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Las lágrimas socialdemócratas de ZP. Carlos Herrera


Alguno de quienes han compartido gestión de la cosa pública no han disimulado en su seguidismo: Bono, siendo ministro de Defensa, asombró a los norteamericanos cuando les aseguró que prefería morir a matar y Alonso, desempeñando también ministerio, aseguró que cuando un niño aprende a decir -paz- brota la semilla del español. Solo comparable a la afirmación de Carme Chacón -también desde Defensa- de que el Ejército español siempre será pacifista, lo cual es un oxímoron inalcanzable para cualquier mortal.

El libro glosa las aportaciones inmarcesibles de diferentes actores de este zapaterato de próxima disolución: por él transitan todos aquellos que han hecho del buenismo y la falsa angelicalidad una forma de vida política. Elena Valenciano y su descubrimiento de la injusticia social de los Reyes Magos es un regalo impagable, pero no lo es menos la confesión del porqué de su nombre de Soraya Rodríguez, mujer que asegura haber sido bautizada así como homenaje de sus padres a la princesa Soraya, en su día repudiada por el sah y, por lo tanto, merecedora de un acto de solidaridad como ese.

No está mal el relato de la entrevista a Bibiana Aído, una de las reinas simbólicas de este tiempo, en el que, una vez enterada de una acción de violencia de género, le espetó al fotógrafo: «Ahora no me pidas que sonría». Se va, pues, el creador de una atmósfera ignoro si sincera, pero a buen seguro fructífera en escenas inolvidables. Cuando pasen los años y nos preguntemos si alguna vez fue verdad aquello a lo que asistimos durante estas dos legislaturas, habremos de acudir a este libro para comprobar que fue cierto, que no ha sido una ensoñación agrandada por el tiempo, ese gran muñidor de leyendas.

ZP marcha a su León de su alma a contemplar las nubes desde una butaca privilegiada: no sabemos si ese silencio obligado le impedirá seguir brindándonos alguna perla cultivada, pero no somos merecedores de la angustia que producirá su ausencia, con lo que habrá que esperar que, de vez en cuando, reaparezca. Un hombre que ha sembrado tanta belleza no merece disolverse en los días callados.


Leer artículo completo en XL Semanal.

Esto es lo que hay por Carlos Herrera

Carlos Herrera "alabando" a nuestra clase política.

La impresión sobre ellos es mala en general, y la mía en particular también lo es. Y no ayudan mucho ni con sus declaraciones ni con sus acciones.

Destaco:

Es bastante común, por otra parte, considerar que no se sostiene la comparación entre esta crema llena de éxito y la costra dirigente que en España toma decisiones transcendentales. Gozamos de números uno en disciplinas tanto colectivas como individuales, deportivas o médicas, financieras o artísticas, todas de primer orden mundial, y, en cambio, asistimos resignados a la medianía rampante, a la mediocridad manifiesta de líderes sociales incapaces de distinguir un pargo de una rapaz. ¿Qué ha llevado a que la gestión pública sea, con las excepciones debidas, alguna de ellas ciertamente notable, un refugio de cantamañanas?



ARTÍCULO:

ARRANQUE de optimismo veraniego: España puede sentirse orgullosa de los hombres y mujeres jóvenes que pelean por destacar en los diferentes ámbitos concursales de la vida, orgullosa de una nueva generación de tipos bien pertrechados de ambición y destreza que alcanza pequeños éxitos diarios allá donde ellos van. Arranque de pesimismo estival: valiente generación de inútiles que ni estudian ni trabajan ha criado la sociedad a sus pechos con la leche materna de la Logse. El habitual transtorno bipolar que atormenta la opinión de este humilde columnista se me reprodujo ayer, de forma violentamente aguda, viendo el angustioso final de etapa del Tour a su llegada al Tourmalet: de forma casi segura, un hombre sencillo, educado, combativo y sonriente, Alberto Contador, se va a proclamar vencedor de la ronda gala por tercera vez, y lo va a hacer desde lo que tiene de excepcional la normalidad. Ya es normal que ganemos los Tours, o Wimbledon, o los mundiales de fútbol o basquet. Es normal que en el mundo científico las publicaciones que se realizan desde este solar tengan un peso respetable. Como lo es que en las más importantes estructuras empresariales del mundo figuren jóvenes profesionales educados en España. Es decir, es normal que desde fuera se vea a esta sociedad española, tan lastrada en diferentes ámbitos durante las diversas «largas noches» en las que ha dormitado, con una cierta mueca de sorpresa y admiración. Sin embargo, más allá del orgullo emocional adolescente de ver triunfar a un compatriota en una disciplina dura, sacrificada y disputadísima, un algo te dice que ese país no es cierto, que España no es Contador o Nadal. Eso queda compensado por el hecho de que casi todos los países suelen pensar algo así de ellos mismos, sobre todo cuando es otro el que triunfa, pero la realidad es que crece el pesimismo acerca de los valores de la emergente sociedad civil que nos tiene que empujar por las rampas de este apasionante siglo XXI. Desgraciadamente, aseguran agudos observadores sociales, la indolencia y la falta de competitividad de los españoles nacidos ya pasada la Transición hace sospechar que el futuro es una apuesta fallida; viendo, sin embargo, a las puntas de sierra de las gráficas, algo nos hace sentirnos esperanzados: ¿La España de pasado mañana será la de los Contadores o la de los holgazanes niñatos de la borrachera diaria?

Es bastante común, por otra parte, considerar que no se sostiene la comparación entre esta crema llena de éxito y la costra dirigente que en España toma decisiones transcendentales. Gozamos de números uno en disciplinas tanto colectivas como individuales, deportivas o médicas, financieras o artísticas, todas de primer orden mundial, y, en cambio, asistimos resignados a la medianía rampante, a la mediocridad manifiesta de líderes sociales incapaces de distinguir un pargo de una rapaz. ¿Qué ha llevado a que la gestión pública sea, con las excepciones debidas, alguna de ellas ciertamente notable, un refugio de cantamañanas?

La generosidad con la que Contador dejó vencer al excepcional Schleck en la cima pirenaica más temida, su elegancia en la victoria, su capacidad de trabajo y su persistencia en el triunfo ha sido un respiro de verano. Acabada la etapa, vuelve la realidad. Y esto es lo que hay.

Bienvenidos a la libertad de Carlos Herrera

Artículo de Carlos Herrera sobre Cuba y la "liberación" de presos.

Soy un fósforo.

Destaco:

¿Dónde todos los luchadores por la libertad de las tierras y los hombres oprimidos? ¿Dónde los solidarios con la huelguista de hambre sahariana? ¿Dónde el muy batallador alcalde de Puerto Real, el hombre de los Castro en España, con permiso del ministro Moratinos? ¿Dónde el tontopollas de Willy Toledo? ¡Dónde van a estar, querido Félix!: en su casa.
 
 
ARTÍCULO:
 
El grupo de presos cubanos generosamente liberados por el gobierno de Raúl castro ya está en España. Qué bien. Qué humano todo. Resulta poco dudable que siempre estarán más confortables en un hostal de polígono industrial madrileño que en una de las terroríficas cárceles cubanas en las que fueron presos por el consabido delito mil veces repetido en las dictaduras y de consecuencias temibles: disentir. Pero aparece de forma inevitable la impertinente pregunta que ronda las cabezas una vez éstas ya han superado las primeras horas de júbilo: ¿y ahora qué vamos a hacer con ellos?, ¿a qué van a dedicar su tiempo?, ¿cómo van a planear su futuro y el de sus hijos?, ¿qué son?, ¿trasterrados?, ¿exiliados?, ¿desterrados?, ¿refugiados políticos?

En una magnífica columna en la edición sevillana de ABC, el gran Félix Machuca escribía ayer —con la ventaja que brinda ser uno de los mejores conocedores del divertículo antillano— sobre la extrañeza que le había producido no haber visto a ningún miembro de los fogosos libertarios de Izquierda Unida recibir a los presos con pancartas de apoyo y soflamas de altavoz al pie del avión que les traía de su tierra. ¿Dónde todos los luchadores por la libertad de las tierras y los hombres oprimidos? ¿Dónde los solidarios con la huelguista de hambre sahariana? ¿Dónde el muy batallador alcalde de Puerto Real, el hombre de los Castro en España, con permiso del ministro Moratinos? ¿Dónde el tontopollas de Willy Toledo? ¡Dónde van a estar, querido Félix!: en su casa. Para los batalladores abogados de la causa revolucionaria cubana, estos hombres, estas familias, son unos delincuentes, y seguramente el régimen demuestra excesiva debilidad y blandura dejándoles en libertad. Para los anteriormente citados, ser disidente político es ser un contrarrevolucionario merecedor de los veinte años de cárcel a los que estaban condenados de media todos los que han sido expulsados del país. Son indeseables, gusanos, basura. Y a la basura no se la recibe con hurras, sencillamente se deposita en un contenedor y luego se incendia. A estos hombres, testigos vivos de un régimen corrupto y cruel, no les permiten, por demás, vivir en su propio país: os voy a liberar pero os largáis de aquí, vuestro único lugar en la isla es la cárcel. Mientras ellos no puedan volver con normalidad y ejercer su derecho a la vida en el país de uno, es evidente que no serán libres. Aquí en España, como mucho, tendrán que aguantar de vez en cuando a algún idiota que les acuse de traidores vendidos a los yanquis, pero no dejarán de estar de prestado en una sociedad que no es la suya. Ignoro por qué no les parece legítimo a los ausentes en el recibimiento a estas víctimas del terror del socialismo real el simple hecho de reivindicar la libre decisión de tener ideas distintas, de trabajar por su país oponiéndose a una anquilosada e inoperante gerontocracia política que sigue en pie mediante un sofisticado sistema de represión y control incapaz de conseguir objetivo de bienestar alguno pero sí de encarcelar en un amplio y bello territorio a más de once millones de personas. Deberían explicárselo a ellos, a esos cincuenta liberados por el gobierno cubano que, al menos, ya no han de temer por su vida, pero sí por la vuelta a sus calles, sus casas, su Patria. Puede que la biología solvente poco a poco esta anomalía, pero dígaselo a quienes han entregado años de la suya en los pudrideros penales cubanos. Sean en cualquier caso bienvenidos a España y disfruten del bien sagrado de la libertad. Sepan que esto está lleno de cretinos, pero aquí al menos no te meten en la cárcel por decirlo.

El asombroso caso de JVM por Carlos Herrera

Caso curioso el escrito por Herrera.

Una pena que no se aplique la lógica y la razón en casos tan claros como este, y que luego se pongan "bonitos" con asesinos despiadados y no arrepentidos.


ARTÍCULO:

JVM jamás imaginó lo que suponía firmar aquel papel que el empresario Ruiz Mateos le puso por delante. Era, teóricamente, un formalismo en el que no pasaba de ser un fárrago más de la complicada ingeniería administrativa con la que comandaba su emporio discontinuo. Trabajaba en ventas, era honrado, resolutivo, inocentón y absolutamente leal. Con los años, uno de los procesos judiciales a los que fue sometido el empresario jerezano resolvió que había cometido un pequeño delito de alzamiento de bienes en el que habían colaborado —sin querer y sin obtener beneficio a cambio— alguno de sus colaboradores. La cosa se sustanció con una condena de dos años de cárcel a JVM, que, sin comerlo ni beberlo, se vio a sí mismo reo culpable de colaboración. Cómo no sería la cosa que el mismo juez de la Audiencia Provincial, Miguel Hidalgo, antiguo comisario de Policía y conocido, entre otras cosas, por haber sido quien exculpó a los policías del célebre «caso Bono», aconsejó en la misma sentencia el indulto al considerar que JVM había sido engañado y no era, por tanto, responsable consciente del desaguisado. Curiosamente, el indulto fue denegado por el Gobierno. No pregunten por qué: no se sabe. Puede que todo lo referente a Ruiz Mateos se archive en la categoría de perseguible, pero lo cierto es que a JVM, asturiano padre de dos hijos, modesto comercial de flanes, le denegaron lo que el mismo juez que le condenaba pedía en su sentencia. Quiso la mala fortuna que una noche de sábado, de vuelta con su mujer tras unas cervezas con amigos, diese positivo en un control de alcoholemia. Rozando el límite, pero positivo. Eso significaba que debía cumplir la sentencia anterior al considerársele reincidente. Miguel Hidalgo, el juez comisario, dedicó todo su empeño en encarcelarlo sin atender a los abogados que le aseguraban que estaban tratando un nuevo indulto con garantías de intervención de altos cargos del Ministerio de Justicia. Ni hablar. A la cárcel.

JVM fue encarcelado un par de semanas antes de Nochebuena, para más escarnio, y en prisión permanece. El Ministerio de Justicia propuso un nuevo indulto al Gobierno, que en esta ocasión concedió, pero de carácter parcial, no total, lo que significa que tendrá que permanecer en prisión hasta pasado el mes de agosto. ¿Crueldad? ¿ganas de joder? Entretanto, su mujer y sus dos hijos sobreviven como pueden. A JVM le conservan su puesto de trabajo al tratarse de un hombre extraordinariamente honesto y profesional, pero ello no es suficiente para los Hidalgos, los Caamaños y demás hierbas.

¡Qué más hubiera querido JVM que tener una madre como la de Rafael Díez Usabiaga! El batasuno ha tenido mejor suerte: estando su madre como una rosa, un juez apellidado Garzón le ha dado la libertad para que acompañe a su progenitora en el duro trance de ser dependiente. De lo fuerte que está, si la madre del proetarra te arrea con el bolso te arranca la cabeza, pero eso no importa ante la necesidad política de tener en la calle a un delincuente como el sindicalista de LAB por si le hace falta al Gobierno. Son las diferentes varas de medir: desde su celda, JVM asiste perplejo al comparativo sangrante. Él, por dos cervezas, entre rejas; Usabiaga, por colaborar con ETA, banda asesina que se ha llevado por delante la vida de casi mil personas, de paseo por su pueblo sin preocuparse siquiera de ir a visitar a la excusa por la que le han concedido la libertad para estar pendiente del teléfono rojo. ¿Se les ocurre algún comentario?