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Tras las rejas

Lucas Garve.

LA HABANA,  Cuba, junio, www.cubanet.org -Ser encerrado en un calabozo infecto, nunca es una experiencia agradable, por muy ileso que se salga del mal rato. Mucho menos cuando el único delito cometido es enseñar ortografía y redacción a menos de diez personas. Pero la experiencia ya es habitual para los miembros de la Red Cubana de Comunicadores en La Habana.
El pasado 6 de junio, una fuerza de choque de la Seguridad del Estado, compuesta por una veintena de policías, impidió nuevamente que la sesión de clases de los miembros de la Red se realizara.
Un joven oficial interceptó al grupo que componíamos Yazmani Nicles Abad, Yadira Rodríguez Bombino, Miladis Carnel González y yo, en la esquina de las calles Luís Estévez y Cortina, a unos metros del apartamento de Marta Beatriz Roque Cabello, que es también la sede de los Comunicadores.
Nos ordenaron regresar por donde habíamos venido y nos dijero que , en caso contrario, iríamos detenidos. Luego de una corta discusión entre Marta Beatriz y el oficial al mando de los policías, nos llevaron detenidos en dos carros patrulleros.
Arnaldo Ramos Lauzurique y Osvaldo Acosta fueron introducidos en sendos autos patrullas y sacados del lugar. A Yazmani Nicles Abad y a mí nos condujeron a la Estación de policía de la Lisa, a más de treinta kilómetros del lugar. A Yadira la llevaron para la Estación de policía del Cerro, en Infanta y Manglar. Mientras,  Miladis fue llevada a la estación de Aguilera, en Lawton.
Una vez dentro de la estación, a Yazmani y mí nos pasaron a la sección de control de los calabozos. Allí nos registraron y nos quitaron las pertenencias. Después, nos metieron en celdas separadas, ambas impregnadas de una atmósfera fétida.
En el pasillo había unos ocho calabozos, en uno estaban encerradas dos mujeres negras muy jóvenes. En los otros, había entre catorce y dieciséis hombres, la mayoría igualmente jóvenes.
Durante la requisa escuchamos varias veces la voz ronca de un detenido que gritaba consignas contra el gobierno. Era Vladimir Alejo Miranda. Fue apresado en medio de un operativo, como si fuera un criminal muy peligroso. Su delito era querer asistir a una reunión en casa de otro opositor. Hablábamos a través de la rejas, sin vernos los rostros, solamente lo vi cuando me sacaron de la celda. Me pidió que llamara a un número de teléfono para que informara a un familiar.
En la celda donde estuve había un joven mestizo de 22 años. Su manera de hablar y su aspecto reflejaban cansancio. Me dijo que había perdido la cuenta de los días que llevaba encerrado. Lo detuvieron por causa de un paquete de varillas de soldar que compró en una tienda. Me dijo que un tío, de oficio soldador, lo mandó a comprarle las varillas y, de regreso, lo detuvo la policía porque no tenía el recibo de venta. “Pero si aquí en ninguna tienda te dan recibo, solamente cuando compras algo con garantía”, le dije.
En la última celda del pasillo, un joven blanco estaba detenido por algo parecido. Había comprado 60 botellas de ron en diferentes tiendas donde las venden sin estar racionadas. Me explicó que lo iniciarían como sacerdote de Ifá, o babalawo, y la bebida era para la semana de rituales y ceremonias de iniciación. Tampoco tenía recibo y por eso lo cogieron preso en la calle.
Dayron, de 17 años, estaba detenido en la celda contigua porque un anciano lo acusó de querer asaltarle en plena calle. El muchacho argumentaba que era inocente, pero que el jefe de sector de la policía lo había detenido porque le tiene ojeriza. Me dijo que trabajaba como vendedor de churros.
Allí esperaban todos, detrás de las rejas, hasta que la policía investigara sus casos. La detención puede durar varios días, sin que los detenidos vean a un abogado, ni sean llevados ante un juez para ser instruídos de cargos.
Para reclamar algo en la Estación de policía, el detenido debe llamar al “político”, o hablar con el jefe de la unidad, y esperar su decisión.  Simplemente los detenidos son encerrados a la espera de que sean llevados delante de un tribunal, o que los policías decidan liberarlos. Sin derecho a reclamaciones.
Después de seis o siete horas, a Yazmani y a mí nos sacaron de nuestras respectivas celdas, nos condujeron a la salita del control y nos devolvieron nuestras pertenencias.
Un oficial de la Seguridad el Estado, nombrado Brian, nos devolvió nuestros carnés de identificación y nos dijo que podíamos irnos. Ni una palabra más, ni una explicación.

Cuba. Cada vez más controlados los celulares de disidentes.

Lucas Garve.

LA HABANA, Cuba, 24 de mayo (Lucas Garve, www.cubanet.org) –  A pesar de tener un saldo positivo en mi cuenta, ya han transcurrido veinticuatro horas sin que pueda usar mi servicio telefónico móvil.
La sinrazón de esta medida represiva de la policía política obedece a que pertenezco a la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, que no cuenta con la indulgencia de las autoridades.
Los animadores y los miembros de la Red nos reunimos los miércoles en el pequeño apartamento de la  opositora Marta Beatriz Roque Cabello, en el barrio capitalino de Santos Suárez. Pero en dos ocasiones este mes, oficiales de la Seguridad del Estado arrestaron a varios miembros del grupo para obstaculizar  el encuentro.
Otra de las tácticas represivas contra la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios -y contra muchos otros disidentes  en la isla- consiste en limitar el servicio telefónico cada vez que se lanza un operativo policial contra la organización, o cuando ocurre en el país algún evento sobre el cual las autoridades desean tender su rígido manto de silencio.
Durante la visita del papa Benedicto XVI a Cuba en marzo pasado,  la Seguridad del Estado restringió por varios días los teléfonos de cientos de disidentes en todo el país, una medida que el mundo conoció como “Operación Voto de Silencio”.
Desde horas de la mañana del 23 de mayo, me resulta imposible comunicarme  con alguno de mis contactos. Si marco *222#, el número de la empresa CUBACEL que reporta la cantidad de saldo en mi cuenta, solo aparece en la pantalla de mi móvil el letrero que dice “Llamada restringida”, un aviso que denota la  inutilidad de mi empeño y el encono de la Seguridad del Estado en mi contra.
Esas interrupciones  se han repetido en más de una decena de ocasiones este año, y ya se me acumulan más de quince días sin servicio, por los cuales no espero recibir ni una disculpa… mucho menos un reembolso.
La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA, estatal) es la propietaria de CUBACEL, que vende –tal vez al precio más alto del mundo- el servicio telefónico móvil en toda Cuba.
ETECSA pertenece al Gobierno cubano y, aunque se cubra con una fachada de empresa mixta,  los gobernantes del país la administran como si fuera su finca privada. No importa que  los disidentes paguemos como cualquier otro ciudadano el servicio telefónico. Cuando ordenan reprimirnos, nos cortan el servicio telefónico o restringen las llamadas sin darnos ninguna explicación.
El Ministerio de Comunicaciones de Cuba hizo famoso hace muchos años un lema que dice: “En la guerra como en la paz mantendremos las comunicaciones”. Pero en la guerra contra la disidencia las comunicaciones no se mantienen. Al contrario, se desconectan, porque no convienen.

La actualización de la miseria


LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Por encima del muro que divide nuestros patios, el vecino me llama y me dice que sus hijos adolescentes le reclaman porque no tienen nada que comer en su casa.
Se lamenta de los altos precios. Dice que no tiene dinero porque tuvo que llevar al suegro al hospital y gastar en un carro de alquiler para traer al anciano de regreso. Entonces, con qué va a comprar comida. Prefirió llevarle cinco huevos que quedaban en el refrigerador a los hijos, nacidos de su anterior matrimonio. Para ellos, les quedó una sopa de cubitos de pollo con tomate y pan. Ya se arreglarían con eso.
Lo escuchado no me causó mayor sorpresa, aunque quien me lo dijera fuese uno de los miembros más combativos del CDR. Pero es que las consignas y las orientaciones no se comen.
El viernes entré en un puesto de ventas agrícolas, a comprar miel de abejas. El producto estaba envasado en canecas de ron, de 350 ml. Pero ahora costaba treinta pesos; y hace unos diez días me costó la mitad. Mientras, la botella de ron llena de miel cuesta cincuenta pesos.
Pregunté la razón del aumento, y el vendedor, que me conoce porque en otras ocasiones le he comprado miel, respondió que la miel de abejas había subido de precio porque quien se la suministra la vende ahora más cara.
Barbarita pasa a saludarme y me como regalo una barrita de maní molido. Se lo agradezco porque además me gusta, pero no le digo que la barrita de maní en realidad me sabe a gofio ligado con un poco de maní y azúcar. Porque, en La Habana, es difícil ya encontrar una barrita de maní molido que sea realmente hecha con maní.
A Pancho, el de la esquina, me lo encuentro en la Calzada de Managua, en camino a la panadería, donde va a comprar sus dos panes diarios. El zapato izquierdo deja ver los dedos del pie cubiertos por una gruesa media gris. En jarana, le pregunto si está cogiendo fresco en los pies. Me responde que sí, porque hace mucho calor y, con las aceras rotas, para qué se va a poner el único par de zapatos que tiene sano. Entonces inicia una descarga acerca del precio de los zapatos, pues, los más baratos, dice, cuestan más de cien de pesos.
Camino unos metros y, junto a una carretilla con vegetales y ristras de ajo, frijoles negros y colorados, envasados en bolsitas de náilon de una libra, está el vendedor, un muchacho que se cubre del sol con un sombrero y me responde que cada cabeza de ajo vale 2 pesos, a pesar de ser pequeñas.
En la acera de enfrente observo un grupo de personas aglomeradas en la antigua carnicería, donde ya solamente venden carne de puerco. Es que hay picadillo condimentado (una masa rojiza y pastosa con trozos de tendones). Los clientes se la llevan porque vale a 10 pesos la libra, mientras que la libra de bistecs de cerdo cuesta 40 pesos. Así que la diferencia de los precios decide.
Numerosos son los testimonios que escucho a diario, en boca de personas desconocidas que necesitan comunicar a cualquiera su desesperación y desencanto. Los máximos dirigentes los convencieron de que habría para ellos un futuro promisorio bajo el socialismo tropical. Y ahora, a medida que su extraño modelo económico recibe la “actualización”, se dan cuenta de que han sido engañados una y otra vez.
La denominada actualización del modelo económico cubano sólo está sirviendo para acentuar la miseria de los habitantes de la isla.

Policia política rodea domicilio de Marta Beatriz Roque

Lucas Garve.



LA HABANA, Cuba, 15 de febrero (Lucas Garve, www.cubanet.org ) -Oficiales del Departamento de Seguridad de Estado, apostados en la esquina de las calles Lacret y Cortina impiden el paso hacia el domicilio de Marta Beatriz Roque Cabello, animadora de la Red Cubana de Comunicadores Sociales.
Cuando este reportero llegó a la intersección de las mencionadas calles, en dirección a la vivienda de Roque Cabello, fue abordado por dos oficiales de Seguridad. Uno de ellos se identificó como “el capitan Rafael” y me comunicó que debía retirarme porque hoy no habría clases de la Red.
Todos los miércoles, los tres animadores de la Red: Marta Beatriz Roque Cabello, Arnaldo Ramos Lauzurique y Lucas Garve, realizan un taller de formación con los comunicadores, que hoy ha sido boicoteado por la Seguridad el Estado.
La Red está compuesta por un grupo de ciudadanos, reporteros aficionados, que reportan sobre acontecimientos de la vida diaria en la Isla, que no son divulgados por la prensa oficial.
El servicio de teléfono de la casa y el móvil de Marta Beatriz han sido cortados por las compañías de teléfonos (bajo control estatal), por lo que es imposible comunicarse con ella. No se sabe qué acontece en estos momentos dentro de la vivienda.
La redacción de Cubanet, en Miami, también intentó comunicarse en repetidas ocasiones con la casa y el móvil de Roque Cabello, para obtener más información, pero todos los intentos han resultado infructuosos.

Nota aclaratoria sobre el fallecimiento de Wilman Villar Mendoza

Red Cubana de Comunicadores Comunitarios


(Información ofrecida por José Daniel Ferrer y Maritza Pelegrino Mendoza)

Wilman Villar Mendoza nació en Contramaestre, Santiago de Cuba, el 30 de marzo de 1980, cuando tenía 3 años de edad su madre se lo entregó a la abuela paterna para que lo criara. Estudió Operador en Equipo Textil, era cristiano, profesaba la fe Bautista, igual que su esposa.  De ese matrimonio, que comenzó en unión consensual desde el año 2000 y después lo legalizaron en el 2004, nacieron dos hijas Geormaris de 7 años y Wilmari de 5.
El suceso doméstico que narra el periódico Granma en su nota informativa de hoy, ocurrió el 12 de julio de 2011 y Maritza Pelegrino Cabrales (1) –su esposa- niega rotundamente que él la haya agredido; por el contrario plantea que la participación policial fue muy represiva con Wilman y lo golpearon. De este suceso no se habló más nada hasta que en el mes de noviembre, el día 14, él participa en una marcha en Contramaestre, convocada por la Unión Patriótica de Cuba que dirige José Daniel Ferrer García.
Un oficial de la policía política de Contramaestre, nombrado Adolfo, le planteó que de no separarse de la oposición lo juzgarían y llevarían a prisión por los sucesos antes expuestos. Al contestar Wilman que él era un opositor, se le conduce a la prisión de Aguadores, el 24 de noviembre, después de un juicio amañado, en el que es sancionado a 4 años de privación de libertad por los supuestos delitos de Resistencia, Desacato y Atentado. Desde ese momento comenzó la huelga de hambre y no le permitieron a su esposa verlo.
El oficial Rodolfo -de la Seguridad del Estado de Palma Soriano- fue a ver el día 23 de diciembre a José Daniel Ferrer porque algunas Damas de Blanco estaban acompañando fuera de la prisión a la esposa de Wilman, junto con  Jorge Cervantes, para poderlo ver, ya que él estaba en huelga de hambre y no le permitían visita. El oficial aspiraba a que José Daniel hablara con ellas para que esperaran al lunes 26 para darle una visita a la esposa.  Sin embargo José Daniel fue firme y le dijo (vía telefónica) al jefe de Rodolfo, nombrado Elio, que la visita tenía que ser el día 23 y que tenían que entrar Maritza y Jorge Cervantes; porque la organización quería que Wilman se mantuviera vivo. Posteriormente, un oficial de la Seguridad del Estado le comunicó a Wilman, a nombre de Luis Enrique López, jefe de la Prisión, que dejara la huelga que iba a haber un indulto y que lo iban a soltar. Éste lo creyó y se mantuvo esperando hasta el día 29 que decidió reiniciar la huelga. No se supo de él hasta el 3 de enero de 2012 que hubo contacto con presos de Aguadores, los que explicaron que se encontraba mal en celda de castigo.

Su esposa estuvo días recorriendo diferentes establecimientos, Boniato, el Hospital “Provincial” Saturnino Lora, y en ningún lugar le daban razón de Wilman. Finalmente supo que el día 13 lo habían sacado de la prisión para el Hospital en muy mal estado. A ella solo se lo dejaron ver en una ocasión por los cristales y por un breve espacio de tiempo, todos los partes se lo daban a la madre biológica –casada con un oficial del Ministerio del Interior-. Hay que explicar que él fallece a las 6:45 pm y no se lo dicen a la esposa, la siguen engañando con la historia de que estaba grave.

José Daniel Ferrer se entera por una llamada de España que un bloguero oficialista había escrito en su blog que Wilman había muerto, y llama a Maritza que se encontraba afuera en el Hospital, para que volviera a preguntar, no es hasta pasadas las 8 de la noche que le informan del fallecimiento, solo el resto de los familiares lo sabían y a ella, su esposa, no se le había comunicado, por el delito de ser Dama de Blanco.

Pero la policía política ni se ruborizó, cuando le propuso a Maritza, estando ya en estado crítico y hospitalizado Wilman, que abandonara las Damas de Blanco que así pondrían en libertad a su esposo. Claro la respuesta de ella fue un rotundo no. Este oficial nombrado Adolfo la amenazó con que tenía que darle las niñas a otra persona porque no podría ver más las niñas.

El periódico Granma en su Nota informativa de hoy sábado 21 de enero de 2012, plantea que fue conducido al Hospital “Provincial” Saturnino Lora, al presentar síntomas de una neumonía severa del pulmón izquierdo. Cabría preguntarse ¿por qué lo dejaron agravar de esa forma?

Se explica también que hubo que aplicarle ventilación y nutrición artificial  y muere por un fallo multiorgánico secundario a un proceso respiratorio séptico severo, que llevó al paciente a un shock por sepsia. ¿Cómo estaba en ese estado si no llevaba una prolongada huelga de hambre? ¿Le permitirían sus carceleros en su confinamiento en solitario tomar agua? Se puede recordar que a Orlando Zapata Tamayo lo tuvieron 18 días privado de ingerir este líquido.

¿Qué disidente podría hacer creer a Wilman que su vinculación con la oposición interna le permitiría evadir la acción de la justicia, cuando cientos de opositores son llevados a prisión y muchos otros detenidos arbitrariamente?

Cabría recordar que  la Unión Patriótica de Cuba, por la vía de José Daniel Ferrer, denunció en múltiples ocasiones por la emisora Radio Martí, y a través de su cuenta en Twitter: jdanielferrer el hostigamiento a las Damas de Blanco de la provincia de Santiago de Cuba que iban a acompañar a Maritza a la prisión para que le permitieran ver a su esposo en huelga de hambre.

Una vez más el régimen cubano miente de forma vergonzosa.
Redactaron: Lucas Garve, Arnaldo Ramos Lauzurique y Martha Beatriz Roque Cabello, animadores de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

La Habana, 21 de enero de 2012.

Detenciones de defensores de la libertad en Cuba


Miércoles, Noviembre 30, 2011 | Por Lucas Garve

LA HABANA, Cuba, 30 de noviembre (Lucas Garve, www.cubanet.org) – Alrededor de las dos de la tarde del día de hoy, Ivonne Mayeza, de aproximadamente 30 años, Blanca Hernández Moya, de 77 años, y Mayra Morejón, también de 30 años, y todas miembros de las Damas de Blanco, realizaron una protesta pública en el céntrico Parque de la Fraternidad, justo frente a la tienda La Isla de Cuba, en esta ciudad.

Ivonne desplegó una sábana donde podían leerse consignas antigubernamentales referentes a la crítica situación que vive el pueblo cubano, mientras Blanca golpeaba un plato de metal con una cuchara y las tres gritaban consignas como “tenemos hambre” y “queremos leche para los niños”.

Alrededor de las mujeres se concentró un nutrido grupo de personas que mostraron su apoyo a la protesta . Rápidamente, dos agentes policiales se presentaron en el lugar y trataron de arrebatarle la sábana violentamente a Ivonne. Los policías detuvieron a Ivonne y Blanca, golpeandolas al introducirlas en el auto patrullero. También resultó detenido, y brutalmente golpeado por los policías, Ignacio Martínez Montero, esposo de Ivonne, quien filmaba el hecho con una cámara digital que le fue confiscada por los gendarmes. Mayra Morejón logró escapar.

Al producirse la detención, personas del pueblo aglomerado salieron en defensa de las mujeres, gritando insultos y agrediendo a los policías, quienes para disolver el grupo rociaron a los manifestantes con gas pimienta. Se presentaron entonces numerosos autos patrulleros con policías que se llevaron detenidas a muchas de las personas que protestaban.

El pasado 26 de agosto Ivone Malleza y Rosario Morales realizaron un protesta similar en el céntrico Mercado de Cuatro Caminos, a la que también se sumaron decenas de personas del pueblo presente en los alrededores, brindándoles su apoyo y acompañandolas hasta las puertas de la Estación de Policía. En esa ocasión, la multitud permaneció aglomerada frente a la Estación, hasta que las mujeres fueron liberadas horas más tarde.

En el momento de redactar esta nota, Ivonne, Blanca e Ignacio continuaban detenidos en la cercana Estación de Policía de Zanja y Dragones.


Fuente: Angélica Mora