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Yoani Sánchez perdió un diente y resistió a ser desnudada durante arresto por Juan Carlos Chávez

El Nuevo Herald.





La reconocida bloguera Yoani Sánchez perdió un diente durante un violento forcejeo con tres mujeres policías que intentaron hacerle un “chequeo corporal” durante su arresto en un centro de investigaciones de Bayamo, dijo a El Nuevo Herald, Reinado Escobar, esposo de Sánchez.
“La tiraron al piso, le dieron un golpe en la cabeza y perdió un diente del lado derecho”, dijo Escobar.
Ambos fueron detenidos temporalmente en horas de la tarde del jueves cuando pretendían llegar a la ciudad oriental de Bayamo para presenciar el juicio contra el español Angel Carromero, de 27 años. Carromero está acusado por causar la muerte del disidente Oswaldo Payá y Harold Cepero en el choque de un auto el 22 de julio.
“Lo más grave es la violación a nuestro derecho de asistir a un juicio que fue anunciado como oral y público”, precisó Escobar.
El arresto del matrimonio se prolongó durante al menos 30 horas. En la tarde del viernes fueron trasladados por las mismas autoridades de la policía política hacia La Habana. Varias unidades y patrullas de la Seguridad del Estado custodiaron el trayecto.
Escobar explicó que Sánchez recibió un trato violento y desagradable. Agregó que están evaluando la posibilidad de presentar una quejar formal ante las autoridades cubanas.
“No lo hemos descartado. No se nos permitió entrar siquiera a la ciudad de Bayamo”, sostuvo Escobar.
Sánchez, corresponsal del diario español El País, dijo al diario El País que tres mujeres policías le ordenaron un chequeo corporal e intentaron desnudarla.
“Me resistí y pagué las consecuencias”, escribió Sánchez haciendo referencia a un momento de “máxima tensión”, pero sin precisar más.
Escobar agregó que las autoridades los mantuvieron retenidos en un centro de investigaciones que calificó como “una especie de Villa Marista”, el tenebroso centro de interrogatorios de la Seguridad del Estado cubano en La Habana.
“Allí nos separaron y comenzó el interrogatorio”, relató Escobar. “A mí me dijeron que iban a acusarme por difamar a las instituciones, a los héroes y mártires de la revolución”.
Escobar identificó a uno de las autoridades policiales que los intervino como el “capitán Céspedes”. Añadió que Céspedes les dijo que el gobierno cubano no iba a permitir que ningún opositor o disidente llegase al tribunal provincial de Bayamo.


Yoani Sánchez presenta una denuncia contra La Habana ante la CIDH

Diario de Cuba.

Los abogados de la bloguera Yoani Sánchez presentaron este viernes una queja contra La Habana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por una serie de violaciones a sus derechos, y pidieron medidas cautelares para proteger su vida e integridad física, reportó EFE.
El equipo de abogados de la firma Aparicio, Arp, Schamis & Associates presentó formalmente la queja ante la CIDH, en la que detallan que las autoridades cubanas han violado los derechos de Sánchez y la han sometido a una campaña de hostigamiento y represión por sus actividades.
"Yoani Sánchez viene sufriendo crecientes violaciones a su integridad personal y es sometida a tratos crueles, inhumanos y degradantes, que están poniendo en grave riesgo su vida y su integridad personal", reza el documento.
La activista "pide protección a la CIDH y espera que ésta se pronuncie en forma inmediata sobre la solicitud de medidas cautelares y posteriormente sobre el fondo de las violaciones a sus derechos fundamentales por parte del Estado cubano", agrega la denuncia, que incluye entre 30 y 40 documentos para sustanciarla.
"Su integridad y seguridad están en peligro", advirtió a la salida de la CIDH el expresidente del Comité Interamericano Judicial Jaime Aparicio, miembro de la firma legal.
Un rosario de violaciones
En declaraciones a los periodistas, los abogados, que empezaron a documentar el caso hace seis meses, sostuvieron que La Habana ha violado los derechos de Sánchez mediante detenciones arbitrarias y censura de su blog, además de suprimir el principio de igualdad, de libertad de expresión, de libertad de movimiento para salir del país y del debido proceso, entre otros.
En ese sentido, explicaron que Sánchez ya intentó recurrir ante las autoridades judiciales en Cuba sin ninguna respuesta para resolver su caso o siquiera un acuse de recibo.
"Ella lleva desde el 2007 sin poder salir, sin poder viajar... Cuba ha denegado de facto su autorización para poder salir", explicó el abogado Björn Arp.
"Estamos impugnando la violación de una obligación jurídica por parte del Estado cubano, no hacemos otra cosa", agregó Arp, al afirmar que desean "establecer un diálogo con el Gobierno" cubano sobre el tema de los derechos humanos.
Consultada por EFE, la Sección de Intereses de Cuba aún no ha respondido a la presentación formal de la queja ante la CIDH, que coincidió con el Día Internacional del Derecho a Saber.
Por su parte, Tomás Bilbao, director ejecutivo del Cuba Stuy Group, dijo a EFE que su grupo "apoya el derecho de todo ciudadano cubano a expresarse libremente y de buscar remedios legales cuando sienten que esos derechos han sido violados".
Los abogados mostraron copias del pasaporte vigente de Sánchez en las que aparecen una decena de visados otorgados a Sánchez por parte de países como Estados Unidos, Argentina, Brasil, España, Alemania, Noruega, Polonia, Chile y Canadá, para poder salir de Cuba.
Sánchez ha solicitado desde 2007 un permiso de salida de Cuba para participar en foros o recibir diversos premios en el exterior, pero las autoridades de La Habana han respondido únicamente con el silencio y la devolución de su "tasa administrativa" o pago de los trámites, dijo Arp.
CIDH: Fuente de obligaciones internacionales
La medida cautelar busca proteger la integridad física de Sánchez ya que, según sus abogados, recibe amenazas y ya fue detenida entre 2009 y principios de 2010, como parte de una campaña de presión para que dejase de publicar su blog Generación Y, según los abogados.
La queja afirma que Cuba está vinculada por las disposiciones de la Carta constitutiva de la Organización de Estados Americanos (OEA) y por la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, ambas suscritas en Bogotá en 1948.
Aunque Cuba no sea parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, tanto la CIDH como la Corte Interamericana de Derechos Humanos "han establecido que la Declaración Americana constituye una fuente de obligaciones internacionales para todos los Estados miembros de la OEA", indicó el documento.
El Gobierno de Cuba tiene previsto emitir en mayo de 2013 en Ginebra su informe y "estos casos, por ejemplo, los va a tener que justificar", dijo Aparicio.

Cuba: ¿Nos hemos acostumbrado a la suciedad?

por Yoani Sánchez.


Negocio de manicuri en La Habana. (AP, julio de 2012)
Un adolescente escribe —con su dedo índice— la palabra "límpiame"  sobre el polvo de la ventanilla del ómnibus. Una madre pregunta a su hijo cómo está el baño de la escuela y éste confirma que "la peste no lo deja ni entrar". Una estomatóloga se come una fritura delante de su paciente y con las manos sin lavar procede a extraerle la muela. Un transeúnte hace gotear el queso de su pizza —recién salida del horno— sobre la acera, donde se acumula en un charco de grasa. Una camarera limpia con un trapo pestilente las mesas de la heladería Coppelia y reparte vasos pegajosos por sucesivas capas de lácteo mal fregadas. Un turista se bebe embelesado un mojito en el que flotan varios cubos de hielo hechos con agua del grifo. Una fosa albañal se desborda a pocos metros de la cocina de un centro recreativo para niños y adolescentes. Una cucaracha pasa rauda y veloz por la pared de la consulta mientras el médico ausculta al paciente.
Todo eso y más podría enumerar, pero he preferido hacer una síntesis de lo que he visto con mis propios ojos. La higiene de esta ciudad muestra un deterioro alarmante y crea un escenario propicio para la propagación de enfermedades. El brote de cólera en el oriente del país es una triste advertencia de lo que podría ocurrir también en la capital.
La ausencia de una instrucción sanitaria desde los primeros años de vida ha hecho que lleguemos a aceptar la suciedad como el entorno natural en el que debemos movernos. Las carencias materiales aumentan también el riesgo epidemiológico. Muchas madres usan varias veces los pañales desechables de bebé, rellenándolos con algodón o gasa. Las botellas de plástico recogidas de la basura sirven de envase para fabricantes de yogurt doméstico o para vendedores de leche en mercado ilegal. El deficiente suministro de agua que padecen numerosos barrios disminuye el lavado de manos e incluso la cantidad de baños a la semana.
Los elevados precios y el desabastecimiento de los productos de limpieza complican aún más la situación. Ahora mismo resulta muy difícil encontrar en alguna tienda una frazada para limpiar el piso y el detergente también escasea. Mantenerse limpio es caro y complicado.
La semana pasada, los medios informativos anunciaron un nuevo código de sanidad para el manejo de alimentos, medida —sin dudas— bienvenida. Pero los graves problemas higiénicos que muestra La Habana no se resuelven a base de decretos y resoluciones. Educar en el aseo, ensalzar desde edades tempranas la necesidad de la limpieza sería un paso trascendental para lograr verdaderos resultados. La escuela tiene que ser un modelo de pulcritud, no el sitio donde los estudiantes tienen que taparse la nariz para ir al servicio. El maestro tiene que transmitir normas de aseo, tanto como enseña oraciones y fórmulas matemáticas. También se debe abaratar y mantener estable el suministro de productos para el lavado del cuerpo, de la ropa y de los hogares. Eso se vuelve imprescindible y perentorio en la situación que estamos viviendo. Necesitamos medidas urgentes que no se queden sobre el papel sino que toquen las conciencias, sacudan esta conformidad con la mugre que nos rodea y logren devolvernos una ciudad limpia, cuidada.

La ruta del plástico

Yoani Sánchez.



palito_tender
A ras de suelo, caído y con un enorme hueco en el fondo, yace el contenedor de basura de la esquina. Hace apenas unos meses fue puesto allí, con su abultado cuerpo gris listo para tragarse los desechos. Pero no resistió: el  vandalismo, unido a la pésima calidad de su material, lo han dejado en un estado casi inservible. Una calle más abajo, otro corrió peor suerte y desapareció después que lo ubicaran próximo a la estación de Tulipán. Otros dos, con las ruedas arrancadas y las tapas perdidas, descansan a pocos metros de la línea del tren. Según un funcionario de la Empresa de Comunales, en La Habana se han llegado a robar “hasta 50 tanques de basura en un solo día”. En la noche se le ven repletos –con su mal olor, sus moscas y sus gatos vagabundos- y a la mañana siguiente ya no están, sólo queda el contenido volcado sobre la calle.
Hay muchas maneras de medir el estado material de una nación y una de ellas es listando lo que la gente saquea de los espacios públicos. Recuerdo cuando, a principios de los años noventa, había que custodiar los bombillos de los pasillos y de los ascensores casi como si fueran lingotes de oro que pendían del techo. Desvalijar se ha ido convirtiendo en una forma de protestar; en un gesto que mezcla la depredación y la revancha social contra un estado que ha sido –durante demasiado tiempo- omni-propietario. Rara vez les tiembla la mano para el pillaje a quienes crecieron junto a padres que vivían de desviar recursos en su centro laboral. Más bien se hacen adultos versados en el hurto exprés, en delitos que tienen tanto de carroña como de urgencia.
Las ruedas del contenedor de desechos van a parar a la carretilla con la que se carga el agua en los barrios donde el suministro es inestable. La estructura de plástico recorre una ruta más larga, es derretida y convertida en pinzas para tender la ropa, en embudos para trasvasar combustible o en exprimidores de naranjas. Ante la ausencia de un mercado mayorista donde comprar materias primas, cualquier objeto en la vía pública puede terminar transmutado en un producto para ser vendido. No quedan rastros, sólo unas vetas de color gris que en el cepillo de lavar rememoran al tanque de basura que había en la otra esquina.

¿Por qué José Daniel?

Yoani Sánchez.


José Daniel Ferrer
José Daniel Ferrer
Sabía que irían a por él. Cuando hablé por primera vez -vía telefónica- con José Daniel Ferrer, me percaté enseguida de su excepcionalidad. Poco tiempo después conversamos alrededor de la mesa de nuestra casa y aquella impresión se confirmó aún más. Mientras afuera se hacía de noche, el hombre de Palmarito del Cauto nos narró los años vividos en prisión desde la Primavera Negra de 2003 hasta mediados de 2011. Los golpes, las denuncias, los reos que lo llamaban con respeto “el político” y también los carceleros que trataban de doblegarlo por la fuerza. Pasamos horas oyendo aquellas anécdotas, a veces de horror y otras de verdadero milagro. Como cuando logró esconder de las requisas un pequeño radio que fue su posesión más preciada hasta que él mismo lo hizo añicos contra el piso, segundos antes de que un oficial se lo decomisara.
José Daniel, el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), es hoy el principal dolor de cabeza de la Seguridad del Estado en el Oriente del país. Ocupa ese lugar –admirable pero peligrosísimo- en parte porque cada palabra suya proyecta honestidad y determinación. Campechano, joven, conciliador, ha logrado avivar un movimiento disidente que languidecía entre la represión y el exilio de una parte de sus miembros. Su poder de convocatoria y el respeto que le tienen muchos, brota también de su perseverancia y especialmente de que se muestra más presto al abrazo que a la desconfianza. Se ha convertido en un hombre-puente entre varios proyectos ciudadanos y eso lo hace ahora mismo una afilada piedra dentro de la bota del gobierno cubano.
Desde hace 23 días este santiaguero incansable está detenido. Ya no puede moverse por las carreteras empinadas que conectan los municipios de su región, ni responder entrevistas, ni enviar desde su móvil mensajes a Twitter. El lunes pasado se declaró en huelga de hambre en el cuartel policial donde lo mantienen incomunicado. A su esposa Belkis Cantillo todavía no le han informado cuánto tiempo más pasará arrestado ni tampoco si le presentarán cargos legales. Algunos amigos tenemos un mal presentimiento. José Daniel Ferrer ha llegado a tener una capacidad de convocatoria que asusta a las autoridades cubanas y lo castigarán duramente por eso. Le temen, porque puede lograr que el título de “ciudad heroica” de Santiago de Cuba, cobre un nuevo sentido en estos tiempos.

Camila y Yoani, vidas no tan paralelas

Carlos Alberto Montaner.



Camila Yoani

(Infobae.com) A la disidente Yoani Sánchez los Castro le han negado reiteradamente el permiso para viajar al exterior, en castigo por su postura crítica hacia el régimen. En cambio, acompañada por Karol Cariola, secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC), Camila Vallejo, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), visitó la isla y a su líder máximo -hoy retirado-, Fidel Castro, segúninforma el sitio oficial Cuba Debate.
En un artículo titulado Mis razones para viajar a Cuba, la joven, que ganó fama mundial por encabezar las protestas contra el costo de la educación en su país, informó con quiénes se reuniría en su visita de 5 días -todas asociaciones oficiales controladas por el partidoúnico de Cuba, el comunista- y respondió por anticipado a las críticas, comparándose conBenedicto XVI: "Los mismos sectores que no han criticado al Papa por su viaje a la isla, juntarse con Fidel y declinar reunirse con la disidencia, rasgan vestiduras por la visita que jóvenes comunistas haremos a la isla".
Vallejo señala a quienes critican "con tanta rabia" a Cuba y no hacen lo mismo respecto a "las guerras, el hambre, la explotación, la violación a los derechos humanos y un sin fin de concecuencias (sic) de la deshumanización que ha producido y sigue produciendo el sistema capitalista y determinados agentes del imperialismo estadounidense".
Estas afirmaciones están impregnadas del supuesto de que cualquiera que critique a la dictadura cubana es un defensor de la injusticia social, el colonialismo y la dependencia; y que todas éstas son lacras exclusivas del capitalismo. Evidentemente Vallejo ignora que el régimen que defiende fue servil a un imperialismo (el soviético) mientras denostaba a otro (el norteamericano) y que las condiciones que Moscú le impuso a la isla, sumadas a una planificación estatal omnipresente y probadamente ineficaz son las verdaderas causas del atraso y la pobreza cubanos.
La dirigente estudiantil chilena aseguró también que quienes protestan o disienten la pasan peor en Chile que en Cuba: "Se habla mucho de la represión que sufre el pueblo cubano, y yo quedé muy impresionada de lo contradictorio que es ese discurso si comparamos la práctica policial cubana con la chilena. No vi en ningún momento (…) gases lacrimógenos, vi a la policía circulando por las ciudades sólo con su uniforme, sin cascos ni armas de ningún tipo. Ese nivel de cultura cívica, tanto del Estado como del conjunto de la sociedad, está a años luz de la represión que vivió el movimiento estudiantil el año pasado".
Llamativa es también su conclusión: "Ese tipo de prácticas simplemente serían inaceptables en la isla, ya que sin lugar a dudas, un pueblo que ha hecho gala frente al mundo de rebeldía e insubordinación a la injusticia difícilmente se dejaría acallar con instrumentos represivos".
Por motivos generacionales, quizá Vallejo no conoce la variedad de instrumentos de una represión dictatorial. La Revolución Cubana tuvo en sus inicios un amplio consenso que se fue diluyendo, primero, por el rumbo ideológico que tomó y, más adelante, porque el fracaso del régimen diluyó los logros sociales inciales. En la misma medida en que iba perdiendo adhesiones, el castrismo aumentaba el control político y social para prevenir toda insubordinación. Pero desde el comienzo no tuvo pruritos para encarcelar a disidentes ni "purgar" a los que querían cambiar algo, aunque más no fuese por equivocarse en los tiempos. Ya que muchas de las propuestas de algunos infelices que cayeron en desgracia son hoy aplicadas por Raúl y Fidel Castro, como la autorización a cierta iniciativa privada en el marco de una tibia apertura económica.
Los comentarios de Vallejo sobre la represión provocaron la reacción de Yoani Sánchez, quien dijo que le gustaría hablar personalmente con ella, algo que será muy difícil, si no imposible, por el cerco que han tendido las autoridades cubanas en torno a la joven chilena. Una práctica habitual en la isla. Al visitante al que se quiere reclutar como propagandista, se lo entorna, se lo atiende, se lo adula, se lo lleva de acá para allá; todo, menos permitirle circular libremente y ver a quién se le dé la gana.
Si Vallejo hablara con otros interlocutores que los que las autoridades ponen en su camino, sabría que, a diferencia de Chile, en Cuba "no hay derecho a la huelga y las manifestaciones se permiten sólo si son organizadas por el propio Estado o sus organizaciones de masas", como lo denuncia otra bloguera cubana, la abogada Laritza Diversent.
Es cierto que en Cuba casi no vuela una mosca. Pero eso tiene una explicación. La represión allí no es sólo a lo que se hace, sino a lo que se piensa hacer.
El código penal cubano, además de ser uno de los más duros del mundo -aplica el doble de pena a cualquier reincidente e incluye la sentencia capital-, castiga la peligrosidad social predelictiva, copiada de la franquista Ley de Peligrosidad Social. En concreto, para el "derecho" cubano, la presunción no es de inocencia, sino de culpabilidad. "Se considera estado peligroso la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que observa en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista", reza el código penal cubano.
Cualquiera puede percibir de inmediato que la única "peligrosidad" visible es la que reside en esta ley, que permite condenar sin pruebas y habilita a las autoridades a encarcelar por anticipado a los disidentes, como lo hicieron en vísperas de la visita de Benedicto XVI.
Camila Vallejo viaja, escribe y opina porque su país le garantiza el goce de derechos que a los cubanos -como si fuesen menores de edad que deben ser tutelados- les son negados desde hace más de medio siglo.
En una entrevista con CubaDebate, posterior a la reunión con Fidel, la joven chilena persistió en la apología al sistema cubano y las críticas a su país: "Nuestra organización convive en un modelo absolutamente neoliberal y todo es un mercado con intereses privados y no hay nada en el ámbito social, económico o político que esté respondiendo a los intereses de la gran mayoría. En Cuba, a pesar de las dificultades, todo está pensado (…) para beneficiar al pueblo".
"En Cuba hay errores que tenemos derecho a criticar (pero) cuando uno lo hace se siente solitario", dijo hace un tiempo el ex juglar de la Revolución Pablo Milanés, quien parece no creer, como Vallejo, que algunos logros sociales de su país ameriten el sacrificio de la libertad de los cubanos. "Hay miedo y tensión y es absurdo, porque no se puede seguir siendo revolucionario y teniendo ideas estalinistas de presiones sobre el pensamiento y la libertad. A Fidel le critico la falta de libertad de expresión, porque hay tantas cosas bonitas aseguradas por la revolución que, cuando ves que es capaz de encarcelar a un agente durante 20 años porque habló dos o tres mierdas, no lo concibes", dijo también Milanés.
En la entrevista antes citada, CubaDebate le pregunta con cinismo a Camila Vallejo por la importancia de las redes sociales, que los cubanos casi no pueden usar: está prohibido Internet en las casas, salvo expresa autorización del Estado, y en los pocos sitios donde se puede acceder a la red, hay que empeñar el sueldo por una hora de conexión. Aun así, Camila responde: "Usamos muchísimo las redes sociales". Habla de Chile, claro. "A pesar de que esuna herramienta del capitalismo (sic), nos hemos apropiado de esos espacios", agrega. "Los grandes medios de comunicación de nuestro país responden a un ‘duo-polio’: son dos grandes familias, golpistas, que responden a los intereses de la derecha y del gran empresariado", dice la joven, olvidando que esos medios chilenos que denuncia son los que la lanzaron al estrellato y que está en Cuba, donde los medios responden a un monopolio. En este caso, estatal.
Muchos opositores o simplemente críticos al régimen castrista no tienen acceso a los pocos medios oficiales y tienen muchas dificultades para acceder a las redes sociales. Además, lo que divulgan a través de éstas no les llega a sus compatriotas, sino que se difunde en el exterior. Los disidentes cubanos no pueden tomar un megafóno como hace Camila Vallejo para arengar a las masas, dirigir una marcha, presidir una asamblea estudiantil o denostar al modelo "absolutamente liberal" en el cual vive y que le permite expresarse libremente.

Escuelitas y escuelitas

Yoani Sánchez.



Niños cubanos cantan “Somos pioneros del comunismo, seremos como el Ché” al iniciar hoy el curso escolar – REUTERS/Desmond Boylan (Imagen y leyenda de la imagen tomadas de http://www.noticias24.com)
Niños cubanos cantan “Somos pioneros del comunismo, seremos como el Ché” al iniciar hoy el curso escolar – REUTERS/Desmond Boylan. (Imagen y leyenda de la imagen tomadas de http://www.noticias24.com)
La semana pasada encontré en la calle a un amigo italiano que vive en Cuba desde casi una década. Se me ocurrió preguntarle por sus hijos, dos adolescentes que nacieron en Milán pero ahora crecen en La Habana. “Ahí los tengo, en la escuela francesa” me confirmó sonriente. En un primer momento no entendí por qué había optado por aquella enseñanza francófona, pero él me lo aclaró. “¿Y qué quieres, que los mande a la escuela pública? ¡Con lo mala que está la educación aquí!”. Indagando, supe que ellos comparten aula con hijos de diplomáticos, de corresponsales extranjeros y de figuras de nuestra cultura que han contraído matrimonio con algún inmigrante. Por un pago de 5220 CUC (5800 USD) anuales, cada retoño del orondo milanés está bien atendido e instruido.
La primera impresión de aquel encuentro fue que mi amigo exageraba, pero inmediatamente repasé mi propia experiencia como madre de un escolar. Visualicé la cantidad de frazadas de piso, bolsas de detergente y escobas que hemos donado –a lo largo de estos años- para lograr que los pasillos y los baños del colegio estuvieran al menos presentables. En esa lista quedaba también el candado para la puerta del aula que repusimos en varias ocasiones y el ventilador comprado entre todos los padres pues el sofocante calor impedía a los niños mantener la atención. No olvidé tampoco la infinidad de veces que en nuestra casa se imprimieron los exámenes porque en la escuela no había papel, ni tinta, ni una impresora que funcionara. La merienda que tantos mediodías regalamos a los maestros, pues la comida del comedor estaba simplemente impresentable. Evoqué las cartulinas, los tubos de pegamento, las temperas y papeles de colores que también entregamos para el mural al que después le colocarían una imagen de Fidel Castro sonriente y magnánimo.
Sin embargo, decidí no quedarme sólo en el alto costo material de estos años escolares y seguí conectando memorias. Recapitulé sobre aquellos momentos en que se implementaron las llamadas tele-clases que llegaron a cubrir más del 60 % de las horas de enseñanza a través de un televisor. Las magníficas maestras y maestros que decidieron irse a sus casas a pintar uñas, vender café o se reubicaron en el sector del turismo porque la mezcla de alta responsabilidad y bajos salarios les resultaba insoportable. Y también tuve un minuto para los contados profesores de primaria y secundaria que a pesar de todo se quedaron en sus puestos. Enumeré una a una todas las atrocidades dichas a tantos adolescentes por los maestros emergentes (deberían llamarlos maestros instantáneos): desde que la bandera cubana tiene una estrella de cinco puntas por el número de agentes del Ministerio del Interior que guardan prisión en cárceles norteamericanas hasta que Nueva Zelanda está ubicada en el mar Caribe. Reconstruí también la tarde en que una maestra anunció frente a nuestro hijo que muy cerca de allí se realizaba un acto de repudio contra “peligrosos contrarrevolucionarios” y el pequeño Teo tragó en seco, pues sabía que su madre y su padre estaban entre las víctimas de aquel acoso. Desfilaron frente a mis ojos las innumerables ocasiones en que una auxiliar de ropa ajustada y ombligo afuera o un maestro con diente de oro y un águila en el pulóver criticó el pelo largo de los alumnos y no los dejó entrar a clases.
No faltaron, en mi catártica evocación de aquella tarde, las consignas repetidas hasta el cansancio, los matutinos interminables y rutinarios, el culto a la personalidad de unos hombres que aparecen en los libros de historia como salvadores y en los libros de ciencias como científicos. Todo eso me hizo, al final de mi reflexión, comprender el por qué mi amigo italiano prefiere la “escuelita francesa” de La Habana. Pero también supe que sus hijos crecerán con una idea muy diferente de lo que es la educación en esta Isla. Creerán que los luminosos y bien habilitados locales donde reciben cada asignatura, el almuerzo balanceado, la profesora solícita y los materiales escolares de calidad, son características inherentes a nuestros sistema educativo. No descarto que algún día -de regreso a Europa- participen en alguna protesta callejera para que su educación pública se parezca a la nuestra, para que sus hijos gocen de lo que ellos “conocieron” en Cuba.

Con clítoris y con derechos

Yoani Sánchez.

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A veces con buenas intenciones –otras con no tan buenas- alguien intenta acallar mis quejas sobre el machismo en mi país diciéndome: “Las cubanas no la pasan tan mal… peor están quienes habitan en algunas naciones africanas donde las someten a la ablación”. El golpe argumental es bajo, me duele en la ingle, me deja conectada al grito de una adolescente indefensa, mutilada y entregada por su propia familia a ese suplicio. Pero los derechos de las mujeres no deben reducirse solamente a poder mantener la integridad física y a defender su capacidad biológica para experimentar placer. El clítoris no es lo único que podemos perder, hay una larga lista de posibilidades sociales, económicas y políticas que también nos son arrebatadas.
Como vivo en una país donde los caminos de la protesta cívica han sido cortados y satanizados, me atrevo a intentar en este blog un listado de los atropellos que aún subsisten en Cuba contra las féminas:
- No nos permiten fundar nuestras propias organizaciones femeninas, con las que podamos unirnos y representarnos a nosotras mismas. Grupos que no sean poleas de transmisión del gobierno hacia las ciudadanas, como tristemente ocurre con la Federación de Mujeres Cubanas.
- Cuando se habla de mujeres en los estamentos políticos, se percibe claramente que éstas no tienen un poder real de decisión sino que están allí para cumplir con cuotas o asignaciones de género.
- El ícono de la FMC –la única organización de este tipo permitida por ley- exhibe una figura con un fusil al hombro, en clara alusión a la madre como soldado, a la hembra como pieza del conflicto bélico que se cuece más arriba.
- La ausencia en la prensa nacional de un reporte  de la violencia doméstica no elimina su presencia real. Callar no sirve para detener el golpe del agresor. En las páginas de nuestros periódicos deben estar también esas historias de maltrato, porque si no ¿cómo vamos a comprender que tenemos un serio problema de agresiones silenciadas entre las paredes de tantos hogares?
- ¿Dónde va una esposa cuándo es golpeada por su marido? ¿Por qué no hay refugios o no se publica en los medios de prensa la ubicación de estos lugares de amparo para las mujeres maltratadas?
- Comprar pañales desechables es casi un lujo en esta sociedad, donde la mayoría de las recién paridas todavía tienen que emplear buena parte de su tiempo en el lavado manual de la ropa de su bebé. Toda emancipación necesita una infraestructura material de la libertad, de lo contrario se quedará sólo en las consignas y los lemas.
- El alto precio de todos aquellos productos que tienen que ver con la maternidad y el embarazo es un elemento que también influye en la baja natalidad. Una cama con colchón para bebé cuesta el equivalente a 90 USD en un país donde el salario medio mensual no supera los 20 USD.
- La manutención que el padre debe pasar a sus hijos después del divorcio -según estipula la ley- no supera en muchos casos al equivalente de 3 USD mensuales, lo cual deja a la mujer indefensa económicamente ante la crianza de sus hijos.
- Los elevadísimos precios de los alimentos con relación al salario encadenan a la mujer cubana al fogón haciendo piruetas gastronómicas para lograr poner un plato de comida sobre la mesa. Son las féminas y no el sistema político-económico las que logran cada día el milagro de que las familias cubanas coman, más o menos bien, más o menos mal.
- Después de tantos lemas sobre la emancipación y la igualdad, las mujeres cubanas nos hemos quedado con una doble jornada laboral y decenas de engorrosas tareas burocráticas. Basta salir a la calle para notar el efecto de esta sobrecarga: la mayoría de las mujeres de más de cuarenta años tienen un rostros amargado, no hacen planes de futuro, no salen con sus amigas a un bar, ni planean una escapada de la familia y del tedio.
- Cuando una mujer decide emitir críticas al gobierno inmediatamente le recuerdan que lleva falda, la acusan de amoral, infiel a su esposo, manipulada por alguna mente masculina, “prostituta”, “gallita”, “jinetera” o cuantos insultos de corte discriminatorio puedan imaginarse.
- No puede intentarse la liberación de un grupo social en específico en una sociedad atenazada por la falta de derechos. Ser mujer en la Cuba de hoy es padecer doblemente esas ausencias.
En fin, que queremos tener clítoris y derechos, sentir placer y decir nuestras opiniones, asociarnos por nuestras faldas, pero especialmente por nuestras ideas.

Cuba, no hay ni papas

@yoanisanchez.


 No se ria, comprendame: llevo 2 horas en una larga cola para comprar papas. Pero que voy a hacer? No pruebo una papa desde hace meses.


 No he logrado alcanzar papas. Regreso a casa, con la bolsa vacia pero esta noche estara la revista Voces... alimento espiritual.

Flores de madera

Yoani Sánchez.


La celda de castigo es estrecha, tiene un metro y medio de ancho por dos de largo, hace frío y ni siquiera hay una manta para cubrirse. Por el hueco que sirve como excusado, a ras de suelo, sale de vez en cuando una rata y mira con curiosidad al hombre que yace acurrucado. Afuera se escuchan gritos, ruidos metálicos y el barullo general de la prisión de Aguadores, una de las más temidas del oriente cubano. Esta escena, común en nuestro sistema penitenciario, volvió a repetirse a principios de enero y tuvo como protagonista a un joven de 31 años. Se llamaba Wilman Villar Mendoza y fue detenido el 14 de noviembre de 2011 mientras participaba en una protesta antigubernamental por las calles de Contramaestre, su pueblo natal. En imágenes difundidas con posterioridad a su fallecimiento, se le ve a la cabeza de un grupo portando la bandera cubana, mientras los atónitos transeúntes no saben si sumarse o reprimir a los manifestantes. Probablemente los recuerdos de aquella marcha pasaron una y otra vez por su cabeza mientras temblaba entre las húmedas paredes del calabozo, pero eso nunca podremos confirmarlo. Porque de aquel lugar solo salió -ya moribundo- en dirección al hospital y finalmente hacia una tumba en el cementerio.


Villar Mendoza, el preso que recién falleció a consecuencia de una huelga de hambre, se ganaba la vida haciendo trabajos de carpintería y albañilería. Su especialidad eran esas espigadas y hermosas flores de madera que los turistas compran para llevarse como recuerdo de esta isla. Un tallo y seis pétalos tallados con la paciencia de quien sabe que el tiempo en Cuba no vale mucho, que los minutos no lo harán ni más próspero ni más feliz. Le daba forma a un trozo de cedro, por horas y horas, rumiando así parte de esa frustración que entre los jóvenes de provincia es siempre mayor. En septiembre de 2011 esa misma inconformidad social lo llevaría a formar parte del grupo opositor Unión Patriótica de Cuba. Para la propaganda oficial se trataba de un delincuente común que incluso había golpeado "brutalmente" a su esposa en julio del año pasado. Pero demasiados testimonios -incluyendo el de su propia mujer- apuntan a que tales insultos solo tratan de matar su imagen una vez fallecido su cuerpo.

En Cuba -al decir de un amigo- "nadie sabe el pasado que le aguarda", pues los antecedentes penales de los ciudadanos están determinados también por su comportamiento político. Al no existir una separación de poderes que independice el aparato judicial de la rama partidista, los considerandos de corte ideológico influyen en el prontuario criminal de cada cual. Se ha sabido de generales que han disparado contra sus amantes, ministros sorprendidos en desfalcos millonarios e hijos de papá enrolados en diversos delitos, que jamás han sido llevados ante un tribunal. Pero cuando se trata de un opositor, basta que haya comprado una bolsa de leche en el mercado negro, peleado con su mujer o aparcado mal el auto para ser tenido como culpable. El Código Penal no incluye ninguna figura por "delito político", de manera que los incómodos son juzgados siempre por terceras causas. Justamente eso le ocurrió a Wilman Villar Mendoza, quien se resistió a un arresto policial el 7 de julio de 2011 después de un incidente doméstico. "Casualmente" solo sería procesado por esta causa cuatro meses después, cuando participó en una protesta contra el Gobierno. Al apresarlo, un oficial le gritó frente a varios testigos: "ahora sí te vamos a desaparecer", y así lo hicieron.

La práctica de hacer pasar por criminales a los activistas no es nada novedosa. En febrero de 2010, cuando Orlando Zapata Tamayo murió después de 85 días sin probar alimentos, el propio Raúl Castro afirmó públicamente que se trataba de un delincuente común. Olvidaba entonces que siete años antes, en el libro Los disidentes, hecho por periodistas oficialistas para justificar los encarcelamientos de la primavera negra,aparecía referido Zapata Tamayo con foto, nombre y dos apellidos. Juguetear con la historia y reacomodarla tiende a crear esas contradicciones... puesto que ningún Gobierno ha podido predecir nunca "el futuro que le aguarda".

Afortunadamente un prontuario delictivo no puede explicar todas las actitudes que un hombre llega a asumir en su vida. Presentar a Villar Mendoza solo como un marido colérico que golpeaba a su esposa no aclara entonces por qué se dejó morir sin probar alimentos. Acusarlo de preso común pretende reforzar esa idea tan maniquea de que en Cuba no hay personas decentes, patriotas y respetuosas de las leyes que además estén en contra del Gobierno. De ahí la catarata de insultos que ha llovido sobre la memoria del fallecido y el interés oficial de hacer pasar su activismo cívico como una forma de "limpiar" algún historial delictivo. Un reciente editorial del periódico Granma llega a asegurar que tampoco existió la huelga de hambre. No explica, sin embargo, cómo alguien de 31 años se deterioró tan rápidamente en dos meses de encierro hasta el punto de morir en un hospital por "fallo multiorgánico". Existe además el testimonio de familiares y amigos que visitaron a Villar Mendoza en la cárcel para convencerlo de que volviera comer, pero sin lograr que él dejara de repetir "¡Libertad o muerte!" Como desmentido a la versión oficial, aparecen también los innumerables reportes del ayuno que desde mediados de diciembre aparecieron en medios noticiosos del exilio y en las cuentas de Twitter de activistas locales. Internet muestra lo que la prensa cubana esconde.

Según la declaración de Maritza Pelegrino, su esposo dejó de alimentarse el propio 24 de noviembre cuando fue condenado a cuatro años de privación de libertad. Interrumpió la huelga el 23 de diciembre porque sus carceleros le hicieron creer que estaría en la lista de los presos indultados por el general Raúl Castro. Pero regresó a la inanición seis días después, al comprobar que todas aquellas promesas eran simples mentiras, sucios ardides. Amarrado y desnudo lo pusieron entonces en la celda de castigo donde contrajo la neumonía que lo mataría. Llegó al hospital el 13 de enero y los doctores advirtieron a la familia que solo un milagro podría salvarlo. Menos de una semana después ya no respiraba.

A Wilman Villar lo mató la tardía intervención médica y la negligencia de quienes debieron velar por él en la prisión. Acabó con su vida un sistema que ha cortado todos los caminos pacíficos, cívicos y electorales para que los ciudadanos influyan en el derrotero nacional. Lo convirtió en cadáver un aparato judicial plagado de irregularidades y de preferencias de corte ideológico, donde un opositor político es tenido por culpable de cualquier delito con pocas posibilidades de probar lo contrario. No fue solo la falta de comida o de agua la que provocó el triste desenlace del 19 de enero pasado, sino el tener que usar el cuerpo como plaza pública de indignación, en una isla donde protestar está prohibido. Al morir, Wilman Villar Mendoza tenía dos hijas, de cinco y siete años. Su madre todavía no sabe cómo explicarles lo ocurrido.

 Yoani Sánchez es periodista cubana y autora del blog Generación Y. © Yoani Sánchez / bgagency-Milán.