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"¿Nos lo podíamos permitir?” – El despilfarro del AVE por Abel Fernández

Esta semana hemos tenido el placer de ser entrevistados para el programa de TVE “Comando Actualidad – ¿Nos lo podíamos permitir?“, en el cual se han analizado múltiples despilfarros cometidos en la inversión pública durante el boom -aeropuertos vacíos, estaciones fantasma, líneas deficitarias, tranvías que cierran, auditorios que ni siquiera se acaban, etc.-. Nuestra entrevista ha tratado en concreto sobre la rentabilidad económica y social de nuestras líneas de AVE. El programa completo puede verse ya en “RTVE a la carta” (nuestra intervención son los dos minutos siguientes a partir del 23:30), pero nos gustaría resumir a continuación nuestro argumento completo para complementar lo expresado en el programa.



El coste real de todo lo que hacemos en la vida es aquello que dejamos de hacer en su lugar. Ver la tele no es gratis, ni tampoco pasarse un par de horas en Twitter engullendo un torbellino de información y aforismos: en su lugar, podríamos haber estado dando un paseo por la playa o la montaña, aprendiendo a programar yobteniendo un certificado por el MITx o incluso echando una revitalizadora siesta. Del mismo modo, el principal coste de toda infraestructura es aquello que dejamos de hacer en su lugar. Veamos el caso de la línea Madrid-Valencia.
Aunque estaba proyectada su llegada a Castellón y Alicante, la línea acaba de momento en Valencia y ha costado unos 6.600 millones de euros. Si el Estado no hubiese financiado su construcción, no tendría que haber emitido 6.600 millones adicionales de deuda. El coste medio de nuestra deuda se encuentra cercano al 5%. Si descontamos la inflación para hablar en términos reales, el coste anual de la línea de AVE ronda los 165 millones de Euros (para un tipo de interés real del 2,5%, estimación conservadora), a los que hemos de sumar unos 35 millones de euros de mantenimiento (estimación también conservadora). En total, 200 millones anuales que el Estado habrá de asumir eternamente en términos reales.
La clave de la pregunta (que no aparecía en el resumen de entrevista en Comando Actualidad) es, ¿cuántos viajeros tiene la línea? Durante 2011 ha tenido casi 2 millones de viajeros. Y el resultado de dividir 200 millones anuales entre 2 millones de trayectos anuales son 100 euros de subvención implícita por trayecto: cada billete de ida y vuelta en AVE Madrid-Valencia lleva implícitos unos 200 euros de subvención, ya que el billete solo cubre los costes de explotación de la línea.
Esos 200 euros por billete de ida y vuelta son una subvención a ciudadanos de renta alta que ya tenían anteriormente una alternativa rápida para realizar el viaje: el avión. Esto es, se mire por donde se mire, el mundo al revés: el Estado recaudando de todos los ciudadanos para subvencionar la comodidad de unos pocos que tenían una alternativa rápida. ¿Existe alguna externalidad que justifique dicha subvención? La única que sería mínimamente justificable sería la de la contaminación, pero Ginés de Rus ha examinado la evidencia empírica que indica que el AVE no es “más verde” que otros tipos de transporte, debido entre otras cosas a la ingente cantidad de recursos que se consumen durante su construcción.
Y la cosa se pone peor cuando uno piensa en el proyecto de AVE a Galicia. Solo podría aventurar las cifras de viajeros, pero sí conocemos el coste aproximado del proyecto: 25.000 millones de euros, casi el cuádruple que la línea Madrid-Valencia.Si ésta última subvencionaba cada billete de ida y vuelta con 200 euros, multipliquen esa cifra por cuatro para hacerse una idea aproximada.
Comenzaba mi argumento hablando del coste de oportunidad. ¿Qué podríamos haber hecho con esos 200 millones anuales? Para hacernos una idea, comparémoslo con el presupuesto de 2012 de dos universidades españolas de reciente creación que han conseguido hacerse un hueco entre las principales universidades europeas: la Universitat Pompeu Fabra, con 130 millones de Euros anuales, y La Universidad Carlos III, con 169 millones de Euros. El coste de la línea Madrid-Valencia podría haber financiado indefinidamente una nueva Universidad de primera línea. En cambio, nuestros representantes políticos, tras llenarse la boca durante el boom con expresiones como “Economía del conocimiento” o “I+D”, han despilfarrado tan ingente cantidad de recursos en conseguir que los antiguos usuarios del avión viajen más cómodos.
Y, por supuesto, la lista de necesidades más acuciantes que a uno se le pueden ocurrir es inacabable; basta con pensar en el endurecimiento para el acceso a las ayudas sociales para el comedor infantil de los colegios, o en las listas de espera en la sanidad pública.
El problema no es solo que hayamos despilfarrado cantidades ingentes durante el boom. El problema es que hemos comprometido el gasto público actual, como muestra el caso del AVE: los 7.000 millones de deuda emitidos para pagar la infraestructura permanecerán ahí para siempre, costando 200 millones de euros cada año. Los 25.000 millones de Galicia supondrían unos 750 millones anuales más.
¿De verdad cree el pueblo gallego que ése es el mejor uso que puede darle a 750 millones anuales? Esa cantidad equivale al 8% del presupuesto anual de la Xunta de Galicia, que ejecuta entre otras competencias tan vitales como Sanidad o Educación. ¡El 8% del presupuesto de la Comunidad año tras año! El problema aquí se encuentra en lo discrecional de la forma en que se deciden y adjudican las inversiones federales (perdón, estatales). Para Galicia es imposible conseguir hoy 750 millones adicionales en su sistema de financiación, porque el resto de comunidades pondrían el grito en el cielo. Pero adelantando sus elecciones y quejándose lo suficiente sí que pueden conseguir que el Estado dilapide 25.000 millones más en dar comodidad a quienes actualmente viajan en avión.
Creemos que el ciudadano que exige tiene a su vez la responsabilidad y el deber de comprender la magnitud de las cifras que se manejan, de ponerlas en perspectiva y de comparar unas actuaciones con sus usos alternativos. Países más avanzados que España, como Suecia o Estados Unidos, no tienen trenes de alta velocidad porque consideran que no se los pueden permitir. ¿Cuándo enterraremos definitivamente en España nuestra obsesión por llenar el país de cemento y hormigón y nos centraremos en necesidades -productivas y sociales- más acuciantes?

El despilfarro del ‘Plan E’ en cifras

Ingeniería en la Red.


Según informaba ayer la edición impresa del diario El Mundo, que tuvo acceso a un informe del Tribunal de Cuentas, se certifica el despilfarro de millones de euros de un plan de inversión en obra pública, denominado ‘Plan E’ y que surgió en 2008 para incentivar la economía local —según J.L. Rodríguez Zapatero—.
Muy acertado José Luis Montero (@joselmonte en Twitter) que respondío, muy sagazmente, que no hacía falta ningún Tribunal para constatar en qué se invirtió el dinero.
Cartel del Plan E de J. L. R. Zapatero, por Pedro Jiménez.
Aún así, algunas de las cifras que arroja el mencionado informe del Tribunal, y que será remitido al Congreso de los Diputados, se resumen a continuación:
  • El 70% de los expedientes no se acreditó la necesidad pública de la inversión.
  • El 96% del personal contratado fue despedido a la finalización de la obra.
  • El 11% de los contratos, los contratistas incumplieron la contratación de desempleados.
  • La inversión total del Plan, 7.571 M€, no fue transparente y no se utilizó, en la mayoría de los casos, el concurso público.
  • En el 30% de las adjudicaciones no se tuvo el precio como criterio clave de adjudicación.
  • El 54% de los expedientes tuvieron modificaciones irregulares por razones técnicas.
  • Sólo el 0,15% de los ayuntamientos presenta saldo positivo de ingresos sobre costes en la rentabilidad de las obras (polideportivos, piscinas, etc.)
Vía: Edición impresa de El Mundo (06/10/12).

Por una nueva ley de dependencia

por Arcadi Espada.


Este primer párrafo de la convocatoria a una rueda de prensa de UPyD:
«UPyD Cataluña considera que los acuerdos adoptados por los ayuntamientos de Girona y Figueres por los cuales se contrata el servicio de uno o más trenes de pasajeros par a trasladar a Barcelona a las personas que deseen participar en la manifestación por la independencia convocada por la Asamblea Nacional de Catalunya el próximo día 11 de
septiembre constituyen una clara desviación de poder.»
Hace muy bien en denunciar UPyD y sobre todo hace muy bien en denunciarlo ante el delegado del Gobierno. Lo único que tiene que hacer el gobierno, a cambio del rescate e incluso sin rescate, es hacer cumplir la ley.
¿Pero qué ley puede venir de Fátima!
Por lo demás esos autocares franquistas prueban otra vez de modo inexorable la evidencia: ¿Una nación, Cataluña...? Hombre, hombre. ¡Una banda!

Cuidado con el (Posible) Plan de Crecimiento Europeo

Xavier Sala i Martín.

Uno de los acuerdos que más expectativas ha generado de la reunión-a-4 entre los presidentes de Italia, Alemania, Francia y España es la supuesta estrategia de crecimiento. François Hollande parece haber ablandado a Angela Merkel en el tema de la austeridad pero, en lugar de relajar los objetivos de déficit impuestos a países como España, parece que ha sacado un compromiso de aumento del gasto público en unos 130.000 millones (el 1% del PIB europeo). En la cumbre que se tiene que celebrar esta semana (días 28 y 29) se darán más detalles y quizá se apruebe el plan.
Siento ser yo quien eche un jarro de agua fría sobre el optimismo que este plan de aumento de gasto va a generar, pero debo decir que si no se hace bien, puede ser una mala idea. En general, los planes de salir de la crisis a base de aumento del gasto público solo tienen efectos a corto plazo porque, al ir dirigidos a remediar la crisis a base de aumentar la demanda de manera inmediata, el gasto tiende a ir a parar a proyectos que no han sido pensados y diseñados para aumentar la productividad sino a cosas que se pueden aprobar de manera urgente e improvisada. Y si no se aumenta la productividad, los planes de gasto aumentan la demanda mientras existen pero no dejan ningún efecto sobre el crecimiento en el momento que el plan desaparece. En España hay multitud de ejemplos de gasto público destinado a la construcción de infraestructuras que generó demanda mientras duró la obra, pero que no aumentó el negocio de la región en la que se hizo porque la obra no había sido diseñada de manera inteligente (Cartuja de Sevilla para la Expo de Sevilla, el Forum de las culturas de Barcelona o los aeropuertos de Ciudad Real, Castellón y Alguaire serían solo algunos de los miles de ejemplos).
Si, como es de esperar, el nuevo plan de “crecimiento” se hace aprisa y corriendo para ayudar que la periferia de Europa salga de la crisis, los 130.000 millones de euros pueden acabar siendo el mayor despilfarro de dinero público que se ha visto nunca en Europa. No sé qué dinero va a ser asignado a España, pero el gobierno tendrá la tentación de cometer dos tipos de errores. El primero será canalizar una parte importante de éste al sector de la construcción, un sector muy castigado por la crisis y que tiene empresas y empresarios importantes, con mucho poder y a los que se les deben muchos favores políticos, que están al borde de la ruina. Eso sería un error. El sector de la construcción era demasiado grande en la época de la burbuja debe empequeñecer. Muchas de las empresas de ese sector han cerrado y muchas más deben cerrar. Los trabajadores que estuvieron en ese sector deben ser reciclados a otros sectores. Posponer la reestructuración del sector de la construcción a base de hacer obra pública sería un error y en la medida que el gasto público del nuevo plan de crecimiento posponga lo inevitable va a representar una pérdida de dinero para el contribuyente europeo (aunque no para el empresario español al borde de la ruina).
El segundo error que el gobierno tendrá la tentación de cometer será el de canalizar el dinero hacia sectores “prioritarios”. El gobierno anterior decidió que un sector prioritario era el de las energías renovables, dedicó millones de euros a subvencionar empresas en esos sectores, empresas que hicieron quiebra una tras otra una vez el subsidio desapareció. Un buen plan de crecimiento no debe permitir que el gobierno decida qué sectores son prioritarios entre otras cosas porqué no hay nadie en el gobierno (de hecho, nadie en ningún gobierno) que sea capaz de visualizar cuales son los sectores en los que España va triunfar en el futuro.
Es decir, el gobierno debe hacer inversiones que no sean necesariamente en infraestructuras físicas que beneficien al sector de la construcción y debe hacerlo de manera que se sienten las bases para que sean los ciudadanos y los empresarios los que decidan en qué sector van a intentar sacar sus proyectos adelante. Algunos saldrán mal pero otros saldrán bien. Y entre todos, los ciudadanos van a diseñar el futuro de la economía española. Ya hemos visto demasiados “Sillicon Valleys”, demasiados parque tecnológicos y demasiados clusters fracasados en España y en el resto del mundo. Es hora de que el gobierno utilice el poco dinero del que va a disponer para facilitar la creación de actividad económica en cualquier sector en el que los ciudadanos desean invertir, ya sea de alta tecnología (telecomunicaciones, biomedicina o aplicaciones informáticas) ya sea primario (agricultura, vinos, alimentación), industrial (textil, zapatos o automóvil) o servicios (restauración, atención a los jubilados o educación).
Los líderes deben recordar que, aunque las tecnologías verdes, las comunicaciones y la biotecnología son políticamente sexys, algunas de las grandes innovaciones empresariales han sucedido en sectores milenarios como la moda (Zara), el circo (Cirque du Soleil), café (Nespresso, Starbucks), muebles (Ikea) o restauración (El Bulli de Ferran Adrià).
Por favor, señores ministros, no volvamos a dilapidar dinero en arreglar plazas públicas porque eso no lleva a ninguna parte.

De cómo roba el pueblo (extensiones)

Arcadi Espada.



Mi columna de hoy tiene un iceberg debajo. O un infierno. Apenas pude exhibir ese dato de la edad de jubilación de los empleos duros en Grecia. Pero Michael Lewis da en el mismo capítulo griego de Boomerang muchos otros. 

Con placer ofrezco al dilecto lector una selección:
«Los Ferrocarriles Nacionales tienen unos ingresos anuales de cien millones de euros frente a unos gastos anuales de personal de cuatrocientos millones, más otros trescientos millones de euros en otros gastos. El empleado medio de los ferrocarriles estatales gana sesenta y cinco mil euros anualmente. Hace veinte años, un próspero empresario llamado Stefanos Manos, nombrado después ministro de Finanzas, señaló que sería más barato meter a todos los pasajeros de los ferrocarriles griegos en taxis: sigue siendo verdad.»
«El sistema sanitario público griego invierte en suministros mucho más que la media europea; y me cuentan varios griegos que no es raro ver a enfermeras y médicos salir del trabajo con los brazos cargados de toallas de papel, pañales y cualquier otra cosa que puedan sacar de los armarios de los suministros.»
«El sistema de enseñanza pública es escenario de una pasmosa ineficiencia: uno de los sistemas peor valorados de Europa que, no obstante, tiene cuatro veces más profesores por alumno que el mejor valorado, Finlandia. Los griegos que mandan a sus hijos a las escuelas públicas sencillamente dan por sentado que tendrán que contratar profesores particulares para asegurarse de que verdaderamente aprendan algo.»
«El mayor problema que tuvieron los bancos fue que habían prestado al gobierno griego alrededor de treinta mil millones de euros; ya fuesen robados o despilfarrados. En Grecia los bancos no hundieron al país; el país hundió a los bancos.»
«(...) El déficit previsto aproximadamente en siete mil millones de euros era, en realidad, de más de treinta mil millones. (...) En cuanto al ministro de Finanzas tuvo la cifra, se fue a la reunión que, de manera regular, tenía programada cada mes con los ministros de Finanzas de todos los países europeos. "Cuando les comenté la cifra se oyeron gritos ahogados de sorpresa" (...) "Me entraron ganas de decirles que ellos deberían haberse fiado en que los números no cuadraban. Pero el problema era que yo estaba sentado detrás de un letrero que decía 'GRECIA' y no de uno que dijera 'EL NUEVO GOBIERNO DE GRECIA'.»
«El ministro de Agricultura había creado una unidad no contabilizada que daba empleo a doscientas setenta personas para digitalizar las fotografías de las tierras públicas griegas (...). El problema fue que ninguna de las doscientas setenta personas tenía experiencia alguna en el campo de la fotografía digital. Su verdadera profesión era la peluquería, por ejemplo.»
«El grueso del colectivo de autónomos (todos, desde médicos a quiosqueros) engañaba a Hacienda; una razón de peso para que Grecia tenga el porcentaje más alto de trabajadores por cuenta propia de cualquier país europeo.»
«Grecia es el único país europeo que no tiene ningún Registro Nacional de la Propiedad, algo muy conveniente para el mercado negro. "Tienes que saber dónde ha comprado un individuo un terreno, la dirección, para vincularlo con su persona (...). Y aun así está todo escrito a mano y resulta difícil de descifrar".»
«Una antigua funcionaria del FMI, convertida en asesora financiera del antiguo primer ministro griego Konstantinos Mitsotakis y luego analista de Salomon Brothers (...) señaló en 1998 que la suma de todos los déficits presupuestarios griegos de los quince años anteriores ascendía únicamente a la mitad de la deuda del país. Eso significa que la cantidad de dinero que el gobierno griego había prestado para financiar sus operaciones duplicaba su déficit declarado.»