardenal chileno Raúl Silva Henríquez solía decir que la Iglesia está allí para dar voz a los que no tienen voz. La Iglesia jamás permitió que los servicios de seguridad estatales siquiera se acercaran a las iglesias”.
Javier Zuniga, un funcionario de la organización Amnistía Internacional en Londres, me dijo que el pedido del cardenal Ortega a la policía cubana "no es un hecho muy frecuente’’.
“La iglesia Católica ha desempeñado un rol muy importante en defensa de las personas que sufrieron dictaduras en Chile, en El Salvador y en otros países”, dijo Zuñiga. “En esos casos, la iglesia se convirtió en el defensor, y acogió en las iglesias a las asociaciones de familiares de presos políticos, detenidos y desaparecidos, que no podían expresarse en otra parte. Eso fue respetado”.
Claudio Grossman, decano de la Escuela de leyes de American University y ex director de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, me dijo que “el uso de los lugares religiosos como asilo es una antigua costumbre, y puede considerarse parte del derecho consuetudinario. Desde esa perspectiva, esta actitud causa consternación. Contradice el rol que la Iglesia ha desempeñado tradicionalmente”.
Los grupos de defensa de los derechos humanos de Cuba están igualmente consternados. Elizardo Sánchez Santa Cruz, director de uno de los principales grupos de derechos humanos de la isla, dijo a Associated Press poco después del incidente que “no puedo salir de mi asombro” por lo ocurrido.
¿Qué ha dicho el cardenal cubano a todo esto? El arzobispado de La Habana respondió a sus críticos con un comunicado el 14 de marzo senalando que "la iglesia escucha y acoge a todos, e igualmente intercede por todos’’, pero que "nadie tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas”.
El comunicado agregó que: "Nadie tiene derecho a perturbar el espíritu celebrativo de los fieles cubanos, y de muchos otros ciudadanos, que aguardan con júbilo y esperanza la visita del Santo Padre Benedicto XVI a Cuba”.
Mi opinión: La jerarquía de Ia Iglesia cubana ha cometido un gran error. Una cosa es no antagonizar abiertamente al régimen para poder seguir abriendo gradualmente espacios para la Iglesia en un sistema totalitario, y otra cosa muy diferente es llamar a la policía para desalojar a disidentes pacíficos.
Cuanto menos, el cardenal Ortega podría haberse quedado quieto, y decirle a la policía: “si ustedes quieren desalojarlos, es una decisión vuestra’’.
A menos que haya una sorpresa durante la visita del papa Benedicto XVI —y a diferencia de lo que ocurrió en Chile, El Salvador y Polonia– este episodio contribuirá a que el cardenal cubano pase a la historia como cómplice de los represores, en lugar de como defensor de los oprimidos.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2012/03/21/v-fullstory/1158321/andres-oppenheimer-el-papa-el.html#storylink=cpy

La sangre es de Cristo

Arcadi Espada.



Se alarma Julia en la radio de que los periódicos empleen la expresión bebé medicamento para casos como el de esta niña nacida ayer en Sevilla, algunas de cuyas células quizá consigan salvar la vida de su hermano. Comprendo su alarma estética, porque parece que en vez del cordón umbilical la niña lleve un prospecto; pero por lo demás no debe haber alarma ninguna. Los niños siempre han venido con un pan debajo del brazo. Ahora llegan también con su cordoncillo de células y es una gran noticia añadida. La humanidad lleva milenios encargando niños para proyectos concretos, que generalmente tienen que ver con la supervivencia y la felicidad de los padres. Es verdad, sin embargo, que cuando la Iglesia regía de preservativo principal nacieron muchos niños encargados por el célebre doctor Ogino; es decir, niños no deseados: pero tampoco pasa nada: en seguida se hacen con la casa y con el cariño de todos. En circunstancias desahogadas, como las que vive Occidente, los niños nacen porque sí, porque es preciso. Así los tuve yo: sin más plan y porque era mi obligación. Nunca me arrepentiré, porque tener hijos sólo es una elección cuando algo va mal.
El nacimiento de la bebicilina sevillana provocará, como es natural, la reacción de los capellanes. Ya se alteraron visiblemente con la alegría general que provocó un nacimiento similar en 2008, y salieron en seguida a amargarla de un modo sólidamente pintoresco. Sí, sí mucha alegría pero porque no pensáis en la cantidad de embriones muertos (¡o lo peor, muertos de frío!) que ha supuesto la selección genética necesaria para el nacimiento del bebé. Un argumento realmente sorprendente, en lo macro, si se tiene en cuenta que lo que estaba en juego era la vida, no de un embrión, sino de un niño; y también en lo micro: porque el argumento capellán me hizo pensar también sombríamente en la cantidad de hermanitos muertos que se quedaron en el camino de mi espermatozoide único y triunfal, aquella vez (¡al menos una vez decía el glorioso anuncio!) en que conseguí llegar primero, sin posible discusión.
Por lo demás la reacción católica al nacimiento de Sevilla permite comprobar algo realmente insospechado: lo cerca que está la oficialidad católica de una de sus peores y más vulgares sectas. A Jehová, tómese en sentido amplio, parece no gustarle la idea de que la sangre de un hombre pueda salvar la vida de otro.
(El Mundo, 14 de febrero de 2012)

El sacramento de la política

Arcadi Espada.



      Querido J:
Sabrás que el nuevo gobierno, al mes de organizarse, ha querido ya dejar su particular marca del Zorro en la cansada piel ideológica de España. El encargado ha sido el ministro Gallardón y el motivo la ley del aborto. Al parecer los gobiernos no pueden pasar sin estas tomatinas. Un gran especialista en abrir conflictos, que aunque se agriaran nunca dejaban de ser pueriles, fue el presidente Zapatero. El gobierno popular no ha tardado en seguirle. Evidentemente en una España sometida a la EPA, al déficit y a la prima de riesgo, la ley del aborto y sus presuntos conflictos éticos y técnicos es un problema indistinguible en el fondo de armario estadístico. Pero no hay duda de que la apertura de estos conflictos tiene para los gobiernos dos virtudes: da fe de vida de la nueva época y procura aliento a la militancia (¡ya hemos pasao!) y afloja la presión sobre los verdaderos y arduos problemas de la coyuntura. Además el costo electoral de los subsiguientes debates es mínimo: sólo se ven involucrados los extremos de cada segmento (a la enorme bolsa centrista ni le van ni le vienen estos coloquios) y el periodismo, siempre cómplice de las alegrías pirotécnicas.
La vigente ley del aborto, cuya elaboración desencadenó hace un par de años el mismo debate que ahora va a producirse con resultados previsiblemente distintos, afecta a unas cien mil personas al año. La inmensa mayoría de ellas, sin embargo, no parecen ser abortistas por la nueva ley, por así decirlo. Bastará citar el número total de mujeres que se aprovecharon de la característica más llamativa de la nueva ley, y cuya reforma explícita ya ha adelantado el gobierno. Es decir, las mujeres que se beneficiaron de la posibilidad de abortar sin informar previamente a los padres: que fueron, exactamente, 151. Por lo tanto este, como el matrimonio homosexual, es uno de esos asuntos cuya capacidad de formar parte de la conversación no se corresponde con el número de afectados. Obviamente la audiencia no es el único criterio que debe regir la toma de decisiones políticas y morales; pero es pedagógico conocer cuántas personas hablan y opinan de un asunto sin rozarse ni siquiera con él. Por lo demás, ya sabes que me parece bien la decisión del anterior gobierno de darles a las mujeres de edades comprendidas entre los 16 y los 18 años la responsabilidad exclusiva de sus abortos. Porque creo que, por lo general, están maduras para ejercerla y porque creo que ningún padre puede imponer un nacimiento o un aborto a su hija. Yo soy partidario de la absoluta libertad para la embarazada, con la excepción de los matices que pueda aportar su espermatozoide de cabecera; o sea la degradada condición insuficiente, aunque lamentablemente imprescindible, de toda fertilización.
La descripción de los planes del gobierno en cuanto a la reforma del aborto ha coincidido en el tiempo con un hecho, en apariencia anecdótico, pero cuya vinculación con el sustrato ideológico de la reforma da una textura polémica interesante. Quizá sepas que al obispo de Valladolid (un tal Blázquez, decía Arzalluz), no le parece muy conveniente que una mujer que vive en concubinato (religioso) dé el pregón de la Semana Santa de Valladolid. Y no ha hecho variar su criterio el que la concubina sea vicepresidenta del Gobierno. El obispo esgrime que se trata del pregón de Semana Santa (y no de las Fiestas de Primavera de la ciudad, por así decirlo) y que, además, e ininterrumpidamente desde 1998, se celebra en la catedral de la ciudad. Desde ese año, por cierto, el pregón lo han dado sólo tres mujeres más, ninguna concubina: Paloma Gómez Borrero, mi santa preferida, y autora de un libro espléndido, casi diabólico, para cocinar pasta italiana (tú has gozado más de una vez de mis impresionantes espaguetis a la Sofia Loren, con laurel y tomate, y vienen de allí); Ana Botella, alcaldesa de Madrid, de la que recuerdo vivamente, para no hablar de política, la emoción que me produjo su posadoen la playa de Oropesa, y Concepción Velasco, nuestra segunda doña Concha, que dio el pregón en 1999, casada, al menos en la vida real. El sosiego matrimonial de los pregoneros masculinos es también generalizado. Es cierto que el torero Roberto Domínguez no vivía con su esposa en el año de su pregón, pero entonces no constaba la materialización jurídica de semejante avatar. Por lo tanto, observada y analizada la lista, esta va a ser la primera vez que una concubina pregone en la catedral de Valladolid. ¡Para que se diga que el Partido Popular no va a cambiar las cosas!
Creo que el obispo tiene razón en su queja. La vicepresidenta no vive conforme a lo que espera de ella la religión católica y debería haber rechazado discreta y elegantemente la invitación. Es cierto que la que prescribe la jerarquía no es la única manera de ser católico; pero si uno tiene otra no debe participar en ceremonias donde la jerarquía está implícita y explícita. Porque imprimen carácter. Hay muchas maneras de ser conservador; pero una, específica, es la de ser militante del Partido Popular. Y en ese caso deben asumirse, lógicamente, las reglas. Hay algo más, y aún más delicado, que trasciende lo personal para hacerse arrebatadoramente político. Algunas de las decisiones ideológicas del Partido Popular están inspiradas en lo que se llama «una concepción cristiana de la vida». Nadie puede dudar que es la concepción (e incluso la concha) que inspira la reforma de la ley del aborto que planea el ministro Gallardón.
Los miembros de un gobierno que justifica algunas de sus decisiones morales en una concepción cristiana de la vida deben vivir con arreglo a ella. De lo contrario incurrirían en el defecto de esos príncipes que se casan con plebeyas o de esos socialdemócratas, catalanes y nacionalistas, que llevan a sus hijos a la escuela privada alemana. Es decir, incurrirían en un caso más, y muy práctico, de doble vida. Ser católico tiene cosas estupendas: permite agonizar con esperanza y da respuestas claves y rápidas a infinidad de dilemas morales. Eso sí, tiene algunas incomodidades y algunas de ellas revisten una inexorable forma sacramental. Pero, a lo visto, la vicepresidenta no sólo quiere vivir como laica y gobernar como católica, sino que encima quiere dar pregones de Semana Santa en la catedral, y de Valladolid. Una mujer poderosa, ciertamente.
Sigue con salud
A.

La transición egipcia en diez puntos

Por Jordi Pérez Colomé.



He estado nueve días en Cairo. Vine a ver las elecciones y he aprovechado para preguntar por la transición. Esta es la impresión que me llevo en diez puntos.

1. La libertad no se toca. Si hay algo que hoy une a los egipcios, es la libertad adquirida. Las discusiones políticas en público son constantes (en la plaza Tahrir en la foto). Nadie tiene miedo de que un espía de la seguridad del Estado les oiga. Ese miedo ya pasó.
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Personas de opiniones opuestas coinciden en defender la libertad. El cineasta Ahmad Abdalla me decía que luchará contra quien sea por su libertad de expresión. Dos votantes del partido de Hermanos Musulmanes me dijeron que si no lo hacían bien en cuatro años les echaban; “ahora somos libres”, repetía uno.

La activista Rawda Ahmed, de una organización en defensa de la libertad de prensa, decía que no se conformaban con leyes como las turcas, sino como las occidentales: libertad para opinar de religión, eliminar las penas penales por delitos de difamación. La diversidad de opiniones es grande estos días en Egipto, pero la libertad es una línea roja.

La libertad hoy no es por supuesto completa, pero visto el apoyo variado que recibe, es quizá la mejor garantía de que ni militares ni islamistas puedan crear algo parecido al antiguo régimen.

Entrevista a Fernando Aramburu. Luis Prados


P. ¿La Iglesia es responsable de lo que vino después?

R. La responsabilidad de la Iglesia es grande. Hay una tarea de esclarecimiento y de explicación por hacer. La Iglesia tiene una pregunta pendiente que aún no ha respondido, la de su implicación en la ideologización de unos jóvenes que acabarían empuñando las armas.

P. ¿Cómo eran los sicarios, como se dice aquí en México, de ETA?

R. Había dos tipos diferenciados. El primero es el independentista de casa, al que su familia alienta el odio hacia lo español desde pequeño y está imbuido de la idea de que el pueblo vasco es una víctima. Pero hay otro tipo de sicario que es el inmigrante o hijo de inmigrante que trata de integrarse mediante la militancia. Hay muchos de estos: basta con ver la nómina de ETA.

P. La novela transcurre en la San Sebastián de los años 60. ¿Cómo era la ciudad entonces?

R. En aquellos años quienes vivíamos en San Sebastián teníamos la ventaja de que en media hora estabas al otro lado de la frontera y podías comprar libros, prensa o música prohibida en España. Era una ciudad con orgullo cosmopolita que mantuvo el festival de cine, inauguró el de jazz... Tenía el deseo de ocupar un lugar en el planeta. Luego esto se perdió, sobre todo en la década 1977-1987, y el nacionalismo tuvo una responsabilidad en esa pérdida.

Leer entrevista completa en El País.


Fuente: Juan Abreu.

Qué hacemos con los islamistas. Jordi Pérez Colomé


Pero hoy estamos así. No hay ninguna gran opción sobre la mesa. Ni hace unos meses ni ahora: quien apoye lo que había antes debe pensar en si le resulta aceptable lo que ocurre en Siria, donde el antiguo régimen resiste al precio que sea. Cada cual debe decidir entre dos opciones: una, apoyar la democracia, admitir la victoria islamista y luchar contra las ideas antiliberales que propongan en el Parlamento, o dos, maniobrar para que el mariscal Tantawi se convierta en un nuevo Mubarak y siga la represión.

Quien apoye la democracia debe ser consciente de que puede acabar con Egipto convertido en Irán. Quien defienda la represión debe saber que puede convertir a Egipto en China. Son dos alternativas teóricas, lejos de la realidad: Egipto no es Irán ni estamos en 1979, pero hay que admitir todas las opciones; mejor ser conscientes ahora. Yo prefiero el riesgo de apoyar la democracia. Quince millones de egipcios son difíciles de esconder. Sus creencias llevan décadas en la sombra: mejor ya discutirlas a la luz.


Leer artículo completo en Obamaworld.

Una condena de caricatura. Arcadi Espada

Este párrafo de la prensa socialdemócrata. Ni siquiera un párrafo. Dos palabras:

«A las condenas se ha sumado el Consejo Nacional del Culto Musulmán, que recordó sin embargo que hacer una caricatura del profeta "es considerado como una ofensa por los musulmanes".»

«Sin embargo», dice nuestra prensa. Donde hay sin embargo no puede haber condena. Lo que dice el Consejo Musulmán sobre el atentado a Charlie Hebdo es que había causas. Es decir, y como sabemos desde hace tiempo,
 causas justas. Uno puede luego discrepar sobre el castigo que merezca la ofensa. Si cien latigazos, un cóctel molotov o una bomba. Pero los musulmanes consideran que una caricatura de Mahoma es una ofensa. Eso es lo fundamental. Y lo que impide a cualquier ser libre la convivencia con ellos.


Leer original en El Mundo.

Madres, burkas y marujas. Arturo Pérez-Reverte

En 1991, mientras esperaba en Dahrán la ofensiva norteamericana para liberar Kuwait, presencié un suceso curioso. Frente al mercado Al Shula había un vehículo militar con una soldado norteamericana al volante. En Arabia Saudí está prohibido que las mujeres conduzcan automóviles; así que una pareja de mutawas -especie de policía religiosa local- se detuvo a increpar a la conductora. Incluso uno de ellos le golpeó con una vara el brazo que, con la manga de camuflaje remangada, apoyaba en la ventanilla. Tras lo cual, la conductora -una sargento de marines de aspecto nórdico- bajó con mucha calma del coche y le rompió dos costillas al de la vara. Ésa fue la causa de que durante el resto de la guerra, a fin de evitar esa clase de incidentes, la Mutawa fuese retirada de las calles de Dahrán. Pensé en eso el otro día, al enterarme de un nuevo asunto de chica con problemas por negarse a ir a clase sin el pañuelo islámico llamado hiyab. Y recuerdo la irritación inicial, instintiva, que sentí hacia ella. Mi íntimo malhumor cuando me cruzo en la calle con una mujer cubierta con velo, o cuando oigo a una joven musulmana afirmar que se cubre la cabeza en ejercicio de su libertad personal. Cómo no se dan cuenta, me digo. 

[...]

Incluso aunque digan actuar con libertad, esas mujeres siguen siendo víctimas de un mundo cuyas reglas fueron impuestas por los hombres para garantizarse el control de su virginidad, su fertilidad y su fidelidad.


Sorpresa: los musulmanes son musulmanes también después de la primavera árabe. Jordi Pérez Colomé

Ayer fue un día grande para la primavera árabe: Túnez celebraba las primeras elecciones tras la huida del presidente Ben Ali y Libia declaraba su liberación tras la muerte del coronel Gadafi y la caída de Sirte. Los dos países fueron una fiesta. Las colas en Túnez eran enormes:


La multitud en Bengasi era extraordinaria:


Entonces ocurrió algo. El presidente del gobierno de transición libio, Mustafa Abdul Jalil, en su discurso, dijo que Libia sería “un estado islámico” y que, por ejemplo, la poligamia sería legal de nuevo y habría bancos islámicos en Libia -sin interés en los créditos. La especulación y el temor se dispararon sobre la nueva Libia. Pero es menos grave de lo que parece.
Primero, el régimen de Gadafi ya permitía la poligamia, pero la primera esposa debía consentirla por escrito. Segundo, la poligamia es legal en la mayoría de países musulmanes, como se ve en este mapa de wikipedia (azul es legal):


Tercero y más importante, Jalil dijo que Libia sería así, pero no tiene de momento ningún poder legal para implantarlo. Libia no tiene Constitución y en pocos días debería nombrarse un nuevo gobierno. Ya se verá qué ocurre.

El motivo de la frase de Jalil en ese contexto es por tanto extraña: algunos conocedores decían que incluso podía ser para apaciguar a los verdaderos islamistas sobre el futuro. Sea como sea, el peligro no es tanto el deseo de Jalil de vivir en una Libia basada en principios musulmanes, sino la tentación de imponer su voluntad.


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Papa y democracia. Carlos Rodríguez Braun

En su reciente discurso en el Bundestag, dijo Benedicto XVI: “es evidente que en las cuestiones fundamentales del Derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre, el principio de la mayoría no basta”. En efecto, no basta, pero ¿con qué completarlo o condicionarlo?

El Papa se hace fuerte en primer lugar distinguiendo al cristianismo de las demás religiones, porque no se apoya en el derecho religioso sino en la filosofía, la razón y la naturaleza. Pero el positivismo arrincona el derecho natural y la doctrina católica en una singularidad aislada poco menos que vergonzante. La razón, por su parte, es reducida en el positivismo solo al consecuencialismo de lo funcional.

La insuficiencia de este enfoque es patente, y el Papa invita “urgentemente” a una discusión sobre el puente entre moral y Derecho, volado por el positivismo, que relega ethos y religión a lo subjetivo. Se pregunta: “¿cómo se lleva a cabo esto? ¿Cómo puede la razón volver a encontrar su grandeza sin deslizarse en lo irracional?”. Plantea la salida de una ecología humana: “También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo”. Es verdad. Pero si la naturaleza del ser humano no puede ser violada, es claro que tampoco pueden serlo su libertad, su propiedad y sus contratos voluntarios. La cuestión, pues, es cómo puede aceptar la política democrática tantas restricciones al ejercicio de su poder.


Comentario 5 de Carlos Rodríguez Braun: “Por supuesto que hay muchas razones, religiones, ideologías, etc. No discuto eso. Lo único que deseo subrayar es que el cristianismo plantea una posición interesante y no compartida por otras religiones importantes, como la islámica. Se apoya en la idea de la razón y la naturaleza humanas, y defiende que hay algunas cosas que el poder político no puede violar, aunque sea democrático. Me parece una idea atractiva, y liberal, aspectos que no siempre coinciden en el pensamiento religioso, como usted sabe”.


Leer texto original La Razón.

Indignación mundial por pena capital a pastor iraní luego de negarse a aceptar el islam

El trato que ha dado Irán al pastor cristiano evangélico Yusef Nadarjani, condenado por apostasía tras renunciar al islam hace quince años, “viola todos los límites de la decencia” y las obligaciones internacionales de ese país, afirmó ayer la Casa Blanca.

En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, indicó que Nadarjani, de 34 años, “no ha hecho nada más que mantener su fe, que es un derecho universal para todo el mundo”.

“Que las autoridades iraníes intenten obligarle a renunciar a su fe viola los valores religiosos que aseguran defender, viola todos los límites de la decencia e incumple las obligaciones internacionales iraníes”, indicó el portavoz.

Nadarjani se negó ayer miércoles por tercera vez a aceptar el islam ante la Audiencia Provincial de Gilan, en Irán, lo que podría acarrearle la pena de muerte según la legislación religiosa iraní.

Según Carney, la decisión de imponerle la pena capital “demostraría más aún el profundo desprecio de las autoridades iraníes por la libertad religiosa y pondría de manifiesto la continua violación iraní de los derechos de sus ciudadanos”.

“Llamamos a las autoridades iraníes a poner en libertad al pastor Nadarjani y demostrar su compromiso con los derechos universales más básicos, incluida la libertad religiosa”, agregó el portavoz.

El pasado 5 de julio, el Tribunal Supremo anuló la pena de muerte que ya pesaba sobre Nadarjani y devolvió el caso a la Audiencia Provincial de Gilan.
Si se confirma la pena de muerte y el Tribunal Supremo no acepta el recurso, Nadarjani pasaría a disposición del departamento que se encarga de la aplicación de condenas, dentro del sistema judicial iraní.

Nadarjani, que según la ley iraní es originariamente musulmán, al ser hijo de musulmanes, se convirtió al cristianismo a los 19 años y actualmente es pastor de un grupo evangélico, fue detenido en octubre de 2009 y procesado por apostasía, lo que en Irán conlleva la pena de muerte.

La República Islámica de Irán es un Estado de confesión musulmana chiíta y, aunque la ley protege a los practicantes de otras ramas del islam y las confesiones cristiana, judía y zoroástrica, todos ellos sufren de discriminación y limitaciones.



Göbekli Tepe. The Birth of Religion. Charles C. Mann

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Extracts:

At the time of Göbekli Tepe's construction much of the human race lived in small nomadic bands that survived by foraging for plants and hunting wild animals. Construction of the site would have required more people coming together in one place than had likely occurred before. Amazingly, the temple's builders were able to cut, shape, and transport 16-ton stones hundreds of feet despite having no wheels or beasts of burden. The pilgrims who came to Göbekli Tepe lived in a world without writing, metal, or pottery; to those approaching the temple from below, its pillars must have loomed overhead like rigid giants, the animals on the stones shivering in the firelight—emissaries from a spiritual world that the human mind may have only begun to envision.


At first the Neolithic Revolution was viewed as a single event—a sudden flash of genius—that occurred in a single location, Mesopotamia, between the Tigris and Euphrates Rivers in what is now southern Iraq, then spread to India, Europe, and beyond. Most archaeologists believed this sudden blossoming of civilization was driven largely by environmental changes: a gradual warming as the Ice Age ended that allowed some people to begin cultivating plants and herding animals in abundance. The new research suggests that the "revolution" was actually carried out by many hands across a huge area and over thousands of years. And it may have been driven not by the environment but by something else entirely.

After a moment of stunned quiet, tourists at the site busily snap pictures with cameras and cell phones. Eleven millennia ago nobody had digital imaging equipment, of course. Yet things have changed less than one might think. Most of the world's great religious centers, past and present, have been destinations for pilgrimages—think of the Vatican, Mecca, Jerusalem, Bodh Gaya (where Buddha was enlightened), or Cahokia (the enormous Native American complex near St. Louis). They are monuments for spiritual travelers, who often came great distances, to gawk at and be stirred by. Göbekli Tepe may be the first of all of them, the beginning of a pattern. What it suggests, at least to the archaeologists working there, is that the human sense of the sacred—and the human love of a good spectacle—may have given rise to civilization itself.


La expulsión del cura David. Arcadi Espada

Via Arcadi Espada.


Extractos:
Yo te ruego que llegado aquí te pares y lo pienses. Marcha Real y mantilla en un pueblo de la Cataluña central, gobernado por una coalición de Convergència y Esquerra Republicana. Qué vitalidad.
Elige si el cura David lo interpretan James Stewart, Gary Cooper, Anthony Queen o Paul Newman. O Joel Joan. En cuanto al director sólo puede ser Frank Capra. Lo que ha pasado, en fin, en estos cuatro años en Sant Vicenç es que la asistencia a las misas se ha multiplicado y la parroquia del pueblo ha vuelto a ser un lugar de sociabilidad».
Hace unas semanas el cura fue llamado a capítulo. El 18 de julio, concretamente. El capítulo, como era procedente, tuvo lugar en el obispado de Vic. El circunspecto obispo Casanova le vino a decir que ya no podía aguantar más. Él había sido el que lo había promovido a párroco y el que había resistido hasta aquel momento todas las presiones nacionalistas, alentadas por la mayoría política local y exhibidas por el periódico Regió 7.
(...)
El sábado 23 de julio el cura David se despidió de sus feligreses. Su sermón fue de compromiso. A mí me habría gustado una épica expulsión del templo. Una tarde de furia y de truenos, de Antiguo Testamento. Pero el cura David tiene un viejo padre cosido a una máquina de oxígeno, una madre con depresiones y un hermano sin trabajo.
Antes de remitirlo a la diócesis castellonense de donde proviene, el obispo de Vic aseguró a su sacerdote que le mantendría el sueldo por unos meses. Pero que después todo quedaría en manos de su obispo castellonense. Impresiona advertir esta microfísica en la metafísica.
El cura David pasa este verano en el pueblo. A la espera de sus conversaciones con Castellón, se ha instalado en la casa de una vieja y enferma feligresa a la que cuida.
Esta querencia de toro agónico que busca las tablas no ha sentado nada bien al periódico que redactó la miserable campaña de acoso ni tampoco a las autoridades políticas.

Más sobre la prohibición de la marcha atea

Ya he comentado la prohibición de la marcha atea en otra entrada del blog, pero me quedan cosas por decir. Sobre la marcha y sobre otros temas.

Primero algunas de mis ideas sobre la religión y Dios:

- No soy religioso. No me gusta la religión. Respeto a las personas que siguen una, siempre y cuando eso no implique ninguna obligación para otras personas no creyentes, y siempre y cuando la ley sea igual para esas personas creyentes que para los no creyentes.

- No hay ninguna prueba objetiva de la existencia de Dios, es decir, no hay ninguna prueba verificable por cualquier persona que pueda probar la existencia de un ser superior. Lo que me lleva a pensar que Dios sólo existe en la cabeza de ciertas personas.

- La religión ha sido muy importante para el desarrollo cultural del mundo. En particular la religión cristiana ha sido fundamental para hacer del mundo occidental lo que es hoy en día. Aquí se puede sobre esto.

- Ateo es un término derivado de la religión. No me gusta etiquetarme, prefiero pensar sobre cada idea en particular. Soy no creyente, creo que la ciencia es el mejor invento del hombre, no creo que haya más vida que la que tenemos en la tierra, creo que la vida no tiene ningún sentido ni propósito, creo que no debemos hacer las cosas que no nos gusten que nos hagan a nosotros, creo que debemos tratar de ser felices y hacer felices a los demás, creo que debemos ayudar a los demás, creo en definitiva que debemos llevar una vida en la que busquemos lo mejor para todos. Si eso me hace ateo, pues llámenme ateo. Si eso me hace otra cosa, llámenmelo.

Ahora algunas de mis ideas sobre la libertad:

- El derecho de manifestación es básico en un sistema democrático.

- Si alguien quiere hacer una manifestación en contra de otro colectivo está en su derecho. Debe comunicar a las autoridades su propósito y recibir la autorización pertinente.

- Si alguien se ofende porque se discuten sus ideas o creencias, es su problema, no de quién las cuestiona. Si a alguien le molesta la discrepancia, debe guardar sus ideas para sí mismo. Una vez expuestas al público, todas las ideas, he escrito todas, son criticables y se puede hacer mofa de ellas.

- No se debe atacar a las personas. Ni física, ni verbalmente.

- Si prohibimos una manifestación atea porque molesta a los creyentes nos estamos equivocando. Nunca iría a una manifestación de ese tipo. Pero limitar ese derecho, porque ese día es especial para otras personas, es un error.

- Si durante la manifestación se comete algún delito, hay que detener al culpable o culpables y juzgarlos.

- Que haya una ley para juzgar a los que ofendan a creencias religiosas me parece un error más.

Todo esto, por supuesto, tiene poco valor. Al fin y al cabo yo soy un don nadie. Pero quiero hacer una reflexión:

Cómo vamos a decirle a un país, donde la religión principal sea otra distinta a la cristiana, que permitan el uso de ésta. Ellos argumentarán, como hacen muchos aquí en contra de la manifestación atea, que es un ataque contra sus creencias. No permitirán ni la más mínima expresión cristiana, ni manifestaciones defendiendo el derecho a seguir la religión cristiana, ni tener lugares de culto, ni nada. Y cómo vamos a defender el uso del cristianismo en ese país, al fin y al cabo allí la mayoría tiene otra religión, y la religión cristiana ofende a sus creencias.

No me vale el argumento de que aquí, en España, puede ser ateo el que quiera, faltaría más. Lo que quiere un ateo, y todo el mundo, es poder expresar sus ideas en público y conjuntamente con otras personas que piensen lo mismo. Y eso se ha prohibido.

Creo que es muy peligroso juzgar las cosas según nos guste o no la música. Porque cuando llegue nuestro turno, cuando nos prohíban a nosotros algo, nadie nos ayudará. Todos dirán que lo elegimos, que cuando tuvimos oportunidad de defender la libertad de expresión de otras personas, que pensaban diferente a nosotros, nos callamos e incluso aplaudimos la decisión.

Se supone que la religión cristiana tiene entre sus dogmas el de poner la otra mejilla. Qué mejor manera de hacerlo que aceptar esa manifestación. 

Si se está tan seguro de la existencia de Dios, de la fe propia, de los dogmas. Cómo se puede preocupar uno por las mofas, burlas y ataques dialécticos de unos ateos.

Por último, me parece bien prohibir manifestaciones que exalten el terrorismo, la violencia sobre las personas o nieguen hechos probados como, por ejemplo, el holocausto judío.

Sobre la prohibición de la marcha atea

Se ha prohibido una manifestación atea por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

Independientemente de lo que cada uno pueda pensar de la manifestación, creo que es una mala noticia. El defender unas determinadas creencias, como son las religiosas, no debe estar basado en la coacción a otros miembros de la sociedad que quieren expresar sus ideas.

Arcadi Espada lo explica mejor que yo (las negritas son mías):

Hablo de oídas, más de lo habitual, pero parece que han prohibido en la ciudad de Madrid una procesión atea que iba a coincidir con la celebración católica del Jueves Santo. Además de atea la procesión era burlona y se anunciaba con unos lemas que a una juez le han parecido irreverentes. La decisión vuelve a probar el estatus de privilegio que las ideas religiosas tienen en la sociedad española. Es frecuente que ante la convocatoria de ceremonias laicas, políticas, algunos grupos exhiban en la calle una suerte de contraprogramación ideológica. Pasa, por ejemplo, con el 12 de octubre, con el 11 de septiembre catalán y con muchas otras ceremonias. Como máxima coerción la policía establece una suerte de recorridos alternativos para que las disputas no generen encuentros desagradables entre unos y otros.

La prohibición de Madrid se fundamenta en un peligroso supuesto: que la procesión atea no es disenso sino ofensa. Como las ideas no pueden ofenderse unas a otras, ha de concluirse que la religión, para los que han prohibido el acto, es algo más que una idea. Exactamente, una forma de orden público, cuya alteración resultaría perseguible de (santo) oficio. Algo que resulta intolerable. Si la religión quiere ocupar, como tantas veces reclama, un lugar en el espacio público y quiere defender allí sus ideas debe hacerlo en pie de igualdad. Cuando una idea cualquiera, sean Dios, la Patria, el Partido o el Equipo, no se limita a exhibirse en el espacio de discusión pública, sino que pretende diseñar sus límites, a la sociedad democrática no le queda otro remedio que exigir su expulsión de ese espacio. La democracia puede acoger a los que quieren destruirla; pero naturalmente debe asegurarse de que no puedan cumplir sus propósitos.

El Jueves Santo es un día más, normalmente soleado, y festivo en algunas comunidades. Algunos ciudadanos tienen la creencia de que en ese día se produjo, me parece, el prendimiento de Jesús, y exhiben su convencimiento en las calles, a veces con una belleza muy conmovedora y adictiva. Otros ciudadanos creen que esa creencia es falsa y dañina. Y quieren combatirla utilizando la razón, la burla y el sarcasmo. El ateísmo, como indica la propia naturaleza de la palabra (sindios), es una creencia subordinada, cuyo carácter los ateos, al igual que los antifascistas o los anticomunistas, aceptan con honor y hasta con alegría. Y es por eso que para sus libres manifestaciones eligen el Jueves Santo y no el 15 de agosto en Madrid, Baden-Baden.

Arturo Pérez-Reverte sobre la biblia

Artículo de Pérez-Reverte sobre la biblia y su significado para la cultura. Estoy con su línea argumental.

Destaco:

(...) Ya sé que no vas a misa ni yo tampoco, y que monseñor Rouco y sus mariachis te caen, como a mí, igual que una patada en el duodeno. Pero no estamos hablando de opio del pueblo, ni de tocapelotas nietos de Trento, ni de estragos históricos y sociales, sino de cultura, chaval, que para ser librero no te enteras. De uno de los caudales de sabiduría que nos hizo lo que somos, cóscate, Viejo y Nuevo Testamento, cultura judeocristana que, combinada con el Islam mediterráneo, Grecia, Roma y toda la parafernalia, hizo lo que llamamos Europa y de rebote Occidente: sitio que lo mismo también te suena, Antoñete; aunque a esa vieja Europa, en tiempos referente moral del mundo, cuna de derechos humanos y crisol de cultura, ya no la reconozca ni la madre que la parió. Dicho en lenguaje de librero, para entendernos, te hablo del mayor bestseller de la Historia, necesario para quien pretenda estar al tanto de lo que es y lo que hace. Para tenerlo tan a mano como a Cervantes, Shakespeare y Montaigne: cuatro patas de la mesa donde algunos apoyamos los codos cuando estamos cansados. No sé si me explico.

(...) Es un hermoso ejemplar con la nueva traducción canónica de los textos sagrados al castellano, que será utilizada en todos los actos litúrgicos y catequéticos, o como se diga, de la Iglesia Católica de aquí. El canon, para entendernos, de la Biblia oficial en lengua de Cervantes. Esto lo convierte en libro de extraordinaria importancia; pues, aparte la lectura íntima que haga cada cual, su texto, leído en misa y utilizado a partir de ahora en las actividades relacionadas con el asunto, influirá directamente, en la lengua que hablan y escriben varios millones de católicos de habla hispana. Que se dice pronto.

Pero ésa, la de la peña practicante, sólo es una parte. Al fin y al cabo, la Biblia es también, y sobre todo, un magnífico caudal de diversión, reflexión y conocimiento. Un monumento indispensable para comprender sobre qué cañamazo se tejió lo que algunos cabrones reaccionarios y gruñones como el arriba firmante todavía llamamos, con una mezcla de melancolía y de guasa escéptica, cultura occidental; dicho sea sin ánimo -o con ánimo, qué puñetas- de ofender. En ese contexto, la Biblia es una fuente extraordinaria de relatos, aventuras, batallas, traiciones, amores, emociones y simbolismos; materia de la que hace tres mil años viene nutriéndose el mundo civilizado y que inspiró a los más grandes filósofos y artistas de todas las épocas; literatura, música, pintura y cine incluidos. Nadie que busque lucidez e inteligencia, que quiera interpretar el mundo donde vive y morirá, puede pasar por alto la lectura, al menos una vez en la vida, del libro más famoso e influyente -para lo bueno y lo malo- de todos los tiempos. El Antiguo y el Nuevo Testamento, para unos historia sacra y revelación divina, y para otros llave maestra de cultura e ilustración, son imprescindibles para comprender cómo llegamos aquí, lo que fuimos y lo que somos. Compadezco a quien no tenga un Quijote y una Biblia en casa, aunque sólo sea para decorar un mueble y leer cuatro líneas de vez en cuando. Y quien sí sea lector, que calcule. Sólo la Biblia, releída una y otra vez, bastaría para colmar una vida entera. Y ojo. Insisto en que no se trata de religión, sino de cultura. La de verdad; no esa papilla desnatada, presuntamente educativa, impuesta por quienes legislan desde su cateta mediocridad. Oponer prejuicios a la Biblia es como oponerlos a una catedral: no hace falta creer en Dios para visitarla y admirar su belleza. Para sentir lo majestuoso de la memoria que atesoran sus viejas piedras.