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Los 'windfall profits' no existen por Manuel Fernández Ordóñez

Libertad Digital.


Ya hemos comentado muchas veces en esta columna cómo funciona el mercado mayorista de electricidad en España, pero ha de reconocerse que no es cosa baladí ni trivial. Esa complejidad resulta ser un terreno especialmente abonado para la cosecha de intereses creados y teorías falaces que no aguantan un mínimo análisis. El de los windfall profits es otro de esos argumentos falsos que suelen utilizar los que abogan por la intervención total del mercado eléctrico y la expropiación de ganancias legítimas a ciertas tecnologías de producción.
Hay muchos grupos de presión, desde empresas privadas hasta grupos ecologistas, que esgrimen que las centrales nucleares e hidráulicas tienen beneficios "caídos del cielo", eso es lo que significa windfall profits. ¿Y por qué dicen esto? Pues, fundamentalmente, porque no entienden cómo funciona el mercado eléctrico ni la forma de ofertar de las distintas tecnologías en el mismo. La cosa, sin embargo, no es tan complicada. Imagine que cultiva usted patatas y, tras la cosecha, acude a un mercado donde tiene lugar una subasta en la que distintos agricultores venden las patatas. El funcionamiento de este mercado es tal que, independientemente del precio al que usted oferte sus patatas, siempre recibirá el mismo importe por ellas: el precio del último kilogramo de patatas que se venda. Si usted ha ofertado por debajo de ese precio, venderá sus patatas. Si ha ofertado por encima de ese precio, no las venderá y se volverá a casa con las patatas.
Imagine ahora que usted no quiere volver a casa con sus patatas y quiere estar totalmente seguro de que las va a vender, por ejemplo porque el camión del transporte de vuelta es muy caro. ¿A qué precio las ofertaría? La cosa está clara: las ofertaría a cero euros, las ofertaría gratis. De este modo es seguro que las vende y, teniendo en cuenta el funcionamiento del mercado, usted recibirá por sus patatas el precio de las últimas que se hayan vendido. Ahora bien, y aquí está el matiz clave, el que usted oferte sus patatas a cero no significa que le cueste cero producirlas. La producción le cuesta una cantidad significativa de dinero, pero las oferta gratis porque su coste de oportunidad es muy bajo. Esto quiere decir que, una vez que las patatas han sido cosechadas, o las vende o las tendrá que tirar. Y es mejor venderlas, aunque el precio obtenido sea muy bajo, ya que al menos recuperará algo de su inversión.
Y aquí viene la trampa. Como usted oferta las patatas a cero, algunos interesados dirán que usted produce las patatas casi gratis, que sus costes de producción son muy pequeños y que, por tanto, cuando a usted le pagan las patatas al precio marginal está recibiendo beneficios exorbitantes, beneficios inmerecidos, beneficios caídos del cielo, windfall profits. Pero todo es mentira. Usted no tiene unos costes de producción bajos, usted lo que tiene son unos costes de oportunidad bajos, que no es ni parecido. Usted lo que quiere es deshacerse de las patatas como sea y les baja el precio todo lo posible.
En el mercado eléctrico sucede lo mismo. Una central nuclear, por ejemplo, tiene un coste de oportunidad muy bajo porque sus costes de combustible son pequeños. Una central de gas, en cambio, tiene unos costes de oportunidad muy altos porque el precio del gas puede alcanzar el 70% del coste de operación de la central. Si el gas está muy caro, la central puede preferir no arrancar. A una nuclear, en cambio, siempre le merece la pena estar arrancada porque el coste del combustible no llega al 5% del total. Por eso las nucleares y las hidráulicas ofertan a cero, porque sus costes de oportunidad son muy bajos, no porque sus costes de producción lo sean. De hecho, en una central nuclear hay otros costes que son muy elevados, como la inversión en seguridad y equipos o la amortización del capital. Es decir, el coste total de producir electricidad con una central nuclear dista mucho de ser cero (de hecho es bastante cercano al del carbón).
¿Y si el mercado fuera diferente? ¿Y si a cada tecnología se le pagara el precio al que ha ofertado? Esto significaría cambiar un mercado marginalista por un mercado pay-as-bid. De acuerdo, aceptamos la moción, hagámoslo. ¿Qué pasaría entonces? Es muy sencillo ¿Qué hacen todos ustedes cuando quieren vender un piso, un coche o una cámara fotográfica de segunda mano? Miran a ver cómo está el mercado, estudian los anuncios en internet e intentan estimar un precio por el cual alguien en el mercado estaría dispuesto a comprar su casa o su coche. Es decir, intentan adivinar cuál es el precio marginal del mercado de casas, coches o cámaras.
En el mercado eléctrico pasaría exactamente lo mismo. Todas las centrales tratarían de adivinar a cuánto se iba a vender ese día el kWh marginal y todos tratarían de ofertar un poquito por debajo de ese precio. Es decir, las centrales nucleares ya no ofertarían a cero sino a un margen por debajo de lo que ellas creyeran que fuera a ser el precio marginal de ese día. Pues bien, la teoría económica nos dice que si hacemos esto, el precio resultante será prácticamente idéntico al de un mercado marginalista. Si cambiamos de modelo de mercado, el precio será el mismo. Por tanto, los windfall profits no existen ni son un artificio del mercado eléctrico para robarnos el dinero. Esto es tan cierto, de hecho, que hoy mismo los propietarios de la central nuclear de Santa María de Garoña han emitido un comunicado en el que renuncian a continuar con la explotación de la misma porque dejará de ser rentable si el Gobierno aprueba la subida de impuestos a las nucleares. ¿Dónde están los windfall profitssi la central dará pérdidas?
El mercado mayorista español de electricidad tiene como resultado uno de los kWh más baratos de Europa. En los cinco primeros meses de este año el mercado arrojó un precio de 48€ cada MWh mientras en nuestras casas lo estábamos pagando, con todo incluido, a más de 200€. ¿De dónde proviene la diferencia? El origen del drama eléctrico español no está en el mercado, no se equivoquen de sitio a la hora de hacer la caza de brujas.

A la deriva... sin más por Manuel Fernández Ordóñez

Libertad Digital.


Este gobierno ha perdido definitivamente el rumbo, tal vez en muchos campos, pero de manera absoluta en el sector energético. La futura reforma que han elaborado a escobazos entre los ministros Soria y Montoro constituirá la puntilla definitiva del sector, destrozando de un plumazo los pocos resquicios de libre mercado que quedaban en el ámbito energético. En un clásico "quítate tú pa ponerme yo" han decidido intervenir el mercado y decretar unos impuestos leoninos a las tecnologías más eficientes (nuclear e hidráulica) hasta el punto de cuestionarse su viabilidad en el mercado. Con un único afán recaudatorio, han querido sacar tanta leche que han matado a la vaca. 
Durante los últimos años, en un escenario de déficit tarifario desbocado gracias a los subsecuentes intervencionismos estatales, se obligó a las empresas eléctricas a financiar tal desaguisado por Real Decreto. El Estado obligó a algunas empresas del sector a prestarle miles de millones de euros con la única promesa de que algún día, tal vez, se los devolverían. Este modus operandi, únicamente visto en el sector eléctrico y rayando lo kafkiano, lejos de suponer un reflexión serena acerca de lo insostenible de nuestro sistema sirve como excusa al gobierno para decretar un nuevo intervencionismo mucho más digno de otras latitudes. Ya saben la máxima del socialismo: los errores del intervencionismo se arreglan con más intervención. Y esto es independiente del socialismo que gobierne, ya sea el del PSOE o el del PP.
 
Parece mentira que no sepan ya lo que va a suceder. Es tan evidente que la situación produce vergüenza y sonrojo. Lo sabemos todos: si se deja a las eléctricas repercutir el precio de los impuestos habrá una subida inmediata del kWh en el mercado. Electricidad más cara implica pérdida de competitividad y más paro. Si las eléctricas no pudieran repercutir el impuesto en el precio, implicará una pérdida de competitividad de éstas. Las ganancias en el sector nacional irán a cero o directamente entrarán en pérdidas (las plusvalías de nuestras empresas eléctricas vienen fundamentalmente de las inversiones en el extranjero). Esto implicará el despido masivo de miles de empleados y el cierre de centrales de producción. Por ejemplo, está por ver la viabilidad de la central nuclear de Garoña tras la hecatombe fiscal.
 
Y a todo esto, pululan por el panorama de la opinión ciertos personajes cuyos desmanes en forma de moratoria nuclear aún estamos pagando en el recibo de la luz casi 30 años después. Me refiero a Felipe González, que en recientes declaraciones afirmó que "el proceso de liberalización del sector eléctrico produjo un déficit de 25.000 millones". Para empezar, señor González, lo de "liberalización" del sector eléctrico provoca carcajadas solo de oírlo. Para seguir, el déficit de tarifa se genera porque los costes regulados que establece el gobierno no son suficientes para cubrir los gastos. Se lo repito de nuevo, "que establece el gobierno". Es decir, el déficit se ha provocado artificialmente desde La Moncloa y no por un funcionamiento ineficiente del mercado. Si no fuera así, señor González, ¿cómo explica usted que tengamos un precio del kWh en el mercado de los más bajos de Europa y, sin embargo, paguemos la electricidad a precios de los más caros de Europa? ¿Dónde está el truco, señor González?
 
Cuando se enterarán de una vez que lo que sobra no es el mercado eléctrico, los que sobráis sois los políticos populistas que habéis hundido y seguís hundiendo este país. Pueden seguir subiendo impuestos y destrozando la poca industria que queda hasta que no haya nadie de quien recaudar. Pueden atacar a los débiles, quitar las pagas a los funcionarios o rebajar las pensiones. Mientras tanto no cierran ni un aeropuerto, construyen AVEs fantasma, tienen decenas de televisiones autonómicas, sillones en las cajas de ahorro, gobiernos autonómicos que no sirven para nada, embajadas en el extranjero, una universidad en cada pueblo, cada político varios cargos, diputaciones absurdas y piden prestados miles de millones al mes que saben que no van a poder devolver... y a la vez echan la culpa a los mercados, dicen que nos atacan.
 
Los mercados no atacan, los mercados se defienden de tanta estupidez. Y a nuestros dirigentes lo único que se les ocurre es intervenir y aniquilar uno de los pocos resquicios de eficiencia, el mercado mayorista eléctrico. En unos meses veremos las consecuencias, electricidad más cara, pérdida de competitividad, empresas en ERE, empresas que se van de España, pérdida de empleo, menos consumo, más recesión, la prima de riesgo más alta, la financiación a tipos de interés inasumibles y más crisis. En definitiva, estamos a la deriva... sin más.

Falacias sobre la energía nuclear.

Manuel Fernández Ordóñez.



Podríamos discutir horas sobre lo que podemos considerar o no considerar Ciencia. Muchos consideran que se reduce únicamente al empirismo, muchos otros creen que Popper y su falsacionismo estaban en lo cierto. Otros creen que Popper no acertó completamente y no fue hasta Kuhn que la discusión se cerró. Algunos otros dirán que la descripción epistemológica más acertada es la de Lakatos o que la Ciencia es, en realidad, un complejo anárquico como el descrito por Feyerabend. Podríamos discutir durante horas y conviene leer al gran Juanjo Ibáñez cuando de epistemología se trata. Pero hay una cosa que no me negarán: para hacer Ciencia hay que saber sumar, al menos.
Un amable lector me remitió a un artículo publicado en ABC con el maravilloso título: “Siete razones por las que la energía nuclear nunca será suficiente“. Yo he querido hacer mis comentarios al respecto, pero quedaba muy largo ponerle el título: “Múltiples razones por las que el artículo “Siete razones por las que la energía nuclear nunca será suficiente” es una auténtica bazofia“. Bien es cierto que mi refutación va hacia el artículo publicado en ABC y no hacia el estudio original que no he podido encontrar. No creo que el periodista que lo ha reproducido se lo haya inventado, en cualquier caso, vamos allá.
  1. El artículo pretende haber demostrado que no se puede abastecer el 100% del consumo eléctrico de la humanidad con energía nuclear. ¿Y qué? ¿Es que acaso alguien pretende tal cosa? Todos los que nos dedicamos al mundo de la energía sabemos que en un sistema eléctrico hay que tener, por múltiples motivos, un mix diversificado de numerosas fuentes. Es difícil encontrar  un técnico que defienda un sistema eléctrico 100% nuclear porque, francamente, no es lo deseable desde el punto de vista estratégico. Aunque sería técnicamente posible (Francia es casi un ejemplo de ello), cosa que no pueden decir otras tecnologías, por cierto. Es decir, lo que pretende demostrar con el artículo YA lo sabemos todos. Niego la base fundamental del artículo por irrelevante. Es una tautología superflua que huele a que alguien necesitaba financiación urgente y llamar la atención. Nadie ha pedido un mundo 100% nuclear, ergo no es necesario “demostrar” que no se puede.
  2. Dice el artículo: “En la actualidad existen 440 reactores nucleares comerciales en uso en todo el mundo“. FALSO: En la actualidad existen menos de 400 reactores operacionales. Esos datos, por favor.
  3. Luego argumenta que todos esos reactores únicamente tienen una potencia de 375 GW. Con este número (que a la mayoría del público no le dice nada) intenta inducir que esa potencia es muy pequeña y que se podría prescindir de ella tranquilamente. Lo que el autor olvida mencionar es que, con esa pequeña potencia se produjo en 2010 el 12% del total de electricidad en el mundo. Muy superior a la contribución de la totalidad de las energías renovables si descontamos la hidráulica. Es el claro ejemplo de la falacia del continuo muy utilizada, por ejemplo, para posicionarse a favor del cierre de la central nuclear de Garoña. Primero se hace creer que la contribución de algo al todo es muy pequeña para, a continuación, argumentar que se puede prescindir de ello. Si esto fuera cierto, no se podría montar ni un panel solar o un molino de viento porque la contribución de cada uno de ellos al todo (incluso de un número grande de ellos) es despreciable para el conjunto del sistema eléctrico. Garoña únicamente produce el 2% de la electricidad de España, por tanto puede cerrarse. Bueno, esto es cierto, pero en realidad produjo en 2011 más del doble que TODA la energía termosolar de España sin llevarse, además, los 426 millones de euros que ésta se llevó en subvenciones. Si el argumento es válido para Garoña también lo es para los paneles solares. ¿Los quitamos todos? Cualquier central térmica o de ciclo combinado tiene una potencia similar a Garoña, ¿las quitamos todas? Conviene tener en mente que en el problema eléctrico no hay soluciones mágicas. Todas las tecnologías, con la cantidad que sea, contribuyen al mix eléctrico y todas son necesarias. Pero claro, si uno argumenta que una central de casi 500 MW es prescindible porque produce poca electricidad tendríamos que cerrar casi todas las centrales de España, quitando algunas nucleares y algo de carbón y gas. Falacia del continuo.
  4. El señor Abbot Derek señala en su estudio que “el consumo mundial de electricidad es de unos 15.000 Teravatios“. FALSO. Para empezar y por enésima vez, la energía se mide en TWh, no en TW. Si bien este ENORME error se lo achaco al periodista de ABC que hizo corta pega de la noticia y no al estudio original…espero. Como iba diciendo, los datos son falsos. Según los últimos datos de que disponemos (leer aquí), el consumo de electricidad en 2010 fue de 21.325 TWh, es decir, un 42% superior a lo que dice el estudio.
  5. El artículo dice: “Para satisfacer una demanda de 15.000 TW, utilizando sólo energía nuclear, necesitaríamos alrededor de 15.000 reactores nucleares“. FALSO. Obviando nuevamente el error gravísimo de confundir TW con TWh (potencia con energía), mediante una simple división obtenemos que cada reactor nuclear de los de Abbot produciría una energía de 1 TWh. Teniendo en cuenta que el factor de carga mundial de los reactores durante los últimos 20 años se situó en torno a un 80% (datos), implicaría que la potencia media de cada uno de esos hipotéticos 15.000 reactores sería de 142 MW. Esto da tanta risa que ya podríamos dejar de analizar el artículo. Hasta el reactor nuclear de Zorita, de tecnología de los años 50, tenía una potencia superior a esos 142 MW. Sin ir más lejos, Garoña, esa central tan vieja y tan obsoleta produjo en 2011  casi 4 veces la cantidad de electricidad que Abbot asume. Los reactores que se instalan desde hace ya 30 años no bajan de los 900 MW. En la actualidad los reactores son de entre 1.000 y 1.600 MW. Es decir, para abastecer los 15.000 TWh del artículo nos harían falta unos 2.000 reactores. Quedando demostrado que el autor (o el periodista de ABC) tiene serias dificultades para justificar los números que utiliza, prosigamos.
  6. Intenta demostrar a continuación que no se pueden construir 15.000 reactores nucleares basándose en la utilización del suelo. Argumenta para ello que un reactor nuclear requiere unos 20 km cuadrados de superficie. Bien, la energía nuclear es la que menos superficie ocupa por unidad de energía producida. Por tanto, con CUALQUIER otro tipo de tecnología sería peor. Para la energía solar no hacemos los cálculos porque nos daría la risa, obviamente. Rodeando la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, no vemos otra cosa que paneles solares con un cartel que pone: “22 MWp”. Es decir, una central solar que ocupa mucho más suelo que Almaraz produce, EN TODO UN AÑO, la misma electricidad que produce Almaraz EN 18 HORAS. El argumento de la ocupación del suelo, por tanto, no parece muy sólido. El autor lo aplica a la energía nuclear y lo obvia para el resto de tecnologías, eso es ser objetivo.
  7. Ahora va con la vida útil. Como una central nuclear opera unos 50 años y necesitamos unas 15.000 de ellas, habría que construir una central cada día y esto, obviamente, es imposible. Bueno, aún asumiendo que este dato fuera verdadero y obviando el hecho de que ya hemos demostrado que necesitamos casi 10 veces menos reactores de los que dice el autor, parece claro que no se puede construir una central nuclear cada 10 días.  Sin embargo, el autor está nuevamente manipulando. No hay que construir una central cada 10 días, sino abrir una central cada diez días, que no es lo mismo. Puedes estar 5 años construyendo cada central siempre y cuando construyassimultáneamente un número suficiente de ellas para abrir una cada 10 días. Aproximadamente tendríamos que estar construyendo 250-300 centrales nucleares a la vez. Ya cambia la cosa, ¿verdad? China abre una central de carbón de 500 MW cada dos días desde el año 2003. ¡¡¡¡Cada dos días!!!! Ahora mismo en el mundo se están construyendo 62 reactores nucleares, así que no sería para tanto. Habría que multiplicar por 4 ó 5 la capacidad de la industria nuclear. Pero esto no es lo relevante, la cuestión es: ¿y del resto de tecnologías? Se tarda más de un año en construir un ciclo combinado, dos años en construir una termosolar de 50 MW. ¿O es que las demás tecnologías se construyen de forma instantánea? Nuevamente, esgrime argumentos contra la energía nuclear que olvida cuando se trata del resto de tecnologías. Nada objetivo, ¿verdad?
  8. Luego argumenta acerca de los residuos y de los accidentes. Es curioso como, cuando se trata de energía nuclear, los argumentos son distintos. Habla de 11 accidentes con fusión total o parcial del núcleo. Tres de ellos muy graves (TMI, Chernobyl y Fukushima). Misteriosamente se le olvida mencionar que dos de ellos no dejaron víctimas mortales directas debido a la radiación y las consecuencias del otro tuvieron poco que ver con la tecnología nuclear y sí con otras cosas propias del soviet way of life. Ahora bien, cogemos accidentes de hace 30 ó 40 años y establecemos que, en el futuro, la probabilidad de que suceda algo similar seguirá siendo la misma. Curioso ejercicio de estadística, ciertamente. Imaginen que para estimar las futuras muertes por accidente de tráfico tomáramos como origen el número de accidentes de tráfico de los últimos 40 años. Es, sencillamente, estúpido. Los coches antes no tenían ABS, ni airbags, ni ESP, ni habitáculo deformable, ni nada. Si hiciéramos el canelo con los datos, como hace el autor, la conclusión sería que cuantos más coches hubiera, más muertos habría. La realidad, en cambio, va en sentido contrario. Históricamente el número de fallecidos continúa descendiendo a pesar de haber cada vez más y más coches. ¿Por qué? Por las mejoras en seguridad. El autor considera como punto de partida que la seguridad de la industria nuclear ha sido la misma desde sus inicios y nunca mejorará, lo cual es sencillamente ridículo.
  9. Sigue con la eterna cantinela de las armas nucleares y la proliferación. Reto al autor a que me diga el proceso mediante el cual es capaz de separar el plutonio-239 del plutonio-240 del combustible nuclear de un reactor civil convencional de agua ligera como los 15.000 que menciona en su artículo. Ya se lo digo yo, ese método no existe. Lo he dicho una y mil veces, NO se utilizan los reactores comerciales para hacer armas, es simplemente innecesario y terriblemente complicado. Hay métodos más sencillos, que son los que se utilizan.
  10. Luego aborda a la abundancia del uranio que es, como todo buen argumento Malthusiano, fácilmente refutable. Volvemos a lo mismo una y otra vez. Cuando se habla de tecnologías renovables siempre se supone que van a evolucionar hacia nuevas eficiencias, que tendrán una rampa de precio decreciente, que mejorarán de forma continua con el tiempo. Sin embargo, cuando hacen las cuentas con la energía nuclear toman la tecnología de 1950 y no admiten ninguna evolución. Los reactores del futuro serán reactores rápidos y no son una utopía, como algunos argumentan. Tenemos reactores rápidos desde hace más de 60 años. El primer reactor que encendió una bombilla, de hecho, era un reactor rápido. Estos reactores utilizan también el uranio-238 como combustible y no solo el uranio-235 que utilizamos ahora y que tiene únicamente un 0,7% de abundancia en la naturaleza. Automáticamente, por tanto, tendremos combustible (con las reservas actuales) para unos 4.000-5.000 años. No sé si al autor le sirve, pero yo lo considero bastante sostenible.
  11. Y luego ya, lo de los metales exóticos no tiene desperdicio. Según él, los componentes de un reactor nuclear se hacen con unos materiales rarísimos que escasean mucho. Curiosamente son los mismos materiales que se emplean en la construcción de TODAS las demás centrales, incluyendo las eólicas, gas, carbón, etc. Es decir, un poquito de por favor. Sin tierras raras no habría casi ningún dispositivo eléctrico, ni renovables, ni nada. Sobre las tierras raras y su escasez he escrito varias cosas en el pasado, por ejemplo este artículo.
  12. Finalmente el autor se quita la careta y nos dice que la solución a todos los males pasa por construir centrales termosolares. Volviendo a sus propios argumentos, se tardan unos dos años en construir 50 MW de potencia de esta tecnología. ¿No tiene el autor nada que decir al respecto? ¿Podemos instalar unas cuantas de estas cada día? ¿O es que para las nucleares el argumento es válido pero para las termosolares no? ¿Acaso las termosolares surgen como champiñones en el campo de manera espontánea?
En fin, la misma cantinela de siempre…datos falsos, datos amañados, manipulaciones estadísticas, asignaciones erróneas de probabilidades, utilización de argumentos a favor de una tecnología que luego niega para las demás tecnologías, lugares comunes que no demuestra,  elusión de la carga de la prueba. Cuando entenderán que necesitamos TODAS las fuentes de energía y que no podemos prescindir de NINGUNA. Qué ganas de plantear disyuntivas falaces, de verdad…

Fukushima Dai-ichi. Un año después

Manuel Fernández Ordóñez.

Imprescindible la lectura de este informe para saber qué pasó en Fukushima [PDF, 2.4 Mb].


Aquí la presentación del documento:
Hoy hace un año del fatídico terremoto de 9.0 grados que causó un tsunami de consecuencias desoladoras. He querido que mi irrelevante muestra de admiración y homenaje al pueblo japonés viniera en forma de este documento que describe la realidad de los eventos acontecidos en la central nuclear de Fukushima Dai-ichi.
Para no llamar a equívocos, transcribo aquí una parte de la declaración de intenciones del documento:
“Este documento no pretende nada ambicioso. No se trata de un documento técnico sino de una explicación fenomenológica y cualitativa de los eventos que tuvieron lugar durante las primeras horas del accidente de Fukushima Dai-ichi.  Pretende desarrollar, en un lenguaje coloquial y sin formalismos, la evolución de los acontecimientos que desencadenaron las tres explosiones de hidrógeno que tuvieron lugar durante aquellos días.
No explicaremos conceptos de física nuclear, no nos detendremos en disquisiciones teóricas. Presentaremos únicamente los conceptos necesarios para entender lo que allí sucedió desde un punto de vista estrictamente descriptivo. Tampoco analizaremos las consecuencias del accidente, puesto que únicamente nos centraremos en los 5 primeros días del mismo. Al final del documento, sin embargo, se enumeran una serie de documentos técnicos oficiales donde, el lector que tenga interés, pueda continuar ahondando en los detalles del accidente, posterior evolución y consecuencias del mismo.”

La hipoteca renovable

Manuel Fernández Ordóñez.



Hoy ha comparecido el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez-Galán, a presentar los resultados de la eléctrica que ha visto disminuidos sus beneficios en un 2,3 por ciento durante el ejercicio 2011. Y de nuevo ha arremetido contra la política de subvenciones a las tecnologías renovables con afirmaciones del tipo "hay que detener la construcción no sostenible de las energías renovables" o "la mitad de la factura que pagamos tiene que ver con decisiones políticas".
No le falta razón al señor Sánchez-Galán, puesto que una parte significativa del déficit de tarifa eléctrica está siendo ocasionado por las primas a la producción de electricidad con tecnologías acogidas al régimen especial, fundamentalmente renovables y cogeneración. Las desorbitadas y multimillonarias cifras que los consumidores pagamos anualmente como sobrecoste de estas tecnologías han sido originadas por decisiones única y exclusivamente políticas. Fue una legislación nefasta la que, en su momento, otorgaba primas del 575 por ciento sobre el precio medio de referencia a las placas solares fotovoltaicas, ocasionando la burbuja solar que hemos vivido en los últimos años.

La instalación masiva de centrales solares, al abrigo de inversiones garantizadas por el gobierno a 25 años y con una rentabilidad desorbitada, ha ocasionado una asimetría en el sistema eléctrico español que provoca situaciones difícilmente explicables. Una de ellas es el hecho de que una tecnología que genera en torno al 3 por ciento de la electricidad demandada en España, reciba casi el 40% de las primas a la producción. Este hecho llama especialmente la atención cuando se compara con el caso de la energía eólica, que produciendo cinco veces más electricidad recibe únicamente el 24 por ciento de las primas. Sin embargo, esto no es un problema tecnológico, sino un problema originado por malas decisiones políticas.

Según la última liquidación de la Comisión Nacional de la Energía, el déficit eléctrico provisional del año 2011 asciende a 3.784 millones de euros. En el mismo periodo, las primas al régimen especial ascendieron a 6.984 millones de euros, siendo parcialmente responsables de la creación de déficit. En la actualidad, el déficit acumulado supera los 24.000 millones de euros, siendo en su mayor parte asumido por las empresas eléctricas. Este déficit se tituliza en paquetes que se lanzan al mercado y se están colocando con intereses que, en las últimas subastas, han superado el 6 por ciento.

Como bien dice Sánchez-Galán, este sistema es insostenible y deben tomarse medidas de inmediato. Basta una mirada a Europa para darse cuenta de que la industria francesa paga el MWh a 69 € mientras la industria española paga la electricidad a 104 €/MWh.  En estas condiciones es francamente difícil hablar de competitividad de la capacidad productiva española frente a la gala. Ante esta coyuntura, la primera medida tomada por el gobierno fue destinada a suspender las primas de producción a las nuevas centrales que se instalen bajo el régimen especial. Pueden seguir instalándose energías renovables, pero no recibirán subvenciones. Esta decisión contribuirá notablemente a evitar la acumulación de déficit a futuro, pero no soluciona el problema de los más de 24.000 millones de euros que ya se han acumulado y que, previsiblemente, seguirán acumulándose a no ser que se tomen cartas en el asunto.

Ahora bien, la comunidad internacional está mirando con lupa las decisiones de España en esta materia. Desgraciadamente, se han comenzado a barajar públicamente conceptos como "quita" de parte del déficit (a la griega) o intervención del mercado eléctrico para redistribuir las ganancias de ciertas tecnologías de generación. Estos comportamientos únicamente pueden ser contraproducentes para la economía española puesto que significarían menos mercado, menos libertad económica y un golpe durísimo contra la seguridad jurídica del sector energético. Seguramente los mercados y las agencias de calificación tomen buena nota de ello y cualquier decisión en este sentido afecte a nuestros parámetros económicos, incluida nuestra prima de riesgo.

Esas viejas, obsoletas e inseguras centrales nucleares

Manuel Fernández Ordóñez.



Ayer, a las 11 de la mañana, el reactor número 1 de la central nuclear británica de Oldbury detuvo su reacción en cadena para no volver a iniciarla nunca más. Se ponía de este modo el punto final a un reactor nuclear que comenzó su operación en 1967 y que, durante estos casi 45 años de funcionamiento, ha producido 137 millones de MWh. El equivalente al consumo de un millón de hogares durante 20 años.
Oldbury-1 es el claro ejemplo de cómo, con una operación impecable y periódicas inversiones en seguridad y actualización de equipos y tecnologías, el concepto de “vida de diseño” deja de tener sentido cuando se habla de la operación de una central nuclear. Oldbury tenía una vida de diseño original de 25 años y, ayer, los casi 500 trabajadores de la planta pudieron ver en directo desde el comedor de la central cómo se insertaban definitivamente las barras de control casi 45 años después de que se levantaran por primera vez. La central operó 20 años más de lo estimado inicialmente, cumpliendo siempre con los criterios de seguridad exigidos por el organismo regulador inglés.
Y es que la vida de diseño no tiene por qué coincidir con la vida útil de una central nuclear. La vida útil la define la única autoridad competente para hacerlo en España, el Consejo de Seguridad Nuclear. En concreto, se define como “el periodo de tiempo desde su puesta en funcionamiento hasta su retirada de servicio, siempre que se mantenga su capacidad para realizar las funciones relacionadas con la seguridad o relevantes para la misma, que tenga asignadas” (las negritas son mías). Es decir, la vida útil no tiene una fecha de caducidad a priori, no tiene un límite preestablecido. Mientras una central nuclear demuestre su seguridad, puede seguir operando.
Los detractores de la energía nuclear, en cambio, utilizan el juego semántico de confundir, premeditadamente o por ignorancia, los conceptos de vida de diseño y vida útil, con el indiscutible fin de manipular a la opinión pública. Desgraciadamente, han sido muy frecuentes estos circunloquios y juegos dialécticos con respecto a la continuidad de la central nuclear de Santa María de Garoña. Unas de las últimas manifestaciones en este sentido correspondieron al portavoz de Izquierda Plural en el Parlamento, Chesús Yuste. Este miembro de la Chunta Aragonesista declaró: “instamos al cierre inmediato de la central nuclear de Garoña por razones de seguridad pues se trata de una instalación obsoleta que ya ha superado su vida útil” y no contento, sigue insistiendo con “La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) fue inaugurada en 1971, habiendo expirado en julio de 2009 su permiso de explotación y habiendo cumplido sus cuarenta años de vida útil precisamente en 2011” (las negritas también son mías).
Esta misma mañana, en un acto en Madrid, el Vicepresidente del CSN ha declarado que no existen impedimentos de seguridad nuclear ni de protección radiológica que impidan la renovación de Garoña. Atendiendo a la legislación vigente, por tanto, el señor Yuste (un cargo público, representante de la ciudadanía) miente con un descaro inaudito y sin un mínimo de sonrojo. ¿Dónde está escrito, señor Yuste, que la vida útil de la central nuclear de Garoña sea de 40 años? Como dice mi buen amigo Juan Gómez, gran aragonés: “Cuánto mejor nos iría si este hombre se dedicara a arreglarnos el tema del agua”. Al menos, hace tiempo que no escuchamos aquellos elaborados argumentos esgrimidos en 2009 para el cierre de Garoña, que se limitaban a afirmar que se trataba de una central franquista.

Energía nuclear contra energías renovables

Por Manuel Fernández Ordóñez, doctor en física nuclear.



Antes de ayer, la central nuclear valenciana de Cofrentes tuvo que reducir su potencia hasta un 80% debido a la detección de una temperatura anormalmente alta en el edificio de turbinas. Sucedió que una pequeña tubería de vapor en la zona de la turbina se había roto y la liberación de vapor caliente había hecho aumentar la temperatura. Tal y como manda el protocolo, la central nuclear notificó inmediatamente al Consejo de Seguridad Nuclear el suceso acontecido y, tras investigarlo, el CSN dictaminó que se trataba de un suceso Nivel 0 en la escala INES de eventos nucleares. Es decir, el evento más bajo en la escala y que no supone riesgo alguno ni para las personas ni el medioambiente. Muchas veces se pierde la perspectiva de que en una central nuclear, al igual que en cualquier otra instalación industrial, tienen lugar acontecimientos que influyen en el normal funcionamiento de la misma pero que no suponen ningún tipo de riesgo. Todo lo que sucede en una central nuclear no es un accidente nuclear, por mucho que algunos intenten que así lo parezca.

Obviamente, el suceso ha ocupado las portadas digitales de todos los grandes medios nacionales. ¿Por qué? Por lo de siempre. ¿Pasó algo? No, pero eso a quién le importa. ¿Aparece la palabra nuclear en la noticia? Sí, pues adelante con ella, que vende y asusta. Por supuesto, los miedólogos suelen hacer de estos sucesos su leitmotiv puesto que es a lo único a lo que se pueden agarrar. Y en esta ocasión no iba a ser menos. Después de despotricar acerca de lo insegura y peligrosísima que es la energía nuclear, lo enormemente que afecta a la salud de las personas y la obvia tara mental que debemos sufrir aquellos que la defendemos, ahora nos sorprenden con un nuevo argumento. Resulta que ahora las nucleares deben ser cerradas porque impiden el pleno desarrollo de las energías renovables. Y tan anchos, sin despeinarse.

Pongamos al lector en antecedentes. La legislación actual ha convertido el sistema eléctrico en una zona recreativa de bares de copas. Hay unos cuantos bares que compiten entre sí por poner las copas más baratas mientras que hay otros que abren sólo un par de días a la semana. Ahora bien, cuando éstos deciden abrir, la Ley obliga al resto de bares a cerrar para que los consumidores únicamente puedan beber las copas que ellos ponen y encima a un precio prefijado que es siempre mayor al de los otros bares que compiten entre sí. La legislación les da a las energías renovables todas las ventajas del mundo. Cuando hay sol o sopla el viento, las tecnologías convencionales deben ser apagadas para que las renovables puedan vender toda su producción. Pero no porque sean competitivas y puedan ofertar un buen precio, sino porque existe una Ley que nos obliga a comprarles toda su electricidad y además, se la pagamos subvencionada a precios muy superiores a los del mercado.

Es muy importante el concepto de la subvención. Cuando la demanda eléctrica es lo suficientemente baja, debido a las características del mercado, las centrales nucleares regalan su producción, es gratis su electricidad. Cada MWh de molinos, en cambio, se paga a más de 70 € debido a las subvenciones. Y pretenden, ahora, que si hay un exceso de energía eólica apaguemos también las centrales nucleares que producen gratis para entrar ellos a poner el cazo de las subvenciones y que a todos nos cueste más la electricidad. ¿En qué cabeza cabe? Pero el problema es aún peor porque, por razones técnicas, los molinos funcionan únicamente unas 2.000 horas al año, las otras 6.000 horas son sustituidos por centrales de gas. Y ahora el ecologismo pide que se eliminen las nucleares que funcionan 8.000 horas al año sin emitir CO2 puesto que hay unas poquitas horas al año en las que hay que desconectar molinos porque sobran. A ver si nos caemos del guindo: si quitamos las nucleares no van a funcionar más tiempo los molinos, va a aumentar enormemente la producción con gas, el precio de la electricidad y las emisiones. Miren a Alemania y dense un baño de realidad. El ecologismo pidiendo contaminar más ¿alguien entiende algo?

La nuclear es la energía más fiable, estable y capaz de asegurar el suministro. Como muestra un botón. Hace unos días el reactor 2 de la central nuclear de Ascó paró para recargar combustible. Antes de la parada se batió el record de operación de la central, con 500 días consecutivos acoplada a la red eléctrica. El factor de carga durante esos 500 días fue del 97,3%. Es decir, estuvo produciendo electricidad a plena potencia durante 11.676 horas de las 12.000 posibles. En el 2010, la energía solar de toda España funcionó, en media, 1.600 horas y la eólica 2.200. ¡Y piden que cerremos las centrales que funcionan siempre más de 8.000 horas! Inviertan en I+D, mejoren la tecnología, mejoren sus factores de carga, mejoren sus cifras y, mientras tanto, dejen de pedir que tiremos el dinero, que el país no está para tonterías.

Un puñetero esperpento, eso somos. Manuel Fernández Ordóñez

¿Qué ha pasado? Se preguntarán. Pues lo que ha pasado es que “Inversores extranjeros demandan a España por los cambios en la tarifa fotovoltaica“. Hemos escrito sobre este tema hasta la saciedad, pero resumamos rápidamente los puntos clave. Allá por 2004 se publicó en el BOE un Real Decreto(*) que establecía el régimen de subvenciones que iban a recibir los productores de energías del régimen especial (la mayor parte energías renovables). Los grandes beneficiados eran los productores de energía solar fotovoltaica, que recibirían subvenciones del 575% sobre el precio medio de referencia. Repitan conmigo: ¡¡¡¡¡575%!!!!! Eso no es una subvención para incentivar la inversión. Eso es, directamente, un timo. No sé cuántos artículos habré escrito (y no solo yo) avisando sobre el timo fotovoltaico y la burbuja que se iba a formar. Ni caso, claro: “neocon, antiecologista, antiprogeso, negacionista, a sueldo del lobby nuclear, a sueldo del lobby del petróleo”. Todo esto me han llamado… por cierto, a estas alturas debería ser ya multimillonario por pertenecer a tanto lobby. Desgraciadamente sigo con mi nómina, mi hipoteca y levantándome a las 6 de la mañana para ir a currar.

[...]

Según la oficina de abogados que va a llevar la demanda de estos inversores: “gracias a ese régimen tarifario y a inversores como nuestros clientes, España posee a día de hoy uno de los parques de generación fotovoltaica más modernos del mundo. Sin embargo, ahora que España se ha beneficiado de las inversiones de nuestros clientes, ha decidido desactivar el sistema de tarifa regulada. En resumen, España indujo a nuestros clientes a invertir miles de millones de euros en el sector fotovoltaico, y una vez que obtuvo el beneficio de tales inversiones, incumplió su parte del trato“.


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(*)
Xavier Cugat says:
November 19, 2011 at 10:57 am
Solo un detallito. Cuando se habla de lo aprobado en 2004, hablamos del RD436/2004. Este RD fue aprobado por el gobierno del PP además, después de las elecciones, estando en funciones.

¿Miente Sánchez Galán al hablar de renovables? Manuel Fernández Ordóñez


El Presidente de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán, se desmarcó ayer con unas durísimas declaraciones en las que puso de manifiesto lo que vengo denunciando en esta web (y en otras) desde hace años. En su comparecencia pronunció, literalmente, las siguientes afirmaciones

“El español es uno de los sistemas eléctricos donde el apoyo a las renovables supone un mayor coste por MWh total producido en el sistema.”

“La razón para que el sistema español haya creado esta auténtica burbuja se encuentra en la implantación masiva de tecnologías no suficientemente maduras, como es el caso de las tecnologías solares, que en el año 2011 aportarán un 3% de la energía mientras van a suponer un 13% del coste total.”

“El desarrollo de esas tecnologías más caras y menos maduras, como son las termosolares y las fotovoltaicas, obligarán a aumentar el recibo de la luz unos 400 euros por consumidor ya que las cuatro empresas que en la actualidad están financiando el déficit [de tarifa] difícilmente podrán seguir haciéndolo en el actual contexto de los mercados financieros.”

[...]

Teniendo en cuenta todo lo anterior, el recibo de la luz debe subir para compensar el déficit de tarifa eléctrico. Me faltan datos, sin embargo, para poder cuantificarlo. No puedo calcular si subirá en 100 euros, en 300 ó en 500. Sánchez Galán lo ha hecho y nos dice que serán unos 400 euros por cabeza, pero no lo puedo corroborar. En lo demás, Sánchez Galán tiene razón en todo lo que ha dicho. Incluso en lo de calificar la energía solar de burbuja, aunque eso ya lo había hecho hasta Zapatero, por cierto.


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¿Qué fuente energética creció más entre 2000 y 2010? Manuel Fernández Ordóñez

En el gráfico que hay más abajo, pueden ustedes observar los datos reales recopilados por la Agencia Internacional de la Energía. En esa figura se representa el incremento que han sufrido varias fuentes de energía en términos de energía primaria. La cantidad de energía demandada está expresada en Mtoe (millones de toneladas equivalente petróleo) para poder comparar todas las fuentes entre sí.

Pueden observar cómo el menor incremente de todas ellas corresponde a la energía nuclear, seguida de las energías renovables. El petróleo y el gas siguen un ranking que está totalmente dominado por el carbón. Si se fijan, el carbón ha crecido casi tanto como el resto de las energías juntas. El total de demanda mundial fue de unos 2.700 Mtep, mientras que el carbón fue el responsable del 45% de esa demanda, aproximadamente. Principalmente, este incremento se debió a la generación de electricidad en países emergentes. Por ejemplo en China, donde se abre una central térmica por semana, más o menos.

Fuente: World Energy Outlook, 2001. Agencia Internacional de la Energía

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El gasoducto Nord Stream. Manuel Fernández Ordóñez


Angela Merkel y Dimitri Medvedev van a inaugurar hoy la primera de las tuberías del controvertido gasoducto Nord Stream. Con 1.224 km de longitud, este tubo conectará directamente la localidad rusa de Vyborg con la alemana de Lubmin. Todo el recorrido del gasoducto se realiza baja el agua del Mar Báltico sin atravesar ningún otro país. Este proyecto es muy interesante desde el punto de vista estratégico puesto que evita tener que atravesar ninguna de las ex-repúblicas soviéticas, especialmente Ucrania y Bielorrusia, tan propensas a los cortes de gas cuando llega el invierno. Recuerden ustedes las navidades de 2006 cuando media Europa tuvo cortes de gas debido al conflicto ruso-ucraniano por los precios del mismo.
El gasoducto consiste en dos tuberías paralelas que serán capaces de transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Hoy se inaugura la primera de las dos tuberías que tendrá una capacidad de 27.500 millones de metros cúbicos anuales. La segunda parte del gasoducto espera inaugurarse a finales del 2012. Este tubo transportará gas, principalmente, de los campos de Yuzhno-Ruskoye, en Siberia, con una capacidad de producción de 25.000 millones de metros cúbicos anuales.
[...]
En España, que es lo que nos importa, estamos perdiendo una oportunidad enorme de convertirnos en una referencia del gas en Europa. Tenemos unas  instalaciones gasísticas de referencia mundial, con una capacidad de regasificación de gas natural licuado impresionantes. Sin embargo, para darle salida a nuestro gas (proveniente del Norte de África) necesitamos más conexiones con Europa. Es necesario realizar un esfuerzo negociador grande con Francia. Alemania nos está tomando la delantera, pero este nuevo gasoducto no está disminuyendo la dependencia de Rusia, el origen del gas sigue siendo el mismo y no se está diversificando su origen, lo cual sigue siendo un error fundamental en la Unión Europea. Tenemos que aprovecharlo.

¿Qué emite más radiación, una central nuclear o una central de carbón? Manuel Fernández Ordóñez

La pregunta desafía, a priori, el sentido común. La respuesta sorprenderá a mucha gente, especialmente a los que se dejan llevar sin oposición alguna por el miedologismo, la yuyulogía y los reportajes de Íker Jiménez. Los profesionales de la energía, en cambio, sabemos que una central térmica de carbón emite más radiactividad al medioambiente que una central nuclear. Lo hace porque la radiactividad es un fenómeno natural que tiene lugar en ciertos núcleos atómicos que se encuentran en la naturaleza. El uranio, el torio y todos sus hijos radiactivos se encuentran presentes por la corteza terrestre y muchas veces, también, en el carbón.

En una central térmica, al quemar carbón, parte de los isótopos radiactivos que estaban presentes en el mismo son emitidos al medioambiente en forma de cenizas. De hecho, pueden ustedes leer este artículo de Scientific American en el que cuantifican el efecto diciendo que “las cenizas emitidas por una central térmica deposita en el medioambiente que la rodea 100 veces más radiación que una central nuclear de la misma potencia“. Pero no se alarmen, porque 100 veces más que algo muy pequeño sigue siendo muy pequeño.
El efecto de esta emisión sobre la salud de las personas es totalmente insignificante y no debe ser, en absoluto, una fuente de alarma. La United States Gelogical Survey mantiene un registro de las concentraciones de materiales radiactivos en las centrales térmicas norteamericanas. En este enlace pueden ver algún artículo al respecto si tienen interés.


¿Volverán las oscuras nucleares...? Manuel Fernández Ordóñez

Han pasado ya casi ocho meses desde que Alemania cerrara ocho de sus reactores nucleares. ¿La realidad? El precio de la electricidad se ha incrementado y Alemania ha pasado de ser netamente exportadora a netamente importadora de electricidad, especialmente de electricidad nuclear proveniente de Francia. Hasta aquí únicamente problemas económicos, algo que a los del wishful thinking medioambiental les suele traer sin cuidado por tratarse de sucio dinero capitalista. En un escenario de crisis financiera, crisis de deuda y estancamiento en el crecimiento, al resto de la población no nos da igual que se siga destruyendo empleo por la subida en los precios de la electricidad y el desequilibrio en la balanza de pagos.

Sin embargo, los miembros con más raciocinio en el seno de ciertos movimientos ya se están empezando a dar cuenta del espectacular error de cálculo que han cometido. Algunos representantes verdes ya están comenzando a alzar la voz para denunciar que Alemania incrementará en 25 millones de toneladas sus emisiones de CO2 este año. La realidad es que los reactores que se han desconectado están en la zona más industrializada de Alemania, que deberá construir un número no despreciable de centrales de gas o carbón para compensar el cierre, según el antiguo comisario para el clima de la German Physical Society. ¿De verdad pensaban que lo iban a hacer con renovables? Wishful thinking.


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Viajan en el tiempo para solucionar el déficit de tarifa... y ni así. Manuel Fernández Ordóñez

Visto lo visto, uno siente el irrefrenable deseo de preguntarse lo siguiente: ¿las leyes tienen carácter vinculante? Es decir ¿es obligatorio cumplir las leyes o es, directamente, algo que se pueda elegir? La pregunta no es baladí en estos tiempos de profundo relativismo demostrado por la prolífica casta política. Más aún teniendo en cuenta la realidad, que se empeña una y otra vez en demostrarnos que las leyes parecen estar para no cumplirse, comenzando por el propio ejecutivo que las piensa (o no), las redacta y las promulga.

Tomemos como ejemplo el Real Decreto Ley 6/2009. Allá por abril de hace 2 años alguien en el Gobierno por fin se enteró de que el déficit de tarifa eléctrico se estaba haciendo simplemente inabordable, poniendo en peligro la propia sostenibilidad del sistema eléctrico. No sin echarle la culpa a todo el mundo (crisis financiera internacional, precios del petróleo, etc.) decidieron que algo había que hacer, así que promulgaron unas cuantas medidas para tratar de paliar dicho déficit. De este modo, establecieron que a partir del 1 de enero de 2013 no podría haber más déficit de tarifa. Así, por Real Decreto. Y tan anchos, oiga. Esto, por supuesto, es un brindis al Sol. Es como redactar una Ley que establezca que a partir de 2013 no puede haber desempleo y no tomar ninguna medida para crear empleo. No se rían, por favor, que la cosa es seria.

Toman, además, otra medida destinada a limitar el déficit de tarifa en los años que faltan hasta llegar a 2013, cuando milagrosamente desaparecerá por arte de birlibirloque. Así, el déficit en 2009 no podrá superar los 3.500 millones de euros. En 2010 no se podrán superar los 3.000 millones. En 2011 el límite será de 2.000 millones, mientras que en 2012 no se podrán superar los 1.000 millones de euros. Cuando las leyes se hacen de este modo pero no se toma ninguna medida al respecto, lo que suele suceder es que la realidad se pasa la ley por el arco del triunfo. El año 2009, sin ir más lejos, finalizó con un déficit de tarifa de 4.616 millones de euros cuando la ley lo limitaba a 3.500 millones.


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Las mentiras nucleares de Merkel lastran el crecimiento de Alemania. Manuel Fernández Ordóñez




Si bien la figura no tiene mucha calidad, puede observarse perfectamente cómo el cierre de las centrales nucleares ha supuesto un incremento de casi el 10% en el precio del MWh en el mercado. El efecto es, en realidad, más grave porque este incremento ha sido en época de verano cuando la demanda eléctrica es menor. Estos aumentos en el precio supondrán pérdidas multimillonarias para la industria alemana, muy intensiva en consumo eléctrico. Obviamente, cuando el motor económico de un país reduce sus ingresos la conclusión es clara: pérdida de riqueza y aumento del desempleo. Pueden unir esto a un aumento de los impuestos para financiar la fantasiosa transición a las renovables. Los futuros sobre el precio de la electricidad en Alemania indican descensos para los próximos meses, pero no se confundan, no son las energías renovables las obradoras del milagro sino que los mercados ya están descontando el descenso en productividad de la industria alemana y los recortes en la demanda eléctrica porque no hay forma de salir de esta crisis. Alemania sigue siendo la locomotora de Europa, pero lo es a pesar de Merkel y sus políticas… y estos son los líderes que nos tienen que sacar de la crisis. En fin.



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Sistema eléctrico español (VII): el déficit de tarifa. Manuel Fernández Ordóñez

Para muestra un botón, analicemos lo acontecido en la última subasta CESUR de electricidad llevada a cabo hace menos de un mes. El resultado de la misma arrojó una subida en el kWh cercana al 12%. Como el resultado de la subasta equivale, aproximadamente, a la mitad del precio final de la luz (la otra mitad son los peajes de acceso) ésta debería haber subido un 6%, aproximadamente. ¿Qué ha hecho el Gobierno? No sólo no ha subido la electricidad, sino todo lo contrario. Ante las protestas sociales ha rebajado un 12% los peajes de acceso para compensar el 12% que había subido el kWh en la subasta, de tal modo que el precio de la electricidad se congela y seguiremos pagando lo mismo los próximos meses. Es decir, más déficit. Están aumentando la deuda de España, ¡y encima nos lo venden como si nos hicieran un favor!

Los peajes de acceso ni siquiera cubren los gastos que deben cubrir, incurriendo año tras año en déficit tarifario. Pero este Gobierno, haciendo un inenarrable exceso de populismo, reduce aún más esos peajes para que haya "tranquilidad social", hipotecándonos a todos y mirando hacia otro lado mientras nuestra deuda aumenta sin un horizonte claro de solución. La cuantía de las subvenciones al régimen especial crece cada año, agravando el problema y se pretenden cerrar las centrales nucleares que producen los kWh más competitivos del mercado junto con las grandes centrales hidráulicas. Se ha estimado que la jugada hecha hace un mes con la subasta CESUR añadirá otros 1.000 millones de déficit a los casi 6.000 que previsiblemente se acumularían este año. El acumulado pasará ya, probablemente, de 30.000 millones. Calcúlenlo en número de empleos... si es que los escalofríos se lo permiten.


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Primersegundotercercuartoquinto y sexto artículos de la serie.

Sistema eléctrico español (VI): el mercado eléctrico. Manuel Fernández Ordóñez


En los últimos años se está produciendo un fenómeno interesante en el mercado eléctrico. La alta penetración de energías renovables en el sistema hace que, en ciertas horas del año (pocas, pero hay alguna) toda la demanda eléctrica de España se puede abastecer con las centrales nucleares, hidráulicas y energía eólica. En ese caso, a esas horas, la electricidad es gratis puesto que todos estos productores ofertan a precio cero en el mercado. Los primeros porque sus costes variables son muy bajos, los segundos porque así los obliga la legislación. Este hecho ha sido utilizado por algunos para argumentar que las energías renovables disminuyen el precio de la electricidad, pero no es más que una verdad a medias.
Es obvio que, al entrar a precio cero, contribuyen a reducir el precio del MWh en el mercado porque expulsan a productores marginales con ofertas a mayor precio. Sin embargo, falta la otra mitad de la historia, y es que estas tecnologías reciben subvenciones que van directamente a engordar el déficit de tarifa. Porque, aunque el régimen especial oferta en el mercado a cero, no sólo se les paga el precio marginal del mercado, sino además una prima que tiene, por si fuera poco, un suelo. En 2010, el precio medio en el mercado fue de 45,7 €/MWh, mientras que el precio que se pagó a la eólica fue de 76,8 €/MWh. Incluso en esas pocas horas del año 2010 en las que el MWh tuvo coste cero, la eólica recibió 77 €/MWh mientras que las nucleares recibían 0 €/MWh... y luego van acusando a otras tecnologías de tener windfall profits.


Primersegundotercercuarto y quinto artículos de la serie.