Mostrando entradas con la etiqueta Oscar Espinosa Chepe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oscar Espinosa Chepe. Mostrar todas las entradas

El antiguo tema del derroche hidráulico en Cuba

por Oscar Espinosa Chepe.

LA HABANA, Cuba, julio, www.cubanet.org -En el informe sobre la gestión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), presentado por su presidenta, Inés Chapman Wauhg, en una actividad previa al Noveno Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Nacional, volvió a reconocerse el colosal derroche de recursos hídricos que se produce en Cuba desde hace muchos años.
De acuerdo con las  informaciones brindadas por la titular del INRH, las pérdidas  de   agua anuales se estiman en 1 011 millones de metros cúbicos, un volumen equivalente al 12,5% de la capacidad de embalse del país.  Asi, el 16,0% de toda el agua que se bombea se pierde en las conductoras, 20,0% en las redes del acueducto y 22,0% en las viviendas. Ello ocasiona gastos innecesarios anuales ascendentes a 676 millones de pesos, en particular por la dilapidación de considerables cantidades de energía utilizada en el bombeo de agua, aunque los perjuicios económicos, sociales y sanitarios que induce esta añeja y desastrosa situación son muy superiores.
En primer término, el colosal e incontrolado derrame de agua contribuye al creciente deterioro de la infraestructura del país, por ejemplo con el continuado arrastre del líquido por las vías, depositándose en muchos lugares, o con filtraciones en  vetustos edificios que al no repararse a tiempo en ocasiones producen derrumbes.
Además es conocido que la conducción de las aguas residuales, las llamadas aguas negras, está en muy malas condiciones en ciudades y pueblos, a la par que los sistemas de evacuación del alcantarillado, los cuales no han crecido en la misma magnitud que los centros poblaciones ni han tenido un adecuado mantenimiento, por lo que se mezclan las aguas potables con esos fluidos, ocasionando sustanciales peligros para la salud de la población.
Según han expresado  especialistas, las fugas en las redes de distribución de agua potable se asocian a los tiempos de explotación que “en muchas ocasiones oscilan entre 50 y 100 años, a lo cual se agrega la diferencia en los materiales y técnicas empleados cuando se construyeron”. En esos momentos existe un programa para resolver esta situación, que se proyecta demorará entre 10 y 15 años.  Sin embargo, es muy difícil cumplir esta meta dada la carencia de recursos y la enorme complejidad de los trabajos a realizar, especialmente en zonas densamente pobladas.
Ciertamente en los últimos tiempos se está realizando algunos esfuerzos en ese sentido, incluso se han establecido acuerdos con otros países para financiar proyectos de reparación de las redes, como el firmado recientemente con el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Árabe para la rehabilitación de redes de acueducto y alcantarillado en la ciudad de La Habana, que consiste en el suministro e instalación de cerca de 70 000 metros de tuberías, válvulas de control y accesorios en el interior de las casas, y mejorar las redes de distribución en 12 municipios.  No obstante, hasta el momento los avances son muy limitados. En la capital solo fueron reparados 82,3 kilómetros en 2010, de acuerdo con cifras oficiales.  Eso solo representa el 3,7% de las redes a reparar en la “capital de todos los cubanos”.  Se desconoce las cifras de 2011.
Los escapes de agua originados en el interior de las viviendas también son difíciles de solucionar, pues se dificulta adquirir los artículos necesarios para hacer las reparaciones por los moradores,  cuando se encuentras tienen precios muy elevados, y la mayoría solo se oferta en tiendas de venta en divisas,  a las que no todos los ciudadanos tienen acceso.  Cuando los daños son tan grandes que demandan reparaciones capitales,  los enormes financiamientos se encuentran fuera del alcance de la mayoría de la población, por lo que se posponen de manera que progresa indeteniblemente la destrucción.  No puede soslayarse tampoco que debido a una equivocada política de preparación de técnicos medios y obreros calificados, no abundan personas especializadas en   los diversos oficios que requieren esos trabajos, por lo que las pocas disponibles resultan muy costosas y muchas veces reclaman el pago en moneda convertible.
Cuando existe gran sequía en el país, se afecta seriamente el suministro de agua potable, de manera que decenas de miles de personas no reciben el preciado líquido; hecho usual en muchas partes de La Habana.   Para afrontarlo debe movilizarse carros pipas de agua, lo que ocasiona enormes costos de transportación y manipulación. Por ejemplo,  en enero de 2011, solo en la Habana,  se utilizaron 140 con un consumo diario de 8 000 litros de diesel y 4 700 de gasolina.  En esa fecha estaba afectada casi la mitad de la población capitalina, con más de 100 000 personas recibiendo el agua únicamente  por esa vía.
Como se puede apreciar, la situación del agua en Cuba es muy delicada debido a tantos años de indolencia y mala gestión gubernamental.  Además, el país se caracteriza por no  poseer amplios recursos hídricos, de manera que para su desarrollo necesitaría utilizar muy racionalmente los disponibles.  Por el contrario lo que ha estado vigente es un colosal derroche.

La “libreta” de racionamiento cumple 50 años

Oscar Espinosa Chepe.

LA HABANA, Cuba, marzo, www.cubanet.org -El 12 de marzo se cumplieron 50 años de la implantación del racionamiento en Cuba, a través de la Ley No. 1015 para la distribución y venta de alimentos, productos de aseo personal, papel sanitario y otros.  La “libreta de abastecimientos” es hija de la escasez y se proponía garantizar el  consumo básico a la población de artículos de primera necesidad.
En sus inicios abarcaba cantidades y surtidos de productos vendidos a precios subvencionados, muy superiores a los actuales. A través del tiempo, debido al decrecimiento de los niveles productivos, muchas ofertas desaparecieron o disminuyeron. La carne de vacuno es un ejemplo notable. Originalmente entregada a razón de 3 libras por personas al mes, paulatinamente fue reduciéndose hasta los 230 gramos (8 onzas) actuales de picadillo mezclado con soya, más una libra de pollo.  Similar destino tuvieron las grasas comestibles, que de 2 libras mensuales, una de aceite y una de manteca de cerdo, sólo se vende 230 gramos de aceite comestible por consumidor. El café, de un sobre de producto puro cada 10 días pasó primero a venderse ligado con otras materias, y después de varios cambios, hoy se oferta 115 gramos cada 30 días, mezclado con chícharo, con un sabor y aroma que se asemeja a cualquier otra cosa, menos a café.  El azúcar se fue reduciendo hasta las 3 libras de refino y 1 cruda para igual período.
Por otra parte, muchos productos han salido del sistema de racionamiento, como las viandas y hortalizas, la leche enlatada, los cigarrillos y tabacos, la mantequilla, y los artículos de aseo y limpieza, que se venden “liberados” a precios varias veces superiores, y en ocasiones con dificultades para adquirirlos,  como la papa, que de unos 30- 40 centavos la libra pasó a 1 peso en los Mercados Estatales Topados.
Los productos que permanecen racionados además de las grasas y cárnicos  antes mencionados, por consumidor mensualmente son: 7 libras de arroz, 10 huevos, 10 onzas de frijol, pescado en algunas ciudades, 460 gramos con cabeza y 316 gramos descabezado, 1 caja de fósforos,  y algunas dietas de un kilogramo de leche en polvo para enfermos, sal 1 kg (trimestral), 14 compotas para bebés, algunas bolsas de yogurt de soya para adolescentes y 1kg del  suplemento “lactosoy” para las personas de la tercera edad,  que no es muy bien aceptado, y diariamente de un panecito (supuestamente de 80 grs.). . Se vende un litro de leche por niño hasta cumplir los 7 años de edad. Esas cantidades de artículos entregados en el marco del sistema de racionamiento malamente alcanzan en su conjunto para los primeros 10 días  del mes.
Desde el ascenso al poder, Raúl Castro se ha pronunciado por la eliminación de la “libreta”  y su sustitución por una subvención a las personas que realmente necesiten apoyo.  En realidad el racionamiento ha sido un sistema irracional, pues subvenciona  a personas que realmente no lo necesitan. Además, ha sido fuente de corrupción debido a mecanismos que facilitan operaciones fraudulentas. A diferencia de otros sistemas basados en cupones que propician el control, se realiza anotando en la llamada libreta, método muy difícil de comprobar. Además, las enormes diferencias de precio para el mismo producto, ya sean  racionados, liberados o en divisas, sin soslayar el potente mercado negro, constituyen un terreno fértil para el agio y la especulación.   Se da el caso de que el arroz racionado vendido de 25 a 90 centavos la libra (las primeras 5 lbs. a 25 centavos), se ofertan en el mercado liberado de 3.50  a 5.00 pesos, de acuerdo a si es de origen nacional o importado, o a precios varias veces superiores si son adquiridos en el sector de moneda convertible, al que no todos los cubanos  tienen acceso.   Esto ocurre con el frijol, la leche para niños y otros productos.
Al mismo tiempo, el sistema de anotación es  un método lento, de mucho tiempo de espera para los consumidores, obligados a comprar en un solo establecimiento comercial, lo que dificulta protestar cuando las cantidades son disminuidas por los empleados, así como por el deficiente estado de las balanzas, lo cual es muy corriente en Cuba. Se añade la escasa higiene en el expendio de leche, carnes, aceite comestible, pan, azúcar  y otros distribuidos a granel.
No obstante las declaraciones del Presidente Raúl Castro y el acuerdo en los Lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista (Punto 174), de: “Implementar la eliminación ordenada y gradual de la libreta de abastecimiento, como forma de distribución normada…”, al igual que el fin de la dualidad monetaria, esto no depende de decisiones, ni de “buenos” deseos, sino del incremento de la producción de bienes y de la elevación de la eficiencia a niveles tales que permitan, con una adecuada estabilidad monetaria y de precios, satisfacer las necesidades de la población,  a lo cual deberá contribuir el pago de salarios decentes que estén en relación con los aportes de los ciudadanos a la sociedad. Así podría ser utilizado el mercado como forma básica de distribución, complementado con una proactiva  política de apoyo a los sectores  desvalidos.  Esto no excluye la participación del estado en actividades económicas o de servicios estratégicos, por ejemplo en  educación, salud y seguridad social, esquema que exige   altos grados de transparencia en la gestión de los recursos, objetivo difícil de alcanzar en una sociedad sin democracia y libertad.
Lamentablemente, la producción agropecuaria y de otros rubros no crece, de manera que será muy difícil eliminar la “libreta” con sus nefastas consecuencias en un mediano período de tiempo. Únicamente podrá realizarse cuando en Cuba se ejecuten las reformas radicales requeridas urgentemente por la economía, y sea liberado efectivamente  el potencial productivo del país. Hasta tanto, los años de racionamiento continuarán con todos los males resultantes para la sociedad.

Cuba y sus relaciones económicas internacionales

Oscar Espinosa Chepe.

LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org –Los capítulos del Anuario 2011 referentes a las Cuentas Nacionales y al  Sector Externo con los datos del 2010, por fin a mediados de enero fueron publicados en el sitio web de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Un hecho llamativo, pues desde hace tiempo la información económica del año que termina tradicionalmente la ONE la ha publicado alrededor del inicio del segundo semestre del año siguiente.
Las demoradas estadísticas del 2010, además como de costumbre, vinieron acompañadas por la carencia de datos importantes para realizar un análisis adecuado de las relaciones económicas y comerciales de Cuba con el exterior. Los reducidos datos sobre la Balanza de Pagos y sobre la Deuda Externa solo son ofrecidos hasta el 2008. En el caso de las exportaciones de mineral de níquel continúa sin ofrecerse el surtido, aunque sigue como el producto determinante en las ventas al exterior. Téngase en cuenta que se carece prácticamente de los excedentes de la industria azucarera, al alcanzar sólo el 5,7% del total de las ventas en 2010, a pesar de sus altos precios en el mercado internacional.
No obstante, de esas estadísticas pueden sacarse algunas conclusiones.  El comercio exterior de bienes permanece con un enorme desbalance, debido a la pequeña magnitud de las exportaciones cubanas, que representaron un 30,0% del total del intercambio frente a un 70,0% de las importaciones para un saldo pasivo a Cuba de 6,049.1 millones de dólares, superior en 6 millones al año anterior.  En los intercambios se puede apreciar un 92,2% de crecimiento con Venezuela, fundamentalmente por las importaciones que pasaron de 2,6 miles de millones de dólares en 2009 a 4,3 miles de millones de dólares en 2010 para un saldo pasivo a Cuba de 3,5 miles de millones de dólares, en lo que debe haber influido el alza del precio del petróleo.
Resulta interesante que en 2010 Brasil pasó a quinto socio comercial, desplazando a Estados Unidos al séptimo lugar, a continuación de los Países Bajos.  Esto es consecuencia de los créditos brasileños para financiar la venta de alimentos, lo cual confiere ventaja sobre los productos norteamericanos adquiridos al contado. En el caso de los alimentos, la tendencia al incremento de las importaciones resulta evidente ante la incapacidad de la agricultura nacional de satisfacer la demanda interna, en momentos cuando los precios de estos productos muestran una clara dinámica al alza de sus cotizaciones.
El considerable desbalance en los intercambios de mercancías, Cuba los ha podido enfrentar hasta el momento gracias al crecimiento de la exportación de servicios, principalmente con asistencia técnica, en particular personal médico y paramédico, a  Venezuela y otros países.  La exportación total de servicios en 2010 fue de 9,6 miles de millones de dólares, un incremento del 24,4% respecto a 2009.  Si se deducen los aportes brutos del turismo (2,2 miles de millones de dólares) y otros ingresos, como   comunicaciones, las exportaciones de servicios por envío de personal técnico pudieran haber estado cercanas a 6,0 miles de millones de dólares. Lamentablemente, la información de ONE no brinda un mayor desglose.
Estos datos aclaran como las exportaciones de servicios permiten en la actualidad  financiar el abultado déficit del comercio de bienes, e incluso en 2010 posibilitaron un superávit de casi 3,0miles de millones de dólares en el saldo total el intercambio de bienes y servicios.  Eso podría explicar  el incremento de las reservas monetarias internacionales a 5,14 miles de millones de dólares en 2011, casi un 6,0% sobre el nivel del alcanzado en 2009, según estimados de algunas fuentes internacionales. Esto no excluye la posibilidad de que se esté reexportando alguna cantidad de petróleo venezolano, de igual forma como se hacía con el combustible soviético con anterioridad a 1989, el cual ni llegaba a la Isla.
Como se puede apreciar, Cuba sigue aumentando su dependencia económica de Caracas, dado que la exportación de fuerza de trabajo calificada refuerza su papel determinante para la Isla, como mencionamos anteriormente.  Por ello resultan de singular importancia los acontecimientos que ocurran este año en Venezuela, pues en el caso de producirse la desaparición física por enfermedad de Chávez o perder las elecciones presidenciales el 7 de octubre, las consecuencias podrían ser desastrosas para la economía cubana, que no da signos de recuperación, y además con posibilidad de empeorar debido a la recesión en Europa y sus consecuencias en el mundo entero.