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¡¿A Qué Espera Rajoy?! por Xavier Sala i Martín

Random Thoughts.


Las declaraciones de Mario Draghi el pasado 23 de Julio en las que decía que el BCE haría “lo que fuera necesario, y eso incluye la compra de deuda soberana española e italiana, para salvar el euro”, calmaron los ánimos de los mercados financieros y, sobre todo, los que tienen que ver con España: la bolsa española no ha parado de subir desde entonces y los tipos de interés que tiene que pagar el gobierno español y la prima de riesgo del bono español no ha parado de bajar. La sensación de pánico y desesperación que se vivían en junio y julio desaparecieron para dar paso a una calma que parecía indicar que España estaba saliendo del agujero.

La oferta inicial del BCE de comprar deuda española con el objetivo de hacer bajar la prima de riesgo fue en seguida matizada (y es que en Europa, siempre que un político hace una promesa uno tiene que esperar a la “matización de la promesa” para entender realmente lo que quiere decir): "solamente compraría deuda española o italiana si los gobiernos de esos países pedían el rescate". Pedirlo, sin embargo, implicaría que Europa les obligaría a firmar un Memorandum of Understanding en el que se comprometerían a cumplir una serie de requisitos. Dado que España ya estaba obligada a cumplir unos requisitos (en forma de recortes, objetivos de déficit y promesa de llevar a cabo reformas estructurales) a raíz del rescate de la banca, todo el mundo pensó que los requisitos del nuevo MoU no serían mucho más gravosos por lo que los mercados anticiparon que no serían un problema (aunque sí es cierto que la Troica -el BCE, el FMI y la Comisión Europea, que se encargarían de supervisar que las condiciones se cumplen- sería mucho más severa en la implementación de las condiciones ya que podrá cerrar el grifo en el caso de que no se cumpla a rajatabla).

Es decir, todo el mundo pensó que España pediría el rescate, el Banco Central Europeo compraría bonos españoles y eso reduciría las dificultades de España para financiar su déficit y la prima de riesgo bajaría. Y eso es lo que pasó: la prima de riesgo bajó, los mercados vieron que España podía estar viendo la luz al final del túnel y, por lo tanto, la bolsa subió.

Han ido pasando las semanas y el gobierno de Rajoy no pide el rescate. Tanto los socios europeos como los mercados se están volviendo a poner nerviosos. Los socios “ricos de la UE” (Finlandia, Alemania y Holanda) se están replanteando los acuerdos que firmaron el 29 de Junio en los que se comprometían a permitir que Europa financiara directamente a los bancos españoles. Y la bolsa vuelve a caer y la prima de riesgo a subir.

¿A qué está esperando don Mariano Rajoy? El presidente del gobierno español está haciendo un tour mundial en el que da lecciones en las que dice que “se debe hacer urgentemente lo que es urgente e importante y lo que es secundario, puede esperar". El problema es que lo más urgente e importante es apuntalar la recuperación y eso no se puede hacer si no se mantienen los tipos de interés a niveles que hagan que la deuda sea sostenible. Y esperar a pedir el rescate es un riesgo que España no se puede permitir. Si eso no es urgente, ¡ya me dirés qué lo es!

Una posibilidad es que España ya esté negociando, en privado y a puerta cerrada, un MoU con Europa y el FMI. Es posible que españoles y europeos prefieran negociar a la sombra porque unas negociaciones públicas y eternas que demuestren los puntos de desacuerdo pueden minar confianza y crear pánicos. Si eso es lo que están haciendo, yo me callo. Pero que lo hagan rápido.

Una segunda posibilidad es que el gobierno de España se crea su propio discurso: “la prima de riesgo está bajando porqué los mercados finalmente han visto que el gobierno del PP (a diferencia del anterior gobierno socialista) es serio y solo con ver esa seriedad, la calma a vuelto a los mercados”. Eso es lo que, ilusamente, creían antes de las elecciones del 2011. Y eso es lo que pueden estar pensando ahora. El problema con ese razonamiento es que... ¡Es mentira! Lo que explica la caída de la prima de riesgo y la subida de la bolsa de las últimas semanas es la ANTICIPACIÓN de la actuación del Banco Central Europeo. En economía y en finanzas, lo que mueve los precios y las cotizaciones no son tanto las acciones del BCE como las NOTICIAS de que el BCE actuará. Esa es una de las primeras lecciones que enseñamos en la facultad: ¡la información es lo que mueve los mercados! Y como he explicado arriba, todo el mundo tiene internalizado que España pedirá el rescate y que el BCE actuará. El día que se descubra que el gobierno de España, creyendo que ha solucionado el problema, no va a pedir el rescate, los mercados financieros van a deshacer el camino andado y vamos a volver a la situación de junio: con las bolsas desplomándose y los tipos de interés por las nubes. Ya sé que el ministro de hacienda es Montoro, pero incluso así no puede ser que el gobierno español sea tan naïf. Creo.

Una tercera posibilidad es que el gobierno esté engañando a Europa. En Agosto de 2011, cuando la prima de riesgo italiana estaba por las nubes, Silvio Berlusconi se comprometió a reformar su economía a cambio de ayuda del BCE. El BCE intervino en el mercado, los tipos de interés bajaron y todo se calmó. Luego salió don Silvio y dijo que las reformas no eran tan urgentes. Europa aprendió la lección y castigó a Berlusconi hasta hacerlo desaparecer del gobierno italiano. Mariano Rajoy puede estar haciendo una “burlusconiada”, intentando escaquearse de reformar ahora que la cosa está más calmada. Si ese es el juego, será castigado por los acreedores.

La cuarta posibilidad es que España, que en las reuniones del 28 y 29 de junio iba de la manita de Italia, esté esperando a Italia para pedir el rescate juntas y no quedar así tan marcada por el rescate ante los ojos del mundo. El problema es que Italia no está por la labor y el equipo Monti-Rajoy que tan bien pareció funcionar en junio se está rompiendo porque Italia no quiere pedir ningún rescate. Mario Monti no quiere dejar al país que ha presidido de manera provisional quebrado y rescatado. Si Italia tiene que pedir un rescate y tiene que someterse a los dictados de la troica, piensa el señor Monti, que sea el presidente que salga de las urnas quien lo haga. Él no quiere pasar a la historia como el tecnócrata que abrió la puerta a los "hombres de negro". Rajoy, pues, está solo ante el peligro. Intenta arrastrar a Italia para no quedar solo. Pero a pesar de que negociaron juntos en Junio 28 y que aquel éxito se presentó como el resultadi de la capacidad de negociación de la pareja Rajoy-Monti, Monti ya no quiere ni oir hablar de Rajoy. A ver como se las apaña solo.

La última explicación que tengo es, lamentablemente, la que más credibilidad tiene: como ya hizo a principios de año cuando pospuso los presupuestos más importantes de la historia de España hasta después de las elecciones andaluzas con el objetivo de que los votantes no le castigaran por los recortes y los aumentos de impuestos, el gobierno vuelve a priorizar al partido por delante del país. Rajoy ve que en todos los países europos en los que ha habido rescate (Grecia, Portugal, Irlanda), los gobiernos han sido obligados a dimitir y quiere aferrarse a su silla. Es más, se acercan elecciones en el País Vasco y Galicia (y desde ayer, también las de Catalunya) y presentarse a las elecciones con unos hombres de negro mirando por encima del hombro augura un mal resultado para el PP. En este sentido, puede que estén intentando posponer el rescate para después de las elecciones vascas y gallegas (y catalanas). Es decir, vuelven a comprometer al país entero para buscar un rédito electoral particular.

¿Cuál de estas posibilidades es la real? La verdad, yo no lo sé. Lo que sí sé es que si espera mucho más a pedir el rescate, los mercados se pueden desmadrar, la prima se puede volver a disparar. Que todo el mundo sepa que si eso pasa, para volver a una situación de calma, el rescate puede ya no ser suficiente y se requiera algo más. Es por ello que el retraso es tan preocupante.

Olé por los cinco puntos de la nueva ley de emprendedores de Mariano Rajoy

El Blog Salmón.


Por si no lo sabéis Mariano Rajoy ya tiene puesta en marcha la nueva Ley de Emprendedores, esa ley que prometió como salvadora en la campaña electoral y que iba a estar aprobada antes del verano. Lo que ocurre es que con el maremagnum de la crisis, la ley ha pasado un poco desapercibida por la opinión pública y apenas hemos escrito sobre ella y de las múltiples ventajas que tiene para todos.
Para todos los que estéis dispuestos a emprender un nuevo negocio, proyecto, empresa, autoempleo o cualquier otra cosa diferente al trabajo por cuenta ajena o empleo público en sus múltiples variantes, aquí os dejo los cinco pilares fundamentales de la nueva Ley de Emprendedores de Mariano Rajoy y su Gobierno:
  • El profesional autónomo financiará a las Arcas Públicas en primer lugar. Si eres arquitecto, abogado, periodista, freelance, programador o médico entre infinidad más de profesionales independientes, le darás directamente el 21% de tus ingresos a Hacienda. Cuando pasen 18 meses, ya hacemos cuentas con el IRPF pero tú eres ahora el nuevo banco que presta el dinero al Estado.

  • Si vas a contratar trabajadores, no olvides buscarte un buen abogado laboralista, porque la simplificación administrativa en la contratación se ha resuelto con un nuevo contrato de trabajo más y con una reforma laboral que nadie sabe muy bien cuál es el alcance.


  • Si ya tienes trabajadores, no olvides que tus costes de Seguridad Social han aumentado a golpe de Decreto Ley, al igual que también tus trabajadores van a pagar más impuestos en concepto de Seguridad Social. Esto es lo que tiene emprender.


  • ¿Recordáis aquella frase de los autónomos pagarán el IVA cuando cobren la factura? Venga va, era una broma. Ahora váis a adelantar más IVA con la subida al 21% sin cobrarlo siquiera. Esto es lo que tiene actuar como un banco, volviendo al punto número 1.


  • Si por algún motivo, tienes problemas de tesorería y necesitas aplazar el pago de autónomos un mes, no te preocupes porque la Seguridad Social no te va a dejar si la deuda es inferior a 1.000 euros. Eso sí, cuando llegue el día siguiente a su vencimiento y no lo hayas pagado, el recargo por impago será del 20% olvidando el 3% anterior que existía.

  • Como podemos ver, emprender en España es cada día más fácil, sencillo, rápido y fácil con la nueva Ley de Emprendedores. Un olé y gran aplauso para el Gobierno por favorecer la creación de nuevas empresas y el establecimiento por cuenta propia para los parados.

    Esa catástrofe llamada Mariano Rajoy

    Juan Ramón Rallo.



    Mariano Rajoy tira la toalla. Si alguna vez pretendió aprobar alguna reforma sensata y devolver a España a la senda de la prosperidad, desde luego lo ha exteriorizado bien poco: subidas salvajes de impuestos a familias y empresas (y en breve a consumidores), suspensión de las privatizaciones anunciadas por ZP (no hablemos ya de otras nuevas), timidísimos recortes en el gasto público (el gasto no financiero total de los presupuestos de 2012 es apenas 4.000 millones inferior que el de los presupuestos de 2011, elaborados por Zapatero), liberalizaciones de medio pelo (parcial en el mercado laboral, inexistente en el energético, educativo, inmobiliario, de transportes, farmacéutico y sanitario…) y rescate infame a la banca a costa de todos los contribuyentes.
    Ante tanto despropósito, la prima de riesgo, y el interés de la deuda pública, se han ido por las nubes, como corresponde a un país que se encuentra a un pasito de la suspensión de pagos. Sí: estamos al borde de la suspensión de pagos, pero no porque el dinero se haya esfumado de la economía mundial, no porque España tenga un problema transitorio para refinanciarse en los mercados, no porque haya una conspiración internacional de especuladores dispuestos a hundir a nuestro país. No: estamos al borde de la suspensión de pagos porque tenemos un enorme problema de solvencia –no se crean al ministro De Guindos cuando dice que “España es solvente”– que el irresponsable socialdemócrata de Mariano Rajoy no ha hecho nada por solucionar.
    Necesitábamos un sector público más ahorrador que acreditara que sabe hacer otra cosa que endeudarse sin fin; necesitábamos un sector privado no financiero con flexibilidad (de precios y de factores) suficiente como para readaptar sus planes de negocio, volver a generar riqueza y amortizar su deuda; necesitábamos un sector privado financiero que trasladara parte de sus pérdidas a los hombros de los acreedores y no de los contribuyentes. Rajoy no nos ha dado absolutamente nada de ello. ¿Acaso alguien puede creerse que un país con 6 millones de parados, una tributación cainita, un agujero financiero de 150.000 millones de euros y un déficit público estructural del 7% puede honrar sus promesas? Entiendan que, al menos, existan comprensibles dudas sobre ello.
    Y así, el timorato, pusilánime y capitidisminuido Mariano Rajoy llega a la Cumbre del G-20 con su lista de exigencias sobre la mesa: “Ya no podemos hacer nada más”, exclama deslomado, “o el Banco Central Europeo monetiza toda nuestra deuda pública o el euro se va al garete”. Zapatero sólo osó insinuar en un par de ocasiones que el BCE procediera a hacer lo que ningún inversor privado, ni siquiera los hedge funds más especulativos y arriesgados, se atreven a hacer en estos momentos: incrementar de manera muy sustancial sus posiciones en deuda pública española. Pero el irresponsable de Rajoy no vacila y arremete contra Merkel, Draghi y cuantas mentes templadas todavía no quieren diluir los monstruosos riesgos de la deuda española entre todos los tenedores, europeos y foráneos, de la moneda única.
    Acaso entiendan que todos nuestros problemas no se solucionan, ni muchísimo menos, por el simple hecho de que el BCE abra, todavía más, la imprenta, pues repito: nuestro problema no es de liquidez, sino de solvencia. Y no es un problema de solvencia derivado de los altos tipos de interés que pagamos: su naturaleza es mucho más honda. A la postre, si quedan unos 70.000 millones de euros por colocar este año, lo mismo da que los vendamos al 7% que al 3%, lo primero supondrá un coste de 4.900 millones anuales y lo segundo de 2.100: entiéndanme, mejor para las finanzas públicas españolas ahorrarse 2.800 millones de euros anuales, pero la diferencia apenas representa el 0,2% del PIB. Ese no es el problema: el problema es que cada año nos endeudamos, antes de intereses, en 70.000-80.000 millones de euros; el problema es que nuestras familias y empresas adeudan dos billones de euros (dos billones, mil veces más de lo que nos ahorraríamos si Draghi monetizara la deuda que resta por emitir este año) en unos mercados ultradesestructurados, ultrarregulados y ultramachados por impuestos; el problema es que las entidades financieras necesitan un capital adicional de, como mínimo, 150.000 millones de euros para evitar la quiebra.
    Reducir todas nuestras urgencias a la monetización de deuda del BCE no pasa de sainete. Una burla a la inteligencia de quienes tienen que comprar nuestra deuda. Porque sí, si mañana sale Draghi anunciando que adquirirá ilegalmente deuda nacional, nuestros tipos de interés bajarán, pero no porque mágicamente vuelva a confiarse en nosotros, sino porque se desatará una de las mayores especulaciones y pelotazos financieros de todos los tiempos. La cuestión es que nuestros problemas reales seguirán ahí, a la espera de que vuelvan a estallar en nuestra cara en cuanto Draghi deje de comprar deuda pública española. Porque es de suponer que en algún momento dejará de hacerlo. ¿Y entonces qué? ¿Piensa hacer el Marca reader Rajoy algo al respecto? Si no piensa hacerlo, monetizar deuda sólo provocará un agujero financiero mayor para Alemania en el futuro; y si piensa hacerlo, ¿por qué no lo hace ya? ¿A qué espera? ¿Cuál es el propósito de posponer lo inevitable? ¿O es que espera que sí sea evitable y que la crisis mágicamente escampe? Seamos serios: el agujero está ahí y no se va a ir por mucho que el BCE nos facilite el endeudamiento en perjuicio de todos sus tenedores de deuda.
    No es liquidez, es solvencia. Y Rajoy sólo alcanza a pedir liquidez, acaso porque quiera ganar tiempo. Eso sí, tiempo no sabemos muy bien para qué. Como Zapatero: huida hacia adelante sin rumbo fijo. Ya pasará la tormenta sin despegarnos de Teledeporte. Japón lleva estancado 20 años, pero Spain is different. Pues no. Las recuperaciones no llegan: o se promueven y se construyen con austeridad y libertad o sobrevienen con quitas y devaluaciones tras previo hundimiento. Rajoy, claro, a lo suyo: conservar los privilegios de la casta mientras conduce a la economía española al precipicio. Siempre nos quedará un enemigo externo al que culpar de nuestros males, ya sea Draghi o Merkel (como antes era Bush y los neocon). O, si no, un interno fantasma del pasado, ya sea Zapatero o Salgado (como antes eran Aznar y Rato). Visto el panorama, ¿cómo no mantener nuestro dinero bien alejado de este país?

    Al borde del colapso por los errores de Rajoy

    por Gabriel Calzada.



    El Estado español está a un paso del colapso financiero. El principal responsable de esta situación es Mariano Rajoy, quien en lugar de cambiar el rumbo de la política económica tras su llegada a Moncloa hace seis meses, ha agravado la situación manteniendo una línea continuista y cometiendo enormes errores en la consecución del equilibrio presupuestario, las medidas para reactivar el crecimiento y la reestructuración de la banca.
    El primer error garrafal llegó cuando el presidente mandó a Soraya Sáenz de Santamaría a anunciar el 30 de diciembre de 2011 una brutal subida de impuestos para reducir el déficit. La subida del IRPF fue tan fuerte que nos colocó a la cabeza de la represión fiscal en Europa, desincentivando enormemente el esfuerzo adicional de nuestros trabajadores más competitivos, que era una de las claves en las que confiar la recuperación. Junto al mazazo de la renta vino el subidón en el impuesto sobre el ahorro y la inversión, que el gobierno situó en el 27%, espantando a ahorradores e inversores, nacionales y extranjeros. La alternativa a este intento de tapar el déficit asfixiando a las personas que aún producían valor era plantearle a la ciudadanía que había funciones de las que hasta ahora se ocupaba el Estado que no eran fundamentales que serían traspasadas a la sociedad civil. Todo el mundo hubiera entendido ese recorte vertical con podadora. Sin embargo, Rajoy se empeñó en prometer que el Estado seguiría desarrollando todas sus funciones actuales y que el equilibrio se lograría combinando recortes horizontales con tijerillas de uña y enormes vueltas de tuerca impositivas.
    Para reactivar el crecimiento el Gobierno se limitó a realizar una reforma laboral que, si bien iba en la dirección correcta, no permitió el descuelgue automático de los convenios colectivos, el gran generador de rigideces en nuestro mercado de trabajo. Más allá de este intento de llevarse bien con ángeles y demonios, el Gobierno confió el crecimiento económico a las ventanillas de redescuento del Banco Central Europeo y a la labor de unos emprendedores que no necesitan más subvenciones del ICO sino menos trabas para lanzar y desarrollar sus ideas de negocio. Alternativamente, el Gobierno debió acometer, además de una reforma laboral más ambiciosa, una verdadera poda de restricciones a la creación y al funcionamiento de las empresas que protegen a grupos privilegiados, una reducción de tasas e impuestos a la inversión y una liberalización completa pero sencilla y rápida de mercados tan variados como el educativo y el energético. España no crecerá si no genera valor a ojos de los demandantes del mercado global y eso no sucederá hasta que mejoremos nuestra competitividad.
    Por último, al Gobierno le quedaba reestructurar el sector financiero y evitar una liquidación desordenada de bancos y cajas insolventes. Aquí el Ejecutivo optó también por el continuismo, elevando poco a poco las exigencias de fondos propios y esperando a ver si las numerosas entidades zombies del sector financiero lograban recapitalizarse soltando lastre al tiempo que seguían financiando al Estado y usando los bonos como colateral para obtener nuevos préstamos del BCE con los que nuevamente comprar bonos. La esperanza parecía estar puesta en que mientras tanto se presentara el Ángel de la Guarda a darle más valor a los activos tóxicos. Así llegó el día en el que la contabilidad creativa de algunos bancos no dio para más y el Gobierno se vio en la necesidad de rescatarles. Sin embargo, el Estado no tenía recursos para hacerlo, por lo que pidió a la Unión Europea que le rescate para él poder rescatar al sector financiero.
    En esencia, el rescate anunciado el sábado pasado consiste en que Alemania y otros países le prestan a España el crédito y la liquidez que nuestro país ya no tiene. Esa liquidez sería inyectada en los bancos con problemas para dotarles de un capital con el que reestructurar la entidad. De este modo se evitaría una quiebra desordenada. Sin embargo, de nada sirve la liquidez europea si no se ha solucionado el problema del crecimiento ni el del gasto público. España debe ahora más dinero por un préstamo recibido en buenas condiciones –pero cuya devolución requiere de una mejoría de la economía– para rescatar a una banca que a su vez está rescatando al Estado. En otras palabras, hemos intentado solucionar un problema de hiperendeudamiento tirando de más deuda sin tener claro cómo vamos a devolver ese préstamo ni todo lo que nos han prestado antes.
    La alternativa era llevar a cabo una reestructuración del sistema financiero al estilo de las que se realizan en el resto de los sectores empresariales: en lugar de rescatarlas desde fuera, hacerlo desde dentro y así no incrementar la losa de la deuda.
    El Gobierno podía haber exigido un canje de bonos y deuda de alto riesgo por acciones. Así, parte de la deuda de los acreedores de las instituciones financieras que están al borde de la quiebra se hubiera hubiera convertido en fondos propios de la entidad, saneando el balance sin afectar negativamente a la deuda pública ni al ráting y dejando a las instituciones en condiciones de reanudar sus labores crediticias.
    Apenas cuatro días después del no-rescate que desató la euforia entre los prestidigitadores de palacio, las agencias crediticias rebajan la calificación del Reino de España a un paso del bono basura y el rendimiento del bono toca el insoportable nivel del 7%, con un diferencial de 550 puntos básicos frente al bono alemán. Tras el no-rescate, que según De Guindos no era más que una generosa ayuda por la que debíamos dar botes de alegría y aplaudir con las orejas, España se encuentra al borde del colapso financiero, una situación que no puede entenderse sin los errores de Rajoy y su equipo. La nota positiva en medio de este oscuro panorama es que quizá aún estemos a tiempo de recapitalizar la banca con cargo a sus propios medios, liberalizar de un plumazo gran parte de la economía y recortar verticalmente el gasto público en un gran ejercicio de rediseño del Estado. Eso o la quiebra. Rajoy elige.

    Cómo no se debe gestionar una crisis financiera

    por Xavier Sala i Martín.

    Durante muchos años de burbuja inmobiliaria, todos, absolutamente todos los bancos españoles se dejaron llevar y prestaron excesivamente a empresas promotoras y constructoras. Para poder prestar todo ese dinero, los bancos mismos pedían prestado a otros bancos e inversores. Una vez explotó la burbuja, las promotoras y las constructoras quebraron y en lugar de devolver los créditos a la banca, devolvieron las llaves de edificios a medio construir, solares, aeropuertos sin aviones y ciudades fantasma. Aunque el valor de todos estos activos no era equivalente al dinero prestado, los bancos tuvieron que devolver el dinero que ellos habían pedido por lo que se formó un agujero financiero.
    A pesar de que todos los bancos son culpables de hacer las cosas así, algunos lo hicieron de manera más exagerada que otros. Hasta el punto de que el dinero que ellos debían devolver era superior a los activos que tenían. Es decir, estaban quebrados. Este es un punto importante: al explotar la burbuja inmobiliaria española, NO TODOS LOS BANCOS ESTABAN EN SITUACIÓN DE PELIGRO: había bancos que estaban bien y bancos que estaban mal. A partir de ahí, la política económica del gobierno ha sido tan desastrosa que está de conseguir que no solo quiebren los bancos que estaban mal sino también los que estaban b¡en y, de propina, ¡que quiebre el estado! ¿Como lo han conseguido?
    Pues no dejando que los bancos insolventes hicieran concursos de acreedores como hacen las empresas normales o directamente dejarlos quebrar. En lugar de hacerlo, el gobierno ha seguidodos políticas que han llevado al desastre. La primera ha sido la política de fusiones. Los bancos "sanos" absorben a los bancos "podridos" y crean un banco grande. La teoría es que los bancos grandes son más eficiente que los pequeños. Si eso es así, la fusión de dos bancos crea un banco mucho más grande (y por lo tanto mucho más eficiente) y las ganancias en eficiencia serán tan grandes que el banco bueno podrá absorber las activos del banco insolvente sin problemas. Es decir, la suma de las partes es mucho más grande que las partes por separado. El problema con esta teoría es que no es verdad que "grande" sea equivalente a "eficiente". Hay bancos grandes eficientes y bancos pequeños eficientes del mismo modo que hay bancos grandes ineficientes y bancos pequeños que también. Por lo tanto, las fusiones no garantizan de ninguna manera que el banco resultante sea capaz de absorber al banco insolvente. Al contrario, a menudo sucede que el banco insolvente "contamina" al solvente y los dos acaban por quebrar. Es como las manzanas: nunca se ha observado el fenómeno que al unir una manzana podrida y una manzana sana, la sana acabara curando a la podrida. Más bien siempre pasa al contrario: al final las dos manzanas acaban podridas. 
    La segunda ha sido que cometer el grave error de prometer que no dejaría caer a ningún banco, se comprometió a que si el sector privado no recapitalizaba a los bancos quebrados, sería el sector público el que tendría que poner el dinero para evitar que cerraran. Dado que el gobierno no tenía dinero (la crisis económica y su propia política keynesiana de 2009 había generado un déficit fiscal de más del 10% del PIB), la única manera que tenía el gobierno de rescatar a los bancos era a través de su propio endeudamiento. Pero esto conllevaba un pequeño problema: si la deuda pública aumenta demasiado, la probabilidad de que sea el estado español el que no pueda devolver el dinero y pagar sus deudas pasa a ser positiva. Y si existe la posibilidad de que el gobierno español quiebre, el valor de los bonos del estado en propiedad de los bancos españoles solventes se reduce, cosa que crea agujeros en los balances de los bancos buenos.
    Es decir, cuando el gobierno español dice que no dejará caer ningún banco insolvente, asume parte de la deuda de los bancos “malos” y, al hacerlo, pone en peligro los balances de los bancos “buenos”. El error del gobierno, pues, es garrafal.
    Para solucionar el problema de los bancos “malos” o insolventes, lo que se tenía que hacer era (lo he dicho mil veces pero lo voy a repetir), dejarlos caer. Convocar concursos de acreedores como si los bancos fueran empresas normales. Los que no sobrevivan, que cierren y se acabó.
    Si se decide que esa solución no es factible, entonces el rescate de los bancos insolventes NO debe comportar deuda por parte del estado español porque esto pone en peligro la solvencia del propio estado y, por lo tanto, la solvencia de los bancos “buenos” que tienen cantidades ingentes de deuda del estado (y que está valorada en sus balances como si fuera deuda segura). Es decir, si se hace el rescate con deuda pública se crea una chapuza, una bola de nieve que puede acabar solo quebrando de los bancos “malos” por falta de dinero (y recuerden que eso es, precisamente, lo que todo esta esperpéntica política quería evitar) sino que, de paso, se consigue que también quebren los “buenos” y, de paso, que quiebre el estado. Peor no se puede hacer.
    La política del gobierno para gestionar el problema del sistema financiero español, pues, (la del PSOE y la del PP) no solo no funciona sino que está arruinando al sector y, de paso, está arruinando el estado. Es hora de cambiar la dirección. Para evitar ese "bucle negativo" que existe entre unos bancos (cada vez más grandes por culpa de las fusiones) que tienen dueda del estado y un estado que se ha comprometido a los bancos, un bucle que puede acabar con la insolvencia de ambos, es que el rescate lo asuman los fondos de rescate europeos directamente. Eso es lo que Rajoy ha pedido en la reunión del G20 en México y no lo que “consiguió” con el rescate-tomate del fin de semana pasado. Como argumenté entonces, el “rescate” tomaba la forma de crédito al estado español, cosa que aumentaba la deuda pública y, por lo tanto, no podía solucionar el problema de fondo sino más bien lo podía agravar porque endeudaba todavía más al estado. El Domingo 10 de Junio, don Mariano dijo en su ya famosa y esperpéntica rueda de prensa que era un rescate sino que había conseguido un “crédito en condiciones favorables” y celebró que Angela Merkel “cediera ante las exigencias de Rajoy para que le diera dicho crédito”. Se llame o no se llame rescate, es cierto que había conseguido un crédito. Pero lejos de ser la solución, un crédito adicional al estado solo hace que agravar el problema (como ya expliqué en este blog el día en que se presentó el plan de rescate) por lo que don Mariano se equivocaba cuando decía que había conseguido la solución. Más bien estaba agravando el problema. Después de una semana de subidas estrepitosas en la prima de riesgo y cuando solamente  han pasado 9 días, Rajoy ha reconocido desde Mexico que aquella operación era un fracaso que solo ha hecho que empeorar las cosa.  El radical cambio de opinión ha venido acompañado por una petición de que los fondos europeos rescaten directamente a los bancos sin que eso conlleve más deuda para el estado español. Los europeos han dicho que los actuales tratados no lo permiten. ¡Pues que los cambien! A diferencia de las tablas de la ley que contenían los 10 mandamientos, los tratados europeos los ha escrito el hombre y pueden ser cambiados por el hombre. Claro que debe ser un hombre europeo que no quiera ir directo a la autodestrucción.
    Rectificar es de sabios y Rajoy ha rectificado, aunque con tantas opiniones y declaraciones contradictorias pronto tendremos que tratar al presidente del gobierno como a los buenos vinos: detrás de su nombre tendremos que poner una fecha: igual que un “Vega Sicila 1982” no es lo mismo que un “Vega Sicilia 1984”, un “Rajoy 10 de Junio” no es lo mismo que un “Rajoy 19 de Junio”. Y en este caso, el Rajoy 19J tiene razón que no tenía Rajoy 10J. En cualquier caso, tenga razón el Rajoy que tenga razón, la verdad es que los sucesivos gobiernos de España están dando una lección importante para las futuras generaciones de economistas y políticos: cómo no se debe gestionar una crisis financiera.

    Rajoy contra Rajoy

    Arcadi Espada.



    I
    Cuando un político ha dicho que la situación es tan grave que puede obligarle a hacer lo contrario de lo que dijo, debe abstenerse de cualquier pronóstico. Es absurdo e inútil que el presidente Rajoy diga que la banca española no acudirá al Fondo de Rescate Europeo. Él mismo ha explicado hasta qué punto es absurdo e inútil. Cada vez que el presidente hable del futuro le aplastará la losa del pasado.
    II
    El día 23 del mes corriente Rajoy hizo una petición ante las autoridades europeas: «En este momento si algo necesita Europa es certidumbre. Todos tenemos que tener muy claro que el euro va a estar siempre.» Ninguna autoridad europea le contestó. Ayer insistió en términos angustiosamente parecidos: «Sería muy importante un llamamiento claro sobre la irreversibilidad del euro. Esto es muy importante en estos momentos.» Escribo cinco horas después. Nadie ha contestado. La Bolsa está a niveles de 2003 y la prima de riesgo en un nuevo récord, eso dicen. Y la prima de riesgo es especialmente importante en el día de hoy, porque algún riesgoso habrá de prestarle dinero al Reino de España para que pague el agujero de Bankia. Estas dos súplicas sin respuesta del presidente, en menos de cinco días, son incomprensibles. Insólitas. Devastadoras. En el primer capítulo de cualquier manual para Príncipes se especifica que un político puede hacer una petición de este género a sus superiores solo cuando tenga asegurada la respuesta y que la respuesta será positiva. Es así como se fortalece un líder. Si la respuesta no está asegurada el Príncipe no hace peticiones públicas, sino sorda e irritadamente privadas. Lo contrario es perder autoridad ante los superiores, ante el público y ante los prestamistas. Y, sobre todo, ante la realidad, ante la cruel prima de la realidad: cuando uno pide a los superiores que garanticen la irreversibilidad del euro, y nadie contesta, el euro es ya un poco menos irreversible.
    III
    El presidente Rajoy solo tiene una casa. La Moncloa. La casa común. Ciertamente a veces podrá volver a su ppisito de soltero: pero solo para fiestecillas partidarias. Cuando tenga que hablar a las autoridades, a los españoles y a los mercados, y aunque sea a través de la odiosa persona interpuesta de los periodistas, debe hacerlo en La Moncloa. Verlo en su estribo del PP solo remite a la travesía de ocho años y tiene un maligno efecto melancólico: no deja uno de pensar lo que aquel Rajoy diría de este hombre disperso y vacilante, que ya parece solo reducido a sus buenas intenciones.
    (El Mundo, 29 de mayo de 2012)

    El exceso

    Arcadi Espada.



    El Gobierno tendrá problemas con la calle. La primera razón es su ministro. Solo ha dado pruebas de torpeza: sea sobre el déficit, el futuro de ETA o el exceso policial, todo lo que dice se somete a las pocas horas a su propia, y aún más absurda, rectificación. Es lógico: no hay hombre más descreído que el pastelero.
    No son públicas las razones por las que Rajoy eligió a Fernández Díaz. Una costumbre de la barata democracia española es que el presidente no se siente obligado a explicar las razones de sus nombramientos. La experiencia política fundamental del ministro Fernández es la de haber convertido a la sección catalana del PP en un irrelevante apéndice de CiU. Lo que, por cierto, continúa siendo. No es descartable que el presidente Rajoy, hombre también tentado por el dulce, que ya otrora se lo llevó de secretario a varios ministerios como el que que viaja con su dieta a cuestas, lo hubiese elegido para dedicarlo a la panificación del posterrorismo. Y puede que sea una de sus funciones, desde luego; pero nunca será la principal. En primer lugar porque ese tipo de trabajos siempre acaban siendo del presidente del gobierno; y, sobre todo, porque la calle, y por lo tanto el orden civil, se vislumbra como un grave escenario político.
    El escenario se prefigura por la casi certeza de que el PSOE va a llorar como un solo hombre en la calle lo que no supo ganar en las urnas, una táctica sentimental recurrente en la izquierda: por eso han sido siempre partidos de lucha y de gobierno. Pero que se produciría incluso sin la complicidad del tahúr. La calle se ha convertido en un grandioso plató. Como en los de su clase, todo está muy preparado: los mismos que provocan las acciones son los que las filman y dan noticia de ellas. Lo llaman periodismo ciudadano y supone un merecido cambio de paradigma: ya no solo los periodistas se hacen pasar por cualquiera sino que cualquiera se hace pasar por periodista. La calle es el contrapeso caliente de la abstracción de las noticias económicas que anegan hoy los periódicos: la calle son las historias que escriben estos días las bebitas en su primera mascletà y que convierten esta Valencia en «una caótica primavera de Praga», mientras anuncian de uno, cosas de los bautismos, que «a sus doce años ya sabe lo que es la injusticia.»
    En estas circunstancias españolas el ministerio de Interior es, sobre todo, el ministerio de Comunicación y necesita más que porras eléctricas, electrónicas. Pero necesita, sobre todo, un político que, como su presidente siempre exige y presume, tenga el valor de decir la verdad. De decir, en este caso, que Los sucesos de Valencia han sido un invento de los medios y que ése ha sido el principal exceso.
    (El Mundo, 23 de febrero de 2012)

    Con todo el respeto, señor Presidente: eso no es cierto

    Partido por la Libertad Individual.



    Por mucho que el nuevo Ejecutivo del Partido Popular se haya esforzado en justificar la aprobación de una de las mayores subidas de impuestos de nuestra historia aduciendo que España no tenía otra alternativa después de descubrirse una desviación extraordinaria de 20.000 millones en el objetivo de déficit para 2011, nos vemos en la obligación de decir clara y rotundamente que eso no es cierto, que sí existían numerosas alternativas que no pasaban ni por esquilmar a los empresarios, trabajadores e inversores de este país ni por dificultar todavía más nuestras posibilidades de recuperación.
    No es cierto que el déficit público deba atajarse simultáneamente subiendo nuestros impuestos a los niveles más altos de Europa y reduciendo gastos de una manera muy insuficiente: cabe la mucho más razonable alternativa de que el ajuste se efectúe exclusivamente por el lado del gasto. En los últimos diez años, los desembolsos de nuestras Administraciones Públicas han crecido en 200.000 millones de euros, alrededor de 2,5 veces el tamaño de nuestro déficit actual.
    No es cierto que subir impuestos tenga los mismos efectos que reducir el gasto público: lo primero destruye la cada vez menor riqueza que se le permite generar al sector privado y que mantiene en pie a este país, mientras que lo segundo adelgaza a un Estado sobredimensionado e ineficiente que se encuentra al borde de la suspensión de pagos.
    No es cierto que la ciudadanía deba hacerse corresponsable del imprescindible ajuste del déficit público: nuestras familias y nuestras empresas ya se han comportado de manera extremadamente austera durante estos últimos años, mientras que la Administración sigue gastando todavía hoy muy por encima de lo que lo hacía durante la borrachera de ingresos tributarios de la burbuja inmobiliaria.
    No es cierto que recortar los gastos vaya a agravar la situación de nuestra economía: al contrario, más allá de los efectos más cortoplacistas sobre el PIB trimestral, sanear las cuentas públicas sin incrementar la tributación de un debilitado sector privado es condición indispensable para que volvamos a crear riqueza y empleo de manera sostenible.
    No es cierto que la mayor parte de nuestro presupuesto sea intocable: es menester proceder a una restructuración completa del modelo de Estado, dando mucha más cabida a la iniciativa privada en todos aquellos servicios que hoy presta el sector público con cargo a unos excesivos impuestos y que, en realidad, no sería indispensable que proveyera.
    En definitiva, Sr. Presidente, España no necesita impuestos más altos para financiar unas Administraciones Públicas a todas luces desproporcionadas, sino un Estado mucho más austero que se sufrague con unos impuestos notablemente más bajos para así favorecer la generación de riqueza por parte de un sector privado al que, hasta el momento, usted y su partido sólo han contribuido a asfixiar con los tipos impositivos sobre la renta más elevados de Europa.

    Demoledores y deportistas

    Carlos Rodríguez Braun.



    La diputada socialista Elena Valenciano aseguró en El Paísque la derecha condena al Estado del Bienestar a la "demolición".  Pero lo que el Partido Popular ha dicho y ha hecho durante toda su existencia ha ido en la dirección contraria. 
    José María Aznar, esa supuesta fiera radical ultraliberal, no le tocó un pelo al Estado del Bienestar, y estaba muy orgulloso de que durante sus años de Gobierno la recaudación fiscal hubiese aumentado de modo de poder hacer lo propio con el gasto social y con los servicios de una Seguridad Social saneada. Durante estos últimos ocho deplorables años de la gestión de Smiley y sus secuaces el Partido Popular jamás pidió que se recortara el Welfare State. Más bien reclamó lo contrario. Cuando se votó en el Congreso de los Diputados la Ley de Dependencia, esa subida del gasto público  (y por tanto de la presión fiscal) pomposamente denominada "el cuarto pilar del Estado del Bienestar", todos los diputados del PP, todos, votaron a favor con no disimulado entusiasmo. Recuperado el Gobierno en 2011, Mariano Rajoy y su pandilla se precipitaron a subir los impuestos con el objetivo explícito de proteger y preservar (¿no lo adivina usted?)…¡el Estado del Bienestar! 
    Entonces ¿a qué juegan los socialistas con la evidente falsedad de que la derecha quiere demolerlo? Juegan a una vieja estratagema política en busca desesperada de una identidad diferenciadora: repetir incesantemente una mentira para conseguir que se transforme en verdad. El embuste de Elena Valenciano y de tantos otros pretende que un número suficiente de votantes crea que sólo la izquierda es la defensora abnegada y generosa del Estado del Bienestar, amenazado por la pérfida y liberalizadora derecha.
    Una parte de esa estratagema estriba en localizar declaraciones de los políticos de la derecha que se parezcan a un liberalismo que, en vez de significar la dignidad de las mujeres y hombres libres, puedan ser presentados como la peste del egoísmo y el caos insolidario de la ley de la selva. A esa labor se ha dedicado el filósofo Germán Cano, que en el mismo periódico encontró unas líneas de Mariano Rajoy con un aire liberal, líneas escritas hace ¡casi treinta años!
    En efecto, el hoy presidente del Gobierno publicó esto en El Faro de Vigo en 1984: "al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx, la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia". Este pecado es tan grave que Cano se pregunta retóricamente si todo lo que ha dicho Rajoy en las décadas subsiguientes en abierto respaldo al intervencionismo predominante no será un engaño…
    Nos quiere demostrar que sí, que Rajoy no es un intervencionista como son todos los políticos de todos los partidos, sino que en realidad sigue siendo el que escribió unas pocas líneas liberales en 1984. Para demostrarlo subraya que "las metáforas deportivas invaden el discurso del PP". Condena a Rajoy por hacer símiles entre política y deporte, lo que para don Germán es típicamente liberal, "un desafío apolítico de autosuperación individual", algo identificado con el mercado y por tanto, sumamente condenable. 
    Tengo para el señor Cano, aparte de la confirmación reiterada del antiliberalismo de Rajoy que él mismo ha hecho en las últimas décadas, otras tres malas noticias. La primera es que la imagen del deporte es por supuesto asimilable con el mercado en el sentido de que hay competencia, justicia y reglas iguales para todos, pero no lo es un punto esencial: en el deporte prima la noción del juego de suma cero, porque no todos pueden ganar al mismo tiempo. En cambio, esto sí que sucede con los contratos voluntarios en los mercados. 
    La segunda es que no hay nada específicamente de derechas (y mucho menos liberal) en el cultivo político del deporte. Los gobernantes lo han hecho desde los tiempos más remotos. En el último siglo es bien conocida la propensión al deporte de las autoridades fascistas y comunistas. Lo mismo ha sucedido con los gobernantes democráticos: hubo uno que llegó a autodesignarse Ministro de Deportes, cargo que simultaneó con el de Presidente del Gobierno de España.
    Y la tercera mala noticia que tengo para el señor Cano es que llega tarde a esa denuncia. El 2 de marzo de 2004 hizo lo propio en el mismo diario, y por las mismas razones, Miguel Ángel Aguilar (cf.Economía de los no economistas, LID Editorial, págs. 54 y 182). La única diferencia estriba en que Aguilar hablaba de un presidente posible y Cano de uno real.

    Falto de ocurrencias

    Por Arcadi Espada.


    He visto a Rajoy dar cuenta de los primeros nombramientos. Es un caso llamativo. No había diferencia entre el Zapatero de la campaña electoral y el presidente. Hablaba el mismo hombre. Rajoy es otro. Es aquel hombre de su fenomenal discurso parlamentario contra el plan Ibarretxe. Luego se ocultó. Ocultarse para ganar, dicen. No lo sé. Pero ganó y ha vuelto. Naturalmente sólo me refiero al aspecto. El problema de la firmeza y el sentido común es que han de refrendarlo los hechos. Pero en cualquier caso los procesos de construcción de las imágenes son fascinantes. A aquel tiempo de sangre y barro aznarista, le sucedió el semblante alegre, soft, imaginativo, femenino, jugolándico del presidente Zapatero. Luego la alegría, imaginación y tolerancia devinieron inconsistencia e improvisación. El Rajoy que ahora emerge quiere basar su mensaje, precisamente, en el realismo, la solidez y la falta de ocurrencias. Si antes se trataba de alcanzar un sueño ahora se trata de despertar de la pesadilla. 

    Se posicionan antes de que empiece el baile


    Tras los resultados de las elecciones generales del 20 de noviembre en España, los partidos políticos empiezan a  mostrar como bailarán durante la legislatura.

    Mariano Rajoy, próximo Presidente del Gobierno, dice que: "Las cosas no van a ser fáciles, pero yo creo que tenemos las ideas claras. Vamos a intentar hablar con todo el mundo, pero también tenemos que ser ágiles y rápidos en las decisiones que tenemos" y que "no es una tarea sola de un gobierno, es una tarea de toda la nación, estoy absolutamente convencido de que la voy a sacar adelante".


    María Dolores de Cospedal, Presidenta de Castilla-La Mancha, ya toma medidas:

    - Aumento de la jornada laboral de los 70.000 funcionarios de la comunidad de 35 a 37,5 horas. Reducción en un 3% bruto del sueldo. Ahorro: 100 millones.

    - Gestión público-privada de los hospitales de Almansa, Villarrobledo, Tomelloso y Manzanares. Ahorro: 37,4 millones.

    - Freno a la demanda inapropiada de los servicios sociosanitarios. Ahorro: 11,9 millones.

    - Supresión de la gratuidad universal de los libros de texto. Ahorro: 10,9 millones.

    - Reducción de la aportación a la Universidad de Castilla-La Mancha a 53,3 millones anuales.

    - Reducción de la inversión en infraestructuras. Ahorro: 134,5 millones.

    - Reducción de la aportación a la radiotelevisión regional en 12,5 millones.

    - Subasta de los Audi oficiales de los consejeros que pasarán a conducir coches de gama media obtenidos mediante renting.

    - Menús de 17 euros. Los consejeros o las personas expresamente autorizadas por ellos solo podrán celebrar almuerzos o comidas por ese importe.

    - Renuncia a las pagas extra de los consejeros.


    Soraya Sáenz de Santamaría y su equipo quieren un exhaustivo traspaso de poder.


    El PSOE de Castilla-La Mancha rechazará "en la calle y en el Parlamento" los ajustes de María Dolores de Cospedal.


    Y Cayo Lara, de Izquierda Unida, anima a la movilización 'permanente' frente a los recortes que se avecinan.

    El mandato de Rajoy. Ignacio Moncada

    Mucha gente piensa que los ocho años de gobierno de Zapatero han sido ocho años perdidos. No estoy de acuerdo. Desde luego hemos perdido muchas cosas. Pero hemos ganado algo fundamental: ahora sabemos qué es lo que no hay que hacer. Zapatero nos ha enseñado cuáles son las políticas que llevan a un país a la ruina. Y España ha aprendido. Mediante sus votos, los españoles han otorgado a Mariano Rajoy el mayor poder democrático que nadie antes había tenido en nuestro país. Un poder hegemónico, casi absoluto. El mandato que los españoles le han dado a Rajoy es claro: haz lo que sea necesario, pero sácanos de ésta. Que no se vuelva a repetir.

    Rajoy no sólo va a ser un presidente del Gobierno con amplia mayoría absoluta. No sólo no dependerá de los nacionalistas para constituirse, nombrar a sus ministros y sacar adelante un duro programa político. También tiene un poder abrumador en las comunidades autónomas y en los municipios. Así que no podrá haber excusas. Rajoy tiene todos los medios a su disposición para sacarnos de la crisis económica y de la depresión política en la que España está sumida. Se la ha dado la solución ante uno de los problemas que más preocupan en el exterior, a los acreedores e inversores, que es la capacidad para coordinar estado central, autonomías y municipios. Esto es fundamental para la tarea que tiene por delante para que España abandone, de una vez por todas, esta terrible pesadilla.

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    La disidencia cubana envía carta al presidente electo de España

    Carta abierta a Mariano Rajoy, presidente electo de España

    ____________________________________________

    La Habana, 27 de noviembre de 2011

    Sr. Mariano Rajoy

    Presidente Electo

    Reino de España

    Distinguido y muy estimado señor Rajoy:

    Con mucho agrado recibimos la noticia de su elección como próximo Presidente de España, y un grupo de disidentes y sus familiares, en representación de los cubanos que deseamos la democracia y la libertad, decidimos felicitarlo a través de esta misiva.

    Le deseamos todo el éxito que pueda alcanzar en su gestión, para llevar a su país a niveles económicos y sociales de prosperidad, como merece.

    Con la esperanza de que en el futuro las relaciones entre nuestros pueblos se profundicen, en un clima de democracia y respeto político, lo saludamos, atentamente,

    Listado de firmantes.

    Antes de entrar dejen salir. Arcadi Espada



    La prensa socialdemócrata viene empujando. Empuja a Rajoy y a Rubalcaba. Siempre por persona interpuesta, rasgo de estilo: para el primero utiliza a Merkel y los mercados, para el segundo una suerte de segundones que, como corresponde a su naturaleza, quieren ver a Rubalcaba al frente del Psoe. Estos primeros compases de la nueva época van a ser, ya dije, francamente divertidos. Ayer aún hablaban de la dictadura de los mercados y sacaban pecho para denunciar la intolerable posibilidad de que tales entes le marcaran el paso a la política. ¡La hora de la política!, clamaban. Pero hoy ya no dudan de que Rajoy deba gobernar a golpe de prima de riesgo. ¡Quia!, no solo eso. Hay uno que presa de un delirio que hasta él mismo reconoce ha visto algo que vuestros ojos no olvidarán: los mercados exigen a Rajoy que se deje de austeridades y acometa una política expansiva. Ese es el mensaje. Ahora bien, lo mas extraordinario es el ambiente general. Cómo nuestra prensa ya ha hecho por sí sola el traspaso de poderes. Buena es ella. El nuevo récord en la prima de riesgo hay que apuntárselo ya a don Mariano. Que por cierto: va a ser el presidente español con mayor número de parados de la historia. Oh, oh, lo que va a ser esto.

    Carta a Arcadi Espada 09.11.2011


    Después de ver el debate entre Pérez Rubalcaba y Rajoy, llego a las siguientes conclusiones:

    ·         Zapatero es más responsable y consciente de la situación que está pasando España que Rubalcaba.

    ·         Si Rubalcaba tuviera alguna posibilidad de ganar y cumpliera lo que anuncia, más gasto público y su petición de dos años de gracia, la caída de la economía española sería brutal.

    ·          El mayor error de Zapatero fue haberse rodeado de gente sin preparación y sin conocimiento. La prueba es que lo mejor que tienen para presentarse a estas elecciones es Rubalcaba.

    ·         Mariano Rajoy tiene dos objetivos básicos, reducir gastos y generar empleo. Creo que son ambos buenos. Pero sobre el segundo no puede actuar, eso lo haré el mercado. Aunque unas políticas austeras van a ayudar.



    Saludos cordiales.

    Rajoy promete ocho grandes reformas si gana las elecciones

    Si Mariano llega a presidente del Gobierno habrá que revisar lo dicho aquí. Que antes de ganar las elecciones todos arreglan España en dos días.


    NOTICIA

    El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha anunciado, en una entrevista concedida a Europa Press, que lo "primero" que hará cuando gobierne será presentar un "Plan Global" en las Cortes Generales que incluirá ocho grandes reformas que abarcarán los ámbitos fiscal, administrativo, energético, judicial, laboral, educativo, presupuestario y financiero. Entre ellas destacan la reducción de los impuestos que gravan el ahorro y las sociedades.

    Entre las medidas de este Plan Global habrá: una reforma fiscal con bajada de impuestos del ahorrro y sociedades, al tiempo que apuesta por trabajar para que la "renta disponible" sea como la de Alemania o Francia; una reforma de la Justicia para que los asuntos no se "eternicen"; una laboral que será la del "empleo" y no la del "despido" como "la actual"; una política energética con un "mix" que incluya la energía nuclear y una reforma de la Educación con un sistema "mucho más exigente", que reduzca el "fracaso escolar" que en la actualidad es del 30 por ciento.

    A estas se unirá la reducción del gasto público con una "reforma administrativa" de "acuerdo con todas las CCAA", para evitar que se reproduzca la estructura del Estado en 17 autonomías. "Porque no podemos gastar lo que estamos gastando, no somos ricos", exclamó.

    También fijará un límite de endeudamiento para todas las administraciones --Estado, CCAA y ayuntamientos-- junto con un techo de gasto y prestará "atención" al sistema financiero porque, dijo, "ya hemos visto los problemas que se han generado" y "aún hoy el crédito sigue sin fluir a hacia quieres generan riqueza, bienestar y empleo".

    "Lo primero que haré será presentar un Plan Global a las Cortes Generales, como ya hicimos en el año 1996", afirmó Mariano Rajoy en una entrevista con Europa Press en la que fue desgranando una a una las "prioridades".

    Así, expuso que llevará a cabo una reforma fiscal que "fomente el ahorro y la inversión" y que "en un primer momento" tendría como objetivo "ayudar a quienes generan bienestar, riqueza y empleo".

    "Lo más urgente", dijo, es la reforma del Impuesto de Sociedades, para "bajar" este tributo a las pymes y adecuar los módulos a los trabajadores autónomos "también en su IRPF". A esto añade la "reforma del ahorro".

    En su opinión, la subida de este impuesto que ha llevado a cabo el Gobierno de Zapatero es "muy peligrosa" y "puede acabar generando problemas de cara al futuro".

    También calificó de "tremendo error" la subida del IVA y se mostró a favor de rebajar el IVA de algunos sectores como el del turismo. Además, puso de manifiesto la paradoja de que uno de los "efectos" de la subida del IVA que entró en vigor el uno de julio ha sido "reducción de las ganancias de IVA en la compra de automóviles".

    Equiparación de impuestos

    En este punto, el presidente del PP quiso dejar claro que considera como un "insulto a los españoles" el planteamiento de subir los impuetos para ponerlos "a nivel europeo".

    En este sentido, argumentó que "los españoles son los terceros ciudadanos de la UE que hacen más esfuerzo fiscal" y explicó que tanto el impuesto de sociedades como el de la renta "son más altos que en el resto de países europeos".

    Mariano Rajoy, recordó, sin embargo, que los españoles "tienen salarios mucho más bajos que otros países de la UE". Por ello, considera que lo que hay que hacer, "lo que tiene que hacer el Gobierno es trabajar para que España tenga una renta disponible como la que tienen Alemania, Francia o Italia, y no subir impuestos".

    Su gobierno, dijo, también propondrá una reforma laboral "de acuerdo con las 71 enmiendas" que presentó el Grupo Popular en el Congreso a la reforma laboral que del Gobierno. "De las cuales no se nos ha aceptado ninguna", exclamó.

    Reforma laboral

    Según el dirigente popular, el Gobierno "no ha hecho una reforma laboral, ha hecho una reforma sobre el despido". "Nosotros queremos una reforma laboral sobre el empleo, son dos cosas radicalmente diferentes", exclamó y argumentó que el Ejecutivo de Zapatero "no ha hecho nada por fomentar el empleo y lo único que se ha hecho" ha sido para "confundir más las cosas y generar más dificultades, problemas e inseguridad con el tema del despido".

    En este sentido, Rajoy se mostró convencido de que el despido de 20 días por año trabajado, por el hecho de que la empresa tenga expectativa de pérdidas, será una cuestión que acabará "en los tribunales".

    En su opinión, no hay "claridad" en este asunto y es necesario que las "reglas del juego sean claras" para que tanto empresarios como trabajadores "sepan a qué atenerse". Se trata, dijo, de una reforma laboral que "no va a solucionar absolutamente nada y que no ha contado con el apoyo de absolutamente nadie".

    Pacto energético

    Una política energética con una mezcla de todas las energías será otra de las cuestiones que se incluyan en esa primera medida que adoptará Rajoy si llega a la Moncloa. En este sentido, quiso dejar claro que "sí" quiere que haya centrales nucleares porque, argumentó, "en este momento, buena parte de la energía en España viene de las centrales nucleares".

    "Tiene que haber un 'mix energético', por tanto, las fuentes de energía tienen que ser todas", exclamó y aclaró que tendrán que formar parte de ese "mix" el carbón, los ciclos combinados, las energías renovables y la nuclear. "No podemos seguir con la dependencia energética que tenemos en este momento y con constantes subidas de la luz", apostilló.

    Sobre este asunto, precisó que la negociación con el Gobierno sobre el pacto energético "va mal" porque, dijo, el Ejecutivo "es incapaz de entregar un documento en el que diga qué es lo que quiere hacer".

    "Desconocemos cuál es la posición del Gobierno en este asunto, como en tantos otros asuntos, porque en este asunto, como en tantos otros, cada día tiene una posición nueva", afirmó y remachó: "No se puede negociar con aquel que no sabe qué es lo que quiere hacer".

    La reforma de la Justicia también formará parte de las prioridades porque "tiene una enorme influencia en la economía" y los asuntos no pueden eternizarse 'sine die'".

    "Todo esto hay que presentarlo como un Plan Global en las Cortes Generales, tener una mayoría para llevarlo a cabo y dar seguridad, certidumbre y confianza a la gente", explicó el presidente del PP, quien se mostró convencido de que "así no se puede estar mucho tiempo".

    "El Gobierno no planifica, este Gobierno se escapa, huye, cada día dice una cosa, si puede arreglar un problema lo arregla, aunque al día siguiente tenga que rectificar y generar otro problema diferente", criticó.

    En su opinión, el Ejecutivo da la sensación de "absoluta provisionalidad" y apuntó que se trata de un Gobierno que incluso "desconoce si sus miembros van a seguir o no, como ocurre con el caso de los ministros de Exteriores o Sanidad". La situación, concluyó, "requiere un cambio total".