Time Warp - Water Balloon to the Face

Lecturas interesantes 16 de marzo de 2011



¿Derecho a una hipoteca? Será si la pagan, digo yo. Porque confundir una oportunidad con un derecho es una pedagogía de irresponsabilidad que provoca las consecuencias que están a la vista, cuando los tomadores del préstamo abandonan el objeto que garantiza la cantidad recibida, libres de cualquier compromiso personal.

En la escena siguiente, los banqueros fabrican una serie abundante de muñecas rusas con hipotecas fraccionadas y devaluadas que van engordando y rebotando, en opacas envolturas de naturaleza diversa, con la inestimable bendición de las agencias de rating, que expiden certificados de fiabilidad de productos devaluados para clientes de los cuales viven —sin que el regulador (los políticos) parezca conmoverse por esta insólita condición de ser y ejercer de juez y parte. Por fin, los bancos centrales —léase los gobiernos y consúltense las memorias de Greenspan- echan gasolina al fuego, prestando a tipos de interés negativos. Y, claro, la burbuja termina por estallar. En la escena final, salen los pirómanos-políticos, pero disfrazados de bomberos, con gesto de cortesana ultrajada, a modo del capitán Reynaud en “Casablanca”, y al grito de “¡aquí se especula!”, como si ellos no hubieran estado en el negocio de la especulación por el poder desde Pisístrato, hace veintiséis siglos.

(...)

A Arturo Pérez-Reverte le parece “un espectáculo penoso”: el de “un país inculto que alardea de serlo”, dirigido por “funcionarios mediocres”, políticos profesionales que están en la política “como forma de subsistencia”, porque “no tienen biografía profesional propia” —como ya advirtió Jiménez de Parga tiempo ha- en la medida que no han estado en otra industria que la de la intriga ni han cursado otra carrera, ni aprobado otras oposiciones, que las del partido al que pertenecen. Pero no desesperemos. La democracia es también un sistema de prueba-error; un convenio de reglas fijas para resultados inciertos que lleva aparejado un correctivo electoral recurrente. Por eso, las cosas pueden variar, los errores rectificarse y el rumbo enderezarse.

***


***

Arcadi Espada sobre la entrevista de Pastor a Ahmadineyad.

Para ver la importancia, novedad o interés de lo que dice el presidente de Irán bastaría hacer el ejercicio de transcribir en papel sus palabras. Nulo interés. La prueba la da la propia televisión al elegir como titular de su resumen una trivial frase del presidente sobre la inconveniencia de invadir Libia. Y ya no hablemos del titular que elige la propia periodista, eso de que el presidente pone en duda las democracias europeas. El texto de la entrevista ni siquiera ofrece alguna de esas muestras de ese pintoresquismo intelectual que de cuando en cuando ofrece Ahmadineyad, como sus creencias sobre la destrucción de los judíos europeos.

Naturalmente todo esto era previsible. Es muy difícil que una entrevista con el presidente de Irán pueda ir más allá del pintoresquismo. Pero la joven Pastor decidió que tendría interés hacérsela. Y lo ha tenido, popularmente hablando. Pero sólo por ella. De ahí que suene flauta su modestia. Interés sólo por ella, y antes de empezar: la joven Pastor con velo es más noticia ibérica que el presidente de Irán con corbata.

***
Entrevista de Oriana Fallaci a Leopoldo Fortunato Galtieri en junio de 1982.

Oriana Fallaci: Presidente Galtieri, cuando Ud. piensa en lo que organizado, y aludo a los centenares de jóvenes que han muerto en combate, a los centenares que pueden todavía morir, soldados de reemplazo, marineros imberbes, pilotos en la flor de su edad, y aludo también al nuevo detonador de la tercera guerra mundial que se ha encendido en esta parte del planeta, y como si todavía no fuera suficiente en el Oriente Medio y el Golfo Pérsico sobre los que temblar, también tenemos el Atlántico Sur, ¡maldición!, dígame, ¿no le sucede nunca preguntarse si valía la pena, decirse -a lo mejor- hemos cometido un error, en una palabra Ud. no se arrepiente jamás?

Leopoldo Galtieri: No, señora periodista. No.

(...)

Oriana Fallaci: Entonces, también ellos eran colonizadores. Como todos los argentinos, por otra parte, este país no pertenecía a los españoles, a los italianos, a los alemanes, a los franceses, a los ingleses, en suma, a los europeos, a los blancos que vinieron aquí y masacraron a los nativos hasta la última tribu como no sucedió siquiera en América del Norte, donde todavía hay, por lo menos, algunos pieles rojas. ¿Entonces, de qué se escandaliza? ¿Por qué define como colonias a las Falklands, perdón, las Malvinas?

Leopoldo Galtieri: Señora periodista, no retrocedamos tanto en el pasado. Analicemos las cosas como estaban en 1833, cuando los ingleses invadieron las Malvinas. Observe dónde están situadas las islas, cómo la plataforma submarina se extiende sobre aquella área y une la tierra firme con las islas y verá fácilmente la correlación natural que existe entre ellas y la costa argentina. Quiero decir no sólo históricamente sino también geográficamente, las Malvinas nos pertenecen, deben ser nuestras y nuestras serán.

(...)

Leopoldo Galtieri: Señora periodista, existe un sentimiento. No el oro, no el petróleo, no la posición estratégica: el sentimiento de la nación argentina desde 1833. ¿Ud. no cree en el sentimiento del pueblo?

Oriana Fallaci: Yo creo que hablar de sentimientos del pueblo, desgraciadamente, encubre, casi siempre, verdades menos nobles: intereses políticos, intereses económicos, intereses militares o, más directamente, los intereses personales de quien manda. Por lo tanto le pregunto: ¿no podría ocurrir que aquellos islotes representaran a sus ojos un medio fácil para unir a un país dividido e infeliz, hacerlo olvidar una inflación que es tan irrefrenable como grotesca, y una deuda externa monstruosa, que hoy asciende a 36.000 millones de dólares, o sea del fracaso político y económico del régimen militar que Ud. representa?

Leopoldo Galtieri: Señora periodista, acepto su razonamiento porque Ud. es una periodista, señora periodista. De otra manera, no le permitiría que me dijera estas cosas, se lo aseguro. Porque ofenden mis principios, mi buen nombre, mi carrera militar, todo aquello que yo he protegido más que mi propia vida. Jamás he hecho un cálculo frío como del que Ud. me acusa, jamás. La deuda externa de 36.000 millones de dólares y la inflación galopante no tiene nada que ver con las Malvinas. Es más, puedo asegurarle la inflación aumentará debido a los gastos bélicos. Es verdad que las Malvinas han servido para unir a los argentinos, pero la idea de obtener esto a través de la guerra jamás ha cruzado mi mente, se lo juro.
Oriana Fallaci: Bien, pero muchos otros han tenido tal idea. La historia enseña que cuando las cosas van mal en una sociedad, en un país, aquellos que están en el poder hacen la guerra: así el pueblo se excita completamente y olvida los fracasos, los golpes, los crímenes de quienes gobiernan. En 1940 Mussolini entró en guerra por estas razones, no sólo por su megalomanía. ¿A propósito, también esta comparación le ofende?


Leopoldo Galtieri: Sí señora periodista. Me ofende mucho.

Oriana Fallaci: Menos mal. Pero si no hubo cálculo frío, señor presidente, ha habido errores de cálculo. ¿O debería decir ilusiones? Para comenzar, la ilusión de que Inglaterra no reaccionaría, no enviaría su flota tan lejos de casa. ¿O me equivoco?

(...)

Oriana Fallaci: Santas palabras, señor presidente, pero suenan un tanto extrañas al oírlas pronunciadas por Ud., el representante de un régimen que no sabe qué hacer de la libertad y además la mata. La suya es una dictadura, señor presidente, no lo olvidemos.


Leopoldo Galtieri: Yo no lo llamaría dictadura. Aquí la gente habla más que en un régimen democrático. El régimen no es democrático, estoy de acuerdo. Pero no es ni siquiera duro como en otros países que se definen como democráticos. (...)

Oriana Fallaci: Si Ud. piensa así, ¿por qué pone a uno de los jefes de aquellos asesinos como comandante del puesto de las Georgias? Hablo, tanto por poner un ejemplo, del infame capitán Astiz que ahora se hace la víctima porque los ingleses lo tienen prisionero.

Leopoldo Galtieri: El capitán Astiz pertenece a la marina como 500 otros oficiales que detentan su rango y su responsabilidad. Debido a su rango y a esa responsabilidad se encontró en aquel puesto de avanzada en las Georgias cuando recuperamos las islas. Las acusaciones contra él deben ser probadas, señora periodista, y como buena demócrata Ud. debería saber que una acusación no vale sin no se la prueba con testimonios y hechos (...)

Oriana Fallaci: Señor presidente, en cuanto a libros he leído, incluso demasiados sobre esta vergüenza. Y Ud. no puede comparar los desaparecidos con los soldados que mueren en la guerra. Un desaparecido es una persona que es arrestada o secuestrada por un grupo de paramilitares porque no piensan como Ud., grupos paramilitares que Uds. inventaron y ahora no controlan más y después son conducidos a la policía militar torturados hasta la muerte y sepultado sin su nombre en cualquier fosa común o quizás lanzado al mar o al río de la Plata. Y el resto son chorradas, disculpe la brutalidad.

Leopoldo Galtieri: Señora periodista... aquí estamos, junio de 1982, para afrontar el presente y el futuro del país...

Lecturas interesantes 13 de marzo de 2011

Arcadi Espada escribe sobre el ipad2.

Los únicos problemas serios del primer iPad tenían que ver con la lentitud y una cierta falta de ligereza. Y con las ditadas: para las que la Cosa promete soluciones. Aparte de estos problemas, que se aminoran en la nueva versión, suena la vieja carraca de siempre, que si usb, flash, ranuras y otras coñas. Como si los androides no estuvieran ya al servicio de la carraca. Impera, claro está, la puerilidad, y sus exigencias malcriadas: les gustaría apple si degenerase. La única exigencia con sentido a los ingenieros de Apple es que creen una pantalla que pueda ser leída al sol y a la luna. Aún no han sabido hacerla.

Pero mejor que vayan lentos, desde luego. El grave problema del iPad 2 es la distancia sideral que hay entre esa tecnología y los contenidos. Si hay que reprochar la falta de novedades que no miren al hardware: que los niños giren la vista hacia editoriales, periódicos, revistas, restaurantes, clínicas, universidades, ministerios, etcétera, etcétera, y les reclamen lo que falta. Software. En el que sólo despuntan, por cierto, juegos de mesa y cama.

***

Arcadi escribe sobre la reducción de la velocidad máxima a 110 km/h.

La mayoría de los ciudadanos está de acuerdo en que reducir la velocidad reduce los accidentes graves. Otra cosa es que prefiera correr ese riesgo en beneficio del placer de la velocidad y el cumplimiento de las urgencias. El ciudadano no actúa en términos meramente aritméticos: «reducir los accidentes» no quiere decir «reducir mi accidente». Por el contrario «reducir la velocidad» sí es, automáticamente, «reducir mi velocidad». Es en este intersticio entre los intereses individuales y colectivos donde actúa —difícilmente— un gobierno.

***

Carlos Rodríguez Braun escribe sobre la productividad y los salarios.

Otros disparate señero es la necesidad de que los gobiernos hagan que los salarios se ajusten a la productividad. Lo que hacen los gobiernos es lo contrario, es subirlos más que la productividad, lo que se traduce en la criatura política progresista por excelencia: el paro. El ajuste entre productividad y salarios es, en realidad, consecuencia inevitable de la contratación libre. Para conseguir este tan ansiado objetivo, crucial para el logro del crecimiento de la economía y el empleo, los políticos tienen que hacer algo aparentemente fácil pero para ellos casi imposible: dejarnos en paz.

***

Carlos Rodríguez Braun escribe sobre la ONU.

A ver, adivina adivinanza: ¿qué pensaba la ONU sobre los derechos humanos en Libia el pasado enero? Pues sí, claro que sí: pensaba que todo iba de cine. Las delegaciones nacionales de dicho consejo alabaron “el compromiso del país en defensa de los derechos humanos”. Dirá usted: en esa basura burocrática están países como Cuba y Corea del Norte, atroces dictaduras comunistas que naturalmente simpatizan con el delirante tripolitano. Diré yo: el sólo hecho de que estén ya es revelador. Pero, como apuntó el “Wall Street Journal”, los supuestos progresos libios fueron aplaudidos también por Australia, Canadá o incluso Polonia, que algo conoce de dictaduras opresivas. Si esto no es una farsa, que venga Dios y lo vea.


***

Carlos Rodríguez Braun escribe sobre la riqueza.



Primero, los ricos. Es verdad que cada vez hay más ricos y que cada vez son más ricos. Pero la pregunta es: ¿dónde está el problema? ¿qué hay en ese fenómeno que deba impulsarnos al desengaño o la rebelión? Nada en absoluto. Nada en la extensión de la riqueza es deplorable, salvo que sea riqueza obtenida fuera del mercado, mediante la coacción o el fraude. Entonces sí. La riqueza de los sátrapas es objetable, la de Gadafi y Fidel Castro sí, pero tengo para mí que cuando los biempensantes lamentan la opulencia no están pensando en políticos sino en empresarios que ganan su dinero en el mercado. En tal caso no sólo no hacen mal a nadie sino que son una ventaja para la comunidad.

Segundo, los pobres. ¿Cómo puede seriamente pensarse que los pobres son cada vez más pobres? En realidad, son proporcionalmente cada vez menos y son cada vez menos pobres. Tal ha sido la realidad de los últimos siglos y en particular del último medio siglo, en donde la prosperidad de indios y chinos ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas. El fenómeno se ha extendido con más o menos fuerza en buena parte del mundo.

***

Reportaje sobre Jan Karski testigo del exterminio judío en Polonia que denuncio el exterminio judio durante la Segunda Guerra Mundial.

Siempre recordó cómo, vestido con un traje andrajoso, se adentró un día en la ciudad de la muerte, el gueto de Varsovia, donde los nazis habían confinado a miles de judíos. "No era un cementerio porque los cuerpos se movían, aunque aparte de la piel, los ojos, la voz, no existía nada de humano en esas palpitantes figuras. Por todas partes había hambre, miseria, la atroz pestilencia de cuerpos en descomposición, los lastimeros gemidos de los niños agonizantes, los gritos desesperados de un pueblo que mantenía una espantosa y desigual lucha por la vida". Un infierno creado por el hombre. Los líderes judíos lo dejaron claro: "Los alemanes no intentan esclavizarnos como hacen con otros pueblos, estamos sistemáticamente exterminados. Esa es la diferencia... Creen que exageramos, que somos unos histéricos, pero millones de judíos están condenados al exterminio. Toda la responsabilidad gravita sobre las potencias aliadas". Aquel era el mensaje que debía transmitir al mundo: "La victoria de los aliados en un año, en dos, en tres, no nos servirá de nada porque ya no existiremos". Un grito desesperado.



***

María Blanco escribe sobre las mujeres.

Uno de los mayores errores que hemos cometido nunca las mujeres es aceptar la idea de que para combatir la discriminación hay que discriminar. Es como si se propusiese, para combatir la esclavitud, el esclavizar a los amos. Este error, que se ve más claramente cuando se cambia el contexto, es defendido especialmente en un día como hoy, señalado en el calendario como Día Internacional de la Mujer.

(...)

Los enemigos de las mujeres no son los hombres, ni tampoco otras mujeres. Unos y otras funcionamos según los incentivos que hay en nuestra sociedad. Y esos incentivos dependen de los legisladores, los gestores políticos, los jueces... Pero también de quienes votan y quienes nos abstenemos. En el siglo XXI, en un continente que pertenece a lo que se llama "Primer Mundo", con pleno acceso a la Universidad, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ¿vamos a seguir las mujeres comprando el cuento del falso feminismo que nos vende el Estado? La machacona insistencia en la igualdad no hace sino abrir la brecha de la diferencia, pero, además, es una excusa perfecta para que el Estado compre nuestra libertad con la moneda de cambio en la política: la subvención, el privilegio, el cargo...

El día que la mujer se rebelde de verdad contra el verdadero negrero empezaremos a caminar en la buena dirección.

***

Entrevista a Jordi Pérez Colomé: ''Decir cosas en cada frase es mucho más difícil que enrollarse''.

***

Recuerdo a las víctimas del 11M.

Lecturas interesantes 25 de febrero de 2011 (y II)

China's Secret Weakness by Paul Johnson.

This is nonsense. So long as America retains its freedom and thus its unique powers of innovation, it will continue to lead. Besides, China's elite is too scared to follow in the path of freedom because to do so would risk unity, threatening disintegration and a return to the terrible days of warlords and civil war, as in the 1920s.

Moreover, China has secret weaknesses. Its most serious: gambling and drug addiction. China's new prosperity is already producing a rapid expansion of the country's international gambling class, not to mention an appreciable increase in the number of drug addicts.


***

Agnostics for Pacifism by Bryan Caplan.

Bryan CaplanAre they right to claim credit? I don't know - and neither do they. The hard truth is that predicting the effects of war is extremely difficult. If one man's suicide can topple multiple Middle Eastern governments, Ghassan might be right about Iraq. In foreign policy, sometimes you sit back and problems solve themselves. Sometimes you act and create a massive domino effect. And sometimes the dominoes fall the wrong way.

By itself, I freely admit, extreme uncertainty is a double-edged sword. The consequences of war might be worse than you thought; they might be even better. But as I've argued in my common-sense case for pacifism, pacifists just need to add the weak moral premise that "before you kill innocent people, you should be reasonably sure that your action will have very good consequences." This plausible premise, combined with the uncertainty of foreign affairs, creates an almost insurmountable presumption against war.

***


William Kristol argues that “American principles” require Uncle Sam to intervene more vigorously – with force, if necessary – in the revolutions now sweeping through the Middle East (“Obama’s moment in the Middle East – and at home,” Feb. 23).

I disagree. While we should cheer for liberalization to grow and spread throughout the Middle East, American principles counsel our government not to interfere. One of these principles, after all, is that government (even our own) is an inherently dangerous agent best kept on as short a leash as possible. Another of these principles is that top-down social engineering is bound to have undesirable unintended consequences – a fact that is no less true when the social engineers are headquartered in the Pentagon and the State department as when they are headquartered in the Department of Health and Human Services and the Department of Education. The same government that Mr. Kristol so often, and rightly, criticizes for making a mess of matters here at home is unlikely to become a shining example of efficiency, rectitude, and Solomaic wisdom in foreign lands.

***

The Ultimate Resource: You by McGlothlin Andrew.

If you’ve spent any time in class with Dr. Gillette, you most likely have heard of the concept of knowledge-value. This idea, from Taichi Sakaiya’s book The Knowledge Value Revolution: or a History of the Future, reminded me very much of a discussion I had heard about Julian Simon’s idea of the ultimate resource, human ingenuity. The similarity between these ideas seemed striking, and I think this twist on the familiar concept of knowledge-value gives us an interesting way to understand its fundamental importance.

First, I would like to start by defining Knowledge-Value for anyone who is not familiar with the concept. On pages 235-236 of his book, Sakaiya says that “knowledge-value means both ‘the price of wisdom’ and ‘the value created by wisdom.’ A more strict definition might be, ‘the worth or price a society gives to that which the society acknowledges to be creative wisdom.’ …The truly large-scale production of knowledge-value will take the form of concrete goods and services in which it is embedded, or to which it can be added, and its distribution will be either synonymous with or conducted in concert with those goods and services,” (1991). From this definition and description, we can start to see that knowledge-value is something which has its formative roots in creativity and ingenuity and then becomes embedded in products and services giving them value for which society is willing to pay a price. As we will see in the next paragraphs, this sort of concept has been described very similarly in Economics as the Ultimate Resource.

My initial contact with the concept of the ultimate resource was in a podcast from EconTalk, in which the host, Russ Roberts, was discussing the economics of buying local with Don Boudreaux, Chairman of the Department of Economics at George Mason University. In this, Boudreaux gives his explanation of the concepts originally put forth by Julian Simon in his book The Ultimate Resource. Boudreaux discusses the idea that people consider resources to be materials that are “out there.” However, using an impromptu example, he imagines that Native Americans hundreds of years ago would have found oil bubbling up in a stream to detract from the quality of the drinking water and therefore to have been a problem rather than a resource. He says that it is the application of human creativity that changes oil into something useful (Boudreaux, 2007). Figuring out how to use potential resources productively and economically to make human life better is the act which creates value, not the potential resources themselves. This explanation interprets the thesis of The Ultimate Resource in a way that I think makes it very easy to see the connection between the ultimate resource and knowledge-value. However, looking into Julian Simon’s central argument can help us see what other ideas can be inferred from these concepts.

The thesis of the Ultimate Resource II (a revision of the original, rather than a sequel) can be summed up like this: Shortages of resources will occur due to population and income growth, and this will cause prices to go up. As prices go up, the incentive to find other alternatives to the resource or to find new ways to use less of the resource will motivate people to find ingenuitive ways to fill the shortage. Simon argues that the end result is that we find ourselves better off than if the shortage had never happened, with lower prices due to lower demand and more efficient use (Simon, 1996). The conclusions to be drawn from this are that progress is made through the efforts of intelligent and creative people, and to limit the number of such people involved in that progress is to limit the supply of ingenuity, and therefore to limit progress itself. The true resource that adds value is the trained workforce that is the source of creativity.

To tie this in with our Leadership seminar, adding knowledge-value to everything we touch is something that we talk about doing, and it seems worthwhile, even if we were to assume it was only supplemental to the other valuable parts of an operation. What Julian Simon and Don Boudreaux show us is that adding knowledge-value isn’t one of the resources we can use to make our lives better, it is the ONLY resource we have to make our lives better. Understanding this in a leadership position is extremely important. A leader must recognize and appreciate the people that they are leading (along with themselves) as the ultimate and only true resource which they have, and instill in those people the same value for their own ingenuity and that of their peers. In order to thrive, an organization must have a strong group of creative people designing systems to fulfill needs in ways that are valuable to society. The more sources of ingenuity an organization has, the more knowledge-value it will be able to generate. That’s why every member of a team needs to be able contribute their own creativity freely. A leader who limits the creative input of the people they are leading is limiting the knowledge-value that will then be embedded in their final product or service. This will lower the value, and therefore the price, that society will attribute to it, and will limit the success of the organization.

***

As a Share of Income, Americans Have the Most Affordable Food in World & It's Never Been Better by Mark J. Perry.

***

Economic Growth Happens When Labor Becomes More (Not Less) Productive by Don Boudreaux.

I enjoyed Timothy Noah’s review of my colleague Tyler Cowen’s book The Great Stagnation (“Don’t Worry, Be unhappy,” Feb. 21). But Mr. Noah oversimplifies Cowen’s thesis by suggesting that Cowen measures an innovation’s merit by how much employment it creates.

It’s true that Cowen notes that (as Mr. Noah reports with dismay) “the iPod has created fewer than 14,000 jobs in the U.S.” But immediately after noting this fact, Cowen rightly observes that “we should applaud the iPod for creating so much value with so little human labor” [original emphasis].

Mr. Noah is wrong to suppose that the value of innovations is found in the number of workers they employ. Consider agriculture: the many innovations in that arena over the years – such as mechanized harvesters, chemical fertilizers, and bio-engineering to increase crop yields – have dramatically reduced the number of people employed in agriculture. Would we be remotely as wealthy as we are today if it still took nine of us to feed every ten of us?

Economic growth is overwhelmingly the proximate result of innovations that allow fewer workers to produce more output – thereby releasing that most precious of all resources, human labor, for use in producing goods and services that earlier were too costly to produce.

***

Why Do We Take These People Seriously?; Exhibit #34,577 by Don Boudreaux.

Yes, the Social Security “trust fund” is indeed filled with ample quantities of interest-bearing U.S. treasuries. But the same organization (Uncle Sam) that is the creditor on these treasuries is also the debtor on them. Ask: when Uncle Sam cashes in these treasuries to get funds to pay promised Social Security benefits, who pays Uncle Sam the principal and interest on these treasuries? Answer: Uncle Sam – who must, of course, raise taxes on flesh-and-blood people to get the dollars that he pays to himself so that he can then pay out promised Social Security benefits.

I.O.U.s written to one’s self are not assets. They are, instead, pathetic reminders of one’s gross financial irresponsibility.

Bernie Madoff is in jail – rightly so – for duping people with the same sort of financial flim-flammery that the White House budget director today peddles in your pages.

***

Joaquín Soler Serrano [España, 1919-2010] por EQDLM.

Lecturas interesantes 25 de febrero de 2011


Al contrario que el iPod Touch, el Ipad parecía hecho a la medida de Leo y sus dedos. En tan solo un día descubrió la infinidad de posibilidades que tenía con el dispositivo y como se desenvolvía con él.

Tareas tan básicas como las de escribir o dibujar habían sido complicadas hasta aquel momento, mientras que con el iPad realizaba sencillos dibujos utilizando su dedo sobre la pantalla táctil. Programas de aprendizaje para niños pequeños eran de una gran utilidad y en pocos días los dominaba a la perfección.

El hecho de poder realizar todo a través de la pantalla y no tener que utilizar un teclado o lápiz hicieron que Leo desarrollase rápidamente nuevos intereses por aprender, quedando en muchos momentos absorto en su distracción con el dispositivo.

***

Correspondencia con Arcadi Espada. Sobre la tecnología y la educación.

***

Arcadi Espada describe perfectamente la labor del periodista, tan lejos de lo que nos dan.

No hay periodistas especialistas en ciencia, política, economía, etcétera. O en cualquier caso se trata de una especialización secundaria. La especialización del periodista sólo consiste en su capacidad de construir relatos globales sobre cualquier materia. De traducir al común las especialidades de los gremios. Y luego de relacionarlas, seleccionarlas y jerarquizarlas. El ciudadano se cree que por presenciar casualmente un hecho ya es un periodista. No. Cualquier hecho requiere un técnico. El periodista es un técnico en hechos. Alguien que sabe hacer las preguntas, alguien que sabe escribir las respuestas.

***

Cursos de Física Teórica de Leonard Susskind en la Universidad de Stanford gratis en youtube.

***
El twiter de Jordi Pérez Colomé. Para estar siempre al día sobre la situación internacional.



***

Otro tipo de periodismo: cómo se tuitea una revolución por Jordi Pérez Colomé en Obamaworld. Blog inprescindible.



El trabajo de un periodista es también hacer comprensible lo que ocurre.

Hay uno que destaca: Al Jazeera en inglés. Este año he visto ya más horas de Al Jazeera por internet que cualquier canal español. Tienen buenos periodistas en todas partes y entrevistan a expertos locales y solventes, no al típico columnista.

Pero siempre ha sido así: los grandes medios están ahí. La única diferencia es que ahora las noticias circulan más rápido. Pero hay una variante indispensable para cubrir estas revoluciones por twitter: los ciudadanos. Los ciudadanos no hacen periodismo, pero sí que producen información.

El papel de facebook y twitter en estas revueltas no es solo importante por cómo facilita la relación entre ciudadanos locales: ha tenido más peso antes del inicio de las protestas para hacer correr el enfado y la solidaridad, que durante las manifestaciones, en las que todos estaban ya en la calle. Pero a mí me interesa otro papel de las redes, que uso en mi trabajo: la información que envían al exterior.

Dejo también aquí uno de los vídeos más impresionantes de estos días. El primero de CNN desde la ciudad de Bengasi, en Libia.