Yoyes, exdirigente de ETA; Pedro Fonte y Martín Martínez, policías nacionales

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Víctimas:


María Dolores González Catarain, de 32 años, nació en Villafranca de Ordicia (Guipúzcoa). Con 18 años se trasladó a San Sebastián para iniciar estudios de Magisterio, que no terminó al integrarse en la banda terrorista ETA a finales del franquismo, en 1973. Tras participar en el intento de volar un autobús de la Guardia Civil en la carretera de Martutene, el grupo del que formaba parte fue desarticulado y Yoyes cruzó la frontera, instalándose en Bayona. En el seno de ETA tuvo puestos de responsabilidad en el aparato político con José Miguel Beñarán, Argala, siendo la primera mujer que llegó a ocupar un puesto directivo en la banda terrorista.

Pedro Antonio Fonte Salido tenía 27 años y estaba soltero. Natural de Neda (La Coruña), sus restos mortales fueron trasladados en un avión de la Fuerza Aérea a El Ferrol (La Coruña), donde residía su familia, y enterrados el lunes 12 de septiembre, en el panteón familiar del cementerio de la localidad coruñesa de Vilachá, en el municipio de Monfero.

Martín Martínez Velasco tenía 33 años de edad. Era natural de San Andrés de Montejos, en el Bierzo leonés, y se había casado menos de un año antes de ser asesinado. Sus restos mortales se enterraron en el cementerio de Derio (Vizcaya) por expreso deseo de su familia. Una semana después, unos dos mil ciudadanos se manifestaron en Ponferrada (León), convocados por los familiares y amigos de la víctima.

Fallece el padre Miguel Angel Loredo, símbolo del presidio político cubano. Wilfredo Cancio Isla

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Extractos:

En 1966 fue arrestado en la Iglesia de San Francisco. Se le acusado de brindar protección a un prófugo de la justicia, esconder armas y conspirar con la CIA. El sacerdote no admitió nunca su culpabilidad y mantuvo siempre que  el caso fue fabricado por la Seguridad del Estado, con la colaboración de un seminarista bajo chataje.

Un preso plantado

 
Tras un juicio amañado, Loredo fue condenado a 15 años de cárcel. No se sometió al régimen de reeducación y se declaró como un preso “plantado”, por lo que fue sometido a golpizas, sufrió crueles atropellos y cumplió trabajos forzados en las prisiones de Isla de Pinos, La Cabaña, Guanajay y El Príncipe.

En el presidio organizó misas clandestinas para los presos políticos y realizó numerosas huelgas de hambre en protesta por la condiciones de su confinamiento. En una carta del 11 de junio de 1968, enviada a Monseñor Cesar Sacchi, por entonces representante de la Nunciatura Apostólica en La Habana, escribió: “Me siento orgulloso de participar en esta lucha con miles de hombre de tanto valor y sentido patrio como hay en este presidio cubano. (…) Y también quiero decirles que siento al ver el olvido en que el Occidente libre nos mantiene, en el silencio de todos, en la indiferencia, mitigada únicamente por las quejas de los seres queridos impotentes”.

Por gestiones del Vaticano, Loredo fue liberado el 2 de febrero de 1976.  Se le ordenó que no hablara públicamente ni ofreciera entrevistas de prensa. Pero el gobierno no toleró que se le nombrara como profesor de Teología en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio en La Habana, lo que forzó su salida del país con destino a Roma en 1984.

Maybe were all conspiracy theorists. Matt Ridley


Extracts:

I say "we" because, after reading Mr. Shermer's book and others like it, my uneasy conclusion is that we all do this, even when we think we do not. It's not a peculiarity of the uneducated or the fanatical. We do it in our political allegiances, in our religious faith, even in our championing of scientific theories. And if we all do it, then how do we know that our own rational rejections of conspiracy theories are not themselves infected with beliefs so strong that they are, in effect, conspiracy theories, too?


Mr. Shermer offers a handy guide for those who are confused. Conspiracy theories are usually bunk when they are too complex, require too many people to be involved, ratchet up from small events to grand effects, assign portentous meanings to innocuous events, express strong suspicion of either governments or companies, attribute too much power to individuals or generate no further evidence as time goes by.

Entrevista a mujeres que protestaron en el Capitolio de La Habana


La entrevista concedida a Hablemos Press por mujeres que participaron en la protesta del Capitolio de La Habana, el 23 de agosto, da a conocer la opinión de Sara Marta Fonseca, Odalys Sanabria y Mercedes Evelyn, y aclara dudas de ciudadanos cubanos dentro y fuera de la isla.



Obituary for Michael Stern Hart

Michael Stern Hart was born in Tacoma, Washington on March 8, 1947. He died on September 6, 2011 in his home in Urbana, Illinois, at the age of 64. His is survived by his mother, Alice, and brother, Bennett. Michael was an Eagle Scout (Urbana Troop 6 and Explorer Post 12), and served in the Army in Korea during the Vietnam era.

Hart was best known for his 1971 invention of electronic books, or eBooks. He founded Project Gutenberg, which is recognized as one of the earliest and longest-lasting online literary projects. He often told this story of how he had the idea for eBooks. He had been granted access to significant computing power at the University of Illinois at Urbana-Champaign. On July 4 1971, after being inspired by a free printed copy of the U.S. Declaration of Independence, he decided to type the text into a computer, and to transmit it to other users on the computer network. From this beginning, the digitization and distribution of literature was to be Hart's life's work, spanning over 40 years.