Sobre la inmigración

Interesante reflexión de Pedro Schwartz sobre la inmigración. Y una posible fórmula para hacerla más humana: "cobrar una cantidad (...) a la entrada a cambio de un permiso de residencia".

Léanlo entero, merece la pena reflexionar sobre el tema.


Un precio por inmigrar por Pedro Schwartz (las negritas son mías):

La libre entrada de inmigrantes, como en EEUU hasta la llegada del siglo XX, es incompatible con el Estado de Bienestar. Los Estados Unidos derivaron muchos beneficios de la llegada de refugiados de todo el mundo, en busca de trabajo. Al pie de la estatua de la Libertad, regalada por la República francesa a la Federación americana en 1886, se lee esta hermosa leyenda:

Give me your tired, your poor,
Your huddled masses yearning to breathe free.
(“Dadme vuestras masas cansadas, miserables,
Que se agolpan ávidas de respirar con libertad”).

Durante algunos años más, los inmigrantes del mundo entero tenían allí franca la entrada, tras un leve examen médico en Ellis Island. Luego se les dejaba a sus fuerzas y al apoyo de sus familiares o compatriotas, lo que redundaba en su propio bien y el del país (qué chocante, ¿verdad?).

Tras el estallido de la I Guerra Mundial, las leyes de inmigración se hicieron progresivamente más estrictas, sobre todo por presión del movimiento obrero, que veía unos rivales en los inmigrantes. El control de las entradas se hizo aún más severo con el New Deal de Roosevelt, que añadió un nuevo incentivo artificial para los pobres del mundo en busca de trabajo y fortuna: los nuevos servicios y privilegios sociales. He aquí una de las desventajas del Estado de Bienestar. Los ‘derechos’ de los trabajadores acaban haciendo daño a los trabajadores verdaderamente necesitados, los que huyen de la miseria o la persecución de sus lugares de origen para labrarse un porvenir con su esfuerzo.

Una UE ‘amenazada’

 En estos momentos, la UE se ve ‘amenazada’ por dos olas de inmigrantes de distinta condición. Por un lado, está la posibilidad de que unos ochocientos mil trabajadores de los nuevos países-miembro estén preparándose para buscar trabajo en Alemania y también en Austria y Francia.

Son inmigrantes dispuestos bien a integrarse, bien a volver a sus países de origen en cuanto éstos hayan progresado. Así se han comportado los emigrantes españoles que partieron hacia Centroeuropa o Inglaterra en los años sesenta y setenta del pasado siglo.

Mucho más preocupante es la amenaza planteada por la ola de refugiados de las orillas islámicas del Mediterráneo, que al final puede llegar a ser un número semejante, que pueden resultar de más difícil asimilación incluso que la colonia turca en Alemania. Resultarán necesarias medidas de emergencia, como la propuesta de Italia y Francia de que se suspenda temporalmente la libre circulación dentro de la zona Schengen.

Ya es tarde para decir que deberíamos haber tratado con menos cordialidad a personajes como Gadafi o Assad, y no digamos a jeques poco amigos de la autonomía femenina. Un error que sí es corregible ha sido el de elevar barreras arancelarias frente a las exportaciones del Magreb y Oriente Medio (excepto las de gas y petróleo). La exportación de mercancías es un buen sustituto de la emigración: quien no puede pagar con mercancías paga con personas.

El problema de la inmigración, sin embargo, no se reduce a estas cuestiones inmediatas. Los países más adelantados deberíamos poder crear de sistemas duraderos y eficaces de acogida de inmigrantes. Consideremos la idea que acaba de lanzar el profesor Gary Becker, premio Nobel de Economía de 1992.

Para conseguir que vengan, tanto a los EEUU como a la UE, personas dispuestas a trabajar e integrarse en los países de acogida, propone que se les cobre un precio por inmigrar. Le parece que los métodos actuales de planificación administrativa seleccionan mal los inmigrantes que convienen al país de acogida y son poco respetuosos con los derechos humanos de los candidatos a la inmigración, por decirlo suavemente.

Para los inmigrantes con buena formación técnica o universitaria, el trabajar legalmente en Europa podría significarles una mejora de ingresos de unos 20.000 euros, o incluso más. En el caso de inmigrantes con menos formación pero llenos de energía y ambiciones el aumento anual podría alcanzar 10.000 o 12.000 euros. Por eso, el cobrar una cantidad de 40.000 euros a la entrada a cambio de un permiso de residencia no estaría fuera de lugar. Contribuirían a la financiación de los servicios sociales que a partir de entonces podrían consumir.

Al igual que los préstamos para estudiantes y con las debidas garantías, el pago podría dividirse en unos pocos plazos. Un programa así permitiría que los inmigrantes buscaran empleos fijos y les incentivaría a integrarse en la sociedad local. Además su llegada en esas condiciones contribuiría a remover el mercado laboral tan rígido de algunos países europeos.

Veo la cara de horror de alguno de mis lectores ante una propuesta ‘de mercado’ para resolver el problema de la inmigración clandestina. Ello pondría las bases de un sistema que favoreciera tanto a los inmigrantes como al país en el que se radicaran. ¿Qué es esto de cobrar por el derecho a trabajar?

Un sistema de planificación de las necesidades de mano de obra de la economía, acompañado por una clasificación por puntos de mérito o formación, es mucho más humano que el frío precio. Eso dirán sobre todo los funcionarios que administran el desastre actual. El horror al sistema de mercado es típico de las sociedades tribales.

Los precios son mucho más eficaces que los baremos de puntos atribuidos a las distintas titulaciones escolares, como se aplican en Canadá, por ejemplo. Bill Gates dejó la Universidad sin licenciarse y seguramente no habría pasado el filtro. ¿Cómo evaluar la capacidad empresarial de los inmigrantes?

Ellos mismos se atribuirían los puntos de su ambición al arriesgarse a pagar el precio de entrada.

Pedro Schwartz, Economista

Keynes vs Hayek Rap (second part). The Fight of the Century

Segundo rap. Excelente como la primera entrega.

Disfrútenlo, lamentablemente éste no tiene los subtítulos en español, pero sí la primera entrega.

Actualización (02-05-2011): con subtítulos.

El fracaso escolar y la feminización de la educación

Siguiendo con el tema de la educación y el sexo, ya expuesto en esta entrada, encuentro este interesante artículo.

Este párrafo tan real: "A mi hijo le importan un bledo los juegos educativos, los libros de fresas amorosas y las piezas de madera para construir jardines de flores, sencillamente le parecen absurdos. Es mucho más divertido construir naves espaciales, pintar el espacio exterior, ver vídeos que jamás podría encontrar yo sola sobre aviones y cosas por el estilo. Claro, mi hijo es un niño y le gustan las cosas de niños. Exactamente igual que al resto de sus compañeros de colegio".

Como dije en la otra entrada, para seguir pensando sobre el tema.

Vía José Luis.

Opinión vs Hechos

Una vez más Espada da en la diana. Los hechos son indiscutibles y las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene una (c) Clint Eastwood.

Esta frase resume el texto: "Menos mal que la política Cospedal lo dejó dicho, y espero que sea por una buena temporada. Usted no es nadie y sus opiniones nada. Esto que jamás habría podido decir de un hecho".



Me interesó mucho el diálogo que mantuvieron la política Cospedal y la periodista Pastor la otra mañana, desayunando en la televisión pública. Me interesó hasta lo que no se vio. Es decir, a la política C como tomando medidas de la casa, a ver qué muebles pongo, y a la periodista P cual ventoso mascarón de la Numancia socialdemócrata. En un momento dado la política C aventuró una opinión, una de tantas de las que vierte día y noche en platós y púlpitos, sin mayor anclaje en los hechos ni razón empírica. La televisión pública manipula, eso dijo, para añadir acto seguido que la práctica de la objetividad le era ajena. Me sonreí cuando la oí hablar de la objetividad. La primera lección que dan en las clases de periodismo españolas, salvo en una, es que la objetividad no existe. Lo que sin duda representa un alivio para el lacio alumnado. ¡Un trabajo menos!

Sorprendentemente, cuando la periodista P oyó eso no le preguntó qué datos traía. Una pregunta que habría obligado a la política C a un ejercicio de objetividad. Qué va. Sólo se le ocurrió contradecirla. Eso no es cierto, dijo. La política C le replicó enseguida que eso sería su opinión. Y fue entonces, abriendo de nuevo la boca la periodista P, cuando se instaló el drama. Con ingenua arrogancia la periodista P le dijo que, en efecto, era una opinión, como la suya. Me sorprendió la inteligencia de la respuesta de la política C. Con una sonrisa tranquila e implacable, propia del que ha cobrado la pieza, le hizo ver que era una opinión como la suya pero que valía diez millones menos: el número de votantes del PP, así por lo grueso. La periodista P la escuchó, balbuceó y ya no levantó cabeza.

Fue una dura y vibrante lección de periodismo. El objetivo del político convencional sólo es la suma de opiniones. Una, ciento, un millón. El movimiento de las mareas. De ahí, por ejemplo, que algunos políticos, y algunos del PP para no ir más lejos, legitimen las prácticas digitales más infames, incluida la del robo, temerosos de que las mareas internáuticas perjudiquen esa parte de su hegemonía basada en el aluvión. A los políticos les impresiona mucho menos la verdad que la masa. Frente a la vertiente cuantitativa de la democracia los periodistas deben oponer hechos y preguntas. Por desgracia, y cada vez con mayor abundamiento, sólo ofrecen opiniones. Y no sólo eso: en su delirio han llegado a confundir los votos con el share, y a pensarse a sí mismos en términos de representatividad. Menos mal que la política Cospedal lo dejó dicho, y espero que sea por una buena temporada. Usted no es nadie y sus opiniones nada. Esto que jamás habría podido decir de un hecho.

Earth day: Spiritually, uplifting, intellectually debased L. Simon

Aquí en español.


April 22 [1995] marks the 25th anniversary of Earth Day. Now as then its message is spiritually uplifting. But all reasonable persons who look at the statistical evidence now available must agree that Earth Day’s scientific premises are entirely wrong.

During the first great Earth Week in 1970 there was panic. The public’s outlook for the planet was unrelievedly gloomy. The doomsaying environmentalists–of whom the dominant figure was Paul Ehrlich–raised the alarm: The oceans and the Great Lakes were dying; impending great famines would be seen on television starting in 1975; the death rate would quickly increase due to pollution; and rising prices of increasingly-scarce raw materials would lead to a reversal in the past centuries’ progress in the standard of living.

The media trumpeted the bad news in headlines and front-page stories. Professor Ehrlich was on the Johnny Carson show for an unprecedented full hour–twice. Classes were given by television to tens of thousands of university students.

It is hard for those who did not experience it to imagine the national excitement then. Even those who never read a newspaper joined in efforts to clean up streams, and the most unrepentant slobs refrained from littering for a few weeks. Population growth was the great bugaboo.

Every ill was the result of too many people in the U. S. and abroad. The remedy doomsayers urged was government-coerced birth control, abroad and even at home.

On the evening before Earth Day I spoke on a panel at the jam-packed auditorium at the University of Illinois. The organizers had invited me for “balance,” to show that all points of view would be heard. I spoke then exactly the same ideas that I write today; some of the very words are the same.

Of the 2,000 persons in attendance, probably fewer than a dozen concluded that anything I said made sense. A panelist denounced me as a religious nut, attributing to me weird beliefs such as that murder was the equivalent of celibacy. My ten-minute talk so enraged people that it led to a physical brawl with another professor.

Every statement I made in 1970 about the trends in resource scarcity and environmental cleanliness turned out to be correct. Every prediction has been validated by events. Yet the environmental organizations and the Clinton administration–especially Vice President Al Gore, the State Department, and the CIA –still take as doctrine exactly the same ideas expressed by the doomsayers in 1970, despite their being discredited by recent history. And the press overwhelmingly endorses that viewpoint.

Here are the facts: On average, people throughout the world have been living longer and eating better than ever before. Fewer people die of famine nowadays than in earlier centuries. The real prices of food and of every other raw material are lower now than in earlier decades and centuries, indicating a trend of increased natural-resource availability rather than increased scarcity. The major air and water pollutions in the advanced countries have been lessening rather than worsening.

In short, every single measure of material and environmental welfare in the United States has improved rather than deteriorated. This is also true of the world taken as a whole. All the long-run trends point in exactly the opposite direction from the projections of the doomsayers. There have been, and always will be, temporary and local exceptions to these broad trends. But astonishing as it may seem, there are no data showing that conditions are deteriorating.

Rather, all indicators show that the quality of human life has been getting better. As a result of this evidence of improvement rather than degradation, in the past few years there has been a major shift in scientific opinion away from the views the doomsayers espouse. There now are dozens of books in print and hundreds of articles in the technical and popular literature reporting these facts.

Responding to the accumulating literature that shows no negative correlation between population growth and economic development, in 1986 the National Academy of Sciences published a report on population growth and economic development prepared by a prestigious scholarly group. It reversed almost completely the frightening conclusions of the previous 1971 NAS report. The group found no quantitative statistical evidence of population growth hindering economic progress, though they hedged their qualitative judgment a bit. The report found benefits of additional people as well as costs. Even the World Bank, the greatest institutional worrier about population growth, reported in 1984 that the world’s natural resource situation provides no reason to limit population growth.

A bet between Paul Ehrlich and me epitomizes the matter. In 1980, the year after the tenth Earth Day, Ehrlich and two associates wagered with me about future prices of raw materials. We would assess the trend in $1000 worth of copper, chrome, nickel, tin, and tungsten for ten years. I would win if resources grew more abundant, and they would win if resources became scarcer. At settling time in 1990, the year after the twentieth Earth Week, they sent me a check for $576.07.

A single bet proves little, of course. Hence I have offered to repeat the wager, and I have broadened it as follows: I’ll bet a week’s or a month’s pay that just about any trend pertaining to material human welfare will improve rather than get worse. You pick the trend–perhaps life expectancy, a price of a natural resource, some measure of air or water pollution, or the number of telephones per person– and you choose the area of the world and the future year the comparison is to be made. If I win, my winnings go to non-profit research.

I have not been able to close another deal with a prominent academic doomsayer. They all continue to warn of impending deterioration, but they refuse to follow Professor Ehrlich in putting their money where their mouths are. Therefore, let’s try the chief “official” doomsayer, Vice President Al Gore. He wrote a best-selling book, Earth in the Balance, that warns about the supposed environmental and resource “crisis.” In my judgment, the book is as ignorant and wrongheaded a collection of cliches as anything ever published on the subject.

So how about it, Al? Will you accept the offer? And how about your boss Bill Clinton, who supports your environmental initiatives? Can you bring him in for a piece of the action?

It is not pleasant to talk rudely like this. But a challenge wager is the last refuge of the frustrated. And it is very frustrating that after 25 years of the anti-pessimists being proven entirely right, and the doomsayers being proven entirely wrong, their credibility and influence waxes ever greater.

That’s the bad news. The good news is that there is every scientific reason to be joyful about the trends in the condition of the Earth, and hopeful for humanity’s future, even if we are falsely told the outlook is grim. So Happy Earth Day.

Feliz Día de la Tierra por Julian L. Simon.

Traducción de un artículo excepcional de Julian Simon, por Arcadi Espada.


Here in English.


Suscribo todas y cada una de las ideas que se pueden extraer del texto. Siempre tienen más predicamente los agoreros, y nunca, pero nunca, sucede lo que dicen.


Destacar este párrafo:


Todas las afirmaciones que hice en 1970 sobre la tendencia de la escasez de recursos y la limpieza ambiental resultaron ser correctas. Todas las predicciones han sido refrendadas por los acontecimientos. A pesar de que las organizaciones ambientales y la administración Clinton —especialmente el vicepresidente Al Gore, el Departamento de Estado y la Cia— siguen adoptando como doctrina las mismas ideas expresadas por los agoreros de 1970, aunque hayan sido desacreditados por la historia reciente. Y la prensa promociona de forma abrumadora esa postura.




Feliz Día de la Tierra
Por Julian L. Simon.

El 22 de abril [de 1995] marca el 25 aniversario del Día de la Tierra. Hoy, como entonces, su mensaje es espiritualmente edificante. Pero todas las personas razonables que miren las pruebas estadísticas estarán de acuerdo en que las premisas científicas del Día de la Tierra son totalmente erróneas.

En la primera gran Semana de la Tierra de 1970 había pánico. La visión que el público tenía del planeta era absolutamente fatalista. Los ecologistas catastrofistas —de los que Paul Ehrlich era la figura dominante— dieron la alarma: los océanos y los Grandes Lagos se secarían, se verían inminentes hambrunas por televisión al empezar 1975, la tasa de mortalidad crecería rápidamente a causa de la polución, y los precios en aumento de las cada vez más escasas materias primas harían invertir el curso del progreso en la calidad de vida de los últimos siglos.

Los medios pregonaron a los cuatro vientos las malas noticias en titulares y artículos de portada. El profesor Ehrlich estuvo en el show de Johnny Carson dos veces, insólitamente durante todo el programa. Se daban clases por televisión a decenas de miles de estudiantes universitarios.

Para quienes no lo vivieron es difícil imaginar la excitación nacional de entonces. Incluso aquellos que jamás leían un periódico se sumaron a los esfuerzos por limpiar los arroyos, y los patanes más impenitentes se abstuvieron de tirar la basura durante algunas semanas. El crecimiento demográfico era la gran pesadilla.

Todos los males eran resultado de demasiada gente en Estados Unidos y el extranjero. El remedio que pedían los agoreros era el control de la natalidad auspiciado por el gobierno, en el extranjero y en casa.
La tarde antes del Día de la Tierra intervine en un panel en el auditorio a rebosar de la Universidad de Illinois. Los organizadores me habían invitado para «compensar», para demostrar que podían escucharse todos los puntos de vista. Entonces dije las mismas ideas que hoy escribo, incluso algunas palabras son las mismas.

De las 2.000 personas que asistieron, probablemente menos de una docena sacó la conclusión de que lo que decía tenía sentido. Un panelista me tildó de majara religioso, atribuyéndome extrañas creencias, como que el asesinato era el equivalente del celibato. Mi charla de diez minutos enfureció tanto a la gente que dio lugar a una pelea física con otro profesor.

Todas las afirmaciones que hice en 1970 sobre la tendencia de la escasez de recursos y la limpieza ambiental resultaron ser correctas. Todas las predicciones han sido refrendadas por los acontecimientos. A pesar de que las organizaciones ambientales y la administración Clinton —especialmente el vicepresidente Al Gore, el Departamento de Estado y la Cia— siguen adoptando como doctrina las mismas ideas expresadas por los agoreros de 1970, aunque hayan sido desacreditados por la historia reciente. Y la prensa promociona de forma abrumadora esa postura.

Aquí están los hechos: de media, la gente en todo el mundo ha estado viviendo más años y comiendo mejor que nunca antes. Menos gente muere de hambre hoy en día que en siglos anteriores. Los precios reales de los alimentos y de todas las otras materias primas son más bajos ahora que en décadas y siglos anteriores, indicando una tendencia al alza en la disponibilidad de recursos naturales, y no hacia la escasez creciente. La polución del agua y del aire de los países avanzados ha ido disminuyendo, no empeorando.

En resumen, todos y cada uno de los indicadores de bienestar material y medioambiental de Estados Unidos han mejorado en vez de haberse deteriorado. Lo mismo sucede con el mundo considerado en su conjunto. Todas las tendencias a la larga apuntan exactamente en dirección opuesta a los pronósticos de los agoreros. Siempre ha habido, y siempre habrá, excepciones locales y temporales en estas tendencias generales. Por asombroso que parezca, no hay datos que demuestren que las condiciones están en deterioro.

Al contrario, los indicadores demuestran que la calidad de la vida humana ha ido mejorando. Como resultado de la evidencia de la mejoría, y no de la degradación, se ha producido en los últimos años un importante cambio en la opinión científica, alejado de las posturas que los agoreros propugnan. Ahora hay docenas de libros impresos y cientos de artículos en la literatura técnica y popular que reportan estos hechos.

En respuesta a la literatura acumulada que no demostraba una correlación negativa entre el crecimiento de la población y el desarrollo económico, la Academia Nacional de Ciencias (NAS) publicó en 1986 un informe sobre el crecimiento demográfico y el desarrollo económico preparado por un prestigioso grupo académico. Revocaba casi por completo las aterradoras conclusiones del informe previo de la NAS de 1971. El grupo no encontró pruebas estadísticamente cuantitativas de que el crecimiento demográfico dificultara el desarrollo económico, aunque eludió un poco su juicio cualitativo. El informe halló los beneficios de la población adicional, así como los costes. Incluso el Banco Mundial, el gran preocupado institucional por el crecimiento demográfico, informó en 1984 de que la situación mundial de los recursos naturales no ofrecía motivos para limitar el crecimiento de la población.

Una apuesta entre Paul Ehrlich y yo tipifica el asunto. En 1980, el año antes del décimo Día de la Tierra, Ehrlich y dos asociados apostaron conmigo sobre los precios futuros de las materias primas. Calcularíamos la evolución de 1.000 dólares de cobre, cromo, níquel, estaño y tungstenio durante diez años. Yo ganaba si los recursos crecían en mayor abundancia, y ganaban ellos si los recursos se volvían más escasos. En la fecha establecida de 1990, el año antes del vigésimo Día de la Tierra, me enviaron un cheque de 576.07 dólares.

Una sola apuesta es poca prueba, naturalmente. Así que me he ofrecido a repetir la apuesta, y la he ampliado a lo siguiente: Me apuesto el sueldo de una semana, o de un mes, a que casi cualquier tendencia relativa al bienestar material humano irá a mejor en vez de a peor. Se puede escoger la tendencia —esperanza de vida, precio de un recurso natural, algún indicador de polución del aire o del agua, o el número de teléfonos por persona— y se puede elegir el área del mundo y el año futuro en que se hará la comparación. Si gano yo, lo que gane irá a una investigación sin fines lucrativos.

No he sido capaz de cerrar otro trato con un académico agorero de prominencia. Todos siguen advirtiendo del inminente deterioro, pero se niegan a seguir al profesor Ehrlich y predicar con el ejemplo.

Por tanto, probemos con el agorero «oficial» en jefe, el vicepresidente Al Gore. Ha escrito un bestseller, La Tierra en juego, que advierte sobre la supuesta «crisis» de recursos y medio ambiente. A mi juicio, el libro es una colección de clichés tan ignorante y equivocada como cualquier otra cosa que se haya publicado sobre el asunto.

Así que, ¿cómo lo ves, Al? ¿Aceptarías la oferta? ¿Y tu jefe Bill Clinton, que apoya tus iniciativas medioambientales? ¿Podrías traerle a por su parte del pastel?

No es agradable hablar con esta rudeza. Pero la apuesta del desafío es el último refugio del frustrado. Y es muy frustrante que, tras 25 años de que el antipesimismo se haya probado por completo correcto, y que los agoreros se hayan probado equivocados, su credibilidad y su influencia sean mayores que nunca.
Esas son las malas noticias. Las buenas es que existen todas las razones científicas para estar contentos con la evolución de las condiciones de la Tierra, y esperanzados con el futuro de la humanidad, aunque se nos diga falsamente que las perspectivas son deprimentes.

Más sobre la prohibición de la marcha atea

Ya he comentado la prohibición de la marcha atea en otra entrada del blog, pero me quedan cosas por decir. Sobre la marcha y sobre otros temas.

Primero algunas de mis ideas sobre la religión y Dios:

- No soy religioso. No me gusta la religión. Respeto a las personas que siguen una, siempre y cuando eso no implique ninguna obligación para otras personas no creyentes, y siempre y cuando la ley sea igual para esas personas creyentes que para los no creyentes.

- No hay ninguna prueba objetiva de la existencia de Dios, es decir, no hay ninguna prueba verificable por cualquier persona que pueda probar la existencia de un ser superior. Lo que me lleva a pensar que Dios sólo existe en la cabeza de ciertas personas.

- La religión ha sido muy importante para el desarrollo cultural del mundo. En particular la religión cristiana ha sido fundamental para hacer del mundo occidental lo que es hoy en día. Aquí se puede sobre esto.

- Ateo es un término derivado de la religión. No me gusta etiquetarme, prefiero pensar sobre cada idea en particular. Soy no creyente, creo que la ciencia es el mejor invento del hombre, no creo que haya más vida que la que tenemos en la tierra, creo que la vida no tiene ningún sentido ni propósito, creo que no debemos hacer las cosas que no nos gusten que nos hagan a nosotros, creo que debemos tratar de ser felices y hacer felices a los demás, creo que debemos ayudar a los demás, creo en definitiva que debemos llevar una vida en la que busquemos lo mejor para todos. Si eso me hace ateo, pues llámenme ateo. Si eso me hace otra cosa, llámenmelo.

Ahora algunas de mis ideas sobre la libertad:

- El derecho de manifestación es básico en un sistema democrático.

- Si alguien quiere hacer una manifestación en contra de otro colectivo está en su derecho. Debe comunicar a las autoridades su propósito y recibir la autorización pertinente.

- Si alguien se ofende porque se discuten sus ideas o creencias, es su problema, no de quién las cuestiona. Si a alguien le molesta la discrepancia, debe guardar sus ideas para sí mismo. Una vez expuestas al público, todas las ideas, he escrito todas, son criticables y se puede hacer mofa de ellas.

- No se debe atacar a las personas. Ni física, ni verbalmente.

- Si prohibimos una manifestación atea porque molesta a los creyentes nos estamos equivocando. Nunca iría a una manifestación de ese tipo. Pero limitar ese derecho, porque ese día es especial para otras personas, es un error.

- Si durante la manifestación se comete algún delito, hay que detener al culpable o culpables y juzgarlos.

- Que haya una ley para juzgar a los que ofendan a creencias religiosas me parece un error más.

Todo esto, por supuesto, tiene poco valor. Al fin y al cabo yo soy un don nadie. Pero quiero hacer una reflexión:

Cómo vamos a decirle a un país, donde la religión principal sea otra distinta a la cristiana, que permitan el uso de ésta. Ellos argumentarán, como hacen muchos aquí en contra de la manifestación atea, que es un ataque contra sus creencias. No permitirán ni la más mínima expresión cristiana, ni manifestaciones defendiendo el derecho a seguir la religión cristiana, ni tener lugares de culto, ni nada. Y cómo vamos a defender el uso del cristianismo en ese país, al fin y al cabo allí la mayoría tiene otra religión, y la religión cristiana ofende a sus creencias.

No me vale el argumento de que aquí, en España, puede ser ateo el que quiera, faltaría más. Lo que quiere un ateo, y todo el mundo, es poder expresar sus ideas en público y conjuntamente con otras personas que piensen lo mismo. Y eso se ha prohibido.

Creo que es muy peligroso juzgar las cosas según nos guste o no la música. Porque cuando llegue nuestro turno, cuando nos prohíban a nosotros algo, nadie nos ayudará. Todos dirán que lo elegimos, que cuando tuvimos oportunidad de defender la libertad de expresión de otras personas, que pensaban diferente a nosotros, nos callamos e incluso aplaudimos la decisión.

Se supone que la religión cristiana tiene entre sus dogmas el de poner la otra mejilla. Qué mejor manera de hacerlo que aceptar esa manifestación. 

Si se está tan seguro de la existencia de Dios, de la fe propia, de los dogmas. Cómo se puede preocupar uno por las mofas, burlas y ataques dialécticos de unos ateos.

Por último, me parece bien prohibir manifestaciones que exalten el terrorismo, la violencia sobre las personas o nieguen hechos probados como, por ejemplo, el holocausto judío.

Dracula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola

Obra maestra total y absoluta.

Película excesiva, gore, clásica, con la sexualidad latente, que adapta muy bien la novela.

Todos los actores, incluso el denostado Keanu Reeves, están muy bien. Mención especial al gran Gary Oldman.

Los ambientes están perfectamente logrados. El maquillaje, el vestuario, los peinados, los decorados, todo es perfecto.

La novela me gustó cuando la leí, pero la película refleja mejor la historia de amor entre Mina y el Conde Drácula. Léanla, merece la pena también.

Una de las obras maestras que nos ha dejado el maestro Coppola.

En definitiva, cada vez que la veo me parece mejor y la disfruto más.


"Se debe educar a ambos sexos de forma separada". Anne Moir Neuróloga.

Entrevista con la neurógola Anne Moir, en la que expresa su convencimiento de que la educación debe hacerse por sexos y no mezclándolos.

Yo pensaba lo contrario, aunque las razones que da ella son lógicas.

Para seguir pensando sobre el tema.

Vía Francisco Capella.


Entrevista (las negritas son mías):

Anne Moir (Leeds, Inglaterra, 1950) es doctora en Genética por la Universidad de Oxford. Productora y directora de documentales sobre este asunto para la BBC, con los que ha ganado varios galardones, y educadora de adultos en el Human Givens College, es autora del libro Brain sex: The real difference between men and women, en el que expone los beneficios de educar a niños y niñas por separado en función de las diferencias neurológicas entre ambos sexos.

La neuróloga inglesa Anne Moir extiende una mano y señala sus dedos índice y anular. Sonriente, resalta que tienen el mismo tamaño, algo que, según apunta, se debe a la testosterona. En los hombres suele resultar habitual que el dedo anular sea superior al índice, dado que tienen más testosterona, mientras que en las mujeres presentan un tamaño muy similar o, incluso, el índice sobrepasa al anular.

A Moir le fascina el estudio del cerebro y de las diferencias neurológicas entre hombres y mujeres. A partir de ellas, ha configurado su tesis de que solo educando a ambos sexos por separado es posible explotar al máximo las facultades de cada uno. Hace unos días detalló sus tesis en el Palacio Euskaduna de Bilbao durante una conferencia organizada por la Federación de Asociaciones de Padres de Euskadi.
Pregunta. ¿Cuál es la principal diferencia entre los hombres y las mujeres?
Respuesta. Hay enormes diferencias en la configuración neuroquímica entre ambos sexos. La principal es aquello que nos motiva y que capta nuestra atención. A los chicos les fascina asumir riesgos, como saltar con un paracaídas. Pese a que siempre hay excepciones, una mujer se estresará más con aquello relacionado con el riesgo. El cerebro es muy plástico y, si no lo usas, lo pierdes. Las mujeres tienden a asumir menos riesgos a medida que van creciendo. Por ello, se les debe enseñar a tomarlos desde que son pequeñas. Los chicos no lo necesitan.
P. Aboga por educar de forma separada en los colegios a niños y niñas.
R. Si se desea reducir las diferencias entre chicos y chicas, se debe educar a ambos sexos de forma separada y diferente. Si no, discriminaríamos negativamente a los hombres. Y es que, si no se aprende, la socialización es irrelevante. Uno se socializa cuando aprende, y simplemente por convivir no se pegan las cosas. En las escuelas en las que se coeduca no se enseña, y puede ser contraproducente.
P. ¿En qué sentido?
R. Los chicos desarrollan la inteligencia emocional mucho más tarde que las mujeres y eso puede conducir a que estas ignoren a los chicos de su misma edad y piensen que son estúpidos. Si queremos ayudar a socializar tenemos que utilizar lo que sabemos sobre el cerebro con cualquiera. La socialización no es algo que ocurre; se entrena. La evidencia sugiere que ahora mismo hay una enorme distracción sexual entre ambos.
P. ¿Maduran hombres y mujeres a distinta edad?
R. Se está forzando a hombres y mujeres a entrar en otro mundo antes de que sus cerebros sean maduros, de que se desarrollen definitivamente. El cerebro de un hombre madura entre los 20 y los 25 años; los cerebros de las mujeres son maduros a los 16 o 17 años. Opino que ese lento desarrollo determina que poner a los adolescentes en las mismas clases repercutirá negativamente en su desarrollo y empobrecerá la comunicación entre sexos. Me gustaría que los colegios se organizasen de manera científica y no políticamente. Miro a la ciencia y pienso: ¿cómo dice que enseñaremos mejor a los niños?
P. ¿Chocan sus ideas con los postulados feministas?
R. Si enseñas a un niño que su cerebro está organizado de una manera lograrás sacarle lo mejor de sí mismo. Si ignoras las diferencias, las acentuarás. Pondré un ejemplo. Los chicos desarrollan la actividad verbal mucho más tarde que las chicas. La educación actual incide en la comunicación verbal, y los chicos se pueden sentir desplazados por no poder seguir la clase. Las chicas tienen menor habilidad para pensar en tres dimensiones. Si se ignora y no son educadas a otra velocidad en este aspecto serán menos aptas para dedicarse a labores técnicas, y se acentuarán estereotipos como que las mujeres aparcan peor. El feminismo ignora las diferencias, con lo que estas aumentan.

Denis Dutton: Una teoría Darwiniana de la belleza

TED colabora con el animador Andrew Park para ilustrar la provocadora teoría de la belleza de Denis Dutton: que el arte, la música y otras cosas hermosas, lejos de estar simplemente en el "ojo del observador", son una parte estructural de la naturaleza humana, con orígenes evolutivos profundos.


Heroínas en el Museo Thyssen-Bornemisza y en la Fundación Caja Madrid

Muy interesante la exposición Heroínas. Se puede ver en el Museo Thyssen-Bornemisza y en la Fundación Caja Madrid.

Quién pueda ir que lo haga, merece la pena. Los que estén lejos o no puedan ir que disfruten en la web de la visita virtual y demás enlaces.

Además de disfrutar de obras muy interesntes, este tipo de exposiciones sirven para comprobar como ha evolucionado el arte, y para comparar los estilos y visiones de los artistas.

La exposición es fundamentalmente de pinturas, pero hay esculturas, fotografías e incluso un par de vídeos.



Aquí dejo algunas de las obras expuestas:


Gaston Lachaise. Heroína,1932. Bronce.



Frederick Leighton. Soledad. 1890.




Gerhard Richter. Leyendo. 1994.


Y una foto de la Fundación Caja Madrid:


La música y la tecnología

Maravilloso vídeo en el que se demuestra como la tecnología nos puede llevar a crear cosas inimaginables hace unos años. Y es sólo el comienzo. Dentro de unos años no puedo ni imaginar qué se podrá conseguir.

El vídeo está en inglés y tiene subtítulos en español, entre otros.

Vía Cafe Hayek.


Climate Change by Don Boudreaux‏

Climate Change by Don Boudreaux. (En español)‏

Here’s part of the conclusion of a recent, data-rich paper by Indur Goklany; this paper is Chapter 6 in Climate Coup (Patrick J. Michaels, ed., 2011):
Despite claims that global warming will reduce human well-being in developing countries, there is no evidence that this is actually happening. Empirical trends show that by any objective climate-sensitive measure, human well-being has, in fact, improved remarkably over the last several decades. Specifically, agricultural productivity has increased; the proportion of population suffering from chronic hunger has declined; the rate of extreme poverty has been more than halved; rates of death and disease from malaria, other vector-borne diseases, and extreme weather events have declined; and, consequently, life-expectancy has more than doubled since 1900.
And while economic growth and technological development fueled mainly by fossil fuels are responsible for some portion of the warming experienced this century, they are largely responsible for the above-noted improvements in human well-being in developing countries (and elsewhere). The fact that these improvements occurred despite any global warming indicates that economic and technological development has been, overall, a benefit to developing countries [pp. 181-182].
Indur here nicely captures my own attitude toward the current hysteria about climate change. I neither deny that climate change is occurring nor that its occurance is the result of human activity. (I’m no natural scientist, so my ability to judge the science is inadequate.)
What I do deny is (1) the presumption that climate change necessarily has worsened or will worsen human well-being compared to what that well-being would have otherwise been, or will be, under different feasible policies, and (2) the presumed necessity for governments to ‘do something’ about climate change. From the perspective of an economist, it is a non sequitur to conclude from the existence of made-made climate change that government must take steps to halt, or to diminish, those human activities that contribute to climate change.
Of course, the fact that fossil-fuel fueled improvements in humans’ ‘micro’ environments – the close-in environments that matter most to us, such as the air in our homes and workplaces, the cleanliness of our clothing, the absence of animal manure on our city streets, etc. – are very real and very large does not imply that steps ought not now be taken at the margin to reduce human activities that are thought to contribute to climate change.
But the case for taking such steps would be more plausible, believable, and acceptable were not so many of its advocates prone to write and speak as if the benefits of industrialization, such as those mentioned above by Indur, are unreal or overblown or, more precisely, as if these benefits are not connected with the very industrial and commercial processes that climate-change hawks wish to further rein in. So much of the conversation by climate-change hawks takes place as if the demonstration of the existence of a cost is sufficient to prove that that cost must be reduced.
And, too, so much of that same conversation takes place as if the political authorities to be charged with reducing this cost will act both wisely and in the public interest.
Both stances are most unscientific.

Natural Scientists and Economics by Don Boudreaux‏

Natural Scientists and Economics by Don Boudreaux. (En español usando google translator).‏

Commenting on this post, Notalawyer writes that he (or she) is seriously concerned about global warming especially because
many natural scientists consider this to be a serious and existential problem. Its [sic] entirely possible that global warming could open up more space for human habitation, crop growth etc. But most scientists believe it will have large detrimental effects.
While no one has more respect for the natural sciences than I do, I am not persuaded by Notalawyer’s reasoning. Meteorologists, biologists, horticulturists, zoologists, physicists, entomologists, physicians, and other natural scientists are not economists. (Each might well, and rightly, use as a pseudonym ‘NotanEconomist.’)
While there are some exceptions – Indur Goklany, for example – of natural scientists who understand economics, far too many of them see the world as posing physics or engineering problems rather than as posing economic ones. The two problems are very different from each other.
And the economic way of thinking – studying economic history; pondering the role of entrepreneurship; reflecting on creative destruction; being attuned to the fact that so many social phenomena are the results of human action but not of human design; understanding the fact that market-determined prices both signal important information about resource availabilities and give consumers and producers incentives to change their actions in accordance with changes in resource availabilities – gives economists a different perspective from that of natural scientists on the range of likely economic consequences of climate change. One manifestation of this different perspective offered by economics is that the prospect and possibilities of productive human creativity seem to be more readily grasped by the typical economist than by the typical natural scientist.
Natural-scientists’ track record on predicting the economic impact of environmental changes is poor – at least, this is my off-the-cuff sense. Most famously, the scientist Paul Ehrlich has been consistently and magnificently mistaken about the effects of economic and population growth on human well-being. Likewise, Jared Diamond, for all of his undoubted brilliance, fundamentally misconstrues the most basic features of globalization. (See also here.) So, too, the great E.O. Wilson (whose 1994 autobiography Naturalist, I enthusiastically add, is among the most enjoyable of that genre that I’ve ever read).
I don’t blame natural scientists for their frequent failures to grasp even basic economics. Each of these scientists is a specialist in his or her own field. It would be as out of place for me to criticize, say, a scientist who specializes in the study of ants for his poor grasp of economics as it would be for the ant-specialist scientist to criticize me for my poor grasp of the biology and behavior of ants. The difference is that I don’t fancy that my expertise in economics equips me to speak with any authority at all on ant science or on other natural-science matters.
….
Here’s what my colleague Jim Buchanan wrote in December 1976:
The principle that exposure to economics should convey is that of the spontaneous coordination which the market achieves….
I recently talked with a prominent economist who mentioned that one of his colleagues had reported having several conversations with the then presidential candidate Jimmy Carter. This colleague passed along his view that Carter was a “good systems analyst,” and my friend added, more or less as an afterthought, and “hence, a good economist.” I very quickly and very emphatically put him straight, saying that nothing could be further from “the economic point of view,” properly interpreted, than that of the systems analyst. Indeed, this is precisely my own fear about Carter, that he is, in fact, a good systems analyst without the remotest understanding of the principle of spontaneous order. [James M. Buchanan, What Should Economists Do? (Indianapolis: Liberty Fund, 1979), pp. 81-82; original emphasis].

Sobre la prohibición de la marcha atea

Se ha prohibido una manifestación atea por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

Independientemente de lo que cada uno pueda pensar de la manifestación, creo que es una mala noticia. El defender unas determinadas creencias, como son las religiosas, no debe estar basado en la coacción a otros miembros de la sociedad que quieren expresar sus ideas.

Arcadi Espada lo explica mejor que yo (las negritas son mías):

Hablo de oídas, más de lo habitual, pero parece que han prohibido en la ciudad de Madrid una procesión atea que iba a coincidir con la celebración católica del Jueves Santo. Además de atea la procesión era burlona y se anunciaba con unos lemas que a una juez le han parecido irreverentes. La decisión vuelve a probar el estatus de privilegio que las ideas religiosas tienen en la sociedad española. Es frecuente que ante la convocatoria de ceremonias laicas, políticas, algunos grupos exhiban en la calle una suerte de contraprogramación ideológica. Pasa, por ejemplo, con el 12 de octubre, con el 11 de septiembre catalán y con muchas otras ceremonias. Como máxima coerción la policía establece una suerte de recorridos alternativos para que las disputas no generen encuentros desagradables entre unos y otros.

La prohibición de Madrid se fundamenta en un peligroso supuesto: que la procesión atea no es disenso sino ofensa. Como las ideas no pueden ofenderse unas a otras, ha de concluirse que la religión, para los que han prohibido el acto, es algo más que una idea. Exactamente, una forma de orden público, cuya alteración resultaría perseguible de (santo) oficio. Algo que resulta intolerable. Si la religión quiere ocupar, como tantas veces reclama, un lugar en el espacio público y quiere defender allí sus ideas debe hacerlo en pie de igualdad. Cuando una idea cualquiera, sean Dios, la Patria, el Partido o el Equipo, no se limita a exhibirse en el espacio de discusión pública, sino que pretende diseñar sus límites, a la sociedad democrática no le queda otro remedio que exigir su expulsión de ese espacio. La democracia puede acoger a los que quieren destruirla; pero naturalmente debe asegurarse de que no puedan cumplir sus propósitos.

El Jueves Santo es un día más, normalmente soleado, y festivo en algunas comunidades. Algunos ciudadanos tienen la creencia de que en ese día se produjo, me parece, el prendimiento de Jesús, y exhiben su convencimiento en las calles, a veces con una belleza muy conmovedora y adictiva. Otros ciudadanos creen que esa creencia es falsa y dañina. Y quieren combatirla utilizando la razón, la burla y el sarcasmo. El ateísmo, como indica la propia naturaleza de la palabra (sindios), es una creencia subordinada, cuyo carácter los ateos, al igual que los antifascistas o los anticomunistas, aceptan con honor y hasta con alegría. Y es por eso que para sus libres manifestaciones eligen el Jueves Santo y no el 15 de agosto en Madrid, Baden-Baden.

La hipocresía con Gadafi

José María Aznar ha descrito la realidad de las relaciones de occidente con Gadafi, sin hipocresías. Ha dicho lo que todos pensaban hasta hace dos días. Podemos estar o no de acuerdo con esa actitud, pero es lo que sucedió. Negar la realidad no la elimina.

Esperamos la respuesta a la pregunta de por qué España vendía armas a Gadafi si no era un "buen tipo".

Santiago González lo explica muy claramente:

Algo pasa con Aznar. Decir su nombre y alborotarse el gallinero es todo uno. El ex presidente del Gobierno impartió una conferencia en la Universidad de Columbia tras la cual, durante el coloquio con los alumnos habló de la actitud de Occidente para con Gadafi. Y dijo esto:
“Gadafi es un hombre muy extraño, muy extravagante, pero no es estúpido. Está en el poder desde 1969. Cuando yo era un bebé él estaba en el poder. Pero él ayuda a los terroristas, pone bombas, es una calamidad, ¿verdad? Pero en 2003, pensó, ‘bueno, esta gente cambia el régimen en Irak y después viene aquí y a lo mejor cambia el régimen en Libia. Me cambian a mí. No me gusta’. Y dice ‘Desde este momento apoyo todos los esfuerzos de Occidente contra el terrorismo, y respeto y abandono todos mis programas de armas biológicas, químicas y nucleares’. Y él eliminó por completo estos programas”.
“Que diga cómo el señor Aznar es el único líder europeo que no apoya lo que estamos haciendo en Libia. No sabemos la razón de estas declaraciones, por qué dice que es amigo suyo, si es porque es amigo de su familia o porque apoya a una persona que masacra a los que defienden la libertad y la democracia”.
Aznar razona correctamente al replicar: Si Gadafi no era el amigo de occidente, ¿cómo es posible que el Gobierno de Zapatero le vendiera bombas de racimo en 2008?¿Por que no
Imaginemos que Franklin Delano Roosevelt hubiera sido español, O que, en su defecto, hubiera sido republicano. Recordemos que el único presidente estadounidense que lo fue durante tres mandatos, calificó así al dictador nicaragüense Somoza:
“Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
Qué vergüenza, todo un presidente de Estados Unidos admitiendo sin más que “somos unas putas y que mandamos a nuestros hijos de dictadores a Nicaragua”. Aplíquesele el tratamiento Miriam Tey.
Por cierto, ¿Alguien del Gobierno dará alguna explicación de por qué le vendían bombas de racimo a un hijo de puta, aunque fuera amigo?

Desmontando mitos sobre el mundo

El programa incluye una entrevista con Hans Rosling en el programa Redes.


A través de Internet, de la prensa y de la televisión nos llegan noticias, datos y acontecimientos históricos de todo el planeta. Sin embargo, rara vez tenemos una visión global de lo que pasa en un país, de su historia o de sus perspectivas de futuro. En un mundo interconectado como el de hoy, descubrir lo que sucede en los dormitorios chinos o cómo gestionan su monedero los brasileños nos puede ayudar a saber hacia dónde vamos todos. Eduardo Punset -de la mano de Hans Rosling, profesor de salud pública del Instituto Karolinska-, nos revela la cara fascinante de los números y las estadísticas, y su inmenso poder para explicar el pasado y el futuro del mundo.

Por qué la radiactividad causa miedo entre el público por Francis

Instructiva entrada del blog de Francis. Hace falta pedagogía para poder entender la ciencia y sus aplicaciones prácticas.


Entrada:

Por qué la radiactividad causa miedo entre el público general

Según el Dr. Wigg, radiobiólogo clínico del Hospital Real de Adelaida, Australia, la mayor causa de la fobia a la radiación y sus consecuencias son las recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP por International Commission on Radiological Protection), que de forma conservadora, pero incorrecta según Wigg, propuso en 1928 un modelo basado en un polinomio lineal sin umbral (LNT por Linear No Threshold) para ajustar las curvas que medían los efectos sobre la salud de una cierta dosis de radiactividad (desde 1991 se utiliza un polinomio cuadrático también sin umbral). Según Wigg, estas curvas no se pueden extrapolar para dosis bajas de radiactividad. El modelo L-Q (por Linear-Quadratic) desarrollado por ICRP para ajustar la correlación entre dosis radiactivas y efectos biológicos no presenta ningún umbral en la dosis, es decir, no hay una dosis mínima que no produzca efectos dañinos para la salud. Según Wigg, no hay datos científicos fiables que soporten el modelo LNT para la exposición durante un tiempo corto a dosis bajas de radiación inferiores a 0’2 Sv. Más aún, los hay en contra; la radiactividad podría tener un efecto hormético sobre el desarrollo del cáncer: las personas sometidas durante su vida a dosis muy bajas, por debajo del valor natural de fondo promedio, desarrollan cáncer con mayor probabilidad que las personas sometidas a dosis bajas ligeramente por encima del valor medio de fondo [yo no sabía lo que era la hormesis hasta hoy, gracias a Pedro, autor de "Ecos del futuro"]. Para Wigg la medicina nuclear, la minería del uranio (Australia es el mayor exportador mundial), el almacenamiento de los residuos radiactivos y la industria nuclear de generación de energía sufren una mala prensa terrible debido a este “error” del ICRP. Nos lo cuenta en detalle en su artículo D.R. Wigg, “Radiation: Facts, fallacies and phobias,” Review Article, Australasian Radiology 51: 21–25, 2007.
Los isótopos radiactivos son núcleos atómicos con un gran número de neutrones y protones que son inestables y se desintegran de forma espontánea en núcleos menos pesados. El elemento químico viene determinado por el número atómico o número de protones en el núcleo. El uranio tiene un número atómico de 92 pero su peso atómico es mucho mayor; el 99% del uranio natural tiene peso atómico 238. La radiación emitida por la desintegración de un isótopo radiactivo puede ser de tres tipos llamados gamma (rayos electromagnéticos o luz de alta energía), beta (electrones de alta energía) y alfa (núcleos de helio con dos protones y dos neutrones). La radiactividad beta se puede detener con una capa de 1 o 2 cm de agua o una lámina de aluminio. Las partículas alfa tienen un poder de penetración aún menor y nuestra piel (epidermis) es capaz de detenerlas. Sin embargo, los rayos gamma pueden penetrar en un bloque de agua o de hormigón de un metro de grosor. Para la salud humana los más peligrosos son los rayos gamma.
La actividad de un isótopo radiactivo se mide con su vida media, el periodo de tiempo promedio en el que la mitad de cierta cantidad del material se desintegra emitiendo radiación. Veamos dos ejemplos, el uranio 238 y el plutonio. La vida media del uranio 238 es de 4’47 mil millones de años (por ello sólo la mitad del uranio de la Tierra se ha desintegrado desde que se creó el Sistema Solar). El producto de desintegración más común del uranio 238 es el radón 222, un gas que es responsable de casi toda la radiactividad de origen natural (el radón 222 es el mayor peligro en las minas de uranio que por ello tienen que estar muy bien ventiladas). El uranio 238 decae en un proceso con unas 15 etapas produciendo radiactividad de los tres tipos (alfa, beta y gamma). Por otro lado, el plutonio es un metal pesado que existe en la naturaleza en cantidades minúsculas (pero que es fácil de producir en reactores nucleares). La vida media del plutonio es de 24 400 años; su proceso de desintegración es cpmlicado y pasa por el uranio 235 hasta llegar al plomo. La desintegración del plutonio en uranio 235 no produce rayos gamma por lo que una simple hoja de papel sirve para protegerse a una exposición externa al plutonio. Sin embargo, ingerir o respirar plutonio es muy peligroso ya que el plutonio se acumula en los tejidos y puede iniciar el desarrollo de un cáncer.
Todos estamos expuestos a muchas fuentes naturales de radiactividad. La unidad más útil para medir las dosis de radiación es el milisievert (mSv). La dosis normal de radiactividad natural a la que todos estamos expuestos oscila entre 1’0 y 3’5 mSv p.a. (por año), con una media de 2’4 mSv p.a. Sin embargo, hay lugares en que esta radiación es hasta 100 veces mayor. Las fuentes “naturales” de radiactividad de fondo son unos 0’39 mSv p.a. (por año) debido a los rayos cósmicos que atraviesan la atmósfera, 0’59 mSv p.a. de fuentes terrestres (tierra o rocas), 1’26 mSv de radón en la atmósfera y de unos 0’29 mSv p.a. debido a los alimentos que ingerimos. Incluso nuestro propio cuerpo contiene potasio 40 y carbono 14 que son radiactivos y producen unas 7500 desintegraciones por segundo (7500 becquerelios, Bq). MiGUi se hizo eco hace unos días del documental de La noche temática en RTVE.es titulado “La pesadilla de los desechos nucleares” (lo puedes ver en la web). Aparece un señor vestido con una bata blanca de un laboratorio francés llamado CRIIRA que se alarma en el minuto 28:30 por medir en el agua de un río 16000 desintegraciones por segundo (debajo de un puente sin protección alguna para cualquier paisano que pase por allí). Según este señor son niveles similares a los de Chernóbil… ¿en qué lugar de Chernóbil? Para dar mayor dramatismo al documental, el señor sale corriendo por culpa de… por culpa de… Obviamente, un documental de este tipo tiene que tener este tipo de (d)efectos dramáticos. Más tarde, en el laboratorio el mismo señor manipula las muestras radiactivas en su laboratorio provisto sólo de unos guantes de goma.
La evolución nos ha hecho resistentes a cierta dosis de radiactividad de origen natural. Por ejemplo, nuestro cuerpo recibe unos mil millones de partículas radiactivas de origen natural al día sin efectos sobre nuestra salud (durante la vida de una persona). En una célula humana se producen unos 10 millones de mutaciones espontáneas al año). Pero gracias a la maquinaria de reparación celular del ADN no nos afectan, salvo al exponernos a dosis altas de radiación. Por ejemplo, el estudio de los efectos del desastre de Chernóbil ha permitido cuantificar estos daños en mujeres embarazadas; el feto sufre daños importantes que provocan malformaciones para dosis por encima de 0’5 Sv.
Wigg nos recuerda la hormesis. “En Toxicología, la hormesis es un fenómeno de respuesta a dosis caracterizado por una estimulación por dosis bajas y una inhibición para dosis altas, que resulta en una curva de respuesta a nuevas dosis en forma de J o de U invertida. Un contaminante o toxina que produzcan el efecto de hormesis tiene a bajas dosis el efecto contrario al que tiene en dosis más elevadas.” Según Wigg, la toxicología de la radiación presenta el fenómeno de hormesis debido a la adaptación natural de nuestro cuerpo a la existencia de dosis bajas de radiactividad en el entorno. Los estudios de la incidencia del cáncer en EE.UU. muestran que en las regiones con una mayor radiactividad de fondo, la tasa de cáncer es inferior a las regiones con una radiactividad de fondo más baja. Todo lo contrario a lo que uno podría esperar.
En 1986 en Chernóbil hubo dos grupos de personas que recibieron altas dosis de radiación. Veinte y ocho trabajadores murieron en 4 meses como consecuencia de dosis muy altas recibidas durante los procedimientos de limpieza de emergencia de la central y 19 más murieron después. Los niños, que son más sensibles a la radiación, recibieron altas dosis de yodo 131 radiactivo (cuya vida media es de 8 días). Este yodo se acumula en la tiroides y provoca cáncer. En el año 2000, aproximadamente 4000 niños habían sido diagnosticados con cáncer de tiroides, aunque sólo 9 murieron (el cáncer de tiroides no suele ser mortal si se diagnostica y trata a tiempo). Se estima en 2004 que Chernóbil provocó 56 víctimas mortales debido a las altas dosis recibidas. El entorno de la central presenta dosis bajas de contaminación del medio ambiente por isótopos radiactivos que son mucho mayores que los niveles normales, sin embargo, no hay ninguna evidencia de un incremento en cánceres como la leucemia, ni ninguna del aumento de las enfermedades hereditarias en esta gran población. Por desgracia, la fobia generalizada a la radiación ha provocado unos 1250 suicidios y entre 100 y 200 mil abortos voluntarios en el oeste de Europa. Según Wigg, la gran tragedia del desastre de Chernóbil, que ha provocado cientos de miles de muertes por abortos, ha sido el miedo irracional a la radiactividad.
Esta entrada es una traducción y resumen del artículo de D.R. Wigg. Prometo una entrada sobre la hormesis para el final de la semana santa. Me basaré en el artículo de Edward J. Calabrese, “Hormesis: Why it is important to toxicology and toxicologists,” Environmental Toxicology and Chemistry 27: 1451–1474, 2008. Lo pongo aquí para recordarme a mí mismo que tengo que hacerlo.

El capitalismo depende del ahorro, no del consumo por Juan Ramón Rallo

Instructivo artículo de Juan Ramón Rallo en el cual rompe el mito de que el capitalismo depende del consumo. Lo curioso es que en esta crisis los que han fomentado el gasto han sido los gobiernos. Nada capitalistas por cierto.

Destaco:

"(E)l capitalismo no depende del consumo sino del ahorro. Una sociedad donde se consumiera el 100% de la renta sería una sociedad nada capitalista. No tendríamos ni un solo bien de capital: ni viviendas, ni fábricas, ni infraestructuras, ni laboratorios, ni científicos, ni arquitectos, ni universidades ni nada. Simplemente, todos los individuos tendrían que estar ocupados permanentemente en producir bienes de consumo –comida, vestidos, mantas...– y no dedicarían ni un segundo a producir bienes de inversión (por definición, si se consume el 100% de la renta es que no se producen bienes que no sean de consumo)".

"Más ahorro incrementa nuestro patrimonio individual y, también, la capitalización de toda la economía: es un poquito menos de pan hoy a cambio de muchísimo más pan mañana. El capitalismo no ha medrado sobre el consumismo, pues en tal caso las sociedades más pobres del planeta –aquellas que para sobrevivir se ven forzadas a consumir todo lo que tienen– serían las más ricas; ha medrado, en cambio, sobre la virtud de la frugalidad de unas clases bajas que se han ido convirtiéndose en medias y, en algunos casos, en capitalistas".

"Pero, en todo caso, tengamos bien presente que el afluente consumo actual son los frutos de las privaciones del consumo de ayer y anteayer. El consumo es la cosecha, no la plantación. La plantación es el capital y el sistema social de plantaciones empresariales que nos permite disfrutar de un abundante y variado consumo es el capitalismo".

Entrevista realizada a Miguel Galbán Gutierrez por Raúl García

Lean esta entrevista a Miguel Galbán. Un delincuente peligroso para la sociedad.

Defender la libertad en un régimen como el castrista es un riesgo enorme. Valientes como Miguel merecen mi más absoluta admiración. Para mí es fácil defender la libertad o criticar lo que no me guste, porque sé que estoy en un país con una democracia establecida.

El régimen castrista en Cuba es una vergüenza para toda la humanidad. No debemos callarnos ni permanecer impasibles, los buenos son los defensores de la libertad, los malos quienes los reprimen.


Entrevista realizada a Miguel Galbán Gutierrez por Raúl García para Pedazos de la Isla

 >Periodista independiente, sindicalista independiente, e ingeniero mecánico, Miguel Galban Gutiérrez es un cubano digno que fue castigado por la tiranía castrista por actuar como un hombre libre en una tierra totalitaria. Fue condenado a las prisiones de la isla durante la Primavera Negra, y ahora reside en España- libre pero exiliado. Ha lanzado su propio blog, “Desde el Destierro”, donde escribe sobre sus dolorosas experiencias dentro de la prisión y sobre los eventos que actualmente suceden dentro de la isla.
Ahora, Galbán y su familia buscan empezar sus vidas de nuevo en España. Aunque resida miles de millas lejos de su patria, Cuba vive en su corazón y a través de sus letras y acciones. Aquí esta su historia:
>“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”. José Martí
>“El dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borraran jamás” José Martí
>¿Cuéntanos a cerca de tus orígenes- de que parte de Cuba eres y como creciste?
Nací el 12 de enero de 1965, en el municipio habanero de Güines. Maduré con dificultades económicas pues mi padre era el único sosten familiar y éramos cuatro hermanos. El padecía de secuelas por un accidente de tránsito que no le permitía realizar diferentes labores productivas.
Eso no me imposibilitó desarrollarme dentro de un hogar tranquilo. Mis padres nos inculcaron las mejores enseñanzas como seres humanos y cristianos para que ninguno de los hijos, presentemos problemas de convivencia social.
Asimismo cursé y alcancé un elevado nivel académico. En 1992 me gradué del Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría” como Ingeniero Mecánico y como Máster en Ingeniería en Mantenimiento en 1998.
Al empezar mi labor profesional es que comienza a reflejarse mi postura contestataria. El enfrentamiento permanente ante las irregularidades que cometen dirigentes gubernamentales que son considerados como partes de una nueva capa social que emergió con la llegada del castrismo al poder, son invulnerables ante las propias leyes de la sociedad siempre que manifiesten una entera pleitesía a la dirección de la revolución, principalmente a la figura del dictador Fidel Castro.
>¿Cuándo comenzaste a escribir como periodista independiente? ¿Era difícil para ti ejercer este trabajo ya que no eras un periodista oficialista?
Al inicio un poco dificultoso. No ostentaba habilidad como periodista. Mi profesión no tenía ninguna relación con letras. Gracias a un creciente grado de dedicación, constancia, esfuerzo, la ayuda de mis colegas de la Agencia “Havana Press” Dorka Céspedes Vela, Jorge Olivera Castillo, y también mi amigo, el comunicador Víctor Manuel Domínguez García, fui mejorando cada día más. Mis trabajos siempre fueron orientados a mostrar la realidad cubana sin límites de fronteras.
La faena de perseguir la información, no solo exacta y veraz, sino asimismo atrayentes e impactantes, se me facilitaba debido a que continuamente siempre me encontraba moviéndome dentro de los territorios habaneros, en ocasiones incluso en el interior del país.
El periodismo resultó bastante crítico, verosimil y exhaustivo al régimen cubano, deducción concreta de la alta penalidad que solicitaron y emitieron por mi labor reveladora.
>Además de ser periodista, también eras sindicalista independiente. Cuéntanos un poco sobre tu labor en esta profesión.
Me plantearon crear el Centro Nacional de Capacitación Sindical y Laboral, con el propósito de nutrir al trabajador de información y conocimientos de las principales atropellos que comete el régimen sobre ellos, así como de los derechos que poseen para hacerles frentes a estas arbitrariedades.
Mi actividad consistía en impartir docencia y contaba con un acreditado grado universitario. Además tenía numerosos conocimientos en el mundo laboral, sindical, vínculos y acercamientos con trabajadores de las capas más engañadas de la sociedad cubana: el campesinado y el obrero del interior del país.
El encierro y posterior condena me imposibilitó contribuir en este proyecto muy factible de sindicalismos independientes, aún se encuentra vigente dentro de la sociedad civil de la isla. Se me fue posible concebir una colección de información que atesoraba todos los convenios internacionales suscritos por la Organización Internacional del Trabajo, así como documentos laborales que la dictadura censura.
>Cuando caes preso durante la Primavera Negra del 2003, ¿de cuáles delitos te acusaron y por cuánto tiempo te sentenciaron? ¿Cómo fue ese día para ti?
El mismo día 18 de marzo fui arrestado en el municipio capitalino de Centro Habana en la intersección de las Calles Campanario y San Rafael. Había salido de la vivienda de Roberto de Miranda Hernández, Presidente del Colegio de Pedagogos Independiente de Cuba. Retornaba de haber participado en un ayuno que se estaba realizando por lograr la libertad de Oscar Elías Biscet González.
Me incriminaron de Actos Contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado. Recibí una petición del Ministerio Fiscal de privación perpetua de libertad. Fui sancionado en la causa número cuatro del año 2003 de la Sala de los Delitos Contra la Seguridad de Estado de Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana a veintiséis años de privación de libertad. Fue un juicio sumario, lleno de arbitrariedades de todo tipo.
>Me has explicado que durante tu tiempo en cautiverio estuviste en dos prisiones- Agüica y en la prisión de Guanajay. Según lo que me dijiste, los tiempos más represivos los pasaste en Agüica. Por favor, explícanos por qué dices esto- ¿cómo era la represión en Agüica?
La cárcel de Agüica, enclavada en el municipio matancero de Colón, es donde se logra presenciar la crueldad del régimen penitenciario cubano. A la entrada del recinto existe un letrero que anuncia: “Ha llegado a Agüica, si no te ubicas te ubicamos.”¿Cómo lo realizan? Sólo hay una forma: a través de infernales tratos y palizas.
Conocí en ese sitio a uno de los funcionarios más insensibles del sistema carcelario, el capitán Emilio Cruz Rodríguez. El es un individuo desprovisto de la más mínima condición humana, capaz de golpear junto con una caterva de matones a reclusos inofensivos hasta el desfallecimiento, quizás como medio de borrar de su memoria sus complicaciones personales.
En este lugar se atropellan todos los derechos de los reos. Lo emplea habitualmente la Dirección Nacional de Establecimientos Penitenciarios para enviar a cautivos de otros penales que ostentan hábitos indisciplinarías y contestatarias.
Según tengo entendido, a ti te negaron visitas y asistencia religiosa durante tu tiempo en prisión. Explícanos un poco sobre esto- ¿Cuáles pretextos usaban las autoridades carcelarias para negarte este derecho fundamental?
Tanto en la penitenciaría de Agüica como en la de de Guanajay en la Habana me prohibieron sinnúmeros de visitas religiosas. Las autoridades políticas recurren a la privación de este derecho como práctica de tortura. Los párrocos perjudicados fueron Jairo Restrepo y Gustavo Abad en la primera y Ramiro Quintero, todos de nacionalidad colombiana, obstáculo que no le admitían ir más allá de lo que anhelarían.
En Agüica estuve nueve meses al principio sin ofrecerme la asistencia, posteriormente en diversas ocasiones. Acudiendo el cura, no me permitieron verlo. Estaban autorizadas las consultas con frecuencias trimestrales. En Guanajay era mensual. Estuve cinco meses sin esta asistencia. Arguyeron los represores que era una actividad de la reeducación y no podía concurrir si no iba con el uniforme penitenciario. Finalmente me permitieron asistir, pero no en las Misas. Materialicé gestiones ante el propio Cardenal Jaime Ortega, pero los resultados fueron vanos.
>La vida de un preso político en Cuba es difícil, no sola para el preso pero también para sus familiares. ¿Qué sufrió tu familia mientras tu cautiverio?
Padecimos la muerte de nuestra querida madre, quien sin tener ninguna anormalidad biológica no deseó seguir conformándose más con la vida de tristeza que acarreaba el no poder verme más, debido al recorrido tan largo que estaba la prisión de mi localidad de residencia y a la abusiva condena que ostentaba.
También , mi sobrina mayor fue arrojada de su Centro de Trabajo después que la contrainteligencia le detectó en su buzón electrónico un mensaje a mi nombre enviado desde el exilio por mi colega María López Vela.
Después que soy encarcelado la policía política mantuvo todo el tiempo a mi familia bajo una férrea vigilancia. Condujo a que las amistades próximas se redujeran, debido al temor que existe en la isla. En fin, sus penas económicas se le acrecentaron, el entorno se le comenzó a obstruir, y enfrentaban todo tipo de impedimentos para conseguirme lo que admitían llevarme en las visitas.
>Durante esos tiempos que pasaste tras las rejas, ¿alguna vez perdiste tu esperanza de salir vivo? ¿Qué te mantuvo firme para seguir tu resistencia?
Al inicio no percibía la realidad. No concebía esa elevada petición y sanción, las condiciones de vida infrahumanas y denigrantes, el encierro solitario, sin contactos con familiares durante meses que iba a sufrir a partir de ese momento.
Reflexionando sobre la situación en que me encontraba, las oraciones diarias, y la camaradería que reinaba entre los hermanos de causa que estábamos en la misma área de castigo, me proporcionó salir del episodio. Mi religión cristiana me favoreció grandemente.
Comencé a emplear el tiempo en acondicionarme tanto físico como espiritualmente. Reanudé mi quehacer periodístico, pero un medio mucho más desfavorable y arriesgado, donde te veías más desarmado ante la maquinaria abusiva de la policía política.
>Cuéntanos un poco sobre tu liberación. ¿Cómo fue el proceso de salir de la prisión, y como fue ese día para ti y para tu familia?
El día 17 en horas de la tarde militares que me atendían en la cárcel me mandaron a buscar porque tenía una llamada del propio Cardenal Jaime Ortega. El prelado me comunicó si deseaba salir hacia España y le dije que procedería si me autorizaban llevarme a mis familiares que eran un total de diez. Alegó que era problema de Emigración (la Seguridad del Estado). Le expresé que iba para el concentrado en el Hospital Nacional de Reclusos (HNR) y que no iba salir de Cuba si no me admitían marchame con todos juntos.
Al terminar la llamada, exigí ver al oficial de la policía política de ese establecimiento carcelario. Le aclaré que iba plantado porque había solicitado desde el 8 de julio dos condiciones para aceptar la salida del país y solo me había concedido una: echarle flores en el cementerio de mi localidad en la tumba donde reposan los restos de mi madre, fallecida el 3 de octubre del 2008.
Posteriormente me comunican a través de un carcelero que estaba aprobada la otra petición por la jefatura. Al próximo mediodía me recogieron junto con mi hermano de causa, Héctor Raúl Valle Hernández, y fuimos conducidos bajos unos gigantescos artificios de seguridad hacia el HNR.
Avisaron a mis familiares ese mismo día 17 en altas horas de la noche y fueron reunidos en la tarde del siguiente día y conducidos a un sitio de descanso de la Seguridad del Estado, ubicado en las afueras de la capital, en el municipio de la Lisa. Estuvimos ahí hasta el día 24 hasta las horas de la noche cuando nos congregaron en la sala de espera de la Terminal 1, del aeropuerto internacional l “José Martí” para viajar hacia Madrid.
El proceso de liberación y traslado a España ha sido muy difícil para mí y para mi familia. Efectivamente, logramos salir hacia tierra de libertad pero dejamos atrás parte de familiares que estaban sufriendo también mi encierro abusivo e inhumano. Las circunstancias obligaron a mi propia hermana mayor quedarse en Cuba, debido a que mi padre no estaba en condiciones de afrontar esta nueva vida por su quebrantado estado de salud.
Cuéntanos sobre el “Premio Libertad de Expresión 2011” que fuiste otorgado. ¿Cómo te sentiste cuando te enteraste que serias premiado por tu labor?
Experimenté inmensa satisfacción ese día cuando me llamo Covadonga Porrúa, Presidenta de la Asociación de Prensa de Almería, para informarme que la Junta Directiva de esa organización habían concertado por unanimidad adjudicarme el Premio Libertad de Expresión 2011, máxima distinción que adjudica esta organización.
Fundamentaron este galardón en mi lucha por la liberación de mi patria, la defensa de la libertad de expresión, y el buen periodismo ejercido durante los más de siete años y medios que estuve dentro de las cárceles del régimen cubano.
Con este premio, a través de mi persona, se les rinde homenaje a todos mis colegas que dentro de las cárceles cubanas se mantienen o se mantuvieron salvaguardando el derecho a la libertad de expresión, sin tener en cuenta que la represión de la policía política sobre ellos y sus familiares se iba a comportar más terrible.
Desde tu exilio en España, has abierto tu propio blog, “Desde el destierro”. Explícanos a cerca de este espacio virtual.
Mientras estaba en la prisión abrigaba como propósito el día que saliera, si disponía de buenas facultades mentales, crear mi propio blog. Dios me iluminó el camino este propio 7 de noviembre, estando en la Misa del Santo Padre Benedicto XVI en la Iglesia la Sagrada Familia en Barcelona, me relacioné con una cubana, que se me ofreció para comenzarlo. Mi proyecto es muy ambicioso- deseo que tenga todo lo que escribí antes de ser arrestado, lo que realice en la cárcel, y ahora en el destierro. También lo que se ha publicado sobre mi antes, adentro y ahora en libertad, fotos de actividades opositoras que materialicé o participé en Cuba (si hay personas de buena voluntad que me las quieran conceder, porque las mías fueron ocupadas durante el registro que me efectuaron el día de la detención), así en las que concurro después que estoy en España. También las cartas que me enviaron hallándome en prisión.
También deseo colocar en este espacio noticias e información de hermanos de causa que lo aprueben, como imágenes de mi localidad de origen.
¿Además de seguir escribiendo para tu blog, cuáles son tus planes para el futuro?
Mis propósitos cuando llegué a Madrid eran viajar hacia los EUA, lugar donde poseo familiares y amigos que están en condiciones de ayudarnos en cualquier eventualidad. Asimismo quiero proseguir escribiendo sobre la realidad cubana, no solamente en mi blog sino en cualquier espacio respetuoso que se me brinde. En la espera de ese fin, ganarme el sustento diario en este país, que de una forma compresiva me había admitido con diez miembros de mi núcleo familiar. Considerando un documento que nos entregó antes de salir de Cuba la Sra. Mas Fernández Palacios, Ministra Consejera de la Embajada Española en la Habana, y otros representantes de esta sede diplomática, que manifiesta cómo iba hacer nuestro trato en esta península.
Cuando llegue a Barcelona, comunidad Autónoma Española, donde fui reubicado, la Cruz Roja no acató con casi nada de lo que manifestaba el escrito. Obran contrario a cómo lo hacen esta misma organización en otra parte del territorio español.
Mis planes estudiando estos inconvenientes no han experimentados ninguna variación. Lo que he hecho es acondicionarlo a las circunstancias. Lo que estoy percibiendo nunca va a ser semejantea los resistidos bajo la tiranía de los hermanos Castro.
Las dificultades más grandes imperan en el permiso de trabajo, homologación de nuestros títulos de profesionales, la documentación de nuestro status, que mientras no se le ofrezca una solución efectiva por parte de las autoridades oficiales españolas, no nos permiten ni salir del este país.
¿Tienes esperanza para el futuro de Cuba?
Tengo una inmensa certeza en un rápido auge de la democracia en mi patria. Lograremos por fin erigir la república que anheló nuestro apóstol José Martí: “Una Cuba con todos y para el bien de todos”. Desde el destierro seguiré tributando mi pequeño esfuerzo en conseguir este aspirado objetivo, por lo que muchos dignos y valerosos cubanos han ofrecidos sus vida, como ocurrió recientemente con nuestro hermano Orlando Zapata Tamayo, a quien la dictadura de los hermanos Castros asesinó sólo por reclamar mejores condiciones carcelarias en la prisión donde cumplía su injusta sanción.
Empezaremos todos después a trabajar por la reconstrucción del país, por una democracia abierta ,donde no tengan oportunidades fuerza retrogradas que violan todas las convenciones internacionales, los derechos fundamentales de sus ciudadanos y entorpecen el desarrollo económico de la nación. ¡Ardua tarea tendremos por delante!
¿Tienes algún mensaje para los cubanos dentro de la isla que siguen luchando y para el exilio que se encuentran alrededor del mundo?
A todos mis compatriotas que están tanto dentro de Cuba como en la diáspora, no pierdan la esperanza- el destierro de nosotros no imposibilitará el colofón de la dictadura castrista. Como dice la canción de nuestro compatriota Willy Chirino, “Ya viene llegando”.
Entablaremos a continuación un diálogo donde participen todas las corrientes políticas que debe ser de respeto y compasión. Tendremos que acomodarnos todos los cubanos en una misma mesa a conversar con un solo fin: el bienestar de todos los nacionales, la reconstrucción del país, alcanzar el restablecimiento de los valores éticos, y un entendimiento social que consiente en eximir a todas aquellas personas que de una forma innoble han participado con la represión castrista, pero sus manos no están mancilladas de sangre.
“Respetar un pueblo que nos ama y espera de nosotros, es la mayor grandeza. Servirse de sus dolores y entusiasmos en provecho propio, sería la mayor ignominia”. José Martí