La jauría anda suelta

José Hugo Fernández.

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Cualquiera diría que en Cuba la política pretende ir hoy por un lado, mientras que las fuerzas represivas del ministerio del interior van por el lado opuesto. Claro que el tal distanciamiento es aparente, otro de esos decorados que suelen montarse aquí para los tontos útiles del exterior. Pero también es un síntoma. Indica que el régimen se acerca a un nuevo punto sin retorno en su proceso de decadencia. Y todavía más, sugiere que lo está haciendo a partir de la plena conciencia.
Nunca como ahora recibieron nuestros caciques tantos elogios juntos, y en tan poco tiempo, por parte de distintas representaciones de la ONU. Nunca antes fue tan notable su preocupación por entonar (o aparentar que entonan) con los programas y las proyecciones políticas de otros gobiernos del continente, elegidos democráticamente, y con su discurso de fatuo pero aún eficaz progresismo.
El apuro por sacarse de la manga un remedo de sociedad civil organizada, junto a la gran ofensiva mediática que hoy despliegan intelectuales y artistas cubanos en línea con el poder, así como distintas instituciones religiosas (entre otras) afines a sus planes, delatan el propósito de legitimar nuestra dictadura como un sistema compatible con las prácticas de la política a nivel internacional.
Sin embargo, al mismo tiempo, ha estado aumentando la represión de la Seguridad del Estado en las calles cubanas. Los índices de arrestos a disidentes, mes por mes, y la violencia sistemática e institucionalizada ante las manifestaciones de descontento, son hechos que hablan por sí solos. Incluso, se han ensayado nuevos métodos restrictivos, como la desconexión de los teléfonos y de otros medios de comunicación con el exterior, a los opositores, blogueros y periodistas independientes, cada vez que se arrima a nuestras costas un visitante de rango, o cuando ocurre aquí algún acontecimiento de repercusión noticiosa.
Es como si existiera una especie de acuerdo tácito para que el funcionariado ideológico se concentre en la tarea de lavarle la cara al régimen, a fin de que luzca presentable ante la opinión internacional, mientras que las fuerzas brutas se ocupan de apuntalar el éxito de la operación, garantizando que no se mueva ni una hoja del Morro hacia adentro, aunque para ello tengan que violentar todos los límites, sean éstos de la legalidad, la decencia, o el mero sentido común.
Sería un pacto de horror, cuyos más tenebrosos frutos tal vez estén por verse, a pesar de todo lo que ha mostrado ya. Y supone una deriva desesperada, por parte del régimen, que no sólo compromete sus deseos de perpetuarse en el poder, sino que en general abre una brecha muy peligrosa para el porvenir de Cuba.
Bien se sabe, porque abundan los ejemplos históricos en todas las épocas y latitudes, lo que sucede en un país cuando a las fuerzas policiales y a los demás organismos represivos se les otorga patente de corso para que mantengan a la ciudadanía bajo el control de sus botas, sin reparar en remilgos.
Es algo que aunque jamás dejó de hacerse aquí durante las últimas décadas, se hizo siempre desde un único mando central que englobaba todas las fuerzas y las presentaba, precisamente a través de una coartada política, como el poder del pueblo.
Los cuerpos armados, y en especial sus instancias que se responsabilizan con el dominio de las calles, no tuvieron antes esa autonomía de la que al parecer disponen hoy para ejercer el atropello público, digamos por propia iniciativa. Al punto que comienzan a mostrar toda la traza de un poder autárquico dentro del poder.
Hace poco, Cubanet hizo público el caso de un asalto de las brigadas de respuesta rápida a la vivienda de un periodista independiente, acción a todas luces perpetrada por iniciativa e interés particular de un oficial del ministerio del interior. El reporte (publicado el 7 de mayo, con el título Violento intento de desalojo de una familia), además de ofrecer pruebas gráficas de la agresión, deja al descubierto su carácter de pandillaje con beneficio privado para quien la organizó. Incluso, demuestra que la dirección política del municipio Plaza, donde tuvo lugar, no sólo estaba ajena a su ejecución sino que la desaprobó en forma manifiesta.
¿Sería este un caso aislado, o se trata de un nuevo resabio que tiende a hacerse común dentro del cada vez más enrarecido panorama represivo de la Isla?
De momento, lo único que nos consta es que apenas unos días después de aquel asalto, el máximo representante de la dirección política del municipio Plaza fue sustituido. En tanto, el hecho vandálico y su organizador permanecen impunes.
¿Será que la sustitución de uno y la impunidad del otro son casos que no se imbrican necesariamente? ¿O será que en efecto le abrieron las puertas a la perrera, y una vez suelta y a su aire, la jauría comienza a tornarse incontrolable?

10 Brainteasers to Test Your Mental Sharpness

Holly Green.



To test your mental acuity, answer the following questions (no peeking at the answers!):
1. Johnny’s mother had three children. The first child was named April. The second child was named May. What was the third child’s name?
2. A clerk at a butcher shop stands five feet ten inches tall and wears size 13 sneakers. What does he weigh?
3. Before Mt. Everest was discovered, what was the highest mountain in the world?
4. How much dirt is there in a hole that measures two feet by three feet by four feet?
5. What word in the English language is always spelled incorrectly?
6. Billie was born on December 28th, yet her birthday always falls in the summer. How is this possible?
7. In British Columbia you cannot take a picture of a man with a wooden leg. Why not?
8. If you were running a race and you passed the person in 2nd place, what place would you be in now?
9. Which is correct to say, “The yolk of the egg is white” or “The yolk of the egg are white?”
10. A farmer has five haystacks in one field and four haystacks in another. How many haystacks would he have if he combined them all in one field?
Answers

1. Johnny.
2. Meat.
3. Mt. Everest. It just wasn’t discovered yet.
4. There is no dirt in a hole.
5. Incorrectly (except when it is spelled incorrecktly).
6. Billie lives in the southern hemisphere.
7. You can’t take a picture with a wooden leg. You need a camera (or iPad or cell phone) to take a picture.
8. You would be in 2nd place. You passed the person in second place, not first.
9. Neither. Egg yolks are yellow.
10. One. If he combines all his haystacks, they all become one big stack.
Okay, some of these are a bit corny. But they all illustrate several brain idiosyncrasies that affect how we make decisions in the world.
Thanks to the way our brain works, we have a very strong tendency to see what we want to see and what we expect to see. This has huge implications when studying our customers, markets, competitors, and other data that influences key business decisions.
When we only see what we want or expect to see, we miss competitive threats because our brain tells us a threat couldn’t possibly come from that direction. We miss opportunities because we only see what has worked in the past rather than what could be. And we miss major market shifts and changes in customer needs that seem obvious in hindsight but are easily overlooked when focusing on what we already know.
Our brain doesn’t like information gaps, so we tend to jump at the first answer/solution that looks good rather than take the time to examine all the data. This is especially true in a world where we receive more information every day than we have time to assimilate. Finally, our brains love to see patterns and make connections. This trait serves us well in many ways as we move through the world. But the brain doesn’t always get it right.
For example, how did you answer question #1 (be honest)? For most people, the first word that pops into their head is “June,” because the brain quickly spots the April/May/June pattern. Upon re-reading the question and analyzing the data, the answer “Johnny” becomes obvious.
And what about the man with the wooden leg? Your answer depends on how you interpret “with.” Does it refer to the man with the wooden leg or to the camera? A bit of a trick question, but it clearly illustrates how the language we use shapes the way we look at the world.
Perhaps the best example of how we miss things is the egg yolk question. Everybody knows egg yolks are yellow. But the question’s phrasing puts our attention on selecting the correct verb, so we overlook an obvious piece of data and an even more obvious answer.
We can’t change how the brain works – at least not yet. Give science another 50 years and who knows what our brains will be doing! For now, we can become more aware of how our brain works, then pause from time to time to consider what we’re missing. This includes the data we’re unconsciously screening out as well as different sources of data to counterbalance what we expect to see.
Get in the habit of teasing your brain. You’ll be amazed at what you end up seeing that you didn’t see before.
Retweet this blog to find out how clever your friends and business associates are.

Entrevista con Manuel Arenilla Sáez sobre el estado de las Administraciones Públicas


Fuente: Educación para la libertad.

La Habana 1958


La crisis y los vídeos de Aleix Saló

Carlos Rodríguez Braun.



Aleix Saló es un viñetista catalán cuyos dos vídeos económicos sobre la crisis han tenido gran éxito en las redes sociales y los medios (http://goo.gl/RGVPC y http://goo.gl/R3rYn). Los he visto, y entiendo su fama. Como él dice, es un periodista de opinión que hace "columnas ilustradas". Pues están bien ilustradas, y sus errores económicos no son mayores que los habituales, incluidos los que perpetramos los economistas.
El primer vídeo se titula Españistán (http://goo.gl/ xAz9d). Señala con acierto la existencia de una burbuja inmobiliaria en nuestro país. Es verdad que yerra al asignar la responsabilidad a José María Aznar y su supuesta "liberalización", y al demonizar a la construcción, como si solo se dedicara a destruir el paisaje, pero son dos exageraciones muy comunes. El vídeo también elogia a Estados Unidos por sus inversiones en I + D, como si eso los hubiera vacunado contra la crisis, y lamenta la “reducción de los derechos laborales”, como si esos supuestos derechos no tuvieran que ver con nuestro diferencial de paro, y los bajos salarios en España, como si esto no dependiera de la productividad y las exacciones públicas. Pero Saló mezcla errores con aciertos, que no conviene ignorar. Por ejemplo, atina al asignar una grave responsabilidad en la burbuja a la reducción de los tipos de interés, aunque desbarra al echar la culpa a bancos y cajas, como si funcionaran en un mercado libre sin intervención alguna.
El segundo vídeo lleva por título Simiocracia (http://goo.gl/M848i). También aquí despliega destreza y no mete la pata más que la mayoría. Por ejemplo, describe bien la burbuja y su estallido, aunque de nuevo sugiere que se trató de un fenómeno esencialmente privado, diagnóstico generalizado que ha permitido que, una vez más, los bancos centrales pudieran ponerse de perfil. Acierta también Saló al denunciar el absurdo Plan E de los socialistas, y sólo se equivoca al decir “Keynes se revolvió en su tumba”; no lo hizo, porque esas medidas absurdas eran las que él promovía para resolver el paro: llegó a aplaudir los terremotos y hasta las guerras. Pero no sería justo despellejar por eso a Aleix Saló, que no es economista y no tiene por qué saber que una figura tan venerada fue capaz de soltar tales disparates; por cierto, hay muchos economistas que tampoco lo saben (les recomiendo el último libro de Juan Ramón Rallo, Los errores de la vieja economía, Unión Editorial).
Exagera la importancia del consumo y del crédito, como casi todo el mundo, pero explica bien el deterioro de las cuentas públicas bajo el gobierno socialista. Aunque parece, otra vez, que hay una conspiración de empresarios privados, este simplismo es usual, y al menos Saló señala la responsabilidad de las autoridades: “nos gobiernan ineptos”, dice.
En resumen, dos interesantes trabajos de un hombre talentoso e independiente.