Revival, mayo y junio de 2010

Vamos bien por Arcadi Espada.

Las estadísticas continuarán repitiendo que los niveles de felicidad humana no se mueven al compás del progreso. Cada tanto se publican esa líricas derramas que demuestran, ¡números en la mano!, que en el Medellín de Pablo Escobar los hombres no eran menos felices que en la Rue Jacob de París. Ah, ah. Esta frase de Marcus, en su Kluge, al hilo de los famosos experimentos de Festinger: «Hacemos cuanto está en nuestras manos para sentirnos felices y cómodos con el mundo, pero estamos más que dispuestos a mentirnos si la verdad no coopera.» Lo que realmente me impresiona de esas estadísticas es que las sociedades civilizadas aún conserven hombres felices. Habiendo dejado de creer en dios y habitantes de un mundo que cada día cuesta más dejar.

 Entrevista a David Chalmers.
En realidad, no me importa demasiado a qué se llama ciencia, a qué se llama filosofía, quién es llamado científico o quién filósofo. Tenemos más cuestiones empíricas sobre el trabajo experimental en este momento, pero también debemos hacer preguntas fundamentales, aunque sólo cuestiones fundamentales no es suficiente. Así que creo que necesitamos una combinación de trabajo experimental y de trabajo filosófico.


Una máquina de leer por Arcadi Espada.
Uno de los reproches más injustos que he leído sobre la máquina es su carácter elitista. Esto no se debe a su precio, menor que el de la mayoría de portátiles. Sólo se debe a su belleza. En España cualquier cosa bella y refinada es un símbolo de elitismo y pijería. El reproche pervierte la característica más importante del iPad: una máquina que puede usar cualquiera. 

Enlaces 21.07.2011

Cristian Campos sobre el metal y harcore.



Ernst Toch en Radio Clásica.



Los motivos de Adonis por Yoani Sánchez.

Fuerza y violencia por José María Ruiz Soroa.
Porque puede no ser violenta y, sin embargo, estar utilizando la fuerza (o a "las vías de hecho", como se dice gráficamente), y de esta manera estar siendo ilegal. Ocupar sin autorización espacios públicos, realizar colectivamente cencerradas o abucheos, o impedir en masa el cumplimiento de decretos judiciales legítimos es usar de la fuerza, por mucho que no sea violenta. Y conviene decirlo, porque la fuerza no es un argumento aceptable en democracia salvo cuando la utiliza la autoridad legítima.

La fuerza encarnada en la multitud tiene un atractivo poderoso. Hay en nuestra cultura una especie de atavismo genético que lleva a apreciar a una multitud como algo necesariamente bueno y justo, sobre todo cuando se trata de personas jóvenes y humildes. La reunión física en público de muchas personas suscita un sentimiento de comunión real de espíritus y cuerpos que subyuga tanto al participante como al observador. Probablemente, porque convierte una comunidad meramente imaginada (la sociedad) en un ente palpitante y real.

Por el contrario, la idea de que varios millones de personas han acudido un mismo día a realizar el repetitivo acto de votar de manera ordenada no despierta en nuestra mente sino una sensación de rutina aburrida. Mientras que ver y oler a 200.000 personas en las calles nos maravilla e ilusiona, porque nos parece que es el pueblo (nada menos que el pueblo) el que pasa en persona por la calle. Nuestra cultura política adolece de nostalgia de pueblo o, dicho de otra manera, de inmadurez democrática.

In memoriam: Antonio Torrón, guardia civil, el comandante Barangua y el coronel Martín-Posadillo.


El legado de Rupert Murdoch por Andrés Oppenheimer.

Estoy de acuerdo. Si los periódicos de Murdoch intervinieron teléfonos o sobornaron funcionarios, deberían ser castigados con las mismas leyes que criminalizan esas actividades cuando son realizadas por cualquier otro ciudadano. 

Me temo que la alternativa —crear comisiones especiales reguladoras de la prensa— puede o no funcionar en Inglaterra y en otros países con largas tradiciones democráticas, pero casi seguramente será utilizada en muchos otros en el resto del mundo para justificar mayores controles a la prensa. Seria un precedente peligroso, que produciría mucho daño.

What ever happened to Baby Jane? (¿Qué fue de Baby Jane?). 1962. Robert Aldrich

Muy buena película de Robert Aldrich que incluyo entre mis películas favoritas. La historia se centra en la relación entre dos hermanas. Una, Jane, estrella infantil ya olvidada por el público, y otra, Blanche, estrella de cine con un éxito notable. Tras un accidente de coche, Blanche queda paralítica de cintura para abajo y al cuidado de su hermana. La película muestra los inicios de la carrera de Jane y de Blanche para luego llevanos a su vida en común, Blanche aislada del mundo y Jane como su cuidadora. Jane va perdiendo el juicio y acosa cada vez más a Blanche.

Las dos actrices, Joan Crawford y Bette Davis, están soberbias, cada una en su registro, la Davis desbocada y Crawford de sufridora. Ambas son la película. El resto de personajes son secundarios, meros comparsas. El ambiente está logrado y meterse en la película es sencillo. La dirección es soberbia, sin alardes. Las sensaciones de locura y miedo están logradas. 

El único punto flaco del desarrollo de la película es la transición entre escenas y las casualidades que se dan en las mismas para favorecer el desarrollo de la acción, se fuerzan las situaciones más de lo necesario. Es lo que le falta para ser una obra maestra.

¿Por qué Blanche ha soportado a su hermana y sus locuras? El final aclara el misterio.

Los quince centros comerciales más espectaculares

















Relatan pormenores del acto represivo contra mujeres de Santiago de Cuba

Vía La revolución de los gladiolos.

La marcha silenciosa de más de una decena de mujeres  que decidieron salir a la calles con gladiolos en las manos  al finalizar la misa del domingo  en la iglesia del Cobre en Santiago de Cuba  fue la justificación que tuvo la policía política   para incitar a un grupo de civiles a que  las  agredieran y  maltrataran.

Tania Montoya una de las participantes  aseguró a martinoticias que aunque en otras ocasiones ella ha sido golpeada y arrestada por participar en acciones de la oposición   “nunca había sentido tanta violencia sobre las mujeres que de manera pacífica caminaban por la calle”.
La activista de derechos humanos al describir lo ocurrido agregó que “aunque todos los agresores vestían  con ropa civil entre ellos pudo identificar a oficiales de la  policía  política que azuzaban a la ciudadanía a que las golpearan y vejaran.”  Definió de brutales  las agresiones contra las quince mujeres que no portaban armas ni realizaban otra acción que caminar con un gladiolo en las manos .
“Todas  las  participantes la pasamos muy mal dijo, Belkis Cantillo Ramírez fue herida con un una  tijera en el brazo derecho, a Aimeé Garcés Leyva, Vicepresidenta Nacional de FLAMUR le hicieron  una fisura en la cervical y  a  Nelsa Fernández Fonseca miembro de la FLAMUR, una pequeña herida en la cabeza, no respetaron ni que una de nosotros es una mujer mayor de edad”
Las mujeres que participaron el  pasado día diecisiete en la misa de la Ermita de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba   han decidido que todos los domingos continuarán asistiendo al lugar para desde allí orar por los presos políticos, pedir la libertad y democratización de Cuba y apoyar  a las mujeres que  en la capital del país asisten a la iglesia de Santa Rita.
Entre las mujeres que asistieron a la misa en la Ermita de la Caridad del Cobre se encontraba  la Dama de Blanco Belkis  Cantillo Ramírez  y miembros de la  Federación Latinoamérica de Mujeres Rurales (FLAMUR).