Qué trucos usan los republicanos para hacer que vote menos gente por Jordi Pérez Colomé


En Estados Unidos para votar hay que registrarse. No es nada extraordinario. El proceso se parece al de empadronarse en España: hay que demostrar que uno vive donde dice. En el estado de Nueva York, por ejemplo, debe rellenarse un formulario como este y se puede hacer por internet. Está en español y otras lenguas.

Aunque varía según el estado, debe hacerse cerca de un mes antes de la elección para que sirva para esos comicios. En Estados Unidos la gente se muda a menudo, así que hay que acordarse. Recordarlo se considera una tarea cívica. Google ofrecía este consejo a quien abría su página desde Pensilvania el 25 de septiembre (también en otros estados):


Una vez registrado, el día del voto en muchos estados no hace falta nada más. He preguntado a un amigo de Minnesota qué lleva encima al votar: “Nada. Llego allí, les doy mi nombre, me tachan de la lista y me dan la papeleta [en Estados Unidos hay que marcar las preferencias en un papel]“. No debe demostrar quién es.


España y Cataluña por Arcadi Espada

El Mundo.


En un artículo lleno de buenas intenciones y dedicado a sus amigos independentistas, el periodista Xavier Vidal-Folch escribía ayer en El País: «Cataluña es imaginable como entidad diferenciada. Pero España sin Cataluña no es pensable.» Vaya. Lo extraordinario de este debate sobre la independencia es que acabaremos descubriendo el Mediterráneo en tiempos de Jaime I. Naturalmente. Tampoco es pensable España sin Castilla, Aragón o Andalucía. Cualquiera de esas comunidades, que también son perfectamente imaginables como entidades diferenciadas, serían la analogía pertinente del articulista. Por el contrario España, como cualquier otro Estado, es un concepto basado en la unidad de diversos. Más o menos, pero diversos. Como subrayaba hace unos días el caballero Secondat en el periódico, la falacia de hablar de Cataluña y España como sí fueran dos entidades diferenciadas tiene muchas consecuencias; y una de ellas es este tipo de razonamientos no ya políticamente parciales, sino absolutamente ilógicos. España no es pensable sin la unión. Exactamente del mismo modo que el nacionalismo no es pensable sin la separación. Al nivel que sea, pero siempre separación. Todo estaba mucho más claro cuando no existían independentistas, sino separatistas, («pues sí, somos separatistas» reconocía Cambó), una expresión que ellos dejaron de usar para nombrarse, por ser una expresión dolorosa y antiestratégica. No hay pleito entre Cataluña y España (por ilógico) sino entre españoles que quieren seguir siéndolo y otros que quieran dejar de serlo. Comprendo que a los nacionalistas esta evidencia les moleste; pero también confío en que sus pasiones no sean incompatibles con la lógica: para dejar de ser español antes hay que serlo. Dejar de ser español no es imposible. A diferencia de ser catalán: como ya escribí hace muchos años a qué ventanilla imposible se dirige uno para la extenuante empresa de dejar de ser catalán. Yo comprendo muy bien que uno quiera dejar de ser español. Hay otras cosas mejores en este mundo. Pero lo que comprendo menos es que en vez de irse uno a uno con lo puesto, que es lo que hace un caballero, incluso español, estos españoles malgré quieran irse con la casa a cuestas y arrastrándonos.
Por lo demás, el trágico destino de los nacionalistas es que para separarse de España Cataluña tendría también que separarse de sí misma.

¿Qué aportó el Antiguo Egipto a la ingeniería? por Víctor Yepes Piqueras

Blog.



Pirámide de Kefrén y la Gran Esfinge de Guiza.
Es difícil calcular el número de artículos, posts, comentarios o reportajes sobre las pirámides o sobre el Antiguo Egipto. Algunos muy serios, otros rozando lo exotérico. Aquí, evidentemente, no podemos más que dar dos pinceladas sobre el tema. Sin embargo, tras otros posts que ya hemos hecho sobre la ingeniería de otros tiempos, es imposible saltarnos esta época tan determinante. Vamos, pues, a ello.
Alguna de las obras más espectaculares de todos los tiempos fueron realizadas por los egipcios, como el muro de la ciudad de Menfis. Se localizaba la ciudad a unos 19 Km al norte de El Cairo actual. Allí además se hizo necesaria la construcción de diques y canales, además de complejos sistemas de irrigación, lo que dio origen a la agrimensura y la matemática correspondiente. En el caso de tener que elevar el agua para el regadío, se utilizaba un aparato denominado cigüeñal “shaduf“. El dispositivo consiste en una cubeta unida mediante una cuerda al extremo largo de un palo apoyado, con un contrapeso en su extremo corto. Bastaba aplicar una fuerza de contrapeso para levantar la cubeta y balancear el palo sobre su fulcro. Sorprendentemente, estos aparatos aún siguen empleandose hoy día en Egipto.

Cigoñal egipcio pintado en la tumba de Ipuy. Deir el-Medina.
La pirámide de Keops fue la mayor de todas ellas. Su construcción se puede fijar entre 4235 y 2450 a.C. Tenía 230.4 m por lado en la base cuadrada y originalmente medía 146.3 m de altura. Contenía unos 2 300 000 bloques de piedra, de cerca de 1.1 toneladas de peso medio. Sorprende la proeza alcanzada si pensamos en los limitados conocimientos en geometría y la falta de instrumentos de la época. La exactitud con que se orientó la base con respecto a la alineación norte sur, este oeste fue de aproximadamente 6 minutos de arco como error máximo, en tanto que la base no llegaba a ser un cuadrado perfecto por sólo 17.78 cm. Se trata de un monumento a las capacidades de los hombres que ha resistido el paso de 6000 años. El probable método de construcción de las pirámides se basaba en la construcción de rampas provisionales por las que se arrastraban las piedras sobre rodillos de madera, aunque incluso hoy en día resulta asombroso que se pudiera dar una productividad tan alta en los trabajos, capaz de levantar dichos monumentos en tiempos tan cortos de tiempo. Algunos bloques, de hasta 120 toneladas, se arrastraban por ciertos de hombres sobre rampas inclinadas construidas de ladrillo, cuya superficie de barro humedecían para hacerla más resbaladiza. Los equipos de arrastre utilizaban cuerdas tejidas con papiros retorcidos.

La Gran Pirámide de Guiza (fotografía: Alex lbh)
En estas fechas tan remotas, los antiguos ya conocían las ventajas de cimentar en roca o en terreno estable. Así, la gran Pirámide de Keops fue cimentada en una superficie rocosa nivelada. Parece ser que el primer camino que registra la historia es el que construyó este faraón, para transportar los materiales para la construcción de su pirámide. Las grandes losas empleadas en este camino indican que los egipcios eran ya conscientes de la necesidad de repartir las cargas sobre el terreno, con objeto de no superar su capacidad portante. Es interesante que la construcción de pirámides, que comenzó alrededor de 3000 a.C., duró solamente unos cien años. Sin embargo, estas grandes construcciones sólo fueron superadas por la Gran Muralla China, entre las obras de la antigüedad.
Los autores de las obras públicas más antiguas son anónimos. De hecho el primer ingeniero conocido por su nombre fue Imhotep, constructor de la pirámide de peldaños en Saqqara, Egipto, probablemente hacia el 2650 a.C. Este ingeniero alcanzó tanta reverencia por su sabiduría y habilidad, que fue elevado a la categoría de dios después de su muerte. A partir de este momento y mientras estuvo en vigor la antigua civilización egipcia, fue normal que quedara constancia de los nombres de los autores de sus principales monumentos, que ocupaban altísimos cargos en la corte real y estaban vinculados a la clase sacerdotal.
Los templos eran producto de sucesivas fases constructivas, remodelados periódicamente para crear conjuntos cada vez más grandiosos. En el templo de Amón en Karnak, Egipto (1530-323 a.C.), los edificios están dispuestos a lo largo de la ruta procesional que comunicaba el embarcadero del Nilo con el cercano templo de Luxor. El conjunto ocupa una superficie de 21.4 hectáreas y fue construido en un periodo de 1200 años. Para su construcción, el edificio se iba rellenando de tierra a medida que se construía, formando un plano sobre el que erigir los bloques y dinteles de piedra. Al finalizar se excavaba la tierra, haciendo surgir el volumen de su interior.

Avenida de esfinges en la entrada del templo de Luxor (fotografía: Jerzy Strzelecki)
Los sucesores de Imhotep -egipcios, persasgriegos y romanos- llevaron la ingeniería civil a notables alturas sobre la base de métodos empíricos ayudados por la aritmética, la geometría y algunos conocimientos incipientes de física. Sin embargo, es paradójico que la obra de los ingenieros, presente en toda la historia, no fue reconocida jamás como obra de ingeniería, sino, acaso, como obra de arquitectura.

Víctimas, 28 de septiembre: Victoriano Collado Arribas, Agustín David Pascual Jove y José Luis Veiga Pérez

Libertad Digital.


Pasadas las doce y media de la madrugada del 28 de septiembre de 1984, la banda terrorista ETA asesinaba a los guardias civiles VICTORIANO COLLADO ARRIBASAGUSTÍN DAVID PASCUAL JOVE y JOSÉ LUIS VEIGA PÉREZ, y hería a otros cinco, uno de ellos, Manuel Gallardo Jiménez, de gravedad, en un atentado con bomba-trampa en una zona situada entre las localidades alavesas de Elburgo y Alegría. La bomba, de gran potencia, estaba colocada entre la maleza en un talud lateral de la vía férrea.
La explosión se produjo una hora después de que una voz anónima advirtiera al cuartel de la Policía Municipal de Vitoria de la existencia de una bomba en la vía férrea, "cerca del cementerio" de la citada localidad, en una zona entre Elburgo y Alegría, que estallaría en un plazo de treinta minutos. La Policía Municipal avisó, a su vez, a la Guardia Civil, que desplazó al lugar un dispositivo con agentes de tres unidades: una brigada de desactivación de explosivos formada por dos agentes y un guardia conductor al mando del sargento primero José Luis Veiga Pérez, protegida por una patrulla de los GAR (Grupos Antiterroristas Rurales) y por otra unidad procedente del puesto de la Guardia Civil de Alegría.
La patrulla del GAR, que escoltaba y protegía al equipo de desactivación de explosivos, estaba integrada por el cabo primero Manuel Antonio López Cano y los guardias Manuel Gallardo Jiménez, José Pérez Vergara, Esteban Jesús Torres Rodríguez, Juan Antonio Pérez Pérez, Miguel Jorge Godoy, Antonio Ruiz Urbano, Juan Redondo Morales y José Antonio Marín Zafra. La patrulla rural del puesto de Alegría estaba compuesta por el sargento Gabriel Pedraza Pardal, el cabo Agustín Pascual Jove y los guardias Victoriano Collado Arribas, Juan Pérez Cervantes, Vicente Castro Cajete, Fernando Cristóbal Rodríguez, José Sánchez Jodar, Antonio Carlos Hernández López y Felisindo Álvarez Atanes. En total, veintiún guardias civiles participaron en el dispositivo.
Los asesinos de la banda habían colocado una bomba en las vías, como anunciaba la llamada anónima, que actuó como señuelo, al tiempo que habían escondido una segunda carga explosiva en una senda rodeada de matorrales y alejada de la bomba señuelo. Un tren de pasajeros estaba parado en la vía esperando a que los especialistas determinasen si la bomba era real o no. A las 0:30 horas, mientras avanzaban inspeccionando las vías hacia donde se suponía que estaba la bomba, uno de los agentes tropezó con un fino sedal oculto entre la maleza que, unido al detonante, activó la carga de la bomba-trampa colocada en el talud lateral, y que contenía unos 8 kilos de Goma 2. "Aunque ellos no solían trabajar cuando se iba la luz del sol, por seguridad, el hecho de que hubiera unas personas retenidas en el tren hizo que intentaran localizar y desactivar la bomba. Pero era una trampa", recuerda Charo Sierra, viuda del sargento Veiga Pérez, en una entrevista el 16/09/2009 en soitu.es.
La explosión fue muy violenta y alcanzó a ocho guardias civiles. De ellos, tres fallecieron casi en el acto: el cabo Agustín David Pascual Jove, el guardia segundo Victoriano Collado Arribas, y el sargento primero José Luis Veiga Pérez, que dirigía el grupo de miembros del Tedax. Otros cinco guardias ingresaron, a la una de la madrugada, en el Hospital de Santiago Apóstol de Vitoria. El más grave, Manuel Gallardo Jiménez, presentaba a su ingreso fractura craneoencefálica, politraumatismo, estallido del globo ocular izquierdo (perdió la visión en ese ojo), herida penetrante en tórax, fractura del codo izquierdo y traumatismo abdominal. También fueron ingresados, con pronóstico "menos grave", los guardias José Pérez Vergara, que presentaba múltiples lesiones y contusiones en cara, tórax y muslo derecho, y Manuel Antonio López Cano, con perforación de tímpano y herida en la rodilla derecha producida por la metralla. Fueron dados de alta a las pocas horas José Antonio Marín Zafra y Esteban Jesús Torres Rodríguez, que presentaban diversas contusiones.
Tras la evacuación de los heridos, el GAR acordonó la zona para continuar el reconocimiento de la misma a la luz del día. En ese segundo reconocimiento se localizó adosado a uno de los raíles de la vía férrea un artefacto simulado, envuelto en una bolsa de plástico similar a las de basura. Atacada a distancia por disparos de escopeta, se comprobó a continuación que en su interior sólo contenía piedras.
Este modus operandi de la banda terrorista fue utilizado años después, en enero de 2009, en un atentado similar contra la Ertzaintza en Hernani. En esta ocasión, los terroristas colocaron dos bombas-trampa destinadas a varios agentes que se habían desplazado hasta un repetidor, volado minutos antes, en un monte de Hernani. Pero los ertzainas rastrearon previamente la pista forestal donde los etarras habían colocado los sedales que habrían activado las bombas si hubiesen sido tocados. Ello impidió que se consumase el atentado.
Al día siguiente, 29 de septiembre, se celebraba el funeral por los tres guardias civiles en Vitoria en un ambiente de gran tensión, pero sin que llegasen a producirse incidentes de importancia. Asistieron al acto religioso varios miles de personas, entre ellas los ministros del Interior, José Barrionuevo, y de Defensa, Narcís Serra, así como el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea y el director general de la Guardia Civil, el general José Sáenz de Santamaría. Anteriormente visitaron la capilla ardiente, instalada en la sede del Gobierno civil. Allí se vivieron escenas muy emotivas. Ambos ministros fueron abrazando, uno a uno, a los familiares de las víctimas, que sollozaban en silencio. Una mujer, familia de una de las víctimas, dijo con voz firme dirigiéndose al ministro del Interior: "Barrionuevo, no les perdones". Cuatro o cinco personas de entre las presentes, repitieron: "no, no les perdones". Un momento después, la madre de uno de los guardias asesinados dijo: "Aquí todos somos personas, los guardias son personas como los demás".
Los tres féretros, a hombros de sus compañeros, fueron conducidos a continuación, en un recorrido de unos quinientos metros por varias calles del centro de la ciudad, hasta la Iglesia de San Miguel. Se tardó más de media hora en hacer el recorrido debido a la cantidad de gente que se agolpaba en las calles para rendir un homenaje a los tres guardias civiles asesinados. La comitiva, encabezada por una banda militar, que durante todo el trayecto fue interpretando la marcha fúnebre de Chopin, estaba también integrada por sendas compañías de la Guardia Civil y de los GAR. Los féretros fueron conducidos en medio de un silencio impresionante, sólo roto esporádicamente por los aplausos de las personas que se agolpaban en los bordes de la calzada. Finalizado el funeral, los ministros se colocaron a ambos lados de Garaikoetxea, que presidió el acto de despedida de los féretros. El ministro del Interior lanzó vivas a España, al pueblo vasco, a la Constitución, al Rey y a la Guardia Civil. Una persona, vestida de paisano, colocada inmediatamente detrás de varios mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, gritó con voz potente: "Señor ministro, ¿hasta cuándo vamos a soportar esto? Aquí hay democracia para todos menos para la Policía y la Guardia Civil". También se oyó algún grito aislado contra Garaikoetxea, al que llamaron "asesino".
El atentado terrorista fue reivindicado el día 1 de octubre, mediante llamada telefónica anónima, por la organización terrorista ETA militar. A día de hoy, los familiares de los tres guardias civiles siguen sin saber quiénes, dentro de la banda asesina, cometieron el atentado.
Victoriano Collado Arribas, guardia segundo de 21 años, era natural de Arroyomolinos de la Vera (Cáceres), donde fue enterrado tras un funeral al que asistieron unos cuatro mil vecinos. Su padre era también miembro de la Guardia Civil. Victoriano estaba soltero y había ingresado en el cuerpo con 19 años. Estaba trabajando temporalmente en el País Vasco, porque su destino cuando fue asesinado era Toledo.

Agustín David Pascual Jove, cabo de la Guardia Civil de 23 años, era natural de Madrid. Estaba casado y sin hijos. Igual que su compañero Victoriano Collado, había ingresado en la Guardia Civil con 19 años y su padre era teniente del Instituto Armado destinado en la Agrupación de Tráfico de Madrid. Agustín también estuvo destinado en el Servicio de Tráfico antes de ser trasladado al País Vasco. Los restos mortales del cabo Pascual Jove fueron enterrados en el madrileño cementerio de Carabanchel.
José Luis Veiga Pérez, sargento de la Guardia Civil de 40 años, era natural de la localidad vizcaína de Amorebieta aunque residía en La Coruña. Estaba casadocon Charo Sierra y era padre de dos hijos: José Luis, de 8 años, y David, de 4. El diario ABC publicó el 29 de septiembre la carta que José Luis Veiga había remitido a sus superiores dos años antes, en la que expresaba su deseo de continuar en el Servicio de Desactivación de Explosivos al que pertenecía desde 1980: "Deseo continuar en la especialidad, en primer lugar por una cuestión de amor propio profesional: quiero dominar mi trabajo, ya que las tareas que he emprendido me ha gustado culminarlas (...) Este deseo de continuar no significa que desprecie el riesgo, pero en mi modesta opinión considero que el riesgo de nuestra misión no es superior al de otros componentes del cuerpo". Efectivamente, el riesgo venía "determinado en función del lugar en el que se desarrolla nuestra misión. En el norte corremos mayor peligro". De hecho, ni el cabo Pascual Jove ni el guardia Collado Arribas, asesinados en el mismo atentado, pertenecían al Tedax, sino al puesto de la Guardia Civil de Alegría. José Luis Veiga Pérez, que además de guardia civil había estudiado Magisterio y estaba licenciado en Derecho, había ingresado en el Instituto Armado siguiendo los pasos de su padre y de tres hermanos. El día antes del atentado su hijo David cumplía 4 años, y José Luis había previsto ir a la celebración del mismo. La víspera llamó a su mujer para decirle que no podía ir, con el consiguiente disgusto de Charo. Era la primera vez que fallaba al cumpleaños del niño. Además, a José Luis no le tocaba ese año desplazarse desde La Coruña al País Vasco, pero un compañero de equipo acababa de casarse y ocupó su puesto para no hacerle una faena. El 27 llamó a su hijo para felicitarle y se despidió de su mujer con un "te quiero, hasta mañana". "Pero esa mañana no llegó nunca y nunca pude volver a hablar con él" (revista Fundación Víctimas del Terrorismo, nº 15, junio 2006). Tras la fiesta del cumpleaños de David, la casa quedó hecha un desastre, pero Charo estaba agotada y se quedó dormida. "A eso de las doce y media,justo a la hora que asesinaban a José Luis, me sobresalté y comencé a ponerme a limpiar y acabé sobre las tres. Nada más acostarme, llamaron a la puerta y me encontré a mi cuñado y a un compañero y dije: 'le han matado, ¿verdad?'. Era una angustia que arrastraba desde hacía mucho tiempo, y aquella noche se confirmó" (soitu.es, 16/09/2009). En la misma entrevista cuenta cómo fue la espera en el aeropuerto de Santiago de los restos mortales de su marido, con gran retraso del avión. "Llamé a Vitoria para saber qué ocurría, y me dijeron que estaban teniendo problemas para encontrar un cura que oficiara una misa a los tres difuntos. Yo les dije que no perdieran ni un minuto más, que aquí sobraban curas para dar misas. Luego leí en los periódicos que había veinte religiosos despidiéndoles... vamos, anda, no me lo creo...". La vida le cambió radicalmente, como a tantas viudas que ha dejado la banda terrorista ETA en más de cinco décadas de asesinatos. Primero tuvo que pasar por el trance de contarle a sus hijos lo que había pasado: "Tuve que decirles que papá, por ser buena persona y tratar de salvar la vida de otros, había dado la suya y estaba muerto. Les di la opción de ir a verle y despedirse de él, o quedarse en casa y guardar el recuerdo que tenían. Y con eso han crecido, con admiración y cariño hacia su padre y con la cabeza muy bien amueblada para no tener odio hacia los asesinos". Después vinieron laspenurias económicas, comunes a tantas víctimas del terrorismo: "durante más de un año y medio, las autoridades no determinaron que lo que había ocurrido aquella noche en Elburgo fue un atentado terrorista". Por eso no pudo cobrar indemnización y sobrevivió económicamente con unos préstamos que le hizo la Guardia Civil. "Eso sí que tuve que devolverlo religiosamente..." (soitu.es, 16/09/2009).

Qué mundo se encontró Obama y cómo lo deja por Jordi Pérez Colomé


El presidente Obama estará lunes y martes en Nueva York para la cumbre anual de Naciones Unidas. No tiene previstas reuniones con otros jefes de Estado, pero dará un discurso el martes. Es un buen momento para repasar qué ha logrado en cuatro años en el mundo.


Durante la presidencia de Obama el mundo ha cambiado bastante: la guerra de Irak ha terminado y la de Afganistán lo hará pronto, Osama bin Laden y Muamar Gadafi están muertos; Hosni Mubarak, Zine El Abidine Ben Ali y Ali Abdulá Saleh están jubilados; Siria está en guerra. Estos son sus seis asuntos principales.

Afganistán. Las tropas americanas saldrán de Afganistán en 2014. Ya es la guerra más larga de la historia de Estados Unidos -aunque hay dudas sobre cuánto duró Vietnam. El objetivo de Estados Unidos era doble: dejar un país estable y que no fuera un santuario para terroristas. El primer punto no se conseguirá. El otro, parece que sí.

En Afganistán, el ejército, los talibanes y otros grupos se pelean por dominar parte del territorio. Desde hace una semana, los soldados americanos no forman ni hacen misiones son afganos porque los ataques de talibanes infiltrados se han multiplicado. Era demasiado peligroso. Cuando Estados Unidos se vaya, la guerra por el dominio de Kabul seguirá. Ni hay negociaciones de paz ni nadie pierde claramente.

Afganistán fue el gran tema de política exterior de los dos primeros años del mandato de Obama, sobre todo en 2009. El presidente deliberó durante seis meses si enviar más soldados para intentar ganar a los talibanes en las provincias donde eran más fuertes. Al presidente Bush en Irak, más tropas -el surge- le había ido bien. Obama aceptó pero puso un plazo. Las nuevas brigadas cumplieron su objetivo en Helmand y Kandahar, pero los talibanes no se fueron, se desplazaron o escondieron.

Estados Unidos no va a ganar la guerra de Afganistán. En la campaña de 2008, Obama dijo que esta era la guerra importante. Se refería a la guerra contra Al Qaeda, que es la única que va más o menos ganando. Afganistán no será un lugar pacífico en los próximos años.

No es responsabilidad solo, claro, del presidente actual. Mitt Romney no ha dado una alternativa clara a la salida de tropas, aunque hay en su partido senadores que dicen que deben seguir allí sin plazo.