Lágrimas del vino y anillos del café. Jorge Laborda

Cuando escribo esto, los días de verano y vacaciones ya empiezan a tocar a su fin. En estos días uno suele encontrarse en contacto más íntimo con algunos fluidos. Los refrescos, un buen café o una buena copa de vino parecen sabernos mejor a la sombra, un día caluroso, o a la orilla de la playa. La tranquilidad de las vacaciones permite también sosegadas reflexiones. En mi caso, como no puedo evitar desear continuamente comprender algo más sobre el mundo que me rodea, los fluidos me ha conducido a reflexionar sobre la causa física de las lágrimas del vino y de los anillos del café. Seguro que los conoce. ¿Qué explicaciones nos proporciona la ciencia?




Allí donde ETA asesinó. Arcadi Espada

El editor Murillo me envía Allí donde ETA asesinó, un libro de Willy Uribeque recoge su trabajo en Factual. En los meses de preparación definitiva del periódico, ya con parte de la redacción en marcha, se nos ocurrió que había que dedicar algún blog monográfico al terrorismo. Pero cómo. Necesitábamos un homenaje y algo más. Hasta que Albert de Paco tuvo la idea rotunda y genial. Fotografiar todos los lugares donde ETA hubiese matado. El mismo día del año, a la misma hora. La foto y un recorte de los diarios de cuando entonces. El impacto de concentrar todos los asesinatos de la banda en un año sería brutal. El blog se actualizaría con su diaria cosecha de muerte, y en el modo F5, en esa especie de twitter inteligente (hoy ya un oxímoron) del periódico, se publicaría el making of de cada foto, las aproximaciones del fotógrafo al lugar, su experiencia allí, etc.

El problema era quién podía hacer eso. Es decir, encontrar a alguien dispuesto a ir durante un año de un lado a otro del País Vasco, y episódicamente del resto de España, fotografiando algo que pasó. Cristina Fallarás, la subdirectora, dijo que conocía a Uribe. Era fotógrafo y escritor, y le parecía el hombre ideal. Habló con él. Aceptó. Durante los dos meses que duró aquel Factual Uribe cumplió ejemplarmente, fueran noches o madrugás. Sus making of en tiempo real, como en general los del resto del diario, eran cada vez más densos e interesantes. Es cierto que a veces se amaneraba como un literato; pero las fotos que traía, esos pavorosos agujeros, ventilaban rápidamente las telarañas.

Cuando el objeto social de la empresa cambió, Uribe interrumpió su trabajo. Quedaron deudas, de las que los dueños hicieron caso omiso. Como tantas otras veces en aquellos meses terminales, Jacobo Elosua tuvo la decencia de pagar a Uribe de su propio bolsillo. Supongo que el dinero le permitió redondear esta antología que ahora prologa, sin palabras vacuas, el lendakari Patxi López.



The evolution of liberty. Ronald Bailey

In his lead essay, Michael Shermer usefully defines what he calls the Realistic Vision as one accepting that “human nature is relatively constrained by our biology and evolutionary history, and therefore social and political systems must be structured around these realities, accentuating the positive and attenuating the negative aspects of our natures.” Accentuating the positive and attenuating the negative aspects of our natures are exactly what liberalism (libertarianism) has done so brilliantly since its advent a little over two centuries ago at the edges of Europe.

The sweep of history clearly shows that the natural state of humanity is abject poverty. Very much in line with the views of Friedrich Hayek, the most brilliant economist of the twentieth century, I understand human evolution and history as a search through time in which thousands of societies and billions of people tested religious, political, family, and economic institutions.[1] Those slowly discovered institutions differentially helped some groups to out-reproduce and out-compete other groups. The institutions that helped groups that discovered and adopted them to succeed against other groups can be thought of as embodying an ever better understanding of our human natures.


Hayek also identified a specific problem with the development of science—its success tempts some people to believe that they now know enough to mold society after their hearts’ desires (and those desires are always in a collectivist direction). As Hayek pointed out in The Constitution of Liberty, “those intoxicated by the advance of knowledge so often become the enemies of freedom.”


As Hayek explained, “It is because freedom means the renunciation of direct control of individual efforts that a free society can make use of so much more knowledge than the mind of the wisest ruler could comprehend.”



Fenómenos paranormales en la prensa española. Manuel Fernández Ordóñez

Ahora que la catástrofe, debacle, cataclismo nuclear francés (que no ha tenido nada que ver un accidente nuclear) se ha quedado en, desgraciadamente, un fallecido y varios heridos puedo contarles lo que me sucedió ayer. No se trata de ser injusto ni de generalizar, pero ya sabemos cómo se las gasta la prensa nacional, hace tiempo que parecen no existir los periodistas “a secas” y que lo único que encontramos son periodistas de opinión que imprimen la suya en todo lo que escriben. No informan, opinan, adoctrinan y (algunos) mienten, sin más.



La cruzada anticorrupción de Brasil. Andrés Oppenheimer

Mientras esperaba mi vuelo a Brasil en el aeropuerto de Miami la semana pasada, leí un artículo de los diarios brasileños de esa mañana denunciando que el ministro de Turismo estaba usando indebidamente a un empleado gubernamental como chofer privado de su esposa. Para el momento en que llegué a Brasilia, 7 horas más tarde, el ministro ya había sido despedido.

Qué diferencia con lo que está ocurriendo en otros países latinoamericanos, y con lo que estaba ocurriendo en Brasil hasta hace poco.

Era la quinta vez que la presidenta Dilma Rousseff despedía a un ministro desde que asumió su cargo en enero. Casi todos ellos renunciaron bajo presión tras investigaciones periodísticas de supuestos delitos de corrupción.


En Ecuador, en cambio, el presidente Rafael Correa arremetió contra los medios independientes después de que estos informaron que su hermano Fabricio Correa había firmado contratos con su gobierno por más de $300 millones. Incluso luego de que su hermano confirmara la existencia de esos contratos, el presidente convocó a un referéndum nacional para controlar a los medios, acusándolos de “secuestrar” a la opinión pública con métodos “criminales”.

En Argentina, la noticia del día es la malversación de una parte de los $160 millones que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner entregó al auto-denominado grupo de derechos humanos Madres de Plaza de Mayo para un plan de construcción de viviendas, pero el gobierno parece más empeñado en culpar a los medios que informaron sobre el hecho que en indagar si sus funcionarios cometieron algún delito.

En Venezuela, la cada vez más amordazada prensa independiente ha revelado que el gobierno del presidente de Hugo Chávez ha desviado miles de millones de dólares —parte de los cuales terminaron en cuentas privadas en el exterior, mientras que cantidades más pequeñas fueron encontradas en maletas llenas de efectivo en aeropuertos extranjeros— pero la reacción del presidente ha sido culpar a los medios no oficialistas de ser “agentes de la CIA”.


Pero eso es mejor que lo que está ocurriendo en varios países vecinos, en que los presidentes hacen la vista gorda, y ayudan a crear una cultura del vale-todo. En vez de acusar a los medios, esos presidentes deberían seguir el ejemplo de Rousseff, y despedir a sus funcionarios que no merezcan la confianza de la sociedad.