Protesta en el Capitolio. Pueblo de Cuba apoya a mujeres de la Resistencia

Protesta en el Capitolio, La Habana, Cuba. Frente Nacional de Resistencia Civica y Desobediencia Civil Orlando Zapata Tamayo, Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, Movimiento Feminista por los Derechos Civiles Rosa Parks. Pueblo de Cuba apoya a mujeres de la Resistencia. 23 de agosto de 2011.




El déficit español: ¿Muchos gastos o pocos ingresos? Francisco Cabrillo

Siempre he defendido la idea de que la mejor manera de evitar que las administraciones públicas gasten en exceso es limitar sus ingresos. La propia lógica de los sistemas políticos hace que resulte muy difícil para un gobernante liquidar sus presupuestos con un superávit importante en los años de mayor crecimiento.

De intentarlo, se le reprocharía, sin duda, que no gastara en beneficio de la sociedad todo lo recaudado. ¿Por qué no construir más colegios, mejorar el servicio de transporte público o dar más ayudas a los ancianos si el dinero está ahí, pidiéndonos a gritos que lo utilicemos? Es difícil que un político pueda resistir la tentación de hacerlo.


Llegó la crisis y los ingresos cayeron. Pero una gran parte del gasto se había consolidado; y era ya muy difícil volver atrás y decirle a la gente que los buenos tiempos habían pasado y que había que ahorrar en la prestación de servicios y hacer que la gente empezara a pagar –al menos parcialmente– por el uso de algunos de los servicios que venía utilizando de forma casi gratuita. Y esto no gusta; ni aquí, ni en otros países. Lo que está ocurriendo en Grecia es el mejor ejemplo; pero no es, desde luego, un caso único.


Hoy la gente es cada vez más consciente de que aquella renta de la que disfrutaban hace algunos años tenía mucho de transitoria y está adaptando a la baja su patrón de gastos. Es el momento de que las administraciones públicas hagan algo semejante y digan con sinceridad a la gente que sus recortes del gasto no van a ser meramente temporales.





Música 24.09.2011


El duodécimo poema sinfónico de Liszt, Los Ideales, fue el plato fuerte del programa. Nuestro protagonista lo escribió entre 1849 y 1854, en los años de Weimar, inspirándose en unos versos de Friedrich Schiller. Lo escuchamos con la Orquesta Sinfónica de Budapest a las órdenes de Arpad Joo. Escuchamos la transcripción pianística de Schlummerlied de Weber, la cantata Hungaria S 83 y presentamos una novedad discográfica de Nelson Freire centrada en el pianismo de Liszt.




En 1835 Liszt comenzó la transcripción de la Sinfonía nº 6 en Fa mayor Op. 68, Sinfonía Pastoral, de Beethoven. Este arreglo para piano se convirtió en el más popular de cuantos realizó sobre las sinfonías beethovenianas, y también del que el húngaro se sentía más satisfecho. Lo escuchamos con Leslie Howard. Completamos el programa con el mismo argumento de la contemplación de la naturaleza a través de la Suite Pastoral de Emmanuel Chabrier.




El septeto op. 20 de Beethoven para clarinete, trompa, fagot, violín, viola, violonchelo y contrabajo es una de sus obras de cámara más populares, hoy en día y también en su tiempo. Liszt lo transcribió a finales de los años 30 del s. XIX, en la misma época en la que estaba inmerso en la labor de arreglar todas las sinfonías del maestro de Bonn para piano. Escuchamos la versión de Leslie Howard. Conocimos otro septeto para cuerda y viento de un contemporáneo a Beethoven: Peter von Winter.









Sistema eléctrico español (III): electricidad fiable y no fiable. Manuel Fernández Ordóñez

Hay dos tipos de tecnologías de generación eléctrica, las fiables y las que no lo son. Las que aseguran nuestro suministro eléctrico y las que no lo pueden hacer. Una central nuclear funciona de media 8.000 horas al año porque tiene la capacidad técnica de hacerlo, un generador eólico funciona de media 2.000 horas al año porque, con la tecnología actual y la distribución de nuestros parques eólicos, eso es todo lo que puedes sacar del viento. Lo mismo sucede con la solar fotovoltaica, que produce únicamente cuando hay sol, o la hidráulica que depende de las precipitaciones. Es decir, estas tecnologías dependen de factores que el ser humano no controla ni predice, son intermitentes y su factor de carga muy pequeño. No pueden asegurar el suministro y no lo podrán hacer hasta que no se desarrollen tecnologías de almacenamiento de energía. La termosolar va por ese camino.

Tenemos otras tecnologías, sin embargo, con las que sucede algo paradójico. Me refiero especialmente a los ciclos combinados de gas natural y a las centrales de carbón. Estas tecnologías podrían funcionar un número elevado de horas anuales, pero no lo hacen ¿por qué? El carbón, a nivel mundial, es la fuente energética que más ha crecido en los últimos años. El gas, por otra parte, es la tecnología que más ha crecido en España. Sin embargo, ambas están disminuyendo sus horas de funcionamiento anuales por dos motivos, las políticas medioambientales y la adulteración que produce en el mercado la legislación a favor de las energías renovables, que expulsan del mismo al resto de tecnologías cuando la demanda eléctrica es baja.


Esto, que a priori es bueno para mitigar las emisiones de efecto invernadero, es contraproducente para todo lo demás. Primero, crea una inseguridad jurídica que desincentiva las inversiones porque las centrales de gas están funcionando muchísimas menos horas de las que habían determinado en los cálculos de retorno de capital, teniendo ahora serios problemas para recuperar las inversiones. Segundo, no solo nos obligan de forma ineludible a comprar todos los kWh renovables, sino que además cada uno de esos kWh del régimen especial recibe subvenciones y, en algunos casos como la solar fotovoltaica, son 10 veces más caros que un kWh en el mercado. Tercero, las fuertes primas a ciertas tecnologías desincentivan la competencia en el resto de tecnologías. Cuarto, las subvenciones elevadas a ciertas tecnologías desincentivan la investigación y desarrollo de esas mismas tecnologías puesto que ingresarán miles de millones de euros de dinero público de todos modos. Quinto, como consecuencia de las desorbitadas subvenciones, el precio final de la electricidad se encarece cada vez más, llevándonos a una pérdida paulatina de competitividad, a una destrucción de riqueza y a un aumento del desempleo. Pagamos la electricidad un 56 % más cara que en Francia. 
  


Primer y segundo artículos de la serie.

¿A quién le importa Yemen (y tantos otros países)? Jordi Pérez Colomé

A John Brennan. Yemen le importa sobre todo al asesor antiterrorista del presidente Obama, John Brennan (en la foto, los dos este verano). Unos días antes del aumento de violencia que desde el domingo ha provocado 62 muertos, Brennan visitó Yemen. No fue para negociar una salida a la crisis que desde marzo bloquea el país. Al contrario, Brennan dijo que la revuelta yemení no ha afectado a la cooperación antiterrorista entre los dos países.


La parte principal de esa cooperación antiterrorista es que Yemen permitebombardeos con aviones sin piloto norteamericanos contra presuntos miembros de Al Qaeda en la Península Arábiga. Estados Unidos también ayuda a divisiones del ejército yemení con entreno y equipamiento.

Además de a Brennan, Yemen también le importa a Arabia Saudí. El presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, vive en la vecina Arabia Saudí desde que un atentado junio le hiciera salir del país para recibir cuidados médicos. Por ahora, no ha vuelto. Aunque no está claro el poder real real y el dinero que reparten los saudíes en Yemen, a la dinastía que manda en Arabia Saudí no le gustaría ver una democracia tan cerca. En el norte de Yemen hay una minoría chií -como Irán; los saudíes son suníes- que quiere más autonomía desde hace años. Los saudíes quieren impedírselo.