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El modelo educativo chileno sigue avanzando por Diego Sánchez de la Cruz

Liberalismo y Relaciones Internacionales.


El estudio último estudio de la OEI ha ofrecido interesantes datos sobre la situación de la educación en los países de la Comunidad Iberoamericana. La principal conclusión que cabe extraer es que, en su conjunto, los iberoamericanos valoran mejor el desempeño de la educación privada (6.5) que el de la pública (5.8). Esta cuestión no es baladí, ya que millones de familias han confiado la educación de sus hijos en escuelas no gubernamentales.
Cabe subrayar que Chile registra un excelente porcentaje de valoración para su sistema educativo privado, que ha sido canalizado mediante un modelo de escuelas chárter. Para los chilenos, la valoración de la educación privada llega al 8.1, algo que explica que en los últimos años, el porcentaje de familias que confía en este tipo de centros haya crecido notablemente.
De hecho, es uno de los países iberoamericanos donde más alumnos acuden a la educación privada: según los últimos datos de la UNESCO, este porcentaje llega al 52%, pero las informaciones recogidas en Chile durante el presente año apuntan a que el dato no ha parado de crecer, hasta alcanzar niveles del 60%.
Por etapas, la situación es la siguiente:
Un modelo que va a más
En Chile, el porcentaje de alumnos de educación secundaria que accede por primera vez a una titulación asciende a casi el 70%, un porcentaje alineado con la media española y superior al de Portugal. Para el resto de países latinoamericanos, los datos son mucho menores, lo que sitúa al país chileno a la cabeza del continente.
Los números de Chile también son especialmente buenos a la hora de evitar la exclusión de la población indígena o afrodescendiente, cuyo acceso a la educación es el más alto de toda Latinoamérica tanto en el total nacional como en las zonas rurales.
Otros parámetros de la encuesta confirman que el sistema educativo chileno registra datos ostensiblemente mejores que los del resto de la región. Lo vemos, por ejemplo, en el porcentaje de sus alumnos que obtiene una educación secundaria (el más alto) o en el número de alumnos que solamente accede a la educación primaria (uno de los más bajos).
El éxito de la integración del sector privado a la educación chilena contribuye a que el país siga liderando los índices latinoamericanos de desarrollo humano que compila la ONU cada año. De hecho, Chile está muy cerca de alcanzar en este campo a España y Portugal.
Por suerte para los contribuyentes, este progresivo avance no supone un gasto estatal elevado. De hecho, Chile gasta menos en el ámbito educativo que la media de países iberoamericanos, si bien obtiene mejores resultados.
El modelo resiste las críticas
A lo largo de los dos últimos años, dirigentes estudiantiles afínes al Partido Comunista chileno han impulsado multitudinarias protestas contra el modelo educativo chileno. Aunque estas iniciativas han ocupado las portadas de muchos periódicos, lo cierto es que el sistema educativo chileno ha salido reforzado de los ataques. No en vano, los resultados del país en todos los informes internacionales avalan que se sitúa entre los mejores de la región, destacando además su tendencia al alza.
Con  acierto, la analista del Instituto CATO Gabriela Calderón de Burgos arrojó luz sobre esta cuestión y puso los datos encima de la mesa. Su trabajo refutó muchas tesis de aquel movimiento y evidenció el creciente éxito del modelo educativo chileno:
- Indicadores como el IDH de la ONU o el Informe PISA de la OCDE sitúan la calidad de la educación en Chile a la cabeza de Latinoamérica.
- Desde 1960, la educación superior chilena ha multiplicado por diez sus niveles de cobertura. Siete de cada diez estudiantes matriculados hoy son la primera generación de sus familias que alcanza dicho nivel educativo.
- Entre las generaciones más jóvenes (25-34 años de edad) hay un porcentaje de personas con educación secundaria superior al promedio de los países miembros de la OCDE y dos veces mayor que el apreciado entre los chilenos de 55-64 años.
- Varias universidades chilenas han sido incluidas por diferentes informes entre las mejores del mundo.
Reformas pendientes
La propuesta de Reforma Educativa que ha expuesto José Piñera para su país ofrece algunas claves sobre las modificaciones que cabe aplicar al modelo chileno de cara a mejorar más aún su desempeño. Pueden consultar el documento aquí o visualizar un vídeo-resumen de la propuesta a continuación. En esencia, Piñera propone ir más allá del modelo chárter y aplicar plenamente el modelo de cheque educativo que en su día defendió Milton Friedman.

Suecia, impuestos invisibles y Estado del Bienestar

Diego Sánchez de la Cruz.



Como hemos explicado en textos anteriores, Suecia fue un país pobre hasta los años 70 del siglo XIX. En aquellos años, la Revolución Industrial y el Capitalismo permitieron que el país dejase atrás la pobreza que, hasta entonces, empujaba a miles de suecos a la emigración. Con el paso de los años, Suecia fue desarrollando una economía abierta, dinámica y competitiva.
Hasta finales de los años 40, los impulsos intervencionistas del Partido Socialdemócrata sueco habían sido contenidos. En 1950, el gobierno recaudaba el 21% del PIB y los impuestos aún no habían experimentado grandes subidas. Sin embargo, a lo largo de las décadas siguientes, el incremento de la presión fiscal fue casi continuado, hasta situar el gasto público por encima del 70% del PIB.
Muchos comentaristas han argumentado que los sucesivos triunfos electorales de la izquierda sueca legitimaban estas políticas fiscales. Sin embargo, si analizamos con cuidado las estrategias tributarias seguidas por el Partido Socialdemócrata, encontramos que gran parte de estas medidas se articuló con la creación de impuestos indirectos, aprovechando el alto grado de “invisibilidad” de estas tasas ante los contribuyentes.
La siguiente gráfica demuestra que, desde 1965, el aumento de la recaudación fue financiado vía impuestos menos evidentes para el contribuyente: cotizaciones, IVA…
La línea azul muestra que, en términos absolutos, la presión fiscal ha experimentado una subida muy notable. Sin embargo, la línea amarilla confirma que los impuestos directos se han mantenido estables, mientras que los indirectos, reflejados en la línea gris, han aumentado de forma sistemática.
Si los políticos suecos no hubiesen disparado la fiscalidad indirecta, la presión fiscal se habría mantenido por debajo del 35%. Sin embargo, este mecanismo ha demostrado su éxito a la hora de ocultar a la población la factura total de sus obligaciones con Hacienda. Como demuestran las encuestas, los suecos estiman que pagan menos del 35% de sus ingresos al fisco, cuando en realidad están comprometiendo casi el 65%.
Como recuerda el analista Nima Sanandaji, nacido en Irán pero afincado en Suecia desde su infancia, la estrategia de usar impuestos indirectos para aumentar los presupuestos públicos ha sido ampliamente discutida por economistas como Amilcare Puviani o James Buchanan. El primero predijo en 1903 lo que el segundo explicaría décadas después: recurrir a tasas “invisibles” permite aumentar los ingresos del Estado con un coste electoral menor para los políticos.
La siguiente gráfica demuestra que esta estrategia también ha funcionado en Finlandia, donde los impuestos indirectos han servido para expandir el gasto público de forma continuada.
De nuevo, podemos ver que el aumento de la recaudación reflejado en la línea azul se ha financiado recurriendo a los impuestos “invisibles”, representados por una línea gris que ha experimentado una subida neta muy considerable frente a la línea amarilla de los impuestos directos, que se mantiene mucho más estable con el paso de los años.
Un sistema así acaba por generar una cultura de irresponsabilidad. Hace treinta años, ocho de cada diez suecos se oponía a quienes usan el “Estado del Bienestar” para vivir a costa de los demás. Hace diez años, ese porcentaje había bajado del 82% al 55%.
Un sistema así estaba condenado al fracaso. Así, en los años 90, el paro saltó del 2% al 14%. El déficit público llegó a superar el 11%, mientras que el gasto público sobrepasó el 70% del PIB. Entre 1970 y 1990, Suecia pasó de ser el cuarto país más rico en el ránking per cápita a ocupar la decimoséptima posición.
Ante una situación límite, Suecia renunció al intervencionismo cerril y volvió a buscar soluciones de mercado para sus problemas. Las siguientes gráficas muestran la evolución de la libertad económica en EEUU, Suecia y Finlandia, de acuerdo con las calificaciones de los dos índices más influyentes en esta materia (publicados, respectivamente, por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal y por el Instituto Fraser y el Instituto CATO). Ambos estudios muestran que ambos países escandinavos acumulan años de reformas liberales.
Entre los cambios que ha adoptado Suecia para abrir su modelo socioeconómicoencontramos liberalizaciones sectoriales, privatización de monopolios, bajadas de impuestos, aprobación de un sistema de cheques para la educación y la sanidad, capitalización parcial del sistema de pensiones…  Hablamos, pues, de una batería de medidas que ha ayudado a que Suecia le gane el pulso a la Gran Recesión y se convierta en un ejemplo de apertura económica.
La creatividad tributaria que ayudó a financiar el “populismo del bienestar” ha sido sustituida por la creatividad liberal de las reformas que han dado un nuevo impulso al viejo Reino de Suecia.

Así arruinó Hugo Chávez a Venezuela

Diego Sánchez de la Cruz.



Los asaltos a la propiedad privada no han parado de sucederse en los últimos tiempos, especialmente a partir de 2007.
La burocracia no ha parado de crecer desde que Hugo Chávez llegó al poder. El número de Ministerios se ha duplicado.
Todos los jueces nombrados desde 2008 llegaron a su puesto sin concurso de oposición. La politización de la Justicia venezolana ha permitido la persecución política de diferentes opositores al régimen.
Venezuela es uno de los países que más difícil se lo ponen a los empresarios, tal y como demuestran todos los indicadores internacionales.
La simpatía del régimen chavista por el narco-terrorismo de las FARC es uno de los motivos que han convertido a Venezuela en un punto caliente para el tráfico de drogas.
La tasa de homicidios se ha disparado hasta alcanzar niveles insoportables, muy por delante de otros países de la región comúnmente asociados con la inseguridad, como Brasil, Colombia o México.
La inflación se ha disparado, alentada por una política monetaria expansiva e irresponsable.
El comercio con el resto de países de la región se ha hundido. Un buen ejemplo lo tenemos en los datos de intercambio comercial con el país vecino, Colombia.

El camino a la servidumbre de Argentina

Por Diego Sánchez de la Cruz.

Ilya Shapiro, académico del Instituto CATO, escribió lo siguiente sobre la lenta y progresiva decadencia socioeconómica de Argentina,
“Hace un siglo, la Argentina salía de un gobierno oligárquico para entrar en una democracia cada vez más liberalizadora y en el club de los países más ricos del mundo. Para 1930, tenía la séptima economía más grande, por encima de las de Canadá y Australia, y atraía grandes oleadas de inmigrantes procedentes de Italia, España y Europa Oriental. ¿Cómo un país tan rico en recursos naturales y humanos pasó de estar en la cumbre a convertirse en el hazmerreír de los economistas? 
La respuesta la encontramos en el corporativismo autárquico legado por Juan Domingo Perón, que destruyó el flamante sector import-export, nacionalizó los ferrocarriles y dio a los sindicatos todo el poder que quisieron (tanto, que incluso empezaron a chocar con Perón. Combine esa locura macroeconómica –que lleva inevitablemente al descontento social y a una reacción represiva del propio gobierno– con una idiosincrásica política exterior detercera vía y la apuesta por redistribución de la riqueza, y sabrán por qué la Argentina volvió al mismo saco de los decaídos estados latinoamericanos.
La Argentina padeció una serie de populismos salvajes, tanto de izquierda como de derecha, una cadena de golpes de estado, una guerra sucia entre los dos extremos ideológicos y la desastrosa Guerra de las Malvinas. La democracia retornó definitivamente en 1983, pero salvo un breve período, en los 90, la casa económica nunca ha estado en orden. Recordemos que la Argentina fue el paradigma de la hiperinflación en los 80, e incluso ahora la inflación ronda el 20% (nadie lo sabe con certeza, ya que no se puede confiar en las cifras oficiales).
Luego de una crisis económica parecida en sus efectos a la Gran Depresión y que llevó, a principios de este siglo, a una dolorosa pero necesaria corrección –entre otras reformas necesarias, se desvinculó el peso del dólar–, un presidente accidental del sur, Néstor Kirchner, comenzó a reimponer la marca peronista. De ahí el impago de la deuda soberana, el control gubernamental del sector energético, la expansión de los programas sociales y el acercamiento al modelo chavista. Tras decidir no presentarse a la reelección, Kirchner entregó la presidencia a su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, quien en esencia continuó sus políticas.
Argentina pone a prueba la teoría de que las democracias son capaces de corregir las extralimitaciones de los gobiernos. No sólo ha sido incapaz de salir del agujero negro del corporativismo, sino que se hunde cada vez más en él”.
Mary Anastasia O’Grady, columnista del Wall Street Journal, anota lo siguiente sobre la situación actual de Argentina:
“La experiencia de la Argentina de Kirchner es instructiva. Abandonó el libre mercado, aparentemente en aras de la justicia social. El resultado predecible ha sido una mayor injusticia, más pobreza y una creciente concentración de la riqueza y el poder en manos de la clase política y sus allegados. Los esfuerzos para hacer competitiva la economía han fracasado constantemente, y el nivel de vida se ha deteriorado”.
Por último, Adrián Ravier ha recopilado los diez errores capitales del Estado argentino desde el año 2003:

“1. Está claro que el desarrollo económico depende en el largo plazo del nivel de inversión. Los precios récord de los commodities generan un extraordinario estímulo para extender la siembra hacia tierras vírgenes, importar nuevas técnicas y aprovechar la ocasión para vender a China y, por qué no, a la India y Brasil. 
Pues bien, las autoridades han sumado a la ya excesiva estructura tributaria retenciones a las exportaciones del orden del 35%, que automáticamente se deducen de las divisas que ingresan en el país.
2. La mayor demanda global de nuestros productos implica una oportunidad única para desarrollar aún más las industrias relacionadas con la carne, la leche, los vinos, etc., esto es, aquellos productos en los que tenemos ventaja comparativa, lo cual eleva sus precios en el corto plazo, al menos hasta que se incremente la producción. Pues bien, el gobierno ha decidido imponer precios máximos a dichos productos, y prohibir en varios casos la exportación, con la idea de reducir los márgenes de ganancia de los productores y evitar que esos mercados reciban nuevas inversiones. No sólo eso, se ha presionado y amenazado a los empresarios que intenten subir los precios, lo cual representa un obstáculo más a la inversión.
3. El gobierno ha prohibido a las empresas la importación de algunos insumos básicos para el desarrollo de sus proyectos, y fijado en otros casos aranceles que encarecen el coste de la importación. Con esto garantizamos que las empresas afronten cuellos de botella que les impidan desarrollarse.
4. En vez de seguir el modelo chileno, el gobierno ha decidido nacionalizar las pensiones. Cien mil millones de pesos (30.000 millones de dólares) fueron consumidos en cuatro años al objeto de evitar todo posible retorno a un proyecto que durante toda una década había financiado inversiones de capital que podían generar cierto desarrollo nacional.
5. El gasto público excesivo (pasó del 30 al 45% del PIB), basado fundamentalmente en el dinero obtenido de las pensiones y en la mayor presión tributaria, genera un estímulo de demanda que produce en el corto plazo un mayor crecimiento y hasta mejoras salariales. Pues bien, el gobierno atentó contra esa mejoría imprimiendo moneda y generando inflación, lo que acabó con las mejoras en lo relacionado con el nivel adquisitivo.
6. La estabilidad monetaria se podría garantizar con una buena cantidad de reservas en dólares en el Banco Central, para emplearlas cuando fuera necesario y sostener un tipo de cambio relativamente fijo. Qué mejor, entonces, que exigir al Banco Central que utilice esas divisas para cancelar compromisos con el FMI. Eso reduce nuestras reservas… y nuestras posibilidades de captar inversores.
7. La inversión extranjera directa se ha concentrado en estos años en los países que proveen a China de los insumos que necesita para producir los bienes que después consume el mundo entero. Pues bien, el gobierno apostó por el nacionalismo y por alinearse con países como Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, lo que se ha traducido en una subida del riesgo-país y, de nuevo, en una huida de potenciales inversores. La política nacionalista tiene dos objetivos: impedir la recepción de capitales y estimular la fuga de capitales, lo cual hace inviable cualquier desarrollo a largo plazo.
8. Un país tan extenso necesita de las mejores aerolíneas, que hagan accesible el territorio a los empresarios. Las provincias sólo podrán reducir su dependencia del gasto público nacional cuando consigan inversiones sustentables de largo aliento, las cuales, a su vez, permitirán elevar la recaudación tributaria. Para evitar este riesgo que hubiera ayudado al desarrollo, el gobierno decidió estatizar Aerolíneas Argentinas y seguir una política de “cielos cerrados” para las demás compañías. Para disimular, se permitió a la chilena LAN operar en forma limitada, pero sus vuelos no representan más del 10% de los vuelos locales.
9. Otro punto fundamental para mantener a la Argentina en el subdesarrollo es evitar que el riesgo-país descienda. Para ello se necesita incumplir los compromisos adquiridos con el exterior, no pagar al Club de París y evitar todo acuerdo. Mejor aun es estafar a aquellos acreedores que esperan cobrar intereses de la deuda en torno a la tasa de inflación, para lo cual el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) se dedica a airear una tasa de inflación que es un tercio de la real.
10. También es importante impedir que el mercado laboral sea flexible. Para ello, nada mejor que potenciar los planes Trabajar y para Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, crear incentivos para mantener improductiva a la fuerza laboral, generar mucho empleo público, fundamentalmente en las provincias, y mantener una estructura de poder que garantice el triunfo en las sucesivas elecciones.

Conforme se acerca 2012, el gobierno está nervioso y ya prepara un nuevo arsenal de medidas que profundicen en el subdesarrollo. La primera ha apuntado a mayores controles para la compra y venta de dólares, lo que potenciará la fuga de capitales. También se quiere expandir el gasto público: el último presupuesto plantea un aumento del 35% del gasto nominal. Una posible Ley de Tierras, aunque inconstitucional, apuntaría a evitar que cualquier extranjero compre tierras y las explote”.

El triunfo de la esperanza sobre la experiencia

Por Diego Sánchez de la Cruz:




El 9 de enero de 2009, el presidente de Estados Unidos Barack Obama afirmó confiado que “nadie discutía” la necesidad de un “plan estatal de recuperación”. Acto seguido, la Casa Blanca propuso la aprobación de un millonario “paquete de estímulo”, valorado en más de 787,000 millones de dólares. Era evidente que la apuesta del Ejecutivo para salir de la Gran Recesión pasaba por aumentar el tamaño del Estado.
Aunque el presidente se había mostrado muy confiado, algunos le llevaron la contraria. El Instituto CATO, uno de los think-tanks más influyentes de EEUU, no tardó en encabezar la oposición liberal al gran proyecto keynesiano del gobierno de Barack Obama. Así, el CATO organizó la publicación de un breve manifiesto, firmado por cientos de economistas y reproducido a toda página por los principales periódicos estadounidenses. El texto afirmaba lo siguiente:
“Con el debido respeto, Señor Presidente, lo que afirma no es cierto. Pese a que los estudios digan que todos los economistas son keynesianos y que todos respaldamos un gran aumento en el peso del gobierno, nosotros, los que aquí firmamos, no creemos que más gasto público pueda mejorar el desempeño de la economía estadounidense. El aumento aprobado por los gobiernos de Hoover y Roosevelt no sacó a la economía estadounidense de la Gran Depresión en la década de 1930. Tampoco resolvió la ‘década perdida’ de Japón en los noventas. De tal manera que es un triunfo de la esperanza sobre la experiencia creer que más gasto público ayudará a EEUU hoy. Para mejorar la economía, los políticos deberían enfocarse en reformas que eliminen los obstáculos al trabajo, al ahorro, a la inversión y a la producción. Tasas de impuestos más bajas y una reducción de la carga tributaria siempre son las mejores maneras de utilizar la política fiscal para estimular el crecimiento”.

Un mensaje para los millonarios indignados

Por Diego Sánchez de la Cruz:



"Un grupo de 45 millonarios estadounidenses ha solicitado públicamente que se aumenten los impuestos aplicados a las rentas altas. La iniciativa reúne a personajes tan diversos como el propietario de la heladería Ben & Jerry’s o el DJ y cantante Moby. Así, este grupo lleva varios días organizando todo tipo de reuniones en Washington DC, encaminadas a convencer a legisladores republicanos y demócratas de la conveniencia de su propuesta.
Este colectivo de personas acaudaladas defiende su iniciativa como una decisión “patriótica y solidaria”. Esta curiosa definición plantea dos interrogantes: ¿Es uno menos “patriota” por pedir una reducción presupuestaria en lugar de un aumento de la presión fiscal? ¿Puede definirse como “solidaria” una iniciativa basada en la coacción política? Si creemos que la respuesta a ambas preguntas es negativa, la polémica está servida.
El mayor peligro de este asunto reside en asimilar que el Estado es la única vía de asistencia social que merece la pena. ¿Qué pasa con las iglesias y las misiones de caridad? ¿Qué hay de la responsabilidad social de las empresas, o de los programas filantrópicos? Según la retórica de estos millonarios indignados, parecería que todo lo anterior no sirve de mucho. Su mensaje apunta que pagar más impuestos es la única forma de mostrar una sensibilidad social verdadera.
Ante esta situación, la periodista Michelle Felds decidió entrevistarse con algunos de los partidarios de esta iniciativa. Educadamente, Felds les informó de que no necesitan acudir a Washington para entregarle más ingresos al IRS, ya que el Departamento del Tesoro ya dmite donaciones voluntarias en su página web. Por supuesto, ninguno de los “millonarios patriotas” quiso predicar con el ejemplo…
Lo que sí hicieron muchos de estos individuos acaudalados fue repetir las consignas de losindignados estadounidenses contra las injusticias del sistema fiscal del país… pero, bien por ignorancia o bien por conveniencia, los “millonarios patriotas” han pasado por alto algunos datos fundamentales:
- Ocho de cada diez millonarios estadounidenses son la primera generación de su familia que alcanza dicho nivel de riqueza.
- Solamente catorce de cada cien millonarios trabaja en el sector de la banca, mientras quemás del 30% de las rentas altas del país gestionan otro tipo de negocios. Los abogados, ingenieros, científicos o expertos tecnológicos constituyen más del 6% de los ricos estadounidenses. Más del 15% son doctores o se dedican a la medicina.
- Desde el año 2007, el número de millonarios estadounidenses ha caído un 39%. Entre las rentas superiores a los $10 millones de dólares, la caída es del 55%.
- Los hogares con ingresos superiores a un millón de dólares donaron más de $150,000 millones de dólares a todo tipo de misiones de asistencia social. Esta cantidad es casi la mitad del total de todas las donaciones que se produjeron en 2010.
- Después de las deducciones fiscales, los impuestos que pagan las rentas altas equivalen aproximadamente al 24% de sus ingresos, mientras que la media de los demás contribuyentes es del 11%. Además, aunque el 1% más rico gana el 16% de la renta nacional, su contribución a la recaudación del impuesto de la renta es del 36,7% del total.
Así las cosas, esperemos que los políticos de Washington ignoren las reivindicaciones de estos “millonarios patriotas” y se ocupen de los verdaderos problemas de la economía de EEUU: una sobrerregulación que asfixia a empresarios y consumidores y supone un coste superior al 12% del PIB; una concatenación de “paquetes de estímulo” y “rescates financieros” que atenta frontalmente contra el capitalismo de libre mercado; una política monetaria irresponsable que creó los problemas actuales y alimentará nuevas crisis en el futuro; un sistema de Seguridad Social que no soportará el envejecimiento de la población; y, por último, una política de seguridad y relaciones exteriores tremendamente costosa y excesivamente intervencionista.
Eso sí: no cuenten con los “millonarios patriotas” para denunciar o resolver todo lo anterior".