Es la pregunta de los diez mil soles, como decimos en el Perú. Pese a su inmensa capacidad de seducción, considero que el populismo latinoamericano puede ser vencido. La pregunta es, ¿cómo hacerlo? Cabe acotar que, siendo el populismo una idea y un sentimiento, se debe enfrentar con ideas y motivaciones superiores y más convocantes que aquéllas que éste promete.
En primer término, para atacar el núcleo ideológico del populismo debemos sostener emotivamente que las sociedades que prosperan no se organizan en torno a la identidad, ni a la nación, ni a la raza, ni a la clase. Se organizan en torno a principios, que sirven para garantizar una convivencia pacífica y fructífera, para que se dicten unas leyes claras, sencillas y comprensibles y para que todos los ciudadanos aptos dispongamos de un mínimo de recursos que nos permitan competir en la sociedad.
¿Cuáles serían estos principios? Libertad, tolerancia, justicia y dignidad del trabajo. Aplicando estos principios, se logra lo que sostuvo Adam Smith en sus Lecciones sobre Jurisprudencia: “Para que un Estado pase de la peor barbarie al mayor grado de opulencia basta prácticamente con garantizar la paz, impuestos estables y una aceptable administración de justicia; el resto vendrá por si solo mediante el curso natural de las cosas”. Alcanzar un consenso en torno a estos principios es una tarea política esencial si queremos vencer al populismo. Esto tiene que hacerse fuera de los partidos políticos, pues todos, en mayor o menor medida, son proclives al virus populista.
Continuar leyendo.
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Crisis de internet en la isla. Blogueros piden "red para todos"
Angélica Mora
Nueva York
Apuntes de una Periodista
Los cubanos -especialmente los blogueros- se quejan que en la Isla más de 10 provincias no cuentan con cibercafés para poder conectarse a Internet.
En la Habana hoteles como Parque Central, Sevilla, Inglaterra y otros, no permiten la entrada a los nacionales.
Cuando los cubanos encuentran un lugar con Internet las tarifas de acceso a la red son en dólares y demasiado caras para sus escuálidos bolsillos.
En los casos que se les permita la entrada, pueden conectarse en cibercafés estatales a 8 pesos convertibles -equivalente a más de 10 dólares- la hora, pero sin navegación libre por la red.
Los precios varían, con la hora extra a razón de 4 a 5 pesos.
Los blogueros se quejan que esta es una medida aplicada por el gobierno cubano para mantenerlos aislados y sin acceso a la Red de Comunicaciones.
Reporteros sin Fronteras detalló en un informe que: "...está prohibido a los ciudadanos cubanos el comprar or adquirir un equipo de computadora sin el directo permiso de las autoridades (...) y los programas que instalan "en todos los café internet en la Isla están diseñados para detectar todo intento de acceder a "sitios prohibidos".
Las páginas de la Red son bloqueadas tecnológicamente, aprovechando que los servidores son estatales.
Por todo esto, un mínimo de cubanos tiene acceso a Internet, debido a lo costoso que esto representa y las dificultades colocadas por el Régimen.
El acceso se limita a los “ciudadanos favorecidos”, especialmente los funcionarios del gobierno.
En otras esferas de la electrónica los controles son también muy rígidos. A pesar del desarrollo tecnológico mundial, el pueblo cubano todavía no posee acceso a la televisión por cable ni al servicio vía satélite, fundamentalmente reservados para los hoteles de turistas y ciudadanos extranjeros residentes en Cuba.
La venta en las tiendas de divisas de videocaseteras y fotocopiadoras a los nacionales está estrictamente prohibida por regulaciones especiales.
Y volviendo a Internet, Cuba es el país más atrasado de América Latina en cuanto a su acceso y el tercero peor en el mundo en materia de telefonía celular, de acuerdo con un informe de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
En Cuba, sólo 1.7 habitantes de cada 100 puede navegar por la red, mientras que en Haití -que es el país más pobre del Hemisferio Occidental- 7 de cada 100 habitantes tienen acceso a Internet, desde que fue introducida en 1996.
Una dura realidad para esta rama de la información que el gobierno de La Habana restringe, ante el justificado temor que el cubano se pueda comunicar con el resto del mundo y sentirse libre a través de Internet.
El Premio Nobel Mario Vargas Llosa advierte de que Latinoamérica puede convertirse en un continente de narco-estado
Mario Vargas Llosa cree que la violencia que genera el tráfico de drogas es “un fenómeno continental“. El narcotráfico “es una hidra, que está en todas partes” y, si esa amenaza no se enfrenta, puede acabar convirtiendo a Latinoamérica “en una especie de continente de narcos“.
“Yo creo que ha llegado la hora de pensar en una solución distinta, y en lugar de la represión“, habría que destinar recursos a “la prevención y la descriminalización de las drogas“, afirma en una entrevista con Efe el escritor peruano, que estos días visita la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
[...]
Hace dos días la ciudad de Guadalajara se vio sacudida por un nuevo episodio de violencia, y muy cerca de donde se celebra la Feria del Libro aparecieron los cadáveres de 26 varones, atados y amordazados.
Vargas Llosa cree que el Gobierno mexicano “ha dado un ejemplo” al enfrentar “de una manera resuelta, directa, el desafío del narcotráfico“, y le sorprende “mucho” que haya quienes critiquen al presidente de México por haberse “lanzado a una aventura semejante”.
“¿Qué habría que hacer? ¿Habría que mirar hacia el otro lado y dejar que el narcotráfico siguiera creciendo e impregnando el Estado, infiltrándose en todas las instituciones hasta convertir a México en un narco-estado?”, se pregunta.
Sin embargo, en su opinión, la idea de que reprimir el narcotráfico “es la prioridad fundamental, es equivocada” y se está viendo que no da resultados.
Por eso Vargas Llosa es partidario de “descriminalizar las drogas” y sostiene que “si los inmensos recursos que se dedican a la represión del narcotráfico, sin ningún éxito, se orientaran hacia la prevención, podría haber resultados y, sobre todo, se eliminaría la criminalidad, que es lo que está provocando esa montaña de cadáveres, en México y en todas partes“.
Y es que esta violencia afecta también a “muchos países de América Latina“; es un fenómeno “continental“. El narcotráfico “es una hidra, está en todas partes y si no se enfrenta, esa amenaza puede acabar convirtiendo a Latinoamérica en una especie de continente de narcos“, sostiene el novelista.
“Corremos el riesgo de que en un momento dado la democracia se ponga al servicio, no de la sociedad, sino del narcotráfico“, asegura.
Leer entrada completa en el blog de Miguel Galbán.
Un camino a la victoria en la guerra contra el narcotráfico. Mary Anastasia O'Grady
El argumento clásico a favor de la legalización de la marihuana se fundamenta en la libertad personal. ¿Por qué, preguntan sus defensores, debería el gobierno federal decirles a los ciudadanos qué pueden consumir? También es un motivo por el que muchos conservadores le temen. Les preocupa que la legalización genere más consumidores de marihuana, un aumento del consumo de drogas duras, y una disminución en la calidad de vida de los sobrios y la sociedad en general.
El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso cree que sucedería lo opuesto. En una entrevista aquí la semana pasada me dijo que su apoyo a la despenalización global de marihuana apunta a reducir el uso de todas las drogas, disminuir la violencia y minimizar lo que considera una amenaza seria y creciente a la democracia en América Latina.
Cardoso se ha marginado de la política contingente desde 2003, cuando terminó su segundo período de cuatro años como uno de los presidentes más exitosos de Brasil. Ahora es un defensor internacional de alto perfil para terminar la guerra contra el narcotráfico. Pero antes tenía la opinión opuesta.
Explica que, como presidente, usó métodos tradicionales de "represión y prevención" para combatir el problema de las drogas. Pero no demora en agregar que ninguno de los dos funcionó. "La erradicación fue un fracaso", sostiene. Aunque se destruyeron plantas de marihuana —con orgullo el gobierno tomó fotos de su trabajo— "luego, otra vez, los cultivos estaban allí". En tanto, el Estado realizó un esfuerzo insuficiente en materia de prevención, en parte debido a que el problema de drogas de Brasil "no era tan grave en ese momento".
Seguir leyendo en El Cato.
El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso cree que sucedería lo opuesto. En una entrevista aquí la semana pasada me dijo que su apoyo a la despenalización global de marihuana apunta a reducir el uso de todas las drogas, disminuir la violencia y minimizar lo que considera una amenaza seria y creciente a la democracia en América Latina.
Cardoso se ha marginado de la política contingente desde 2003, cuando terminó su segundo período de cuatro años como uno de los presidentes más exitosos de Brasil. Ahora es un defensor internacional de alto perfil para terminar la guerra contra el narcotráfico. Pero antes tenía la opinión opuesta.
Explica que, como presidente, usó métodos tradicionales de "represión y prevención" para combatir el problema de las drogas. Pero no demora en agregar que ninguno de los dos funcionó. "La erradicación fue un fracaso", sostiene. Aunque se destruyeron plantas de marihuana —con orgullo el gobierno tomó fotos de su trabajo— "luego, otra vez, los cultivos estaban allí". En tanto, el Estado realizó un esfuerzo insuficiente en materia de prevención, en parte debido a que el problema de drogas de Brasil "no era tan grave en ese momento".
Seguir leyendo en El Cato.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

