Música 23.09.2011

"Por el desarrollo indefinido de su poder armónico, el piano tiende cada vez más a asimilar todas las composiciones orquestales". Así se expresaba Liszt en el prólogo a su edición completa de la transcripción para piano de las 9 sinfonías de Beethoven. Escuchamos la poderosa séptima con Leslie Howard. Cerramos el espacio con otro virtuoso pianista de la época, y rival de Liszt: Sigismond Thalberg, de quien sonó la Gran fantasía y variaciones sobre motivos de I Capuletti de Bellini.








El carácter generoso y caritativo que caracterizaba a Santa Isabel de Hungría debió de llamar fuertemente la atención de Liszt, siempre preocupado por los problemas de injusticia social. Eso, y su patria de origen, Hungría, la misma que la de nuestro protagonista. Este oratorio fue el más exitoso en su época. Escuchamos la segunda parte (en sus tres secciones: Condesa Sophie, Isabel y Entierro solemne de Isabel) en la versión de Eva Marton en el papel de Isabel y con Arpad Joo en la dirección.


La falta de microcréditos y las barreras del gobierno ahogan a los cuentapropistas

Según especialistas, el 25 por ciento de las licencias entregadas para actividades privadas han sido devueltas.

El Gobierno suavizó este mes impuestos y otros aspectos legales para impulsar el trabajo privado, pero especialistas alertan sobre las serias limitaciones que impiden un crecimiento relevante de esa opción encargada de absorber empleados que serán despedidos del sector estatal, reporta la agencia IPS.

Los cuentapropistas aumentaron de 157.000 en septiembre de 2010 a 333.206 en agosto último, de acuerdo con los datos oficiales.

Citada por la prensa estatal cubana, la viceministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, aseguró que esa cantidad rebasó las expectativas de crecimiento en un año. Pero, según fuentes especializadas, la cantidad de licencias devueltas hasta julio pasado se situaba "en el entorno del 25 por ciento".

"Por lo menos en el alquiler de viviendas, gente que conozco renunció a este negocio porque estaban perdiendo dinero", confió a IPS una mujer que renta a extranjeros una habitación de su casa en el barrio capitalino del Vedado.



Immigrants and Imports. Donald Boudreaux ‏ 14.04.2005

Bohanon and Van Cott put an intriguing Julian-Simonesque spin on the point by noting that the immigrant labor that came freely to the U.S. circa 1870-1910 contained inchoate goods and services – goods and services that these immigrants would eventually actually produce once they began working in the U.S. economy. So, to admit an immigrant is to admit in — duty free! — a stream of goods and services.  It is, in short, a means around high tariffs.  Because immigration during these decades was so significant, Americans effectively imported, duty-free, many more goods and services (inchoate though they were) than is revealed by conventional trade statistics.




More information: Tariffs, Immigration, and Economic Insulation. Cecil Bohanon and T. Norman Van Cott (PDF).

Entrevista a Guillermo Fariñas. Mario Alegre Barrios


¿Cuál fue el punto de ruptura con el régimen, luego de haber estado de su parte tanto tiempo y dar ese viraje de 180 grados en sus lealtades?

No creo que haya sido una sola razón. Fueron varios los hechos que se fueron acumulando. Por una parte el asombro. En el 80 era un joven y me reclutaron para llenar las guaguas con toda la gente que llegaba a La Habana por tren para irse del país a través de la embajada de Perú. ¡Yo nunca pensé que tantos y tantos cubanos fuesen capaces de no querer vivir aquí! Eso para mí fue algo muy asombroso.
Ahí comenzó todo…

Sí y luego fue ver los privilegios enormes que había en las casas de los altos dirigentes de la revolución y sus vínculos con narcotraficantes mexicanos y colombianos, que venían a Cuba a jugar gallos con ellos, con los comandantes… Todo esto comenzó a hacerme perder la confianza en la alegada revolución cubana. Asimismo, otro punto de inflexión muy importante fue ser testigo de cómo se portaron las tropas cubanas de lucha antiguerrillera en Angola contra las aldeas indefensas. Los batallones cubanos no eran nazis simplemente porque tenían otro uniforme, pero cometieron un genocidio similar.

¿A qué se enfrenta el Gobierno cubano en este momento?

El Gobierno cubano está en una coyuntura política y también en una crisis económica muy desfavorable, a la espera de lo que ocurra en Venezuela en el 2012. Si Venezuela desaparece como salvavidas energético, Cuba se sumiría en el caos de los apagones y esto se convertiría en una bomba de tiempo. Muchos oficiales represivos cubanos están en Venezuela tratando de infiltrar la oposición para minar sus fuerzas, dividirlas, para que no vayan como un frente único contra Chávez. Otra de las razones por las que a Cuba le interesa que Chávez permanezca en el poder es porque, si cae su revolución bolivariana, se confirmaría una vez más que el llamado socialismo del siglo XXI es un gran engaño. Esto, desde el punto de vista ideológico, también sería catastrófico.


Eso es falso. El cubano paga la salud pública, paga la seguridad social y paga la educación. A cada cubano que trabaja, todos los meses le descuentan el 33% de su salario y eso se divide en partes iguales para esos renglones. Además, la educación es de pésima calidad y la calidad de los servicios médicos es relativa, porque los pacientes son tratados como de segunda categoría. El estado de las instalaciones hospitalarias es desastroso y la falta de medicamentos es bochornosa. Antes los hospitales hacían la lista de medicamentos que hacían falta, ahora la hacen de los que hay… es más fácil.


¿Ha valido la pena todo esto?

Absolutamente, sin la menor duda… Puedo morir en cualquier momento. Tengo varios trombos que se pueden desprender y matarme. Aquí no los pueden operar y el Gobierno no me deja salir para hacerlo. Pero si muero, los demás se quedan y continúan la lucha. Esto no es mío, es de todos y, aunque yo no esté, los demás quedan…


1946-1950: Francia juega sus cartas. Emilio Campmany

Francia fue derrotada en 1940 por su eterno enemigo. En seis semanas, sin apenas oponer resistencia. Su derecha pactó con los nazis y dio a luz un régimen, el de Vichy, que nada tenía que envidiar a la Italia fascista. La mayoría de los franceses se acomodaron a la nueva situación. Sólo unos pocos, capitaneados por Charles de Gaulle, mantuvieron la ficción de que Francia no se había rendido y de que seguiría luchando desde el exilio.

Francia fue liberada por extranjeros, pero la apariencia sostenida por De Gaulle y los suyos permitió a éstos imponer la suposición de que Francia estuvo entre las potencias vencedoras. De modo que De Gaulle consiguió para su país el reconocimiento de ser un aliado más, el estatuto de gran potencia y un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, con su correspondiente derecho de veto.

Hasta el momento de su dimisión, en enero de 1946, De Gaulle trató de impulsar a la vez la recuperación de la economía y del prestigio franceses. Hasta cierto punto, ambas políticas eran contradictorias. Lo primero exigía ser extremadamente solícito con los norteamericanos, que habían de aportar los dólares de que tan necesitada estaba Francia. Y para lo segundo había que mostrar una altanería que casaba mal con andar mendigando millones de dólares. Sin embargo, había un punto donde ambas confluían. Ese punto era Alemania.