Robert Standish (1964)


Blue Money, 2010 
oil on panel (35 1/2 " x 26 ½")

Untitled (Citibank), 2008 
oil on panel (47" x 67 ½")

Gael, 2008 
oil on panel (20" x 17"
)

Nike Prostitute, 2005 
oil on canvas/panel (116 ½" x 76 ½"
)

Girls, Girls, Girls (VIAGRA), 2006 
oil on canvas/panel (85" x 130 ¼"
)

Gastown Finn (Rolex), 2000 - 2006 
oil on canvas (69" x 48")

Untitled (Burger King), 2006 
oil on canvas/panel (88 x 74 ½")

Woman on Sunset Blvd, 2000 
oil on canvas (13 ½" x 19 ½")

Untitled (Young Woman Bathing), 2000 
oil on canvas (80" x 50"
)

Untitled (Reflection), 2003 
oil on canvas/panel (84" x 46 ½"
)

Untitled (Submerged), 2004 
oil on canvas/panel (92 ½" x 62"
)

Sarah, 2004
oil on canvas/panel (50" x 38 ½"
)

Untitled (Woman Over Bath), 2003 
oil on canvas/panel (23" x 16 ½"
)

Untitled (Lips Reflecting), 2004 
oil on canvas/panel (31" x 43"
)

Untitled (Bather at Rest), 2003 
oil on canvas/panel (17" x 24 ½"
)

Untitled (Woman with Folded Arms), 2004 
oil on canvas/panel (26 ½" x 18"
)



Mis películas

Nuevo enlace aquí.

No habrá paz para los malvados. 2011. Enrique Urbizu

Sobresaliente película dirigida por Enrique Urbizu. José Coronado está perfecto. Un thriller sin concesiones. Los tiroteos duran lo justo y las situaciones se resuelven con agilidad. La trama se explica bien a lo largo de la película y la investigación avanza al ritmo adecuado. No hay giros sorprendentes ni deducciones mágicas. Para disfrutar del cine.

Urbizu dirige muy bien, se nota su mano. Es un director a seguir, ya lo bordó con La caja 507.

La incluyo entre mis películas.

Los genes de la longevidad mueren muy jóvenes. Mónica G. Salomone


¿Quién no quiere preservarse joven y sano cuanto más tiempo mejor? El deseo universal de no envejecer se traduce en un negocio multimillonario que amenaza con interferir en el avance normal de la ciencia. Mientras los principales grupos de investigación en Europa y Estados Unidos se enzarzan en una polémica con tintes agrios sobre el papel de determinados genes y moléculas en el envejecimiento, esos mismos compuestos se venden ya en complementos nutricionales que prometen beneficios no demostrados en humanos. Uno de ellos, el Revidox, es desde el pasado año el producto estrella de una compañía española, que se apoya en parte en el prestigio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Algunos investigadores advierten de que el fragor de la batalla podría acabar ocultando resultados realmente interesantes.

La historia ha sido presentada como la ascensión y caída de los llamados genes de la longevidad.Experimentos durante la pasada década parecían demostrar que un grupo de genes, responsables de la síntesis de las proteínas llamadas sirtuinas, alargaban significativamente la vida de moscas y gusanos. La investigación antienvejecimiento creció con fuerza, mientras a su sombra lo hacía el mercado de cremas y complementos nutricionales que basaban sus campañas publicitarias en supuestos resultados científicos.


Leer completo en El País.




Una edad de plata. Antonio Muñoz Molina

En torno al 15% de los restos humanos exhumados en yacimientos prehistóricos muestran indicios de una muerte violenta: es el mismo porcentaje que en las sociedades cazadoras y recolectoras contemporáneas. Rousseau nos acostumbró a suponer que el Estado y las ciudades arruinan la felicidad y la igualdad de los seres humanos. Pero en las primeras sociedades en las que se impuso una autoridad central las muertes violentas se reducen al 3%. El Estado más cruel sometido a una autoridad central es el México azteca: con todos sus sacrificios humanos, el porcentaje de ejecuciones no supera el 5%. Y el índice de asesinatos en las comunidades Inuit iguala al de los barrios más peligrosos de Detroit.

A pesar de Hitler, de Mao, de Stalin, de la bomba atómica, de las dos guerras mundiales, en términos numéricos el siglo XX es el menos cruel que ha conocido la especie humana. Y también el que ha experimentado, después de 1945, una expansión más rápida de los derechos humanos, en el sentido universal y también en el más preciso de respeto a las minorías. Quién que ronde ahora los cincuenta años puede olvidar cómo se trataba a los discapacitados físicos o mentales cuando éramos niños, qué lugar tenían las mujeres o los homosexuales, con qué naturalidad era aceptada la violencia contra los débiles.

Pinker no es un iluso, ni un risueño optimista: el horror sigue existiendo, pero el escándalo que nos provoca no es indicio de que sea más frecuente que en otras épocas, sino de que ahora somos mucho más sensibles a él. La democracia liberal, el comercio, la presencia de las mujeres, la literatura, son antídotos seguros contra la violencia: no se mata ni se persigue a quien se le quiere vender o cambiar algo; cuanta mayor presencia tienen las mujeres en una comunidad menos espacio queda para la agresividad hormonal masculina; cuanto más sabemos de las vidas de otros gracias a los libros más inclinados estaremos a reconocerles una plena humanidad idéntica a la nuestra. En nuestro equipaje evolutivo, está la propensión a la violencia, pero también a la cooperación, y depende de las circunstancias y de los valores culturales que elijamos uno u otro camino. Nunca hubo una Edad de Oro, pero a nosotros nos ha tocado vivir algo parecido a una edad de plata, y no hay proyecto político más noble que hacerla duradera y sólida, que hacerla universal.




Fuente: solymoscas.