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Fracking en Europa por Antón Uriarte

CO2



Cuencas de gas de esquisto en Europa 

Con más pena que gloria celebraron los ecologistas el pasado sábado el "Día Mundial contra el Fracking", o algo así. En España, sus cinco grandes organizaciones –Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España– difundieron un comunicado con el que querían "dejar clara su oposición a esta dañina técnica extractiva". Según ellos, "esta extracción puede provocar graves daños al medio ambiente y la salud. Así lo demuestra la experiencia en Estados Unidos, el lugar donde en la última década se han puesto en marcha más explotaciones de fracking, generando graves problemas para el agua, el aire y la salud de las personas"

En Estados Unidos hay en estos momentos en funcionamiento nada menos que unos 45.000 pozos. El aumento de la producción de gas ha sido espectacular. El precio del gas es ahora tres o cuatro veces inferior. Incluso el problema para algunas empresas extractivas es su bajo precio. Ha habido una gran creación de empleos en toda la industria que atiende las operaciones de extracción. Por ejemplo, en el de aceros y tuberías. He dedicado muchos posts a contarlo y en el blog Carpe Diem encontrarán ustedes cantidad de datos y de gráficas que lo corroboran. La economía de Estados Unidos, en contra de lo que la prensa aquí tiende a expresar, está saliendo con fuerza de la recesión. En realidad, ha salido ya, y la revolución del fracking y el optimismo que emana han sido y son factores muy importantes.

Aquí, en Europa, y en concreto en mi aldea vasca, es otra historia (lean el último link)

Global Fracking Protests Planned Around The World By GlobalFrackdown Campaign
European worries: Sorting frack from fiction | The Economist
Ohio Steel Mills Expand to Meet Demand in Energy and Auto Industries - NYTimes.com
Día Global contra el “fracking”: Las organizaciones ecologistas se oponen con rotundidad a la fractura hidráulica | SEO/BirdLife
Plataforma Fracking EZ Araba


Sin papeles comparados


(Extractos)
«En España, desde la aprobación de la Ley de Extranjería del año 2000, los inmigrantes irregulares han tenido acceso a todo tipo de atención sanitaria en las mismas condiciones que los regulares o que los nacionales, con la única condición de su empadronamiento previo, pero en abril de este año el Ministerio de Sanidad anunció una modificación de las normas para restringir ese acceso.»
Alemania
«A los inmigrantes irregulares se les aplica la misma norma que a los peticionarios de asilo con menos de 48 meses de estancia en el país: sólo tienen acceso gratuito a la sanidad en caso de urgencia, maternidad o SIDA. El inmigrante debe acudir en primer lugar a los servicios sociales. Pero estos servicios, como todos los empleados públicos, salvo los médicos, tienen la obligación de denunciar la presencia de un inmigrante irregular. 
La alternativa para el inmigrante es acudir directamente a las urgencias hospitalarias o bien a alguna de las ONG e iniciativas religiosas que ofrecen atención sanitaria gratuita.
Aunque los médicos no están incluidos en la obligación de denunciar a los inmigrantes irregulares, lo hacen indirectamente al solicitar al seguro público que les reembolse el importe de la atención prestada.
Para obtener asistencia médica diferente a la de emergencia, el inmigrante irregular debe conseguir un documento (Duldung) que frena provisionalmente su expulsión y que se concede sólo en casos especiales (por ejemplo, cuando el inmigrante sufre una enfermedad que le impide viajar o cuando la embajada de su país de origen no ofrece los documentos necesarios).»
Francia
«Los inmigrantes irregulares que lleven más de tres meses en el país y se encuentren por debajo de cierto nivel de ingresos (598 euros mensuales por persona en 2007) pueden acceder a todos los servicios médicos públicos de forma gratuita. Francia ha creado un sistema administrativo específico para atender a este grupo: Aide Médicale de l'Etat –AME–. Los irregulares con menos tiempo de estancia sólo pueden acceder a los servicios de urgencias y a los análisis y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, SIDA o tuberculosis. Los niños tienen derecho a la atención sanitaria completa desde el primer momento.
Aunque aparentemente el sistema es muy abierto, según la organización Médicos del Mundo solo el 11% de los que tienen derecho al AME lo consiguen, bien porque no lo piden, bien porque las prácticas administrativas son crecientemente restrictivas. La atención a los irregulares se gestiona a través de las PASS hospitalarias (Permanences d'Accèes aux Soins de Santé), pero hay una gran diferencia entre los hospitales respecto a la existencia y funciones de este servicio.»
Italia
«Desde 1998 los inmigrantes irregulares tienen acceso a varios tipos de cuidados médicos públicos, de forma gratuita o pagando una pequeña tasa: atención urgente y "esencial", cuidados preventivos y cuidados relacionados con la salud pública (vacunas, enfermedades infecciosas, pediatría y maternidad).
Para acceder a esto servicios el inmigrante debe obtener el código STP (Stranieri Temporaneamente Presenti), que no permite "trazar" sus datos y que debe renovarse cada seis meses, en un hospital o en la administración sanitaria. Los gastos médicos relacionados con esta atención a los inmigrantes irregulares corren a cargo del Ministerio de Interior, excepto en el caso del cuidado y prevención de enfermedades infecciosas, que se cargan al Fondo Sanitario Nacional. El inmigrante debe pagar una tasa, que también pagan los ciudadanos italianos, por atención médica de especialistas.
La poca claridad en la definición del término "cuidados médicos esenciales" da lugar a situaciones confusas en que la administración sanitaria intenta cobrar al inmigrante la atención prestada. Por otra parte, muchos inmigrantes irregulares no se acercan a los servicios sanitarios por miedo a ser deportados, como ocurre con los inmigrantes chinos, que utilizan habitualmente su propia red médica. Es muy importante la aportación de las ONG, como Caritas en Roma y NAGA en Milán, con sus propios servicios médicos para inmigrantes irregulares y con servicios de medicina no primaria a los que los inmigrantes irregulares no pueden acceder.»
Países Bajos
«En el año 1998 los Países Bajos modificaron sus normas para evitar que los inmigrantes irregulares tuvieran acceso libre a la sanidad pública, con el objetivo de reducir esta forma de inmigración. A partir de entonces, los irregulares sólo tienen acceso a la sanidad en condiciones de "necesidad" médica o de enfermedades contagiosas que puedan amenazar la salud pública.
La aplicación de la nueva norma se encontró con la resistencia de los médicos, que hasta ese momento no habían tenido que preocuparse por el estatus legal de sus pacientes y, en su mayoría, aplicaron y siguen aplicando una interpretación amplia del concepto de "necesidad" que, en la práctica, permite a los inmigrantes irregulares el acceso a casi todos los servicios médicos con la excepción de la salud mental o de los tratamientos de rehabilitación.»
Suecia
«Los inmigrantes irregulares no tienen ningún acceso gratuito al sistema público de salud y en caso de usarlo tienen que pagar su coste. Todos los residentes legales en Suecia tienen un número de identidad sin el cual múltiples servicios públicos son inaccesibles, como los servicios médicos. En consecuencia, los inmigrantes irregulares acuden a los hospitales sólo en situaciones de extrema urgencia y en esos casos se les presenta una factura.
Además, los extranjeros, ya sean turistas o inmigrantes irregulares, pagan costes mucho más altos que los nacionales por el uso de los servicios médicos. Así, acudir a un médico de medicina general cuesta 15 euros para un sueco y 10 veces más –es decir, 150 euros– para un extranjero turista o inmigrante irregular. Dar a luz en el hospital es gratuito para la mujer sueca pero le cuesta 2.200 euros a la inmigrante irregular. En ocasiones el hospital niega el servicio a estas personas, consciente de que difícilmente va a cobrar su coste. La falta de atención queda sólo parcialmente paliada por la existencia en las grandes ciudades de servicios médicos ofrecidos por ONG.
Esta situación va a cambiar próximamente tras el acuerdo alcanzado en junio de este año entre el gobierno sueco y el Partido Verde, que ofrece a los inmigrantes irregulares el mismo tratamiento que a los peticionarios de asilo: atención gratuita en casos de urgencia para los adultos y atención completa para los niños y adolescentes hasta los 18 años de edad.»
Austria
«Tampoco en Austria tienen los inmigrantes irregulares acceso a la sanidad pública. Sin embargo, ya que la legislación sobre sanidad obliga a todos los hospitales a atender a cualquier persona cuya vida esté en peligro, estos inmigrantes son atendidos en caso de urgencia. A cambio, el inmigrante recibirá una factura que el hospital espera que pague y que, si el inmigrante algún día consigue regularizarse, se le presentará de nuevo como deuda exigible. Los inmigrantes irregulares tampoco tienen acceso a tratamientos contra enfermedades contagiosas, como el SIDA.
Como en otros países, varias ONG ofrecen asistencia médica gratuita, especialmente Caritas, Cruz Roja, AMBER-MED y Omega.»
Portugal
«Al igual que en Francia, los inmigrantes irregulares no tienen acceso a los servicios de salud hasta que no han pasado tres meses desde su llegada, aunque esta norma no se aplica a los niños, que tienen los mismos derechos que los nacionales. El inmigrante irregular tiene que demostrar ante su ayuntamiento que ha residido en él al menos durante tres meses para obtener un certificado de residencia, de muy corta duración (inscrição esporádica) y que debe renovarse con frecuencia. Conseguir este certificado no siempre es fácil, especialmente para los inmigrantes sin hogar. Los que no pueden presentar este certificado tienen sólo acceso a la asistencia de urgencias, bajo el supuesto de que pagarán por el coste del servicio médico. Sin embargo, los servicios de urgencia no pueden rechazar a nadie en función de su nivel de ingresos.
Como en otros países, las ONG católicas complementan la atención sanitaria pública a los inmigrantes irregulares.»
Reino Unido
«En este país el marco que regula la atención sanitaria a los inmigrantes irregulares es confuso, aunque en principio se les aplica la misma norma que a los peticionarios de asilo con menos de 12 meses de estancia en el país: es decir, tienen derecho a la atención de urgencia, pero no a la "secundaria" (médicos especialistas). En cuanto a la atención médica primaria, un nuevo paciente debe ser aceptado por el médico, que puede rechazarlo por la razón que sea, sin necesidad de justificarlo. Aunque ninguna norma impide a los médicos generales tratar a los inmigrantes indocumentados, los servicios administrativos suelen rechazar esa atención. Los inmigrantes, al margen de su estatus legal, pueden acceder a los análisis y tratamientos de enfermedades infecciosas y de transmisión sexual, a lo que se añade ahora el SIDA siempre que el enfermo haya residido en el país durante al menos seis meses.Desde el otoño de 2011 la Agencia Fronteriza del Reino Unido puede rechazar una solicitud de entrada o de permanencia de un inmigrante que tenga una deuda de más de 1.000 libras en el sistema hospitalario.»
Conclusiones: 
«Todos los Estados europeos, con la excepción hasta ahora de España, aplican normas limitativas al acceso a la sanidad pública para los inmigrantes irregulares. En algunos casos ese límite implica un cierre completo, como en Austria y Suecia, y en otros es sólo un límite temporal que permite al inmigrante el acceso tras un tiempo de estancia en el país (tres meses en Portugal y Francia y 12 en el Reino Unido). En cualquier caso, todos los Estados ofrecen atención hospitalaria a los inmigrantes irregulares en el caso de urgencia médica, aunque la definición de "urgencia" no siempre es coincidente entre los diferentes servicios médicos nacionales. Con frecuencia, la normativa general que regula los servicios médicos, que obliga a los hospitales a atender a cualquiera que acuda a ellos en un estado de peligro para su vida, entra en contradicción con la normativa diseñada para evitar la estancia de los inmigrantes irregulares. En algunos países, como el Reino Unido, Austria y Suecia, se espera del inmigrante irregular atendido en el hospital que pague su factura médica. Si no es capaz de hacerlo, este impago puede ser la causa de que en el futuro las autoridades de migración impidan su entrada al país o no le concedan un permiso de estancia.»

Eurobonos: ¿Qué son? Algunos Pensamientos Aleatorios y Desordenados

Xavier Sala i Martín.

Cuando un gobierno mantiene un déficit fiscal, es que gasta más de lo que ingresa. Para poder hacerlo, alguien le tiene que prestar  la diferencia. El mecanismo que se utiliza para ello es el siguiente: el gobierno y los acreedores (muchos analistas hablan de los “mercados” cuando en realidad quien presta dinero son los acreedores) firman un contrato según el cual, los acreedores prestan X euros al gobierno y, a cambio, éste le da un papelito que dice “el país retornará al acreedor los X euros más un R por ciento de intereses al cabo de 2, 4, 10 o el número que sea de años”. Este papelito se llama “bono”.
En estos momentos en Europa cada país se las apaña para pedir prestado por su cuenta. Es decir, Alemania emite unos bonos, España emite otros bonos y Francia emite los suyos. Como cada país tiene diferentes niveles de credibilidad, los acreedores les ponen diferentes condiciones. Por ejemplo, los acreedores se fían mucho de países como Alemania y Finlandia, por lo que les exigen unos tipos de interés muy bajos, y no se fían de países como España o Italia, por lo que exigen a estos unos tipos de interés muy superiores. La diferencia es lo que se conoce como la “Prima de Riesgo” porque es la “prima” que los acreedores piden para “arriesgar” su dinero prestando a alguien que no es tanto de fiar.
El sistema actual tiene dos tipos de problemas. El primero es que algunos de los países miembros del euro tienen unas deudas muy elevadas (por ejemplo Italia tiene una deuda del 120% del PIB -eso quiere decir que si se utilizara todo el dinero que generan todos los italianos para pagar la deuda del gobierno tardarían 1,2 años en devolver el dinero) o tienen unos sistemas financieros a los que el gobierno se ha comprometido a rescatar, cosa que va a agrandar la deuda pública hasta niveles astronómicos (como es el caso de España). El segundo problema es que los intereses que los acreedores piden a países como España e Italia son muy elevados o al menos son mucho más elevados que los que piden a Alemania.
Para solucionar estos problemas, muchos analistas han propuesto la creación de los “eurobonos”. Es decir, en lugar de que España, Italia, Alemania y cada uno de los países de la Unión Europea vayan a los acreedores por separado, cada uno emita sus propios “papelitos” (es decir bonos) y cada uno pague un tipo de interés distinto, la propuesta es que vayan todos juntos, emitan un solo tipo de papelito (llamado “eurobono”) para que así, todos paguen el mismo tipo de interés. La idea es que si Italia o España no pudieran devolver el dinero, los demás lo tendrían que hacer por ellos (por eso a veces a esos eurobonos también reciben el nombre de “mutualización de la deuda”). Y como Alemania es muy de fiar, el tipo de interés que cobrarían por esos eurobonos sería menor que el que le cobran a España e Italia de manera que España e Irtalia acabarían pagando unos intereses mucho menores con los eurobonos de los que pagan en la actualidad. La otra cara de la moneda es que la probabilidad de que Alemania no pudiera hacer frente a las deudas sería superior si tuviera que ser responsable de las deudas de todos los europeos (la suma total de las deudas de todos los países de la UE es de ¡8 billones de euros!, una cifra elevada incluso para Alemania) y no solo de las suyas, por lo que los intereses de los eurobonos seguramente serían superiores a los que paga Alemania. Dicho de otro modo, los eurobonos harían que los países disciplinados como Alemania acabaran pagando unos intereses superiores y los países indisciplinados acabaran pagando menos. Es decir, los eurobonos son una buena idea para los países (fiscalmente) malos y una mala idea para los países buenos. No es de extrañar que los países fiscalmente buenos se opongan a la idea.
Es más, al abaratar los tipos de interés que deberían pagar los países como España o Italia, éstos dejarían de tener incentivos a mantener una disciplina fiscal (eso es lo que los economistas llaman “Riesgo Moral”). De hecho, una de las razones por la que el país fiscalmente más indisciplinado de toda Europa mantuviera unos déficits al final le han llevado al desastre es que, con la introducción inicial del euro, pudieron pedir prestado en condiciones mucho más favorables de las que merecían. En la medida que el miedo a tener que pagar unos tipos de interés altos, al obligar a los países a gastar una parte importante de sus ingresos en intereses, induce a los países a no endeudarse más de la cuenta, los eurobonos no son una buena idea.
Bonos de Colores
Una alternativa propuesta el Bruegel (un Think Tank belga) es la de hacer dos tipos de bonos. Los primeros que, según la propuesta original, serían de color AZUL serían eurobonos. Los países de la UE podrían transformar en eurobonos todas sus deudas hasta el 60% del PIB. Los proponentes de esta solución escogieron el 60% del PIB porqué ese es el límite de deuda que permite el Pacto de Estabilidad (y lo que permitía el Tratado de Maastricht que imponía las normas para poder entrar a formar parte del euro). El poder transormar esa deuda en eurobonos, los países más indisciplinados verían reducidos los intereses a pagar por toda esa deuda que, insisto, es la cantidad de deuda que permite el Pacto de Estabilidad. Se calcula que para llevar a cabo esta propuesta se necesitarían 5,5 billones de euros (en lugar de los 8 billones que requería convertir toda la deuda en eurobonos).
Toda la deuda por encima del 60% del PIB sería responsabilidad de cada país y cada país la tendría que financiar por sí solo. Los autores de esa propuesta llamaron a ese segundo tramo de deuda “bonos rojos”, unos bonos que pasarían a ser de menor calidad en el sentido de que los acreedores que tuvieran “bonos rojos” solamente cobrarían una vez hubieran cobrado todos los azules (en terminología de finanzas, los bonos azules serían “senior” o principales y los rojos serían “junior” o secundarios). Lógicamente, Italia, con su 120% de deuda vería cómo el primer tramo del 60% sería azul y lo podría financiar a intereses bajos mientras que el segundo tramo, de otro 60% del PIB, se tendría que financiar con bonos rojos a intereses altos. La teoría es que eso induciría a Italia a reducir su deuda hasta el 60% del PIB porque a partir de ahí, la deuda le saldría demasiado cara.
Países como España, con deuda solamente un poco superior al 60% del PIB serían los grandes beneficiados al ver que casi toda su deuda de repente se puede financiar a tipos muy bajos, lo que permitiría utilizar el dinero que ahora se paga en intereses, se utilizara para otro tipo de gasto o para bajar impuestos (esto lo escribo antes de que el gobierno diga cuánto dinero va a tener que usar para rescatar bancos: si la cantidad es considerable, toda ella tendría que ser financiada con “bonos rojos” a tipos altos porqué España ya está por encima del límite del 60% del PIB).
Aunque la propuesta de bonos azules-bonos rojos parece atractiva en un principio, tiene dos serios problemas. El primero, es que al ser los “bonos rojos” de tipo “junior” (es decir, en caso de que un país quebrara, los portadores de “bonos rojos” solamente cobrarían una vez hubieran cobrado todos los “azules”), pasarían a tener un riesgo mucho más alto de impago. En terminología financiera los “bonos rojos” pasarían a ser “tóxicos” por lo que los inversores solamente los querrían si tuvieran un tipo de interés muy elevado. De hecho, se podría dar el caso que el tipo de interés de la deuda roja pasara a ser tan elevado que el país en cuestión acabara haciendo quiebra al no poder financiar nada a partir del 60% del PIB.
El segundo y principal problema de la solución de bonos azul-rojos es que países como Alemania y sobre todo Finlandia, se oponen a ello.
European Redemption Fund
Una tercera propuesta, hecha por el consejo de sabios asesores independientes de Alemania, funcionaría exactamente al revés que la de los bonos de colores en el sentido de que se convertiría en eurobonos solamente la deuda que esté por encima del 60% del PIB y no la que está por debajo. La propuesta alemana, llamada “Fondo Europeo de Redención” de deuda (ERF), consiste en lo siguiente:
Primero, cada país va al mercado de deuda y emite sus propios bonos para toda la deuda hasta llegar al 60% del PIB. Los países que tienen deuda por debajo del 60% quedan fuera del programa (lo que deja fuera a Finlandia, el país que más se opone a mutualizar la deuda). También se quedarían fuera del programa los que están siendo “rescatados” por el European Financial Stability Facility (EFSF) que son Grecia, Irlanda y Portugal. Por lo tanto, los países que podrían participar serían Italia, Alemania, España, Francia, Austria, Bélgica, Holanda, Chipre y Malta.
Segundo, toda la deuda por encima del 60% del PIB se pone en un pozo o fondo común y se financia con eurobonos. Es decir, los 9 países que participan en el programa son corresponsables de devolver el dinero del pozo común. Italia sería el que más deuda pondría en ese pozo (900.000 millones de euros), seguido de Alemania (550.000 millones) y Francia (500.000 millones). España podría poner unos 120.000 millones (antes de contar el rescate de los bancos). Se estima que el total de deuda que acabaría en ese pozo sería de 2,3 billones de euros.
Fijaos que, al reducir la deuda “individual de cada país” al 60% del PIB, en teoría ningún país debería tener problemas para financiar esa deuda por lo que los intereses sobre el primer tramo se reducirían a niveles normales. En cuanto al resto de la deuda, al estar garantizados por los 9 estados (entre los que está Alemania), los intereses del segundo tramo también bajarían.
¿Cómo se pagaría la deuda? Pues bien, en el momento de formalizar el “pozo común”, cada país se comprometería a devolver el dinero EN 25 AÑOS a base de enviar directamente a los acreedores para pagar los eurobonos una parte de su recaudación impositiva. Se habla de enviar una parte del IVA directamente para redimir los eurobonos.  Lógicamente, la parte del PIB que cada país se compromete a enviar es proporcional a la cantidad de deuda que uno ha metido en el pozo: como Italia ha metido más deuda, Italia deberá poner más dinero para devolverla. Es decir, con este mecanismo, los Italianos acaban pagando su deuda, los alemanes la suya y los españoles la suya. Lo que pasa es que los intereses que pagan los Italianos y los españoles son menores que los que pagan con el sistema actual.
Las ventajas de este sistema son las siguientes. Primero, los intereses por el primer tramo de deuda (hasta el 60% del PIB) son menores porque al ver los acreedores que la deuda de la que cada país es responsable es “solamente” del 60% del PIB, la credibilidad de cada país aumenta y por lo tanto, los intereses que se necesitan para financiar esa deuda bajan. Segundo, los intereses del segundo tramo (lo que está por encima del 60% del PIB) también bajan porque se convierte en eurobonos de la que son responsables todos los países que participan del programa. Tercero, se crea un mecanismo que obliga a todos los países miembros a comprometerse a reducir su deuda al 60% del PIB en 25 años. Es decir, de aquí 25 años todos los países del euro FINALMENTE satisfarán los criterios de Maastricht, unos criterios que todos debían haber satisfecho cuando entraron a formar parte del euro pero que pocos satisfacían. Cuarta, los países que más se benefician son también los que más sacrificios deben hacer: Italia es el país que más deuda tiene por encima del 60% del PIB y, por lo tanto, es el que más deuda podrá lanzar en el pozo común (viendo así reducidos sus intereses sobre una mayor cantidad de deuda)... pero, si quiere formar parte de este club de eurobonos, Italia también será la que se comprometerá a enviar directamente a Europa una mayor parte de impuestos. Es decir, el problema del “riesgo moral” se minimiza porque los Italianos (y no el grupo de socios) acaban siendo responsables de su propia deuda.
Quinto, Finlandia, que es el país que más se opone a los eurobonos, queda fuera del programa y, por lo tanto, deja de ser un impedimento. Y sexto, y más importante, la propuesta fue impulsada por el consejo de asesores de Angela Merkel y, por lo tanto, no solo cuenta con el visto bueno de la cancillera de Europa sino que ni siquiera viola la constitución alemana.

El Armagedón del Euro

Xavier Sala i Martín.

Libro del Apocalipsis, Capítulo 16.
16:1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.
16:2 Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.
16:3 El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar.
16:4 El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
16:5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas.
16:6 Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.
16:7 También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.
16:8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.
16:9 Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.
16:10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas,
16:11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
16:12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.
16:13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas;
16:14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
16:15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
16:16 Y los reunió en el monte Armagedón.
16:17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.
16:18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.
16:19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios.
Así es como describe la Biblia el principio del fin del mundo. Mayas aparte, no estamos ante la desaparición del hombre en el planeta tierra pero sí estamos ante la posible desapareción de algo mucho más banal: el euro. Lo que parecía imposible solo hace unos meses ahora parece bastante probable: la moneda única europea, tal como la conocemos, puede desaparecer. La patente incapacidad de las autoridades europeas para solucionar nuestros problemas económicos, unida a la falta de voluntad política para llevar a cabo las reformas necesarias y a la negativa de la sociedad a aceptar los sacrificios (recortes?) necesarios hacen que cada día sea más probable que el euro acabe dividido en al menos tres partes, como la babilonia que describe el pasaje bíblico del apocalipsis.
Las elecciones griegas ponen de manifiesto que la ciudadanía no va a aceptar más sacrificios. Hay que recordar que los griegos viven, desde hace años, de las ayudas de los colegas de la zona euro, pagadas con dinero de los contribuyentes de los demás países de la zona euro (es decir, nosotros). Lógicamente, nuestros líderes políticos exigen a los griegos que hagan lo que sea necesario para devolver los créditos ya que el dinero es, insisto, de los ciudadanos contribuyentes alemanes, españoles, franceses, italianos y de los demás países de la unión. Si los griegos se niegan, no habrá más remedio que cortar las ayudas. Si se cortaran las ayudas pasarían dos cosas. Primera, que todo los euros en circulación en Grecia en esos momentos sería todo el dinero que existiría en Grecia porque a ese país no entraría ni un euro más: no entraría dinero de las ayudas pero tampoco entraría dinero del Banco Central Europeo. Eso convertiría a todo el sistema bancario griego en insolvente. Los bancos quebrarían. Si el gobierno griego fuera suficientemente capaz, crearía unos bancos nuevos a partirde las cenizas (es decir, los depósitos) de los antiguos, como hicieron los islandeses: los accionistas y acreedores de los bancos antiguos se arruinarían y el gobierno pasaría a administrar los depósitos, aunque en realidad no habría dinero para todos los depositantes.
Segundo, el gobierno no podría gastar más de lo que ingresa... a no ser que pagara on unos pagarés o bonos de creación propia. Algo parecido a lo que hizo Argentina unos meses antes de la gran crisis del 2001: emitió unos bonos llamados patacones. En Grecia se podrían llamar, gretacones.
Al ver la gente que el sistema bancario era insolvente, correría al banco a buscar sus euros. Pero el banco no tendría suficientes euros para todos ya que el grifo del Banco Central Europeo habría desaparecido. Se produciría un pánico bancario similar al que se produjo en Argentina en 2001. Y como hizo Argentina en diciembre de 2001, el gobierno aprobaría una ley prohibiendo que la gente pudiera sacar su dinero del banco. Eso es lo que se ha venido en llamar, el corralito. Ante la posibilidad de no poder utilizar el dinero que uno ha acumulado a lo largo de la vida, la gente haría manifestaciones masivas, incendiaría bancos y entidades públicas. La violencia se generaría. Los gobiernos caerían uno detrás de otros. Recordemos que Argentina tuvo 5 presidentes en unos cuantos meses.
La crisis económica tendría proporciones bíblicas. Tal como pasó en Argentina, el consumo y la inversión caerían en picado, el colapso sería total, caídas del PIB del 30% e inflación del 70%. Los ciudadanos que pudieran, emigrarían masivamente. Eso pasaría, sobre todo, con los más jóvenes, capacitados y productivos, cosa que empeoraría todavía más las cosas para los que se quedaran.
Pero, ante la necesidad de comprar comida y bienes necesarios, la gente empezaría a utilizar los gretacones para poder comprar. Los gretacones se convertirían "de facto" en la moneda griega. Y esa sería la semilla que daría lugar al nuevo dracma. Como nadie se fiaría de que el gobierno pagara al portador los gretacones que ha recibido, todo el mundo se los quitaría de encima con descuentos importantes. Es decir, el gobierno que debe pagar 100 euros de salario a un funcionario, ante la imposibilidad de darle euros, le daria gretacones por valor de 100 euros. Es decir, el trabajador recibiría un papel que diría "el gobierno griego pagará al portador 100 euros... cuando el gobierno tenga dinero". Con ese papel, el funcionario irial al mercado a comprar pero la carnicera no le daría carne por valor de 100 euros sino menos ya que ella se quedaría con un papel que, con alta probabilidad, nunca cobrará. Si la carnicera le diera carne por valor de 30 euros, el trabajador habría perdido el 70% de su salario. Los gretacones serían el mecanismo de pago hasta que apareciera el nuevo dracma que, en lugar de redimir los 100 euros le daría al portador el equivalente de, digamos, 20 euros. El trabajador habría perdido el 80% de su salario.
El nuevo dracma no se podría introducir inmediatamente porque, entre otras cosas, los nuevos billetes tienen que ser imprimidos y eso requiere su tiempo. Si las autoridades griegas son previsoras, es posible que ya hoy mismo hayan encargado a una empresa de fabricación de moneda que vaya imprimiendo dracmas nuevos. Eso es lo que hizo Eslovaquia antes de la separación de Chequia: secretamente encargaron a una empresa inglesa que imprimiera una nueva moneda para que, el día de la independencia, estuviera lista para entrar en circulación y no depender así del dinero del enemigo checo. Si los griegos ya han encargado la impresión de la nueva moneda, el gobierno la puede introducir en cualquier fin de semana para que, llegado el lunes, los ciudadanos puedan ir al cajero y sacar dinero en la nueva moneda.
La nueva moneda se depreciaría ràpidamente. El peso argentino se depreció en las primeras horas y 1 dólar pasó de valer 1 peso a valer 1,4 pesos. En la actualidad, en Argentina 1 dólar vale 4,5 pesos.
La esperanza es que esa depreciación del dracma abaratara tanto las exportaciones y encareciera tanto las importaciones que los consumidores prefirieran comprar productos griegos y no extranjeros (por ejemplo, los turistas europeos verían que ir a las islas griegas de vacaciones es mucho más barato que ir a España por lo que irían allí masivamente) y eso permitiera empezar la recuperación. Una recuperación que llegaría después de un enorme cataclismo financiero.
La rotura del euro no solo corre peligro por abajo, por la zona de Grecia. También corre peligro por arriba y por el medio. Por la parte del medio, la salida de Grecia del euro daría una señal clara a los mercados de que salir del euro ya es posible. Hasta ahora nadie había pensado que eso era posible. Si Grecia se sale del euro, los especuladores van a preguntarse: ¿podrían salirse también otros países? Eso pondría enormes presiones en forma de ataques especulativos contra Portugal, Italia, España e incluso Francia, ataques parecidos a los que sufrió el Reino Unido aquel viernes negro de 1979, ataques que sacaron a la libra británica del sistema monetario europeo e impidieron que el Reino Unido pasara a formar parte del euro. Lógicamente, la tragedia que acabo de describir para Grecia se repitiría en cada país afectado. Éste es, desde mi punto de vista, el mayor coste de la salida de Grecia del euro: los efectos colaterales que tendría en los países de la periferia del euro.
Por la parte de arriba, existe una creciente corriente entre los contribuyentes alemanes, austríacos, holandeses y finlandeses que dice que, efectivamente, la eurozona ha representado para ellos un gran mercado del que se han beneficiado significativamente. Y por eso están dispuestos a ayudar y rescatar a los países amigos. No porqué sean amigos (al fin y al cabo, ellos llaman despectivamente a los países de la periferia PIGS, o cerdos -PIGS sale de poner juntas las iniciales de Portugal, Italia, Grecia y Spain) sino porque son un mercado lucrativo. Pero como en todo cálculo económico, llega un momento que uno valora los costes y los beneficios de la unión. Y los costes para ellos son cada día más grandes. Porque una cosa es rescatar a Grecia, Irlanda o Portugal. Otra cosa es rescatar, además, a Italia o España. Y otra cosa es añadir el rescate de Francia a la factura. Dada la incapacidad de España e Italia de solucionar sus problemas y dada la deriva que puede tomar Francia si Hollande trata de implementar sus carísimas promesas electorales, no es descabellado empezar a pensar que quien ha encargado secretamente la impresión de un nuevo marco para los países del norte sean los alemanes.
Si eso sucediera, podríamos acabar, como la bíblica Babilonia después de sufrir las siete plagas de la ira de Dios, con un euro dividido en tres: Grecia, los EuroPIGS y los primos ricos del norte. Esto... o la vuelta a las 17 monedas orginales, con episodios cataclísmicos en cada vez que uno de ellos abandona la eurozona.
La experiencia de Argentina e Islandia demuestra que, a la larga, el abandono del tipo de cambio fijo puede ser una buena idea (aunque a Argentina le tocó la lotería porque las subidas del precio de la soja le han permitido mostrar unos números que, sin la soja, no serían tan positivos). El problema es que los enormes costes de la transición hacia la nueva moneda son tan grandes que es posible que no valgan la pena. A pesar de que en teoría sea bueno tener una moneda propia, una vez se ha construido el euro, romperlo puede ser demasiado costoso.
Sin embargo, aquí estamos. Observando atónitos como se produce, en cámara lenta, el Armagedón del Euro.