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Criterios de diseño de obras hidrúlicas para la formulación de Proyectos hidrúlicos multisectoriales y de afianzamiento hídrico


Fuente: CivilGeeks.

En un proyecto de riego, la parte correspondiente a su concepción, definido por su planteamiento hidráulico, tiene principal importancia, debido a que es allí donde se determinan las estrategias de funcionamiento del sistema de riego (captación, conducción – canal abierto o a presión -, regulación), por lo tanto, para desarrollar el planteamiento hidráulico del proyecto se tiene que implementar los diseños de la infraestructura identificada en la etapa de campo; canales, obras de arte (acueductos, canoas, alcantarillas, tomas laterales etc.), obras especiales (bocatomas, desarenadores, túneles, sifones, etc).

Para el desarrollo de los diseños de las obras proyectadas, el caudal es un parámetro clave en el dimensionamiento de las mismas y que esta asociado a la disponibilidad del recurso hídrico (hidrología), tipo de suelo, tipo de cultivo, condiciones climáticas, métodos de riego, etc., es decir mediante la conjunción de la relación agua – suelo – planta. De manera que cuando se trata de la planificación de un proyecto de riego, la formación y experiencia del diseñador tiene mucha importancia, destacándose en esta especialidad la ingeniería agrícola.

CONTENIDO

DISEÑO DE CANALES ABIERTOS

DISEÑO DE SIFON

DISEÑO DE ALIVIADERO LATERAL

DISEÑO DE ALCANTARILLAS

DISEÑO DE DESARENADORES

DISEÑO DE RÁPIDAS

DISEÑO DE CAIDAS

DISEÑO DE PARTIDORES

DISEÑO DE AFORADOR PARSHALL

DISEÑO DE BOCATOMAS DE MONTAÑA

DISEÑO DE PRESAS PEQUEÑAS

El antiguo tema del derroche hidráulico en Cuba

por Oscar Espinosa Chepe.

LA HABANA, Cuba, julio, www.cubanet.org -En el informe sobre la gestión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), presentado por su presidenta, Inés Chapman Wauhg, en una actividad previa al Noveno Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Nacional, volvió a reconocerse el colosal derroche de recursos hídricos que se produce en Cuba desde hace muchos años.
De acuerdo con las  informaciones brindadas por la titular del INRH, las pérdidas  de   agua anuales se estiman en 1 011 millones de metros cúbicos, un volumen equivalente al 12,5% de la capacidad de embalse del país.  Asi, el 16,0% de toda el agua que se bombea se pierde en las conductoras, 20,0% en las redes del acueducto y 22,0% en las viviendas. Ello ocasiona gastos innecesarios anuales ascendentes a 676 millones de pesos, en particular por la dilapidación de considerables cantidades de energía utilizada en el bombeo de agua, aunque los perjuicios económicos, sociales y sanitarios que induce esta añeja y desastrosa situación son muy superiores.
En primer término, el colosal e incontrolado derrame de agua contribuye al creciente deterioro de la infraestructura del país, por ejemplo con el continuado arrastre del líquido por las vías, depositándose en muchos lugares, o con filtraciones en  vetustos edificios que al no repararse a tiempo en ocasiones producen derrumbes.
Además es conocido que la conducción de las aguas residuales, las llamadas aguas negras, está en muy malas condiciones en ciudades y pueblos, a la par que los sistemas de evacuación del alcantarillado, los cuales no han crecido en la misma magnitud que los centros poblaciones ni han tenido un adecuado mantenimiento, por lo que se mezclan las aguas potables con esos fluidos, ocasionando sustanciales peligros para la salud de la población.
Según han expresado  especialistas, las fugas en las redes de distribución de agua potable se asocian a los tiempos de explotación que “en muchas ocasiones oscilan entre 50 y 100 años, a lo cual se agrega la diferencia en los materiales y técnicas empleados cuando se construyeron”. En esos momentos existe un programa para resolver esta situación, que se proyecta demorará entre 10 y 15 años.  Sin embargo, es muy difícil cumplir esta meta dada la carencia de recursos y la enorme complejidad de los trabajos a realizar, especialmente en zonas densamente pobladas.
Ciertamente en los últimos tiempos se está realizando algunos esfuerzos en ese sentido, incluso se han establecido acuerdos con otros países para financiar proyectos de reparación de las redes, como el firmado recientemente con el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Árabe para la rehabilitación de redes de acueducto y alcantarillado en la ciudad de La Habana, que consiste en el suministro e instalación de cerca de 70 000 metros de tuberías, válvulas de control y accesorios en el interior de las casas, y mejorar las redes de distribución en 12 municipios.  No obstante, hasta el momento los avances son muy limitados. En la capital solo fueron reparados 82,3 kilómetros en 2010, de acuerdo con cifras oficiales.  Eso solo representa el 3,7% de las redes a reparar en la “capital de todos los cubanos”.  Se desconoce las cifras de 2011.
Los escapes de agua originados en el interior de las viviendas también son difíciles de solucionar, pues se dificulta adquirir los artículos necesarios para hacer las reparaciones por los moradores,  cuando se encuentras tienen precios muy elevados, y la mayoría solo se oferta en tiendas de venta en divisas,  a las que no todos los ciudadanos tienen acceso.  Cuando los daños son tan grandes que demandan reparaciones capitales,  los enormes financiamientos se encuentran fuera del alcance de la mayoría de la población, por lo que se posponen de manera que progresa indeteniblemente la destrucción.  No puede soslayarse tampoco que debido a una equivocada política de preparación de técnicos medios y obreros calificados, no abundan personas especializadas en   los diversos oficios que requieren esos trabajos, por lo que las pocas disponibles resultan muy costosas y muchas veces reclaman el pago en moneda convertible.
Cuando existe gran sequía en el país, se afecta seriamente el suministro de agua potable, de manera que decenas de miles de personas no reciben el preciado líquido; hecho usual en muchas partes de La Habana.   Para afrontarlo debe movilizarse carros pipas de agua, lo que ocasiona enormes costos de transportación y manipulación. Por ejemplo,  en enero de 2011, solo en la Habana,  se utilizaron 140 con un consumo diario de 8 000 litros de diesel y 4 700 de gasolina.  En esa fecha estaba afectada casi la mitad de la población capitalina, con más de 100 000 personas recibiendo el agua únicamente  por esa vía.
Como se puede apreciar, la situación del agua en Cuba es muy delicada debido a tantos años de indolencia y mala gestión gubernamental.  Además, el país se caracteriza por no  poseer amplios recursos hídricos, de manera que para su desarrollo necesitaría utilizar muy racionalmente los disponibles.  Por el contrario lo que ha estado vigente es un colosal derroche.

Planeamiento hidrológico II: La opción de los trasvases.

por Eva Pareja.


En la publicación anterior se comentó que la solución aportada por la mayoría de Planes Hidrológicos Nacionales, para abastecer de agua a las regiones deficitarias de este recurso, se basaba en los trasvases entre ríos.  Hoy vamos a adentrarnos en esta opción.

Este artículo no está orientado a hablar de las virtudes que se esperaban del trasvase del Ebro, ni a describir las infraestructuras que se quedaron en el aire con la derogación del PHN-2001.  Se trata de conocer el presente, de cómo llega el agua de un trasvase en funcionamiento, el Tajo-Segura, a un agricultor con los terrenos en una cuenca deficitaria, la del Segura.


¿CÓMO SE RIEGA EN LA CUENCA DEL SEGURA?

La Cuenca del Segura, probablemente por ser la más deficitaria de España, es la mejor regulada de Europa.  Es tradicional su carencia de agua en algunos tramos de la misma, y a lo largo de los siglos ha condicionado la vida de los agricultores murcianos y alicantinos por su irregularidad. A períodos de grandes inundaciones, seguían otros de grave sequía, repitiéndose de forma cíclica constantemente.

En 1968 se inician las obras del Trasvase Tajo-Segura, que permiten ampliar las zonas de riego agrícola y garantizar la permanencia de las zonas tradicionales. En 1971 el estado promulgó una ley conocida como de Aprovechamiento conjunto del Tajo-Segura en la que se establecía un caudal trasvasable de 600 Hm3 en una primera fase y de 1.000 Hm3 en una segunda.

La presa Azud de Ojós (Murcia) fue construida en 1975 para derivar las aguas del Trasvase Tajo-Segura, y a partir de la misma, una mínima parte del caudal continúa por su cauce natural: el resto se derivó hacia la izquierda hasta el Canal de Crevillente, y desde éste, al embalse de La Pedrera (Alicante), y hacia la derecha el agua se conduce para regar los campos de Lorca y Almería.  El último tramo que riega el propio Segura es parte de la Comarca de la Vega Baja (la “cuña” sur de la provincia de Alicante), por donde atraviesa este río hasta su desembocadura. 

Imágenes nº1 y nº2: Trazado trasvase y Presa de Azud de Ojós.
Fuentes: www.lacerca.com y www.regmurcia.com, respectivamente.