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Los funcionarios comunistas y… ¿la crisis habitacional? por Augusto Cesar San Martin

Cubanet.

Nuevo edificio construido por Habaguanex en el Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Nuevo edificio construido por Habaguanex en el Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -El gobierno cubano acaba de apoyar en Ginebra el derecho de las personas a una vivienda adecuada, y al parecer en un raro acto de coherencia con lo que dice, reparte lujosos apartamentos y construye nuevos edificios… pero solo para militares y altos funcionarios comunistas. Mientras, las destartaladas viviendas de La Habana marginal, se derrumban sobre los cubanos de a pie, aplastándolos a veces.
En la capital, donde en el transcurso de este año se han derrumbado varios edificios causando víctimas mortales y continúan siendo evacuados edificios completos a punto de colapsar sobre sus infelices moradores, la entrega de casas a los dirigentes y militares no se detiene. Estos inmuebles son parte de la piñata que organiza el gobierno, quizás como estrategia para mantener fidelidades en estos peligrosos momentos de crisis. Con el tiempo y la ayuda del cargo que ocupan, los astutos jerarcas pasan del usufructo a obtener la propiedad de la vivienda, en ocasiones sin hacer dejación de la anterior.
Uno de los ejemplos actuales de esta práctica es el establecimiento de funcionarios gubernamentales en uno de los inmuebles construidos por la empresa Habaguanex, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, bajo el mando del poderoso Eusebio Leal. Ubicado frente al Malecón habanero, el lujoso condominio de tres plantas, con veinticuatro apartamentos, tiendas y otros servicios, se concibió para la renta a extranjeros. Sin embargo, según los trabajadores de la inmobiliaria el edificio está siendo ocupado por dirigentes del Consejo de Estado y la Fiscalía General, trasladados desde otras provincias del país.
Detalle interior del nuevo edifico de Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Detalle interior del nuevo edifico de Malecon - Foto de Augusto Cesar San Martin
Otro ejemplo reciente es el edificio concluido en el pasado mes de julio en la avenida Vento y calle L, en el municipio Boyeros. La edificación de cuatro plantas pertenece al Ministerio del Interior, según los vecinos del lugar. La construcción no se parece en nada a los pocos y horrorosos edificios de microbrigadas que se construyeron en décadas anteriores para los trabajadores. Muestra un lindo diseño arquitectónico y una calidad en el terminado que revelan lo que pudiera hacer el gobierno para la legión de cubanos sin techo que residen en albergues improvisados, algunos desde hace décadas.
La meca de estas construcciones parecen ser los edificios que la población ha dado en llamar los “Meliá MININT”, en alusión a los lujosos hoteles de la cadena española. Construidos en zonas selectas de los municipios Playa y Lisa, dan la idea clara del poder del gobierno y de la creciente diferencia de clases.
Edificio para oficiales del MININT terminado en julio en Boyeros - Foto de Augusto Cesar San Martin
Edificio para oficiales del MININT terminado en julio en Boyeros - Foto de Augusto Cesar San Martin
Lujosos apartamentos, cuyo lujo aumenta con la jerarquía militar del afortunado inquilino. Construcciones modernas, para mayor ironía levantadas en muchas ocasiones con la mano de obra de los presos, algo que ciertamente no escasea en la isla, gracias en gran medida a la labor del MININT.
Cuentan los que por allí viven que los jerarcas militares que habitan en La Coronela ya comenzaron a ejercer en el barrio la influencia de sus cargos. La Giraldilla, un complejo gastronómico ubicado allí, que comprende restaurante, piscina y discoteca, tuvo que modificar sus horarios ante la protesta de los poderosos nuevos vecinos, a quienes molestaba la música del centro.
¿Quién ha dicho que hay un enorme déficit habitacional en el país y montones de cubanos sin hogar? Que les pregunten a los jerarcas del MININT.
Mientras, para entretener a la población, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social fue investido con la absoluta -y lucrativa- potestad de entregar viviendas. Atrás quedaron los días de gloria de la archicorrupta Dirección de Vivienda. La demagógica medida debe ser vista por el pueblo como un paso de avance.
Pero el nuevo Ministerio repartidor de casas –que si aun no es corrupto, pronto lo será-, solo cumple aplicando los lineamientos del Partido Comunista sobre la construcción de viviendas “por esfuerzo propio”. O sea, entrega a los sin techo pedazos de antiguas bodegas de barrio o almacenes abandonados para que ellos mismos levanten un cuarto, casas destartaladas para dividirlas entre cuatro familias, o terrenos baldíos luego de un derrumbe. En fin, nada de apartamentos nuevos, el “combativo pueblo” debe hacerlo todo “con esfuerzo propio”, como dictan los “lineamientos”.
Los cubanos sin hogar deberán seguir esperando años, quizás la vida entera, para salir de los albergues a donde fueron a parar cuando sus viviendas fueron declaradas inhabitable, o se les derrumbó encima después de años de desidia y prohibiciones del mismo Estado que las expropió a los legítimos propietarios.
La otra opción para solucionar sus problemas habitacionales podría ser convertirse en altos funcionarios comunistas o montarse en una balsa.
acesar2004@gmail.com

La Habana agoniza por los derrumbes

por Augusto Cesar San Martin.


Edificio Majestic, en La Habana. Fotos: Cubanet.
LA HABANA, Cuba, 14 de agosto (Augusto Cesar San Martin Albistur, www.cubanet.org) – El derrumbe en enero del edificio habanero ubicado en Zanja, entre Zapata y Salud, fue la continuidad del efecto dominó que promete más colapsos de edificaciones en la capital.
Seis meses después, las ruinas del edificio adyacente causaron otra muerte y desde la pasada semana las edificaciones colindantes están siendo desalojadas ante el inminente peligro de nuevos derrumbes.
Los vecinos del edificio de cuarenta y cuatro apartamentos ubicado en Jesús Peregrino número 508, con esquina en la avenida Infanta, del municipio Plaza, sintieron los estremecimientos de los anteriores derrumbes. Narran que las sacudidas derribaron algunos adornos en las casas y resintieron las columnas y placas del edificio, cuyo estado técnico es ya crítico.
Previniendo una nueva catástrofe, las autoridades locales comenzaron a evacuar a las personas que habitan en la zona posterior del edificio, la más crítica del inmueble. Hasta la fecha han sido trasladados hacia los municipios de Guanabacoa, Alamar, Boyeros y Playa.
Otro edificio afectado en la misma dirección es el Majestic, cuya construcción data de 1920. El segundo piso del inmueble ya fue desalojado, aunque la intención es vaciarlo para su demolición.
El edificio se ubica en la avenida Infanta entre Jesús Peregrino y Salud y, aunque se encuentra en condiciones peligrosas para sus residentes, la disponibilidad de albergues en este municipio es crítica por lo que la evacuación tomara algún tiempo.
Aunque existe incertidumbre entre los vecinos de los 58 apartamentos, algunos afirman que solo se desalojaran los pisos superiores y la zona posterior del edificio, resentida por los derrumbes. Otros esperan que, por motivos de seguridad para el resto del vecindario, evacúen todo el edificio porque las columnas que soportan el inmueble están visiblemente quebradas.
Hasta el momento en las edificaciones pertenecientes al municipio Plaza las autoridades de la Dirección Municipal de Vivienda no han encontrado resistencia para desalojar los inmuebles. El estado crítico de las construcciones y las muertes recientes de personas sepultadas por los escombros han sido demasiado poderosos para los agobiados residentes.
“La Habana nos está cayendo encima y no le cae ni una piedra a los culpables”, protesta una vecina que vende sus mercancías en el portal del edificio.
“Mi casa está apuntalada por dentro. Casi no puedo dormir, cuando pasa un camión o una guagua por Infanta parece que va haber otro derrumbe”, confiesa otro vendedor, residente del edificio.
acesar2004@gmail.com

Internacionalismo proletario

Augusto Cesar San Martin.

LA HABANA, Cuba, marzo, www.cubanet.org -Cuando le hablaron a Luis de dar “el paso al frente”, estuvo entre los primeros. No entendió muy bien eso de salvar a la revolución cubana en el continente africano, le pareció muy lejos, pero confiaba en el Comandante en Jefe.
Luis Bull reside en la calle Paquito Borrero, en Palma Soriano, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Identificado con la revolución acudió a los  llamamientos de sacrificio del socialismo, para llegar al comunismo.
Poco tiempo duraron los honores y homenajes por haber sido, en dos ocasiones, internacionalista voluntario durante la guerra de Angola. Fue recibido como héroe, pero un año después ya era tratado casi como un desertor.
Todos los días da gracias al cielo por no haber perdido la vida en un acto heroico de los que invocaban sus jefes. Salir ileso de la contienda le ha permitido ver el abandono del gobierno a las familias de sus compañeros caídos en combate.
Señala que la Operación Tributo, dedicada a recibir los restos de los cubanos muertos en la guerra de Angola, fue una farsa. A lo largo del país el Partido Comunista de Cuba (P.C.C.) creó comisiones de atención a los familiares de los caídos  y combatientes.
¨Durante un tiempo prometieron resolver nuestros problemas, algunos provocados por la ausencia. Una vez que terminó la guerra y la Operación Tributo concluyó, las promesas quedaron en el aire¨; dice Luis.
Luis se siente víctima. Recuerda que a principio de los años noventa  le ofrecieron resolver su situación de vivienda. Desde entonces reclama y espera.
Acudió a las oficinas del P.C.C., el gobierno y el Comité Militar de Palma Soriano, sin resultados. ¨Ni siquiera logro estabilidad laboral; un trabajo¨, dice. Algo que también reclama.
Luis tiene una preocupación. El salario que percibe cuando labora no deja opciones, tiene que delinquir. Advierte que su aspiración  es sustentar a la familia con un trabajo estable y razonablemente remunerado.
Los días de esplendor como ¨internacionalista proletario¨, acabaron en decepción. La mentira mantenida durante tanto tiempo acabó, y le avergüenza el paso que dio en la década del ochenta.
A través de una revista censurada que le ofreció un bibliotecario independiente, conoció que en realidad el ejército del que formó parte fue la punta de lanza de las aspiraciones de dominio ruso en África. Supo que el gobierno cubano recibió de los soviéticos tres millones de dólares diarios como pago por enviar cubanos a la guerra. Además, Fidel Castro cumplió sus sueños napoleónicos.
Desde que leyó el texto, se acentuó en Luis el arrepentimiento de haber abandonado a su familia por cumplir con el llamado del Comandante.  Dice que sentirse manipulado lo ha convertido en una persona llena de rencores. Cada día tiene menos temor a enfrentar al gobierno, en una lucha que no admite reconciliación.
Aunque dice que no le interesa la política, se declara enemigo del sistema  y sus gobernantes. De ellos dice, refiriéndose al gobierno, “sólo acepto lo que me deben”. Aclara que no pide limosna.
Luis acusa al gobierno de los traumas psicológicos que padece por su participación en las guerras. Otra vez da el paso al frente, pero ahora no manejado por una ideología y su líder. Ahora lucha por su familia.

Las penurias de Pueblo Nuevo. Augusto César San Martin

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – El deterioro y las malas condiciones higiénicas caracterizan las zonas donde residen los cubanos de a pie.

El Consejo Popular de Pueblo Nuevo, en el municipio Centro Habana, con una extensión de 0.90 kilómetros cuadrados, cuenta con 28 mil habitantes. Las tres cuartas partes de sus viviendas están en mal estado. Las demás se encuentran en condiciones aceptables. Más del 7% de la población de Pueblo Nuevo vive en peligro de que sus viviendas se derrumben, y el 20% en solares o casas improvisadas.

Debido a los años de explotación, el deterioro de la red fluvial y alcantarillado provocan inundaciones que contagian las cisternas de la zona. Esta contaminación afecta la salud de la población. Las autoridades de Salud Pública del Consejo Popular han alertado de dicha situación. Según expresan, los servicios médicos de la localidad se encuentran prácticamente abandonados.

El estado de la policlínica, Nguyen Van-Troi, es deplorable tanto por la mala calidad de los servicios que presta, como por el deterioro del inmueble. Filtraciones en los consultorios, azulejos caídos, problemas en los laboratorios. Estas averías han sido generadas por la falta de mantenimiento, que se ha prolongado durante varios años.

No hay suficientes equipos de autoclave para la higienización de instrumental médico. Los directivos de la policlínica han reclamado al gobierno local la reparación de camillas, inutilizadas falta de tornillos. La falta de mantenimiento Ha provocado la suspensión de algunos servicios, como el de endoscopia.

Cada cierto tiempo, los delegados del Poder Popular deben rendir cuentas de su gestión ante los electores en reuniones públicas. La política gubernamental ofrece cobertura a estos comisarios para justificar la incapacidad del sistema. Cada cual se lava las manos y se justifica con la crisis económica y, por supuesto, el “bloqueo” del gobierno de los Estados Unidos.

Como si se tratara de otro país, las zonas residenciales donde se instalaron los funcionarios del régimen desde su ascenso al poder, muestran una realidad diferente. La buena conservación de sus residencias y la ejecución y mantenimiento de obras públicas de toda índole, definen a estos barrios.

En esas zonas de la ciudad los servicios médicos públicos funcionan bien, como si allí no hubiera llegado el “bloqueo”. Las clínicas para atención exclusiva de extranjeros y dirigentes, construidas con tecnología moderna, se encuentran en estos barrios.

Durante décadas Fidel Castro ha repetido que el socialismo era para beneficiar a los humildes. Quizás a Pueblo Nuevo, como a tantas otras barriadas donde residen los cubanos de a pie, no ha llegado el socialismo ese de que habla Castro, o tal vez sea que los que allí viven no merecen sus bondades.


Firma por la Libertad y los Derechos Humanos en Cuba.