Mostrando entradas con la etiqueta Delitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Delitos. Mostrar todas las entradas

Los agujeros de Bankia

por Manuel Conthe.



La querella de UPyD contra los consejeros de Bankia que firmaron el folleto de su salida a Bolsa se ha interpuesto por muchos delitos (estafa, apropiación indebida, falsificación de cuentas, delitos societarios y manipulación para alterar el precio de las cosas); pero el principal reproche que les dirige es haber ocultado adrede, para colocar las acciones en Bolsa a un precio engañoso, el deterioro de valor de los préstamos y demás activos de la entidad financiera.
“¿Acaso el Folleto advertía del riesgo de que las cuentas fueran falsas y hubieran de ser reformuladas, de que la Sociedad se encontrara en causa de disolución y de que fuera necesario inyectar 19.000 millones adicionales de fondos del FROB para sanearla?”, señala la querella. “Bajo ningún concepto lo descubierto con posterioridad respecto a la verdadera situación patrimonial de la entidad queda amparado o justificado en las advertencias del Folleto”.
“Plena y deliberadamente, los consejeros llevaron a cabo una acción falsaria sobre documentos contables de Bankia y BFA, formulando y aprobando unas cuentas que a ciencia cierta sabían que no eran fiel reflejo de la realidad”.
La interposición de la querella por UPyD ha sido legítima, pues más de 300.000 pequeños accionistas –muchos de ellos, clientes de las cajas integradas– suscribieron acciones de Bankia a 3,75 euros y en apenas un año han perdido casi toda su inversión, sin que nadie les haya dado explicaciones detalladas y claras.
Sesgo de retrospectiva<7strong>
A lo largo del procedimiento judicial saldrán previsiblemente a debate tres cuestiones: 1. El grado de prudencia exigible en la valoración de sus préstamos y activos a una entidad de crédito cotizada en Bolsa y sujeta a regulación prudencial; 2. El grado de previsibilidad, cuando Bankia salió a Bolsa, del deterioro del valor de esos activos que los nuevos gestores aceptaron al reformular las cuentas de 2011; y 3. El efecto exculpatorio de la descripción de riesgos futuros que contenía el folleto de salida a Bolsa.
Carezco de información precisa sobre la cuentas de Bankia y sería osado que intentara responder a esas tres cuestiones; pero me parece oportuno recordar algunas doctrinas relacionadas con las dos últimas, surgidas en Estados Unidos con ocasión de demandas judiciales por securities fraud emparentadas con la querella de UPyD.
Una de tales doctrinas es el riesgo de que el juez sucumba al llamado “sesgo de retrospectiva” (hindsight bias), un sesgo cognitivo que algunos juristas españoles –entre ellos, un penalista, Jaime Alonso Gallo, y un procesalista, Arturo Muñoz Aranguren– han analizado en diversos trabajos. Como expuso el primero en uno pionero, “por mucho que la valoración ex ante del hecho constituya uno de los axiomas de la moderna dogmática penal, es difícil desembarazarse de las consecuencias nefastas del [sesgo de retrospectiva].
El Juez valora los hechos después de ocurridos y buena parte del material probatorio que tiene ante sí procede de la investigación de los hechos tras producirse éstos. Al Juez le resulta muy complicado ponerse en la situación del acusado en el momento de producirse los hechos, ya que carece de la información necesaria para realizar tal ejercicio intelectual… Si ello no fuera suficiente, el sesgo retrospectivo afecta igualmente a los profesionales que valoran, ex post facto, la actuación de otro profesional”. De ahí la tendencia “a considerar, partiendo del conocimiento de las consecuencias [de un hecho pasado], que tales consecuencias eran previsibles desde el principio”.
Una doctrina dirigida a contrarrestar esa espontánea tendencia a considerar previsible lo que efectivamente aconteció la enunció en Estados Unidos en 1978 el juez Friendly, cuando en el caso Denny vs. Barber desestimó una demanda contra un banco que no había desvelado información alguna de que tuviera problemas con diversos préstamos que al año siguiente resultaron impagados.
El juez argumentó que la demanda se apoyaba en un mero “fraude por efecto retrospectivo” (fraud by hindsight o FBH) e ignoraba los acontecimientos económicos acaecidos entre las dos fechas. La doctrina del FBH la amplió y popularizó en 1990 el juez Easterbrook en otro caso –DiLeo v. Ernst & Young – que se asemeja aún más al de Bankia, pues los accionistas de un banco acusaban a sus directivos y auditores de no haber revelado a tiempo que una parte substancial de su cartera de préstamos era irrecuperable. El juez rechazó también la demanda porque consideró que los demandantes no habían aportado “evidencia contemporánea” que acreditara que los acusados sabían desde el principio que tales impagos eran previsibles y que ocultaran ese hecho maliciosamente, ni la demanda precisaba tampoco el “qué, dónde, cuándo y cómo” de las afirmaciones que consideraban fraudulentas.
Doctrina del “bespeaks caution”
En lo que atañe al efecto exculpatorio de las advertencias, los jueces americanos han elaborado la doctrina del bespeaks caution (literalmente, “invita a la cautela”), a tenor de la cual no se considera fraudulento que un emisor de valores haga optimistas afirmaciones sobre el futuro (forward-looking statements) aunque luego no se cumplan, siempre que las acompañe de advertencias precisas de tal riesgo.
La eficacia exculpatoria de las advertencias ha suscitado, sin embargo, controversia. Así, Jeffrey Rachlinski, experto en psicología jurídica (behavioral law), señala el peligro de que, acaecido el siniestro, un “sesgo retrospectivo a la inversa” (reverse hindsight) nos lleve a exagerar la notoriedad efectiva de la advertencia, que bien pudo pasar desapercibida si era poco visible o era una gota en medio de un océano de afirmaciones optimistas.
Además, según los jueces americanos la doctrina no protege a quien alerta de riesgos que ya se han materializado o son inminentes: “La doctrina no protege a quien advierte a su compañero de excursión que camine despacio porque podría haber una zanja más adelante, cuando ya sabe, casi con plena certeza, que se encuentran a unos pasos del cañón del Colorado”.
Tras la admisión de la querella por la Audiencia, el procedimiento penal será largo y tortuoso. Estará jalonado por interesantes debates doctrinales, y mantendrá en vilo a los accionistas perjudicados; pero, cualquiera que sea su desenlace final, constituirá un largo calvario para los imputados, que habrán caído en una inesperada y profunda sima judicial.

A los delincuentes de Rotterdam los exhiben en grandes pantallas luminosas

Arcadi Espada.



Me escribe Eugenia Codina a propósito de mi post sobre las «webs de delación», para decirlo con la alegre escritura de las muchachas socialdemócratas. Dice Eugenia:
«Tu comentario sobre la publicación en la web de las fotos de los violentos que busca la policía coincide con una polémica similar en la ciudad de Rotterdam. Estoy de acuerdo con tu razonamiento de que las leyes del mundo virtual son las mismas que las del mundo real. El ejemplo está aquí, en Rotterdam, donde la policía ha acabado poniendo grandes carteles luminosos en el centro de la ciudad con fotos de delincuentes buscados. Las fotos están en las calles del centro, donde hay más tiendas, que es el lugar donde ocurren los atracos y robos. Las fotos exhibidas provienen de las cámaras de seguridad de forma que no hay margen de error: las fotos son de cuando les pillaron in fraganti.
No todo el mundo está de acuerdo con esta drástica medida. Hay voces de protesta por la interferencia en la privacidad de los delincuentes. A pesar de esto, la policía y el alcalde de la ciudad han escogido el camino pragmático: "Pues si quieren privacidad que no roben!"
Ay, esta Holanda, cómo ha cambiado.»
Y esas cuatro fotos de la calle Binnenweg, en el centro de Rotterdam, tomadas el 28 de abril.













En la pantalla pone «Rijnmond Gezocht» que se refiere a la región donde se encuentra Rotterdam, llamada Rijnmond y la palabra Gezocht que significa literalmente «buscado», como en los carteles del antiguo Oeste.
También se lee: «¿Reconoce usted a este atracador? Apunte el número V y llame a la policía: 090 8844.»

El «número V» se refiere a que las fotos de los diez delincuentes están numeradas V-1, V-2, V-3, etc. V viene de la palabra veilig veiligheid que en holandés quiere decir «seguridad».

Anonymous y Subvencionados. Arcadi Espada

El periódico dedica un comentario editorial a los terroristas de Anonymous, que ayer revelaron datos personales de algunos escoltas (siguiendo la estela brillantemente trazada por Wikileaks, aquella cosa que iba a cambiar para siempre el periodismo) y bloquearon también diversas páginas gubernamentales de Méjico, dando a entender de qué lado están allí. Sorprendentemente el editorial centra su foco en el ridículo de la Policía cuando hace poco anunció la desarticulación de la banda. A ésta sólo le dedica adjetivos suaves y contraproducentes: fantasmal, peligrosa y eficaz. Y la llama organización, como a la de los consumidores. En cualquier caso el periódico se instala en el ambiente. Ayer en San Sebastián un grupo perfectamente identificado, liderado por un parásito bisnes, presumió en vivo y en directo de las debilidades de la Ley Sinde, durante un acto de un festival de cine que la ministra Sinde subvenciona con generosidad. En España violar la ley está permitido y premiado. A condición de que la violencia se exhiba y se presente como un experimento aleccionador.



Expulsan a Rumanía de Kyoto. Antón Uriarte


Hace unos meses el ministro rumano de medio ambiente anunciaba feliz que su país iba a vender cuotas de CO2 sobrantes por valor de 1.500 millones de euros. Rumanía estaba ya en conversaciones con dos compañías japonesas para venderles parte de los 300 millones de cuotas de emisión que el comité dirigente de Kyoto les había otorgado (cada cuota vale por 1 tonelada de emisión de CO2).

Pero ayer los inspectores de la ONU, que dicen vigilar ese comercio, decidieron expulsar a los rumanos del Protocolo por trampas en los datos que han suministrado sobre sus emisiones de CO2 durante el 2010.

Así que Rumanía queda por ahora fuera de un mercado que se basa todo él en una vergonzosa trampa, en un equívoco tratado internacional aplaudido por los imbéciles y favorecido por los poderosos.