El día de la bestia, de Alex de la Iglesia


Buenísima película que he visto varias veces desde su estreno en 1995. Humor negro y acción combinados de manera perfecta. Muy bien rodadas todas las escenas de violencia, en especial la que se da en la pensión entre el cura (Álex Angulo) y Rosario (Terele Pávez). La historia está bien llevada, aunque no me interesa tanto el tema fantástico y sí cómo se va desarrollando la película en distintos escenarios, todos relacionados con la ciudad de Madrid.

Santiago Segura y Terele Pávez están perfectos en sus papeles. Santiago Segura clava el personaje de José María y lo hace creíble en todas y cada una de las escenas. Por su parte Terele Pávez está gloriosa como vieja y descreída cascarrabias, llegando al punto culminante cuando coge la escopeta de su difunto esposo y ataca al que ella cree un villano.

Una película que me ha divertido todas y cada una de las veces que la he visto. ¡Qué más puedo pedir!

Accidente sin huella (Que la bête meure), de Claude Chabrol


Dura película sobre la historia de un padre que persigue al hombre que atropelló a su hijo dejándolo muerto. Muy del estilo de Hitchcock. 

Las películas francesas casi siempre me trasmiten frialdad en la relación entre los personajes; no sé si es el estilo, si realmente quieren trasmitir eso, si son los actores, si soy yo que estoy sesgado a tener esa visión, o una mezcla de todo lo anterior.

La película muestra un malo que es un monstruo, con lo cuál es inevitable que como espectador quiera lo peor para él y no me entristezca lo más mínimo su destino. ¿Está bien vengarse o sería mejor advertir a las autoridades competentes para que hubiera un juicio y la pena correspondiente? ¿Qué haría yo en un caso similar?

Muy buena película que veré de nuevo.

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella


Segunda vez que veo esta hermosa y dura película. Una de las mejores películas de este siglo y del anterior. ¡Cómo mira Soledad Villamil! (vean la foto de arriba para entender lo que digo; en cine es mucho mejor, muchísimo mejor). Me gustan muchas cosas de esta película, pero destaco dos; la primera es cómo combina el sentido del humor con el drama, es decir, la vida misma mostrada en esta obra de arte. La segunda es la variedad de temas que trata, con más o menos profundidad, tanto en tramas principales como en el ambiente en el que se desarrollan esas tramas.

Las tres historias principales de la película son: el caso de violación y asesinato de una mujer joven; la segunda el amor contenido entre Benjamín Espósito (Ricardo Darín) e Irene (Soledad Villamil); y la tercera la amistad entre Espósito y Pablo Sandoval (Guillermo Francella). Todos esos temas están perfectamente entrelazados e introducen temas como son la corrupción, la violencia, las pasiones que nos dominan, el poder de las familias con dinero en Argentina, la dictadura, la bondad y otros.

El caso de violación y asesinato es la historia principal sobre la que giran todas las demás historias y personajes. Está bien construida y define el carácter y comportamiento de todos los personajes. Destacar al marido de la asesinada, quien no parará hasta administrar al asesino la pena que él cree que merece.

La no-historia de amor entre Espósito e Irene está bien llevada y en varios momentos da la impresión de que se consumará. Perfectamente contado cómo ambos personajes aceptan la situación y no son capaces de dar el paso definitivo. Me recuerda a otra excelente película, Encadenados (Notorious), de Hitchcock, con los personajes interpretados por Ingrid Bergman (Alicia) y Cary Grant (Devlin) locos el uno por el otro pero incapaces de demostrarlo por orgullo.

La amistad entre Espósito y Sandoval se va forjando a lo largo de la película y alcanza el punto culminante con el sacrificio del segundo. Destacar el sentido del humor de Sandoval que se muestra en la película con las respuestas que da a las distintas llamadas que recibe en su oficina.

En cuanto a lo visual, destaco la escena en el estadio de fútbol. Magistral desde la primera toma área con el partido en juego hasta el final con la entrada del perseguido al terreno de juego. El resto de la película está rodada de manera sencilla lo que permite seguirla sin sobresaltos.

El final reserva dos sorpresas que hacen pensar. ¿Es justo aplicar uno mismo la justicia en un caso tan claro como el mostrado en la película? ¿Si sentimos amor por alguien es bueno esperar casi toda una vida para decírselo?