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100 verdades como buques

Cristian Campos.



1. Resulta tremendamente irónico que todo lo que van a firmar con su nombre esas decenas de miles de internautas que defienden la muerte de los derechos de autor y el gratis total sea su declaración de la renta.
2. Gibraltar tailandés.
3. Cándido MéndezIgnacio Fernández ToxoCayo Lara. Se podría cascar nueces con esos nombres.
4. Soy de derechas porque nada es gratis.
5. No soy de izquierdas porque prefiero pedir trabajo que caridad.
6. Jennifer Connelly es Dios.
7. Más sobre el punto anterior. “Cómo enfrentarse a una inspección de hacienda”: 530.000 resultados en Google. “Cómo ligarse a Jennifer Connelly”: 116.000 resultados. Y es que en esta vida lo urgente nunca deja espacio para lo importante.
8. De acuerdo con las tesis de Brian Greene en La realidad oculta, en algún universo paralelo existe una posibilidad infinitesimal pero no nula de que, durante el próximo debate sobre el estado de la Nación, Rajoy le suelte a Rubalcaba la frase “cierra el pico, hippie”.
9. Las secciones de cultura de los diarios españoles no valen ni para envolver sardinas desde que las abarrotan adolescentes cuyo mapa de la vida es Sexo en Nueva York. Es lo que suele ocurrir cuando decides amortizar a las becarias de la sección de moda.
10. Las diez mejores bandas sonoras originales de lo que llevamos de siglo son 1) Drive, de Cliff Martinez, 2) El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, de Nick Cave y Warren Ellis, 3) La red social, de Trent Reznor y Atticus Ross, 4) Drokk, de Geoff Barrow Ben Salisbury, 5) Bellflower, de Jonathan Keevil, 6)Mulholland Drive, de Angelo Badalamenti, 7) La niebla, de Mark Isham, 8) Origen, de Hans Zimmer, 9) El libro de Eli, de Atticus Ross, y 10) Nunca me abandones, de Rachel Portman. La mejor de la historia es, obviamente,Blade Runner, de Vangelis.

Qué ilusión

Arcadi Espada.



  Querido J:
Este martes estuvo la presidenta Aguirre donde Herrera. Es costumbre de la casa que los periodistas de la tertulia cierren la entrevista con sus preguntas. Yo fui el último. Le pregunté qué haría si estuviese en su mano responder a la pitada que los nacionalistas catalanes y vascos preparaban para un partido de fútbol que debía celebrarse en Madrid. La presidenta dijo que haría lo de Sarkozy: avisar de que suspendería el partido si el himno era menospreciado. En pocos minutos su declaración ya estaba en las web noticiosas. Y en menos de una hora ya la decoraban las reacciones y los análisis. Dominaban estas dos conclusiones:
1. En vez de hablar del déficit se puso a hablar de fútbol.
2. La pregunta estaba perfectamente preparada. Se trataba de desviar la atención del déficit y de la huelga de enseñanza.
Como de costumbre las dos conclusiones tenían el marcado inconveniente de los hechos. La entrevista había durado 15 minutos: 12 se habían dedicado al déficit y 1 minuto al fútbol. La otra conclusión me afectaba directamente: si la pregunta estaba preparada yo había tenido que prepararla, en corrompido conciliábulo con la presidenta. Las dos conclusiones se consolidaron en la web y luego pasaron a los periódicos en forma de prestigiosas mentiras analíticas.
Así pues, y ya adaptado a mi inesperada condición servil, decidí escribir en mi blog Making of de Aguirre y su valet. Utilicé esta última palabra en lugar de criado, porque me pareció más acorde con la filiación aristocrática de una Gil de Biedma y porque soy un pedante francés. La primera parte de mi anotación era una refutación objetiva de que la presidenta no hubiera hablado del déficit. Era sencilla de escribir y sencilla de entender. La segunda era más complicada. Hubiera podido limitarme a decir que yo había hecho mi pregunta sin conciliábulo alguno. Pero, en primer lugar, me daba asco. Responderles así no era más que una forma de legitimarles. ¡De tu palabra contra la mía! Incluso podría aparecer el vaticanista: «Bien. Se trata de opiniones, todas respetables.» En segundo lugar había un problema de eficacia: diciendo modosamente «yo no lo hice» nadie iba a enterarse. El susurro calumnioso requería el estruendo pirotécnico. Por último, last but…, estaba la cuestión de estilo de la que hemos hablado tantas veces. La banda aviar amenaza con hacer del periodismo un erial de significación donde solo pueda hablarse su lenguaje recto cular de 140 palabras y donde la ironía, los juegos de palabras, los atajos semánticos y la libidinosa intertextualidad estén severamente proscritos. No me da la gana; y lo que aún es peor: no me la dará. ¡Como si el vulgo no tuviera pozas donde abrevar! A medida que se prohíbe cualquier relación entre el lenguaje y la inteligencia es más difícil comprender la letra pequeña de las hipotecas. Y así nos va, que diría Sopena.
Por lo tanto, y tras las cifras objetivas, venía este párrafo:
«La intervención de la presidenta estuvo perfectamente preparada. Alrededor de las ocho de la mañana, uno de los participantes en el programa, cuyo nombre por el momento voy a callarme, recibió una llamada de la señora Aguirre. Dios sabe cuánto me repelen los diálogos en el periodismo, pero esta vez tengo íntimas razones para hacerlo.
—Oye, que esta mañana voy a estar donde Herrera.
—Qué ilusión, yo también, presidenta.
—Ya lo sé. Que me preguntes por el fútbol y lo que preparan los nacionalistas, por favor.
—No tenías ni que decírmelo, presidenta. Bueno soy yo.
—Hala, hasta luego.
—Hasta luego, presidenta.
Y así se hizo. La antífrasis.»
Solo con recordar, como recordaba la España frascuela que murmura y que calumnia, que era yo el que había hecho la pregunta (y se incluía un link al corte de voz), el texto ya dejaba ver su razón grotesca. Pero además estaban estas marcas chocarreras, cortesía obligatoria para el que queriendo entender pudiera: íntimas razonesdonde Herreraqué ilusiónni que decírmelo presidentabueno soy yo. Por último, y dado que la ironía (alcohol glorioso que permite ver doble: lo que es y lo que no es), no debe, en los periódicos, sostenerse en la ficción, escribí la palabra antífrasis, ese animalito singular que para decir una cosa elige su contraria.
Como esperaba, al poco aparecieron los primeros despeñados, que ni al último agarradero de la antífrasis habían podio sujetarse. Destacaban los que desde el minuto uno habían creído en el conciliábulo corrupto con la presidenta. ¡Allí estaban, celebrando su perspicacia, y ya lo decía yo! Cada vez que caía uno de sus tweets era como si les viera meterse un torrezno de cianuro. Se confirmaba algo que traía el Times del lunes sobre el spoiler, esa práctica de explicar la película a quien aún no la ha visto: el suspense sobrevive a la certeza. Y ya no digamos si se probaba el llamado sesgo de confirmación, esa tierna característica humana que consiste en ver sólo aquello que creemos. Naturalmente, algunos héroes de la lectura, y el primero el ciudadano Mario Cobo, alertaron en seguida sobre el sentido real del texto. ¡Pero quién iba a privar a los creyentes de su orgía! El periodismo ciudadano sólo se parece al periodismo en que tampoco deja que la verdad le estropee una buena noticia. Aún estaba por verse, sin embargo, el prodigio principal. Y era el de la presidenta Aguirre queriéndome desmentir («es falso de toda falsedad…») con un tweet. Por un momento me turbé: si la señora Aguirre desmentía mi post desmentía la antífrasis. ¡O sea que todo sería cierto! Otro torrezno.
A la hora en que te escribo el paisaje demolido es una pura maravilla. Se han juntado dos segregaciones. Por un lado los que crucifican a la presidentaescriben: «Cómo Aguirre preparó su declaración sobre la final de la Copa» Por el otro están los que van a morir por ella: «Arcadi Espada se inventó que Esperanza Aguirre pidió que le preguntaran por los pitidos de la final de Copa.» Dos espléndidas y catastróficas mentiras que igualan a los irreductibles. Divertidos, y merecidos, efectos colaterales de la verdadera batalla librada y ganada. Porque los cerúleos analistas que diseminan con impunidad el venticello de la calumnia y que van macerando la opinión pública con insinuaciones, sugerencias, medias verdades y toqueteos, y a los que es difícil desmentir por la naturaleza amagada, filistea y flatulenta de su prosa, esos tipos se han quedado esta vez con el seis doble ahorcado.
Un último favor te pido, querido amigo. Ya que coincides alguna vez con la presidenta Aguirre, y si se da la oportunidad, quiero que la tranquilices y le asegures, con la garantía de Antífrasis, el animalito paradójico, que la pregunta formulada rozando las nueve horas del martes 22, allí donde Herrera, no la pactó con nadie, incluidos sus valets.
Sigue con salud.
A.
(El Mundo, 26 de mayo de 2012)

El Peor Enemigo de España...

Xavier Sala i Martín.



El Peor Enemigo de España...
A ver. Pensemos. Si el peor enemigo de un país diseñara un plan para destruir su economía, ¿qué haría? Supongo que intentaría destruir sus instituciones más importantes para sembrar la desconfianza entre los ciudadanos. De esta manera, éstos dejarían de consumir e invertir y la economía entraría en proceso de depresión profunda.
La estrategia podría empezar por desprestigiar a la primera autoridad del país (sea rey o presidente de la república) llevándole a cazar elefantes con una señorita alemana mientras su esposa se dedica a buscar huevos de pascua en Grecia. En medio de la cacería le obligaría a resbalar y a romperse la cadera para que tuviera que volver con urgencia a su país y así todo el mundo se enteraría de cómo se gasta decenas de miles de euros en un momento sus conciudadanos se hunden en la miseria. Eso, además de convertirle en la mofa de todos los programas cómicos de televisión y de radio, empezaría a sembrar dudas sobre la conveniencia de tener ese tipo de jefe del estado. Muchos pensarían en la abdicación.
Luego pondría a un gobierno sin la menor idea de cómo solucionar los problemas económicos de su país. De hecho, yo haría eso durante dos legislaturas seguidas y con partido distinto en cada una de ellas. Eso demostraría que la incompetencia no es de un solo partido sino de la clase política en su globalidad. Los sucesivos gobiernos negarían las crisis económicas y se quitarían de encima las responsabilidades dándole la culpa de todo a los extranjeros malignos. En lugar de anunciar un plan de acción global que diera confianza a los ciudadanos sobre su capacidad de sacarles del atolladero, marcando un rumbo claro y una estrategia sensata, anunciaría reformas a cuentagotas (por ejemplo una cada semana) y sin una coherencia de conjunto. Incluso se podría anunciar, sin que a nadie se le escape la risa, que se va a luchar contra la evasión fiscal en la misma rueda de prensa en la que se anuncia una amnistía fiscal para los evasores a gran escala. Ah! Y sería importante violar constantemente las promesas electorales que le llevaron al gobierno. Para destrozar el país, la gente tiene que perder la confianza en la democracia y en los políticos y la mejor manera de conseguirlo es el incumplimiento sistemático y patológico de todas las promesas electorales.
A continuación exigiría que todos los partidos del parlamento siguieran una regla simple: "vota siempre lo contrario de tu adversario incluso cuando tu adversario tiene razón", es más, "vota contra tu adversario, incluso cuando propone lo mismo que proponías tu en la anterior legislatura cuando los papeles de gobierno y oposición estaban cambiados". Es crucial que la ciudadanía pierda la confianza en la posibilidad de que los que mandan tienen algún tipo de principio que no sea "mantenerse en el poder y destruir al adversario a toda costa".
Seguiría por poner en cuestión a los más altos órganos del poder judicial. Suspendería de su puesto por espionaje al juez más mediático del país evidenciando la relación entre jueces e ideologías políticas. Y acto seguido, haría que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial se gastara dinero público para financiar sus vacaciones privadas justo en el momento en que alcaldes, presidentes de comunidades, presidentes del parlamento y altos cargos de todas las administraciones del estado están siendo juzgados por corrupción, precisamente por esos tribunales. La desconfianza en la justicia es el mecanismo más seguro para hundir a un país.
Una vez desacreditado el jefe del estado, las altas esferas de la política y la justicia, iría a por las élites económicas. En este sentido, lanzaría un ataque contra uno de los empresarios más prestigiosos del país, posiblemente un banquero, y después de descubrirle cuentas de miles de millones de euros en paraísos fiscales, no le castigaría públicamente. Es más, haría que el gobierno indultara a uno de sus altos ejecutivos de unos cargos de los que había sido condenado en sentencia firme. Eso demostraría a todos los ciudadanos cazados y castigados por evadir unos cuantos euros de IVA cuando contrataron al fontanero para que arreglara sus cañerías, de que en este país todavía hay clases.
El siguiente paso consistiría en meter decenas de miles de euros de dinero público para evitar la quiebra de unos bancos y cajas que gestionaron pésimamente una burbuja inmobiliaria, justo en el momento en que pidiera sacrificios de miles de millones de euros a los ciudadanos. Es esencial que la gente confunda mercado con amiguismo a la hora de sembrar la desconfianza en las instituciones económicas.
Sin abandonar el terreno económico, pondría a un secretario de estado del partido del gobierno a controlar el Banco Central. Hay que demostrar que la entidad supervisora independiente es, en realidad, dependiente de los partidos políticos. Es más, obligaría al gobernador del Banco Central a hacer un tour por el mundo sacando pecho y explicando que el sistema financiero de ese país es el más robusto del mundo. Una vez hecho el bocazas, le obligaría a quedarse en su puesto para que asistiera a la descomposición en cámara lenta de ese "magnífico" sistema.
Tampoco pasaría por alto la oportunidad de obligar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a colaborar con el Banco Central para impedir que se publicaran las cuentas de una de los mayores Bankios del país, cosa que hubiera impedido que miles de ahorradores perdieran su dinero comprando acciones y preferentes de un animal que hace tiempo que está muerto por culpa de su mala gestión. Hay que conseguir que los ciudadanos de a pie pierdan sus ahorros si se quiere hundir al país y no hay que dejar pasar la oportunidad de que las entidades supervisoras que en teoría los protegen como el Banco Central y la CNMV, contribuyan a arruinarlos.
Y finalmente, impediría a toda costa que el capitán del navío saliera en la televisión, en horario prime time, a explicar a sus ciudadanos qué está pasando. Impediría que explicara por qué todas las instituciones del país se están deteriorando. Impediría que convenciera a los ciudadanos que los sacrificios que se están haciendo van a tener su recompensa. Impediría que animara a los que lo pasan mal y que diera confianza sobre el futuro de todos. Impediría que hiciera público su plan y el de sus socios europeos sobre cómo van a sacar al país del borde del abismo. Eso sería la puya definitiva: no hay nada que provoque más pánico a los pacientes que el silencio de los malos médicos. El doctor que crea confianza no es el que se esconde y calla sino el que sale a la palestra y, tras explicar claramente el diagnóstico, le revela al paciente la solución.
¡Si! Ese sería el plan que diseñaría el peor enemigo de uno. Curiosamente, y sin que tenga nada que ver, mientras escribía esta nota me ha venido a la mente un país aleatorio: España. Y releyendo la nota, creo que debo llegar a la siguiente conclusión: el peor enemigo de España... es España.

No cabe un tonto más en España

Santi González.



El titular que reproducimos arriba corresponde a la primera edición de El País, corregido en la segunda por la necesidad de acoger la adelantada proclamación del Real Madrid como campeón de liga, tras vencer al Athletic por 0-3. Al leerlo, me ha venido a la cabeza la definición de periodismo que hacía Cherterton: “El periodismo consiste en contar que Lord Jones ha muerto a gente que previamente no sabía que existiera Lord Jones”.
Yo mismo no imaginaba que se podía aprobar la ESO con tres suspensos. Creo que esto explica cuál es uno de los principales problemas de nuestro sistema educativo, junto al hecho de haber tenido cinco grandes leyes educativas en los últimos treinta años. Hace días tuve noticia de la existencia de otro Lord Jones, gracias a este titular que pueden ver aquí a la izquierda.
Ahora vean la noticia que por esas fechas ofrecía Deia sobre la insumisión de los estudiantes de la UPV ante las reformas, servida con el lenguaje desgarrado y la sobrecarga semántica que son habituales desde hace años. A la razonable iniciativa de  hacer que los estudiantes que no aprueben paguen tasas más altas por sus matriculaciones sucesivas en la misma asignatura, le llaman ‘criminalizar’. No ya ‘penalizar’ o ‘castigar’.
Nadie, si siquiera el ministro, que yo sepa, ha defendido el aumento de las tasas y la ‘criminalización’ de los estudiantes vagos con un argumento de estricta justicia y de igualdad. No es justo que las tasas universitarias, pagadas en su mayor parte con dinero público, subvenciones a los hijos de las clases media-alta y alta que son, los que más cursan estudios universitarios. esto es así en toda Europa, pero especialmente en España, donde un fracaso escolar del 30% se ceba casi absolutamente en la clase baja  y media-baja. ¿Es justo que se subvencione a las familias de rentas más altas los estudios de sus hijos?¿A esto le llama la izquierda igualdad?¿No será más justo que las matrículas se aproximen más a su coste real y que las becas no sean para promocionar medianías, sino favorecer la excelencia y pagar los estudios de los hijos de familias modestas que sean capaces de sacar un 6 de nota media?

Y luego dirán que la cultura digital no ha producido ná

Arcadi Espada.



Yo cada vez que veo a Jeff Jarvis en el diario me pongo de buen humor. Qué tío. Debe de hacer una década ya que los medios empezaron a recoger sus nimiedades y por el aspecto que tiene cada vez se las pagan mejor. Cuando me pregunto qué ha dado de sí hasta ahora la cultura digital siempre pienso en el simpático Jeff. Ha dado nuestro Jeff! Pagado, eso sí, por la industria analógica: los periódicos son, han sido, tan dueños y señores que hasta se permiten tener en nómina a su sepulturero. Hoy chapurrea con su plácida entrevistadora sobre dos asuntos. Uno, el derecho al olvido. Dice "depende", el figura. Toda esta tramoya, complejísssssssssima, del derecho al olvido digital se resume en lo siguiente: ¿Si yo escribo una carta y se la envío a alguien tengo derecho a borrarla? Así son los debates de los niños. El segundo asunto forma parte de su acoso lubricante al periodista. Parece que la Bbc exige a sus empleados que publiquen sus exclusivas en el sitio web de la compañía antes que en su twitter privado. A Jeff le parece mal. "No creo en las restricciones (...) BBC cree que así conserva el prestigio de su marca, pero ahora cada periodista también es una marca." Esto de la marca es, sin duda, una cosa estupenda. Sobre todo cuando han de financiarlas los no logo es decir, el público que celebra y canturrea a nuestro hombre. Por lo demás, no quiero acabar este óbolo a nuestro Jeff (de eso vive, de que incluso alguien como yo lo tenga en boca) sin subrayar la profunda reflexión que abre su entrevista a cuatro columnas:
"Todos los negocios van a ser sociales, desde la pizzería al cine"

Toma Hawk.

LEY 12/2007, de 26 de noviembre, para la promoción de la igualdad de género en Andalucía

Artículo 50.2:
"Asimismo, los poderes públicos de Andalucía, en coordinación y colaboración con las entidades locales en el territorio andaluz, tendrán en cuenta la perspectiva de género en el diseño de las ciudades, en las políticas urbanas, y en la definición y ejecución de los planeamientos urbanísticos."

Fuente: Arturo Pérez-Reverte.

Peña Nieto, el candidato presidencial del PRI que no sabe nombrar tres libros

Por Jacobo G. García.




En los seis años que Enrique Peña Nieto lleva preparándose para gobernar pocas veces había pasado cinco minutos tan angustiosos. Al menos a la vista de todo el mundo. Tampoco jamás las 'redes sociales' habían sido tan demoledoras con un candidato: "Mucho Face y poco Book", "El colmo de Peña Nieto es haber nacido bajo el signo de LEO" o "Lectura de Peña Nieto: 'Tengo un sueño' de Martin Burger King", son algunos de los twitter que siguen circulando.


La pregunta y la no respuesta del candidato es lo más visto y comentado del fin de semana, todas las webs de información general del país llevan el tema en portada y los noticieros más vistos han incluido las respuestas del candidato a la pregunta hecha por ELMUNDO.es.


Y es que Enrique Peña Nieto, el hombre que lidera con gran ventaja las encuestas para convertirse en el próximo presidente de México, fue incapaz de citar el sábado en la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) tres libros que hayan sido importantes en su vida. "Pues he leído varios, desde novelas, que me gustaron en lo particular. Aunque difícilmente me acuerdo del título de los libros. La Biblia es uno", dijo el líder del PRI tratando de salir del apuro.


Durante cinco minutos él mismo se fue enfangando en un circunloquio que incluye frases memorables: "Me gustó la Silla del Águila de Enrique Krauze (cuando en realidad es de Carlos Fuentes), he leído la Biblia, pero no toda" o "las lecturas históricas son de mi particular agrado" (o sea, que le gustan). Y así durante cinco interminables minutos en los que, nervioso y dubitativo, miraba a sus colaboradores en busca de ayuda. Ellos miraban a los lados, se rascaban la cabeza o le hacían gestos con los dedos a la altura de la boca para que cortara con la respuesta. La carcajada en la sala ya era ostensible. También lo sudores fríos de la primera fila.


Sólo diez minutos antes de la rueda de prensa, Peña Nieto, llegaba de hacer un derroche escénico digno del mejor Barack Obama. Durante 45 minutos habló de la cultura, de abrir Pémex a la empresa extranjera, de acabar con la pobreza, de invertir en seguridad y de fomentar la educación y la cultura. Tres cuartos de hora de tono convincente y sin interrupciones. Sólo las cadencias justas para el aplauso y el vaso de agua. Tres cuartos de hora de dedos abiertos, dedos en forma de círculo, y dedos apuntando al oyente.


Cualquiera que estuviera sentado en el salón tres de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL), se sentiría un enano ante aquel hombre inmaculado y engominado de 45 años que reparte gestos y miradas convincentes. Su mujer, 'La Gaviota', sentada en primera fila, de satén y volantes café.


Pero en diez minutos todo se vino abajo. Peña Nieto se presentó a su primera rueda de prensa, en la que fue durante esta semana la catedral del español, la FIL, sin saber pronunciar tres autores. Ni siquiera pudo mencionar el libro que acaba de presentar: "México la gran esperanza". Sólo una semana antes, en ese mismo lugar, habían estado hablando dos premios Nobel.


Repercusión en Internet


A partir de ahí el tema se convirtió rápidamente en lo más visto (trending topic) durante tres días seguidos (#LibreríaPeñaNieto) y más de 60.000 tuits han circulado por la red en las últimas horas. Paralelamente se desató una tormenta interna que incluye desde las disculpas de Peña Nieto por su error, el indignado mensaje de su hija llamando "prole" y "bola de pendejos" a los que llaman ignorante a su padre y de nuevo las disculpas del padre. Y toda vía Twitter. Dos veces en un mismo lunes.


La oposición también fue implacable: "México no puede volver a ser gobernado por un analfabeto. Al menos pudo citar Blanca Nieves y los siete enanitos", expresó Porfirio Muñoz Ledo (PT), presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores. "Estamos ante el inusitado caso de un hombre que ha 'escrito' más libros de los que ha leído", ironizó el perredista Mauricio Toledo, secretario de la Comisión de Hacienda. Desde el PAN Luis Enrique Mercado, señaló que Peña Nieto se reveló como "una figura creada en un estudio de televisión".


Para la oposición ha sido el mejor argumento para atacar al hombre que está a más de 15 puntos de Andrés Manuel López Obrador. Para muchos votantes fue la constatación de que cuando Peña Nieto se bajó del atril se encontraron... la nada. Otros encontraron una forma de divertirse: "Si Bruce Lee, ¿por qué tu no?", "El autor favorito de Peña Nieto es Gael García Márquez". Pregunta: ¿Qué opina de "La naranja mecánica"? Respuesta: No estoy de acuerdo con los transgénicos... (@edgarseis) o ¿cuál es su libro favorito? El Decamerón Díaz (@alconsumidor)

Not-from-the-Onion Quotation of the Day… Donald Boudreaux

… is from this enlightening essay by the great Amity Shlaes; the woman quoted just below is a student at Harvard University, one of several of who recently walked out of Greg Mankiw’s EC10 course:


“I’m someone who lives below the poverty line, my family’s extremely poor.  And having a class like this that promotes gaining at the expense of millions of people disturbs me and bothers me at my core,” freshman Amanda Bradley told National Public Radio.
There you have it, folks!  In today’s America, even some poor Americans – people who admit to living “below the poverty line” – are enrolled at Harvard University.
(I wonder if Ms. Amanda Bradley is aware of the irony of her lament.)

Don Boudreaux November 15, 2011 at 10:33 pm



Daniel: You do not find it ironic that someone who can afford to spend time attending college complains about being “extremely poor”? No one who attends college – whether it be Harvard or Northwest South Dakota Community College – is “extremely poor” by any sensible definition of that term. That this young woman attends Harvard – even if on a full-paid scholarship – only reinforces the fact.
This young woman is oblivious to the enormous wealth she and her family have that allows her to spend time into her twenties reading books and studying (and also, in her case, pontificating in Harvard Square about how hard her life is).
She is not “extremely poor” – or even “poor” in any absolute sense – given that her family can afford to allow her to take time away from helping the family in order to pursue collegiate studies. She’s astonishingly rich. And the fact that she can identify a handful of other people who are even more astonishingly rich than she is does absolutely nothing to render her assessment of her material state correct (although it does reveal that her knowledge of history or of the plain meaning of words (or both) is appallingly deficient).


From Cafe Hayek.

Not From The Onion. Alex Tabarrok

Here’s an astounding illustration of my argument that “American students are not studying the fields with the greatest economic potential.”

The Nation: A few years ago, Joe Therrien, a graduate of the NYC Teaching Fellows program, was working as a full-time drama teacher at a public elementary school in New York City. Frustrated by huge class sizes, sparse resources and a disorganized bureaucracy, he set off to the University of Connecticut to get an MFA in his passion—puppetry. Three years and $35,000 in student loans later, he emerged with degree in hand, and because puppeteers aren’t exactly in high demand…he’s working at his old school as a full-time “substitute”…[earning less than he did before].  
…Like a lot of the young protesters who have flocked to Occupy Wall Street, Joe had thought that hard work and education would bring, if not class mobility, at least a measure of security…But the past decade of stagnant wages for the 99 percent and million-dollar bonuses for the 1 percent has awakened the kids of the middle class to a national nightmare: the dream that coaxed their parents to meet the demands of work, school, mortgage payments and tuition bills is shattered.

What astounds me is not that someone could amass $35,000 in student loans pursuing a dream of puppetry, everyone has their dreams and I do not fault Joe for his. What astounds me is that Richard Kim, the executive editor of The Nation and the author of this article, thinks that the failure of a puppeteer to find a job he loves is a good way to illustrate the “national nightmare” of the job market. Even in a wealthy society it’s a privilege to have the kind of job that Kim thinks are the entitlement of the middle class. And, as Tyler says, we are not as wealthy as we thought we were.

In considering the plight of the puppeteer lets also remember that millions of the unemployed would be grateful to have a job that they don’t like.


De enanas y otros marrones varios... Sergio L. Palacios

Y aquí viene otra de las joyas de la corona. El director de la misión, les comunica a los intrépidos astronautas (que resultan ser, oh casualidad, Kittner y Emerson) que debido al aumento de la masa de la Luna (ahora pesa el doble que la Tierra) tendrán muchas dificultades para moverse por su superficie, ya que allí ya no pesarán seis veces menos que en la Tierra (como era habitual antes de la colisión) sino el doble. No debe tener muy fresca su formación científica del instituto, pues de sobra es sabido que la gravedad en la superficie de un planeta, satélite, estrella o lo que sea, no depende únicamente de la masa de éste, sino también de su radio. Cuando el cálculo se hace correctamente, es decir, cuando se atribuye a un objeto del tamaño de la Luna una masa doble de la terrestre, resulta que su gravedad se hace 160 veces mayor o, lo que es lo mismo, casi 27 veces más grande que la existente en la superficie de la Tierra. A ver quién es el guapo que se mueve con gracilidad cuando su cuerpo pesa 2.000 kg.


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¡¡¡Fotosíntesis!!! Antón Uriarte

Y decidió Dios que con luz, CO2 y agua reverdeciera la Tierra,
que antes era roja y negra, y a esto le llamó fotosíntesis,
y dictó su fórmula de forma simple para que fuese entendida por todas las gentes
CO2 + H2O + luz = Carbono orgánico + O2

Y le sobró oxígeno y decidió que éste sirviese para oxidar, quemar y dar energía
a toda la vida verde que había creado. Y brindó con vino.

Y a los ecologistas no les gustó nada.



What do we need jobs for? - ¿Para qué necesitamos trabajar?


En español:


1- ¿Qué les ofrece a los electores en el discurso de hoy?

2 - Algo que no pueden rechazar.

3 - Elegidme y prometo sanidad gratis.

4- Casas y ropa gratis.

5- Cupones para alimentos.

6- ¡Y trabajo para todo el mundo!

7- ¿Alguna pregunta?

8- ¿Para qué necesitamos trabajar?