Espada escribe sobre las entrevistas, relacionando el tema con lo escrito por Mark Twain.
COMENTARIO:
Siempre hay muchas entrevistas (1) en los periódicos. En verano sólo hay entrevistas. Así pues, venga, como el comer, este magnífico texto (2) de Twain, que acaba de descubrirse.
___________________________________________________________
(1) Destaco:
El diálogo es una de las técnicas fundamentales, junto al punto de vista omnisciente, que el periodismo ha importado de la novela realista. Estoy pensando, ahora, en el diálogo en el que no participa el autor del reportaje y que es, siempre, una reconstrucción literaria indirecta.
Ahora bien, cuando el diálogo aparece en el periodismo, su impostura sube a la superficie.
De ahí que en los relatos periodísticos sea más eficaz narrar un diálogo (hablo, insisto, de un diálogo en el que no haya participado el autor) que reproducirlo.
(2) Destaco:
A nadie le gusta ser entrevistado, y sin embargo a nadie le gusta decir que no; los entrevistadores son corteses y gentiles, incluso cuando vienen para destruir.
La Entrevista no fue una invención feliz. Es quizá la manera más pobre de llegar al interior de un hombre. En primer lugar, el entrevistador es lo contrario de la inspiración, porque lo temes. Sabes por experiencia que no hay elección entre estos desastres. No importa lo que ponga, siempre te parecerá a simple vista que habría sido mejor si lo hubiera puesto de la otra forma: no es que la otra hubiese sido mejor que esta, sino que simplemente no habría sido esta; y que cualquier cambio debería ser, y sería, una mejora, aunque en realidad sepas muy bien que no es así.
Habría sido mejor ajustarse a lo que el hombre tenía interés en decir, pero nunca serás capaz de hacerle entender eso. No sabe cuándo le estás dando metal y cuándo paletadas de escombros, no distingue la chatarra de las monedas; todo es lo mismo para él, pone todo lo que dices; después él mismo lo ve, que estaba muy verde y no valía la pena decirlo, así que trata de enmendarlo poniendo algo de su propia cosecha, algo que él cree que está maduro, pero que en realidad está podrido. Cierto: sus intenciones eran buenas, pero también lo son las del ciclón.
Sus interrupciones, sus métodos para pasearte de tema en tema, tienen en cierto modo un efecto grave: te dejan hablar sólo parcialmente de cada tema. Por lo general, tienes sólo lo justo para que tu declaración te perjudique; nunca llegas adonde pretendías para explicar y justificar tu postura.
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Más que viga, clave de bóveda por Arcadi Espada
Espada sobre la razón y la verdad. Centrándose en Jonathan Haidt.
Arnold Kling también escribe sobre Jonathan Haidt.
Arnold Kling también escribe sobre Jonathan Haidt.
Destaco:
La cuestión es que fuimos retóricamente entrenados por la selección natural para que nuestros argumentos ganaran la batalla dialéctica antes que para encontrar la verdad.
Pero la verdad tiene esperanzas: cuando nos aplicamos a la crítica de los textos de los demás y no estamos enzarzados en ningún combate tertuliano, nuestro pensamiento puede recuperar la objetividad. He aquí la explicación en un fragmento de un artículo citado por Jonathan Haidt: «...Demuestra que, contrariamente a las lóbregas valoraciones respecto a la capacidad humana de razonar, la gente es bastante capaz de razonar de forma no distorsionada cuando está evaluando argumentos en vez de produciéndolos y cuando persigue la verdad en vez de ganar un debate.»
COMENTARIO:
La cuestión es que fuimos retóricamente entrenados por la selección natural para que nuestros argumentos ganaran la batalla dialéctica antes que para encontrar la verdad. Hay unos interesantísimos apuntes sobre el sesgo de confirmación en esta magna conferencia que pronunció Jonathan Haidt en la kermesse moral de Edge.
Pero la verdad tiene esperanzas: cuando nos aplicamos a la crítica de los textos de los demás y no estamos enzarzados en ningún combate tertuliano, nuestro pensamiento puede recuperar la objetividad. He aquí la explicación en un fragmento de un artículo citado por Jonathan Haidt:
«Incluso desde un punto de vista estrictamente epistemológico, la teoría argumentativa del razonamiento no dibuja un paisaje completamente descorazonador. Afirma que existe una asimetría entre la producción de argumentos, que implica una distorsión intrínseca a favor de las opiniones o decisiones del que argumenta, sea cual sea su sensatez, y la evaluación de los argumentos, cuyo objetivo es diferenciar los buenos argumentos de los malos y por tanto la información genuina de la desinformación. Esta asimetría queda a menudo oculta en una situación de debate (o en una situación donde un debate es anticipado). La gente que tiene una opinión que defender no evalúa realmente los argumentos de sus interlocutores en búsqueda de la información genuina, sino que los considera desde el principio contraargumentos que reprochar. Además, como demuestran las pruebas vistas en la sección 2, a la gente se le da bien valorar argumentos, y es bastante capaz de hacerlo sin distorsiones, siempre y cuando no tenga una particular vendetta. Los experimentos de razonamiento en grupo, en los que los participantes comparten un interés por descubrir la respuesta correcta, se ha demostrado que la verdad gana (Laughlin & Ellis, 1986; Moshman & Geil, 1998). Aunque los participantes en experimentos de tareas colectivas producen típicamente argumentos a favor de una variedad de hipótesis que en su mayoría son falsas, coinciden en reconocer argumentos sensatos. Cuando estas tareas tienen una solución válida demostrable, la verdad gana. Si generalizamos a otros problemas que no tienen una solución probable, debemos esperar, si no necesariamente la verdad, que ganen los buenos argumentos (y hemos visto en la prueba de la sección 2 que ése es en efecto el caso). Esto puede sonar trivial, pero no lo es. Demuestra que, contrariamente a las lóbregas valoraciones respecto a la capacidad humana de razonar, la gente es bastante capaz de razonar de forma no distorsionada cuando está evaluando argumentos en vez de produciéndolos y cuando persigue la verdad en vez de ganar un debate.»
Es decir, que la viga en el ojo ajeno existe. Me produce una gran tranquilidad.
———————————————
Ocioso, el delegado Lorente va a abrir un taller en Madrid. Espero que me pague con generosidad esta primera contribución.
El ministerio de igual a por Arcadi Espada
Espada escribe sobre la violencia en la sociedad, con datos y no con estulticia.
Destaco:
«Si una mujer es maltratada frecuentemente, ¿la culpa es suya por seguir conviviendo con el agresor?» La pregunta tiene un análogo rango de estupidez que otra que dijera: «Si un hombre maltrata frecuentemente a su pareja, ¿la culpa es de la pareja por seguir conviviendo con él?» Pero alguna gente tiene paciencia y se toma las cosas en serio. Y, descartando la hipótesis de la estupidez, el 39% respondió que sí, que el que se expone al peligro ha de afrontar sus consecuencias. Aproximadamente del mismo modo que el amenazado que rechaza la escolta. Al delegado tampoco le gusta que haya un número creciente de inmigrantes implicados en los asesinatos: siempre insiste, aunque sin mayor aporte estadístico, que la violencia afecta por igual a todas las clases sociales. Yo creo, francamente, que el delegado Lorente tiene un modelo ideal de crimen en la cabeza al que trata de ajustar, y como sea, los crímenes reales.
Le Monde. «El crimen se vuelve raro. En 2009 se computaron 682 homicidios por 1051 en 2000. Lo que supone una baja del 35% y que el año 2009 sea, probablemente, el menos mortífero desde la Alta Edad Media.» La información se basa en el libro de Laurent Mucchielli y Pieter Spierenburg, Histoire de l’homicide en Europe. Un libro de aspecto apasionante.
Escribe Mucchielli, y estaría bien que lo oyera el delegado: «La participación de las clases populares en las violencias físicas graves es más grande hoy en día que la de las clases superiores, que prácticamente ha desaparecido, a medida que estas últimas se apropiaban de los instrumentos jurídicos para solucionar sus conflictos». Y aún más importante para nuestro delegado, en el caso de que quiera saber cuándo una estadística se convierte en un hecho: «Las violencias conyugales y familiares, así como ciertas delincuencias juveniles, sobresalen con más peso del conjunto que los otros tipos de violencias que están en vías de desaparición. Así, el “descubrimiento” y la denuncia permanente de pretendidas “nuevas violencias” no son, en realidad, sino la ilustración de la fuerza con la que el proceso de pacificación continúa actuando en las sociedades.»
ARTÍCULO:
Querido J:
Cada vez que aparece ante el público Miguel Lorente, el delegado nacional contra la llamada violencia de género, el estrés se adueña primero de las calculadoras y luego de la razón. El delegado Lorente viene casi siempre cargado con negras estadísticas y un curioso e indisimulable afán de culpabilización colectiva. No creo que haya otra estadística en España que se siga con la obsesiva minuciosidad del crimen de pareja. Las razones son difíciles de explicar. España no es ninguna excepción en cuanto a la proliferación del crimen. No estamos ante un problema local; todo lo contrario. No es que las cifras españolas en relación al crimen de pareja estén por debajo de las finlandesas, francesas, inglesas, italianas, o húngaras. Es que sólo en Eslovenia, Dinamarca, Andorra, Malta, Islandia y Liechtenstein hay menos crimen de pareja que en España. Las cifras son de 2006, porque no encuentro otras más modernas que sean fiables; pero no creo que el estadístico Lorente pueda discutir su valor indicativo. Por supuesto, tú me conoces y sabes que soy un gran partidario de que los medios informen sobre los crímenes. A la larga, la divulgación de los crímenes contribuye a su reducción. Cada mujer u hombre asesinado debe salir en los periódicos, como debería salir cada suicida. Los periódicos están destinados a contrarrestar la vida. Pero los periódicos se dedican a los hechos. Y la dedicación del delegado tiene poco que ver con los hechos.
Contra toda apariencia no es un hecho que el delegado diga que ha habido un incremento del 26% en el crimen de pareja respecto a los seis meses del año pasado. Ese 26% son 12 mujeres. Un número absoluto demasiado frágil para construir una estadística. Y lo mismo puede decirse del especial interés, ya tradicional, que el delegado pone en la segunda quincena del mes de agosto. El 68% de los asesinatos de agosto se produce en la segunda quincena, dice. Y se queda tan campante. Está hablando de 3 mujeres. De 3,2 si nos ponemos estadísticos. Cualquier segunda quincena pasa al 100 por cien o al 0 por cien, según el viento. Como cualquier otro fenómeno que aspire a tener el estatuto de hecho los números tienen que sufrir una ampliación de campo (en este caso temporal) para que se demuestren que no son meros factoides o anécdatos. Luego volveré sobre esto. Es probable que el delegado Lorente tenga buena voluntad. Pero es una buena voluntad supersticiosa, por más que la ampare con números. Cuando el delegado Lorente habla del 68% de la segunda quincena de agosto debe de creer que el foco ahí puesto va a hacer recapacitar a los asesinos de la rentré. O que va a interrumpir las vacaciones de policías, jueces y personal especializado. (Por cierto: si cree que es necesario interrumpirlas que lo diga claramente).
La buena voluntad, sin embargo, no está sola entre los números. Hay algunas otras cuestiones interesantes. Por ejemplo, la evidencia de que las malas estadísticas son sólo el primer paso ineludible de las buenas: está cantado que el próximo azar le brindará al delegado seis meses positivos que podrán hacerle decir aquello que se dice de no bajar la guardia pero son números alentadores. Aunque, para ser del todo sincero, malvado sinceramente, yo creo que las malas estadísticas sobre el crimen de pareja no perjudican sociológicamente al gobierno. Digamos que, con independencia de lo que sean los criminales particulares, no son crímenes de izquierda. Cada mujer muerta le permite pronunciar al ministerio (y a los medios asociados) rotundas soflamas sobre una ideología machista que cuesta apenas un paso identificar con la derecha. Yo no creo que (leyes, vigilancias y pulseras aparte) el ministerio deba pagar por un solo crimen de pareja que se produzca; pero tampoco me gustaría que cobrara. Otra cuestión interesante se relaciona con la actividad. La actividad del ministerio de Igualdad tiende a lo verbal y a la doctrina: no hay duda de que la constante presencia en los diarios de las estadísticas del delegado Lorente imprimen un cierto sello de actividad física.
A veces, como esta última semana, y entreverada en el conteo de crímenes, el delegado Lorente encarga alguna encuesta con ánimo sociológico. En esta última había esta pregunta. «Si una mujer es maltratada frecuentemente, ¿la culpa es suya por seguir conviviendo con el agresor?» La pregunta tiene un análogo rango de estupidez que otra que dijera: «Si un hombre maltrata frecuentemente a su pareja, ¿la culpa es de la pareja por seguir conviviendo con él?» Pero alguna gente tiene paciencia y se toma las cosas en serio. Y, descartando la hipótesis de la estupidez, el 39% respondió que sí, que el que se expone al peligro ha de afrontar sus consecuencias. Aproximadamente del mismo modo que el amenazado que rechaza la escolta. Al delegado tampoco le gusta que haya un número creciente de inmigrantes implicados en los asesinatos: siempre insiste, aunque sin mayor aporte estadístico, que la violencia afecta por igual a todas las clases sociales. Yo creo, francamente, que el delegado Lorente tiene un modelo ideal de crimen en la cabeza al que trata de ajustar, y como sea, los crímenes reales.
Pero en fin, el delegado y yo compartimos un interés. A mí también me interesan los datos sobre la violencia. Es una de las pruebas irrevocables de que el mundo progresa. Lee este párrafo, querido amigo, con que anteayer se abría una página de Le Monde. «El crimen se vuelve raro. En 2009 se computaron 682 homicidios por 1051 en 2000. Lo que supone una baja del 35% y que el año 2009 sea, probablemente, el menos mortífero desde la Alta Edad Media.» La información se basa en el libro de Laurent Mucchielli y Pieter Spierenburg, Histoire de l’homicide en Europe. Un libro de aspecto apasionante. La Revista Española de Investigación Criminológica ha publicado un artículo de Mucchielli que resume con precisión sus tesis. Retomando un antiguo concepto de Norbert Elias, el autor alude a «la pacificación de las costumbres» para explicar la paulatina rareza del crimen. En esa pacificación de las costumbres el dinero y el bienestar son claves. Escribe Mucchielli, y estaría bien que lo oyera el delegado: «La participación de las clases populares en las violencias físicas graves es más grande hoy en día que la de las clases superiores, que prácticamente ha desaparecido, a medida que estas últimas se apropiaban de los instrumentos jurídicos para solucionar sus conflictos». Y aún más importante para nuestro delegado, en el caso de que quiera saber cuándo una estadística se convierte en un hecho: «Las violencias conyugales y familiares, así como ciertas delincuencias juveniles, sobresalen con más peso del conjunto que los otros tipos de violencias que están en vías de desaparición. Así, el “descubrimiento” y la denuncia permanente de pretendidas “nuevas violencias” no son, en realidad, sino la ilustración de la fuerza con la que el proceso de pacificación continúa actuando en las sociedades.»
Yo comprendo que la política española sea poco más que una sucesión sesgada de estadísticas a cuatro años vista. Y comprendo que Igualdad sea un ministerio de autor en busca de tema. Pero como dicen en Madrid, ya está bien.
Sigue sin salud
A.
El desafío hispano de Obama por Andrés Oppenheimer
Oppenheimer vuelve sobre el tema de la inmigración en Estados Unidos y su relación con las próximas elecciones. Aquí en inglés.
Destaco:
Posdata: Como muchos lectores que comentaron mi columna del 31 de julio me criticaron por llamarlos ``antiinmigrantes'', señalando que ``no estamos en contra de la inmigración, sino solamente en contra de la inmigración ilegal'', permítanme afirmar una vez más que no compro ese argumento.
Es un argumento tramposo, porque bajo las leyes actuales el mercado de trabajo de Estados Unidos requiere cientos de miles de trabajadores indocumentados, mientras que el sistema inmigratorio sólo ofrece visas legales para una pequeña fracción de ese número.
Esa es una receta para forzar a la gente a entrar en el país sin documentos, y es la razón por la que el país necesita una reforma inmigratoria realista.
ARTÍCULO:
Ajuzgar por las últimas encuestas, y por la reacción de los lectores a mi última columna sobre la ley inmigratoria de Arizona, el presidente Obama tendrá dificultades en lograr que los hispanos salgan a votar y poder mantener el control del Congreso en las elecciones legislativas de noviembre.
El índice de aprobación de Obama entre los hispanos ha caído desde el 64 por ciento a principios de junio al 54 por ciento a fines de julio, según una encuesta de Zogby International. Otra encuesta anterior de Gallup revela que el apoyo a Obama entre los hispanos cayó desde el 69 al 57 por ciento en los primeros cinco meses de este año, mientras que el apoyo de los blancos y los afroamericanos ha permanecido en los mismos niveles durante el mismo período.
Y lo que es aún peor para los demócratas, las encuestas revelan que muchos hispanos no saldrán a votar en noviembre.
``Se calcula una asistencia a las urnas bastante baja entre los hispanos: los hispanos están desencantados con el gobierno de Obama y desilusionados con la economía, que es el tema más importante para todos'', dice el encuestador John Zogby.
Los encuestadores coinciden en que, si los hispanos no salen a votar, al presidente Obama le resultará difícil conservar ambas Cámaras del Congreso. Hay alrededor de 70 bancas en la Cámara de Representantes que están en peligro --la mayoría de ellas demócratas-- y el Partido Republicano sólo debe ganar 39 bancas para recuperar la Cámara.
Y el voto hispano será crítico en algunos de los estados con elecciones mas reñidas, incluyendo Florida, Nevada, Nuevo México, Colorado y
Arizona.
``El voto hispano será probablemente el factor principal para que los demócratas puedan mantener el control de la Cámara Baja'', agrega Zogby. ``Los demócratas no pueden sobrevivir si sólo consiguen el 54 por ciento del voto hispano''.
Por lo que puedo detectar en mi pequeño rincón periodístico, el bando de los republicanos que apoyan la ley antiinmigración de Arizona está mucho más motivado que el bando de los hispanos que nos oponemos a la misma.
Después de publicada mi columna del 31 de julio sobre el probable impacto del fallo judicial que suspendió las partes más drásticas de la ley de Arizona, recibí una avalancha de comentarios de lectores que criticaban mi oposición a esa ley estatal.
En el momento en que escribo esta columna, 225 lectores comentaron la versión de la columna en inglés en www.miamiherald.com , la enorme mayoría de ellos defendiendo apasionadamente la ley de Arizona y criticando mi posición. En comparación, sólo recibí 15 comentarios de lectores de la misma columna en el sitio web en español de El Nuevo Herald, www.elnuevoherald.com .
Simon Rosenberg, presidente del New Democrat Network, un centro de investigación de centroizquierda, reconoció que ``el voto latino en el 2010 seguirá siendo aún abrumadoramente demócrata, pero será un porcentaje menor del electorado que en las dos últimas elecciones''.
Un vocero del Comité Nacional Demócrata me dijo que el partido ha lanzado un esfuerzo de $50 millones para conseguir que salgan a votar los hispanos, afroamericanos y otros de los grupos más motivados para acudir a las urnas en noviembre. Eso --y el hecho de que el presidente del Partido Demócrata, Tim Kaine, habla fluidamente el español-- puede ayudar a conseguir que los hispanos vayan a votar, me señaló.
Mi opinión: Obama enfrenta una batalla cuesta arriba para conseguir en las elecciones de noviembre un porcentaje cercano al 67 por ciento del voto hispano que obtuvo en las elecciones del 2008.
Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que los sectores antiinmigración de la derecha republicana impulsen leyes aún más xenofóbicas y mantengan el tema en la primera plana de los medios, lo que impulsaría a más votantes hispanos a acudir a las urnas y votar por los demócratas en noviembre.
Pero si eso no ocurre, Obama tendrá que dedicar mucho más tiempo a grabar anuncios televisivos en español --fingiendo que domina el idioma-- como lo hizo durante su campaña del 2008, o correrá el riesgo de sufrir una fuerte caída del voto hispano.
Posdata: Como muchos lectores que comentaron mi columna del 31 de julio me criticaron por llamarlos ``antiinmigrantes'', señalando que ``no estamos en contra de la inmigración, sino solamente en contra de la inmigración ilegal'', permítanme afirmar una vez más que no compro ese argumento.
Es un argumento tramposo, porque bajo las leyes actuales el mercado de trabajo de Estados Unidos requiere cientos de miles de trabajadores indocumentados, mientras que el sistema inmigratorio sólo ofrece visas legales para una pequeña fracción de ese número.
Esa es una receta para forzar a la gente a entrar en el país sin documentos, y es la razón por la que el país necesita una reforma inmigratoria realista.
La ola de matrimonios gay por Andrés Oppenheimer
Oppenheimer escribe sobre el matrimonio homosexual y lo relaciona directamente con el turismo y la economía. Aquí en inglés.
Destaco:
Mi opinión: Los matrimonios gay serán una tendencia imparable, no tanto por consideraciones éticas, sino por motivos económicos. El turismo gay constituye alrededor del 15 por ciento del mercado turístico mundial, según algunas estimaciones, y pocos países perderán la oportunidad de atraerlo.
La secretaria de Turismo de México, Gloria Guevara, me dijo la semana pasada que los gays gastan más dinero --y más tiempo-- en vacaciones que las parejas heterosexuales, y que su país está tratando activamente de ganar ese mercado. El mercado del turismo gay estadounidense, por sí solo, gasta 6,500 millones de dólares anuales, agregó.
No resulta sorprendente que inmediatamente después de aprobada la ley que permitió los matrimonios gay en Argentina, las autoridades de Ciudad de México ofrecieron un viaje gratis a la capital mexicana a la primera pareja gay argentina que se casara. La competencia por el mercado del turismo gay ya se ha desatado, y nada la detendrá.
Como suele ocurrir, lo que empezó como una cruzada por los derechos civiles terminará imponiéndose por razones económicas.
ARTÍCULO:
Desde Alaska hasta la Patagonia, los defensores de los matrimonios entre personas del mismo sexo conquistaron victorias legales en varios países en los últimos días. Y apostaría que --pese a la intensa oposición de la Iglesia Católica-- las bodas gay serán legales en la mayoría de los países del continente más pronto de lo que muchos creen.
La Corte Suprema de México dictaminó el 5 de agosto que la ley aprobada hace seis meses en Ciudad de México que autoriza las bodas entre personas del mismo sexo es constitucional, rechazando una apelación que pretendía invalidarla. Cinco estados mexicanos han aprobado recientemente leyes que permiten matrimonios gay, y se espera que el fallo de la Suprema Corte allane el camino para que varios otros hagan lo mismo.
El 4 de agosto, una corte de San Francisco anuló la prohibición de los matrimonios gay en el estado de California. Lo más probable es que el caso sea apelado y llegue a la Corte Suprema, que decidirá si los homosexuales tienen el derecho constitucional a casarse en todos los estados de Estados Unidos. Los matrimonios gay ya son legales en Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire y Washington D.C.
El 21 de julio, Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano que legalizó los matrimonios entre personas del mismo sexo. Proyectos de leyes similares destinados a legalizar el matrimonio gay ya han sido presentados o están en proceso de presentarse en Chile, Perú, Colombia y varios otros países de la región.
La tendencia hacia la legalización del matrimonio gay está avanzando a toda velocidad. Desde que Holanda legalizó los matrimonios entre personas del mismo sexo en el 2001, fue seguida por Bélgica en el 2003, España y Canadá en el 2005, Noruega y Suecia en el 2009, y Portugal e Islandia este año.
Los obispos de la Iglesia Católica han catalogado las bodas entre personas del mismo sexo de ``abominables'', arguyendo, entre otras cosas, que la Biblia dice ``creced y multiplicaos'', y que uno de los objetivos esenciales del matrimonio es la procreación.
Asimismo, muchos sacerdotes católicos dicen que la legalización del matrimonio gay establecería un peligroso precedente, y que los homosexuales podrían adquirir los mismos derechos a la herencia y seguros médicos mediante otros contratos legales como las uniones civiles.
¿Dónde está el límite? Con este precedente, muy pronto podríamos tener matrimonios entre tres, cuatro o veinticinco personas, o matrimonios entre personas y animales, me dijo en un programa televisivo el sacerdote católico y profesor universitario de bioética Alfred Cioffi. ``Forzar la legalización del matrimonio gay es destruir el concepto del matrimonio'', señaló.
Los defensores del matrimonio gay responden que la práctica no es nada nueva --los emperadores romanos tenían cónyuges varones hace 2,000 años-- y que en la Biblia hay varios fragmentos que exigen igualdad y justicia que contradicen la postura contraria a los matrimonios del mismo sexo.
En cuanto al argumento de que el matrimonio gay establece un precedente peligroso, los partidarios de los casamientos entre homosexuales responden que los opositores a los matrimonios interraciales hacían el mismo argumento antes de que la Suprema Corte de Estados Unidos los legalizara en 1967.
Desde entonces, blancos y negros se han casado entre sí sin mayores problemas, con frecuencia produciendo hijos muy exitosos, como el actual presidente de Estados Unidos.
En lo referido al tema más conflictivo del debate sobre los matrimonios gay --la adopción de niños-- los defensores dicen que no hay estudios científicos que demuestren que los hijos adoptados por gays tengan mayor propensión que otros a ser homosexuales. Por el contrario, muchos niños criados por parejas homosexuales son heterosexuales, alegan.
Mi opinión: Los matrimonios gay serán una tendencia imparable, no tanto por consideraciones éticas, sino por motivos económicos. El turismo gay constituye alrededor del 15 por ciento del mercado turístico mundial, según algunas estimaciones, y pocos países perderán la oportunidad de atraerlo.
La secretaria de Turismo de México, Gloria Guevara, me dijo la semana pasada que los gays gastan más dinero --y más tiempo-- en vacaciones que las parejas heterosexuales, y que su país está tratando activamente de ganar ese mercado. El mercado del turismo gay estadounidense, por sí solo, gasta 6,500 millones de dólares anuales, agregó.
No resulta sorprendente que inmediatamente después de aprobada la ley que permitió los matrimonios gay en Argentina, las autoridades de Ciudad de México ofrecieron un viaje gratis a la capital mexicana a la primera pareja gay argentina que se casara. La competencia por el mercado del turismo gay ya se ha desatado, y nada la detendrá.
Como suele ocurrir, lo que empezó como una cruzada por los derechos civiles terminará imponiéndose por razones económicas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)