The Atlantic.
“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Víctimas, 2 de abril: Bernardo Pérez Sobrino y Juan Fructuoso Gómez
Libertad Digital.

En torno a las cuatro de la tarde del 2 de abril de 1984, y mientras tomaba un café en el Bar Bautista del barrio bilbaíno de Uretamendi, un etarra disparó dos veces por la espalda a BERNARDO PÉREZ SOBRINO, policía nacional, hiriéndole mortalmente en la cabeza. Uno de los proyectiles alcanzó al dueño del establecimiento, Lisardo Landeta Olalde, que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Civil de Basurto de una herida en el brazo.

El 2 de abril de 1987, en torno a las 22:00 horas, JUAN FRUCTUOSO GÓMEZ fue alcanzado de lleno por la explosión de un coche bomba en Barcelona. La deflagración fue brutal y su cuerpo se encontró a treinta metros del lugar de la explosión.
El vehículo cargado de explosivos estaba colocado en la confluencia de la avenida de la Meridiana con la avenida Vizcaya, y explotó al paso de una patrulla de la Guardia Civil. Juan había aparcado el coche e iba andando por la calle en dirección a casa de su hermano, Jesús, para dejarle una documentación y visitar a sus sobrinos. La explosión del coche-bomba se lo impidió.
En torno a las cuatro de la tarde del 2 de abril de 1984, y mientras tomaba un café en el Bar Bautista del barrio bilbaíno de Uretamendi, un etarra disparó dos veces por la espalda a BERNARDO PÉREZ SOBRINO, policía nacional, hiriéndole mortalmente en la cabeza. Uno de los proyectiles alcanzó al dueño del establecimiento, Lisardo Landeta Olalde, que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Civil de Basurto de una herida en el brazo.
El etarra entró en la tasca y, tras pedir una consumición, disparó contra Bernardo, que iba de paisano y se encontraba de espaldas al agresor. En el suelo se recogieron, posteriormente, dos casquillos de 9 milímetros parabellum y una bala sin percutir. En la puerta del bar otros dos terroristas esperaban al autor de los disparos en un Seat 133 de color blanco que habían robado 20 minutos antes a punta de pistola. El vehículo apareció, media hora después, en una céntrica avenida bilbaína.
Un familiar de la víctima declaró tras el atentado: "Yo sé que Bernardo no ha hecho nada de lo que se hubiera tenido que arrepentir. Sé que sus asesinos han ido sólo al uniforme".
En 1986 fue condenado a 29 años de prisión mayor, como autor material del asesinato de Bernardo, el etarra José Félix Zabarte Jainaga. Los dos cómplices que le ayudaron a cometer el atentado no han sido juzgados. Zabarte Jainaga, miembro del grupo Vizcaya de ETA, fue detenido en julio de 1985, junto a otros 17 miembros de la banda terrorista. Zabarte fue condenado a centenares de años de cárcel por su participación en varios asesinatos terroristas. La aplicación de la "doctrina Parot" impidió que saliese de prisión en marzo de 2008, estando prevista dicha salida para 2015. Si es así, habrá cumplido 30 años de cárcel.
Bernardo Pérez Sobrino era de Carrión de Calatrava (Ciudad Real), pero vivía en el País Vasco desde hacía más de diez años. Tres años antes de su asesinato había ingresado en el cuerpo de la Policía Nacional y estaba destinado en Bilbao. Tenía 27 años. Estaba casado con María del Carmen Medina González, también de 27 años, que sufrió un ataque de nervios al conocer la noticia del asesinato de su marido. Bernardo y María del Carmen tenían dos hijos.
El 2 de abril de 1987, en torno a las 22:00 horas, JUAN FRUCTUOSO GÓMEZ fue alcanzado de lleno por la explosión de un coche bomba en Barcelona. La deflagración fue brutal y su cuerpo se encontró a treinta metros del lugar de la explosión.
El vehículo cargado de explosivos estaba colocado en la confluencia de la avenida de la Meridiana con la avenida Vizcaya, y explotó al paso de una patrulla de la Guardia Civil. Juan había aparcado el coche e iba andando por la calle en dirección a casa de su hermano, Jesús, para dejarle una documentación y visitar a sus sobrinos. La explosión del coche-bomba se lo impidió.
La deflagración provocó el incendio de dos vehículos y afectó parcialmente a otros doce. También se vieron dañados edificios de los alrededores, provocando heridas leves a varios vecinos, consecuencia de la rotura de los cristales.
Además de la muerte en el acto de Juan, el coche bomba causó heridas a siete personas, entre ellas tres guardias civiles. Los tres guardias civiles heridos fueron Manuel Chica López, Juan García Estévez (de 31 años), y José Manuel Fernández Cubillo, que fue trasladado al Hospital Clínico con conmoción cerebral, heridas de metralla en la cara y en la pierna y mano derecha. Las heridas de Manuel no revestían gravedad. Sin embargo Juan García necesitó 310 días de asistencia médica. Por su parte, José Manuel Fernández Cubillo permaneció más de un año bajo cuidados médicos, y quedó ciego, además de sufrir otras graves secuelas.
También sufrieron heridas de menor gravedad los transeúntes Nicasio Pozo Dávila, Luisa Valiño Dávila, Tomás Martín Espinosa, Manuel Cifuentes Trequeros y Patricia Martínez Vera.
Este atentado era el segundo que se producía en Barcelona por el método del coche bomba en el plazo de una semana. El viernes 27 de marzo una furgoneta-bomba había provocado la muerte del guardia civil Antonio González Herrera.
Días después del atentado ETA remitió un comunicado en la que lamentaba la muerte de un civil, pero advertía a la población, con su lenguaje bélico habitual, que tomara "precauciones en las inmediaciones de las instalaciones y de los miembros de las fuerzas de ocupación, susceptibles de ser en cualquier momento objetivos militares de nuestra organización". Juan fue el primer civil asesinado por ETA en Cataluña.
Por el asesinato de Juan fueron condenados en 1989 Domingo Troitiño Arranz y Josefa Mercedes Ernaga Esnoz. A ambos se les impuso una pena total de 168 años. En 2002 fue condenado a 95 años Rafael Caride Simón. Los tres formaban parte del grupo Barcelona de ETA. Domingo Troitiño, detenido en septiembre de 1987, fue el etarra que colocó el coche cargado de explosivos y líquido inflamable en el parking de Hipercor el 19 de junio de 1987, atentado que provocó veintiuna víctimas mortales. Su hermano Antonio Troitiño es también un sanguinario terrorista, autor, entre otros atentados, del asesinato de 12 guardias civiles en la madrileña plaza de República Dominicana el 14 de julio de 1986.
Juan Fructuoso Gómez tenía 27 años y estaba soltero. Era técnico industrial. Su hermano, el escultor Jesús Fructuoso, es el autor del monumento en memoria de las víctimas del terrorismo que se levantó en Tarrasa (Barcelona) en 2002. También es autor de la escultura en memoria de las víctimas del terrorismo que se hizo en Lérida en 2008.
Documento de Aplicación. Vivienda: Seguridad Estructural: Acero
CSCAE (Descargar en PDF).
Incluyo esta obra entre mis documentos sobre Estructuras.
1 Generalidades
1.1 Ámbito de aplicación
1 Esta sección del DA-V ofrece reglas acerca de la seguridad estructural de elementos realizados con acero en perfiles laminados o tubos de chapa laminados o conformados, simples o agrupados unidos por soldadura.
2 Las reglas particulares acerca de la prefabricación de sistemas completos, con montaje mecanizado mediante tornillos, o con dispositivos especiales como bulones o tensores, quedan fuera del alcance de este documento, que en esos casos puede usarse en lo relativo a las reglas generales de análisis y comprobación de secciones y piezas.
3 Salvo en lo establecido en 6.1, en cuanto a chapas grecazas, se excluyen las piezas de sección abierta con paredes delgadas, que pueden sufrir pandeo por torsión, las que se realicen con chapas de más de 40 mm de grueso, o con más de 35 mm de grueso sometidas a temperaturas inferiores a -10ºC, y las soluciones que necesiten inevitablemente piezas sometidas a torsión para conseguir el equilibrio.
El caso chino
Carlos Alberto Montaner.
El año pasado, el primer inversionista en Alemania no fue Estados Unidos, tampoco Suiza o Francia. Fue China. Y los chinos no invirtieron en materias primas, como suelen hacer en América Latina, sino en actividades industriales, tecnología e ingeniería.
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Entre las compras que han hecho los chinos en Alemania se cuenta la compañía Putzmeister, fundada en 1958; un gigante dedicado a los equipos de construcción. La adquirió por miles de millones de dólares, precisamente en el 2011, una compañía china llamada Sany, creada en 1986 por tres socios que entonces reunieron un pequeño capital de unos 10.000 dólares al cambio actual.
El presidente de Sany es Lian Wengen, el hombre más rico de China. Algunos le calculan un capital de 11.000 millones de dólares. Como es tan rico y exitoso, el curioso Partido Comunista Chino le ha ofrecido un puesto en el Comité Central.
Adonde quiero llegar es a estas dos conclusiones:
1) El gran éxito chino no es el triunfo de un modelo económico especial, sino el resultado de liberar la inmensa capacidad creativa de la sociedad china en el terreno de la empresaria privada. El Estado chino dejó de ser un obstáculo para el desarrollo empresarial privado y se transformó en promotor del mismo. Continuó cercenando u obstruyendo las libertades individuales, pero dejó de entorpecer la creación de riqueza por parte de los ciudadanos.
2) En esencia, esto se parece a lo que sucede en Estados Unidos, en Suiza, en Holanda, en Israel, en cualquiera de los países exitosos: son ricos y desarrollados porque cuentan con un parque empresarial privado que genera riqueza y avances tecnológicos en medio de una intensa competencia económica.
Sencillamente, esa multiplicación de panes y peces no es posible hacerla desde el Estado y a cargo del Estado. El Gran Salto Adelante que Mao intentó infructuosamente se ha llevado finalmente a cabo, pero no con el recetario de Marx, sino con el de Adam Smith.
Los ejemplos de China, Japón, Taiwán, Corea del Sur, Alemania, Estados Unidos, de todas esas naciones que provocan admiración en el terreno económico, nos deben conducir a un razonamiento lógico: si entre los objetivos esenciales de una sociedad está el de crear riqueza y luchar contra la pobreza y el atraso, es absolutamente prioritario que su Estado segregue las condiciones para el desarrollo de un parque empresarial privado variado y complejo.
Es verdad que, en el camino, los empresarios más hábiles y dichosos se enriquecerán tremendamente, como el señor Lian Wengen, pero en su marcha impetuosa a la cima arrastrarán a millones de personas hacia formas superiores de vida.
Cuando comenzó el cambio económico en China, a mediados de los años setenta, un obrero industrial de ese país ganaba la decimosexta parte de lo que recibía un trabajador norteamericano en un puesto similar. Hoy, el primero gana una cuarta parte de lo que recibe el segundo. Puede que en el futuro incluso llegue a ganar lo mismo o más: los japoneses pueden dar fe de ello. Esos trescientos millones de personas que hoy forman parte de los niveles sociales medios de China deben su posición, en gran medida, a la furia empresarial privada desatada en dicho país.
Naturalmente, este impresionante milagro económico está y estará en peligro de saltar por los aires si China no consigue evolucionar en el terreno político hacia un sistema razonable de solucionar los conflictos y transmitir la autoridad basado en el consentimiento de los ciudadanos, como ha hecho, por ejemplo, Taiwán.
La paradoja consiste en que cada chino que consigue pasar del campo a la ciudad, del analfabetismo al conocimiento y de la pobreza a las clases medias es una persona socialmente inconforme que demandará cuotas crecientes de libertad y una inversión de las relaciones de poder con respecto al Estado. Cuando lo recibía todo del Estado, era su miserable sirviente. Ahora, cuando con su trabajo en el ámbito privado crea riquezas y mantiene al Estado, desea que los funcionarios se conviertan en servidores públicos. El que paga, manda.
Afortunadamente, el modelo de la democracia liberal, con todas sus imperfecciones, ha resuelto esas tensiones entre la sociedad y el Estado, y son cada vez más los chinos que miran a Occidente como una fuente de inspiración cívica. Es en esa atmósfera donde prospera el mejor capitalismo, y no en las dictaduras de partido único.
firmaspress.com
El presidente de Sany es Lian Wengen, el hombre más rico de China. Algunos le calculan un capital de 11.000 millones de dólares. Como es tan rico y exitoso, el curioso Partido Comunista Chino le ha ofrecido un puesto en el Comité Central.
Adonde quiero llegar es a estas dos conclusiones:
1) El gran éxito chino no es el triunfo de un modelo económico especial, sino el resultado de liberar la inmensa capacidad creativa de la sociedad china en el terreno de la empresaria privada. El Estado chino dejó de ser un obstáculo para el desarrollo empresarial privado y se transformó en promotor del mismo. Continuó cercenando u obstruyendo las libertades individuales, pero dejó de entorpecer la creación de riqueza por parte de los ciudadanos.
2) En esencia, esto se parece a lo que sucede en Estados Unidos, en Suiza, en Holanda, en Israel, en cualquiera de los países exitosos: son ricos y desarrollados porque cuentan con un parque empresarial privado que genera riqueza y avances tecnológicos en medio de una intensa competencia económica.
Los ejemplos de China, Japón, Taiwán, Corea del Sur, Alemania, Estados Unidos, de todas esas naciones que provocan admiración en el terreno económico, nos deben conducir a un razonamiento lógico: si entre los objetivos esenciales de una sociedad está el de crear riqueza y luchar contra la pobreza y el atraso, es absolutamente prioritario que su Estado segregue las condiciones para el desarrollo de un parque empresarial privado variado y complejo.
Es verdad que, en el camino, los empresarios más hábiles y dichosos se enriquecerán tremendamente, como el señor Lian Wengen, pero en su marcha impetuosa a la cima arrastrarán a millones de personas hacia formas superiores de vida.
Cuando comenzó el cambio económico en China, a mediados de los años setenta, un obrero industrial de ese país ganaba la decimosexta parte de lo que recibía un trabajador norteamericano en un puesto similar. Hoy, el primero gana una cuarta parte de lo que recibe el segundo. Puede que en el futuro incluso llegue a ganar lo mismo o más: los japoneses pueden dar fe de ello. Esos trescientos millones de personas que hoy forman parte de los niveles sociales medios de China deben su posición, en gran medida, a la furia empresarial privada desatada en dicho país.
Naturalmente, este impresionante milagro económico está y estará en peligro de saltar por los aires si China no consigue evolucionar en el terreno político hacia un sistema razonable de solucionar los conflictos y transmitir la autoridad basado en el consentimiento de los ciudadanos, como ha hecho, por ejemplo, Taiwán.
La paradoja consiste en que cada chino que consigue pasar del campo a la ciudad, del analfabetismo al conocimiento y de la pobreza a las clases medias es una persona socialmente inconforme que demandará cuotas crecientes de libertad y una inversión de las relaciones de poder con respecto al Estado. Cuando lo recibía todo del Estado, era su miserable sirviente. Ahora, cuando con su trabajo en el ámbito privado crea riquezas y mantiene al Estado, desea que los funcionarios se conviertan en servidores públicos. El que paga, manda.
Afortunadamente, el modelo de la democracia liberal, con todas sus imperfecciones, ha resuelto esas tensiones entre la sociedad y el Estado, y son cada vez más los chinos que miran a Occidente como una fuente de inspiración cívica. Es en esa atmósfera donde prospera el mejor capitalismo, y no en las dictaduras de partido único.
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