Demoledores y deportistas

Carlos Rodríguez Braun.



La diputada socialista Elena Valenciano aseguró en El Paísque la derecha condena al Estado del Bienestar a la "demolición".  Pero lo que el Partido Popular ha dicho y ha hecho durante toda su existencia ha ido en la dirección contraria. 
José María Aznar, esa supuesta fiera radical ultraliberal, no le tocó un pelo al Estado del Bienestar, y estaba muy orgulloso de que durante sus años de Gobierno la recaudación fiscal hubiese aumentado de modo de poder hacer lo propio con el gasto social y con los servicios de una Seguridad Social saneada. Durante estos últimos ocho deplorables años de la gestión de Smiley y sus secuaces el Partido Popular jamás pidió que se recortara el Welfare State. Más bien reclamó lo contrario. Cuando se votó en el Congreso de los Diputados la Ley de Dependencia, esa subida del gasto público  (y por tanto de la presión fiscal) pomposamente denominada "el cuarto pilar del Estado del Bienestar", todos los diputados del PP, todos, votaron a favor con no disimulado entusiasmo. Recuperado el Gobierno en 2011, Mariano Rajoy y su pandilla se precipitaron a subir los impuestos con el objetivo explícito de proteger y preservar (¿no lo adivina usted?)…¡el Estado del Bienestar! 
Entonces ¿a qué juegan los socialistas con la evidente falsedad de que la derecha quiere demolerlo? Juegan a una vieja estratagema política en busca desesperada de una identidad diferenciadora: repetir incesantemente una mentira para conseguir que se transforme en verdad. El embuste de Elena Valenciano y de tantos otros pretende que un número suficiente de votantes crea que sólo la izquierda es la defensora abnegada y generosa del Estado del Bienestar, amenazado por la pérfida y liberalizadora derecha.
Una parte de esa estratagema estriba en localizar declaraciones de los políticos de la derecha que se parezcan a un liberalismo que, en vez de significar la dignidad de las mujeres y hombres libres, puedan ser presentados como la peste del egoísmo y el caos insolidario de la ley de la selva. A esa labor se ha dedicado el filósofo Germán Cano, que en el mismo periódico encontró unas líneas de Mariano Rajoy con un aire liberal, líneas escritas hace ¡casi treinta años!
En efecto, el hoy presidente del Gobierno publicó esto en El Faro de Vigo en 1984: "al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx, la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia". Este pecado es tan grave que Cano se pregunta retóricamente si todo lo que ha dicho Rajoy en las décadas subsiguientes en abierto respaldo al intervencionismo predominante no será un engaño…
Nos quiere demostrar que sí, que Rajoy no es un intervencionista como son todos los políticos de todos los partidos, sino que en realidad sigue siendo el que escribió unas pocas líneas liberales en 1984. Para demostrarlo subraya que "las metáforas deportivas invaden el discurso del PP". Condena a Rajoy por hacer símiles entre política y deporte, lo que para don Germán es típicamente liberal, "un desafío apolítico de autosuperación individual", algo identificado con el mercado y por tanto, sumamente condenable. 
Tengo para el señor Cano, aparte de la confirmación reiterada del antiliberalismo de Rajoy que él mismo ha hecho en las últimas décadas, otras tres malas noticias. La primera es que la imagen del deporte es por supuesto asimilable con el mercado en el sentido de que hay competencia, justicia y reglas iguales para todos, pero no lo es un punto esencial: en el deporte prima la noción del juego de suma cero, porque no todos pueden ganar al mismo tiempo. En cambio, esto sí que sucede con los contratos voluntarios en los mercados. 
La segunda es que no hay nada específicamente de derechas (y mucho menos liberal) en el cultivo político del deporte. Los gobernantes lo han hecho desde los tiempos más remotos. En el último siglo es bien conocida la propensión al deporte de las autoridades fascistas y comunistas. Lo mismo ha sucedido con los gobernantes democráticos: hubo uno que llegó a autodesignarse Ministro de Deportes, cargo que simultaneó con el de Presidente del Gobierno de España.
Y la tercera mala noticia que tengo para el señor Cano es que llega tarde a esa denuncia. El 2 de marzo de 2004 hizo lo propio en el mismo diario, y por las mismas razones, Miguel Ángel Aguilar (cf.Economía de los no economistas, LID Editorial, págs. 54 y 182). La única diferencia estriba en que Aguilar hablaba de un presidente posible y Cano de uno real.

Design Guidelines for Increasing the Lateral Resistance of Highway-Bridge Pile Foundations by Improving Weak Soils

Geodiciendo.

Design Guidelines for Increasing the Lateral Resistance of Highway-Bridge Pile Foundations by Improving Weak Soils (PDF).

Guía para incrementar la resistencia lateral de cimentaciones pilotadas de puentes mejorando el suelo.

La reforma financiera

Carlos Rodríguez Braun.



La reforma financiera que acaba de presentar a grandes rasgos el Gobierno parece un paso más en la buena dirección. No es una revolución, ni es algo muy diferente a lo que ya estaban haciendo las autoridades, que en tiempos de Smiley advirtieron de la necesidad de aclarar la valoración de los activos inmobiliarios de la banca para proceder a su saneamiento.
Lo que sí ha sucedido es que la urgencia de la reforma es aún mayor por el fin del débil proceso de recuperación económica 2009-2011 este verano, y la consiguiente ruptura de la confianza en el euro, que desembocó en la apertura del grifo del BCE a la banca al 1 %, un grifo clave en todo este proceso, pero del que no podrán manar recursos indefinidamente sin consecuencias nocivas. El debate aquí no es liberalismo versus intervencionismo, porque nadie quiere liberalizar; la cuestión es cómo se interviene (por ejemplo: no es lo mismo subir impuestos que bajar el gasto público, a pesar de las relaciones estadísticas engañosamente simples de la macroeconomía cañí).
En esta reforma hay otras claves. Es posible que la suma de 50.000 millones alcance para sanear el sistema, pero no hay forma de saberlo ahora a ciencia cierta, y resultará tanto menos suficiente cuanto más se demore el fin de la recaída en la actividad. El Gobierno ha profundizado en la idea de que cuantas más fusiones, mejor, lo que no es algo evidente. También es una simplificación pensar que la normalización del crédito es la causa de la recuperación económica; puede que la relación causal sea incluso la inversa. Los que repiten como loros “¡que fluya el crédito!” olvidan que ese flujo nos arrastró a la crisis y que no están precisamente secas las fuentes para la deuda pública. Todo esto dicho, algo similar a lo que se ha hecho era necesario, y no parece que vaya a empeorar las cosas. Menos da una piedra. El próximo capítulo se parecerá a este, y corresponderá a la reforma laboral. 

Ray Swanson

American Gallery.


Tuba City Chief
Shearing The Churro Sheep
Tsegi Navajo
The New Doll
Mother's Precious Child
Navajo Little One
A Prayer For Their Vanishing Herds
Gathering At The Trading Post
Pinon Harvest
Good Friends
Climbing The Red Rocks
Movin' North To Miles City
Buckskin Baby
Tuba City Gent
Land Of The Eagle
The Old One
Autumn Comes to Window Rock
Nez Perce Princess
Little Girl
Martha Arizona
Navajo Weaver
Man Of The Dineh
Tuba City Goat Tender
Hopi Women Shucking Corn

Víctimas, 6 de febrero: José Antonio Vivó Undabarrena, José María Ryan Estrada, Cristóbal Colón de Carvajal y Maroto, Manuel Trigo Muñoz, Francisco Carrillo García, Ramón Carlos Navia Refojo, Juan Antonio Núñez Sánchez, Antonio Ricote Castilla, Emilio Domingo Tejedor Fuentes y Fernando Múgica Herzog

Libertad Digital.



El día 6 de febrero es un día trágico para diez familias, pues ese día se salda con un total de diez víctimas mortales en cinco atentados diferentes: tiros en la nuca, ametrallamiento, secuestro y posterior asesinato, coche bomba... Diferentes modus operandi pero igual resultado: diez familias destrozadas, diez proyectos truncados, más huérfanos, más viudas...
El 6 de febrero de 1979 es asesinado a tiros José Antonio Vivó Undabarrena. El 6 de febrero de 1981 apareció cerca de Galdácano el cadáver de José María Ryan Estrada, secuestrado ocho días antes en Bilbao. El 6 de febrero de 1986 son ametrallados en Madrid Manuel Trigo Muñoz yCristóbal Colón de Carvajal y Maroto. El 6 de febrero de 1992 la explosión de un coche bomba en la plaza de la Cruz Verde de Madrid destroza una furgoneta militar y provoca la muerte de Antonio Ricote CastillaFrancisco Carrillo PérezJuan Antonio Núñez SánchezRamón Carlos Navia Refojo y Emilio Domingo Tejedor Fuentes. Por último, el 6 de febrero de 1996 es asesinado de un tiro en la nuca en San Sebastián Fernando Múgica Herzog.
El 6 de febrero de 1979 es asesinado el alcalde de Olaberría, diputado foral de Guipúzcoa y miembro del partido Guipúzcoa Unida, JOSÉ ANTONIO VIVÓ UNDABARRENA. Además, José Antonio era jefe de personal de Aristrain desde 1956.
Sobre las 21:15 horas dos encapuchados tocaron al timbre de su domicilio (un cuarto piso). Previamente habían robado un vehículo a punta de pistola, secuestrando a su conductor, al que dejaron atado a un árbol en Beasain. La esposa de José Antonio abrió la puerta y, tras amenazarla a ella y a dos de sus hijos, y arrancar los cables del teléfono, se lo llevaron por la fuerza. A los pocos segundos se oyeron varias detonaciones en el portal y, cuando bajaron, pudieron comprobar que José Antonio había recibido 3 impactos de bala en estómago, costado y omoplato. Trasladado a la clínica San Miguel de Beasain ingresó cadáver.
La capilla ardiente se instaló en el Palacio de la Diputación Foral de Guipúzcoa y sus restos fueron inhumados en Polloe.
La terrorista que efectuó los disparos acabando con la vida de José Antonio Vivó fue Mercedes Galdós Arsuaga, detenida en 1986 y condenada a 29 años de prisión en 1988. El pistolero que le acompañaba y que, según la sentencia, disparó al unísono contra José Antonio, Félix Ramón Gil Ostoaga, fue condenado a las mismas penas en 1994. También participó en el asesinato el etarra José María Zaldúa Corta, al igual que en el atentado de Azpeitia del 13 de enero de 1979 que acabó con la vida de tres guardias civiles. Zaldúa Corta nunca fue juzgado en España por sus crímenes. Murió de un infarto en Francia en septiembre de 2010.
En mayo de 2002 se le concedió el tercer grado a Gil Ostoaga, tras haber cumplido sólo 13 años de condena, gracias a una reducción de pena por trabajo en prisión.
En septiembre de 2005 Mercedes Galdós, la terrorista que más atentados criminales ha cometido por orden de la banda, quedó en libertad tras cumplir 19 años del límite máximo de 30 de cumplimiento efectivo, al aplicársele el Código Penal de 1973. Había sido condenada a un total de 829 años de prisión y pese a ser una de las fundadoras del grupo Nafarroa de la banda asesina y reconocer su implicación directa en 17 asesinatos cometidos desde 1977, consiguió redimir hasta más de 10 años gracias a sus estudios de pedagogía y sus actividades de limpieza, aerobic, mecanografía o fútbol sala.
José Antonio Vivó Undabarrena era natural de Espinosa de los Monteros (Burgos). Tenía 49 años y estaba casado con Julieta Subijana, nacida en Francia pero oriunda de San Sebastián. Tenía seis hijos: tres estudiantes, dos casados y uno haciendo el servicio militar.
El 6 de febrero de 1981 apareció, con las manos atadas y un tiro en la nuca, el cadáver del ingeniero JOSÉ MARÍA RYAN ESTRADA, secuestrado en Bilbao ocho días antes, el 29 de enero. José María era ingeniero jefe de la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya). Tanto las instalaciones de la central, como la empresa Iberduero (promotora de la planta) y otras empresas vinculadas a la construcción de la misma, llevaban tiempo sufriendo una larga campaña de atentados y amenazas. El proyecto se inició en 1972 y, desde el principio, se vio contestado por los ecologistas y por vecinos y ayuntamientos de la zona, que se oponían a la construcción de la misma. Desde 1977, la banda asesina ETA se unió a la causa anticentral, y empezó a atacar objetivos relacionados con la misma. En cinco años, ETA perpetró un total de 246 acciones terroristas que dejaron un saldo de cinco empleados muertos y catorce heridos.
Las semanas previas a su secuestro, José María andaba preocupado, como presintiendo que algo le podía pasar, tal y como ha confirmado a Libertad Digital su viuda, Pepi Murúa. En la misma conversación, Pepi ha contado a este periódico como, quince o veinte días antes de su secuestro, un tío jesuita de José María, el tío Jesús, le dijo: "José Mari ten cuidado. Deja Lemóniz, que algo he oído". José María no le contó nada de esta conversación a su mujer, de la que se enteró con posterioridad a su asesinato.
José María fue secuestrado cuando se dirigía a su casa desde la central. Salió de la empresa a las 19:40 horas, un poco antes de lo habitual, pues quería escuchar a Adolfo Suárez, que había dimitido, y estaba invitado a cenar con su mujer en casa de unos cuñados. No llegó nunca a casa. Fue trasladado oculto en un camión hasta una lonja en la calle Nagusia de Basauri, donde tenían habilitado un zulo. Por sentencia de 23 de diciembre de 2003 se sabe que esa lonja era la misma en la que estuvo secuestrado José Lipperheide Henke en 1982.
Al día siguiente, el 30 de enero, los etarras difundieron un comunicado en el que se condicionaba la liberación del secuestrado a la demolición, en un plazo máximo de siete días, de la central nuclear. Iberduero informó que acataría la decisión que tomasen las autoridades vascas, al tiempo que los técnicos de la compañía se comprometieron públicamente a no hacer funcionar la central hasta que se decidiera su futuro en un referéndum popular.
Pero todo fue inútil y ETA cumplió su amenaza, emitiendo un comunicado infame en el que decían que la organización había condenado a muerte al ingeniero tras cumplirse el plazo de siete días para que se hiciesen efectivas las condiciones de las que dependía la suerte del secuestrado. Literalmente, la banda asesina decía que José María Ryan "ha comparecido ante un consejo revolucionario que le ha encontrado culpable de ser coautor en grado máximo de las decisiones y ejecutorias llevadas a cabo por Iberduero, SA, en la central nuclear de Lemóniz y, por tanto, puede ser ejecutado en cualquier momento a partir de esta hora". El comunicado amenazaba también a "todos los cuadros superiores y mandos responsables de Lemóniz", a quienes "advierte que la ejecución del ingeniero jefe de explotación no es un hecho aislado, sino la apertura de un nuevo frente de actuación que les afecta a todos ellos". ETA, tras desmentir que se hayan producido intentos de negociación, acusa al Gobierno español y a Iberduero de "haber vuelto la espalda a Ryan y a su familia, dejando pasar los días sin contestar a nuestro ofrecimiento de puesta en libertad".
A las 21:30 horas del 6 de febrero ETA informó del lugar donde se podría localizar el cadáver de José María. En torno a las 22:00 horas, al borde de un camino forestal de difícil acceso cerca de Galdácano se encontró el cadáver de José María. Tendido boca arriba, con una venda en los ojos, las manos atadas con esparadrapo y la cabeza cubierta por la gorra de su anorak.
El secuestro y asesinato de José María Ryan causó una gran conmoción social, similar a lo que años más tarde ocurriría con Miguel Ángel Blanco. En ambos casos los secuestros fueron una sentencia de muerte anunciada, por la imposibilidad de cumplir las condiciones pedidas por los etarras, lo que añadió mayor sufrimiento a la familia. Los ciudadanos, igual que con Miguel Ángel, se lanzaron a la calle para pedir su liberación y su asesinato tuvo también una respuesta social el 9 de febrero, con más de cien mil personas en Bilbao y varias decenas de miles en San Sebastián y en Vitoria.
En el secuestro y posterior asesinato de José María Ryan participó, presuntamente, Alfonso Echegaray Achirica, etarra deportado por Francia, primero a Ecuador (en julio de 1985) y posteriormente a Santo Tomé y Príncipe, donde en 1991 solicitó la nacionalidad de ese país. Echegaray Achirica fue, además, quien desveló en 1986 desde Ecuador el zulo donde tenían secuestrado al directivo del Athletic de Bilbao, Juan Pedro Guzmán, lo que permitió que fuese liberado por los GEO el 10 de enero de 1986. El zulo era el mismo en el que habían tenido secuestrado a Ryan y a Lipperheide. En marzo de 2011 Echegaray figuraba junto a otros treinta y tres etarras en la lista negra de terroristas que elabora y actualiza el Departamento de Estado de los EEUU.
También participó presuntamente en el secuestro y asesinato de José María Ryan el etarra Juan Cruz Maiza Artola, alias LohiPintxoPatxi y Gurutz. Maiza Artola es otro de los innumerables casos de etarras que, tras huir de España y pasar a Francia, ha residido durante un tiempo en la retaguardia de la banda en Centroamérica, para después reincorporarse a la dirección de la banda. En marzo de 1986, cuando se difundió la noticia de que podía estar encuadrado en el grupo Nafarroa de ETA, el Ayuntamiento de Etxarri Aranaz adoptó el acuerdo de declararle "persona respetable y de intachable comportamiento". Con un largo historial de asesinatos a sus espaldascometidos en Vizcaya y Navarra en la década de los ochenta, fue detenido en Francia en julio de 2007. En esos momentos las Fuerzas de Seguridad lo consideraban el responsable de los zulos de la banda. En junio de 2009 Francia autorizó su extradición a España para ser juzgado por cinco asesinatos cometidos a comienzos de los años ochenta en Vizcaya, entre ellos el de José María Ryan.
José María Ryan Estrada tenía 39 años. Nacido en Bilbao, aunque de origen irlandés. En su ciudad natal cursó estudios de ingeniería industrial. Posteriormente se trasladó a Estados Unidos, donde se especializó en energía térmica y nuclear. En 1966 entró a trabajar para Iberduero, como ingeniero de la central térmica de Santurce. Después fue destinado como ingeniero jefe de explotación de la futura central nuclear de Lemóniz. Era una persona muy querida y un profesional extraordinario, con una calidad humana impresionante. Estaba casado con Pepi Murúa, dentista, y tenía cinco hijos de corta edad: José María (9), Álvaro (8), Eduardo (6), Pablo (cumplió 5 al día siguiente del asesinato, el 7 de febrero) y David (1).
El 6 de febrero de 1986 son asesinados en Madrid el vicealmirante de la Armada CRISTÓBAL COLÓN DE CARVAJAL Y MAROTO y MANUEL TRIGO MUÑOZ conductor de su vehículo oficial. Resultó herido grave el comandante Antonio Rodríguez-Toubes.
Eran las primeras víctimas de las 42 del año 1986. Por primera vez en su historia, ETA asesinó a más personas en Madrid que en el País Vasco. El cambio vino provocado, entre otras cosas, porque la banda asesina trataba de compensar su debilidad debido a la creciente colaboración francesa (ese año pusieron a disposición de las autoridades españolas a 138 etarras) realizando más atentados en Madrid, donde conseguían más impacto.
Eran las 10:20 horas cuando dos terroristas armados con metralletas y granadas atacaron el vehículo en el que viajaban el vicealmirante Cristóbal Colón de Carvajal y Maroto, el comandante de Infantería de Marina Antonio Rodríguez-Toubes y el conductor del vehículo oficial, Manuel Trigo Muñoz. La emboscada la tendieron en la calle Tambre, en la colonia de El Viso de Madrid. Los terroristas esperaron al coche oficial y dispararon varias ráfagas de ametralladora, que provocaron que Manuel Trigo perdiera el control y chocase contra otro vehículo aparcado en la calle. Ese momento fue aprovechado por los pistoleros para acercarse y arrojar una granada de mano que explotó dentro del coche.
Cristóbal Colón de Carvajal y Maroto y Manuel Trigo Muñoz murieron en el acto, mientras queAntonio Rodríguez-Toubes, de 45 años, quedó gravemente herido. Tardó 1.096 días en recibir el alta médica, quedándole como secuela una incapacidad permanente para ejercer su profesión.
En 1992 fue condenado por este atentado Henri Parot. Sin embargo no pudo ser juzgado en España el presunto organizador del mismo, José Luis Arrieta Zubimendi, alias Azkoiti, pese a que se solicitó en varias ocasiones su extradición. El terrorista murió en la clandestinidad en Francia en julio de 2001. Responsable del aparato financiero de la banda, Arrieta Zubimendi fue detenido en Francia en 1986 en la operación contra la cooperativa Sokoa, en la que se halló abundante documentación sobre la banda. En 1989, fue condenado por el Tribunal Correccional de París a cinco años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas y tenencia ilícita de armas. En 1992, fue excarcelado y confinado en Corbere les Cabanes, al lado de Perpiñán (sur) y, en febrero de 1993 fue detenido en Toulouse por orden de la juez Laurence Le Vert, para interrogarle sobre su presunta relación con el asesinato en 1985 del francés Clement Perret (supuestamente relacionado con el GAL). Pero en 1994 Azkoiti violó las condiciones de su control judicial y volvió a la clandestinidad, en la que ha permanecido desde entonces. En 1998, el tribunal de lo criminal de París condenó en rebeldía a Arrieta Zubimendi a cadena perpetua en relación con el asesinato del francés Clement Pret. Enfermo desde hacía tiempo, falleció de un infarto sin que se le haya podido juzgar por sus crímenes en España. 
Cristóbal Colón de Carvajal y Maroto, vicealmirante de la Armada y duque de Veragua, era el 19º descendiente directo del descubridor de América. De 61 años, estaba casado y tenía seis hijos. Dedicó toda su vida profesional a la Armada y llegó a ser comandante del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Expresó en vida su voluntad de que el epitafio de su tumba rezara "Aquí yace un marino". Su funeral y el de Manuel Trigo fue presidido por el conde de Barcelona, don Juan de Borbón, en el Museo Naval de Madrid.

Manuel Trigo Muñoz era funcionario civil de la Armada desde 1973, integrado en el Cuerpo Especial Mecánico de Conductores, y conductor del vehículo oficial del vicealmirante Colón de Carvajal desde hacía dos años. Natural de Linares (Jaén), tenía 55 años, casado y con dos hijos.


Eran poco más de las 8:30 horas del 6 de febrero de 1992 cuando la explosión de un coche bomba con 50 kilos de amonal y tornillería en la plaza de la Cruz Verde, en pleno centro de Madrid, destrozó una furgoneta militar haciendo temblar varios edificios próximos. El vehículo militar iba camino de la sede de la Capitanía General, ubicada en la calle Mayor, y cuando explotó el coche bomba apenas le quedaban trescientos metros para llegar a su destino.
El atentado provocó cinco víctimas mortales: los capitanes JUAN ANTONIO NÚÑEZ SÁNCHEZ, RAMÓN CARLOS NAVIA REFOJO EMILIO DOMINGO TEJEDOR FUENTES, el soldado que conducía la furgoneta, FRANCISCO CARRILLO GARCÍA, y un funcionario del Ejército de Tierra, ANTONIO RICOTE CASTILLA.
Además, la onda expansiva causó numerosos estragos materiales en los inmuebles de alrededor y heridas de gravedad a Antonio Crispín González y a Aurelio Matías Martínez. Otros doce transeúntes resultaron heridos de menor gravedad.
El brutal atentado produjo una reacción social inmediata, y ese mismo día, por la tarde, miles de ciudadanos se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid, convocados por el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma, partidos y sindicatos, para expresar su repulsa contra el quíntuple asesinato. La reacción del presidente del Gobierno, Felipe González, también fue rotunda y se mostró partidario de emprender acciones judiciales contra HB: "hay que actuar firmemente no sólo contra los terroristas que ponen las bombas, sino contra los que les dan amparo y les ayudan de manera directa o indirecta".
En diciembre de 2003 fueron juzgados por este atentado los etarras Gonzalo Rodríguez Cordero, José Gabriel Zabala Erasun e Ignacio Echevarría Martín, alias Mortadelo (detenido en Francia en 1996 y extraditado en 1998), este último como autor material, pues supuestamente fue el que accionó el coche bomba. Los asesinos provocaron desórdenes de todo tipo, profirieron gritos a favor de la banda e incluso uno de ellos (Rodríguez Cordero) llegó a desnudarse en la sala para forzar su expulsión, provocando la indignación de las viudas y otros familiares de los cinco asesinados que llegaron a desafiar a los asesinos diciéndoles que "si son valientes para matar, que sean valientes para quedarse en el juicio". Por sentencia de 2004 quedó establecido que Zabala Erasun y Rodríguez Cordero fueron los que prepararon el coche bomba siguiendo órdenes de la dirección de ETA. El fallo establece que Echevarría y otros dos terroristas no identificados, miembros del grupo Madrid de ETA, fueron los autores directos y materiales del quíntuple asesinato.
Francisco Carrillo García tenía 22 años. Era el soldado conductor del furgón militar. Natural de Madrid, estaba soltero. Cuando tenía nueve años se trasladó con su familia a Lugo, donde estudió primaria y secundaria. Posteriormente se trasladó de nuevo a Madrid para finalizar sus estudios de Óptica, tras lo cual se incorporó al servicio militar. Se iba a licenciar en abril de 1992. Fue enterrado en el cementerio de La Almudena de Madrid.

El capitán de Artillería Ramón Carlos Navia Refojo tenía 46 años. Natural de Pontevedra, estaba casado con Carmen Miranda y tenía dos hijas de 19 y 14 años. Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio madrileño de Carabanchel. La madre del capitán Navia, Emilia Refojo, sufrió un amago de infarto en el hospital al que fue trasladado el cadáver de su hijo.

Juan Antonio Núñez Sánchez era capitán de Caballería, natural de La Alameda de Gardón (Salamanca). Tenía 54 años, y estaba casado con dos hijos: un hijo de 26 años, también militar, y una hija de 23.


Antonio Ricote Castilla era funcionario civil de Correos y Telégrafos, adscrito al Ministerio de Defensa. En el momento de su asesinato estaba destinado en la Capitanía General de Madrid. Estaba casado y tenía dos hijos.


Emilio Domingo Tejedor Fuentes era capitán de la escala auxiliar de Infantería y tenía 50 años. Natural de la localidad zamorana de Fresno de Sayago, estabacasado y tenía un hijo de 23 años.
 


El 6 de febrero de 1996 es asesinado en San Sebastián FERNANDO MÚGICA HERZOG. En torno a las 13:30 horas, Fernando acudía desde su despacho a un aparcamiento próximo. Dos pistoleros de ETA le salieron al paso, y uno de ellos le disparó un tiro en la nuca. Su hijo José María se encontraba en la misma calle donde asesinaron a Fernando y fue encañonado por los terroristas en su huida. 
El asesinato de Fernando tuvo lugar en plena campaña de las elecciones generales de 1996 que dieron la victoria al PP de José María Aznar. Fue el primer asesinato de un año en el que la actividad terrorista de ETA estuvo en unos niveles mínimos y que terminaría con un total de cinco asesinados. Sin embargo, el vandalismo callejero, conocido como kale borroka, se encontraba en su punto más alto.
Igual que había ocurrido hacía un año con Gregorio Ordóñez, a Fernando Múgica lo mataron por sus ideas y por ser hermano de Enrique Múgica, ex ministro de Justicia entre 1988 y 1991, e impulsor en su día de la política de dispersión de los presos de ETA.

Fernando Múgica era un histórico dirigente del socialismo guipuzcoano desde la clandestinidad de los últimos años de la década de los cincuenta. Fernando era también un hombre valiente que se negó a abandonar el País Vasco pese a que se sentía amenazado y presentía que podían asesinarle. "Yo no dejo mi tierra en manos de estos asesinos" cuenta su viuda, Mapi de las Heras, que le contestó cuando le propuso irse. Tuvo escolta desde 1984, pero se le retiró dos años antes de su asesinato. Los temores de Fernando no iban sólo por él, sino por sus tres hijos, que compartían despacho con él.
Además era un hombre de profundas convicciones judías y su vida quedó marcada por la persecución nazi sufrida por su madre. Tristemente él tuvo que sufrir la persecución de otros nazis, los nazis vascos, como escribió su hijo Rubén al cumplirse doce años de su asesinato. "Shalom, Poto (nombre por el que le conocían sus amigos): Hoy hace doce años fuiste derribado por los nazis vascos". Los esfuerzos de Fernando para que España reconociera el Estado de Israel han sido siempre agradecidos por la comunidad judía. El rabino de Bayona se desplazó a San Sebastián para rezar un kadish en su entierro. Al año siguiente, en el primer aniversario, el Fondo Nacional Judío plantó un roble autóctono, símbolo de la vida, en el parque donostiarra de Lau Haizeta. Años después, en 2007, se inauguró un gran bosque de veinte mil árboles en la ciudad de Haruvit, situada en las colinas que conducen a Jerusalén, con los que el Fondo Nacional Judío quiso honrar la memoria del asesinado.
La familia Múgica se ha convertido en un referente en la reivindicación de justicia para las víctimas. Tanto su viuda, como sus tres hijos, José María, Fernando y Rubén, y su hermano Enrique, han hecho multitud de declaraciones en este sentido. Durante las jornadas del juicio contra uno de los asesinos de su padre, Rubén señaló la necesidad de que haya "vencedores y vencidos, porque solo de tal forma se hará justicia con los asesinados". Y también dijo: "Somos unos radicales. Queremos a los asesinos en prisión y a Batasuna en la más eterna ilegalidad". José María, que tuvo que identificar a Javier García Gaztelu, alias Txapote, durante el juicio en la Audiencia Nacional, declaró que "no olvidaría el rostro ni en mil años" y deseó que "el asesino se muera en la cárcel".
Su hermano Enrique Múgica hizo estas declaraciones al día siguiente del asesinato de Fernando: "yo ni olvido ni perdono a los asesinos, a los que los han impulsado, a los que han levantado su mano, a los que defienden o exculpan a ETA y la violencia callejera desde determinados medios de comunicación, en cualquier sitio".
Por el asesinato de Fernando Múgica han sido condenados en diferentes juicios los siguientes etarras: por ordenar el crimen José Luis Aguirre Lete (en 2003) y José Javier Arizkuren Ruiz,Kantauri (en 2007). Por su participación en el asesinato, Valentín Lasarte Oliden, y por prepararlo, Irantzu Gallastegui Sodupe (en 2003). Asimismo, en julio de 2006 fue condenado a penas que sumaban 82 años de cárcel como el asesino de Fernando Javier García Gaztelu, Txapote. También participó, aportando el coche de la huída, el etarra José Luis Geresta Múgica, alias Oker. Este último fue encontrado muerto el 19 de marzo de 1999 en Rentería. La investigación determinó que se había suicidado.

Fernando Múgica Herzog tenía 62 años. Además de dejar viuda a Mapi de las Heras y sin padre a José María, Fernando y Rubén, su asesinato impidió que disfrutase de su primer nieto, hijo de José María, nacido cuatro meses antes de que Txapote le metiese un tiro en la nuca.