Web.
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Informe Mensual de Violaciones de los Derechos Humanos - Septiembre 2012
Centro de Información Hablemos Press
Santa Marta 394, Apto 3 alto, e/t Franco y Subirana, municipio Centro Habana, La Habana.
Teléfono: 879 93 31.
Contacto: robersm2007@gmail.com
Nuestro sitio Web: www.cihpress.com
La Habana, Cuba.
Informe de Septiembre del 2012.
Arrestos por motivos políticos registrados por CIHPRESS en 2010/1499
|
Arrestos por motivos políticos registrados por CIHPRESS en 2011/3835
|
Mes
|
Cantidad de arrestos por meses
|
Acumulado Total
|
Enero / 2012
|
428
| |
Febrero
|
387
|
815
|
Marzo
|
760
|
1575
|
Abril
|
340
|
1915
|
Mayo
|
343
|
2258
|
Junio
|
411
|
2669
|
Julio
|
429
|
3098
|
Agosto
|
538
|
3636
|
Septiembre
|
504
|
4140
|
El Centro de Información Hablemos Press documentó, en septiembre, 504 arrestos por motivos políticos, lo que demuestra la falta de libertades que sufrimos los cubanos, en especial quienes promovemos el respeto a los derechos humanos.
La mayor cantidad de detenciones documentadas pertenecen al Movimiento Damas de Blanco Laura Pollán, quienes siguen siendo blanco de ataques por parte de turbas paramilitares, incitadas por el régimen militar del general Raúl Castro para que no realicen sus actividades.
Agentes de la Seguridad del Estado y la Policía Nacional detuvieron a decenas de opositores y Damas de Blanco, el 8 de septiembre, para impedirles ir a misa y peregrinación por los 400 años del hallazgo de la Virgen de la Caridad.
Las turbas paramilitares, también impidieron el 24 de septiembre que un considerable grupo de Damas de Blanco asistieran a misa, por el día de la Virgen de la Merced, al bloquear la entrada de la casa sede, situada en el número 963 de la calle Neptuno, en el municipio Centro Habana, en La Habana. Más de 70 Damas resultaron detenidas en diferentes regiones del país para esa fecha.
El régimen militar, continúa aferrado en silenciar las voces disidentes; en este mes, arreció la represión contra la prensa.
Al menos 19 periodistas independientes, entre ellos blogueros, fueron arrestados; tres de ellos resultaron secuestrados por agentes del Departamento de la Seguridad del Estado (policía política). Sus equipos de trabajo (cámaras, grabadoras, teléfonos celulares, memoria de datos, documentos y blog de notas), resultaron confiscados.
Uno de los periodistas, Calixto Ramón Martínez Arias, corresponsal del Centro de Información Hablemos Press, fue encarcelado el 16 de septiembre. Se le acusa de desacato a la figura de Fidel y Raúl Castro. Otros cuatro de sus compañeros, Roberto de Jesús Guerra Pérez, Gerardo Younel Avila Perdomo, Magali Norvis Otero Suárez y Carlos Ríos Otero permanecieron detenidos por varias horas en dependencias policiales y se les amenazó con encarcelarlos si continúan su labor periodística.
Orlando Luis Pardo, escritor, fotógrafo y bloguero, y su novia Silvia Cornelles Batista, bloguera, fueron detenidos el día 1ro. de septiembre al salir de su casa, para impedir que asistieran al Proyecto Estado de SATS. También resultaron detenidos, ese día, el bloguero Dimas Castellanos, Manuel Cuesta Morúa y el grafitero Danilo Maldonado, entre otros.
Alberto Méndez Castelló, periodista independiente, también fue secuestrado por agentes de la Seguridad del Estado el 10 de septiembre, cuando se dirigía a Majibacoa, provincia Las Tunas, a recopilar información para hacer sus reportajes.
El 13 de septiembre, el periodista independiente Oscar Sánchez Madan, fue golpeado con una cabilla por Luis Alberto Rodríguez, un delincuente protegido por la Seguridad del Estado. Madan, fue llevado a un hospital. Como consecuencia de las lesiones recibidas en la cabeza necesitó sutura.
La ola represiva contra la oposición y la prensa independiente se ha recrudecido en las últimas semanas. Los asaltos, allanamientos, golpizas, actos de repudio y destrucción de las viviendas de los opositores, en diferentes regiones del país, continúan y se han vuelto frecuentes en los últimos meses, sin que a las autoridades les importe quienes se encuentren dentro de los hogares. Sobre todo reinan las agresiones físicas y las amenazas de muerte.
Algunos ejemplos de los actos violentos:
El 6 de septiembre, Vivian Peña, Dama de Blanco, y su esposo, Misael Valdés, representante del Frente Nacional de Resistencia Cívica en Palma Soriano, Santiago de Cuba, fueron detenidos y su vivienda destruida a mandarriazos por paramilitares que recibieron órdenes de la policía política. Dentro de la vivienda se encontraban los hijos del matrimonio, según describió Peña al ser liberada.
El 13 de septiembre, Ángel Moya Acosta, ex prisionero político del Grupo de los 75, fue amenazado de muerte por Luis Alberto Rodríguez, que lo agredió con un cuchillo. Luis Alberto ya había lesionado al periodista Sánchez Madan, ese mismo día.
El 20 de septiembre, la vivienda de Ovidio Martín Castellanos, miembro de la Unión Patriótica de Cuba, fue asaltada por paramilitares que le pintaron la fachada con chapapote. También lanzaron piedras, causando lesiones al hijo de Castellanos y golpearon a una niña de tres años de edad al penetrar en la vivienda.
El 23 de septiembre, Osvaldo Rodríguez y su familia fueron golpeados brutalmente, en dos ocasiones el mismo día, por fuerzas especiales del Ministerio del Interior, que allanaron su casa situada en el poblado Bejucal, al negarse a que uno de sus hijos fuera reclutado para el Servicio Militar Obligatorio. Los agentes le provocaron lesiones en el rostro. Al cierre de este informe, continuaban detenidos en el Técnico de Instrucción de la Policía Nacional del municipio San José de las Lajas, provincia Mayabeque.
Víctimas, 3 de octubre: Francisco de Asís Liesa Morote, José Antonio Merenciano Ruiz, Jesús Hernando Ortega y Sergio Canal Canal
Hacia las 20:30 horas una persona hizo señas al portero del inmueble, Isaac Criado, para que le abriese la puerta. Una vez dentro le preguntó si el señor Liesa se encontraba en casa y, ante la respuesta afirmativa, sacó un arma y le encañonó con ella. Al mismo tiempo, otros tres terroristas que cubrían la mitad de su cara con pañuelos entraron en el portal. Los autores del atentado obligaron al portero a que les condujese hasta el domicilio del militar después de decirle que no le iba a pasar nada si seguía sus instrucciones. El terrorista que había entrado con la cara descubierta se colocó también una capucha sobre la cabeza y, acompañados del portero, llamaron a la puerta del domicilio de Francisco Liesa, siendo la propia víctima la que abrió la puerta. En ese momento se encontraban en el interior del domicilio, además de Francisco, su mujer, Claudia Mestre, y dos alumnos de náutica a los que Francisco estaba dando clases para que pudieran obtener el título de patrón de yate. Un tercer alumno llegó después de que se cometiese el atentado.
Una vez dentro, al menos tres de los cuatro miembros del grupo empuñaron sus armas, al mismo tiempo que uno de ellos preguntaba quién de los presentes era Francisco. Su mujer, presa de un ataque de nervios, comenzó a gritar "¡asesinos!", mientras que el militar trataba de calmarla diciéndole que no se preocupase, porque no iba a oponer resistencia. Acto seguido, el autor material del asesinato se encerró en una habitación contigua con Francisco, con el que mantuvo una conversación de unos cinco minutos. Al término, abrió la puerta de la habitación al tiempo que decía: "Ya hemos terminado". Sin mediar palabra efectuó un sólo disparo a bocajarro sobre la sien de Francisco de Asís (El País, 4/10/1978).
Los asesinos huyeron a pie a través de descampados y calles poco iluminadas por las que descendieron hasta el casco viejo de la ciudad. Francisco había quedado, todavía con vida, recostado en un sofá, con un impacto de bala en la cabeza y sujetando unas gafas entre sus manos. Un médico de la vecina clínica de la Virgen Blanca le practicó los primeros auxilios, aunque apenas pudo hacer otra cosa que tratar de contener la hemorragia e introducirlo en una ambulancia que lo trasladó al Hospital Civil de Basurto. Desde el domicilio de la víctima hasta el lugar en el que lo recogió la ambulancia podía verse un reguero de sangre de unos treinta metros.
Uno de los alumnos de Liesa Morote relató a Europa Press que "al entrar el encapuchado, nos apuntó con su pistola. Preguntó si éramos militares; le contestamos que no. ‘Somos alumnos de náutica del señor Liesa que estamos haciendo un cursillo para sacar el título de patrón de yate’. El encapuchado dio un vistazo rápido a los papeles que estábamos escribiendo y al tablero de cálculos náuticos y se quedó conforme".
En un primer momento, los medios políticos vascos mostraron sus dudas sobre la autoría del atentado, poniendo en cuestión que fuese ETA militar, como recogía el diario ABC en su edición del 5 de octubre. Sin embargo, ese mismo día la banda terrorista ETA reivindicó el asesinato del segundo comandante de Marina de Bilbao. A última hora de la noche el Ministerio del Interior amenazó con emprender acciones judiciales contra los medios que difundieran o publicaran el comunicado de ETA, parcial o totalmente, por considerar que se incurría en apología del terrorismo y graves ofensas e injurias a las Fuerzas Armadas españolas. En el comunicado, tras negar que la intención de la banda fuese el secuestro, como se había especulado al principio, ETA justificaba el atentado por ser la víctima el "responsable de evitar toda ayuda material que ETA puede recibir del extranjero por vía marítima".
Esta extraña reivindicación dio lugar a especulaciones en los medios de comunicación sobre la posible relación del asesinato del capitán de Corbeta con el caso Allul, barco implicado en un presunto tráfico de armas a gran escala, cuya investigación estaba en manos de la Comandancia de Marina de Bilbao y en la que el capitán de corbeta asesinado ejercía de juez instructor. El Allulfue interceptado en septiembre de 1978 cerca de Rochester por la autoridades británicas cuando navegaba entre el puerto belga de Brujas y el de Bilbao. En su interior transportaba, según las primeras versiones, 2.800 fusiles automáticos Armalite de fabricación americana que no estaban consignados, por lo que el barco fue enviado de nuevo al puerto de origen para descargarlos. La explicación que la empresa consignataria del barco dio es que se había tratado de un error, que no eran fusiles automáticos Armalite sino FN FAL belgas, utilizadas por los ejércitos regulares de muchos países, que se habían embarcado en el navío equivocado. Cuando saltó el escándalo, se sospechaba que el destino final podía ser Sudáfrica, en aquellas fechas sometida a embargo, o cualquier otro país africano o sudamericano, pero también se especuló con que fueran armas destinadas al IRA o a ETA. El barco llegó a Santurce, ya sin las armas, la noche del 29 de septiembre de 1978 escoltado por el dragaminas Turia de la Armada Española, y se inició una investigación por parte de las autoridades en la Comandancia de Marina de Bilbao, siendo Francisco de Asís Liesa el encargado de la instrucción de la misma. El comunicado de ETA fue lo que hizo que los medios de comunicación especulasen sobre la posible relación del asesinato del capitán de corbeta y el caso Allul. Así, el diario El País, en su edición del 06 de octubre de 1978 señalaba que "el comunicado de ETA pudiera aludir a la participación del capitán de corbeta Francisco Liesa, cuyos restos fueron enterrados ayer, en Barcelona, en las investigaciones sobre el transporte de armas realizado por el buque Allul, propiedad de la naviera García Miñaur, con destino a Bilbao para Barreiros Hermanos Internacional, SA., si bien las autoridades de la Comandancia de Marina de Bilbao aseguraron que el señor Liesa no había estado en ningún momento encargado de llevar a cabo las investigaciones. No obstante, en medios informativos bilbaínos se sabe que el capitán de corbeta asesinado había concedido a un redactor de un semanario con difusión nacional unas declaraciones en las que dio detalles precisos sobre el affaire Allul. Afirmó, entre otras cosas, que las armas venían destinadas a Bilbao. El informador había sido remitido, al parecer, al señor Liesa por el primer jefe de la Comandancia de Marina de Bilbao, quien consideró que 'era el más enterado sobre el tema’".
Sea como fuere, el oscuro caso Allul quedó sin resolver, igual que el asesinato de Francisco de Asís Liesa que, a día de hoy, sigue impune.
Francisco de Asís Liesa Morote tenía 56 años y era natural de Barcelona. Estaba casado con Claudia Mestre y tenía un hijo de 25 años. Ingeniero industrial, se inició profesionalmente como marino mercante, de donde pasó a la Marina Militar por oposición. Capitán de corbeta de la reserva naval activa, hacía ocho años que estaba destinado en la Comandancia de Marina de Bilbao, donde desempeñaba el cargo de segundo comandante. Recientemente había pedido el traslado a la ayudantía de Marina de Torrevieja (Alicante). Al día siguiente del asesinato, las calles más céntricas de Bilbao y de otras localidades de la provincia amanecieron materialmente cubiertas con carteles en los que se podía leer "No queremos medallas, queremos a nuestros maridos".
Hacia las 12:30 horas del 3 de octubre de 1980 la banda terrorista ETA ametrallaba en Durango (Vizcaya) un vehículo no oficial de la Policía matando a sus ocupantes: el subcomisario de PolicíaSERGIO CANAL CANAL, el policía nacional JESÚS HERNANDO ORTEGA, conductor del vehículo, y el inspector de Policía JOSÉ ANTONIO MERENCIANO RUIZ.
El primer día de cada mes el subcomisario Canal y el inspector Merenciano, acompañados por un conductor, se trasladaban desde Bilbao a Durango para realizar los trámites de obtención del Documento Nacional de Identidad (DNI) a los vecinos de la localidad. El trabajo lo realizaban en unas oficinas que el Ayuntamiento ponía a su disposición. Así lo hicieron el 1 de octubre, pero al no poder terminar todas las tramitaciones, acordaron regresar el día 3, ya que el 2 se celebraba la festividad de los Ángeles Custodios, patrón de la Policía. Como solía hacerse, se colgó un cartel en el Ayuntamiento anunciando que se volvería a atender al público el día 3.
La mañana del 3 de octubre, acompañados por el agente Jesús Hernando, se trasladaron a Durango, trabajando en los trámites del DNI hasta las 12:30 horas, momento en el que emprendieron el viaje de vuelta a Bilbao en coche. Al detenerse en un semáforo en rojo, al final del puente de San Agustín, cuatro terroristas se colocaron a ambos lados del vehículo y abrieron fuego cruzado contra el mismo, que fue alcanzado por varias ráfagas de metralleta. El inspector Merenciano Ruiz, que ocupaba el asiento trasero, reaccionó y pudo hacer uso del revólver, con el que realizó un disparo. Herido de muerte el chófer, el vehículo que ocupaban, sin control, cruzó la avenida de San Agustín y se detuvo en la acera al lado de la iglesia del mismo nombre, a unos diez metros del lugar del atentado.
Para asegurarse de que ninguno de los policías salía vivo del atentado, los asesinos de la banda se acercaron al vehículo y dispararon con sus pistolas directamente a la cabeza de las víctimas. A continuación, los terroristas huyeron en un vehículo que habían sustraído poco antes a punta de pistola.
El inspector José Antonio Merenciano Ruiz murió en el acto, mientras que el subcomisario Canal Canal y el agente Hernando Ortega fueron trasladados gravemente heridos al Hospital Civil de Bilbao. El policía Jesús Hernando falleció durante el traslado, mientras que el subcomisario Sergio Canal lo hizo media hora más tarde, mientras era intervenido quirúrgicamente.
La Policía recogió en el lugar del atentado casquillos de munición del calibre 9 milímetros parabellum, marca FN. También se recogió una bolsa deportiva en cuyo interior había un cargador de metralleta y dos cajas con cincuenta cartuchos de munición SF. El vehículo ocupado por las tres víctimas presentaba al menos 36 orificios de bala y tenía destrozadas todas las lunas.
La capilla ardiente quedó instalada por la tarde en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao y los cadáveres fueron velados por funcionarios del cuerpo y policías nacionales. A las once de la mañana del día siguiente, 4 de octubre, se celebró en la Iglesia del Carmen, de Bilbao, el funeral por las tres víctimas del atentado. Al acto asistieron el director general de Policía, José Manuel Blanco Benítez; el delegado del Gobierno en el País Vasco, general Sáenz de Santamaría, y el gobernador civil de Vizcaya, Fernando Jiménez, además de otros jefes y oficiales. Cuando los féretros, cubiertos con la bandera nacional, llegaron a la iglesia, una mujer gritó: "Que venga la Legión, que estamos en pie de guerra". También se oyeron gritos contra ETA y algunos contra el Gobierno.
Fuentes nacionalistas próximas al Gobierno vasco interpretaron el triple asesinato como un intento por parte de ETA de boicotear las negociaciones de Garaikoetxea en Madrid. "Siempre coinciden estos hechos con actos importantes protagonizados por las instituciones vascas. Son golpes de fuerza de ETA, con los que pretenden obligar a Madrid a negociar con ellos" (El País, 4/10/1980).
No lo llamen austeridad por Juan Ramón Rallo
Frecuentemente se insiste en que las economías occidentales se están mortificando por seguir una estrategia de excesiva austeridad. No obstante, tengo la impresión de que repetimos demasiadas veces semejante mantra sin pararnos a reflexionar mínimamente sobre su veracidad. Voy a ponerles dos ejemplos hipotéticos para comprobarlo.
Imaginemos a tres amigos: A, B y C. Los tres cobran un sueldo de 2.000 euros mensuales pero tienen hábitos de consumo muy distintos. A apenas gasta 800 euros mensuales en lo básico (ropa, comida, habitación y algo de ocio) para poder ahorrar los otros 1.200. B, en cambio, prefiere pulirse íntegros los 2.000 euros mensuales para vivir al día sin que le falte de nada. Y, por último, C se muestra descontento con los niveles de gasto que le permite alcanzar su “insuficiente” sueldo de 2.000 euros, de manera que mes tras mes pide prestados otros 500 euros para complementar su tren de vida. Supongamos que, pasados unos años, estas tres personas deciden modificar ligeramente su comportamiento: A opta por disfrutar un poco más del presente y pasa a gastar 100 euros más al mes (pero sigue ahorrando más de la mitad de su sueldo); B mira un poquito más hacia el futuro y minora su gasto en 100 euros mensuales (ahorra un 5% de su sueldo); y C, conocedor de que no puede continuar aumentando sus deudas indefinidamente, reduce sus desembolsos desde los 2.500 euros mensuales a los 2.400 (en lugar de endeudarse por 500 euros al mes, lo hace por 400).
¿A cuál de los tres amigos calificaría un observador imparcial de “austero”? Claramente a A y sólo a A. B sería un bon vivant que puede costearse su tren de vida mientras posea una fuente de renta estable y C un kamikaze financiero que tarde o temprano tendrá que empezar a gastar mucho menos de lo que ingresa para hacer frente a las deudas que se le han ido acumulando. La paranoia antiausteridad actual nos ha llevado, sin embargo, a calificar a los países que se comportan como C de “austeros”, cuando lo lógico sería tildarles de manirrotos.
Dos gobiernos gemelos
Analicemos en un siguiente ejemplo el comportamiento de los gobiernos de dos hipotéticos países: A y B. El gobierno del país A ha exhibido en los últimos tres años un déficit decreciente con el siguiente perfil: un 12% del PIB en 2009, 10,2% del PIB en 2010 y un 9,9% del PIB en 2011, siendo en 2011 su gasto público antes de intereses un 1,3% superior al de 2009 y copando el 35% de toda la economía. Por su lado, el gobierno del país B exhibió unos déficits del 11,2% en 2009, del 9,7% en 2010 y del 9,5% en 2011, siendo ese año su gasto público antes de intereses un 2,5% inferior al de 2009 y copando el 42% de toda la economía. ¿Diría usted que existe una diferencia abismal entre los gobiernos de ambos países? No. El sentido común dicta, primero, que ninguno de ellos está siendo austero y, segundo, que las diferencias apenas son apreciables: ambos gobiernos gastan más o menos lo mismo que en 2009 (un poco más el del país A que el del B), los dos tienen un perfil del déficit muy parecido (un poco más deficitario el gobierno del país A) y los dos padecen unos Estados que copan buena parte de su economía (un poco más el país B).
Pues bien, no estamos ante dos países hipotéticos, sino ante Estados Unidos (país A) y España (país B). El primero es para muchos un ejemplo de políticas de estímulo que explican por qué, de momento, su economía está creciendo, mientras que el segundo es, para esos mismos muchos, un ejemplo de políticas de austeridad que están devastando al país. En realidad, y dejando de lado los prejuicios ideológicos, debería resultar evidente que el Gobierno de España ha seguido la misma política de “estímulo” que el de EEUU, punto de déficit arriba o abajo. Tal como explica la buena teoría económica, ni EEUU está mejor que España por haber aplicado unas políticas de estímulo calcadas a las de nuestro país, ni España está peor que EEUU por haber seguido unas inobservables políticas de austeridad. Más bien, los dos están retrasando su salida de la crisis por arrastrar a sus economías a un escenario de saturación de deuda. En el caso de España, la credibilidad de su deuda ya ha colapsado; en el caso de la más dinámica economía estadounidense, todavía no lo ha hecho pero terminará sucediendo si no rectifica su senda de desequilibrio presupuestario.
Desengáñese. Analice fríamente la realidad y pronto caerá en la cuenta de que el último de los adjetivos que merece el gobierno de España es el de “austero” por el hecho de gastar casi un 30% más de lo que ingresa.
Víctimas, 2 de octubre: Ramiro Quintero Ávila, Ramón Coto Abad, Vicente Montoya Salazar y Benito Morales Fabián
Con esta información, el 2 de octubre robaron un coche a mano armada en Villafranca de Ordicia con el que los asesinos de la banda se trasladaron al puente de Larraenea sobre el río Araxes, a ocho kilómetros de Tolosa, y muy próximo al bar que solía frecuentar la víctima. Esa noche, Ramiro salió del bar acompañado por unos amigos, entre ellos José Antonio Olano Ormaechea, entonces alcalde de Lizarza, que contó que "antes de subir a su casa, al salir del bar, solía asomarse al río Araxes, sobre el puente Larraenea, que está al lado justo del bar" (ABC, 03/10/1978). En ese momento, los etarras, que estaban esperando en las inmediaciones del puente dentro de un Seat 127 blanco, arrancaron el vehículo y uno de ellos descendió rápidamente y disparó a bocajarro varios tiros que acabaron con la vida de Ramiro Quintero. Su mujer y dos de sus hijas, dos niñas, fueron de las primeras que acudieron a prestarle auxilio, dada la cercanía del domicilio familiar.
Fuerzas de la Guardia Civil de Guipúzcoa, nada más tener conocimiento del asesinato de Ramiro Quintero, montaron diferentes puntos de vigilancia en las carreteras de la provincia. En uno de los controles establecido en Astigarraga, los agentes observaron, hacia las 2:30 horas, cómo de un vehículo que se acercaba a la señalización de control salían dos individuos que se dieron a la fuga monte a través. La Guardia Civil llegó a hacer uso de sus armas de fuego pero sin conseguir alcanzar a ninguno de los fugitivos.
Al día siguiente, 3 de octubre, a las once de la mañana, se celebraron en Lizarza los funerales por el guarda asesinado. El viernes 6 de octubre llegaba a Los Rodeos su cadáver en un vuelo regular de Iberia procedente de Madrid-Barajas. La misa funeral se celebró a las 15:30 horas de ese día en la Iglesia de La Concepción, de La Laguna, y el entierro tuvo lugar en el cementerio de San Juan. Su féretro fue escoltado por guardas forestales y guardias civiles, y a los actos acudieron muchas personas. Entre las personalidades que asistieron estuvo Luis Mardones, por aquel entonces gobernador civil.
Tuvieron que pasar treinta años para que una mujer valiente, Regina Otaola, organizase en Lizarza el primer homenaje en la historia de esa pequeña localidad guipuzcoana a una víctima del terrorismo. Hasta 2007 el Ayuntamiento de Lizarza había estado en manos del Partido Nacionalista Vasco, que renunció a presentarse en las municipales de ese año por las presiones del entorno proetarra. Desafiando las intimidaciones de ese entorno, la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca (ANV) permitió al Partido Popular hacerse con la alcaldía. El PP obtuvo veintisiete votos, frente a ciento cuarenta y dos votos en blanco (opción propugnada por el PNV) y ciento ochenta y seis nulos que se adjudicó ANV. Pocos meses después de convertirse en alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola anunciaba desde su blog en Libertad Digital la celebración de un homenaje para 2008 con motivo del 30 aniversario del asesinato de Ramiro Quintero: "Nuestra voluntad de reparar moralmente a las víctimas sigue siendo inquebrantable, del mismo modo que pretendemos con nuestra acción de gobierno acabar con la ignominia impuesta en Lizarza por ETA y sus representantes de ANV-Batasuna mediante la Ley del Silencio". Y dicho y hecho: el 13 de noviembre de 2008 se hizo algo de justicia al vecino de Lizarza. En el acto, la alcaldesa de Lizarza insistió en la necesidad de "dignificar" a Ramiro Quintero, y en acusar al nacionalismo radical de intentar "hacer olvidar" el nombre de la víctima en el pueblo. Regina Otaola dio lectura a una declaración institucional en la que explicó que el acto hacía justicia con la memoria del asesinado, "este municipio ha estado en manos de los proetarras durante todo este tiempo". El acto se celebró en el Ayuntamiento de Lizarza y contó con la asistencia de Juan Antonio García Casquero, entonces presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y de una delegación del PP vasco con su presidente, Antonio Basagoiti, a la cabeza. Previo al acto en el Ayuntamiento se celebró una misa por Ramiro Quintero en la Ermita del Sagrario, que fue oficiada por el capellán del cuartel de Inchaurrondo. Al finalizar la misa, la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Rafaela Romero, destacó la necesidad de "reconstruir la memoria" de las víctimas de ETA.
En 1981 la Audiencia Nacional condenó a José Manuel Arzallus Eguiguren, alias Casero, como autor del atentado a 23 años de prisión mayor. Este terrorista se benefició en 1977 de la generosa Ley de Amnistía, lo que no evitó que volviera a asesinar. Pocos meses después, en abril de 1978, se hizo cargo del grupo Uzturre de ETA, participando ese año en el asesinato de Ramiro Quintero y del guardia civil Heliodoro Arriaga el 27 de noviembre. En junio de 1979 huyó a Francia y de ahí pasó a Bélgica, donde recibió un cursillo sobre el manejo de armas y explosivos. Detenido en ese país, fue extraditado a España en mayo de 1980. Arzallus Eguiguren fue, además, uno de los 150 etarras que se benefició de las primeras medidas de reagrupamiento de presos en cárceles del País Vasco promovidas por Jaime Mayor Oreja un mes después de tomar posesión en el Ministerio del Interior en 1996, cuando José Antonio Ortega Lara permanecía secuestrado por la banda asesina. Jaime Mayor Oreja declaró esos días en relación a esas medidas de acercamiento que "los miembros de ETA, en el supuesto de que en un momento determinado decidieran una actuación [en relación al secuestro de Ortega Lara], que ojalá no se produzca, lo tienen más complicado en el sentido de que no pueden justificar que aquí se ha producido una cerrazón y una intransigencia por parte de Interior".
Otro de los etarras del grupo Uzturre que participó en el asesinato de Ramiro Quintero fue Martín Sansebastián Aguirre, huido en Venezuela. En marzo de 2006 el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela negó su extradición a España. En el escrito de denegación se recoge que el Gobierno español solicita su extradición por una serie de atentados, citándose el auto del 13 de febrero de 1981, por el que se inició el sumario nº 27/81 del Juzgado Central de Instrucción nº 2 de la Audiencia Nacional, contra el etarra Martín Sansebastián Aguirre, en el que se puede leer que: "... el día dos de octubre de 1.978, después de haber realizado vigilancias, que inicia en julio de dicho año Martin Sansebastian Aguirre, y despues los restantes miembros del comando denominado Üzturre, deciden llevar a cabo la ejecución de Ramiro Quintero Avila, Guarda Forestal de la piscifactoria de Lizarza y para ello reunidos Pedro Goñi Lizarza, Jose Manuel Arzallus Eguiguren,Martín Sansebastian Aguirre y Miguel Lopetegui Larrarte, integrantes del comando armado, se dirigen a Villafranca de Ordicia, donde Goñi y Sansebastián roban un vehículo, dejando a su propietario en el monte de Larraiz atado y sustrayéndole el D.N.I. trasladándose seguidamente a Lizarza, Arzallus, Goñi y Sansebastián y al ver el guarda le disparan y le causan la muerte". A día de hoy, Martín Sansebastián sigue sin rendir cuentas con la justicia española.
De Pedro María Goñi Lizarza se sabe poco. Al parecer estaba localizado, aunque sin detener, por la Policía francesa desde finales de los ochenta, país donde tenía fijada su residencia, según informaba el diario ABC en su edición de 13 de marzo de 1990. Posteriormente se le situó en Yemen del Sur donde, según fuentes de la lucha antiterrorista, recibió adiestramiento junto a otros miembros de la banda (ABC, 09/06/1993).
En cuanto a Miguel Lopetegui Larrarte, fue detenido en marzo 1981 en una operación de la Policía de la que consiguió huir Ignacio Aracama Mendía, alias Makario, y en la que resultó muerto, al enfrentarse a tiros con las fuerzas de seguridad, el etarra José Aristimuño Mendizábal, alias Pana, por entonces novio de Soledad Iparragirre, Anboto. Miguel Lopetegui, que fue condenado a penas que sumaban 220 años por diversos delitos, entre ellos cinco asesinatos, se suicidó en la cárcel de Herrera de la Mancha en marzo de 1988 colgándose de la cisterna del servicio de su celda con un trozo de sábana.
Ramiro Quintero Ávila había nacido el 15 de marzo de 1919, por lo que tenía 59 años cuando fue asesinado. Era natural de Tacoronte (Tenerife), estaba casado y tenía seis hijos. Uno de ellos era miembro de la Policía Armada destinado en Barcelona; otros dos residían en Tenerife: uno era policía municipal y la otra estaba casada; las otras tres hijas se habían trasladado con sus padres a Lizarza: una chica de 19 años y dos gemelas de 13. Guarda forestal del Estado desde 1947, ocupó diversos destinos en Canarias. Ramiro "conocía cada palmo de los montes canarios, ya fueran de pinar o laurisilva. Había estado trabajando en diferentes localidades de Tenerife (La Esperanza, La Victoria, La Matanza, Santa Úrsula, La Guancha, El Tanque) y La Palma (Barlovento y Las Breñas) como guarda forestal del desaparecido Icona" (Dani Millet, La Opinión de Tenerife, 12/01/2011). En febrero de 1977 fue adscrito al servicio piscícola de Icona en Guipúzcoa, donde sólo llevaba año y medio. "Lo destinaron a Lizarza, Guipúzcoa, cuando se aproximaba a la jubilación. A él no le quedó otra, pero a algunos de sus seis hijos todavía hoy les quedan preguntas pendientes. Por qué tan lejos. Por qué él (...) Ramiro lo sabía perfectamente [el peligro que suponía ETA] cuando lo destinaron al País Vasco, pero nunca pensó que iba a tener problemas siendo un funcionario que estaba para velar por la naturaleza, no por la seguridad, y que además evitaba los temas políticos. En realidad, la familia, la caza y la naturaleza eran sus grandes preocupaciones" (Dani Millet, La Opinión de Tenerife, 12/01/2011). Ramiro había pedido ya su traslado a Santa Cruz de Tenerife, según recogía El Correo en su edición del 4 de octubre. A su hijo Jesús, continúa narrando Dani Millet en La Opinión de Tenerife, se le sigue quebrando la voz cuando habla del asesinato de su padre. Se enteró, como tantas otras víctimas canarias, por la televisión. "Estaba en la casa que la familia tenía en Taco, mientras su madre y varias hermanas se encontraban en Lizarza con Ramiro: ‘Me llamaron unos amigos y me dijeron que pusiera la tele, que escuchara lo que estaban diciendo. Así fue como lo supe. Se me nubló todo’ (...) ‘Ninguno de los que murió a manos de ETA merecía semejante castigo. Ninguno. Pero menos mi padre, que nada tenía que ver con todo aquello. Si hasta le faltaban dos o tres meses para concluir los dos años de estancia allí y entonces poder pedir el regreso a Tenerife’ (...) Desde entonces, la familia no ha recibido apoyo ni comprensión, como ha relatado Jesús, a quien le duele que apenas se hayan acordado de su figura (...) Hubo muchas secuelas en la familia. Todavía las hay. El mismo Jesús Quintero fue declarado incapacitado y tuvo que retirarse de la Policía Local de La Laguna un poco como consecuencia de todo aquello" (Dani Millet, La Opinión de Tenerife, 12/01/2011).
Como hacía casi todas las mañanas, Ramón Coto se dirigió el 29 de septiembre a un estanco, que hacía las veces de administración de loterías, situado en la calle Navarra de Bilbao. Ramón, que ya estaba jubilado, tenía amistad con los propietarios del establecimiento y les ayudaba haciendo algunos recados para sacar algún dinero. Hacia las 13:30 horas varios miembros del grupo Orbaiceta de ETA acudieron al estanco. Coto Abad se encontraba sentado en un taburete, detrás del mostrador, hablando con la propietaria y una empleada del establecimiento, y fue alcanzado por varios disparos que efectuó uno de los etarras, mientras el otro vigilaba en la puerta del local. Una de las balas le atravesó la axila izquierda y le salió por la región lumbar.
En 1988 fue condenado por la Audiencia Nacional el arrepentido Sabino Onaindia Sojo a seis años de prisión mayor como cómplice del asesinato de Ramón Coto. Onaindia realízó funciones de vigilancia y apoyo, pero no fue el autor material del asesinato. Tras reinsertarse, no hizo frente a las indemnizaciones a la viuda de Ramón, por lo que en 1993 la Asociación de Víctimas del Terrorismo, entonces presidida por Ana María Vidal Abarca, le envió una carta, junto a otros doce miembros de la banda, para que pagase los quince millones de pesetas que la Audiencia Nacional había fijado como indemnización por el asesinato de Coto Abad (ABC 24/09/1993). En agosto de 1994 la asociación de víctimas seguía reclamando, sin mucho éxito, esas indemnizaciones.
En 1992 fue condenado Aitor Zumarraga Casas como autor material del asesinato a 28 años de prisión mayor. El etarra, que se desvinculó de la banda y en 1986 pidió la reinserción social, había sido detenido en abril de 1991 por la Ertzaintza.
Finalmente, en junio de 1997 fue condenado Vicente Antonio Sagredo Rivas a 26 años de prisión mayor, también como autor del atentado. Un mes después de ser sentenciado, fue uno de los etarras que condenó el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Por este motivo, y porque se desvinculó de la banda al día siguiente de asesinar a Ramón Coto Abad, la Audiencia Nacional solicitó al Gobierno su indulto en diciembre de 1997. En el escrito de la Sala de lo Penal se dice sobre Sagredo Rivas que "merece la pena tener un tratamiento de favor en su condena, ya que cometió el crimen con 17 años y al día siguiente de perpetrarlo se desvinculó de la banda terrorista".
ETA justificó el asesinato de Ramón Coto acusando a la víctima de ser "guerrillero de Cristo Rey". Por otra parte, y desde el primer momento, se barajó la hipótesis de que ETA se había confundido de objetivo, porque el estanco había sido propiedad de José Luis Ramos, próximo a Alianza Popular, y amenazado por la banda terrorista en numerosas ocasiones. José Luis Ramos, según informaba ABC en su edición del 30 de septiembre de 1980, era hermano del que fuera dirigente de Fuerza Nueva en Vizcaya, e hijo de un capitán fusilado por los republicanos en Bilbao en 1937. Por consejo de la Policía, José Luis Ramos había abandonado el País Vasco después de que le incendiasen el coche y lanzasen cócteles molotov contra su comercio durante una manifestación. No obstante, en la sentencia de la Audiencia Nacional por la que fue condenado Sagredo Rivas se afirma que ETA decidió asesinar a Coto Abad "bien porque la organización sospechara que eraconfidente de la Policía, bien porque entendiera que se mostraba agresivo contra las manifestaciones de los abertzales", lo que añade aún más confusión sobre los motivos por los que fue cometido el atentado, motivos que, por otra parte, no añaden nada al hecho brutal del asesinato de un anciano jubilado.
Ramón Coto Abad tenía 71 años y estaba casado. Fue trasladado al Hospital Civil de Bilbao e intervenido quirúrgicamente. Entre otras lesiones, presentaba un hemotórax, estallido del bazo y perforación del colon. A causa de la gravedad de las heridas, falleció dos días después, a las seis de la tarde del 2 de octubre. Ramón Coto Abad se encontraba tras la jubilación en una situación económica precaria, por lo que hacía recados para los propietarios del estanco "a cambio de unas pesetas", además de "ofrecer sus servicios" a las personas que requerían un taxi al llegar a la estación y de "ayudar al encargado de la distribución" del diario santanderino Alerta, según publicóABC en su edición del 30 de septiembre de 1980.
Miembros de la Policía se trasladaron al lugar citado y comprobaron la veracidad del aviso: en el maletero del vehículo estaba el cuerpo sin vida de Benito, que presentaba dos impactos de bala en la cabeza. En el interior del coche se encontraron varios casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum. Eso, unido a que no se encontraron restos de tierra en la ropa de la víctima, hizo pensar que Benito fue asesinado dentro del propio taxi. Hacia las nueve de la noche el juez de guardia ordenó el levantamiento del cadáver, que fue trasladado al depósito del cementerio de Rentería.
Como en otros casos de asesinatos de taxistas, no se sabe con precisión cómo se produjo el mismo, aunque muy posiblemente los etarras solicitaron los servicios de Benito Morales y lo asesinaron durante el trayecto. Taxistas de la localidad de Rentería, que hicieron un paro en señal de duelo por su compañero asesinado, manifestaron que la víctima llevaba trabajando muchos años en dicha zona y que no se le conocía ideología ni actividad política alguna.
El 9 de octubre la banda terrorista ETA asumió el asesinato de Benito, además de otros asesinatos recientes de guardias civiles y policías, que justificaron, con su retórica habitual, como "una presión armada" encaminada a "demostrar al Gobierno español que solamente existe una salida de compromiso para evitar el grave conflicto generalizado en que puede desembocar la insatisfactoria solución del proceso autonómico vasco".
Benito Morales Fabián, de 40 años, estaba casado y tenía tres hijos. Era natural de Santibáñez el Alto (Cáceres) y trabajaba como taxista en Rentería desde seis años antes de ser asesinado. A su entierro en el cementerio local, que tuvo lugar el 3 de octubre por la tarde, asistieron la madre, la viuda y varios de los hermanos de Benito.
El vehículo del agente estaba aparcado en las inmediaciones de su domicilio, en el barrio de La Paz de Baracaldo. Hacia las 23:00 horas del 25 de septiembre Vicente Montoya se montó en su coche, para dirigirse al trabajo. La bomba estalló cuando el agente accionó el contacto del coche. Su mujer, que se encontraba en el balcón del domicilio familiar despidiéndose de su marido, resultó herida por la metralla y la onda expansiva.
El gobernador civil de Vizcaya, Iñaki López, relacionó el atentado con la convocatoria por parte de Herri Batasuna de una manifestación el 3 de octubre para defender la negociación con ETA Militar. "Con esto se trata de animar a los participantes a que asistan con alegría y celebren una fiesta con la sangre de algún inocente como ya es costumbre", dijo con ironía el gobernador.
En diciembre de 2004 el Ayuntamiento de Baracaldo entregó a título póstumo la Medalla de Oro de la Anteiglesia a las catorce víctimas del terrorismo asesinadas en ese municipio o nacidas allí. Al acto no asistieron los concejales del Partido Nacionalista Vasco (PNV) ni los de Eusko Alkartasuna (EA), ausencia que fue lamentada por el alcalde, el socialista Tontxu Rodríguez.
Según fuentes del Ministerio del Interior, uno de los etarras que participó en el asesinato de Vicente Montoya Salazar fue Félix Ignacio Esparza Luri, detenido en Francia el 3 de abril de 2004 en una operación conjunta de la Policía francesa y la Guardia Civil. Fue entregado temporalmente a España en el año 2010 para ser juzgado por una veintena de atentados, delitos de asesinato, pertenencia a banda armada, tenencia ilícita de armas con fines terroristas y falsificación de documentos.
Vicente Montoya Salazar, de 42 años, estaba casado con Crescencia García García, de 35, y era padre de dos hijos de corta edad. Natural de Nanclares de Oca (Álava), estaba adscrito al servicio de escoltas de la Jefatura de la Policía Nacional de Bilbao.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














.jpg)


.jpg)

