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La dictadura mediática en Latinoamérica, por Andrés Oppenheimer

El Nuevo Herald.


Hay que darle crédito al presidente venezolano Hugo Chávez y a sus colegas de varios países latinoamericanos por haber logrado un lavado de cerebro masivo difícil de creer: han conseguido convencer a muchos de que existe una enorme conspiración de los medios de comunicación capitalistas contra sus países, y que hacen falta más medios gubernamentales y controles a la prensa para neutralizarla.
El cuento chino de la conspiración de los medios capitalistas le está funcionando de maravillas a Chávez y sus colegas populistas en Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros países latinoamericanos. Les está permitiendo construir los mayores imperios mediáticos estatales y pro-gubernamentales que sus países han tenido en la historia reciente, y silenciar a los medios críticos.
En su conferencia de prensa del 9 de octubre, la primera tras ganar su tercera re-elección, Chávez —que controla todos los poderes del gobierno y gran parte de los medios venezolanos— reiteró sus denuncias sobre una supuesta “dictadura mediática que afecta a mucha gente en este mundo", que lo pinta como un autócrata.
Horas más tarde, cuando en una entrevista televisiva le pregunté al vice canciller venezolano Jorge Valero si la victoria electoral de Chávez no se debió en parte a una campana en que Chávez gozaba de todas las ventajas, me respondió que, por el contrario, el resultado fue una reacción de los venezolanos contra "los grandes mecanismos de dominación mundial que se expresan en particular a través de los grandes medios de comunicación".
En Ecuador, la narrativa de la conspiración mediática internacional es uno de los temas favoritos del presidente Rafael Correa. Recientemente demandó por millones de dólares a los columnistas que lo critican, y clausuró 19 emisoras radiales, un canal de televisión y varios medios impresos, al tiempo que esta construyendo su propio imperio mediático. El año pasado convocó un referéndum para regular los medios privados, y lo ganó.
En Argentina, la semana pasada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró que su nueva ley de medios obligará al "monopolio" de prensa independiente Clarín a vender su cadena de televisión por cable el 7 de diciembre. Mientras tanto, el 11 de octubre, el empresario kirchnerista Cristóbal López terminaba de comprar Radio 10, la radio mas importante de Argentina, junto con varias otras radios y el canal de noticias C5N.
Según mi colega Carlos Lauría del Comité para la Protección de Periodistas, de Nueva York, el número de medios controlados por el gobierno en Venezuela ha aumentado de 3 cuando Chávez asumió la presidencia en 1999, a 15 en la actualidad.
Además, Chávez ha construido una enorme red de radios comunitarias, y la cadena de noticias regional Telesur. (Curiosamente, en su conferencia de prensa del 9 de octubre, Chávez afirmó que “Telesur se está viendo más que Al Jazeera, y más que CNN", lo que contradeciría su propia teoría de que sus medios están en desventaja ante una dictadura de medios de prensa capitalistas.
Según un documento oficial del gobierno venezolano que se filtró a la prensa, el 52 por ciento de los medios impresos y electrónicos de Venezuela están bajo el control del gobierno o en manos de sus amigos. Y los pocos canales de TV privados que quedan están obligados a emitir las cadenas de Chávez —más de 1600 en los últimos catorce años—, al punto que durante la reciente campaña presidencial, Chávez pronunciaba casi a diario discursos de varias horas, mientras que a su rival en la campaña Henrique Capriles sólo le correspondían 3 minutos diarios.
En Ecuador, cuando Correa asumió el poder en 2007 había un solo medio estatal, Radio Nacional. Hoy, existen 17 medios gubernamentales, dice Lauría. Correa controla cinco canales de TV, cuatro emisoras radiales, tres periódicos, cuatro revistas y una agencia de noticias, sin contar los medios controlados por empresarios amigos. Además, Correa ha hecho 1.025 cadenas en los últimos cinco años.
En Argentina, Fernández de Kirchner ha co-optado casi todas las emisoras de radio y TV por medio de empresarios amigos, como López, y publicidad oficial.
“En toda la región, vemos una concentración de medios en manos del gobierno que no tiene precedentes”, dice Lauría. “Estas cadenas de medios controlados por el gobierno suelen funcionar como usinas de propaganda, y como plataformas para desprestigiar a opositores”.
Mi opinión: para cualquier lector bien informado, el cuento de la dictadura de los medios capitalistas suena como un chiste.
Nunca antes los medios han estado tan fragmentados como hoy dia, en que tenemos mas de 500 canales de televisión, millones de sitios de internet, Twitter y Facebook. Y nunca antes en la historia reciente las grandes empresas privadas de medios han estado más débiles: no conozco ninguna empresa de medios importante, europea o estadounidense, que no haya hecho drásticos recortes de personal en los últimos años.
Sí, es cierto, existe un grave peligro de una dictadura mediática en América latina. Pero quienes están al frente de ella son los presidentes populistas autoritarios que están construyendo formidables imperios de medios gubernamentales, mientras silencian a sus críticos.

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¿Fraude electoral en Venezuela? por Andrés Oppenheimer

El Nuevo Herald.


En las últimas semanas han proliferado las especulaciones de que el presidente venezolano Hugo Chávez está preparando un fraude monumental para alterar los resultados de las elecciones del 7 de octubre. Pero después de entrevistar al candidato opositor Henrique Capriles la semana pasada, dudo mucho que un fraude electrónico sea posible.
A juzgar por lo que Capriles me dijo en una entrevista de 40 minutos, y por lo que me dicen varios expertos internacionales, no hay dudas de que el proceso electoral venezolano es desequilibrado —Chávez está usando una enorme cantidad de fondos gubernamentales para comprar votos, tiene acceso ilimitado al tiempo televisivo, y controla la mayoría de las instituciones electorales—, pero al gobierno venezolano no le resultará fácil llevar a cabo un fraude electrónico que pueda pasar inadvertido.
En la entrevista, le pregunté a Capriles por una columna reciente de Carlos Alberto Montaner, uno de los mejores comentaristas políticos de Latinoamérica, que afirma que Chávez podría estar preparando un megafraude en el proceso electrónico de recuento de votos. Montaner citó a consultores políticos según los cuales hay dos millones de nombres de votantes inexistentes en los padrones, que el gobierno podrá usar para manipular las computadoras en la noche de los comicios.
Para preparar el terreno, Chávez ha encargado encuestas que lo dan como favorito para ganar las elecciones, cosa de poder argumentar después que su victoria confirma lo que decían las encuestas, escribió Montaner.
Cuando le pregunté sobre eso, Capriles respondió que no será la primera vez que participa en una elección con todo en contra, y gana. Agregó que en las recientes elecciones de gobernadores y legislativas, la oposición ha demostrado que puede ganar cuando está bien organizada para recontar manualmente los resultados electrónicos en cada sitio de votación.
“Yo he demostrado a lo largo de mi carrera que cuando uno se organiza y cuando se tiene la mayoría de su lado, usted vence a los desequilibrios, a las trampas, y a las zancadillas que el gobierno pretenda colocar", señaló.
“Yo nunca he perdido un proceso electoral”, agregó. “A mí nadie me regaló la gobernación. Gané porque me organicé para defender y cuidar el voto de la gente. Esa es la clave”, dijo, añadiendo que es gobernador del segundo estado más poblado de Venezuela, tras derrotar a un candidato del gobierno que gozaba de las mismas ventajas que Chávez goza hoy.
Muy bien, pero ¿cómo puede ganar contra un presidente que se ha beneficiado con la mayor bonanza petrolera de los últimos tiempos, que regala dinero por todos lados, y que habla durante horas en cadenas de televisión mientras usted sólo tiene tres minutos de espacio publicitario televisivo por día?, le pregunté.
“Ganaré como David le ganó a Goliat”, respondió Capriles. “En efecto, yo estoy enfrentando todos los recursos del estado, todos los fondos públicos. Pero a pesar de toda esa bonanza petrolera, el gobierno no tiene mayores resultados que exhibir”.
Debido a las desastrosas políticas del gobierno, Venezuela tiene el índice de violencia más elevado del mundo, la inflación más elevada de las Américas, una economía casi destruida, cortes de energía continuos, escasez de agua y millones de pobres, dijo.
En cuanto a las encuestas que muestran a Chávez a la cabeza, Capriles dijo que hay tres encuestas que dan a Chávez como ganador, y cuatro que lo dan por ganador a él.
“No es la primera vez que me ha tocado lidiar con encuestas fabricadas por el gobierno. Cuando gané las elecciones para gobernador, fueron los mismos voceros, fueron las mismas encuestadoras que dijeron que no ganaríamos. Igual pasó en las elecciones parlamentarias, donde los mismos encuestadores decían que nosotros íbamos a tener 20 diputados, y tuvimos 67 diputados”.
Capriles vaticinó que “podemos ganar estas elecciones por más de un millón de votos de diferencia. Estoy absolutamente confiado en que ganaremos”.
Mi opinión: No hay dudas de que esta elección será de David contra Goliat, y que hay enorme desequilibrio en las reglas de juego. Pero Capriles está en lo correcto —y así lo corrobora un reciente estudio preelectoral hecho por el Wilson Center y el instituto IDEA de Suecia— cuando dice que el mecanismo de recuento manual para controlar el conteo electrónico hará muy difícil un fraude electrónico mayúsculo.
Además, recuerdo varias elecciones latinoamericanas —incluyendo el referéndum de 1989 que derrotó al dictador chileno Augusto Pinochet, y las elecciones de 1990 que derrotaron al comandante nicaragüense Daniel Ortega— en las que gobernantes todopoderosos controlaban las instituciones, tenían todos los recursos económicos para comprar votos, todo el tiempo televisivo a su disposición, y sin embargo perdieron. Venezuela podría darnos una sorpresa parecida.
Posdata: Acabo de hablar con Montaner, y coincide en que la situación ha cambiado, y que es probable que una mejor organización de la oposición evite un fraude electrónico.


El proyecto de estatizar la marihuana

por Andrés Oppenheimer.


A juzgar por lo que el presidente de Uruguay José Mujica me dijo la semana pasada en una entrevista, existe una posibilidad real de que en su país la gente pueda muy pronto comprar marihuana legalmente a una empresa regulada por el gobierno que estará a cargo de la distribución y venta de la droga.
Mujica, de 78 años, envió al Congreso hace unos días un proyecto de ley que tal vez sea la propuesta más audaz de legalización de marihuana en todo el mundo. La propuesta propone que el estado “asuma el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición a cualquier título, almacenamiento, comercialización y distribución de marihuana”.
El proyecto va mucho más allá de lo que han hecho países como Holanda y Portugal para despenalizar el uso de marihuana. También va mucho más lejos de propuestas recientes como las del presidente guatemalteco Otto Pérez Molina y de los presidentes de Colombia y México para iniciar un debate abierto sobre la legalización de las drogas.
¿Usted está proponiendo que el estado venda marihuana?, le pregunté a Mujica.
“Es algo un poquito más profundo”, respondió. “Se trata de quitarles el mercado a los narcotraficantes”.
Mujica me explicó que, en la actualidad, los narcotraficantes que venden marihuana en Uruguay suelen llevar a los jóvenes a consumir drogas más pesadas y peligrosas, como la pasta de coca. Eso ha generado un importante aumento de la criminalidad en el país.
“Preferimos que este mercado de las drogas blandas no sirva de entrada para las llamadas drogas más duras”, dijo Mujica.
Al tomar a su cargo y regular el negocio de la marihuana en Uruguay, estimado en unos 40 millones de dólares anuales, el estado se lo quitará a los narcotraficantes, y los debilitará, aseguró Mujica. Además, el estado llevaría un registro de todos los consumidores de marihuana, y les podría dar tratamiento a los más graves adictos, tal como se hace actualmente en el caso de los alcohólicos, dijo.
Cuando le pregunté si su idea es que los uruguayos compren marihuana en bares o en kioscos, Mujica dijo eso es algo que deberá decidir el Congreso. Agregó que su proyecto de ley tiene un “cincuenta por ciento” de apoyo en el Congreso, pero que espera que el debate público ayude a que sea aprobado.
¿Y qué piensa de la crítica de que una empresa estatal que venda marihuana se convertirá en una burocracia inepta, con grandes posibilidades de corromperse al entrar en el negocio del narcotráfico?, le pregunté.
Mujica, que hasta ahora no había aclarado si está a favor de que la empresa encargada de gerenciar su proyecto sea estatal o privada, dijo que “una empresa privada es la que va a vender” la marihuana bajo estricto control gubernamental, tal como ocurre ahora con las ventas de bebidas alcohólicas.
¿Y si esta ley se aprueba, no convertirá a Uruguay en una meca turística para fumadores de marihuana?, le pregunté. Mujica respondió que su plan es “un mecanismo para uruguayos” que estarán registrados y tendrán una ración mensual, y que los extranjeros no podrán comprar marihuana.
En cuanto a la critica de que los precios más bajos de la marihuana producirán un aumento del consumo –como ocurrió cuando se abolió la prohibición del alcohol en Estados Unidos en la década de 1930–, Mujica señaló que se trata de un riesgo que vale la pena correr.
Cuando Estados Unidos levantó la prohibición del alcohol, “la gente al principio bebía un poco más...y el hecho es que Estados Unidos siguió viviendo, y hoy en día es una nación bastante próspera, ¿no?”, dijo.
“Lo que no podemos hacer es seguir haciéndonos los tontos, disimular y mirar para el otro lado” mientras sigue aumentando el consumo y la violencia relacionada con el narcotráfico, concluyó Mujica. “Entonces, tratamos de ensayar otras armas”.
Mi opinión: cuando leí por primera vez el proyecto de ley de Mujica proponiendo que el estado “asuma” el control del negocio de la marihuana, mi primera reacción fue pensar que Uruguay creará una nueva burocracia gubernamental, repleta de amigos del gobierno, que probablemente terminarán fumándose los ingresos de las ventas de marihuana o –peor aún— vendiendo drogas duras por debajo de la mesa.
Pero si el plan de Mujica es subcontratar una empresa privada de trayectoria conocida para gerenciar el negocio bajo regulaciones estatales –tal como ocurre con las empresas que venden whisky o cerveza–, tal como dijo en la entrevista, quizás no sea una idea tan loca. Los ingresos podrían usarse para pagar programas de educación, prevención y tratamiento para combatir drogas más duras.
Lo está claro es que la guerra contra las drogas no está funcionando, y está dejando decenas de miles de muertos en todo el hemisferio. Si se hace bien, experimentar con “nuevas armas” será mejor que no hacer nada.

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El show de Correa con Assange

por Andrés Oppenheimer.


Mientras el presidente populista de Ecuador Rafael Correa intensifica su ofensiva internacional para dar asilo político al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, un conocido periodista ecuatoriano que está pidiendo asilo político en Estados Unidos tiene algunas interesantes perspectivas sobre los motivos que hay detrás de este último show mediático del presidente de su país.
Emilio Palacio, ex columnista estrella del diario ecuatoriano El Universo y autor del libro de próxima aparición titulado “El periodista de los 80 millones”, dice que la campaña de Correa a favor de Assange no tiene como propósito único reparar su imagen como el enemigo número uno de la libertad de prensa en Ecuador, sino que también es parte de su ofensiva propagandística para ganar espacios políticos en el campo de la izquierda radical latinoamericana.
Según Palacio, Correa sospecha que el presidente venezolano Hugo Chávez y el líder histórico cubano Fidel Castro morirán pronto, y está tratando de proyectar su propia imagen internacionalmente para convertirse en el nuevo líder del ALBA, el bloque de países actualmente liderado por Venezuela.
Palacio es uno de varios periodistas ecuatorianos que han sido víctimas del ataque sistemático de Correa a la libertad de prensa en Ecuador, según los principales grupos de defensa de la libertad de prensa —incluyendo el Comité de Protección de Periodistas, Human Rights Watch y la Asociación Interamericana de Prensa.
Correa, bajo cuyo gobierno se han cerrado varios medios y que ha impulsado medidas para limitar a los medios independientes, presentó una demanda por $80 millones y tres años de cárcel contra Palacio y tres directores de El Universo, por una columna en la que Palacio llamó “dictador” al presidente.
Un juez ordenó que los acusados pagaran $40 millones, y Correa luego perdonó a los cuatro. Palacio, sin embargo, está pidiendo asilo político en Estados Unidos porque tiene otro juicio pendiente de un canal de televisión oficialista de Ecuador financiado por Venezuela, y teme por su seguridad si regresa a Ecuador.
En una entrevista, Palacio reiteró su afirmación de que Ecuador es una “dictadura”. Agregó que Correa está tratando de aparecer en los titulares para eclipsar su imagen de pupilo de Chávez y Castro. Nunca le gustó haber sido tratado como un líder de segunda línea por Venezuela y Cuba, señaló.
Cuando Correa asumió la presidencia en el 2007, Chávez se refirió a él como “este muchacho”. Y Cuba siempre consideró a Correa como un aliado errático, al punto de que Correa visitó la isla cinco veces, pero sólo en una ocasión se le concedió una visita oficial, dice Palacio. Presintiendo que pronto podría haber un vacío del poder en el ALBA, Correa ha aumentado su activismo internacional en los últimos meses, afirmó Palacio.
En abril, Correa acaparó los titulares durante la Cumbre de las Américas de los países latinoamericanos con el presidente Barack Obama, en Cartagena, Colombia, al boicotear el evento. En junio, Correa fue el único líder extranjero que se presentó en la reunión anual de cancilleres de la Organización de Estados Americanos en Cochabamba, Bolivia.
En julio, Correa le pidió al Comité Olímpico que le permitiera desfilar al frente del equipo de su país en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos en Londres, según informó la agencia española de noticias EFE. La petición de Correa fue rechazada por el Comité. Y ahora, Correa pretende acaparar los titulares presentándose como defensor de los oprimidos, al garantizarle asilo a Assange, agregó Palacio.
Mi opinión: Palacio se excedió un poco al calificar a Correa como un “dictador”. Por ahora, Correa es un aspirante a dictador, o un presidente narcisista populista que está utilizando demasiadas energías para acaparar poderes absolutos, y demasiado pocas para mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos. Ecuador puede terminar siendo una dictadura como Cuba, pero todavía no lo es.
Pero lo que dicen Palacio y otros no justifica los ataques de Correa contra la prensa. Como bien señaló recientemente Tim Padgett en la revista Time, Obama es atacado a diario por críticos que aseguran —contra toda evidencia— que no nació en Estados Unidos, y sin embargo el presidente de Estados Unidos no se dedica a clausurar Fox News, o a demandar a columnistas críticos.
Palacio tiene razón al ver la cruzada de Correa para presentarse como un campeón de la libertad de expresión como una hipocresía. El solo hecho de que Correa diga que le ha concedido asilo a Assange en Ecuador —un país con un sistema de justicia cada vez menos independiente— porque supuestamente no gozaría de suficientes garantías de que recibirá un trato justo en Suecia, un país cuyas instituciones están entre las más sólidas del mundo, es algo digno de risa.
Twitter: @oppenheimera

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Romney debería seguir consejos de Payá

por Andrés Oppenheimer.



Está muy bien que los políticos estadounidenses expresen su profundo dolor por la muerte del disidente pacifista cubano Oswaldo Payá. Pero si realmente quieren honrar su memoria, deberían dejar de asumir posturas agresivas contra Cuba que al final del día le hacen el juego a la dictadura de los hermanos Castro.
Tuve el honor de entrevistar a Payá casi una docena de veces en las últimas dos décadas, y al releer mis notas esta semana, luego de su trágica muerte en un misterioso accidente automovilístico en Cuba, advertí que hay una constante en todas sus declaraciones: Payá sostuvo siempre que las palabras o actitudes hostiles de Washington contra Cuba eran contraproducentes.
Payá, un verdadero Mahatma Gandhi de Cuba que fue postulado varias veces para el Premio Nobel de la Paz, defendía la acción no violenta dentro de las leyes existentes en Cuba. En el 2002, reunió 24,000 firmas dentro de Cuba para pedir un referéndum sobre si deberían permitirse las libertades fundamentales. El régimen militar desestimó la petición, pero la semillita quedó plantada.
En las conversaciones que sostuvimos a lo largo de los años, Payá me dijo repetidamente que las posturas de línea dura de Washington contribuyen a que el régimen de los Castro perpetúe el mito de que Estados Unidos se está preparando para invadir la isla en cualquier momento, y de que los exiliados cubanos en Miami quieren desalojar a los cubanos de las casas que ellos dejaron atrás al abandonar Cuba.
Esos temores pueden parecer ridículos para la gente informada que vive fuera de Cuba, pero están arraigados en una isla donde no hay libertad de prensa, y donde la propaganda oficial ha venido bombardeando a la población con ese mensaje desde hace varias décadas, decía Payá.
En mayo del 2004, días después de que el presidente George W. Bush anunciara nuevas restricciones para los viajes desde Estados Unidos y en los envíos de dinero a la isla, Payá me dijo —tal como lo escribí en The Miami Herald en ese momento— que las nuevas sanciones eran una mala idea.
Ese tipo de medidas son contraproducentes porque desvían la atención de la confrontación entre la dictadura y el pueblo cubano, y la concentran en la confrontación entre Cuba y Estados Unidos, que es exactamente lo que quieren los hermanos Castro, me dijo. “Volvemos a Cuba versus Estados Unidos, una vez más”, lamentó Payá.
¿Qué debería hacer Estados Unidos?, le pregunté. Payá, que se oponía al embargo estadounidense a la isla, respondió que Washington debería dar a los disidentes pacíficos “apoyo político y moral”, pero sin imponerle sanciones a la isla.
Refiriéndose a las restricciones que Bush había impuesto a los viajes y los envíos, dijo: “Pienso que los que impulsaron esto miraron hacia sí mismos, y no hacia Cuba y hacia el movimiento de oposición pacífica”.
En octubre del 2007, horas antes de que Bush pronunciara un discurso anunciando nuevas iniciativas sobre Cuba, Payá me dijo que “Bush, o cualquiera que lo suceda, debe separar la retórica de Estados Unidos sobre Cuba: Aumentar la defensa de los derechos humanos, y dejar de lado los anuncios sobre ‘programas’ y ‘comisiones’ norteamericanas para la transición de Cuba, que huelen a intervencionismo de Estados Unidos”.
En enero del 2008, cuando le pregunté por las visitas a Cuba de los presidentes de Brasil, México y otros países latinoamericanos, Payá dijo que esos viajes eran “visitas de palacio” que —lejos de acelerar la transición de Cuba hacia la democracia— contribuían a fortalecer al régimen cubano.
“Nosotros no pedimos ingerencia ni intervención en los asuntos internos de Cuba, pero si solidaridad con la causa de los derechos humanos, del diálogo y del cambio pacífico en Cuba”, dijo. Al visitar la isla para reunirse con el régimen pero no con los líderes de la oposición, los líderes visitantes “están contribuyendo a endurecer más a este régimen, y a desalentar al pueblo de Cuba”.
Mi opinión: Ahora que el virtual candidato republicano Mitt Romney está acusando al gobierno del Presidente Obama de ser blando con Cuba, y que la campaña de Romney está prometiendo restablecer las restricciones de los viajes y los envíos a la isla, es un buen momento para recordar lo que decía Payá.
Endurecer las medidas de EEUU contra Cuba en un momento en que los octogenarios dictadores militares de la isla están llegando al final de sus vidas sólo serviría para darles oxígeno político, y permitirles aducir que Cuba es un David luchando contra un Goliat.
Si Romney y sus seguidores son realmente sinceros al decir que quieren una Cuba libre —y no están solamente tratando de ganar votos—, deberían prestar atención a los consejos de Payá y ofrecer apoyo moral y político a la oposición en Cuba, pero sin meter al gobierno de Estados Unidos en el conflicto.
Twitter: @oppenheimera

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La veta populista de Obama

por Andrés Oppenheimer.



El aviso de la campaña del presidente Barack Obama que critica duramente al virtual candidato republicano Mitt Romney por supuestamente haber presidido empresas que “fueron pioneras en transferir empleos estadounidenses a países con bajos salarios”, y que afirma que “el presidente Obama cree en crear empleos en casa” es injusto, hipócrita y peligrosamente tramposo.
A pesar de que estoy más de acuerdo con Obama que con Romney en la mayoría de los temas, en este caso particular no puedo apoyarlo. El aviso de Obama es uno de los más deshonestos intelectualmente que he visto en mucho tiempo. Y la respuesta defensiva de la campaña de Romney, que afirma que, más que Romney, “el presidente Obama es el verdadero campeón de los que transfieren empleos al extranjero” es igualmente patética.
En realidad, tanto Obama como Romney apoyan el “outsourcing”, o la práctica de larga data por la cual las empresas multinacionales manufacturan productos o partes en otros países porque les resultaría muy costoso hacerlo en casa.
Y está bien que así sea. El “outsourcing” no sólo es una necesidad en la economía global de hoy, sino que además en muchos casos ayuda a la economía de Estados Unidos al hacer que las exportaciones estadounidenses sean más competitivas en el exterior, y al permitir que los consumidores estadounidenses paguen menos por muchos productos.
MEDIAS VERDADES
Y casi todas las opiniones en contra del “outsourcing” por parte de los políticos —incluyendo la de los legisladores que están poniendo el grito en el cielo por el hecho de que los uniformes olímpicos de Estados Unidos hayan sido fabricados en China— son medias verdades, o mentiras.
Primero, y contrariamente a la opinión generalizada, varios estudios demuestran que el principal motivo por el que las multinacionales invierten en fabricas en otros países no son los bajos salarios, sino la proximidad a los mercados extranjeros. Casi el 95 por ciento de los consumidores del mundo están fuera de Estados Unidos, y las empresas necesitan estar cerca de ellos, tanto para reducir los costos de transporte como para adecuar sus productos al gusto de los consumidores extranjeros.
En segundo lugar, “en general, las empresas estadounidenses no invierten en el exterior para exportar productos o servicios de regreso a Estados Unidos. Casi el 90 por ciento de los productos y servicios que estas empresas producen en el exterior son vendidos en el exterior”, según me dijo el economista Raymont Mataloni, de la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos.
En tercer lugar, la mayoría de las inversiones extranjeras estadounidenses no van a países de bajos salarios, sino a países ricos. Si los bajos salarios fueran la razón primordial para invertir en el exterior, Haití estaría lleno de plantas fabriles estadounidenses. Pero no es así.
Según la Oficina de Análisis Económico, el 72 por ciento de las inversiones extranjeras directas de Estados Unidos el año pasado fueron a Europa, Canadá, Japón, Australia y Singapur.
En cuarto término, estamos en una economía global de grandes bloques comerciales, en la que los países asiáticos y europeos crean cadenas de abastecimiento dentro de sus regiones con el objetivo de reducir costos. Si Estados Unidos quiere seguir siendo un gran exportador mundial de aviones y autos, por ejemplo, necesitará ampliar —y no reducir— sus cadenas de abastecimiento en México y Canadá.
En quinto lugar, a Estados Unidos le puede convenir más fabricar aviones que camisetas deportivas.
“Aunque nuestros atletas marchen por la pista del estadio olímpico de Londres con sus uniformes hechos en China, y agitando sus banderas estadounidenses hechas en China, lo más probable es que los atletas chinos hayan llegado a Londres en aviones fabricados en Estados Unidos”, señala acertadamente el economista Daniel Ikenson, del Instituto Cato.
En sexto lugar, ni Obama ni Romney combatirán el “outsourcing”, porque ningún político se va a arriesgar a que los consumidores estadounidenses paguen el doble por sus iPads, televisores o ropa deportiva.
TÁCTICA EFECTIVA
Mi opinión: No es ningún misterio que Obama está usando el tema del “outsourcing” en contra de Romney porque sabe que puede ser efectivo. Tal como señaló recientemente Ruy Texeira del Centro para el Progreso Americano, citando la encuesta de NBC/Wall Street Journal que revela que el 86 por ciento de los estadounidenses creen que el “outsourcing” es la principal razón del desempleo en el país, “el público está muy preocupado por la transferencia de empleos al exterior”.
Pero Obama está engañando a la opinión pública (y Romney también, al declarar que él también está en contra del “outsourcing.”). Cuando los candidatos presidenciales dicen cosas en las que claramente no creen, contribuyen a promover la idea de que todos los políticos son unos mentirosos, lo que lleva a la apatía electoral y perjudica al sistema democrático. El aviso de Obama y la respuesta de Romney son un lamentable ejemplo de demagogia populista.
Twitter: @oppenheimera


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y

La defensa selectiva de la democracia

Andrés Oppenheimer.



Disculpen el atrevimiento, pero Brasil, Argentina, Colombia y otros varios países latinoamericanos tienen mucha de la culpa por la reciente salida forzada del ex presidente paraguayo Fernando Lugo: han permanecido en silencio ante tantas violaciones a la democracia en Nicaragua, Bolivia, Venezuela y Cuba que han contribuido a crear un clima de “vale todo"' en la región.
La defensa selectiva de la democracia de muchos países latinoamericanos — que ponen el grito en el cielo cuando presidentes de derecha atropellan las libertades democráticas, pero no dicen una palabra cuando presidentes de izquierda hacen lo mismo— ha dado como resulto una constante erosión de la democracia.
El nuevo gobierno paraguayo del presidente Federico Franco, que fue suspendido del Mercosur, argumenta que el Congreso paraguayo actuó estrictamente dentro de los límites de la Constitución cuando depuso a Lugo el 22 de junio.
El artículo 225 de la Constitución de Paraguay permite que el congreso paraguayo enjuicie al presidente “si desempeña mal sus funciones” y si —tal como ocurre en los sistemas parlamentarios— dos tercios de ambas cámaras del congreso votan su destitución. La votación contra Lugo fue de 39 a 4 en el Senado y de 73 a 1 en la Cámara de Diputados.
Pero los críticos señalan— acertadamente— que el procedimiento no cumplió el proceso debido, porque no se le dió a Lugo el tiempo necesario para preparar su defensa. Aunque el artículo de la Constitución no especifica cuánto tiempo se debe dar al presidente, otros artículos dicen que todo individuo tiene derecho “al tiempo indispensable para preparar su defensa”. Lugo había pedido 18 días, pero sólo se le concedieron dos horas.
En cualquier caso, los legisladores que orquestaron la destitución forzosa de Lugo deben haber sentido que su "juicio político express" era un pecadillo menor comparado con las violaciones de los derechos democráticos que estan teniendo lugar en otros países de la region, sin ninguna consecuencia diplomática.
En las elecciones de 2011 en Nicaragua, no hubo ninguna queja oficial latinoamericana cuando el presidente Daniel Ortega se hizo reelegir para un tercer período presidencial pese a todo tipo de irregularidades. La misión de observación electoral de la Unión Europea afirmó que el resultado electoral fue ''opaco", y que el proceso "fue conducido por un sistema electoral que no era independiente”.
Casi todos los observadores internacionales coincidieron que la candidatura de Ortega para la reelección estaba prohibida por el artículo 147 de la Constitución nicaragüense, que prohibe la reelección consecutiva, o por más de dos períodos. Pero Ortega consiguió que los jueces sandinistas dictaminaran — en un procedimiento ilegitimo - que la cláusula constitucional no se aplacaba en este caso.
De manera semejante, tampoco hubo quejas latinoamericanas cuando el presidente venezolano Hugo Chávez inhabilitó sin debido proceso a mas de 270 lideres opositores en las elecciones para gobernadores estatales de 2008.
Tampoco hubo reclamos regionales cuando Chávez decidió no renovar la licencia de la cadena televisiva independiente RCTV, ni cuando desconoció la voluntad de los votantes venezolanos, que en 2008 eligieron al candidato opositor Antonio Ledesma como alcalde de Caracas. Tras la victoria electoral de Ledesma, Chávez creo un nuevo cargo por encima del alcalde de Caracas, y le quito a Ledesma casi todos sus poderes, y virtualmente todo su presupuesto oficial.
En Bolivia, durante los últimos cuatro años el presidente Evo Morales ha encarcelado o enviado al exilio a casi todos los gobernadores estatales opositores, sin someterlos a los procedimientos señalados por la ley. Al menos cinco gobernadores opositores, incluyendo a algunos ex candidatos presidenciales de la oposición, han sido encarcelados u obligados a salir del país sin debido proceso.
Y el dictador militar de Cuba, Gen. Raúl Castro, en lugar de ser presionado para que permita elecciones libres, ha sido recibido con creciente calidez por los muchos de los presidentes que hoy denuncian la destitución de Lugo. En la reciente Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia, casi todos los países de la región amenazaron con no asistir a futuras cumbres entre Estados Unidos y Latinoamérica si Cuba no es invitada.
Por absurdo que parezca, Cuba —que no ha permitido elecciones libres en más de cinco décadas— retiró su embajador de Paraguay la semana pasada, senalando en un comunicado que la isla “no reconocerá autoridad alguna que no emane del sufragio legítimo y el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo paraguayo", informó la agencia EFE.
Mi opinión: La destitución del ex presidente paraguayo Lugo estuvo mal y —aunque no es tan claramente violatoria de la ley como el golpe de Honduras en 2009— merece la condena de la región.
Pero la indignación selectiva de Brasil, Argentina, Colombia y otros países por la violación de los principios democráticos en la región ha promovido este tipo de conductas. Es hora de que los países alcen la voz contra todas las violaciones de los principios democráticos, ya sea en Paraguay, Honduras, Nicaragua, Venezuela o Cuba.

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El error de Río + 20

Andrés Oppenheimer.



Los 120 jefes de estado y más de 50,000 ambientalistas, activistas sociales y líderes empresaRíos que se reunieron esta semana en Brasil para la así llamada Conferencia Río + 20 sobre el desarrollo sustentable merecen crédito por intentar salvar al planeta, pero tal vez no lo estén haciendo de la mejor manera.
No, no me cuento entre los anti-ambientalistas que afirman que el cambio climático, la escasez de agua, la polución de los océanos y otros problemas ambientales son un invento de los científicos, y que argumentan que el sector privado no debería estar sujeto a más leyes de protección ambiental.
Por el contraRío, los ecologistas tienen razón cuando dicen que los gases tóxicos, la polución industrial y la destrucción de los bosques tropicales está causando un daño terrible a nuestro hábitat, y que el problema empeorará a menos que hagamos algo al respecto.
Se calcula que la población mundial crecerá desde los 7,000 millones actuales a 9,000 millones para el 2050. El planeta necesitará mucha más agua, alimentos y energía en los próximos años. Hay que hacer algo para salvar el aire, los bosques y las selvas. El modelo económico que postula “crecer ahora, limpiar después” no es justo, ni viable.
Pero leyendo un nuevo libro, “Abundancia: El futuro es mejor de lo que se cree”, de Peter H. Diamandis y Steven Kotter, me resultó difícil no llegar a la conclusión de que la megaconferencia Río + 20, convocada por las Naciones Unidas, está invirtiendo demasiado tiempo en castigar a los contaminadores, y demasiado poco en incentivar a los innovadores para que descubran nuevas tecnologías que resuelvan los problemas.
En los últimos años, las nuevas tecnologías han contribuido a mejorar el mundo. Cuando yo era chico, la convicción general era que el mundo pronto se quedaría sin alimentos, porque la población mundial estaba creciendo mucho más rápido que la producción de comida. Había hambrunas en India, y muchos auguraban crisis alimentarias en todos lados.
En cambio, se produjo la Revolución Verde de la década de 1960, que desarrolló nuevas maneras de producir cosechas de alto rendimiento, e India se convirtió en un gran exportador de comida. Hoy, la expectativa de vida en todo el mundo ha aumentado de los 64 años a mediados de la década de 1980 a los 68 años en la actualidad, y la mortalidad infantil se redujo casi a la mitad durante ese mismo período.
Todo esto me lleva nuevamente al libro “Abundancia”, que esencialmente dice que hay pocos recursos verdaderamente escasos: son tan sólo inaccesibles. Si cambiamos nuestro pensamiento negativo por un pensamiento creativo y apelamos a la tecnología, podemos resolver virtualmente todos los problemas planetaRíos de agua, energía y salud, afirma.
Consideremos el caso del agua: hoy, alrededor de 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua potable, y algunos científicos calculan que 135 millones de personas morirán antes del 2020 por carecer de agua potable y sistemas sanitaRíos.
El planeta está lleno de agua —los océanos cubren dos tercios de su superficie—, pero el problema es que la mayor parte del agua es demasiado salada, o está demasiado concentrada en unas pocas áreas, o está mal distribuida y administrada.
Sin embargo, hay docenas de nuevas tecnologías de desalinización y de distribución nanotecnológica, que muy pronto podrían conseguir que haya abundante agua para todo el mundo.
Alrededor del 80 por ciento del agua que estamos usando está destinada a la agricultura, y una parte considerable de ella se desperdicia debido a las filtraciones de las cañerías, pero nuevas tecnologías informáticas permiten colocar toda clase de sensores en cañerías, y ahorrar entre 30 por ciento y 50 por ciento del agua que se usa.
Diamandis, que es co-fundador de Singularity University, director de la Fundación X Prize y fundador más de una docena de empresas de alta tecnología y espaciales, me dijo que “los políticos están demasiado concentrados en el corto plazo, y emplean un pensamiento lineal, con puntos de vista basados en la escasez, y típicamente basados en el miedo”.
En cambio, deberían estar pensando en las “tecnologías exponenciales”, o tecnologías cuyo capacidad de desempeño se duplica cada año. “Estamos usando esas tecnologías para jugar videojuegos, pero no para aplicarlas a los problemas más grandes del planeta”, explicó.
Mi opinión: Estoy de acuerdo. La conferencia de Río + 20 merece aplausos por alentar la conservación, pero debería también dedicarle más tiempo a promover la innovación.
Por ejemplo, las Naciones Unidas deberían hacer en gran escala lo mismo que la X Prize Foundation de Diamandis hace a nivel privado: entregar premios de $10 millones a los inventores que resuelven problemas particulares. Eso podría producir más resultados que las mega-conferencias dedicadas a debatir la redacción de largas declaraciones que por lo general pocos cumplen.
Twitter: @oppenheimera

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El silencio ante la masacre de Siria

Andrés Oppenheimer.
La semana pasada, cuando Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, España y otras cinco naciones importantes expulsaron a los embajadores de Siria tras la matanza de Houla para enviar una fuerte senal de condena a la dictadura de Bashar al-Assad, ningún país latinoamericano hizo lo mismo.
Según las Naciones Unidas, la matanza fue llevada a cabo en gran medida por milicias pro-gubernamentales que irrumpieron en viviendas particulares y ejecutaron a mansalva a familias enteras. Las fuerzas paramilitares han sido las principales responsables de los 12.000 muertos de Siria desde el principio de la sublevación contra Assad trece meses atrás.
Asimismo, los funcionarios del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU han dicho que casi 20 de los muertos de Houla fueron aniquilados por la artillería del gobierno, y que la masacre de Houla podría llegar a ser catalogada de "crimen contra la humanidad".
En America latina, sólo un país, Panamá, anunció que ha “suspendido temporalmente” las relaciones diplomáticas con Siria, aunque la medida es simbólica, porque Siria no tiene embajada en Panamá. Entre las otras reacciones oficiales:
Cuba y Venezuela apoyan abiertamente a la dictadura de Assad. El viernes, cuando el usualmente timorato Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó por abrumadora mayoría una resolución condenando el “escandaloso uso de la fuerza contra la población civil" por parte de “elementos pro-gubernamentales” de Siria y pidió una investigación independiente del caso, Cuba fue uno de los pocos miembros del Consejo que votó en contra de la resolución, y Ecuador se abstuvo.
El presidente venezolano Hugo Chávez, quien en 2010 condecoró con la “Orden del Libertador” a Assad y lo calificó como “uno de los libertadores del nuevo mundo", ha enviado 600.000 barriles de diesel al gobierno de Siria en el último ano, según el gobierno venezolano.
- Colombia y Guatemala, que actualmente integran el Consejo de Seguridad de la ONU, han condenado la masacre de Houla y apoyado una resolución del 27 de mayo del Consejo de Seguridad que condena los acontecimientos, pero sin culpar directamente al régimen de Assad. Los diplomáticos de la ONU me dicen que, durante los debates, Colombia fue mucho más enérgica que Guatemala en su condena al régimen sirio.
-México, Chile y otros países han emitido declaraciones condenado la matanza de Houla y apoyando la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, pero no han tomado ninguna medida diplomática con respecto a los diplomáticos sirios, o a sus propios diplomáticos en Siria.
-Brasil respaldó la resolución del Consejo de Seguridad, pero señaló que no expulsará a los diplomáticos sirios porque eso cerraría toda posibilidad de diálogo con el régimen sirio. El gobierno de Argentina ha permanecido en silencio ante la masacre.
“Brasil no está haciendo nada”, senala José Miguel Vivanco, de la organización de derechos humanos Human Rights Watch. '"Brasil y otros países latinoamericanos que han sufrido dictaduras, cono Argentina, deberían estar encabezando los reclamos internacionales por medidas concretas, como llevar a los responsables de esta atrocidad ante el Tribunal Penal Internacional. Pero no lo están haciendo”.
Sanjeev Bery, del grupo de derechos humanos Amnesty International, dice que “los países latinoamericanos han aumentando su influencia geopolítica, y con eso viene la responsabilidad de defender los derechos humanos. Ahora ha llegado el momento de que actúen".
?Que argumentan los diplomáticos latinoamericanos? Muchos dicen que una escalada de las sanciones contra Siria conduciría a una intervención militar extranjera en Siria, tal como ocurrió en Libia. Algunos también dicen que los países europeos y Estados Unidos son hipócritas, porque no expulsan a los embajadores de China, Arabia Saudita y otros importante violadores de los derechos humanos con los que mantienen estrechas relaciones comerciales.
Mi opinión: Estos últimos argumentos son tramposos, y peligrosos. No tomar acciones diplomáticas solo hará que la dictadura de Assad mate aún más civiles, y que el conflicto sectario se propague más rápidamente a los países vecinos, aumentando la posibilidad de una intervención extranjera.
Y el argumento de la hipocresía de Estados Unidos y Europa es una excusa para no hacer nada. Los países latinoamericanos pueden –y deben - actuar contra todos los violadores de los derechos humanos en el mundo, incluyendo los que Estados Unidos y Europa a veces critican con mayor suavidad.
La defensa de los derechos humanos a nivel global es la mejor línea de defensa de Latinoamérica contra futuras violaciones a los derechos humanos en sus propios países. Pero aparentemente la mayoría de los gobiernos han olvidado las enseñanzas de su propio pasado.

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El futuro de las laptops escolares

Andrés Oppenheimer.



Cuatro años después de que América Ltina ocupó ttulares por convertirse en pionera mundial de los programas de distribución masiva de computadoras laptop escolares gratuitas —una idea que, desde entonces, ha sido adoptada por más de veinte países africanos, asiáticos y de Europa del Este —, acaba de salir la evaluación más profunda de estos planes, y nos da algunos motivos de cautelosa esperanza.
Los resultados de la evaluación del programa Una Computadora por Niño en 319 escuelas rurales de Perú, conducida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), les da municiones tanto a los defensores como a los detractores del programa. Una Computadora Por Niño es una organización benéfica encabezada por el gurú de tecnología del M.I.T Nicholas Negroponte.
Además de Perú, varios otros países latinoamericanos —incluyendo a Argentina, Uruguay, Colombia, México y El Salvador— han lanzado masivos planes nacionales o provinciales para entregar laptops a todos los niños de escuelas públicas. Uruguay fue el primer país del mundo que logró entregar laptops a todos sus estudiantes de escuelas primarias públicas en el 2009.
El estudio del BID en Perú revela que el programa en ese país ha reducido la brecha tecnológica entre ricos y pobres, y ha ayudado a mejorar las capacidades de aprendizaje de los estudiantes de la escuela primaria. Pero también demostró que los más de 900,000 niños que recibieron las laptops gratuitas del gobierno no mejoraron nada en los exámenes de matemática o lenguaje.
En un artículo sobre el estudio, la revista The Economist optó por ver el vaso medio vacío. En un artículo del 7 de abril titulado “Un desalentador resultado de una inversión en computadoras”, decía que, lejos de revolucionar el mundo de la educación en los países en desarrollo, el experimento de las laptops “no logra nada en particular”.
La semana pasada le pregunté al experto en educación del BID Eugenio Severín, uno de los principales autores del informe, si recomendaría a Perú y a otros países que sigan adelante con el programa de una computadora por niño.
“Estos programas son un proyecto en desarrollo. Nuestra recomendación es seguir adelante, y mejorarlos”, dijo Severín.
La buena noticia es que el programa permitió que tanto los niños como los maestros de las zonas rurales que nunca habían visto una computadora pudieran acceder a la tecnología, insertándolos así de la noche a la mañana en la era digital. Además, los niños equipados con una laptop en Perú mostraron algún progreso en sus capacidades de aprendizaje, incluyendo su capacidad de resolver secuencias lógicas, agregó Severín.
La mala noticia es que, además de no mostrar mejoras en los exámenes de matemática y de lectura, no hubo evidencias de que las laptops motivaran a los niños a estudiar más, o a ir a la escuela más días por año, dijo. Las máquinas en sí mismas no están elevando los resultados académicos, afirmó.
“La idea de Negroponte de que tirando computadoras desde un helicóptero sobre una aldea mejoraría dramáticamente el aprendizaje no resultó cierta”, me dijo Severín. “Al menos en Perú, eso no está ocurriendo”.
Para lograr que estos programas funcionen mejor, Perú y otros países tendrán que proporcionar a los escolares más software educativo, sobre todo para mejorar la ensenanza de matemática y lenguaje, añadió Severín.
Además, los países deben entrenar mucho mejor a los maestros antes de entregar las computadoras. En muchas escuelas peruanas, los maestros sólo recibieron 40 horas de entrenamiento, algo que apenas les premitió aprender cómo usar las máquinas, explicó.
Rodrigo Arboleda, presidente de la Fundación Una Computadora por Niño, con sede en Miami, dice que hay que ver estudio del BID teniendo en claro que el principal objetivo del gobierno peruano era promover la inclusión social.
“Muchas de las escuelas rurales contenidas en el estudio no tienen electricidad ni acceso a internet”, me dijo Arboleda. “Si se realizara el mismo estudio en Lima, se hubiera visto el mismo aumento en escolaridad y la misma disminución de la deserción escolar que mostraron otros estudios en Uruguay, Paraguay y Nicaragua”.
Mi opinión: Los programas laptops escolares han sido un exito desde el punto de vista social, porque les han dado más autoestima a niños pobres, y más sentido de pertenencia a la sociedad.
Y también han ayudado a sacudir los anticuados sistemas educativos de muchos países, por la simple razón de que obligan a los maestros a ponerse al día para no quedar mal parados frente a sus alumnos más duchos en el uso de las computadoras.
Ahora llegó el momento de dar el próximo paso, y convertir estos programas en un exito educativo, dotándolos con mejores programas de software, más entrenamiento de maestros, y metas académicas más ambiciosas. Si se hace todo esto, se convertirán en un gran logro de América Latina.

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Los países más conectados

Muy interesante artículo de Andrés Oppenheimer, que reproduzco más abajo. En este otro artículo de Steve Landsburg, El camino a la prosperidad, se explica lo importante que son los medios disponibles para que un país prospere y crezca.


Los países más conectados. Andrés Oppenheimer.
Dos nuevos estudios confirman algo que todos sospechamos desde hace tiempo: las empresas latinoamericanas no pueden competir eficazmente en la economía mundial porque los sistemas educativos de sus países están totalmente desconectados de la realidad.
El “Reporte Global sobre la Tecnología de la Información 2012’’, un documento de 442 páginas del Foro Económico Mundial y de la escuela de negocios INSEAD, sitúa a casi todos los países latinoamericanos muy por detrás de los países más conectados tecnológicamente del mundo en su ranking principal de conectividad.
El índice toma en cuenta diversas mediciones —incluyendo el uso de banda ancha de internet y la capacidad de la gente de darle un uso productivo— de organizaciones internacionales y una encuesta de más de 15,000 ejecutivos de todo el mundo.
Según el informe, Latinoamérica “sigue sufriendo un importante retraso” en la adopción de las tecnologías de información y comunicación que mejoran la competitividad de los países en un mundo hiperconectado.
El ranking principal del informe abarca 142 países, y está encabezado por Suecia (1), Singapur (2) y Finlandia (3), seguidos por otros países europeos, Estados Unidos (8), Taiwan (11), Corea del Sur (12) y Hong Kong (13).
Pese al hecho de que recientemente Brasil superó a Gran Bretaña como la sexta economía mundial, los países latinoamericanos que figuran mejor posicionados en el índice son Barbados (35), Chile (39) y Uruguay (44). Ocupando una posición más baja en la lista se encuentran Brasil (65), Colombia (73), México (76), República Dominicana (87), Argentina (92), Perú (106) y Venezuela (107).
El pobre desempeño de Latinoamérica en el ranking se debe “a una débil base de capacitación de la población a causa de mediocres sistemas educativos que obstaculizan la capacidad de la sociedad para hacer un uso efectivo de las tecnologías”, así como a la poca inversion en infraestructura de internet de banda ancha, y a climas empresariales desfavorables, según el informe.
“Una de las principales debilidades de America Latina son sus sistemas educativos, que no producen la suficiente cantidad de jóvenes con habilidades mínimas para hacer uso efectivo de las tecnologías de la información”, me dijo el coautor del informe Benat Bilbao. “En nuestra encuesta, los empresarios citaron ese problema mucho más que sus contrapartes de otras partes delmundo”.
Un ranking adjunto de las habilidades de la población en 142 países, incluido en el Informe del Foro Económico Mundial, revela que Costa Rica ocupa el puesto 46, Colombia el 58, Argentina el 80, Brasil el 86 y México el 91. Casi todos los países de la región ocupan un lugar particularmente bajo en lo referido a la preparación de los jóvenes en matemática y ciencias.
Resulta interesante que otras encuestas revelan que los empresarios latinoamericanos no sólo se quejan de los estándares académicos de los jóvenes, sino también de su carencia de habilidades sociales básicas necesarias para funcionar en el mundo empresarial, tales como cortesía, compromiso, trabajo en equipo y puntualidad.
Un nuevo libro del Banco Interamericano de Desarrollo, titulado “Desconectados: Habilidades, educación y empleo en América Latina”, trae una encuesta de 1,200 empresas de Brasil, Argentina y Chile según la cual el 80 por ciento de los empresarios dice que su mayor problema de recursos humanos es encontrar jóvenes que sepan redactar un currículo, comunicar de manera eficiente un problema a su jefe o llegar puntualmente a su trabajo.
Las escuelas secundarias latinoamericanas están totalmente desconectadas del mundo de los negocios, dice el estudio. “Hay una urgente necesidad no sólo de enfrentar el problema de la calidad de la educación, sino también de la relevancia de la educación para facilitar la transición de los jóvenes al mundo empresarial”, afirma.
Mi opinión: Hay muchas razones por las que los países latinoamericanos están quedándose atrás de los asiáticos en los rankings. Entre ellas se cuenta la ausencia de una cultura familiar de la educación, años académicos más cortos —en Japón, el año lectivo tiene 243 días, mientras en casi todos los países latinoamericanos apenas llega a los 180 días— y una enorme concentración de los estudios en historia y humanidades, en lugar de ciencias y matemática.
Pero los dos nuevos estudios hacen bien en subrayar la necesidad de una mayor conexión entre los sistemas educativos y el sector privado. Es hora de que los gobiernos pregunten a las empresas que tipo de capacidades están buscando, y de que hagan un lugar en su sistema educativo a esos requerimientos.
Y también es hora de que las empresas privadas sean más proactivas para mejorar los sistemas educativos de sus países, en vez de únicamente quejarse de ellos. Deberían unirse para crear grupos cívicos pro-educación —como ocurre en Brasil con el movimiento Todos Pela Educacao— y ofrecer programas masivos de pasantías para estudiantes secundarios y universitarios. Hay que conectarse a la tecnología, y a la realidad laboral.

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El Papa, el cardenal y la policía

Andrés Oppenheimer.



La visita del papa Benedicto XVI a Cuba empezará en medio de un clima enrarecido: los grupos de derechos humanos están consternados por la reciente decisión del cardenal cubano Jaime Ortega de llamar a la policía para desalojar a trece disidentes que habían ocupado pacíficamente una iglesia.
Según un comunicado oficial de la Iglesia Católica de Cuba, publicado en el diario del régimen cubano,Granma, el 14 de marzo el cardenal Ortega le pidió a la policía que desalojara a los 13 disidentes que se habían refugiado en la iglesia Nuestra Señora de la Caridad de La Habana.
Tras su desalojo forzoso por policías antimotines en uniformes negros y armados con lanza gases, los disidentes, incluyendo a un hombre de 82 años, dijeron que fueron golpeados y llevados a una comisaría, donde fueron interrogados durante cinco horas antes de que les concediera libertad condicional. Según dijeron a los periodistas, habían querido entregarle una petición al Papa, y expresar sus demandas de democracia y derechos humanos.
¿Qué tan usual que un cardenal llame a la policía para desalojar a manifestantes pacíficos de una iglesia?, les pregunté a algunos de los principales grupos internacionales de derechos humanos y a varios expertos en derecho internacional.
Por lo que recuerdo de mi época como corresponsal extranjero durante las dictaduras militares de Sudamérica y América Central, y por lo que he leído sobre lo ocurrido en Polonia y en otras ex dictaduras comunistas de Europa, no se trata de algo muy usual. Mis entrevistados me lo confirmaron.
“Nunca he visto algo parecido”, me dijo José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas del grupo Human Rights Watch, refiriéndose al pedido del cardenal a la policía. “Es resultado de una obvia subordinación de la jerarquía eclesiástica al gobierno cubano”.
Vivanco recordó que en 1977 y 1978, durante el régimen del dictador militar Augusto Pinochet en Chile, cientos de familiares de personas desaparecidas buscaban regularmente refugio en las iglesias para concitar la atención internacional sobre sus demandas. Muchos pasaban largos períodos allí, y jamás fueron desalojados.
“A ningún obispo chileno se le hubiera cruzado por la cabeza llamar a la policía para desalojarlos”, me dijo Vivanco. “El cardenal chileno Raúl Silva Henríquez solía decir que la Iglesia está allí para dar voz a los que no tienen voz. La Iglesia jamás permitió que los servicios de seguridad estatales siquiera se acercaran a las iglesias”.
Javier Zuniga, un funcionario de la organización Amnistía Internacional en Londres, me dijo que el pedido del cardenal Ortega a la policía cubana "no es un hecho muy frecuente’’.
“La iglesia Católica ha desempeñado un rol muy importante en defensa de las personas que sufrieron dictaduras en Chile, en El Salvador y en otros países”, dijo Zuñiga. “En esos casos, la iglesia se convirtió en el defensor, y acogió en las iglesias a las asociaciones de familiares de presos políticos, detenidos y desaparecidos, que no podían expresarse en otra parte. Eso fue respetado”.
Claudio Grossman, decano de la Escuela de leyes de American University y ex director de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, me dijo que “el uso de los lugares religiosos como asilo es una antigua costumbre, y puede considerarse parte del derecho consuetudinario. Desde esa perspectiva, esta actitud causa consternación. Contradice el rol que la Iglesia ha desempeñado tradicionalmente”.
Los grupos de defensa de los derechos humanos de Cuba están igualmente consternados. Elizardo Sánchez Santa Cruz, director de uno de los principales grupos de derechos humanos de la isla, dijo a Associated Press poco después del incidente que “no puedo salir de mi asombro” por lo ocurrido.
¿Qué ha dicho el cardenal cubano a todo esto? El arzobispado de La Habana respondió a sus críticos con un comunicado el 14 de marzo senalando que "la iglesia escucha y acoge a todos, e igualmente intercede por todos’’, pero que "nadie tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas”.
El comunicado agregó que: "Nadie tiene derecho a perturbar el espíritu celebrativo de los fieles cubanos, y de muchos otros ciudadanos, que aguardan con júbilo y esperanza la visita del Santo Padre Benedicto XVI a Cuba”.
Mi opinión: La jerarquía de Ia Iglesia cubana ha cometido un gran error. Una cosa es no antagonizar abiertamente al régimen para poder seguir abriendo gradualmente espacios para la Iglesia en un sistema totalitario, y otra cosa muy diferente es llamar a la policía para desalojar a disidentes pacíficos.
Cuanto menos, el cardenal Ortega podría haberse quedado quieto, y decirle a la policía: “si ustedes quieren desalojarlos, es una decisión vuestra’’.
A menos que haya una sorpresa durante la visita del papa Benedicto XVI —y a diferencia de lo que ocurrió en Chile, El Salvador y Polonia– este episodio contribuirá a que el cardenal cubano pase a la historia como cómplice de los represores, en lugar de como defensor de los oprimidos.

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