Gomorra. Roberto Saviano. 2006

Por Manuel Álvarez López. 




Una gran crónica de la Camorra napolitana, y sus conexiones con el crimen en el mundo. El relato está hecho desde dentro, el autor vivió esa realidad, además de con datos de prensa, juicios y arrepentidos. Echo en falta que no haya una base bibliográfica. De cualquier manera el libro es una joya, que muestra una realidad cruda y violenta, centrada en Nápoles y alrededores, pero que se extiende más allá. La lectura es ágil y hay multitud de personas e historias que se entremezclan. Lo incluyo entre mis libros favoritos.

Uno de los problemas de los estados en tema de seguridad es cuando se persiguen actos que no deberían ser considerados delitos, por ejemplo, la prostitución y las drogas, y eso hace que haya menos medios para perseguir otros acots que sí lo son, como la trata y explotación de personas y la violencia. Por ejemplo, en el libro (p. 63) se trata el tema de préstamos a comerciantes : "Los comerciantes que tienen que comprar sus artículos pueden pagarlos al contado, o con letras de cambio. Si pagan al contado, el precio es menor, entre la mitad y dos tercios del importe que pagarían con letras de cambio. en estas condiciones, al comerciante le interesa pagar al contado y también le interesa a la empresa vendedora. El efectivo lo ofrece el clan con un tipo de interés del 10 por ciento por término medio. De este modo, se crea automáticamente una relación mercantil de hecho entre el comerciante comprador, el vendedor y el financiador oculto, es decir, los clanes. Los beneficios de la actividad se reparten al 50 por ciento, pero puede suceder que el endeudamiento haga ingresar porcentajes cada vez mayores en las arcas del clan y que al final el comerciante se convierta en un simple testaferro que percibe un sueldo mensual". Entiendo que en este caso el único delito es que el dinero viene de una actividad ilícita y no del hecho de prestar un dinero a otras personas.

Siguiendo con el tema anterior, las drogas en sí mismas no son un problema, aunque sí lo son algunas de las consecuencias derivadas de su consumo, aun así éste debería ser libre y cada uno eligir qué meterse al cuerpo, por el contrario un delito es, por ejemplo, usar a personas como "cobayas, cobayas humanos, para experimentar cortes: comprobar si un corte es dañino, qué reacciones provoca, hasta dónde pueden estirar el polvo. cuando los 'cortadores' necesitan muchos cobayas, bajan los precios. De veinte euros la dosis, descienden hasta diez. Se corre la voz y los heroinómanos vienen hasta Las Marcas y Lucania por pocas dosis" (p. 83).

Hay gente que se relacionó tangencialmente con miembros de la camorra y sufrieron una muerte atroz, como Gelsomina verde. "Secuestrada, torturada, asesinada de un tiro en la nuca disparado tan de cerca que la bala había salido por la frente. Después la habían metido en un coche, su coche, y la habían quemado. Había salido con un chico Gennaro Notturo, que había optado por estar con los clanes y luego se había acercado a los Españoles" (p. 97). 

Uno de los problemas que hay en las zonas con mucha delincuencia es la falta de empleo, eso lleva a situaciones límite a muchas personas, que se agarran a lo que sea, incluso a la Camorra, porque "no trabajar durante años te transforma; ser tratado como una mierda por tus superiores, sin contrato, sin respeto, sin dinero, acaba contigo" (p. 100).

Lo anterior lleva a que "el mercado de la droga es fuente de sustento, un sustento mínimo que para la mayoría de la gente de Secondigliano no tiene ningún valor de enriquecimiento. Los empresarios de los clanes son los únicos que obtienen un beneficio exponencial. Todos los que trabajan en la venta, el almacenamiento, la ocultación y la vigilancia reciben solo un sueldo corriente a cambio de exponerse a arrestos, a meses y años de cárcel" (p. 108).

Hay una parte del libro donde el autor se equivoca radicalmente o yo no me he enterado de lo que quería explicar. El autor escribe: "La lógica del empresariado criminal, el pensamiento de los boss coincide con el neoliberalismo más radical. Las reglas dictadas, las reglas impuestas, son las de los negocios, el beneficio, la victoria sobre cualquier competidor. El resto igual a cero. El resto no existe. Estar en situación de decidir sobre la vida y la muerte de todos, de promocionar un producto, de monopolizar un segmento de mercado, de invertir en sectores de vanguardia es un poder que se paga con la cárcel o con la vida" (p. 128). No sé que es el neoliberalismo, pero entiendo que tiene mucho que ver con el liberalismo, y éste se basa en los principios de la propiedad privada, los contratos libres y la no violencia. Nada que ver con lo que se indica en el libro. Carlos Rodríguez Braun lo explica muy bien:
El liberalismo, por tanto, y al revés de lo que se piensa, no es una doctrina principalmente económica, sino moral y política. El mercado libre es solo una parte del liberalismo, que los liberales defendemos porque defendemos el derecho de propiedad y el derecho derivado de contratar con nuestra propiedad voluntariamente con la propiedad de nuestro prójimo. Es verdad que el socialismo de todos los partidos, en la medida en que limita, condiciona e infringe más o menos la propiedad, y limita, condiciona e infringe más o menos los contratos, es antiliberal, pero no lo es por razones económicas sino, otra vez, por razones morales y políticas.
Quizás el autor quiera referirse al mercantilismo, para explicarlo recurrimos a Manuel Ayau:
Por el contrario, el mercantilismo —como también el socialismo y el nacional socialismo (nazismo)— se basa en el dirigismo de la economía por parte del gobierno; es decir, por los burócratas y políticos. Ellos son encargados de legislar e instrumentar las políticas económicas, para encausar el diario quehacer de los habitantes hacia ciertas metas y no hacia las metas que cada persona escogería. Así proliferan reglamentos que criminalizan hasta faltas leves sin intención y surge el terrorismo fiscal.
El nivel de envenenamiento y de confusión metal de mucha gente se puede sintetizar "en una carta de un chaval encerrado en un correccional de menores" (p. 129): 
Todos los que conozco o han muerto o están en la cárcel. yo quiero ser un boss. Quiero tener supermercados, tiendas, fábricas, quiero tener mujeres. Quiero tres coches, quiero que cuando entro en una tienda se me respete, quiero tener almacenes en todo el mundo. y después quiero morir. Pero como muere un boss auténtico, uno que manda de verdad. Quiero que me maten".
Dentro de la barbarie también hay mucha gente que tiene un buen comportamiento, y lo pagan. Es el caso de Peppino Diana, cuyas acciones no dejaban lugar a la duda (p. 247):
El objetivo no era vencer a la Camorra. como él mismo recordaba, 'vencedores y vencidos van en el mismo barco'. El objetivo era, en cambio, comprender, transformar, testimoniar, denunciar, hacerle el electrocardiograma al corazón del poder económico como un modo de saber cómo alejar el miocardio de la hegemonía de los clanes.
Lo asesinaron.

Otro caso de una persona que tuvo un comportamiento noble, fue el de una profesora que declaró como testigo en un caso de asesinato. Pero eso la llevó al ostracismo social. Y es que "no es la confesión en sí lo que da miedo; no es el haber señalado a un killer lo que provoca escándalo. La lógica de la omertá no resulta banal. Lo que hace escandaloso el gesto de la joven maestra ha sido la decisión de considerar natural, instintivo y vital el hecho de poder declarar. Tener esa actitud vital es como creer realmente que la verdad puede existir, y esto, en una tierra en la que la verdad es aquello que te hace ganar y la mentira aquello que te hace perder, se convierte en una decisión inexplicable. Así sucede que las personas que te rodean se sienten en dificultades, se sienten descubiertas por la mirada de quien ha renunciado a las reglas de la propia vida, que ellos, en cambio, han aceptado del todo" (p. 301).

Es impresionante que el ser humano sea capaz de tantas cosas buenas, basta leer El optimista racional de Matt Ridley, y de las barbaridades que se explican en este libro.


Titulo: Gomorra.
Autores: Roberto Sabiano.

Traductor: Teresa Clavel y Francisco J. Ramos Mena.
Editorial: DeBOLS!LLO
Fecha: 2006 (2010).
Páginas: 325.

ISBN: 9788483468463.


Víctimas, 9 de diciembre: Vicente Rubio Ereño y Pablo Garraza García

Libertad Digital.


A las 12:30 horas del 9 de diciembre de 1978, la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en Santurce (Vizcaya) a VICENTE RUBIO EREÑO, militar retirado y exjefe de la Policía Municipal. La víctima se encontraba a esa hora tomando un aperitivo en la barra del Bar Zarza junto a un amigo, Juan Cruz González, obrero de 34 años y vecino de Ortuella. En ese momento, un terrorista, con la cara cubierta por una capucha, penetró en el establecimiento y empezó a disparar con una pistola prácticamente desde la puerta del local, hasta que llegó a la barra, que se encontraba al fondo del bar. Vicente Rubio resultó mortalmente herido mientras que su amigo sufrió sólo heridas leves, gracias a que al terrorista se le encasquilló la pistola.
Antes de que los propietarios del bar y de que las dos únicas personas que, junto a las víctimas, se encontraban en el local pudieran reaccionar, el pistolero de la banda salió del mismo, dándose a la fuga en un Renault 12 blanco aparcado cerca de la puerta, en el que le esperaba otro etarra al volante. El coche utilizado para cometer el atentado y huir del lugar de los hechos había sido sustraído por tres individuos armados en Bilbao momentos antes.
Cuando llegaron los primeros auxilios al Bar Zarza, Vicente Rubio Ereño había fallecido y Juan Cruz González fue trasladado al Hospital de Cruces en una ambulancia, donde se le apreció herida en el tórax.
El atentado se produjo tres días después de aprobarse la Constitución y era el quinto crimen consecutivo con las mismas características cometido por ETA en el mes de diciembre. En todos los casos, las víctimas fueron asesinadas mientras se encontraban tranquilamente tomando una consumición en un bar. Había ocurrido el 1 de diciembre en Oñate y el 5 de diciembre en San Sebastián.
Vicente Rubio era conocido por su ideología ultraderechista, que él mismo no tenía inconveniente en reconocer, y había sido amenazado de muerte por ETA por su supuesta participación en actos represivos protagonizados por Guerrilleros de Cristo Rey. Además, y según los rumores que circulaban por Santurce, uno de sus hijos, Juan de Dios Rubio, conocido como Chape, pertenecía también a los Guerrilleros. En julio de 1976 se habían producido graves incidentes en Santurce cuando, durante una manifestación pro-amnistía no autorizada, murió de un disparo Begoña Mentxaca, a la que todos llamaban Normi. En los incidentes, muy confusos, se vio a Juan de Dios Rubio con una pistola en la mano, aunque no se pudo probar fehacientemente que fuese el autor del disparo que acabó con la vida de Begoña. Las responsabilidades de aquellos actos no fueron nunca suficientemente aclaradas y Chape no llegó a ser procesado. Llamado a filas poco después de los sucesos, se domicilió fuera del País Vasco cuando terminó el servicio militar. Otros rumores, sin embargo, apuntaron directamente a Vicente Rubio como autor de esos disparos. La rumorología de la localidad vizcaína también apuntaba a que el Bar Zarza era conocido en Santurce por ser un lugar de reunión habitual de policías, guardias civiles y personas ideológicamente de derechas. En las paredes exteriores y en la puerta del local se podían leer pintadas como "Gora ETA militar" y "No entréis al Zarza, son chivatos", hechas semanas antes del atentado. Seis meses antes, el 16 de julio, Vicente había recibido una amenaza de bomba en su domicilio en Santurce, por lo que el edificio tuvo que ser desalojado, aunque posteriormente se demostró que fue una falsa alarma.
Vicente Rubio Ereño, de 60 años y natural de Baracaldo, estaba casado y tenía siete hijos, los dos mayores ya casados y el pequeño, de 7 años. Había sido suboficial del Ejército y formó parte de la División Azul. En 1969 pasó a ocupar la jefatura de la Policía Municipal de Santurce, cargo que ostentó hasta 1970. También fue miembro de la Guardia de Franco y estaba afiliado a Falange Española. Posteriormente se dedicó a otras actividades profesionales, pero cuando sufrió el atentado estaba ya jubilado. En enero de 2005, el Ayuntamiento de Baracaldo (Vizcaya) concedió a Vicente Rubio la Medalla de Oro de la Anteiglesia de Baracaldo, que fue entregada a una de sus hijas en un acto privado. De esta forma se subsanaba el error cometido con Rubio Ereño, que no fue incluido en la relación de víctimas relacionadas con la localidad a las que se les entregó esa misma medalla en diciembre de 2004.
A las diez de la noche del 9 de diciembre de 1983 el diario Egin recibió una llamada en nombre de la banda terrorista ETA en la que informaba que habían asesinado en Rentería (Guipúzcoa) al taxista retirado PABLO GARRAZA GARCÍA. Concretamente, el comunicante informaba que "habían ejecutado al famoso Chino de Rentería".
El cuerpo sin vida de la víctima –tumbado boca abajo y con un disparo detrás de la oreja izquierda con salida por la frente–, fue localizado por agentes de la Policía Municipal en torno a las 22:45 horas en un pequeño bosque junto a la carretera de Astigarraga, en las proximidades del cementerio nuevo de Rentería. Minutos antes de las doce de la noche el juez ordenó el levantamiento del cadáver.
En un comunicado enviado al día siguiente, la banda terrorista señalaba que Pablo fue secuestrado, interrogado y asesinado a continuación. En determinados ambientes se había relacionado a Pablo con asuntos de drogas, pero el asunto no fue esgrimido por la banda en el comunicado de reivindicación como justificación para el asesinato.
El mismo día que asesinaron a Pablo se produjeron otros dos atentados de la banda. El primero, en Pasajes de San Pedro, cuando a las ocho de la tarde fue tiroteado un teniente de Infantería cuando se disponía a ir al trabajo en su vehículo. El teniente se tiró al suelo y evitó que le alcanzaran los disparos. En el lugar de los hechos se recogieron seis casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum. El segundo se produjo poco después del asesinato de Pablo Garraza, cuando un convoy formado por tres vehículos de la Guardia Civil fue alcanzado por la explosión de un potente artefacto a la altura del kilómetro 27 de la autopista Bilbao-Behovia en el término municipal de Zarauz. El artefacto, formado por 20 kilos de explosivo y gruesos tornillos, fue activado a distancia al paso del convoy. Afortunadamente, no hubo heridos. El atentado sería reivindicado por ETA político-militar VIII Asamblea.
Pablo Garraza García, de 59 años de edad, era natural de Allo (Navarra). Estaba casado y su mujer,Casimira Domínguez, estaba enferma. Ejerció como taxista durante ocho años pero, tras un accidente, tuvo que dejarlo. El 10 de diciembre se celebró el funeral por Pablo Garraza en la Iglesia de San Marcos de Rentería. La iglesia estaba llena y asistieron el alcalde de la localidad, concejales del Partido Nacionalista Vasco y del PSE-PSOE. Ese mismo día, el Ayuntamiento de la localidad, sin la presencia de Herri Batasuna, condenó el asesinato de Garraza García. Pablo Garraza fue enterrado el 11 de diciembre en Allo, su localidad natal. Previamente se celebró un segundo funeral por su alma, tras el cual se formó la comitiva fúnebre hasta al cementerio, a la que se unió gran parte de los vecinos del pueblo, el alcalde y el presidente del Parlamento Foral. Al día siguiente, el Ayuntamiento de Allo condenó en una moción su asesinato.

Lecturas 09.12.2012

Por la libertad de Calixto, por Lilianne Ruíz.

Pido a mis lectores solidaridad para con Calixto y que me ofrezcan alguna idea pensada con objetividad y ateniéndose a las actuales circunstancias, para conseguir sacarlo de la cárcel adonde ha sido arrojado de la manera más arbitraria y tramposa, como pretendían hacerlo con Rodiles, como lo han hecho con tantas personas antes.

Starving for Historical Accuracy, by Don Boudreaux.

After defeating James II in 1690, victorious protestants subjected Catholics – Ireland’s majority population – to cruel restrictions on land ownership and leasing. These policies led most of Ireland’s people to farm plots that were inefficiently small and on which the Irish had no incentives to make long-term improvements. As a result, agricultural productivity in Ireland stagnated, and the high-yield, highly nutritious, labor-intensive potato became the dominant crop. In combination with other discriminatory measures that obstructed Catholics from participating in modern commerce – measures that kept far too large a portion of Ireland’s population practicing subsistence agriculture well into the 19th century – this over-dependence on the potato spelled doom when in 1845 that crop became infected with the fungus Phytophthora infestans.

Shale gas could cut energy bills, by Matt Ridley.

Cheap energy is the surest way to encourage economic growth. It was cheap coal that fuelled the Industrial Revolution, enabling British workers with steam-driven machinery to be far more productive than their competitors in Asia and Europe in the 19th century. The discovery, 12 years ago, of how to use pressurised water (with less than 1 per cent kitchen-sink chemicals added), instead of exotic guar gel made from Indian beans, to crack shale and release gas has now unleashed an energy revolution almost as far-reaching as the harnessing of Newcastle's coal.

Cartoon lessons, by Don boudreaux.

The very same process is true of factories and machines and workers. It might be that the entrepreneur with the best idea for how to use a particular factory and its machines and workers to produce maximum value is an American. But fewer than 5 percent of the world's people live in America. So it is inevitable that the best and most creative ideas for how to use particular assets that are located in America will often be possessed by non-Americans.

Guinea: Step Up Efforts to Ensure Justice for Stadium Massacre, by Human Rights Watch.

The 58-page report, “Waiting for Justice: Accountability before Guinea’s Courts for the September 28, 2009 Stadium Massacre, Rapes, and Other Abuses,” analyzes Guinea’s efforts to hold those responsible for the crimes to account. On that day, several hundred members of Guinea’s security forces burst into a stadium in Guinea’s capital, Conakry, and opened fire on tens of thousands of opposition supporters peacefully gathered there. By late afternoon, at least 150 Guineans lay dead or dying, and dozens of women had suffered brutal sexual violence, including individual and gang rape. More than three years later, those implicated have yet to be held accountable.

Número Especial I, revista Desperta Ferro: La guerra de los Treinta años


Otro gran número de la revista de historia militar y política Desperta Ferro. Esta vez el número se centra en la edad moderna. De hecho la revista va a tener dos líneas, una la original, centrándose en las épocas antigua y medieval, y otra de la época moderna.

El número es muy interesante en su totalidad, pero destaco el artículo "Vivir y morir en el mar", por Magadalena de Pazzis Pi Corrales, del que transcribo estos dos párrafos sobre "La vida a bordo" (p.44):
"La falta de higiene no contribuía a 'animar' a embarcar, ya que el hedor que llegaban a desprender los fletados durante semanas y meses, lavados en el mejor de los casos con agua putrefacta, resultaba insoportable; además, viajaban a bordo todo tipo de 'inquilinos'; pulgas, piojos, chinches, cucarachas, ratas y otros roedores que deambulaban por doquier en las embarcaciones; a lo que se unía la particular circunstancia de los galeotes, hacinados y encadenados a su banco, siempre preparados para la eventualidad de la boga cuando las circunstancias lo requieran. 
Si nos detenemos a valorar las raciones de los embarcados, es obvio que no suponía el atractivo para la vida a bordo, pero era mucho en comparación con su vida de miseria y malnutrición. La falta de alimentos frescos se suplía con el elevado consumo de pan y vizcocho, hecho con harina de trigo más o menos entera al que se añadía levadura antes de inflarlo para introducirlo en el horno, asado después de nuevo a temperatura moderada para que se secase y durara más que el pan corriente. Junto a estos ingredientes  el vino, el agua y la cerveza -especia de fango verdoso porque decía que 'se mareaba' en el mar-, y el resto de lo que componían la dieta a bordo, como arroz, habas, garbanzos, tocino, pescado, queso y otras legumbres. Los forzados recibían una ración menor que los buenos boyas, aunque en la cena ingerían la 'mazamorra', una especie de sopa preparada con el vizcocho más estropeado y de menor contribución calórica, si cabe. Con todo, fue relativamente razonable el buen valor nutricional y el aporte vitamínico y de proteínas, aunque fue real igualmente la deficiencia de sales minerales por el desgaste elevado que se producía cuando entraban en combate".
También dejo un audio sobre el mismo tema: La Guerra de los Treinta Años en La Mecánica del Caracol.

Y aquí el resumen del número:


  • • Los orígenes de la guerra, por Alfredo Alvar (CSIC) El inicio de la Guerra de los Treinta Años en 1618 cogió a la Monarquía de España en mala situación política. Pero ni por sorpresa, ni con los brazos caídos. Aquella España era mucha España, aunque tuviera sus fisuras, como siempre han tenido todos los sistemas políticos, que parece que la Historia de España es un permanente devenir de incansables y recurrentes crisis y más crisis, que no paran de azotarla. Si hay tantas crisis, ¿cuándo se está en la cresta de la ola?, ¿nunca?; ¿se puede organizar un imperio planetario por gentes en permanente crisis? Imposible creerlo.





  • • La revolución militar, por Eduardo de Mesa (Universidad de Dublín) Los ejércitos de la casa de Austria durante el siglo XVII, a pesar del mito de la decadencia que aún hoy tiene adeptos, fueron una de las maquinas militares más importantes, eficaces y decisivas del Mundo Moderno. Su evolución desde el siglo XVI permitió que la Monarquía Hispánica lograse defender sus intereses por todo el globo en uno de los momentos más críticos de la historia de España.




  • • La batalla de Nördlingen, por Enrique Martínez Ruíz (UCM) Tras firmar con Richelieu el tratado de Bärwald, por el que recibe una fuerte ayuda económica y se compromete a respetar el catolicismo donde estuviera establecido en el Sacro Romano Imperio Germánico y a los aliados alemanes de Francia, Gustavo Adolfo de Suecia se decide en 1630 a intervenir más directamente en la guerra alemana, iniciando la fase que hoy conocemos como periodo sueco de la Guerra de los Treinta Años.




  • • Identidad nacional y religión en España durante la Guerra de los Treinta Años, por Mateo Ballester Rodríguez (UCM) La Guerra de los Treinta Años tuvo un poderoso efecto dinamizador en el desarrollo de algunas identidades nacionales en el continente europeo. Éste fue el caso de la identidad nacional española, que se convierte en la época en fundamento central de la lealtad política e instrumento de movilización militar, en convivencia con los sentimientos de lealtad a la figura del rey y a la ortodoxia católica.




  • • 1640: la guerra dels segadors, por Maria Ángeles Pérez Samper (UB La Guerra dels Segadors fue una guerra dentro de otra guerra, una guerra entre Cataluña y la Monarquía Española, dentro de la gran guerra europea de los Treinta Años y, más concretamente, dentro de su etapa culminante, la guerra por la hegemonía entre España y Francia. Las causas y consecuencias, las vicisitudes de una y otra interfirieron decisivamente en ambas.




  • •La gran estrategia de los Habsburgo, por Friedrich Edelmayer (Universidad de Viena) Durante la primera mitad del siglo XVII la imagen de Europa cambiaba de una forma radical. Mientras que al inicio del siglo la Monarquía Hispánica bajo los Austrias (Habsburgo) de Madrid era la potencia hegemónica en Europa, España perdió esta posición desde mediados del siglo en favor de otras monarquías poderosas. Suecia y la monarquía de los Austrias de Viena se habían convertido en potencias regionales, lo que dio paso a un nuevo sistema político bastante complicado que ha venido a llamarse “equilibrio de las fuerzas”, aunque no bajo el liderazgo de la Monarquía Católica sino bajo el de Francia.




  • •Wallenstein, por Friedrich Edelmayer (Universidad de Viena) Para muchos, Wallenstein sigue siendo uno de los generales más destacados y exitosos de la Edad Moderna, defensor de la fe católica contra los protestantes y, finalmente, victima inocente de la cruel política del emperador Fernando II, que ordenó su asesinato. Una vida tan brillante y tan misteriosa ha producido y sigue produciendo muchas narraciones fabulosas que están fuera de lo que se puede confirmar si ojeamos los documentos históricos.




  • •Vivir y morir en el mar, por Magadalena de Pazzis Pi Corrales (UCM) A lo largo de los siglos modernos la Monarquía Hispánica, como potencia hegemónica, tuvo que hacer un extraordinario esfuerzo para proteger y mantener sus posesiones y no siempre con los resultados deseados. El carácter esencialmente marítimo de los territorios que la integraban y la necesidad de dominar el mar para sostenerlos forzó a sus gobernantes a una política de guerra naval ofensiva y defensiva, adecuada a las variadas circunstancias que se fueron presentando en la relación de amistad o enfrentamiento con el resto de las potencias europeas.


  • •Reconstruyendo la Guerra de los Treinta Años, por Philippe Chabrand Hacer reconstrucción histórica no es fácil: se debe escoger bien la época que queremos reconstruir, definir el tipo de personaje, su atavío, su equipo y su armamento, si es que el personaje es militar. Por lo que mi respecta, yo reconstruyo la época medieval y, especialmente, el siglo XVI, desde hace 17 años y, a buen seguro, sigo aprendiendo y experimento cada día, porque la reconstrucción es ciertamente una búsqueda continua.

  • Víctimas, 8 de diciembre: Francisco Javier Collado Azurmendi, Ramón Díaz García, Juan José Escudero Ruiz, Juan Gómez Salar, Eduardo Hidalgo Carzo, Miguel Marcos Martínez y Francisco Pérez Pérez

    Libertad Digital.


    A las dos menos cuarto de la tarde del 8 de diciembre de 1983 la banda terrorista ETA asesinaba en Cegama (Guipúzcoa) al empresario FRANCISCO JAVIER COLLADO AZURMENDI. Minutos antes, dos miembros de la banda entraron en el Bar Bastacho de la localidad guipuzcoana donde Francisco Javier jugaba una partida de billar con unos amigos, algo que hacía habitualmente. Tras comprobar que la víctima estaba dentro, salieron a la calle y esperaron a que terminara la partida. A las 13:45 horas Collado Azurmendi abandonó el bar y, nada más pisar la calle, los etarras abrieron fuego contra él a bocajarro y por la espalda.
    Francisco Javier Collado cayó de bruces a la acera con el cráneo destrozado por tres impactos de bala y con un cuarto impacto en el pecho. Una bala se incrustó en un marco de la puerta del bar y otra bala, rebotada, hirió en un tobillo a Juan Sarraoa Gallastegui, uno de los clientes del bar, que se encontraba muy concurrido a esa hora.
    Tras cometer el asesinato los terroristas huyeron en un Renault 5, robado a punta de pistola horas antes en el mismo pueblo de Cegama a su propietario, un joven de la localidad vecina de Idiazábal, que estaba acompañado de un amigo. Ambos fueron abandonados, sin maniatar, en un pinar situado a tres kilómetros del casco urbano, tras ser advertidos de que no dieran aviso a la Policía hasta pasadas las tres de la tarde. Según los dos jóvenes, los terroristas hablaban en castellano y las pocas palabras que intercambiaron en euskera las pronunciaron con un acento distinto al habla de la zona.
    La corporación del Ayuntamiento de Cegama, compuesta por ocho concejales del PNV y uno de una agrupación independiente, aprobó esa misma tarde en un pleno extraordinario, una moción de condena por el asesinato, e hizo un llamamiento enérgico a las organizaciones y grupos que practican la violencia para que desistiesen de su actitud. Los funerales por el alma de Francisco Javier se celebraron al día siguiente a las siete de la tarde con la asistencia de gran número de amigos y familiares. Al mismo asistió el alcalde de Cegama, Eduardo Tellería, y los concejales del Ayuntamiento. A continuación fue enterrado en el cementerio local.
    ETA reivindicó el atentado mediante llamada telefónica en la que acusaba a la víctima de introducir droga en Guipúzcoa y de ser informador de la Policía.
    Francisco Javier Collado Azurmendi, tenía 37 años y era natural de Cegama. Estaba casado conMaría del Carmen Artano Irastorza y el matrimonio tenía tres hijos de 12, 11 y 9 años. Una hermana de la víctima afirmó que no tenían conocimiento sobre si Francisco Javier había recibido amenazas, y vecinos de la localidad lo describieron como un hombre normal, aficionado a la caza y muy relacionado en el pueblo. Collado Azurmendi era un pequeño empresario que se dedicaba a la compra-venta de vehículos usados. Además, tenía gran afición a la caza y era un buen deportista. En su juventud había practicado el atletismo, en la especialidad de 1.500 metros lisos, como miembro de un club del barrio de San Bartolomé, y también había participado en varias ediciones del Cross Internacional de Lasarte.
    A las cinco menos cuarto de la tarde del día 8 de diciembre de 1990, seis agentes del Cuerpo Nacional de Policía fueron asesinados por miembros del grupo Barcelona de la banda terrorista ETA mediante la explosión de un coche-bomba en la confluencia de las calles Josep Aparici y Robot i Serra de Sabadell (Barcelona). Los agentes acudían a prestar servicio al estadio de fútbol de la Nova Creu Alta, donde a las 18:00 horas se iba a disputar el partido de segunda división entre el Club Deportivo Sabadell y el Málaga Club de Fútbol. El dispositivo policial lo formaban dos furgones sin blindaje que, minutos antes, habían salido de la comisaría. La onda expansiva provocada por el coche-bomba alcanzó de lleno al segundo furgón del convoy, provocando la muerte en el acto de seis policías nacionales: RAMÓN DÍAZ GARCÍA, natural de Cáceres; JUAN JOSÉ ESCUDERO RUIZ, conductor del furgón, natural de Granada; JUAN GÓMEZ SALAR, natural de Barcelona; EDUARDO HIDALGO CARZO, natural de Badajoz; MIGUEL MARCOS MARTÍNEZ, natural de Cáceres; y FRANCISCO PÉREZ PÉREZ, natural de León.
    Otros dos agentes que viajaban en el mismo furgón policial, Enrique Fernández González y Cruz Adeva Usera, resultaron heridos de gravedad. Ambos agentes fueron ingresados en el Hospital de la Santa Fe de Sabadell. El agente Adeva Usera sufrió amputaciones en las extremidades superiores. Además, nueve civiles que transitaban por la zona cuando se produjo la explosión resultaron heridos de diversa consideración. Al más grave de ellos, Manuel Rosillo González, se le incrustó metralla en el tórax y fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital de la Santa Fe con contusión pulmonar. En el mismo hospital fueron atendidos el resto de los heridos, casi todos ellos por rotura de los cristales de los edificios colindantes.
    Según el alcalde de Sabadell, Antoni Farrés (de Iniciativa per Catalunya), unos doscientos vecinos resultaron afectados de una forma u otra porque la explosión ocasionó cuantiosos estragos materiales en las viviendas y automóviles que se encontraban en las inmediaciones del coche-bomba. La metralla llegó despedida hasta cuatrocientos metros de distancia del lugar de la explosión. En el cruce donde se produjo el atentado había un colegio y varios comercios que se encontraban cerrados al ser día de fiesta. Esta circunstancia evitó, probablemente, que la explosión causase un número más elevado de víctimas mortales.
    Los vecinos que salieron a sus balcones y ventanas alarmados por el brutal estruendo de la explosión pudieron ver cómo ardía el furgón de la Policía, convertido en chatarra, junto al coche-bomba completamente destrozado. Entre los restos del furgón policial quedaron atrapados los cuerpos de cinco agentes. Dos de ellos no pudieron ser separados del amasijo de chatarra, de modo que los restos del vehículo tuvieron que ser retirados del lugar con los dos cadáveres en su interior. El sexto fallecido salió despedido del furgón y fue a estrellarse contra la verja de una escuela.
    Los terroristas habían estacionado el coche-bomba a las 14:30 horas, según el testimonio de dos vecinos, de tal manera que obstaculizaba el paso del vehículo policial, por lo que éste tuvo que aminorar la marcha para maniobrar, momento en que el artefacto hizo explosión.
    La Policía dispuso inmediatamente diversos controles en Sabadell y en las carreteras y autopistas catalanas, especialmente en los accesos a Barcelona. Hasta el lugar del atentado se desplazaron el alcalde de Sabadell, en primer lugar, y posteriormente el presidente de la Generalidad y el gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal.
    El encuentro de fútbol entre los equipos del Sabadell y el Málaga, al que se dirigían los agentes asesinados, comenzó con un minuto de silencio y el servicio de seguridad del partido tuvo que ser prestado por agentes de la Guardia Urbana de Sabadell.
    El atentado se produjo exactamente dos semanas después de otro de idénticas características, aunque sin víctimas mortales, contra el cuartel de la Guardia Civil de San Carlos de la Rápita, en Tarragona. Ambos fueron realizados después de que la Policía interviniera documentación a la dirigente etarra Carmen Guisasola en la que se revelaban los planes de la organización terrorista para boicotear los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.
    A esta circunstancia aludió el presidente del Gobierno, Felipe González, en unas declaraciones en las que también negaba que hubiese ninguna negociación en marcha tras el fracaso de las conversaciones de Argel de 1989, tal y como se había especulado insistentemente en medios políticos y mediáticos en las semanas previas al atentado. González manifestó que la política antiterrorista no iba a cambiar y añadió que los terroristas "se están engañando porque no habrá ninguna negociación política de ninguna manera, ya sea [por] el horizonte de los Juegos Olímpicos, el de la Expo o el del año 94". El asesinato de los seis policías nacionales era el primer atentado con víctimas mortales en Cataluña desde la masacre de Hipercor el 19 de junio de 1987.
    El funeral por el alma de los seis agentes fue celebrado el 9 de diciembre en la Iglesia de San Félix de Sabadell, al que asistieron más de tres mil personas. La mayoría tuvo que seguir el acto religioso desde la plaza del Ayuntamiento. Entre otras personalidades, estuvieron presentes el presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, y el ministro de Interior, José Luis Corcuera.
    El arzobispo de Barcelona, Ricard María Carles, que ofició la ceremonia, hizo referencia en su homilía a una de las secuelas que el terrorismo de ETA ha provocado durante sus más de cinco décadas de asesinatos, que es el de los centenares de huérfanos que el historial criminal de la banda ha dejado. Dirigiéndose a los asesinos dijo que quería hacerles una pregunta:
    ¿No dice nada a vuestros corazones el que ayer a esta hora trece niños tenían padre y esta mañana de domingo esos trece niños ya no tienen padre, y que, por mucho que se esfuercen con amor y sacrificios los que los quieren, la vida de estos niños ya no será nunca como lo ha sido hasta ahora?
    Durante el traslado de los féretros desde el Ayuntamiento a la iglesia, y al terminar el funeral, se vivieron momentos de mucha tensión y de manifiesta hostilidad hacia los políticos asistentes. Entre aplausos al paso de los ataúdes, se oyeron gritos contra ETA, pidiendo la pena de muerte para los terroristas y "menos negociación", y contra los políticos. José Luis Corcuera fue abucheado con gritos de "fuera, fuera".
    El 11 de diciembre a las 12 de la mañana, y siguiendo la convocatoria del Ayuntamiento de Sabadell, la ciudad quedó paralizada durante cinco minutos, incluido el tráfico rodado que también se detuvo, mientras los campanarios de todas las iglesias tocaban a difuntos.
    El asesinato de los seis policías fue cometido, según la investigación policial y judicial, por dos de los participantes en la masacre contra la casa cuartel de Vic que fallecerían al día siguiente del brutal atentado en un enfrentamiento con la Guardia Civil en la localidad de Llissá de Munt (Barcelona). Se trata de Juan Carlos Monteagudo Povo (jefe del grupo Barcelona de ETA y exdirigente de Terra Lliure) y Juan Félix Erezuma Uriarte, que se resistieron a ser detenidos haciendo uso de sus armas de fuego.
    Ramón Díaz García, de 42 años, era natural de Casillas de Coria (Cáceres) y llevaba destinado en Sabadell catorce años. Estaba casado y tenía cuatro hijos. A Ramón no le tocaba trabajar ese día, pero le hizo el favor a un compañero que se encontraba enfermo. Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de la Salud de Sabadell.

    Juan José Escudero Ruiz, de 52 años, estaba casado y tenía cuatro hijos. Natural de Gor (Granada), llevaba veintidós años de servicio en Sabadell. Pertenecía al Parque Móvil de Barcelona, y era el conductor del furgón policial. Estuvo a punto de dejar la Policía Nacional poco antes de ser asesinado, pero algunas circunstancias familiares "le hicieron solicitar una nueva prórroga" (Ideal, 09/12/1990). Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de la Románica, en Barberá del Vallés (Barcelona). El 11 de diciembre de 2008 el Ayuntamiento de su localidad natal puso el nombre del agente asesinado a una de las calles principales del pueblo. El alcalde de Gor, el popular Francisco Porcel, señaló que, a pesar de que no vivía habitualmente en el municipio granadino, Juan José Escudero lo visitaba todos los veranos en compañía de su familia.
    Juan Gómez Salar, de 36 años, era natural de Barcelona. Estaba casado y teníaun hijo. Residía con su familia en Barberá del Vallés y sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de Cerdanyola. Llevaba cinco años destinado en la comisaría de Sabadell.


    Eduardo Hidalgo Carzo, de 43 años, era natural de Badajoz y llevaba doce años de servicio en Sabadell. Estaba casado y tenía dos hijos. Fue enterrado en el cementerio de la Salud de Sabadell.


    Miguel Marcos Martínez, de 53 años, estaba casado con Isabel Martín y teníados hijos de 14 y 9 años, Antonio y Gustavo. Era natural de Cilleros (Cáceres), donde fue enterrado, y llevaba destinado en Sabadell siete años. A su entierro en su localidad natal dos días después asistieron más de dos mil vecinos, además de autoridades políticas, policiales y militares. En abril de 2007, organizado por la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT) y el Ayuntamiento de Cilleros, se celebró un homenaje en memoria de Miguel Marcos, con la asistencia de la viuda y los dos hijos del agente asesinado. Se descubrió una placa en la calle que lleva su nombre y se hizo una ofrenda floral en el cementerio local donde reposan los restos mortales de la víctima.
    Francisco Pérez Pérez, de 29 años, era natural de Torre del Bierzo (León) y llevaba tres años de servicio en Sabadell. Se había casado tres meses antes de ser asesinado. Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de la Salud de Sabadell.


    El 8 de diciembre de 2005, quince años después del brutal atentado que conmocionó a la ciudad de Sabadell, se descubrió una placa en recuerdo de los policías asesinados en el parque de Catalunya de la localidad, cerca de la plaza donde se ubica el monolito que rinde homenaje a otra víctima del terrorismo de ETA, Ernest Lluch. El acto fue organizado por la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT). El vicepresidente de la misma, Roberto Manrique, lamentó que se hubiese tenido que esperar tanto tiempo para rendir homenaje a los seis policías asesinados.