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La dictadura mediática en Latinoamérica, por Andrés Oppenheimer

El Nuevo Herald.


Hay que darle crédito al presidente venezolano Hugo Chávez y a sus colegas de varios países latinoamericanos por haber logrado un lavado de cerebro masivo difícil de creer: han conseguido convencer a muchos de que existe una enorme conspiración de los medios de comunicación capitalistas contra sus países, y que hacen falta más medios gubernamentales y controles a la prensa para neutralizarla.
El cuento chino de la conspiración de los medios capitalistas le está funcionando de maravillas a Chávez y sus colegas populistas en Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros países latinoamericanos. Les está permitiendo construir los mayores imperios mediáticos estatales y pro-gubernamentales que sus países han tenido en la historia reciente, y silenciar a los medios críticos.
En su conferencia de prensa del 9 de octubre, la primera tras ganar su tercera re-elección, Chávez —que controla todos los poderes del gobierno y gran parte de los medios venezolanos— reiteró sus denuncias sobre una supuesta “dictadura mediática que afecta a mucha gente en este mundo", que lo pinta como un autócrata.
Horas más tarde, cuando en una entrevista televisiva le pregunté al vice canciller venezolano Jorge Valero si la victoria electoral de Chávez no se debió en parte a una campana en que Chávez gozaba de todas las ventajas, me respondió que, por el contrario, el resultado fue una reacción de los venezolanos contra "los grandes mecanismos de dominación mundial que se expresan en particular a través de los grandes medios de comunicación".
En Ecuador, la narrativa de la conspiración mediática internacional es uno de los temas favoritos del presidente Rafael Correa. Recientemente demandó por millones de dólares a los columnistas que lo critican, y clausuró 19 emisoras radiales, un canal de televisión y varios medios impresos, al tiempo que esta construyendo su propio imperio mediático. El año pasado convocó un referéndum para regular los medios privados, y lo ganó.
En Argentina, la semana pasada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró que su nueva ley de medios obligará al "monopolio" de prensa independiente Clarín a vender su cadena de televisión por cable el 7 de diciembre. Mientras tanto, el 11 de octubre, el empresario kirchnerista Cristóbal López terminaba de comprar Radio 10, la radio mas importante de Argentina, junto con varias otras radios y el canal de noticias C5N.
Según mi colega Carlos Lauría del Comité para la Protección de Periodistas, de Nueva York, el número de medios controlados por el gobierno en Venezuela ha aumentado de 3 cuando Chávez asumió la presidencia en 1999, a 15 en la actualidad.
Además, Chávez ha construido una enorme red de radios comunitarias, y la cadena de noticias regional Telesur. (Curiosamente, en su conferencia de prensa del 9 de octubre, Chávez afirmó que “Telesur se está viendo más que Al Jazeera, y más que CNN", lo que contradeciría su propia teoría de que sus medios están en desventaja ante una dictadura de medios de prensa capitalistas.
Según un documento oficial del gobierno venezolano que se filtró a la prensa, el 52 por ciento de los medios impresos y electrónicos de Venezuela están bajo el control del gobierno o en manos de sus amigos. Y los pocos canales de TV privados que quedan están obligados a emitir las cadenas de Chávez —más de 1600 en los últimos catorce años—, al punto que durante la reciente campaña presidencial, Chávez pronunciaba casi a diario discursos de varias horas, mientras que a su rival en la campaña Henrique Capriles sólo le correspondían 3 minutos diarios.
En Ecuador, cuando Correa asumió el poder en 2007 había un solo medio estatal, Radio Nacional. Hoy, existen 17 medios gubernamentales, dice Lauría. Correa controla cinco canales de TV, cuatro emisoras radiales, tres periódicos, cuatro revistas y una agencia de noticias, sin contar los medios controlados por empresarios amigos. Además, Correa ha hecho 1.025 cadenas en los últimos cinco años.
En Argentina, Fernández de Kirchner ha co-optado casi todas las emisoras de radio y TV por medio de empresarios amigos, como López, y publicidad oficial.
“En toda la región, vemos una concentración de medios en manos del gobierno que no tiene precedentes”, dice Lauría. “Estas cadenas de medios controlados por el gobierno suelen funcionar como usinas de propaganda, y como plataformas para desprestigiar a opositores”.
Mi opinión: para cualquier lector bien informado, el cuento de la dictadura de los medios capitalistas suena como un chiste.
Nunca antes los medios han estado tan fragmentados como hoy dia, en que tenemos mas de 500 canales de televisión, millones de sitios de internet, Twitter y Facebook. Y nunca antes en la historia reciente las grandes empresas privadas de medios han estado más débiles: no conozco ninguna empresa de medios importante, europea o estadounidense, que no haya hecho drásticos recortes de personal en los últimos años.
Sí, es cierto, existe un grave peligro de una dictadura mediática en América latina. Pero quienes están al frente de ella son los presidentes populistas autoritarios que están construyendo formidables imperios de medios gubernamentales, mientras silencian a sus críticos.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2012/10/13/v-fullstory/1321435/oppenheimer-la-dictadura-mediatica.html#storylink=cpy


Empresarios privilegiados: el oxímoron de nuestros días por María Blanco

Instituto Juan de Mariana.


El martes 2 de octubre fue entrevistado en el programa de Melchor Miralles "Cada Mañana Sale el Sol" el vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández (la entrevista, aquí). El reconocido restaurador habló en tanto que vicepresidente de la patronal, institución que disfruta de subvenciones estatales que, tal y como consta en la propia página de la CEOE, integra y representa a más de 5.000 organizaciones de base que aglutinan a 1.450.000 empresarios y autónomos. También fue preguntado como empresario titular de la contrata de la hostelería del Congreso de los Diputados y la Asamblea de Madrid.

Melchor Miralles le puso en evidencia al mostrar un ticket del menú completo en el que aparece el precio para un diputado de la Asamblea de Madrid: 3,55 euros. Mientras tanto, en otros establecimientos (por ejemplo, universidades privadas) donde la empresa "Arturo" tiene la contrata, un menú completo cuesta casi el doble. Hasta ahí, tal vez el problema es simplemente de mal gusto al cobrar menos a un diputado que a un universitario. Pero a nadie se le escapa que ese precio menor se debe a la subvención que recibe la empresa. Al intentar dar una respuesta coherente y vendible al periodista, Arturo Fernández afirmó que, en realidad, "eso son chascarrillos", que lleva 20 años siendo el restaurador del Congreso y la Asamblea y "si no hubiera una ayuda sería inviable poder atender a los señores diputados porque el negocio no da". Según afirmó, "no es una subvención a la comida de sus señorías sino una ayuda para mantener los cincuenta y tantos empleos que tiene en cada una de las cámaras". No es una subvención al menú sino "a la concesión". Y repitió en varias ocasiones "si no, es que sería inviable el negocio".

Bochornoso. No puedo evitar recordar las palabras de Adam Smith en La Riqueza de las Nacionescuando afirmaba que la "gente del mismo oficio rara vez se reúne (...) sin que la conversación termine en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios". Aquí lo tenemos: el señor Arturo Fernández, escaqueándose y cerrando la conversación con un "a mí no me digan nada, soy titular de una contrata". Da mucha vergüenza repasar la página del grupo de empresas de Arturo Fernández y comprobar el número de contratas públicas que tiene la primera empresa hostelera de Madrid.

Se trata del ejemplo de empresario privado que tenemos en España. Estos son los que van a crear empleo en nuestro país a golpe de subvención y compadreando con diputados nacionales y autonómicos. Efectivamente, por alguna razón tiene la contrata desde hace 20 años. Si el negocio no es viable, cierre, don Arturo. No nos haga asumir sus pérdidas. Porque hay miles de empresarios de hostelería a quienes supuestamente representa que están cerrando porque no tienen el privilegio del poderoso y nadie les subvenciona los menús.

Adam Smith defendía al empresario austero que competía sin privilegios. De hecho, su obra es un monumento a la abolición de los privilegios empresariales. Un empresario debería ser libre para buscar su propio interés sin dañar la libertad del otro. Y esa salvaguarda es la competencia. Gracias a ella, lo que mantiene o derriba las empresas es su buen hacer, su capacidad para satisfacer las necesidades del consumidor soberano, no el privilegio. Mientras ese monopolio en forma de tan longeva contrata permanezca y además implique usar el dinero público para la mayor gloria de un único empresario, los capitales y la actividad empresarial hostelera no fluirán adecuadamente. Este fenómeno, que seguramente se reproduce en los chiringuitos de playa y concesiones diversas, es especialmente sangrante cuando el privilegiado dice representar a 1.450.000 empresarios y autónomos, sin privilegios. Cualquier persona con conciencia y vergüenza torera dimitiría de su puesto.

Obviamente, eso no es un empresario. Es cualquier otra cosa.

¿Enemiga? por Martha Beatriz Roque Cabello

Cubanet.

LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Cualquier asunto que usted necesite resolver en Cuba, cuesta mucho trabajo. Pero después de 53 años, las personas se han acostumbrado a ello, incluso los extranjeros que viven en el país, los diplomáticos y hasta los turistas se adaptan a enfrentar la hecatombe. Suele decirse que es parte de la ineficiencia del sistema, pero también podríamos pensar que es fruto de mecanismos muy bien calculados.
Los que tratan de solucionar problemas domésticos de cualquier índole, comienzan por los niveles más bajos. En primer lugar, acuden al Delegado de Circunscripción, ese que supuestamente eligieron para representarlos y ayudarlos a mejorar lo que concierne a su barrio. La respuesta siempre es la misma: “no hay recursos”, “no está a mi nivel”, “no he podido ver al responsable”, y finalmente: “dirígete a la Dirección Municipal del Poder Popular”.
Agotado este nivel -que en muchas ocasiones, ni siquiera se molesta en responder-, van al otro y al otro, hasta que finalmente llegan al Comité Central o al Consejo de Ministros. Ambos órganos tienen preparadas cartas circulares, totalmente semejantes, remitiendo al solicitante para el municipio o la provincia que les corresponde.
Entre tanto, ha pasado el tiempo, que a veces son años. Los organismos superiores se desentienden de los planteamientos que les formula la población, a través de la correspondencia, y en ningún momento preguntan a los niveles a los cuales remitieron la solución de los problemas, si de hecho fueron solucionados.
Las personas afectadas mantienen alguna esperanza, partiendo de la engañosa lógica de que si la más alta dirección del país remitió su caso a los niveles locales, alguien tendrá que hacerles caso. Y así viven, esperando que llegue la solución como el maná que cayó del cielo.
En ello precisamente podría consistir la táctica del régimen: a la espera de la solución de sus problemas particulares y confiando en que serán atendidos por las autoridades, las personas prefieren portarse bien, no ser conflictivos políticamente.
Igual sucede con la corrupción, que es algo que genera el propio sistema, junto con la insatisfacción de las necesidades del pueblo. Los ministros, jefes de organizaciones y dirigentes políticos de nivel medio cambian tan frecuentemente, que es casi imposible retener sus nombres y trayectorias. Una vez que son finiquitados, se anuncia que pasarán a ocupar otras responsabilidades. Tal vez sus nombres no se mencionen nunca más en la prensa, pero ello no significa que dejaron de pertenecer a la nomenclatura, ni que hayan perdido sus acomodamientos. Incluso, aun cuando así fuera, durante el tiempo que estuvieron en el “jamón” (como se decía de los políticos anteriores a 1959), ya se hicieron de casas, carros, viajes para sus familiares, lujos, y hasta de amantes, pues el ron y las mujeres jóvenes son deportes favoritos entre los dirigentes del machismo-fidelismo cubano.
El régimen está consciente de que la policía es corrupta. En las aduanas se les roba a los viajeros. Los maestros venden los exámenes. En los puestos de trabajo se roba y se malversa. En los diferentes niveles de la dirección de la vivienda, se adjudican casas a cambio de dinero o prebendas. En los Tribunales se compran los juicios, siempre que no sean por cargos políticos. Los médicos y dentistas reciben dinero por la izquierda por brindarles a las personas atención “gratuita”. Los inspectores viven del soborno.
En fin, sería interminable la lista de ilegalidades que el sistema propicia para mantener contenta a una persona en un cargo, por un tiempo determinado. Después, será remplazada por otra que hará exactamente lo mismo.
Precisamente en este descontrol basa el régimen su “control social”. Deja hacer y recoge los frutos, creando compromisos políticos que mantienen a las personas en deuda, empeñadas y comprometidas.
Es por eso que no se puede creer a la Contralora General de la República, Gladys Bejerano Portela, cuando afirma: “La corrupción es uno de los principales enemigos de la Revolución”. No, señora, es todo lo contrario, es su principal aliada.

Los funcionarios comunistas y… ¿la crisis habitacional? por Augusto Cesar San Martin

Cubanet.

Nuevo edificio construido por Habaguanex en el Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Nuevo edificio construido por Habaguanex en el Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -El gobierno cubano acaba de apoyar en Ginebra el derecho de las personas a una vivienda adecuada, y al parecer en un raro acto de coherencia con lo que dice, reparte lujosos apartamentos y construye nuevos edificios… pero solo para militares y altos funcionarios comunistas. Mientras, las destartaladas viviendas de La Habana marginal, se derrumban sobre los cubanos de a pie, aplastándolos a veces.
En la capital, donde en el transcurso de este año se han derrumbado varios edificios causando víctimas mortales y continúan siendo evacuados edificios completos a punto de colapsar sobre sus infelices moradores, la entrega de casas a los dirigentes y militares no se detiene. Estos inmuebles son parte de la piñata que organiza el gobierno, quizás como estrategia para mantener fidelidades en estos peligrosos momentos de crisis. Con el tiempo y la ayuda del cargo que ocupan, los astutos jerarcas pasan del usufructo a obtener la propiedad de la vivienda, en ocasiones sin hacer dejación de la anterior.
Uno de los ejemplos actuales de esta práctica es el establecimiento de funcionarios gubernamentales en uno de los inmuebles construidos por la empresa Habaguanex, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, bajo el mando del poderoso Eusebio Leal. Ubicado frente al Malecón habanero, el lujoso condominio de tres plantas, con veinticuatro apartamentos, tiendas y otros servicios, se concibió para la renta a extranjeros. Sin embargo, según los trabajadores de la inmobiliaria el edificio está siendo ocupado por dirigentes del Consejo de Estado y la Fiscalía General, trasladados desde otras provincias del país.
Detalle interior del nuevo edifico de Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Detalle interior del nuevo edifico de Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Otro ejemplo reciente es el edificio concluido en el pasado mes de julio en la avenida Vento y calle L, en el municipio Boyeros. La edificación de cuatro plantas pertenece al Ministerio del Interior, según los vecinos del lugar. La construcción no se parece en nada a los pocos y horrorosos edificios de microbrigadas que se construyeron en décadas anteriores para los trabajadores. Muestra un lindo diseño arquitectónico y una calidad en el terminado que revelan lo que pudiera hacer el gobierno para la legión de cubanos sin techo que residen en albergues improvisados, algunos desde hace décadas.
La meca de estas construcciones parecen ser los edificios que la población ha dado en llamar los “Meliá MININT”, en alusión a los lujosos hoteles de la cadena española. Construidos en zonas selectas de los municipios Playa y Lisa, dan la idea clara del poder del gobierno y de la creciente diferencia de clases.
Edificio para oficiales del MININT terminado en julio en Boyeros - Foto de Augusto Cesar San Martin
Edificio para oficiales del MININT terminado en julio en Boyeros - Foto de Augusto Cesar San Martin
Lujosos apartamentos, cuyo lujo aumenta con la jerarquía militar del afortunado inquilino. Construcciones modernas, para mayor ironía levantadas en muchas ocasiones con la mano de obra de los presos, algo que ciertamente no escasea en la isla, gracias en gran medida a la labor del MININT.
Cuentan los que por allí viven que los jerarcas militares que habitan en La Coronela ya comenzaron a ejercer en el barrio la influencia de sus cargos. La Giraldilla, un complejo gastronómico ubicado allí, que comprende restaurante, piscina y discoteca, tuvo que modificar sus horarios ante la protesta de los poderosos nuevos vecinos, a quienes molestaba la música del centro.
¿Quién ha dicho que hay un enorme déficit habitacional en el país y montones de cubanos sin hogar? Que les pregunten a los jerarcas del MININT.
Mientras, para entretener a la población, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social fue investido con la absoluta -y lucrativa- potestad de entregar viviendas. Atrás quedaron los días de gloria de la archicorrupta Dirección de Vivienda. La demagógica medida debe ser vista por el pueblo como un paso de avance.
Pero el nuevo Ministerio repartidor de casas –que si aun no es corrupto, pronto lo será-, solo cumple aplicando los lineamientos del Partido Comunista sobre la construcción de viviendas “por esfuerzo propio”. O sea, entrega a los sin techo pedazos de antiguas bodegas de barrio o almacenes abandonados para que ellos mismos levanten un cuarto, casas destartaladas para dividirlas entre cuatro familias, o terrenos baldíos luego de un derrumbe. En fin, nada de apartamentos nuevos, el “combativo pueblo” debe hacerlo todo “con esfuerzo propio”, como dictan los “lineamientos”.
Los cubanos sin hogar deberán seguir esperando años, quizás la vida entera, para salir de los albergues a donde fueron a parar cuando sus viviendas fueron declaradas inhabitable, o se les derrumbó encima después de años de desidia y prohibiciones del mismo Estado que las expropió a los legítimos propietarios.
La otra opción para solucionar sus problemas habitacionales podría ser convertirse en altos funcionarios comunistas o montarse en una balsa.
acesar2004@gmail.com

¿Fraude electoral en Venezuela? por Andrés Oppenheimer

El Nuevo Herald.


En las últimas semanas han proliferado las especulaciones de que el presidente venezolano Hugo Chávez está preparando un fraude monumental para alterar los resultados de las elecciones del 7 de octubre. Pero después de entrevistar al candidato opositor Henrique Capriles la semana pasada, dudo mucho que un fraude electrónico sea posible.
A juzgar por lo que Capriles me dijo en una entrevista de 40 minutos, y por lo que me dicen varios expertos internacionales, no hay dudas de que el proceso electoral venezolano es desequilibrado —Chávez está usando una enorme cantidad de fondos gubernamentales para comprar votos, tiene acceso ilimitado al tiempo televisivo, y controla la mayoría de las instituciones electorales—, pero al gobierno venezolano no le resultará fácil llevar a cabo un fraude electrónico que pueda pasar inadvertido.
En la entrevista, le pregunté a Capriles por una columna reciente de Carlos Alberto Montaner, uno de los mejores comentaristas políticos de Latinoamérica, que afirma que Chávez podría estar preparando un megafraude en el proceso electrónico de recuento de votos. Montaner citó a consultores políticos según los cuales hay dos millones de nombres de votantes inexistentes en los padrones, que el gobierno podrá usar para manipular las computadoras en la noche de los comicios.
Para preparar el terreno, Chávez ha encargado encuestas que lo dan como favorito para ganar las elecciones, cosa de poder argumentar después que su victoria confirma lo que decían las encuestas, escribió Montaner.
Cuando le pregunté sobre eso, Capriles respondió que no será la primera vez que participa en una elección con todo en contra, y gana. Agregó que en las recientes elecciones de gobernadores y legislativas, la oposición ha demostrado que puede ganar cuando está bien organizada para recontar manualmente los resultados electrónicos en cada sitio de votación.
“Yo he demostrado a lo largo de mi carrera que cuando uno se organiza y cuando se tiene la mayoría de su lado, usted vence a los desequilibrios, a las trampas, y a las zancadillas que el gobierno pretenda colocar", señaló.
“Yo nunca he perdido un proceso electoral”, agregó. “A mí nadie me regaló la gobernación. Gané porque me organicé para defender y cuidar el voto de la gente. Esa es la clave”, dijo, añadiendo que es gobernador del segundo estado más poblado de Venezuela, tras derrotar a un candidato del gobierno que gozaba de las mismas ventajas que Chávez goza hoy.
Muy bien, pero ¿cómo puede ganar contra un presidente que se ha beneficiado con la mayor bonanza petrolera de los últimos tiempos, que regala dinero por todos lados, y que habla durante horas en cadenas de televisión mientras usted sólo tiene tres minutos de espacio publicitario televisivo por día?, le pregunté.
“Ganaré como David le ganó a Goliat”, respondió Capriles. “En efecto, yo estoy enfrentando todos los recursos del estado, todos los fondos públicos. Pero a pesar de toda esa bonanza petrolera, el gobierno no tiene mayores resultados que exhibir”.
Debido a las desastrosas políticas del gobierno, Venezuela tiene el índice de violencia más elevado del mundo, la inflación más elevada de las Américas, una economía casi destruida, cortes de energía continuos, escasez de agua y millones de pobres, dijo.
En cuanto a las encuestas que muestran a Chávez a la cabeza, Capriles dijo que hay tres encuestas que dan a Chávez como ganador, y cuatro que lo dan por ganador a él.
“No es la primera vez que me ha tocado lidiar con encuestas fabricadas por el gobierno. Cuando gané las elecciones para gobernador, fueron los mismos voceros, fueron las mismas encuestadoras que dijeron que no ganaríamos. Igual pasó en las elecciones parlamentarias, donde los mismos encuestadores decían que nosotros íbamos a tener 20 diputados, y tuvimos 67 diputados”.
Capriles vaticinó que “podemos ganar estas elecciones por más de un millón de votos de diferencia. Estoy absolutamente confiado en que ganaremos”.
Mi opinión: No hay dudas de que esta elección será de David contra Goliat, y que hay enorme desequilibrio en las reglas de juego. Pero Capriles está en lo correcto —y así lo corrobora un reciente estudio preelectoral hecho por el Wilson Center y el instituto IDEA de Suecia— cuando dice que el mecanismo de recuento manual para controlar el conteo electrónico hará muy difícil un fraude electrónico mayúsculo.
Además, recuerdo varias elecciones latinoamericanas —incluyendo el referéndum de 1989 que derrotó al dictador chileno Augusto Pinochet, y las elecciones de 1990 que derrotaron al comandante nicaragüense Daniel Ortega— en las que gobernantes todopoderosos controlaban las instituciones, tenían todos los recursos económicos para comprar votos, todo el tiempo televisivo a su disposición, y sin embargo perdieron. Venezuela podría darnos una sorpresa parecida.
Posdata: Acabo de hablar con Montaner, y coincide en que la situación ha cambiado, y que es probable que una mejor organización de la oposición evite un fraude electrónico.


Soberanismo e Inversión Extranjera

por Xavier Sala i Martín.

Cada vez está más claro que don Mariano Rajoy nombró a Soraya Sáenz de Santamaría como vicepresidenta del gobierno solamente para que ésta pudiera demostrar, semana tras semana, que los políticos también tienen sentido del humor. En la rueda de prensa de ayer, doña Soraya volvió a hacer uso de su habitual simpatía para advertir a los catalanes de que el creciente soberanismo que se detecta en Catalunya “aleja la inversión extranjera”.
¿De verdad doña Soraya? ¿No cree usted que el hecho de que la inversión extranjera se aleja de España no tiene nada que ver con que los extranjeros se han dado cuenta de que España es un país de pandereta? Ya la he escrito en otras ocasiones pero volvamos a hacer la lista:
La primera institución del estado, la corona, es la mofa del mundo, con un rey que se va a cazar costosos elefantes con una misteriosa señorita alemana mientras su pueblo se hunde en la miseria y con un yerno imputado por estafas millonarias.
El presidente del tribunal supremo es obligado a dimitir por haber malgastado dinero público en excursiones románticas de fin de semana con el encargado de su seguridad.
El juez más mediático y famoso del mundo, expulsado de la audiencia nacional por haber sido probado que espió a un acusado y violó la relación de secreto entre abogado y cliente, relación que es sagrada en toda democracia que se precie.
Los partidos políticos violan sistemáticamente todas sus promesas electorales. Los partidos que ahora mandan hacen lo contrario de lo que decían cuando estaban en la oposición y los partidos que ahora están en la oposición critican al gobierno por hacer lo que ellos mismos hacían cuando mandaban. Entre unos y otros, están dejando a los ciudadanos una sensación de que sus votos no sirven para nada y una desconfianza en la clase política de consecuencias impredecibles.
Sin abandonar la esfera política, en toda la prensa internacional aparecen imágenes de estaciones de AVE vacías, aeropuertos sin aviones, ciudades fantasma e infraestructuras sobre las que los alemanes sueñan cada día y no sólo porque son las infraestructuras que les gustaría tener sino porqué ya ven venir la factura que tendrán que pagar por toda la corrupción que ha generado tanto dispendio. Por cierto, señora vicepresidenta, en el momento de escribir esta nota me encuentro de viaje por el centro de Europa y cada vez que algún político, banquero o economista me habla de España, salen a la conversación los reportajes que han visto en sus televisiones sobre el aeropuerto de Castellón, un monumento a la incompetencia, la desfachatez y el caciquismo de Carlos Fabra, Presidente de la Diputación del Partido Popular de Valencia, padre de la tristemente famosa diputada del Partido Popular, Andrea “que-se-jodan” Fabra.
Al descrédito de España también han contribuido las élites empresariales lideradas por el banquero más famoso e internacional del país, don Emilio Botín a quien se le descubrió una fortuna de 2.000 millones de euros escondida en un paraíso fiscal o uno de sus subordinados, convenientemente indultado una vez los tribunales emitieron sentencia de culpabilidad.
Tampoco hay que olvidar la nefasta labor de las entidades supervisoras a la cabeza de las cuales se encuentra el Banco de España, una entidad que ha agravado significativamente la crisis con su absurda política de fusiones bancarias que ha acabado por contaminar a los bancos y cajas sanos con toda la porquería de los bancos y cajas quebrados. El Banco supervisor también es quien hizo los stress tests que dieron la nota de aprobado a Bankia, ese engendro financiero insolvente cuya salida a bolsa bajo la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores acabó con los ahorros de miles de ciudadanos españoles.
Y dejo para el final al gobierno del Partido Popular, que pensó arrogantemente que sólo por el simple hecho de ser del PP, apaciguaría a los mercados internacionales a pesar de que el PP gobernaba la Comunidad Valenciana cuando tuvieron lugar todos aquellos escándalos de corrupción y dilapidación estratosférica de dinero público (y eso lo sabían todos los inversores internacionales). El gobierno del PP, que pospuso durante meses la presentación de los presupuestos más importantes de la historia con el burdo objetivo de ganar las elecciones andaluzas a pesar que ese retraso estaba hundiendo la economía del país. Ese gobierno que tras explicar que las subidas del IRPF eran contraproducentes, acabó poniendo unas de las tasas más altas de Europa y tras explicar que los aumentos del IVA iban a agravar la recesión, acabó subiéndolos hasta extremos nunca vistos en España. Ese gobierno cuyo ministro de hacienda siempre encuentra la manera de exculpar sus acciones y sus engaños y de dar la culpa de todo a los demás, desde los extranjeros hasta las autonomías pasando por los evasores de impuestos, los mercados financieros y esos hombres de negro que nunca iban a venir a España pero que ya están llamando a la puerta.
Ese gobierno que se ha convertido en la única empresa de España que crea ocupación aunque sólo sea para colocar a militantes del PP, familiares y amigos entre los que se encuentra... ¡el señor marido de la señora vicepresidenta doña Soraya Sáenz de Santamaría!
Esto, todo esto, y no los soberanismos catalán y vasco, es lo que hace que España haya perdido toda su credibilidad internacional y haya ahuyentado la inversión extranjera, doña Soraya. Es más, el descrédito constante de todas y cada una de las instituciones españolas, desde el Rey hasta le CNMV pasando por el gobierno, los partidos, los jueces, las entidades reguladoras y los empresarios no sólo hace que los inversores vean que España no es un país de fiar en el que invertir su dinero sino que, además, está haciendo que el sentimiento antiespañol esté cada vez más arraigado en algunas comunidades. Y eso no remitirá hasta que ustedes arreglen su propia casa.
El descrédito de España no es culpa del soberanismo. Es culpa de ustedes. Y el soberanismo... también.
It’s up to you.

The economics and history of cronyism


“When you leave the honey jar open, expect ants.”
—anonymous
When I speak of the benefits of economic freedom and free markets, many people in my audiences do not think of those terms the way I think of them. In the question-and-answer sessions that follow my talks, it seems people often think they are taking issue with free markets when they are actually rejecting cronyism—a term that encompasses government favoritism, special privileges, and special interests.
For example, people will object to the Wall Street bailouts carried out by the Bush and Obama administrations. As do I, because those bailouts violate free-market principles. They will object to government regulation that makes it difficult for small food producers to produce and sell food not inspected and approved by the U.S. Department of Agriculture. As do I.
As we shall see, cronyism has been around for a long time and is a bipartisan problem that has thrived under Democratic and Republican presidents and congresses. Cronyism not only picks winners based on political connections rather than on the extent to which they serve consumers, but also is destructive of wealth, sometimes highly so.
This is not a comprehensive overview of cronyism. No short study could be. Rather, it provides a perspective of cronyism: what it is, what’s wrong with it, some examples of it, why it happens, and how to reduce it.
WHAT IS CRONYISM?
What is the difference between free markets and cronyism? In free markets, buyers and sellers are free to agree on price; no government agency restricts who can buy or sell, and no one is told how or what to produce.[1] In contrast, under cronyism the government rigs the market for the benefit of government officials’ cronies. This takes various forms. Governments sometimes grant monopolies to one firm or limit the number of firms that can compete. For example, most U.S. municipalities allow only one cable company to operate in their area even though there is no technological reason more could not exist. The same is true for most other utilities.
Governments sometimes use quotas or tariffs to limit imports with the goal of protecting the wealth and jobs of domestic producers who compete with those imports. President George W. Bush did this in 2002, for example, when he imposed tariffs ranging from 8 to 30 percent on some types of imported steel.[2] Governments sometimes subsidize favored producers, as the Obama administration did with the politically connected solar-energy firm Solyndra. Governments may use antitrust laws to prevent companies from cutting prices so that other, less-efficient companies can prosper: For example, beginning in 1958, the U.S. government prevented Safeway from cutting prices for a quarter of a century.[3]
The entities governments help with special regulations or subsidies are not always businesses; sometimes they are unions. The federal government’s National Labor Relations Board’s (NLRB) complained against Boeing in April 2011, for example. In response to a complaint from the International Association of Machinists and Aerospace Workers (IAM), the NLRB sought to require Boeing to produce its 787 Dreamliner in Washington State rather than in Boeing’s chosen location of South Carolina. According to the NLRB, by saying that “it would remove or had removed work from the [Puget Sound and Portland] Unit because employees had struck” and by threatening that “the Unit would lose additional work in the event of future strikes,”[4] Boeing was making “coercive” statements to its employees. As a matter of fact, it was not. Boeing was simply telling the employees some likely consequences of the union’s actions.
The Boeing-IAM case is not as simple as most of the press implied. It turns out there was a prior case of cronyism. The government of South Carolina promised Boeing “$900 million in tax relief and other incentives” in exchange for moving production to South Carolina.[5] Such is the tangled world of cronyism.

El LIBOR y el Escándalo de Barclays

por Xavier Sala i Martín.


El LIBOR y el Escándalo de Barclays
Para entender el escándalo de Barclays y el LIBOR, dejadme explicar unos conceptos previos. Primero, el LIBOR es un tipo de interés de referencia. Es decir, es un tipo de interés que muchos contratos toman como referencia a la hora de fijar unos pagos. Todos los que tengáis una hipoteca sabréis de qué estoy hablando: los tipos de la hipoteca (y por tanto vuestros pagos mensuales) seguramente están ligados al EURIBOR: cuando el EURIBOR sube, vuestra hipoteca sube y cuando el EURIBOR baja, vuestra hipoteca baja. El EURIBOR, pues, es el tipo de interés que vuestra hipoteca toma como referencia.
Aunque he puesto como ejemplo el mercado hipotecario, el LIBOR es el tipo que toman como referencia no solo los créditos hipotecarios sino también todo tipo de transacciones financieras (como contratos de futuros, swaps de tipos de interés, swaps de inflación, todo tipo de créditos sindicados, etc). Se calcula que en 2011, hubo unos 554 billones de dólares de transacciones ligadas al LIBOR.
Segundo, el LIBOR corresponde a las siglas London Inter Bank Offered Rate. London quiere decir que de Londres i IBOR quiere decir que es el tipo de interés que los bancos deben pagar cuando piden prestado a otros bancos (llamados bancos mayoristas). Por lo tanto, LIBOR es el tipo de interés que se les carga a los bancos de Londres en el mercado interbancario. El EURIBOR es el equivalente pero, en lugar de solo los bancos de Londres, los bancos de toda Europa.
Tercero, la palabra clave es Londres: son los tipos de interés que pagan los bancos de Londres. En Londres, lógicamente, hay muchos bancos. ¿De qué banco estamos hablando? Pues delPROMEDIO. Es decir, para calcular el LIBOR,  la Asociación Británica de la Banca (BBA) pide a una muestra de ocho bancos que envíen cada día, a las 11 de la mañana, el interés que le cargan a ellos los mercados financieros para pedir créditos (*). La BBA coge esos ocho números y hace una media. Bien, en realidad hace como en los concursos de patinaje artístico: hace la media después de eliminar los más altos y los más bajos. ESA MEDIA ES EL LIBOR.
Cuarto, uno de esos ocho bancos que cada día reportan el tipo de interés que le han cobrado en el interbancario era el Barclays.
Es decir, el LIBOR es la media de los tipos de interés que reportan un grupo de ocho bancos. Ocho es un número muy pequeño de bancos. Es tan pequeño que cada uno de ellos podría en principio manipular la media hacia arriba si reportara un número grande y la podría manipular hacia abajo si reportara un número pequeño (eso no pasaría si fuera la media de 200 bancos, por ejemplo). Y ahí es donde está la base del fraude: dado que el volumen de negocio ligado al LIBOR es tan grande, si uno de los ocho bancos reportara un número muy alto (o muy bajo) de modo que la media resultante fuera más alta (o baja), habría traders que ganarían mucho dinero. Imaginaos la cantidad de dinero que gana un banco si en lugar de tener un LIBOR DE 2.02 fuera de 2.03. Cada uno de los clientes pagaría una hipoteca unos euros más alta cada mes. Pero multiplicado por millones de clientes representaría millones de euros de beneficio para el banco. Lo mismo pasa con los traders que manejan swaps, futuros o créditos sindicados.
¿Y qué pasaría si esos traders no tuvieran escrúpulos y pudieran llamar a sus amigos de Barclays para que les hicieran el favor de reportar un número un poco más alto justo el día en que se calculan las hipotecas o justo el día que se ejecuta un contrato? Pues pasaría que uno podría ganar mucho dinero. De hecho, se calcula que si en lugar de tener un LIBOR de 2.02, fuera de 2.03 (una diferencia minúscula) algunos traders podrían ganar dos millones de euros en cuestión de minutos. Y claro, cuando hay tanto dinero de por medio siempre aparece el listillo de turno e intenta aprovecharse. Eso pasa en Londres, Barcelona, New York o Beijing. Y es que ya se sabe que los chorizos están uniformemente distribuidos por todo el planeta y esta vez los chorizos de Londres pensaron que si se hacían “amigos” con los trabajadores de Barclays que cada día enviaban sus datos a la BBA, podrían hacerse ricos. El día que los amigos podían ganar dinero con un LIBOR bajo, pues los trabajadores de Barclays hacían bajar la media reportando un número pequeño y el día que a los amigos les interesaba un LIBOR alto, reportaban un núero elevado. Parece que hasta 14 empleados de Barclays se dejaron sobornar para que sus “amigos” traders se hicieron de oro.
Pero hubo un pequeño problema: los encargos se hacían por email... y los entes supervisores norteamericanos, que fueron alertados por un artículo del Wall Street Journal en 2008, se apoderaron de los ordenadores y encontraron hasta 257 mensajes incriminatorios. Frases como: “colega a ver si me haces subir el tipo que la operación X está caliente”. Y la contesta: “hecho, me debes una de gorda!”. Y la contra-respuesta: “fantástico, la semana que viene vienes a casa y te compro una botella de Bollinger”. Y yo pienso: ¡qué rata es el tío! Le acaban de hacer un favor que le genera dos millones de libras y ¡solo le invita a una miserables botella de champán!
En cualquier caso, la “Comisión del Mercado de Futuros” norteamericana y el Departamento de Justicia también de los Estados Unidos, estrecharon el cerco hasta que han imputado a 14 empleados de Barclays. El presidente, Marcus Agius,y el director, Bob Diamond, no eran directamente responsables, pero el escándalo es tan mayúsculo que han tenido que dimitir. Las autoridades británicas han impuesto una pequeña multa de 60 millones de libras. Pero todavía falta la multa americana que será mucho más grande. Está por ver si Barclays, como banco, sobrevive al escándalo. Y vamos a ver si hay más bancos involucrados. Parece que hay sospechas enRoyal Bank of Scotland (que fue nacionalizado al empezar la crisis financiera, Citigroup oHSBC. Veremos como acaba.
Una nota final para tranquilidad de los lectores, decir que para la mayoría de vosotros y vuestras hipotecas, el tipo de referencia no es el LIBOR sino el EURIBOR. Y el EURIBOR no se calcula igual. El EURIBOR es la media de los bancos de la Eurozona y la muestra de bancos que se utiliza es mucho mayor (alrededor de 50. Los cuatro “bancos” españoles que reportan son el Santander, el BBVA, Caixabank y la CECA). Al ser la media de muchos más bancos, cada uno de ellos no puede manipular el número final tan fácilmente como con el LIBOR. 
(*) En realidad se les piden los intereses a diferentes horizontes, por ejemplo, se les pide que reporten el tipo a un dia, a una semana, a un mes y a un año y con ellos se construye el LIBOR a un día, el LIBOR a una semana, y un mes o un año.

Corrupción en empresa de mercados agropecuarios

Dania Virgen García.




 
Genaro Carmona Ibáñez, vive en Serafina numero 219, entre Alacía y Castillo, reparto Juanelo, San Miguel del Padrón. Estudió escultura y dibujo en la Escuela San Alejandro. Pertenece a la Asociación Cubana de Artesanos  (ACA).

Carmona, quien vendía artesanías a turistas en varios lugares de la Habana Viejo y El Vedado, al ver que el turismo se desmoronaba tuvo que vincularse a otro tipo de trabajo para sustentar a su familia.

Pudo encontrar trabajo en la empresa agropecuaria sita en Pasaje Cruzel s/n, entre 1ra y Tejas, en el municipio de San Miguel del Padrón. En el mes de junio del pasado año comenzó a trabajar como estibador en la unidad básica de 4ta y 8 Vías, perteneciente a la empresa antes mencionada. Más tarde pasó a ser ayudante de carro.

En el mes de julio, comenzó como ayudante de almacén, en  Tejas numero 13. Con él trabajaban otras tres personas: Roque, especialista de la calidad, Daimara Méndez, la comercial del municipio, y otro empleado.

Roque fue inculpado por la comercial de un faltante de 22 mil toneladas de plátanos, que se pudrieron por demoras en los envíos. Según explica Carmona, “como Roque es internacionalista, el problema se solucionó vendiendo toda la mercancía descompuesta a Torula, una unidad básica que se dedica a comprar productos en merma para alimentar puercos”.

“Las mercancías muchas veces llegan en buen estado, pero Ramón, el director, y la comercial dejan que se les eche a perder para  podérsela vender a  Torula, y así llenarse los bolsillos de dinero”, afirma Carmona.

Al ver que la corrupción era tan grande, Genaro Carmona comenzó a tomar fotografías que mostraban que  los productos entraban en buen estado y se echaban a perder, que en las facturas no se plasmaba claramente la existencia de mercancías, los carros que llegaban para que se les vendiera por la izquierda. 

Cuando fue descubierto, Genaro Carmona fue expulsado del centro. Fue entonces que decidió entregar las evidencias de esta monstruosa corrupción a esta reportera. 

“Quiero que se conozca que a estos corruptos no les importa que el pueblo muera de hambre, sólo les importa su beneficio personal”.

dania@cubadentro.com


La jicotea ya llegó, ya llegó, ya llegó

Julio Cesar Álvarez.



LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -Así contaba Fernando Ortiz que le decían las jicoteas al ingenuo venado, en uno de los cuentos que recoge la tradición afrocubana. Y así también parecen decir en Cuba los administradores y gerentes de los almacenes, tiendas y empresas gastronómicas, a los auditores y policías económicos, que casi nunca encuentran faltantes, ni delitos, a pesar de que ya el funcionario compró casa, carro, y en algunos casos hasta pasaporte español.
Como en el cuento de Ambeko y Aguatí (el venado y la jicotea), donde esta última se vale de dos de sus amigas para consumar el engaño, haciéndole creer al venado de que ya había llegado antes que él a los lugares acordados, así también nuestros administradores se valen de sus amistades -y siempre de su mejor amigo, don dinero- para chulear a su antojo el capital de Liborio y desviar casi cualquier investigación que amenace con poner fin a ese bayú de Lola que es la nuestra administración estatal.
Me contaba un ex administrador de un almacén de medicamentos, en un hospital de poca  monta, que en sus 10 años al frente del almacén, ningún inventario arrojó faltantes, a pesar de que él sustraía medicamentos de primera necesidad para su familia y para hacer alguna que otra venta con vistas a reunir el “diario”, sin más ambiciones que comprar las viandas en el agro y mantener el vicio de fumar.
Él pagaba en especies (con medicamentos) al departamento económico que llevaba las cuentas y a la encargada de la farmacia que hacía los pedidos al almacén. Esta última, a su vez, tenía compradas a las enfermeras de las salas del hospital, que era el único lugar adonde el medicamento arribaba, sin que se le diera entrada ni salida documental.
De esa forma, en el vale de salida que hacía la farmacéutica para las salas, se anotaban los medicamentos de todos los que se beneficiaban de esta cadena. A los efectos legales, todo estaba en orden, y unos enfermos que nunca existieron eran los que supuestamente consumían los medicamentos sustraídos.
Si esto es así con productos que la gramática española llama sustantivos contables, porque podemos decir “una tableta”, “dos tabletas”… lo cual facilita su control, entonces es fácil imaginar cómo serán, en manos de los mafiosos de la gastronomía criolla, los sustantivos incontables, como la harina, el azúcar y el aceite, por citar sólo algunos productos. No hay que ser genios para darse cuenta del porqué las pizzas, los panes y los refrescos adolecen de una pésima calidad en los establecimientos estatales.
Y de la misma forma que en el cuento de marras era imposible que la jicotea corriera más que el venado, así que sólo mediante engaño podía hacer creer lo contrario, así también es imposible que los funcionarios encargados de la administración de bienes estatales vivan como zares, en medio de esta revolución bolchevique, sin robar y malversar.
Lo que importa no es quién le va a poner el cascabel al gato, sino cómo se le va a poner sin que el despelote que ocasionaría afecte la tan llevada y traída imagen de la revolución.
Pero mientras los jerarcas se ponen de acuerdo en cuanto a quién cae y quién no, sus funcionarios y cómplices siguen apostando a que la ladina jicotea gana la carrera, y, al compás de una conga que parece no tener fin, siguen todos arrollando y repitiendo el estribillo de Fernando Ortiz: “la jicotea ya llegó, ya llegó, ya llegó”.

Naciones ricas que quebraron por gastar mucho

Por Jim Powell.
Jim Powell es académico titular del Cato Institute y autor de FDR’s FolleyBully Boy: The Truth About Theodore Roosevelt’s Legacy y Greatest Emancipations.
El gasto público es lo que determina los impuestos, los déficits, la deuda y la inflación, por lo tanto es la raíz de nuestros problemas. ¿Qué se puede hacer con un gasto descontrolado? La tendencia es imaginarse que se podría controlar eligiendo a los políticos indicados, promulgando leyes como una enmienda de presupuesto balanceado, aprobando en las urnas una iniciativa de limitación del gasto, estableciendo un super comité o logrando algún tipo de “gran acuerdo”.
Estas y otras estrategias bien intencionadas han fracasado, principalmente porque fueron intentos de que los políticos actúen en contra de sus propios intereses. Los políticos generalmente quieren más poder lo cual significa más dinero, más leyes, más regulaciones y  más burócratas. La experiencia histórica sugiere que los gobernantes —ya sean reyes, dictadores o políticos electos— tienen una necesidad visceral de gastar dinero que no tienen. No se pueden controlar. Ellos esquivarán cualquier esfuerzo de restringir el gasto. Por esta razón naciones ricas como Japón, Arabia Saudita y EE.UU. están gastando dinero que no tienen e incurriendo en crónicos déficits presupuestarios.
Todo esto ha estado sucediendo por mucho tiempo, una señal de que estamos lidiando con una de las fuerzas más potentes en la política. El gasto descontrolado muchas veces ha contribuido a la caída de los grandes y poderosos.
Por ejemplo, los problemas de gasto empezaron a volverse evidentes a principios del Imperio Romano y se volvieron gigantescos en el tercer siglo E.C. Incluso tal vez desde el tercer siglo A.E.C., Roma empezó a acuñar una moneda de oro que llegó a ser conocida como el aureus. Originalmente el valor nominal de la moneda igualaba el valor de mercado en oro contenida en ella.
Luego gobernantes mafiosos gastaron dinero que no tenían en subsidios a los granos, entretenimientos públicos, una burocracia gigantesca y el estamento militar. Estos gobiernos aumentaron constantemente los impuestos y devaluaron el dinero, socavando la economía. Ellos intentaron pagar sus cuentas devaluando el aureus. Emitieron monedas de oro que tenían el mismo valor nominal pero cada vez menos oro. En 81 A.E.C. (cuando gobernaba Sulla), el aureus tenía 10,9 gramos de oro, pero esto cayó a 9,09 gramos en 50 A.E.C. (Pompeius), a 8,18 gramos en 46 A.E.C. cuando gobernaba César, luego a 7,80 gramos en 15 A.E.C. (Augusto), a 7,27 gramos en 60 E.C. (Nerón), a 6,55 gramos en 214 E.C (Caracella), a 5,45 gramos en 292 E.C (Diocleciano), a 4,54 gramos en 312 E.C (Constantino) y a 3,29 gramos en 367 E.C (Valentiniano).
Hubo inflación: los precios aumentaron conforme los comerciantes demandaban más monedas por sus productos (un valor nominal total más alto), para asegurar que su pago en oro fuese el mismo que antes. La moneda de plata de Roma, el denario, fue devaluada de igual forma. El caos monetario, con tantas monedas circulando que no eran lo que parecían ser, contribuyó al caos económico, un factor importante en la caída del Imperio Romano.
Los gobernantes chinos introdujeron el dinero de papel alrededor de 960 E.C. Evidentemente pronto descubrieron que podían adquirir sus lujos favoritos y pagarle a sus armadas imprimiendo más dinero, y lo hicieron con gusto. A fines del siglo 13 C.E., un comerciante y cronista de Venecia, Marco Polo —teniendo poco conocimiento de la experiencia China— se maravilló con la brillantez del gobernante de Mongolia del cual “verdaderamente se puede decir que posee el secreto de los alquimistas”. Convenció a los comerciantes de darle cosas maravillosas y todo lo que ofreció en retorno fueron pedazos de papel estampado provenientes de los árboles de mora. Era un buen sistema. Desafortunadamente, la gente se dio cuenta de que el dinero de papel perdía valor conforme los precios se elevaban, momento en el cual todos trataban de evitarlo. Para que el juego del dinero de papel pudiera seguir, algunos gobernantes decretaron la pena de muerte para los insatisfechos que se negaban a aceptarlo.
El dinero de papel de una dinastía era eliminado cuando, como eventualmente ocurrió, la dinastía era derrotada por invasores o rebeldes. Los nuevos gobernantes emitían su propio dinero de papel que, como sus antecesores, era depreciado y eliminado. En total, siete dinastías chinas emitieron dinero de papel. Ocasionalmente nuevo dinero de papel era intercambiado por dinero viejo a tasas de hasta 1.000 a 1 (viejo/nuevo). Los registros chinos muestran que la oferta de dinero se disparó por un factor de más de 3.200 entre 1260 y 1330 E.C. Durante este periodo, la inflación contribuyó al colapso de las dinastías Song y Yuan. Luego vino la dinastía Ming que introdujo su propio dinero de papel, pero se dice que este perdió 99 por ciento de su valor para 1425. Luego la dinastía Ch’ing intentó utilizar el dinero de papel pero este perdió todo su valor en 11 años. La dinastía Ch’ing intentó usar el dinero de papel nuevamente pero este perdió su valor en solamente 8 años. La inflación descontrolada contribuyó a la derrota de Chiang Kai Shek en su lucha en contra de los comunistas liderados por Mao Zedong en 1949.
Inglaterra, donde la prosperidad industrial empezó a desarrollarse por primera vez, tuvo una serie de soberanos despilfarradores. El más irresponsable de estos probablemente fue Enrique VIII (gobernó desde 1509 hasta 1547). Este es el rey que se casó seis veces. Él se gastó gigantescas sumas en sus palacios, en sus legiones de empleados públicos, en la marina inglesa y en guerras en contra de Francia. El biógrafo Derek Wilson destacó que debido a la inconveniente resistencia a los impuestos, “las necesidades y deseos del Rey no podían ser satisfechas simplemente acudiendo a la gente [a pedirles más dinero]”.
Enrique VIII gozó de ingresos extraordinarios al confiscar propiedades de la Iglesia Católica en Inglaterra, pero se encontró en problemas financieros nuevamente. Él recurrió al viejo truco de emitir monedas con menos contenido de oro o plata que aquel indicado en el valor nominal de las monedas —la “Gran Devaluación” como se conocería luego a este episodio. El rey estaba quebrado. Irónicamente, la primera ley de bancarrota de Inglaterra fue creada durante su reinado, para proteger a los acreedores.
El penny inglés tenía 1.438 miligramos de plata en 1299 E.C., pero esto cayó a 687 miligramos en 1526, durante el reinado de Henry VIII. En 1552 habían solo 518 miligramos de plata cuando su sucesor Eduardo VI reinó.
España fue la única nación que extrajo cantidades considerables de oro y plata del Mundo Nuevo. Durante el siglo dieciséis, barcos llenos de tesoros parecían darle a España una gran ventaja frente a sus rivales europeos. Pero el Rey Felipe II (gobernó entre 1554-1598) parece habérselo gastado todo y algo más en guerras y lujos como la gigantesca residencia real, El Escorial, la cual tenía un monasterio, una biblioteca y una galería de arte (todo el complejo tiene casi 15 millas de corredores). El Escorial fue un proyecto de construcción de 21 años de duración para celebrar la victoria de España frente a Francia. Felipe acabó declarándose en default cuatro veces —en 1557, 1560, 1575 y 1596.
Los ingresos reales se duplicaron durante las cuatro décadas del reinado de Felipe, pero el gasto aumentó incluso más rápido. En total, hubo déficits en 28 de 30 años. En 1576, cuando el ingreso de Felipe había aumentado en más de un 50 por ciento, su deuda aumentó en un tercio. Su última bancarrota ocurrió durante la década que fue el clímax de los envíos de oro y plata a España. ¡Eso fue cuando Felipe estuvo más profundamente endeudado!
La gran mayoría de los bancos centrales fueron establecidos después de 1900 para ayudar a los gobiernos a gastar dinero que no tenían. Se han convertido en generadores de inflación. El mayor número de inflaciones descontroladas y las peores inflaciones descontroladas han ocurrido a partir de 1900.
Probablemente la inflación descontrolada más famosa ocurrió en Alemania, que llegó a su clímax en 1923. De esta inflación se ha culpado en gran medida a las reparaciones por la guerra demandadas por los victoriosos adversarios de Alemania en la Primera Guerra Mundial, pero las reparaciones llegaron a un máximo de 11,8 por ciento del presupuesto del gobierno durante dicha inflación.
¿Cómo, entonces, se explica esto? Antes de la guerra, Alemania había establecido un gran Estado de Bienestar y durante la guerra lo expandió de manera dramática. Este no fue desmantelado después de la guerra. Alemania tenía un sistema estatal de pensiones similar al Seguro Social de EE.UU. El gobierno alemán proveía seguro de salud para millones de personas. Habían programas del gobierno alemán para 1,5 millones de veteranos de la guerra. El gobierno alemán rescató a los municipios. El gobierno subsidió generosamente las artes. Habían teatros y operas estatales. Los ferrocarriles estatales perdieron dinero. Las empresas estatales ni siquiera podían generar ganancias produciendo margarina y salchichas.
Esta inflación descontrolada destruyó los ahorros, dejó en la bancarrota y desilusionados a los alemanes de clase media, a quienes Adolf Hitler les decía “billonarios con hambre” —tenían miles de millones de marcos pero no podían pagar por un molde de pan. Hitler surgió como una figura política importante durante la inflación descontrolada.
La actual crisis financiera en Grecia es principalmente el resultado de un gasto público descontrolado. Los déficits presupuestarios han aumentado cuando los ingresos aumentaron y cuando estos disminuyeron —y el gobierno acumuló más y más deuda.
Las abultadas burocracias estatales griegas, organizadas en sindicatos, estaban acostumbradas a cobrar 14 meses de trabajo cada 12 meses. Durante décadas, los políticos griegos calmaban a los ciudadanos descontentos agregando más personas a la burocracia y ahora alrededor de 1 de cada 4 griegos trabaja para el gobierno. En un esfuerzo sin éxito de pagar todo el gasto, los impuestos fueron elevados tanto que más y más griegos hacían negocios libres de impuestos en el mercado negro. Aproximadamente un tercio de la economía está “por debajo de la mesa”. El gobierno puso a la venta alrededor de 6.000 islas, buscando millonarios y billonarios que quisieran un lugar muy especial.
¿Qué significa todo esto para EE.UU. que recientemente sobrepaso un dudoso hito —la deuda nacional equivale a 100 por ciento del PIB? Es políticamente casi imposible controlar el gasto excesivo cuando la gente cree que el gobierno puede continuar pagando. Siempre y cuando haya dinero en la caja chica, la presión política para gastarlo será abrumadora. Las decenas de millones de electores que reciben beneficios del Estado —como los pensionados mayores de edad, los empleados públicos pertenecientes a un sindicato, los que se benefician de los subsidios para los paneles solares y los banqueros de Wall Street— probablemente harán vilanos de los políticos valientes que sugieran que el gobierno ya no puede financiarlo todo. Aquí es donde estamos ahora.
Una oportunidad para realizar una reforma al gasto podría venir cuando la gente empiece a reconocer señales de advertencia de una inminente bancarrota del gobierno, como beneficios pagados con retraso, ventas fracasadas de bonos del Estado, tipos de cambio del dólar en caída libre o una inflación acelerada. Cuando la crisis financiera llegue, es probable que rompa el encanto de los que cabildean por más gasto y se vuelvan posibles las reformas.
Dadas las circunstancias, es poco probable que los líderes políticos elijan ideas nuevas. En cambio, considerarán ideas que ya han sido discutidas y debatidas, ideas con las que la gente se ha familiarizado y las cuales considera responsables. La tarea urgente para muchos de nosotros es ayudar a poner las ideas de libre mercado “en el aire”, para que puedan ser adoptadas durante una crisis financiera. El respaldo político surgiría si más y más personas concluyesen que estas son las opciones menos malas para ellos, ya que acabarían con algo que es mejor que nada.