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No queremos volver a la España de los 50


España camina a trompicones, pero inexorablemente, por un sendero que conduce a perder los avances conseguidos por dos generaciones de españoles. En un país donde las familias, las empresas, los bancos y el sector público están excesivamente endeudados, la falta de crédito supone un parón que, si bien gracias al BCE no es por ahora repentino, sí que es dramáticamente real. Los mercados están cerrados a cal y canto y la única financiación que entra viene del BCE, que no solo nos financia la actividad económica sino que también sustituye una acelerada fuga de capitales al exterior.
Ante esta situación, cunde el desánimo y el victimismo entre los españoles incluyendo los editorialistas de la prensa: nosotros lo hemos hecho todo y no nos hacen caso. La culpa de todo, nos explican, es de Europa que en el fondo “no nos quiere”. Esto es una falacia. Tras cuatro años de crisis seguimos con los bancos en situación crítica y dependientes de la financiación del eurosistema (ningún país se ha beneficiado tanto de las operaciones de liquidez como España). Ninguna de las reformas acometidas han alterado sustancialmente un estado insostenible. En vez de ello, las reformas, particularmente las fiscales, han modificado solo los márgenes y, a menudo, en la dirección incorrecta. Las continuas sorpresas sobre la situación fiscal de las administraciones, central y autonómicas, demuestran que España tiene un problema constitucional que pocos consideran y que otros, como el presidente del Gobierno, niegan.
Es por ello que nuestra postura en la negociación con Europa es tan absurda que raya en lo incomprensible: ni el BCE “no nos ayuda” ni nosotros hemos “hecho nuestros deberes”. Contrariamente a lo que nos hacen crear, en Europa ha habido siempre una enorme comprensión hacia España, fruto de la transición y de un liderazgo pasado con visión y capacidad de sacrificio. Pero este respeto está siendo destruido por nuestra infantil amenaza de romper la baraja.

Y es que salirnos del euro, por mucho que resulte tentador, sería, muy probablemente, mucho peor de lo que imaginamos. Los que escuchan el canto de esta sirena nos dicen que eliminaría a la vez la deuda privada y pública y mejoraría la competitividad. La realidad es que, el día después de la salida, la situación sería complicadísima. La nueva moneda se devaluaría considerablemente, los salarios y pensiones perderían gran parte de su poder de compra y todos los productos importados subirían de precio. Al aumentar la carga de la deuda, empresas, bancos y sector público se enfrentarían a la bancarrota. Las empresas, muy integradas en cadenas de valor global, suspenderían pagos con sus proveedores y perderían sus relaciones con sus clientes. Los bancos quebrarían. El pago de bienes importados sería difícil. Además, para dar credibilidad a la nueva moneda, y evitar una hiperinflación en un contexto de descenso de los ingresos, el Estado tendría que proceder a una brutal consolidación fiscal, eliminando de una vez el déficit primario, lo mismo que de momento rehúsa a hacer.
La esperanza que tienen los que sueñan con esta quimera es que España rebotaría en dos años. Y sí, tarde o temprano, lo haría. Pero esa España sería la España de los 50, con ingresos bajos, derivados del turismo, con baja productividad, bajos costes y con un control brutal ejercido por los caciques locales, que controlarían los monopolios de la nueva economía cerrada. Del control de cambios y de exportaciones, aparecería, como en Argentina, una nueva clase privilegiada, estrechamente ligada al poder, nacida del chanchullo, la chapuza y el compadreo. Nosotros no nos reconocemos en esa España, que hemos pasado varias generaciones enterrando. Y como nosotros, muchos otros. Sin ir más lejos, Cataluña y el País Vasco verían su independencia como más atractiva que nunca.
Lo triste es que a muchos de nuestros políticos este escenario no les asusta: una economía cerrada es una economía en la que pueden hacer y deshacer a su antojo, usando las palancas de la peseta para dar dádivas a sus amigos a discreción. Es a los españoles, por el contrario, a los que les conviene mantener el euro, que es la única forma de preservar el mínimo control de los desmanes de nuestros dirigentes.
Nos dirán que no hay alternativa. Mentira: la alternativa es clara. España tiene que hacer su parte, y Europa la suya.
Para empezar, necesitamos cambiar radicalmente nuestra estrategia de negociación con Europa. Este es un juego cooperativo, con ganancias potenciales enormes para todos si encontramos la solución, no un juego de suma cero. En la construcción europea no hay acuerdo posible sin confianza mutua, no hay rescate sin alianza. Contrariamente a la propaganda que escuchamos, Alemania no quiere dominar Europa. El problema es precisamente el contrario, que Alemania desea que le dejen en paz y asegurarse que no se impone una solución en la que le toman el pelo y en la que debe hacer transferencias al resto de Europa hasta el fin de los tiempos.


Segundo, debemos abandonar el populismo. Olvidémonos de Gibraltar: entran más españoles a vivir en Londres en un año que la entera población del Peñón. ¿Queremos hablar de esto cuando empresas cruciales españolas dependen de la voluntad del regulador financiero, energético o aeroportuario inglés? Igualmente, dejemos de clamar a gritos nuestra soberanía en peleas abiertas a pecho descubierto con el BCE —que es el único que provee ahora mismo de financiación a la economía española— y con nuestros socios. La histeria debe pasar a mejor vida.
Y no acusemos a Bruselas por lo que nos piden hacer. Las reformas hay que defenderlas en sí, porque es en el interés de España que el estado sea sostenible. España debe expresar un claro compromiso con la construcción europea y con soluciones que minimicen en lo posible las transferencias a largo plazo. España debe decir un claro sí a Europa, que es lo único que nos protege del peronismo empobrecedor, y que estamos dispuestos a pagar el precio que esto acarrea.
Para ello, necesitamos urgentemente un nuevo gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera. Este gobierno debe trabajar con tres prioridades. Primero, poner de verdad en marcha las reformas necesarias reconstruyendo la confianza de inversores extranjeros, contribuyentes españoles y socios europeos. Segundo, afirmar, sin ambigüedad, el compromiso absoluto con el euro y la construcción europea. Y, tercero, plantear a nuestros socios, desde la confianza generada por un gobierno coherente y serio, una ayuda económica en condiciones para resolver el único problema que no podemos resolver solos: el agujero creado por la burbuja inmobiliaria en el sistema financiero, a cambio de un control europeo de los bancos rescatados y de un sistema regulador común.
La sociedad española debe decidir qué España quiere. Hay una España posible por la que queremos luchar, una España moderna, con instituciones fuertes e independientes, con un nivel de vida elevado, un sistema educativo abierto pero exigente y con un Estado del bienestar sostenible. Este modelo de España está en su misma esencia ligado a Europa.
Y esta respuesta debería ser obvia, pues ya la dio Ortega hace 102 años en un discurso al club de opinión de Bilbao. Frente a los que acusan a Europa de todos nuestros males, hoy como ayer, España es el problema, Europa la solución.
Jesús Fernández-Villaverde es catedrático de Economía, University of Pennsylvania; Luis Garicano es catedrático de Economía y Estrategia, London School of Economics; Tano Santos es catedrático de Economía y Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.

¿En la ‘Champions League’ económica?

Luis Garicano. Expansión, viernes 14 de septiembre de 2007.

Según las declaraciones recientes del presidente del Gobierno, España está en la Champions League económica mundial. España es “la que más partidos gana, la que más goles ha metido y la menos goleada.” Desgraciadamente, la realidad es muy distinta. Hemos tenido un crecimiento reciente asombroso, cierto. Y sí, nuestras finanzas públicas están saneadas. Pero hemos conseguido llegar hasta aquí con un modelo económico que sirve para alcanzar a los de Primera División, pero que no nos permitirá sobrevivir en esta Liga.

España crece porque usa más capital, más materias primas (¡ladrillos!) y más trabajo cada año, no porque la productividad de estos factores haya aumentado. Un estudio reciente (Klems, marzo de 2007) calcula que el valor añadido por la economía española creció al 3,6% anual entre 1995 y 2004. El crecimiento del empleo contribuyó 2,6 puntos a esta cifra, y el del capital empleado 1,9 puntos porcentuales. La contribución del incremento de la productividad es negativa: -0,9% anual. Esta evolución es la peor registrada en las economías de nuestro entorno (EU+Japón+US). ¿Por qué?: El crecimiento econó- mico está concentrado en la construcción (que aumentó un 7% anual) y en el sector turístico. España ha crecido a base de usar más máquinas, más ladrillos y más obreros para hacer más de lo mismo.

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¿Por qué desconfían de España los inversores extranjeros? Segunda Parte

Luis Garicano.



España vuelve a sufrir  una seria pérdida de confianza. Tras el giro de 180 grados del Mayo del 2010,  y la perspectiva de nuevo gobierno reformista en 2012, nuestros acreedores pensaban que España estaba en el camino hacia arriba. Ahora, tras los presupuestos y algunas raras piruetas, vuelve la pérdida de confianza. Y si es cierto que hace falta el crecimiento, que eso es lo crucial, es necesario primero que el resto del mundo confíe en que España “sabe lo que hay que hacer”. En este post voy a dejar de lado por un momento los graves problemas substantivos de fondo de la economía (que son el objeto de nuestro libro por el que quiera empezar desde 0): endeudamiento privado excesivo, endeudamiento público que no era excesivo pero que empieza a serlo (80% en el 2012 ), el sistema financiero ahogado por provisiones crecientes, malos activos y requerimientos pro-cíclicos de capital, y restringiendo el crédito a la economía, pérdida de competitividad y desempleo, abandono escolar; y me voy a concentrar sólo en el tema de la confianza que es lo que está desapareciendo en estas semanas.
Hace 2 años pusimos en NeG una entrada explicando por qué España entonces empezaba a estar en el punto de mira del mercado. Hay tres párrafos sobre la importancia de la falta de transparencia en la confianza (cito de aquel post del 4 de febrero del 2010: “Primero, nadie se puede creer que con más de 1,5 m de viviendas vacías los precios hayan caido sólo un  13% .. Los precios tienen que caer como en Phonix o en Miami, el 50%, (…); Segundo,  nadie, pero nadie, se cree los números de las Cajas. De esto ya escribimos Vicente y yo, y no quiero reincidir;  Tercero, nadie se cree los números del gobierno. Hoy ha depositado el gobierno en la Comisión Europea la actualización del programa de estabilidad del 2009 al 2013 en el que se hacen las proyecciones oficiales. A mi me han parecido muy optimistas. Una nota solo. Las tasas de crecimiento asumidas en la proyección central son del 1.8% en el 2011 y 2.9% en el 2012 (…)”)
Pues bien, de nuevo volvemos a ver al mercado desconfiar, y de nuevo, además del problema de crecimiento económico que es clave, las tres razones apuntadas siguen pesando mucho, mutatis mutando.
1. Los precios de las viviendas siguen sin ajustarse, aunque por fin se ven signos de vida. La muestra de que este proceso, si funciona, puede empezar a resolver el problema está en Seseña,como ya contamos, el kilómetro 0 de la burbuja, donde hay COLAS para comprar casas. Os recomiendo encarecidamente este artículo de El Mundo en el que anecdóticamente se muestra que, haber demanda, la hay, cuando los precios se ajustan lo que se tienen que ajustar. Mi anécdota favorita:
“  Buenos días, estaba interesado en los pisos de 65.000 euros
- Pues mire, es que ya sólo nos queda uno de dos habitaciones, y vale 77.000
- …¿ y cómo es que ha subido?
– Es que vendimos más de 400 en sólo tres días y claro, los subimos. Los pisos están muy bien, tienen piscina, pista de baloncesto..”
El precio claro, es la respuesta a todo: eran pisos que estaban en venta por 190,000 euros en 2007 que se venden, como veis, por 77,000. Ese es el ajuste que hace falta. Y cuando se haga, la gente se mudará, comprará muebles, buscará electrodomésticos, y podrá empezar su vida que ahora está en punto muerto.
En este tema, la política del gobierno ha sido una clara mejora dentro de la continuidad,  enfatizado el provisionamiento duro del suelo (hasta el 80%) lo que permite al sector financiero vender suelo sin pérdidas con grandes descuentos. Esto aumenta la transparencia y credibilidad del sistema. Pero no sirve para movilizar la demanda. El problema es que nadie quiere comprar suelo, no hay demanda por suelo, ni siquiera a precio 0.  Hubiera sido bueno forzar el provisionamiento de un activo en el que, en el momento en que haya descuentos, habrá ventas: las viviendas terminadas. Ahora es imposible, claro, porque no queda ni gota de capital para hacer una provisión más en ninguna parte. Los bancos muy grandes, por cuenta, empiezan a liquidar el stock, y eso es bueno.
2. Las cuentas del sector financiero siguen siendo un problema. Cada vez que hay una fusión o una intervención, descubrimos que las pérdidas son muchísimo peores que los que la inspección del Banco de España nos contaba:  CCM, CAM, Caja Sur, y ahora Cívica con la entrada de la Caixa, que ha dejado con un susto considerable al mercado. Prometí no escribir sobre el sector financiero dado que estoy ahora en el Consejo de una institución, y dejar a Tano Santos  y Vicente Cuñat, pero los recientes artículos de Tano, primerosegundo, y el que está ahora en la cocina sobre soluciones y será la parte 3, pero os anticipo que es verdaderamente brillante, en su conjunto son lo mejor que se ha escrito sobre el tema en nuestro país. Hay que hacer el esfuerzo para leérselos, porque el tema no es sencillo, pero creo que valen mucho la pena. La moraleja es que el capital privado querrá entrar, pero cuando sepa que no va entrar más capital público detrás que diluya al privado.
3. Y terminamos con el problema de las cuentas del Reino. Ahora el Estado no espera un crecimiento del 2.9% en el 2012, pero sigue sin inspirar la confianza que debería, a pesar de algunas buenas reformas, como la reforma laboral (que yo personalmente he apoyado, a pesar de notar que la nuestra era preferible, entre otras cosas porque en vez de quitar confianza a los trabajadores, la incrementaba al no tocar los costes de despido en el stock y facilitar la entrada en el mercado laboral) . Creo que el problema ha sido el presupuesto. No me quiero enrollar en Viernes Santo, pero cinco pinceladas aquí que pueden servir para ayudar a enderezar el problema, espero:
  1. El desvío en las cuentas nos ha costado muy caro. Hasta Noviembre se aseguraba que terminaríamos en el 6, y hemos llegado al 8.5. Esto ha sido un error imperdonable del gobierno anterior (aunque el derrumbe del cuarto trimestre tiene parte de culpa), y probablemente pasa también por que el gobierno actual ha anticipado pagos para facilitar el objetivo en 2012.
  2. El retraso del presupuesto, junto con las medidas iniciales de subir pensiones y reintroducir deducción de vivienda, ha sido muy dañino, por dos razones: ha malgastado el periodo de gracia de 100 días (¡ni uno más nos han dado!!) que nos daba el mercado y que le dieron los ciudadanos al gobierno; y ha mandado la señal de que se supeditaban decisiones urgentes a las cuestiones políticas. Esto, en este momento, es mortal.
  3. El gobierno ha confeccionado un presupuesto austero, pero que es esclavo de la oposición muy populista que hizo a las difíciles decisiones del anterior gobierno a partir de mayo del 2010, de recortar pensiones, subir IVA, congelar salarios de funcionarios. En su lugar, arrasa con todo lo que sea inversión, en capital físico o humano.  El mercado no se cree un presupuesto “austero” que no recorta pensiones y salarios de funcionarios ni toca el IVA. Necesitamos una senda de consolidación fiscal plurianual, y la única forma de lograr esto es tratar de reformar la estructura del sector público. Lo de la amnistía fiscal no hace más que empeorar la percepción que de España tienen en el extranjero, porque no es ni creíble (¿cuánto recaudaremos? Ni la más remota idea tengo, ni yo, ni nadie) ni sostenible a medio plazo.
  4. Las finanzas autonómicas: se ha perdido una oportunidad crucial para meterlas en cintura con la inyección de liquidez de los 30,000 millones a proveedores, nunca debió ser incondicional, sino que debió de requerir duras condiciones de ajuste. El mercado no se cree que las CCAA vayan a recortar otros 27,000 millones en 2012, como ha hecho el estado.
Ahora se empieza a hablar en los pasillos del “todo Madrid,” increíblemente, de que llegan las elecciones gallegas, y de la necesidad de que exista una caja gallega. Esto es una locura absoluta en este punto de la película, como lo de arreglar las sillas en la cubierta del Titanic.
Es crucial que el gobierno se olvide de las elecciones, gallegas, y de las generales de dentro de 4 años y aprenda la lección verdadera de Andalucía que es ésta: es imposible, en una situación como ésta, para ningún partido en el poder, ganar unas elecciones, y mas vale concentrarse en resolver el problema de la sostenibilidad de España y pasar a la historia. Las elecciones, lo normal es perderlas de todos modos.
Os dejo con una cita de Goran Persson, primer ministro Sueco durante su crisis, sacada del informe Fedea-McKinsey sobre como implementar las reformas que presentamos en diciembre de 2011 (¡leedlo para ver que poco caso nos hacen!) sobre lo que es clave de que funcione el programa:
”Tienes que dejar absolutamente claro que estás arriesgando tu puesto; que estás preparado para convocar nuevas elecciones o, si tu grupo parlamentario no te respalda, dimitir (…). Cualquier señal de duda o debilidad de tu compromiso condenará el programa al fracaso”.

Los de la Champions y los demás

Luis Garicano.



A pesar de la competencia China, la burbuja, la crisis, la pérdida de competitividad y las restricciones financieras, la cuota española en las exportaciones mundiales se ha mantenido asombrosamente estable en los últimos 10 años. Mientras la cuota de países como EEUU o el Reino Unido se derrumbaba en un 30% ,  la de España resistía a los BRICs de forma que al final de la década estaba al mismo nivel del principio de ésta.
Como ha observado el economista Pol Antràs , nuestra economía funciona como nuestra liga de fútbol: hay muchos equipos en apuros, sobre endeudados, al borde de la desaparición. Pero nuestro fútbol internacional no está en crisis, al contrario: nuestra cuota de títulos internacionales sigue aumentando. Como en el fútbol, en España hay un núcleo reducido de grandes empresas que consigue mantener su cuota de mercado en el extranjero contra viento y marea, mientras el resto de las empresas, las que participan de la economía nacional, están extenuadas, al borde del abismo.
En definitiva, tenemos un sistema productivo dual, en el que existe un número muy elevado de pequeñas empresas y un número reducido de multinacionales muy potentes, capaces de seguir exportando. Desgraciadamente falta el medio. Comparado con otros países de nuestro entorno, no tenemos suficientes empresas medianas capaces de competir en los mercados internacionales.
Esta distribución del tamaño de las empresas es sorprendente dado nuestro nivel de desarrollo, y similar a la de los países en desarrollo, que normalmente presentan una acusada dualidad: un vibrante segmento de vendedores ambulantes, tiendas pequeñas, trabajadores informales, muchos de ellos en la economía sumergida, y un sector internacional de empresas exportadoras capaces de competir en los mercados.
Esta extraña, para nuestro nivel de desarrollo, composición del tejido productivo importa, y mucho. Un análisis reciente de Rafael Domenech, del servicio de estudios del BBVA, muestra que,  a igual tamaño de empresa, las empresas españolas son igual de productivas que las americanas. Es decir, una empresa española pequeña es igual de productiva que una extranjera. Una empresa mediana, también es igual de productiva comparada con otra mediana extranjera. Y lo mismo para las grandes (ver Fig 1).
Fig 1. Productividad y tamaño(Fuente  Rafael Domenech, BBVA Research)
La diferencia viene de la composición de tamaños: tenemos muchas más empresas pequeñas que EEUU o Alemania, y muchas menos medianas y grandes.  Mientras que en EEUU menos del 15% de empleo está concentrado en empresas de menos de 20 empleados, en España  el 27% está en esta categoría. De la muestra utilizada por el BBVA, sólo los sospechosos habituales, Portugal, Italia y Gracia, están peor que España en este ranking.
Fig 2. Empleo en empresas de menos de 20 empleados (fuente Rafael Domenech, BBVA Research)
No podemos este problema sin entender el efecto de la  regulación de los mercados  de producto y de trabajo en las empresas de distintos tamaños. Hablando en plata, la justicia y la regulación no afectan igual a las empresas pequeñas y a las grandes.
En un país con un sistema regulatorio kafkiano, en el que conseguir una licencia o permiso para cualquier cosa lleva meses, las grandes empresas tienen gabinetes jurídicos expertos en encontrar huecos en las reglas y evitar las más perjudiciales o incluso en convencer al regulador para cambiar las más dañinas para sus intereses. Una empresa pequeña e informal simplemente a menudo ignora las reglas, operando a veces al margen de la ley (facturas en negro etc.) Una empresa mediana, legal, no puede ni ignorar las reglas ni encontrar la forma más eficientes de cumplirlas.
Un ejemplo de esta diferencia la podemos ver en el comportamiento de las exportaciones españolas. Pol Antràs , en un análisis reciente, muestra que las PYMES sufrieron entre 2000 y 2008 incrementos de sus costes laborales unitarios acumulados de alrededor del 70%. Este incrementó afectó igual a las PYMES exportadores  y a las no exportadoras. Por el contrario, las grandes empresas  no exportadoras vieron incrementos de costes laborales unitarios de alrededor del 25%, mientras las grandes exportadoras experimentaron subidas cumulativas  de un 20%.  Es decir si uno tiene un gabinete laboral especializado en gestionar el convenio y los contratos, puede evitar las peores consecuencias de estos.
Fig 3. Crecimiento Anual Medio de los Costes Laborales Unitarios y  Tamaño (fuente: Pol Antràs, presentacióncitada en NEG)
En definitiva, el complejísimo y arbitrario ordenamiento jurídico crea una serie de barreras, salvables sólo por los más decididos y afortunados, para el crecimiento de las pequeñas empresas. La legislación de convenios colectivos, la de despidos, las licencias etc. o bien no se aplican para las pequeñas, o se ignoran. Al atravesar las diferentes barreras de tamaño, estas normas empiezan a dificultar el crecimiento, hasta que ahogan a la atrevida que lo intenta.
Este efecto disuasorio de la regulación lo hemos mostrado en  un trabajo reciente realizado con dos compañeros de la LSE, John Van Reenen y Claire Lelarge  para el caso de Francia (NB ligo la versión más actual que no es la final). En Francia, cuando las empresas  alcanzan los 50 trabajadores, no tienen más remedio que cambiar radicalmente la forma en que hacen los despidos colectivos. Pues bien, encontramos que, como cabría esperar, hay muchas empresas que no pasan de la barrera de los 49: las estadísticas muestran una montaña desproporcionada de empresas en 47, 48 y 49 trabajadores, y un desplome del número de empresas de 50, 51, etc.
Como hemos argumentado con anterioridad en este espacio, la nueva reforma laboral está diseñada en gran parte para evitar un descalabro de la gran empresa española, y con suerte lo podrá evitar. Pero las normas para, por ejemplo, inaplicar el convenio colectivo (art 82.3) crean un procedimiento endemoniado, que será de poca ayuda PYMES.
La gran ayuda para las pequeñas empresas contenida en la reforma es el contrato indefinido de apoyo a los trabajadores, que permite la contratación a jornada competa con un periodo de prueba de un año y aplica precisamente a las empresas de menos de 50 trabajadores. Basado en el análisis que hemos realizado del caso francés,  este contrato creará un importante efecto umbral en 50, y dificultará el crecimiento de las empresas más allá de ese número.
Par evitar la distorsión, veo dos alternativas: la primera, generalizar el contrato a todas las empresas, o al menos hacer que el período de prueba disminuya de forma proporcional, sin crear discontinuidades, al número de trabajadores de la empresa, como ha propuesto Rafael Domenech. La segunda, propuesta por el economista Javier Andrés, cambiar de un umbral por tamaño a uno temporal, de forma que el contrato sea aplicable a todas las empresas, por ejemplo, en sus primeros 5 años de vida.
El objetivo prioritario de las reformas debe ser que la economía cree empleo y que incrementemos la productividad, para poder hacer frente a nuestros muchos compromisos futuros. Este objetivo pasa por hacer todo lo posible para que las más productivas de nuestras pequeñas y medianas empresas no tengan barreras para crecer.

No es nuestra reforma, pero es una buena reforma (con un riesgo importante)

Luis Garicano.



Vaya, agradable sorpresa, tras meterme la paliza del RD ley, y daros a vosotros la tabarra con mi lectura durante todo el día, llego a la sorprendente conclusión de que esta no es una mala reforma,  que puede facilitar el ajuste y que, con unos pocos, pero importantes, cambios en la tramitación parlamentaria, puede servir para parar la destrucción de empleo y va a facilitar, sin duda, la creación de empleo
Antes de entrar en materia, una cosa bien clara: como hemos dicho con anterioridad, ninguno de los que trabajamos en este blog, ni en FEDEA, hemos participado en esta reforma laboral —literalmente, ni nos han llamado para pedirnos ni una opinión. Así de claro.  Y prueba de ello es el misil que la ministra nos dirigió diciendo que el contrato único no lo consideraban por que “no era constitucional”.  Nuestra propuesta clave era el contrato único, y no está por ninguna parte. De hecho, la dualidad, una preocupación clave, no va a disminuir con esta reforma, ni lo hace el número loco de contratos, ni la horrorosa complejidad de los procedimientos para descolgarse o para cambiar las cosas.
En fin, que es fácil enfatizar lo que la reforma puede tener de negativo y mejorable: la dualidad va a seguir siendo la tónica, la temporalidad no va a cambiar, hay demasiados contratos (¡uno más!). Y la proliferación de bonificaciones y subsidios es un error y una pérdida de tiempo y dinero, como hemos mostrado infinidad de veces- el dinero que haya, que se gaste en formar a los parados. Y la eliminacion del despido exprés, odiado por los sindicatos (con la máxima indemnización pero sin costes de transacción, que son los que dan de comer a abogados, sindicatos, confederaciones de empresarios, etc.) va a subir los costes de transacción y los pleitos en nuestros ineficientes juzgados.
Pero reconozco mi grata sorpresa. Tras los sinsentidos que hemos tenido que oír del gobierno las últimas semanas, hay que reconocer (y otros en NeG y en FEDEA estarán en desacuerdo, es mi opinión personal) que esta es una reforma en profundidad, no una mini reforma. Y que es una reforma que puede mejorar el funcionamiento del catastrófico mercado laboral ¿Por qué?
Empecemos por el principio. El problema clave de España es la flexibilidad interna. Imaginad que dirigís una empresa con 250 trabajadores, y que véis el futuro fatal. Tenéis beneficios, pero empezáis a ver como los bancos cortan préstamos, como al situación se pone fea y el ejercicio que viene va a ser de vida o muerte.
¿Qué hace falta? Hace falta salvar a la empresa, y salvar el empleo que sea posible. Lo ideal sería hacer una reducción de jornada, reorganizar, aguantar con todos los trabajadores,  intentar evitar el desastre. Pero el marco actual de negociación colectiva lo hace imposible. Con EREs a 45 días, pagando 2-3-4 años de trabajo a los trabajadores que se van, la empresa se va a pique. ¿Qué hacer? Aguntar, confiar en que la cosa cambie, y luego, de repente, cerrar.
Esta reforma, creo, da muchas herramientas para facilitar la adaptación interna. Se da, por fin, prioridad a los acuerdos de empresa. Esto facilita enormemente la flexibilidad interna, al permitir que empresarios y trabajadores se enfrenten a al realidad de cada lugar de trabajo. La inaplicacion pactada ya estaba en la reforma de 2010, pero hay un cambio grande  en la inaplicacion o cambio de condiciones de carácter individual (<10 trabajadores). Aquí solo hay control judicial ex post.  Y esto va a hacer el ajuste de las condiciones laborales mucho más rapido.   El procedimiento de inaplicación colectiva es un horror, como habéis visto en mi post de esta mañana, y no se si servirá para algo, veremos.
También importante es el intento de facilitar la reducción de jornada. Me gustaría llamar la atención sobre la disposición adicional quinta:
“3. El desempleo será parcial cuando el trabajador vea reducida temporalmente  su jornada diaria ordinaria de trabajo, entre un mínimo de un 10 y un máximo de un 70 por ciento, siempre que el salario sea objeto de análoga reducción. A estos efectos, se entenderá por reducción temporal de la jornada diaria ordinaria de trabajo, aquella que se decida por el empresario al amparo de lo establecido en el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores, sin que estén comprendidas las reducciones de jornadas definitivas o que se extiendan a todo el período que resta de la vigencia del contrato de trabajo”
Es decir, parece haber un intento (y el gobierno debe hacer la pedagogía que no ha hecho) para evitar la destrucción de empleo durante el horrible año que viene y conducir a los trabajadores a una posición realista que puede salvar a la economía: no os enfrasquéis en pedir el cielo, la alternativa es mala, vamos a negociar  una reducción de jornada, a adaptar lo que haya que adaptar, y a salvar a la empresa.
El riesgo, claro, es que estos elementos de flexibilidad interna sean completamente ignorados y, en su lugar, lo que tengamos sea unos meses de destrucción masiva de empleo a 20 días por la vía objetiva (¿Hay alguna empresa que no tenga 3 trimestres de caída de beneficios y a la que no le sobren trabajadores?) Claro, sin esta posibilidad del despido la flexibilidad no será usada ni aceptado, pero por otro lado, ¿Qué pasa si se usa el despido en vez de las posibilidades, algo retorcidas legalmente, de flexibilidad interna? De ahí que la pedagogía del gobierno, y los demás elementos que comento al final, sean cruciales.
Además, la reforma tiene muchos otros detalles racionalizadores del alocado sistema de relaciones laborales de España, de los que destaco dos. Por ejemplo, una mejora del ridículo tratamiento del absentismo laboral. Recordáis el artículo de Jesús y yo sobre el derecho de los caraduras? El artículo 52 d decía que se podía despedir a un trabajador “Por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, o el 25 % en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses, siempre que el índice de absentismo total de la plantilla del centro de trabajo supere el 2,5 % en los mismos periodos de tiempo.” Ahora dice: ““d) Por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, o el 25 % en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses” (Jesús, a lo mejor tienes más influencia de la que piensas). Es decir, no hay un absurde referente, si los otros son buenos puedes portarte todo lo mal que quiereas. También la reducción del coste de despido de 45 a 33 días, y sobre todo el máximo de 42 a 24 pagas, es obviamente una mejoría, nos acerca a la media europea y reduce esta condición de cuasi-funcionario que han adquierido muchos empleos. Esto puede incentivar la contratación fija, como taqmbién el intento de la agilización (por vez número 4ª o 5ª ) de las causas objetivas de despido.
Segundo, tambíen es MUY buena la ruptura del monopolio sindical sobre la formación, tantas veces pedida desde aquí (gracias Floren!):  ley 56/2003. Formación profesional para el empleo, decía en su articulo 26.4: decía con lo previsto en la Ley Orgánica 5/2002, de las Cualificaciones y la Formación Profesional, se desarrollará en el marco del Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional y del Sistema Nacional de Empleo, de acuerdo con sus principios, fines y objetivos y en especial: …c) la participación de las organizaciones empresariales y sindicales más representativas en el diseño y planificación del subsistema de formación profesional para el empleo.
ahora dice:
«c) La participación de las organizaciones empresariales y sindicales más representativas y de los centros y entidades de formación debidamente acreditados en el diseño y planificación del subsistema de formación profesional para el empleo.»
En fin, tardaremos semanas en saber que tal es realmetne la reforma, pero de momento, creo que mi evaluación preliminar es positiva. ¿Qué falta?
Cuatro cosas, que se pueden y deben aun ahacer en trámite parlamentario
1)     simplificar el número de contratos REDUCIENDO LOS CONTRATOS TEMPORALES
2)     una indemnización por despido creciente en los contratos indefinidos hasta llegar a los 20/33 días
3)     una transición al sistema austriaco de despido.
4)     una forma de favorecer la reducción de jornada
¡Ah! Y una cosa más: Mucha más pedagogía. Si el gobierno no es capaz de explicar esto, los trabajadores y los empresarios no lo van a entender, y vamos a ver solo despidos, no flexibilidad interna.

Estoy parado, ¿qué hago con mi tiempo?

Luis Garicano.



(Floren Felgueroso estudiaba hace poco el uso del tiempo de los parados y  nos contaba  que solo un 4-5% de los demandantes de empleo con ESO o menos estaban recibiendo “formación no reglada“ (la que no lleva a un  título académico).  Este blog de fin de semana,  un poco inusual ( en la línea de otro en fin de semana que trataba de argumentar que estudiar idiomas no es tan difícil ), trata de hacer sugerencias, apuntando a conocimientos  y sitios de internet GRATIS, sobre las mejores formas de utilizar el tiempo en el paro. ) 
Empieza por coger esa tele de pantalla plana y alta definición  tan preciosa que tienes y esa  consola tan adictiva que cuesta un ojo de la cara  y tira ambas a la basura.  No hay tiempo que perder. Hay muchas cosas que puedes  aprender, gratis para cualquiera que tenga disponible conexión de internet, que te harán mucho más empleable.
Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanto conocimiento literalmente al alcance de la mano. Un nivel de conocimiento que puede completamente cambiar las perspectivas vitales de cualquiera de nosotros, que cuesta decenas de miles de euros en las mejores universidades del planeta, se puede adquirir y disfrutar, gratis. Con tal tesoro a un click de distancia, sería imperdonable tener por ejemplo 23 años, terminar la carrera, y dedicar los días a levantarse tarde, quedar con los amigos, tomar copas, y hacer como que todo volverá a su cauce. Todo no va a volver a su cauce, de hecho nada va a volver a su cauce, sin que nosotros lo empujemos; no hay cauce, el cauce lo hacemos nosotros, como decía ese poema (Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más; Caminante, no hay camino/se hace camino al andar”), que debería servir de lema universal en estos tiempos revueltos.
Os doy algunos ejemplos favoritos, todos ellos creo que espectaculares:
  1. Aprender alemán: Resulta que Deutsche Welle ha puesto un espectacular grupo de cursos online ¡gratis! De acuerdo con Slate, son entretenidos, divertidos y se aprende mucho. Slate recomienda “Deutsch: Warum nicht?”
  2. Harvard ha puesto varios cursos gratis online. El de la civilización China está muy recomendado, con dos profesores extraordinarios y 37 horas de clase. Otros cursos en Harvard también son interesantes, por ejemplo Bits, el curso sobre la revolución de la información, y creo que el de Computer Sience tiene una pinta espectacular.
  3. El sitio de MIT es aún más completo – tiene 2000 cursos. Por ejemplo, en electrical engineering han puesto toda la carrera online. Se puede aprender contabilidad, informática, programación, mates, lo que uno quiera… Los cursos son un poco irregulares—no todos tienen video, pero en general están muy, muy bien. (Samuel Bentolila, bien informado como antiguo alumno,  me cuenta queMIT  va a empezar a dar diplomas a distancia online y a dar un paso bastante grande adelante en online learning a partir de la primavera, MITx.)
  4. Las matemáticas son probablemente la parte más difícil del saber para adquirir sólo, y la más importante. Hay un sitio simplemente asombroso en la web, que se llama la Khan Academy. Son videos de 9-10 minutos de longitud en los que se explica en cada video, con sencillez y claridad, un concepto matemático o una forma de resolver problemas. Los miles de videos(2.700) han sido todos hechos ¡por la misma persona!, Sal Kahn, un tipo muy brillante que estaba intentado enseñar mates a su sobrinita por YouTube y descubrió que esto de rebobinar y poder ver lo que uno quisiera era una maravilla. Luego Bill Gates contó en una charla que él lo usaba para practicar matemáticas con su hija, y a partir de ahí la explosión.Podéis ver la historia aquí. Ahora tiene muchas otras cosas que no son matemáticas, pero yo creo que el sitio es realmente bueno para matemáticas.
  5. Hay multitud de recursos baratos y gratis para aprender programación, quizás la habilidad más importante (después de leer y escribir bien, claro) en el mundo actual (desde hacer macros en Excel o páginas Web en html, hasta usar SPSS. Stata o Mathematica, a todo el mundo le va a hacer falta una capacidad al menos básica de programar). Hay muchísimos recursos online para empezar, y también tradicionales. Para Python por ejemplo yo he comprado Hello World para hacerlo con mi hijo Pieter (ya os contaré como nos va, pero de momento ha servido de incentivo para que él aprenda con entusiasmo a escribir a máquina, también gratis claro, que hay miles de juegos y cursos online, ya que es el requisito que he puesto para enseñarle a programar) pero hay muchos otros recursos que son gratis y cubren todo el territorio.
  6. Muchas otras universidades tienen materiales interesantes, diapositivas, notas, etc. en lo que a vosotros os interese. Por ejemplo, nuestro colega Jesús Fernández-Villaverde tiene un precioso curso de historia mundial, que es para aprender y gozar, junto con más durillos cursos de Macro, todos disponibles online.
En fin, no hay excusa para estarse mano sobre mano. Aprender abre miles de puertas que uno  no puede a priori ni imaginar. Increíblemente, las mejores universidades del mundo, en las que estudiar vale más de $40,000 al año, en las que cada curso vale $6,000, ponen sus materiales, gratis, online.
¡Ah!  Una cosa más: el IPad es una plataforma excelente para esto, si lo tenéis. Puedes bajar cursos (hay un app llamada IPAD U) y verlos en el tren o en el bus o donde te apetezca.
Todos estos conocimientos pueden ser inmediatamente útiles. Incluso en los peores momentos del paro se crean miles de puestos de trabajo. Un ejemplo: tras la adquisición de Hochtief por ACS ,  ¿cuántos ingenieros de caminos imagináis que hay en ACS (la matriz), o en toda España que saben Alemán y pueden interactuar con los ejecutivos alemanes, o leer los memos internos sin traductor?  En ACS, y lo se directamente por un alto directivo, unos poquitos. Y con la expansión de Zara en China, y la importancia que China va a tener en nuestra economía y en la mundial en las próximas décadas, ¿cuántos españoles saben mandarín? ¿Y cuántos saben algo sobre China?
Venga, ¿a qué esperas para tirar la tele a la basura?

Educación: Una chuleta para la reforma. Florentino Felgueroso, Luis Garicano y Sergi Jiménez

Hace un año, hicimos una serie de cinco entradas que titulamos “¿Vale la pena estudiar?” Extraemos aquí, de cara a ayudar a plantear las reformas educativas necesarias, un decálogo de “anomalías” que surgen cuando nos comparamos con los países de nuestro entorno, tal como los documentamos en esta serie, en otras entradas posteriores y con un algún bonus track. Las tres primeras tienen que ver con los resultados educativos, las dos siguientes con otros síntomas de la enfermedad, y el resto con las características que definen nuestro modelo educativo.

Continuar leyendo en Nada es Gratis.

Prioridad: los jóvenes. Florentino Felgueroso y Luis Garicano

El Gobierno que salga elegido en las elecciones de hoy tendrá que tomar muchas decisiones para hacer frente a los problemas del desempleo, del mercado inmobiliario, del sistema financiero, de la crisis del euro, etcétera. Cuando tome estas decisiones, debe ser consciente en todo momento de que la acción de gobierno necesita orientarse hacia el segmento más azotado por la crisis: los jóvenes.

Su indignación no es sorprendente. Uno de cada dos jóvenes menores de 30 años no dispone de empleo. La precariedad es habitual para el resto: la mitad de los que trabajan tiene un contrato temporal. Su vida está en estado de congelación, con escasas posibilidades de comenzar una familia, comprar una casa y avanzar en su carrera profesional. Dadas las bajas perspectivas de crecimiento para los próximos años, el riesgo de quedarse atascado en los márgenes del mercado tras un periodo dando tumbos es desgraciadamente elevado.

El problema clave a medio plazo es el bajo nivel de formación de gran parte de esta generación. En un mundo dominado por las tecnologías de la información y en el que muchos procesos productivos menos avanzados se deslocalizarán hacia países en desarrollo, la formación adquiere cada día más importancia. Pues bien, de acuerdo con datos recientes de Eurostat, algo menos de uno de cada tres jóvenes españoles de 18 a 24 años abandona el sistema educativo sin conseguir un título posterior a la enseñanza secundaria obligatoria.

Seguir leyendo en El País.

¿Limita el subsidio de desempleo la movilidad geográfica? Luis Garicano

En su excelente entrada de hoy Samuel reflexiona sobre las enormes diferencias interregionales en el desempleo y sobre las causas de la falta de movilidad ante unas diferencias tan enormes dentro de un país con la misma lengua ( Andalucía, 31%, Navarra, 11.7%) . De acuerdo con un interesante trabajo de  Jorge De la Roca, un nuevo economista recién salido del horno del CEMFI y de Diego Puga,  (¡en el mercado de trabajo, por si alguien lo quiere contratar!) que me acaba de llegar, la respuesta es, por una vez, y sin que sirva de precedente, inequívoca: la causa es el subsidio de desempleo. Leed el párrafo en el que describe sus resultados porque no tiene desperdicio (mi traducción, de la página 12 del papel):
Las personas que no tienen empleo son más propensos a emigrar también. Sin embargo, al controlar por separado para los desempleados que han completado su derecho a las prestaciones por desempleo, encuentro que son estos los que impulsan este efecto. De hecho, los trabajadores que están desempleados, pero con prestaciones por desempleo, no son más propensos a emigrar que los que están empleados. Una vez expiran sus prestaciones de desempleo, sin embargo, la probabilidad de migración se multiplica por nueve. El efecto disuasorio de las prestaciones por desempleo para la movilidad se ha señalado antes a España por Antolín y Bover (1997) (cuyo proxy es la inscripción en la Oficina de Empleo Público de España, INEM) y también para los Estados Unidos por Goss y San Pablo (1990). La enorme magnitud del efecto indica que el diseño actual del seguro de desempleo en España tiene un impacto perjudicial sobre la correspondencia eficaz entre desempleados y vacantes en diferentes sitios. Si las prestaciones mensuales, en lugar de ser casi constantes en el tiempo [NOTA de LG: pasan del 70% al 60% tras 6 meses y permancen  en ese nivel] fueran más elevadas inmediatamente después de perder un trabajo y luego disminuyeran gradualmente, los incentivos para la movilidad, y para la búsqueda activa de empleo, podría ser mucho mayores.
Vamos, que, de acuerdo con este estudio, el quedarse en paro no le incentiva a uno mucho a moverse para buscar trabajo. Lo que le incentiva es quedarse sin subsidio. La propuesta de policy, por cierto, coincide con la que hacemos en el “Manifiesto de los 100″ y no supone una bajada del subsidio, sino un cambio de su estructura.

Entrevista a Luis Garicano, catedrático de Estrategia y Economía en la London School of Economics. Lluís Amiguet


Ahora si me despiden yo cobraría 45 días por año trabajado y usted propone que me paguen sólo 20. ¿Por qué debo aceptar su amable receta?
Porque, a menudo, cuando usted sobreprotege a alguien en realidad acaba desprotegiéndole. Usted recordará que en los setenta no se encontraban pisos de alquiler –desaparecieron del mercado– porque la ley protegía tanto al inquilino que los propietarios preferían dejar los pisos vacíos a arrendarlos.

Lo recuerdo.
Pues, del mismo modo, hoy el despido es tan caro que hay quienes tienen ese empleo sobreprotegido, pero el resto –un tercio– sufre penosa temporalidad o paro. Y usted mismo, si quiere cambiar de trabajo, no encontrará fácilmente otro. Así que tal vez no es tan buen negocio estar tan indemnizado.

¿Podría indemnizarme sin sobreprotegerme? El empleo es lo único que tengo.
Eso queremos. Y hay fórmula. El modelo austriaco le permitiría ir acumulando un fondo con cada año trabajado y, si cambia de empleo, podría llevárselo con usted a otra empresa. Y utilizar esos ahorros si le despiden o ya cuando se jubile.

[...]

¿Ahorrar y crecer es posible?
Habrá que conseguirlo. El primer día en la Moncloa el nuevo presidente ya deberá introducir reformas clave en el sistema financiero, el mercado laboral y la financiación autonómica y local, que son ahora mismo la causa de que el déficit esté descontrolado.

¡Vaya plan! ¡Y en 24 horas!
Y días después habría que dar a la reforma de la educación la prioridad absoluta.

¿Por qué?
Porque ahora ya no habrá un sector –como fue la construcción– que tire de todo. Hay que incentivar que la gente con ideas se ponga a trabajar y eso requiere acceso a crédito. Y una liberalización total de la apertura de negocios... ¡Que se note de inmediato!

¿Cómo?
Alguien que quiere crear empleo y abrir una tienda o un negocio no debe tener que esperar ni un solo día. Nada de inspecciones ni licencias previas ni funcionarios pidiendo papeles: se abre... ¡Ya! Y luego ya se harán las inspecciones pertinentes.

[...]


El paro es una lacra, pero también una oportunidad de crecer y rápido: si logras colocar parados, creas un círculo virtuoso. Con las viviendas vacías, igual: ahora son un lastre, pero no es que valgan cero, valen algo. Hay que aceptar rebajarlas y venderlas... ¡Ya! Así habrá alguien que las compre y esa es otra oportunidad de crecer rápido.


Leer entrevista completa en La Vanguardia.

¿Servirán las reformas estructurales? Luis Garicano

Para luchar con esta crisis no nos van a servir las políticas de demanda. Lo que para Reino Unido o EE UU es una opción -embarcarse en políticas fiscales y monetarias expansivas-, para nosotros no lo es. Quizá de manera injusta, los mercados de deuda y nuestros socios europeos consideran que España ha llegado al límite. No nos queda, por tanto, más remedio que cumplir el objetivo de déficit acordado con la Unión Europea y proceder a una consolidación fiscal. La política monetaria va a seguir siendo desgraciadamente más restrictiva de lo que querríamos, porque es lo que piden las condiciones en el corazón del euro. La solución habitual de otras crisis españolas, la devaluación de la peseta para exportar más e importar menos, no es factible.

[...]

Consideren el siguiente escenario. El Gobierno entrante anuncia un paquete de reformas que incluye una reforma en profundidad del perverso marco jurídico laboral. Entre las medidas anunciadas, un contrato único que elimine la perniciosa dualidad y dé esperanzas a los jóvenes, y la descentralización completa de la negociación colectiva, que permita a las empresas y trabajadores adaptar las condiciones de trabajo a su situación particular. Además, tal reforma viene acompañada de reformas sustanciales en los servicios profesionales (donde España tiene alrededor de un millón de empleos menos de los que nos corresponden, de acuerdo con el reciente informe de FEDEA-McKinsey en el que participé), de los servicios locales (donde hay también un enorme potencial de creación de empleo) y del mercado de alquiler para movilizar y poner al alcance de todos las más de un millón de viviendas sin vender. Este paquete de reformas llevaría a un inmediato aumento de la demanda de trabajo, que incidiría de inmediato sobre el paro y que con suerte pondría en marcha un círculo virtuoso de mayor crecimiento, menor endeudamiento, mayor confianza y mayor crecimiento.

[...]

El peligro es que a la primera huelga salvaje del metro, de controladores o de cualquiera de los otros colectivos hiper-protegidos de nuestro país, el nuevo Gobierno titubee y se eche para atrás. No hay lugar para esto. En nuestra breve democracia hemos tenido tres ejemplos de gobernantes que llegaron al poder con una situación muy delicada y tuvieron las agallas, incluso jugándose la vida, para hacer lo necesario: Adolfo Suárez, con la reforma política; Felipe González, con la reconversión industrial, y José María Aznar, con la entrada en el euro. Los españoles no somos los griegos ni los italianos. Si se nos explica lo que está pasando y lo que hace falta hacer, seremos capaces de entenderlo.

[...]

Para el Gobierno que entre, es ahora o nunca. Durante la campaña, los dos partidos pueden hacer un enorme servicio a la sociedad explicándole con claridad lo grave de la situación y lo necesario de las medidas estructurales. No es momento de frivolidades.


Leer completo en El País.