¿Conseguir la paz? Háganme el favor de mirar una a una todas esas fotografías, con los breves y reveladores comentarios que acompañan a la mayoría de ellas, estremecedores precisamente por su falta de truculencia. En todos esos lugares había paz, la paz institucional democrática conseguida tras años de dictadura. Esa es la paz que saltó por los aires con explosiones y tiros, por culpa exclusiva de los terroristas: así se fraguó el verdadero hecho diferencial vasco. Y la paz no regresará pasando página con interesada desfachatez ni estableciendo que vivimos un tiempo nuevo en que los asesinos no son asesinos aunque los muertos sigan siendo muertos. Lo dice bien Willy Uribe: "Quien piense que esta larga lista de muertes no va a dejar un rastro trágico en la historia y en una larga lista bibliográfica es un iluso o un fanático, o ambas cosas. ¿Cómo se recuerda a los Gobiernos militares de Argentina y Chile? ¿De un modo amable?".
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Uno por mil etarras. Arcadi Espada
La liberación del soldado Shalit. Coincide con los elegantes estertores de Eta. Oigo y leo alguna cosa más o menos insinuada sobre la diferencia de trato. Se subraya el orgullo patriótico. Un israelí vale por mil palestinos, esas guirnaldas, ese racismo suave. Salen a relucir, en contraste, los muertos que el Estado español habría dejado morir en canjes inaceptados, el más citado el último, Miguel Ángel Blanco.
De acuerdo.
El Estado español podría haber cedido y comportarse como el Estado judío. Uno por mil. O por dos, para atenernos a unos números más realistas. Solo que a cambio los canjeadores deberían aceptar el envés de negociaciones tan aparentemente generosas. Es decir, desde asesinatos «selectivos» hasta bombardeos «indiscriminados». Porque es así como este tipo de canjes salen por completo a gusto.
Leer original en El Mundo.
Guilad Shalit y 1.027 terroristas, libres. ¿Se ha hecho lo correcto? Mario Noya
Todo Israel celebra el regreso a casa del soldado Guilad Shalit, secuestrado hace más de cinco años por la organización terrorista Hamás. Todo Israel teme las consecuencias: 1.027 terroristas de la peor especie vuelven a estar sueltos. Todo Israel opina: ¿se ha hecho lo correcto?
Las encuestas dicen que sí, que el 69% de los israelíes apoya el intercambio de un inocente por 1.027 culpables. Israel no es país para indiferentes o timoratos, de ahí que el no sabe/no contesta sea equiparable al error muestral: un 5%; el 26% restante se opone al trato. Las encuestas revelan, además, que los israelíes creen que el acuerdo que celebran va a repercutir negativamente en la seguridad nacional; y que, para buena parte de la ciudadanía, el primer ministro Netanyahu no ha obrado por convicción sino forzado por la presión popular (35%) o para debilitar a la Autoridad Palestina de Mahmud Abbás (35%).
Leer completo en Libertad Digital.
La desigualdad y los “indignados” - Inequality and ‘the indignant ones’. Carlos Alberto Montaner
Nacemos, ya se sabe, con una innata percepción de la justicia distributiva. Los niños pequeños son capaces de advertir que otras criaturas reciben más leche o papilla que ellos y muestran su enfado cuando sucede. Pero, junto a esa reacción intuitiva está la otra de apoderarse de la mayor cantidad de alimentos, o del juguete ajeno sin detenerse a pensar que esa acción genera una suerte de agravio comparativo. Al niño le molesta que el otro tenga más papilla que él, pero disfruta mucho cuando sucede a la inversa.
Entre los adultos ocurre lo mismo. El señor Michael Moore, apóstol de los indignados, gana con sus documentales, libros y apariciones públicas treinta o cuarenta veces lo que ingresan sus fanáticos, pero en su caso esa superioridad económica es percibida como la confirmación de su talento y no como una prueba de la injusticia del sistema. ¿Hipocresía? Puede ser. Ahí tiene un buen tema el orondo personaje para hacer una necesaria película contra sí mismo y contra la industria de la denuncia social.
La economía libre, sencillamente, no busca la distribución equitativa de los ingresos, sino el éxito material de quienes por su talento, suerte, conexiones, por lo que sea, siempre que cumplan las leyes, acaban siendo beneficiados, fenómeno que unas veces irrita a la mayor parte de los ciudadanos, pero otras parece complacerlos.
Leer completo en el blog de Carlos Alberto Montaner.
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