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En busca de la verdad y el decoro por Leonardo Calvo Cardenas

Cubanet.

Hospital Pediátrico Pedro Borrás Astorga
LA HABANA, Cuba, Octubre, www.cubanet.org -Hace pocos días un grupo de especialistas del servicio de cirugía del hospital Calixto García de la capital cubana, en un acto sin precedentes, dirigieron una carta abierta al presidente cubano general de ejército Raúl Castro, en la cual expusieron sus malestares e inquietudes por las deplorables condiciones que muestran los servicios de salud, la indolencia de las autoridades y la irresponsabilidad gubernamental ante la tragedia.
Los firmantes del documento, sin afeites verbales, sin edulcoramientos argumentales, exponen en su misiva las graves carencias materiales que degradan el servicio y la atención hospitalaria, el lastimoso estado constructivo de las instalaciones, las deficientes reparaciones, así como las insostenibles condiciones de trabajo que convierten al sistema de salud en un trauma doloroso para pacientes y trabajadores, a pesar de las loas cotidianas que a él cantan los funcionarios y voceros del gobierno.
En su misiva, con sólidos argumentos e ilustrativas descripciones, los galenos reafirman su compromiso con su misión profesional, pero responsabilizan al gobierno con el desastre que denuncian y alertan de las graves consecuencias que pueden derivarse de la continuidad de la posición acrítica y complaciente con que desde el poder se atienden los problemas del sistema de salud.
En 1959 la revolución encontró, sobre todo en la capital del país, una sólida red hospitalaria, con un alto por ciento de camas por habitantes, un sistema de salud diversificado que incluía la medicina privada, la mutualista, la cooperativa y la pública y sobre todo una pléyade de profesionales, técnicos y paramédicos reconocidos por su calidad, entrega y vocación que brindaban sus servicios en cada uno de esos espacios facultativos.
Para 1968 ya todo el sistema de salud había sido estatizado y junto a la extensión de la cobertura hospitalaria a algunas zonas rurales más desprotegidas, comenzaron a manifestarse los males de la monopolización gubernamental del sector. Muy a tiempo, para su conveniencia, las autoridades establecieron un bien estructurado apartheid médico con centros bien equipados y garantizada excelencia para atender las necesidades de la élite gobernante y los extranjeros residentes o de paso por la Isla.
En la década de los ochenta el máximo líder escapó hacia delante de los inocultables problemas que ya presentaba el sistema, impulsando su megalómana campaña que presentaba a Cuba como una “potencia médica mundial”, sin tener en cuenta que la garantía de un sistema de salud es su permanente cuestionamiento y crítica.
Las campanas al viento, la lejanía de las autoridades de los verdaderos problemas ―ellos tienen sus propios hospitales― la ausencia de cultura cívica y jurídica de los ciudadanos para impugnar adecuadamente las reiteradas negligencias e indolencias, el peso de la crisis económica que durante las últimas dos décadas ha destruido la infraestructura y limitado en extremo los recursos, la deficiente preparación de algunos facultativos y técnicos, la falta de rigor y seriedad en las labores constructivas y de reparación, que han convertido estas inversiones en una sangría de recursos desviados ilícitamente, se unen a la exportación de casi treinta mil especialistas y técnicos del sector, devenidos, por obra y gracia del desastre económico del modelo, en casi la única fuente de divisas para el estado; para convertir al sistema de salud cubano, más allá del desenfreno propagandístico, en un verdadero e incurable dolor de cabeza para pacientes y trabajadores.
Durante muchos años los cubanos vienen padeciendo los rigores del vía crucis que constituye acceder a los servicios del deteriorado sistema nacional de salud, sin dejar de escuchar el cuento de sus imaginarias bondades, que no se ven por ninguna parte, y que ahora se refuerza con la “brillante” idea de informar y recordar a los ciudadanos el supuesto costo en dinero de los servicios y atenciones que reciben, presumiblemente de manera gratuita, gracias a la magnanimidad del Estado. No caben dudas de que los gobernantes cubanos han perdido no solo la vergüenza, sino también la razón.
Mientras el Estado cubano brinda esmerada atención a miles de extranjeros que vienen a curarse en Cuba o construye decenas de hospitales en pequeñas localidades de Bolivia, muchos municipios del país con decenas de miles de habitantes carecen de adecuadas instalaciones de salud, lo cual se agrava por las dificultades de transporte, alojamiento y carestía de la vida en las capitales de provincia a donde deben acudir estos para atender sus enfermedades.
Los trabajadores de la salud, con los mismos problemas socioeconómicos y tan mal remunerados como la casi totalidad de los cubanos, deben enfrentar cada día el dolor, el sufrimiento y la muerte en esas terribles condiciones que parecen haber llevado a los especialistas del centenario hospital Calixto García al límite de gritar en el rostro del señor presidente lo que todos estamos padeciendo y hasta ahora muy pocos nos atrevemos a decir abiertamente.
Ojalá este acto de valor y responsabilidad colectiva constituya el inicio de un despertar de la conciencia cívica de los profesionales cubanos, por tanto tiempo dormida por la demagogia, la incultura, la coerción y el chantaje. Ojalá el presidente Castro no responda esta vez con la indolencia, la demagogia y la represión que han caracterizado su desastroso mandato. Ojalá, por lo sensible del tema y los peligros que implica, se decida a encontrarse, al fin, con la verdad y tenga el decoro necesario para asumir la responsabilidad y los retos que su posición demandan.
elical2004@yahoo.es

Morir por cuenta ajena por Leonardo Calvo Cardenas

Cubanet.

Cuentapropistas en plena faena- Foto de Leonardo Calvo
Cuentapropistas en plena faena- Foto de Leonardo Calvo
LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Durante muchos años el gobierno cubano monopolizó con hegemonía exclusiva la economía nacional llevándola, de la mano de su vocación y necesidad de control total, al insondable abismo de la ineficiencia y la degradación. Ahora, en medio de una crisis insoluble en los marcos del fracasado modelo, los destructores de la economía nacional pretenden pasar a los ciudadanos la responsabilidad de recomponer, en muy difíciles condiciones, las maltrechas relaciones económicas de la sociedad.
La revolución liquidó toda la empresa privada, los grandes productores y comerciantes, los pequeños y medianos empresarios  -que habían construido un patrimonio a base de talento y sacrificio- y los que ejercían de forma individual los más variados y sencillos oficios y servicios, muchos de los cuales habían participado y ayudado a la revolución, fueron despojados a favor del estatismo voluntarista que agotó las potencialidades productivas del país y transformó a una  economía eficiente y de balance favorable en una economía parásita, siempre pendiente y dependiente del socio ideológico y benefactor de turno, sea la extinta Unión Soviética o la convulsa Venezuela de Hugo Chávez.
Después de agotar todas las capacidades económicas de la nación hasta dejarnos en la más plena desolación e indigencia, una de las soluciones espectaculares del gobierno cubano para enfrentar el desastre de su modelo económico y sobre todo mantener su poder, ha resultado ampliar las posibilidades legales y jurídicas para la pequeña empresa familiar conocida como trabajo por cuenta propia.
El estado paternalista y controlador, cuya ineficiente gestión ha destruido incluso los renglones tradicionales de la economía nacional, ahora re dimensiona lo que denomina sector no estatal de la economía, regulando rigurosamente el ejercicio independiente de casi dos centenares de oficios y actividades comerciales destinados a cubrir los vacios dejados por la desastrosa gestión gubernamental que ha descapitalizado al país y forzado el desamparo de cientos de miles de trabajadores que ya no pueden ser asimilados por las infladas plantillas laborales oficiales.
Cuentapropista en plena faena 3- Foto de Leonardo Calvo
Cuentapropista en plena faena 3- Foto de Leonardo Calvo
Así la capacidad emprendedora del cubano y la necesidad de ver recompensado el talento y el esfuerzo ha llevado a muchos compatriotas a correr la aventura del trabajo por cuenta propia, lo que constituye un reto enorme por las difíciles condiciones en que debe desarrollarse el complejo empeño.
Los nuevos “empresarios” deben enfrentar su gestión en medio de una crítica realidad económica matizada por el bajo poder adquisitivo de los ciudadanos, la escasez y carestía de las materias primas e insumos, que deben comprar al detalle dada la inexistencia de mercado mayorista, lo cual aumenta los costos y disminuye las ganancias. Los altos impuestos y gravámenes se unen a la corrupta expoliación de los insaciables inspectors, para constituir un permanente dolor de cabeza para los trabajadores por cuenta propia
En esta nueva etapa se han eliminado algunas restricciones como la limitación del número de sillas en los restaurantes privados y la posibilidad de contratar fuerza de trabajo, pero imponen otras prohibiciones absurdas e increíbles como la que no permite a los vendedores ambulantes detenerse en la vía publica u ofertar sus productos en lugares de concentración de personas.
Por otra parte, en lugar de premiar a los nuevos empresarios que garantizan empleos a los trabajadores desahuciados por el estado, estos son castigados con nuevas imposiciones: el empleado debe acreditarse y pagar como si fuera un empresario más, en el colmo de la depredación confiscatoria el cuentapropista debe pagar por el empleado y este por sí mismo.
Revisar la lista de oficios y actividades autorizadas mueve al asombro y la sorpresa, ya que son reguladas figuras como el desmochador de palmas, forrador de botones, cuidador de baños públicos, cuidador de enfermos, empleadas domésticas o recolector de materias primas, por solo citar algunos, quienes deben pagar licencia, impuestos mensuales, declaración jurada anual y seguridad social.
Cuentapropista en plena labor- Foto de Leonardo Calvo
Cuentapropista en plena labor- Foto de Leonardo Calvo
El nuevo ordenamiento laboral trae también proyecciones preocupantes. Por imperativos de imagen y necesidad de control y adoctrinamiento ideológico, las autoridades cubanas se niegan rotundamente a abrir el espacio a formas no estatales de gestión educacional, un sector que sufre traumáticas carencias y deficiencias y que a todas luces el estado no puede sostener con la debida calidad. Las escuelas religiosas o privadas, de las que el gobierno no quiere oír hablar, serían supervisadas y guiadas, como en otras partes, metodológica, disciplinaria y docentemente por el ministerio de educación. Sin embargo cuando los maestros particulares, autorizados a complementar con sus repasos la deficiente instrucción recibida por nuestros hijos, cierran sus puertas ¿cómo pueden saber las autoridades lo que enseñan a sus alumnos?
Con tal valoración no pongo en duda la honestidad y profesionalismo de los docentes que refuerzan un proceso educacional, que por cierto ya no es gratuito, para quienes pueden pagar sus servicios, solo quiero llamar la atención sobre la interesada atrofia estructural impuesta desde el poder.
Otra figura es el llamado Gestor de viajero, lo cual significa dar licencia a esos muchachos que actúan como guías y acompañantes independientes de los turistas extranjeros, a quienes las autoridades han perseguido y acosado durante mucho tiempo. Calificados como “jineteros” y represaliados bajo la absurda figura de “asedio al turista”,  han visto como primero se penalizan y luego se gravan las relaciones humanas. Con este caso pasamos de la represión más arbitraria a una autorización que puede amparar la comisión de una amplia lista de delitos de grave implicación social.
También bajo la sombrilla de esta apertura se ha cobijado una extendida red de piratería usurpadora de la propiedad intelectual, con los muchos negocios de reproducción y venta de materiales audiovisuales, con lo cual el gobierno cubano otorga respaldo legal a una acción penada internacionalmente.
Así, entre arbitrariedades e inconsecuencias, transcurre el intento de las autoridades de convivir con el desenvolvimiento independiente de sus ciudadanos, algo que está en contra de su propia naturaleza y que de paso reafirma el más rotundo y nunca reconocido fracaso de su largo experimento de ingeniería social.
La frustración, el recelo y a impotencia es lo que lleva al gobierno cubano a agobiar a los cuentapropistas con impuestos confiscatorios y demenciales regulaciones, lo cual junto a las dificultades económicas ha obligado a muchos atrevidos emprendedores a abandonar esta dura carrera por la realización personal. A nuestro paso por las calles de la capital podemos apreciar cuantos de los nuevos negocios han tenido que cerrar ante el empuje de las presiones y carencias cotidianas. Durante mucho tiempo la fila para cancelar las licencias ha sido más larga que la destinada a obtener nuevos autorizos.
Junto a esos privilegiados que pueden al menos intentar soportar los rigores que impone su afán emprendedor se encuentra la gran masa de cubanos que sobrevive sin horizontes y esperanzas ante la indolencia e insensibilidad de un gobierno que parece obligar a todos los cubanos a pagar una licencia para morir, para al final del año fiscal preguntarnos por qué todavía continuamos vivos.

Bueno malo, malo bueno

por Leonardo Calvo Cardenas.

LA HABANA, Cuba, julio, www.cubanet.org -En los últimos tiempos el gobierno cubano, tal vez agobiado por la presión de sus carencias y fracasos económicos, ha emprendido un paulatino proceso de despenalización y autorización de acciones, accesos y transacciones por mucho tiempo prohibidos a los ciudadanos.
Hay acciones y comportamientos universalmente reconocidos como negativos y punibles por sus connotaciones y consecuencias, por esa razón matar, robar, estafar, traficar ilícitamente con mercancías, drogas, armas, personas, extorsionar, chantajear, difamar o falsificar constituyen acciones penalizadas en cualquier contexto o latitud.
Sin embargo lo que hace muchas décadas sucede en Cuba resulta algo muy diferente porque las autoridades de la Isla privan a los cubanos de los más elementales derechos y potestades  al establecer toda suerte de prohibiciones absurdas y violatorias del derecho ajeno, solo para mantener cerrada hegemonía y control absoluto sobre toda la sociedad.
Durante largo tiempo el solo hecho de poseer dinero norteamericano implicó considerables penas de cárcel para muchos cubanos, pero un buen día la divisa extranjera fue despenalizada, la economía nacional dolarizada y a partir de ese momento quien no tenga acceso a la moneda dura puede ser víctima de serias privaciones. En una suerte de bandazo extremo ahora el estado cubano vende en divisa incluso servicios y objetos de primera necesidad.
Es proverbial el desprecio de los gobernantes cubanos por el derecho de propiedad. El despojo de grandes, medianos y pequeños propietarios ha sido la divisa invariable de esta larga y traumática etapa de nuestra historia en la cual ha sido bien limitada la posibilidad de disponer libremente de los bienes legalmente adquiridos o registrados. Cabe recordar que contratos interpersonales como la donación estaban prohibidos porque podían enmascarar las ventas por mucho tiempo ilegales.
Ahora se autoriza la compra-venta de viviendas, vehículos de motor, líneas telefónicas fijas. En el caso de las casas y los automóviles el Estado grava las transacciones con altas tasas impositivas para vendedores y compradores.
La nueva empresa privada nacional - Foto de Leonardo Calvo
La nueva empresa privada nacional - Foto de Leonardo Calvo
Otra prohibición rota recientemente es la que impedía, por cierto inconstitucionalmente, a los nacionales hospedarse en los hoteles. Hasta ahora los extranjeros e incluso cubanos expulsados del país por su desacuerdo político con el régimen gozaban de un privilegio vedado a los nativos.
La ampliación de las modalidades y dimensiones del llamado trabajo por cuenta propia, medida largamente esperada, abre las expectativas al necesario desarrollo de la iniciativa privada.  Sin embargo todavía son muchas los obstáculos e imposiciones que limitan el desenvolvimiento de los pequeños empresarios que deben luchar contra la inexistencia de mercado mayorista, los impuestos confiscatorios y la depredación de los inspectores.
Ante el evidente fracaso del caótico modelo económico que ha demostrado con creces sus debilidades estructurales cabe preguntarse qué espera el gobierno para dar rienda suelta a las potencialidades productivas y empresariales de los cubanos, quienes todavía deben ver como los extranjeros tienen derecho a invertir en sectores fundamentales de la economía donde los nativos solo pueden ser empleados.
No debemos olvidar que durante muchos años la diversidad de orientación sexual y la práctica de todas las religiones fueron satanizadas, perseguidas y fuertemente represaliadas. Hoy a pesar de representar una imagen de apertura y flexibilidad en estos campos, las manifestaciones independientes que no se dejan manipular ni sirven a los intereses del poder no gozan de los espacios y derechos que merecen.
Mucho camino le queda por andar a las autoridades cubanas para borrar del panorama nacional la penalización y prohibición de lo que es perfectamente legal en condiciones normales.
El mundo no entiende como los cubanos deben pedir y comprar permiso para entrar y salir de su propio país. Les resulta difícil a las autoridades cubanas desembarazarse de esta imposición tan dañina a su imagen, puesto que la misma constituye una segura vía de ingresos monetarios y un muy efectivo mecanismo de control y coerción sobre todos los ciudadanos, incluso los que viven fuera del país.
No debemos olvidar que en Cuba los menores de diez y ocho años no pueden viajar temporalmente al extranjero, los niños y adolescentes cubanos solo pueden salir de Cuba como desterrados. En Cuba los menores de diez y ocho años pueden ser incluso parlamentarios pero no turistas
Superado, al menos en lo formal, el apartheid turístico todavía quedan como una ofensa a la sensibilidad de todos los cubanos los bien equipados centros hospitalarios, solo para extranjeros, en los que no pueden siquiera pensar en atenderse los cubanos con dinero.
Avanzado ya el siglo XXI los derechos fundamentales de la persona humana están vedados para los cubanos. En nuestro país expresarse libremente, asociarse o reunirse de manera independiente puede generar graves represalias.
Resulta lamentable ver como el interés y la determinación discrecional de las autoridades define que resulta bueno o malo, aceptable o punible en un momento determinado, con lo cual los valores y derechos quedan siempre relegados ante la tradicional vocación hegemónica del liderazgo cubano.

Tanto dolor y tanta impunidad

Leonardo Calvo Cardenas.


Alberto, Carmen junto a Eleanor Calvo Directora del Observatorio Ciudadano contra la Discriminación  en el hospital Julio día - Foto de Leonardo Calvo
Alberto, Carmen junto a Eleanor Calvo Directora del Observatorio Ciudadano contra la Discriminación en el hospital Julio día - Foto de Leonardo Calvo
LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Nunca imaginaron Albertico, su madre Carmen y esa humilde familia holguinera como aquel cálido día de carnaval del verano de 2007 se convertiría en escenario de la increíble tragedia que los ha marcado con una saga de dolor y sufrimiento para la que no encuentran consuelo ni justicia.
Alberto Lairot Castro, joven agente de seguridad del Ministerio de la Construcción en la ciudad de Holguín, el día 27 de agosto de 2007, después de cumplir su jornada laboral salió con un grupo de amigos a disfrutar las fiestas de carnaval de su ciudad. Cuando Albertico se disponía a comprar cerveza en uno de los establecimientos enclavados en el área algunos oficiales de la policía lo requirieron solicitándole su identificación.
Los agentes del orden público, sin escuchar las explicaciones de Lairot, sin molestarse en llegar al lugar donde se encontraban los acompañantes del joven y sus documentos, lo condujeron a la unidad de policía y allí sin más razón lo depositaron.
Ante el  enérgico reclamo de Lairot cuando intentaron encerrarlo en el calabozo, el sub teniente Frank Ochoa Águila y el capitán Héctor Luís Pérez Osorio le aplicaron la llave de artes marciales conocida como Doble Nelson, provocándole serias lesiones que lo dejaron parapléjico.
Acto seguido fue lanzado al calabozo retorcido de dolor. El mismo Lairot testimonia: “Luego de inmovilizarme con la maniobra, me lanzaron en un calabozo. Uno de ellos, me tiró mi gorra y me dijo ‘negro de mierda’”. Cuando finalmente fue trasladado al hospital el mal estaba hecho y una vida joven miserablemente tronchada.
Así emprendió Carmen,  su vía crucis por varios hospitales con su hijo inmovilizado. Durante estos años Albertico ha sido sometido a una operación en el hospital Lenin de Holguín y a un injerto de piel para combatir las escaras, a lo que se unen sucesivas estancias en los hospitales Julito Díaz, Nacional y Naval de la capital del país, así como Militar y Clínico Quirúrgico de Holguín y el hospital militar de Santiago de Cuba.
A pesar de que los facultativos diagnosticaron que existía una lesión medular grave por la aplicación de la llave, con secuela funcional, una paraplejia flácida y disparesia braquial, seguido por un trauma medular cérvico dorsal, fractura de vértebras fijadas a una lámina metálica después de la operación, atrofia muscular y trastornos secundarios, en los procesos judiciales seguidos a los agresores el dictamen fue desestimado por los jueces con lo cual decretaron la absolución de los encartados, quienes nunca fueron detenidos, ni rebajados del servicio, han sido posteriormente ascendidos y no se esconden para ufanarse de su deplorable acto.
En los mencionados actos de juicio oral la victima no fue interrogada por el tribunal que celebró el proceso en ausencia de la madre de Albertico, puesto que cuidaba a su hijo ingresado en un hospital de La Habana.
El resultado del crimen y la impunidad - Foto de Leonardo Calvo
El resultado del crimen y la impunidad - Foto de Leonardo Calvo
Esta familia ha reclamado justicia a todas las instancias responsables del Ministerio del Interior y el gobierno cubano sin recibir respuesta satisfactoria. Hace pocas semanas Carmen sostuvo el sillón de ruedas de Albertico en plena Plaza de la revolución ante la funcionaria del Consejo de Estado quien, con tranquilidad pasmosa y haciendo alarde de proverbial insensibilidad, les dijo que ellos no podían hacer nada para resolver el caso y acto seguido dio la espalda a las lagrimas de madre e hijo una vez más ahogados en la impotencia, el desamparo y la desesperación.
Alberto Lairot, a sus treinta y tres años, enfrenta su desgracia sin perder la nobleza y apoyado en su fe que lo estimula a continuar sin descanso buscando justicia para el y castigo para sus verdugos.
Son muchos los casos de abusos y excesos cometidos por las autoridades policiales y carcelarias de esta Isla, quienes cotidianamente violan la integridad física y la dignidad de ciudadanos indefensos, actos que se alimentan de una impunidad sustentada en la indolencia de las máximas instancias judiciales y gubernamentales, así como en el temor y pobre cultura jurídica de los ciudadanos victimizados.
Como tantos cubanos Albertico y su familia han sido golpeados duramente por esa impunidad criminal y por esa indolencia gubernamental, sin embargo ellos han decidido levantar la frente y la voz ante a la injusticia, conscientes de que su lucha de hoy puede librar mañana a otras familias cubanas de las terribles consecuencias de tanto dolor y tanta impunidad.

Denuncian escalada represiva contra activistas antirracistas

Leonardo Calvo Cardenas.

LA HABANA, Cuba, 22 de mayo (Leonardo Calvo Cárdenas, www.cubanet.org) -Varios líderes y activistas del comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) fueron víctimas de un intenso operativo represivo para impedir su participación en la conmemoración del centenario de la protesta armada del Partido Independiente de Color (PIC).
Eleanor Calvo Martínez, directora del Observatorio Ciudadano contra la Discriminación (OCD),fue detenida en La Habana. Foto: Cubanet.
Fuerzas combinadas de la policía política y agentes de la Policía Nacional Revolucionaria detuvieron en la mañana del domingo 20 de mayo a los activistas del CIR cuando se dirigían a la Calle Amargura No. 63, en el municipio Habana Vieja, para participar en el acto de homenaje a los lideres y miembros del Partido Independiente de Color (1808-1912), quienes hace cien años se pronunciaron a favor de la igualdad y la justicia para los afro descendientes.
Aquella protesta de 1912, más simbólica que bélica, motivó una sangrienta masacre ordenada por el gobierno de turno que le costó la vida a miles de encartados e inocentes, un hecho prácticamente desconocido en la actualidad por la mayoría de los cubanos.
Juan A. Madrazo Luna, coordinador nacional del CIR, Leonardo Calvo Cárdenas vicecoordinador nacional del CIR, Eleanor Calvo Martínez, Directora del Observatorio Ciudadano contra la Discriminación (OCD); Manuel Cuesta Morúa, Presidente del Partido Arco Progresista y Fernando Palacios Mogar Presidente del Partido Liberal Nacional Cubano fueron detenidos en distintos puntos de la capital cuando se dirigían al acto convocado por la Red Protagónica Observatorio Crítico y la Cofradía de la Negritud.
Los activistas pasaron varias horas en los calabozos de distintas estaciones de policía de la ciudad.
Guillermo Ordoñez Lizama, secretario ejecutivo del OCD, quien pudo llegar al lugar, tomó la palabra para denunciar en el acto la escalada represiva de las autoridades y reafirmar el compromiso de los luchadores antirracistas cubanos con los ideales promovidos hace un siglo por los líderes y miembros del PIC.

El sueño de una secretaria

Leonardo Calvo Cardenas.

LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -Las declaraciones Alicia Bárcena, Secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina de la Organización de Naciones Unidas (CEPAL), a su paso por La Habana llenaron de sorpresa y estupor a los ciudadanos que pudieron escuchar su muy particular visión de la realidad cubana.
La señora Bárcenas, en su encuentro con la prensa nacional, elogió los sistemas de educación y salud, según sus propias palabras, precisamente porque son un sistema. La funcionaria de la ONU se manifestó satisfecha porque, de acuerdo a su criterio, los planes de desarrollo del país se fundamentan en el financiamiento propio a partir del crecimiento de la productividad de la economía nacional y con solidaridad.
Varios conocidos me comentaron lo inaceptable de tales valoraciones. Un vecino, sin disimular su enojo, me preguntó ¿Qué Cuba visitó esta señora? Para después extenderse en una disertación sobre las atrofias estructurales y los traumas que agobian a la sociedad cubana.
En realidad no son pocos los observadores, interlocutores y especialistas foráneos que proyectan una imagen distorsionada de la realidad nacional. Algunos conceden mayor peso a sus intereses y compromisos con el régimen que a la necesaria objetividad del especialista, y simplemente repiten sin sonrojo lo que las autoridades de La Habana necesitan escuchar.
Sin embargo, en este caso, se supone que por el rango y la responsabilidad de la funcionaria deben ser mucho mayores el nivel de imparcialidad, objetividad y solidez de la información que sustenten sus criterios y valoraciones.
En varias ocasiones la CEPAL ha expuesto juicios sobre la economía cubana bastante polémicos y distanciados de la realidad.
En este caso la funcionaria tal vez reconoce como sistemas a los servicios de salud y educación porque son monopolio del Estado, lo cual implica nominalmente una total cobertura garantizada por el gobierno, que no concede participación a otros actores en tan importantes ámbitos de la vida social.
La secretaria ejecutiva de la CEPAL debe entender que el monopolio estatal, además de la manipulación y el tutelaje ideologico, no ha logrado impedir la baja calidad del proceso docente-educativo, el pobre aprovechamiento académico, el éxodo de maestros que huyen de la mala remuneración, o el alto índice de corrupción docente que ya constituye una vergüenza pública no reconocida por las autoridades.
Uno de los mayores vía crucis del cubano de a pie es tener que disfrutar los beneficios de ese sistema de salud que elogia la entusiasta visitante. Carencias extremas en lo material y una epidemia de mala atención caracterizan a los centros asistenciales de todo el país. ¿Cómo hablar de un sistema de salud adecuado en un país donde no hay leyes contra el tabaquismo y el muy toxico asbesto sigue siendo uno de los principales materiales de construcción de uso común y extendido?
No me canso de decir que si el sistema de salud cubano gozara de mínimas cotas de calidad los gobernantes y los turistas extranjeros no tuvieran sus propios hospitales y los trabajadores de la salud no abandonarían a hijos y pacientes para buscar en otras latitudes los beneficios materiales y el reconocimiento profesional, imposibles de encontrar en Cuba.
Pero donde el onírico desquiciamiento de la Secretaria llega a límites insospechados es cuando concede alguna posibilidad a la economía cubana, sin percatarse que después de liquidar todas las bases productivas del país los gobernantes cubanos se niegan a hacer las transformaciones estructurales necesarias para impulsar el renacimiento material de la Isla a partir de reconocer a los cubanos espacios y derechos económicos.
¿Cómo es posible que esta señora vea solidaridad donde el gobierno cubano ha roto el contrato social que daba sustento legitimador al proyecto revolucionario, donde cada medida socioeconómica ahonda el desamparo y la polarización que ya caracteriza a la actualidad cubana?
Hoy, junto a una minoritaria élite económicamente encumbrada crecen en Cuba los bolsones de miseria y desesperanza, así como el deplorable espectáculo de indigencia y mendicidad que esta señora fue incapaz de apreciar a su paso por La Habana.
Al parecer la secretaria soñadora abandonó feliz la Isla para regresar al gélido y efervescente  Nueva York sin darse cuenta de como La Habana, y todas nuestras esperanzas, se derrumbaban a sus espaldas.

Indigentes en La Habana


LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -En las tórridas y húmedas noches habaneras es ya normal ver como un nutrido grupo de indigentes buscan acomodo y protección en el pequeño parque que flanquea la estación de policía de la populosa calle Zanja, en las inmediaciones del barrio chino del municipio Centro Habana.
Varios de los “homeless” que ya pululan por la ciudad han escogido este lugar para pasar sus noches, después de deambular todo el día en busca de algo que les garantice el sustento, en una ciudad que se torna cada vez más compleja, dura y agresiva, incluso para los habaneros que vivimos una vida normal.
Para muchos cubanos el cada vez más recurrente espectáculo de los indigentes en las calles, significa algo tan nuevo como impactante. Durante largo tiempo esa imagen estaba solo reservada a viejas revistas del “bochornoso pasado capitalista” o a reportajes de otros países. En décadas pasadas la imagen más cercana a un indigente en La Habana fue la del “Caballero de Paris”, ese pintoresco y desaliñado andariego que sin perder su dignidad recorría calles principales y alimentaba su leyenda como un símbolo de La Habana tradicional.
Sin embargo en los últimos tiempos, a medida que desaparecen las llamadas “gratuidades”, los barrios más populosos de la capital se van llenando de limosneros, indigentes y desamparados que se convierten en una imagen recurrente y conmovedora que retrata y refleja la depauperación y la desesperanza en que se va sumiendo la sociedad cubana, tan polarizada que en la misma ciudad podemos encontrar personas que pagan cientos de dólares por un perro y come bien todos los días y otras que carecen de un techo para cobijarse; algo muy diferente a lo que nos prometió el “paraíso socialista” hasta hace poco.
Algunos menesterosos de los que pernoctan en el parquecito de la estación de la calle  Zanja al preguntarles por qué habían escogido ese lugar para pasar sus noches, aseguraron que se habían situado cerca de la policía para sentirse protegidos ante los frecuentes ataques de grupos de adolescentes, vándalos o parranderos, que se divierten molestándolos, agrediéndolos o haciéndole maldades.
Las autoridades cubanas en ocasiones hacen recogidas de estos menesterosos y los recluyen temporalmente en un recinto conocido como “La Colonia”, en el municipio Boyeros, donde los mantienen en contra de su voluntad y pierden temporalmente su libertad de movimiento. Este lugar genera rechazo generalizado en los desamparados habaneros.
A todas luces, el gobierno cubano no tiene respuesta para este mal social que crece a paso rápido, a medida que se profundiza la crisis social, y hiere la sensibilidad de muchas personas. A pesar de que los máximos líderes persisten en decir que en Cuba ningún ciudadano queda desamparado, la realidad cotidiana demuestra lo contrario; la crisis estructural e irreversible del modelo socialista que pretendieron imponernos por la fuerza, acrecienta la polarización social y ha convertido a la indigencia en un espectáculo abundante y deprimente en las calles de nuestra ciudad.
Son muchos los espacios públicos citadinos que cada noche se convierten en cobijo de indigentes y desamparados. Acercándose al recinto policial los indigentes del parquecito de Zanja pueden conseguir una coyuntural tranquilidad nocturna, pero no podrán escapar de los rigores de una sociedad en crisis que, después de prometernos durante cinco décadas un paraíso de igualdad y abundancia, cada día lanza a más cubanos al abismo de la miseria, el desamparo y la desesperanza.

Tanto poder y tanto miedo

Por Leonardo Calvo Cardenas.

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Cuando se unen el poder absoluto, la soberbia y el miedo, se genera una combinación peligrosa y lamentable.
En los últimos meses el nerviosismo de Estado ha generado en Cuba una incisiva escalada represiva contra el más visible proyecto cívico antirracista de la Isla. El amplio programa de actividades con que el Comité Ciudadano por la Integración Racial de Cuba (CIR) conectó con las dinámicas globales generadas por el Año Internacional de los Afro descendientes ha sido objeto de permanentes amenazas y aparatosos operativos policiales destinados a impedir por la fuerza las acciones cívicas e intelectuales de la organización.
En varias ocasiones los oficiales de la policía política han manifestado a los líderes del CIR la determinación de no permitir ninguna actividad. Con frecuencia alrededor de una docena de líderes y activistas del CIR han sido temporal y arbitrariamente detenidos, pues el grupo persiste en cumplir sus diseños y programas y no dar un paso atrás ante la intolerancia represiva de las autoridades cubanas.
Las maniobras dilatorias del régimen impidieron a los principales líderes del CIR asistir en calidad de delegados a la Primera Cumbre Mundial de Afrodescendientes (La Ceiba, Honduras 18-21 de agosto).  En ocasión de celebrarse el Segundo Foro Raza y Cubanidad, principal evento académico del CIR (24-26 de noviembre) el mismísimo Juan de Dios Mosquera, líder del Movimiento Nacional Cimarrón de Colombia, llegado a La Habana especialmente para participar en el cónclave, fue testigo excepcional de lo que es capaz de hacer el aparato represivo castrista para impedir que unas pocas decenas de cubanos se reúnan para discutir sobre su historia y problemas actuales.
Sin embargo la desesperación e impotencia de las autoridades cubanas puede llegar a límites insospechados. El jueves 15 de diciembre uno de esos oficiales que tiemblan de pánico ante una cámara fotográfica y no se atreven a usar sus nombres verdaderos, se personó en el domicilio de Juan Antonio Madrazo Luna, coordinador nacional del CIR. Aprovechando la ausencia del joven líder cívico, el autodenominado “coronel Alejandro” procedió a sembrar el terror en la familia Madrazo Luna; especialmente amenazó a Teresa Luna, la anciana madre del líder del CIR.
Con este recurso extremo y miserable el oficial pretendió disuadir a Madrazo Luna de acoger en su vivienda la programada conferencia de prensa que al día siguiente debía dar cuenta a la opinión pública de la marcha del Proyecto Nuevo País,  que animan varias organizaciones políticas y cívicas al interior de Cuba con el objetivo de promover propuestas ciudadanas para la transformación de la sociedad cubana.
Tales actitudes no hacen mella en la determinación de Madrazo Luna y sus hermanos de lucha de cumplir los compromisos asumidos con la lucha por la democratización de Cuba, pero retratan de cuerpo entero y sin lugar a dudas la naturaleza criminal y antihumana de las autoridades cubanas que, desde la altura del poder absoluto, son capaces de acudir a tamañas bajezas para seguir violando el derecho ajeno.
El gobierno cubano presume de su humanismo y solidaridad  en las más lejanas latitudes, mientras se derrumban la moral y los argumentos del régimen para sostener sus actitudes intolerantes, mientras la mentira, la represión y el chantaje descarnados constituyen las herramientas únicas, y últimas, para contener las ansias de libertad del pueblo cubano.