Mostrando entradas con la etiqueta Bolsa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bolsa. Mostrar todas las entradas

Faldas Cortas y Operaciones Cortas: el error de la muestra pequeña

por Xavier Sala i Martín.


Faldas Cortas y Operaciones Cortas: el error de la muestra pequeña
Uno de los errores más comunes en econometría es la confusión entre “correlación” y “causalidad”: que dos fenómenos ocurran a la vez no quiere decir que uno sea el causante del otro.
Un ejemplo conocido es que, en Estados Unidos, la bolsa ha ido tradicionalmente bien durante las épocas en la que las mujeres llevaban faldas cortas (ah! los felices años 20) y ha bajado en épocas en que las llevaban largas (la gran depresión de los años 30). Una lectura primitiva de esta correlación podría llevar a algún analista que pretenda ganar dinero en la bolsa a pedir la prohibición de las faldas largas: “si la bolsa va bien cuando son cortas y no cuando son largas, si prohibimos las largas, la bolsa irá bien”, pensarían. 

Eso sería un error fruto de la confusión entre “correlación” y “causalidad”: el hecho de que la bolsa y el largo de las faldas estén correlacionados no quiere decir necesariamente que el largo de faldas “cause” las subidas en la bolsa. Y por lo tanto, no quiere decir que prohibiendo el diseño de faldas largas uno va a conseguir que la bolsa deje de bajar.
En general, puede haber cuatro factores que expliquen la correlación: (1) que las faldas cortas causen subidas de la bolsa, (2) que las subidas de bolsa causen el diseño de faldas cortas, (3) que haya un factor externo que cause a la vez, las subidas de la bolsa y las faldas cortas y (4) que la correlación sea una casualidad.
Para ver cual de las cuatro posibilidades es real, lo primero que tenemos que hacer es mirar la “teoría”: ¿existen explicaciones RAZONABLES que puedan llevar a pensar que el largo de faldas cause la bolsa y no al revés? Uno puede pensar que cuando los diseñadores diseñan falda corta, a los hombres les entra una especie de alegría que (como la mayoría de “traders” son hombres) se traduce en compras en bolsa y subidas de cotizaciones. Es verdad. Si eso fuera cierto habría razones para pensar que son las faldas cortas las que causan las subidas de bolsa. Pero también podría ser que las subidas de la bolsa generen una euforia que lleva a los diseñadores de faldas a hacerlas más cortas. En este caso, la correlación vendría explicada por la causalidad inversa.
La segunda cosa que podemos hacer para averiguar qué causa qué es ampliar la base de datos: a menudo, cuando tenemos pocas observaciones, se tienen a observar correlaciones que desaparecen cuando se analizan muestras de miles o millones de datos. En la historia de la bolsa americana ha habido siete u ocho cambios de tendencias en la moda. Si de verdad las faldas cortas causan subidas de bolsa, deberíamos observar que la bolsa sube en todos los países y en todos los momentos que hay faldas cortas. ¿Existen episodios en otros países o momentos de la historia en los que se ha diseñado faldas cortas y las bolsas no han subido? La realidad es que no. Que la correlación entre el largo de faldas y la bolsa es fruto de la casualidad (no la causalidad) fruto de una muestra muy pequeña de datos.
Todo esto viene a cuento porqué últimamente se está discutiendo la relación entre la bolsa y no las faldas cortas sino las “operaciones cortas”. Faldas, operaciones. ¡Qué más da! Todo vale para aumentar la confusión estadística.
La idea es que algunos analistas dicen que desde que España ha prohibido las operaciones a corto, el IBEX35 ha subido un 20%. Es decir, parece existir una “correlación” entre la prohibición de cortos y la subida de la bolsa. Las operaciones se comportarían de manera contraria a las faldas: las faldas cortas causan subidas y las operaciones cortas bajadas de bolsa.
La pregunta es: ¿es esta correlación fruto de la causalidad o la casualidad? Veamos. Empecemos por la teoría económica. Hace unos días subí dos posts (aquí y aquí)  que explicaban que las operaciones a corto no tenían por qué causar los desplomes bursátiles que observábamos en España últimamente. Por lo tanto, la prohibición de esas operaciones a corto no tienen por qué haber causado las subidas. La teoría, pues, no acompaña a los que dicen que la subida de la bolsa ha sido causada por la prohibición.
¿Y los datos? ¿Qué dicen los datos? Pues la verdad es que los datos tampoco acompañan. La “muestra” utilizada para “demostrar” que la prohibición de las operaciones a corto han causado la subida de bolsa es solo de... ¡¡¡dos puntos!!! Día antes de prohibición, bolsa baja. Dos semanas después de prohibición, bolsa alta. Cualquier estudiante que hiciera una correlación de dos puntos sería debidamente suspendido. Y más si utilizara esa correlación como demostración de que su teoría es correcta!
Pero en este caso podemos ir un poco más allá para ver que lo que está pasando no es que la prohibición de cortos haya causado subidas en la bolsa ya que, además de la subida del IBEX35 en un 20% desde el 23 de Julio, también hemos observado una subida del 19 de la bolsa de Milán, una subida del 9% del DAX alemán o una subida del 5% del Dow Jones de New York. Todas esas subidas no pueden ser explicadas por la prohibición de cortos en España por lo que tiene que haber alguna otra explicación. Es más, otra cosa que hemos observado es que la prima de riesgo española ha bajado un 20% en el mismo periodo. Eso tampoco puede ser explicado por la prohibición de cortos.
Lo que ha pasado en España es que cada vez parece más claro que el Banco Central Europeo va a comprar deuda soberana Italiana y Española. De hecho, solo dos días después de la prohibición de cortos, el gobernador del BCE, Mario Draghi anunció que el BCE haría lo que fuese necesario para salvar el euro, incluido comprar deuda soberana. Eso se ha interpretado como un paso positivo necesario importante para salir de la crisis: si el BCE compra deuda soberana, la prima de riesgo Española e Italiana va a bajar, eso va a sacar a los respectivos gobiernos de los apuros fiscales que tienen y eso es un paso decisivo para salir de la crisis para esos dos países y, por ende, del resto de Europa y el mundo ya que no van a tener que rescatar. La anticipación de esa salida, no solo hace caer la prima de riesgo sino que hace subir las bolsas de Italia, España, Alemania y el resto de los países que se van a beneficiar del no colapso de la periferia de Europa.
Resumiendo, los analistas que piden la prohibición del diseño de faldas largas para hacer subir las bolsas cometen el mismo error que los que piden la prohibición de las “operaciones a corto”: confunden la correlación con la causalidad. Y es que ni las “faldas cortas” ni las “prohibiciones de cortos” causan las subidas de las cotizaciones de bolsa.

Ascenso y caída de las renovables

por Antón Uriarte.





Evolución de los índice NEX y NASDAQ desde Enero del 2003 hasta Julio del 2012, dando a los dos un valor inicial de 100.

Del 12 al 17 de Noviembre del 2007 se celebró en Valencia, impulsada por el presidente Francisco Camps, una gran cumbre climática que concluyó con la publicación del último informe  alarmista del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático).

Por las mismas fechas, y en paralelo a la agitación mediática y propagandística contra el CO2,  el índice NEX, que mide la marcha en la bolsa de Nueva York de las principales compañías de energías renovables del mundo, alcanzaba su máximo. Su valor cuadriplicaba el que tenía a principios del 2003.  La cuestión climática resultaba ser un negocio y los grandes medios de comunicación lo celebraban, echando leña al fuego del catastrofismo que alentaba el negocio.

A partir de entonces, el descrédito del IPCC, la falta de calentamiento global acelerado, la crisis financiera y la competencia china, torcieron la tendencia. El índice NEX se hundió y perdió la ventaja que había sacado a los otros índices (por ejemplo al NASDAQ, que mide la evolución de los valores tecnológicos). Difícilmente el quinto informe que saldrá en el 2014 tendrá suficiente gas para volver a hinchar el globo.


BNEF- Global trends in clean energy investment[PDF]
The WilderHill New Energy Global Innovation Index (NEX)
Fundación Ciudad de las Artes y las Ciencias : Revista


El 'dinero tonto' desvirtúa el valor de las acciones. Raquel Merino Jara


Leer artículo completo.


Extractos:

Es por ello que los traders constituyen la primera línea de contención para estabilizar los precios. Al no valorar el título en cuestión por lo que se revalorizará a meses o años vista, los rangos que manejan, con sus soportes y resistencias, son pequeños.

Bien es cierto que si se rompe un soporte o resistencia, tienden a fijar el siguiente rango con su respectivo techo y suelo. Pero se acaban retirando cuando los vaivenes empiezan a ser más fuertes. Dejan de controlar el mercado con sus rangos y es el mercado el que, alterado, engulle una y otra vez los cálculos que habían realizado. Los acontecimientos les superan sin saber muchas veces por qué y se salen. Y es que los traders saben bien poco de análisis fundamental o de entorno macroeconómico.

Se dice entonces que no hay negociabilidad alguna y que el mercado ha entrado en pánico –vendedor o comprador–. Repentinamente, la profundidad y negociabilidad que había en los mercados –propiciada sobre todo por estos operadores a corto plazo–, se esfuma. En el caso que nos ocupa, habrá mucho papel por vender y pocos compradores dispuestos a hacerse con él o viceversa. Esta primera línea de estabilización de precios se rompe.


Nos detenemos, pues, en los "cuidadores": estos suelen ser agentes con información insider de la empresa para la que trabajan estrechamente. Los cuidadores, a menudo vinculados con las llamadas manos fuertes, entran a comprar acciones una vez los traders desaparecen de escena y las acciones caen a precios interesantes. En el caso de los insiders el conocimiento interno de la empresa permite, si ha bajado mucho la acción, advertir que ésta puede estar realmente barata. Será el momento de entrar con fuerza merced al importante volumen de acciones que normalmente pueden adquirirse. Muchas veces, estos cuidadores son los mismos altos directivos de la empresa, quienes, sabiendo del potencial de la misma, adquieren importantes paquetes de acciones en momentos de tensión bajista.


Los inversores en valor son los que manejan un rango más amplio, especialmente, si nos atenemos al suelo de una acción. Son el "comprador de mayor rango", por así decirlo. Cuando ciertas empresas están muy machacadas, con alto potencial de revalorización, pero también en medio de gran incertidumbre, entran a comprar los inversores en valor. Si no lo hicieran, los precios quedarían aún más sumergidos. Por supuesto que en estos casos los cuidadores compran de nuevo (seguramente ya lo habían hecho antes, cuando empezó a penalizarse la empresa). Pero, decíamos, lo que cambia es el peso relativo de los actores en las operaciones. Ahora asoman más la cabeza los inversores en valor.


También nos encontramos con el "dinero tonto". Al repasar los actores que configuran los mercados financieros en ningún momento hemos mencionado al portero de nuestra vivienda, al lechero, a nuestro primo o al fondo de inversión agresivo recién creado por el banco de la esquina tras cinco años de bonanza en la bolsa. Sin ánimo de ofender, el dinero tonto emerge cuando ese tipo de "inversores" acaba manejando los precios del mercado. Esto se da especialmente en épocas de burbujas financieras. Ni cuidadores ni inversores en valor ni inversores institucionales experimentados ni traders. Todos los "estabilizadores" se quedan fuera cuando el dinero tonto campa por sus respetos. En esos momentos, todo el mundo tiene acciones salvo quien realmente sabe lo que es una acción.


El dinero tonto con apalancamiento siempre se lleva un severo castigo, pero con su estupidez pone en peligro la estabilidad económica y financiera. Lo mejor para que no se adueñe del mercado e impedir burbujas será no intoxicar con crédito fácil la economía, así como endurecer los requisitos de márgenes de garantía de colateral y capitalización.




Los políticos amenazan la liquidez del mercado. Raquel Merino Jara

Leer artículo completa.


Extractos:

Lo que dicen querer los legisladores, por tanto, son inversores, expulsando a los jugadores especuladores. En el punto de mira están, pues, los "jugadores" que arrastran los valores al fango por haberse puestos cortos en una acción, título de deuda pública, materia prima o similar. O aquéllos que, estando largos en esos mismos instrumentos financieros, compran pidiendo prestado un 95% de la inversión, con tan sólo un 5% de exposición propia, y se ven obligados a vender súbitamente si cambia de tendencia o a dar una mejor garantía al prestamista para ganar más tiempo y así evitar verse obligados a desprenderse de sus títulos.


Lo que realmente significa invertir a largo plazo es ser consciente de que el mercado a veces no paga lo que un negocio vale a largo plazo porque está dominado por la falta de liquidez, la incertidumbre, el pánico, la incredulidad, etc., y que, en tales casos, si se tiene una acción con revalorización latente importante, lo interesante es mantenerla.


Los traders, con su labor diaria, están "haciendo mercado". Son los market makers del sistema financiero. Básicamente, los traders manejan rangos en los que estiman que en un corto plazo se va a mover un activo. Sus beneficios se asientan en este presupuesto anterior. Si la cotización se mueve en el rango bajo (cerca del soporte), compran a la espera de que suba hacia la media (o más) y sueltan lastre. Procederán a la inversa si la acción se mueve por el nivel más alto: venderán, esperando que caiga, para volver a comprar cuando lo haya hecho.

La cuestión es la siguiente. No siempre hay tantos compradores como vendedores y a la inversa. En esos casos, el trader es quien actúa haciendo de contraparte. Por decirlo de otra manera, cuando se mueve la cotización en niveles bajos, en el acto de comprar no valora la acción per se, sino que estima que en ese momento hay pocos demandantes y él entra a sustituirlos comprando. Sabe que, en circunstancias estables, aparecerán con el tiempo esos compradores deseosos de sus títulos. Por eso, de alguna manera sustituye temporalmente a los compradores (o vendedores si nos moviéramos en el rango alto) hasta que asomen la cabeza.

La existencia de los traders, por tanto, contribuye a hacer los mercados muy continuos (mucha profundidad de mercado) y muy negociables. Si yo no soy un trader, quiero colocar mis acciones en el mercado (y no hay gran cambio de circunstancias), el volumen de acciones que saco a la venta no va a afectar apenas al precio gracias a que los traders que compran y venden continuamente dan profundidad al mercado. Es decir, tendré más posibilidades de encontrar comprador rápidamente y con deseos de hacerse con mi acción. Por el contrario, si no existieran los traders y quiero vender, sacrificaría más precio al no encontrar quien me compre o tardaría mucho más tiempo en colocarlas si no quiero que se vea afectado el precio de venta.