Reflexiones sobre las elecciones municipales y autonómicas de Arcadi Espada

Dos puntos a destacar de las reflexiones de Arcadi Espada:

3. El gobierno en la sombra es uno de los tópicos mayores correspondientes a este momento. Pero no, todo lo contrario. Lo que el Partido Popular debería hacer con los miles de concejales, cientos de alcaldes y decenas de diputados es un gobierno bajo el sol que anticipe, controle y convenza.

5. A pesar del vocerío, los resultados electorales de Bildu no suponen mayor novedad cuantitativa. El mismo apoyo de piedra que hace veinte años. Sin embargo hay una importante novedad moral: han sido obtenidos por un partido que rechaza la violencia. Bildu no es ETA, porque ETA solo es la pistola. Dicho esto, la suma nacionalista del Pais Vasco, aunque alta y gruesa, no supera siquiera la de 1987. El año del gran éxito de Hipercor.


Aquí algo más.

Periódicos, democracia, protestas y demagogia

Arcadi Espada da en la diana.

Cómo empezó la náusea:

"Éste muy tempranamente, desde la célebre noche de los mensajes cortos. En realidad todos los problemas arrancan de aquellos días de 2004 en que los españoles llamaron asesino a su gobierno en vez de llamárselo a Al Qaeda".

Cómo se han comportado los medios:

"El Solecismo ha sido una creación de los medios, y el periódico, en especial en su web noticiosa, ha dado a la acampada un eco insólito, donde no ha sobrado el rigor. La explicación de una actitud semejante es diversa; pero sobresale la presunta confluencia del movimiento con las nuevas tecnologías, la modernidad y la juventud, que son tres imbatibles complejos para los acomplejados. Y para el complejo principal, que es el de envejecer. Por si fuera poco está el negocio. Los medios viven bajo la amenaza de que las redes sociales, por así llamarlas, les quiten el pan de cada día.".

 Y cómo continúa la náusea:

"Pero a partir del lunes todo cambió: una campaña electoral baja y absurda, la tentación imitativa (Tahrir de El Cairo, Perla de Manama, Reloj de Damasco: sólo soy capaz de escribir estas analogías tapándome la boca para no vomitar, hoy por ejemplo, después de que hayan matado a cuarenta y cuatro personas en Siria) y el vicioso fulgor de la novedad llevaron el Solecismo a la portada de los dos principales digitales españoles".



Para Santiago González y José Miguel Larraya
El enérgico editorial del periódico. Enérgico y tardío. El desacatamiento es uno de los principales problemas españoles. Han flirteado con él, entre muchos miles, José Montilla, Esperanza Aguirre y Alfredo Pérez Rubalcaba. Éste muy tempranamente, desde la célebre noche de los mensajes cortos. En realidad todos los problemas arrancan de aquellos días de 2004 en que los españoles llamaron asesino a su gobierno en vez de llamárselo a Al Qaeda. La degeneración moral es un largo proceso de crecimiento de la hierba donde resulta difícil identificar los hitos. Pero aquellos días, ahora ya puede decirse, fueron históricos. El Solecismo no es nada más que la perseverancia en el desacatamiento, que como ayer vuelve a contar con la colaboración inestimable del hoy ministro Rubalcaba. Sin la noche de los mensajes cortos, el Solecismo no habría existido.

Algo de todo esto dice el editorial enérgico. Pero olvida señalar su propia responsabilidad en este asunto. El Solecismo ha sido una creación de los medios, y el periódico, en especial en su web noticiosa, ha dado a la acampada un eco insólito, donde no ha sobrado el rigor. La explicación de una actitud semejante es diversa; pero sobresale la presunta confluencia del movimiento con las nuevas tecnologías, la modernidad y la juventud, que son tres imbatibles complejos para los acomplejados. Y para el complejo principal, que es el de envejecer. Por si fuera poco está el negocio. Los medios viven bajo la amenaza de que las redes sociales, por así llamarlas, les quiten el pan de cada día. Aún no han percibido que, sin medios, de las redes sociales sólo quedan los agujeros. El pasado fin de semana las convocatorias de los indignantes, con toda su enfática patulea de tuentis, no habían reunido más de cinco mil personas, bien contadas, en diversas ciudades españolas. Pero a partir del lunes todo cambió: una campaña electoral baja y absurda, la tentación imitativa (Tahrir de El Cairo, Perla de Manama, Reloj de Damasco: sólo soy capaz de escribir estas analogías tapándome la boca para no vomitar, hoy por ejemplo, después de que hayan matado a cuarenta y cuatro personas en Siria) y el vicioso fulgor de la novedad llevaron el Solecismo a la portada de los dos principales digitales españoles. Y ya no ha salido de allí, relegando la anodina información partidista a los escalones inferiores. Es sangrante que el año en que la Junta Electoral ha impuesto cuotas grotescas de tratamiento informativo, los periódicos hayan dedicado su máxima cobertura a un movimiento minoritario, excéntrico y fiestero. Sangrante, pero periodístico: el oficio siempre se mueve en el ácido filo de lo interesante y lo importante.
Por supuesto que los tuentis tratarán de convencernos en los próximos días, meses y años, a través de su cerebro 140, de que el Solecismo ha sido obra suya y de la modernidad aliadas. Quia! Nada fue más viejo y rancio. Empezando por el tag de la protesta, la exclamación inflamada, prostática de un noventón, autor de ese ¡Indignaos! que exhibe perfectamente el sumidero por el que se ha deslizado la gloriosa tradición panfletaria francesa.

Los medios han construido el Solecismo y en las últimas horas tratan de llevarlo a su molino. El editorial y la portada del periódico responden a ese giro, como es natural, aunque ya he dicho que tardíamente. Pero como suele ser corriente es en la prensa socialdemócrata donde las alegrías simbólicas rayan a gran altura. No sólo porque desplacen icónicamente el eje de gravedad de la protesta de Madrid a Valencia, sino, sobre todo, por la adecuadísima utilización del blanco y negro en el póster de portada. La foto adquiere mediante ese tratamiento un encaje perfecto en la galería de la memoria que va desde Iwo Jima al Angelito Rubio. Se trata, ciertamente, de una foto de la transición, ¡la foto que cierra la Transición!, que casa para siempre y por la santa iglesia socialdemócrata, con el aire pútrido a ochentas que invade el Solecismo y el tojunto de la vida española.



En fin. Yo sólo quería gritar que vivan y larga vida a los periódicos.

¡Bien por Nueva York! por Soledad Gallego

Magnífico artículo de Soledad Gallego.



¡Bien por Nueva York! por Soledad Gallego.

Primero. Muchas mujeres nos alegramos, mucho, de que la justicia de Nueva York haya escuchado con respeto la denuncia por intento de violación y abuso sexual presentada por una camarera, inmigrante de origen guineano, contra un poderoso funcionario internacional. Nos alegramos de que haya detenido al sospechoso, de que haya abierto una rápida investigación para determinar la solidez de las pruebas en su contra y de que, a la vista de esa investigación, le haya procesado. Se demuestre finalmente su culpabilidad o no, el comportamiento de la policía y de la justicia de Nueva York ha sido, en ese punto, y al margen de cualquier otra circunstancia seguramente censurable, admirable y correcto. Y debe reconocerse así.
Segundo. Muchas mujeres estamos indignadas con la reacción de un grupo de comentaristas, especialmente franceses, que en su defensa de Dominique Strauss-Kahn, han recurrido, sin rubor, al más antiguo y deleznable recurso machista: trasladar la sospecha a la víctima, de manera que pase de ser una mujer posiblemente agredida a una probable prostituta ávida de dinero. DSK se merece la presunción de inocencia. Su posible víctima, no.
Muchas mujeres estamos hartas de ese tipo de comportamiento, analizado en miles de estudios, porque amedrenta a las víctimas y tiene un efecto perverso sobre las denuncias. Ha costado años de trabajo que las mujeres se atrevan a denunciar los abusos sexuales como para que ese grupo de comentaristas no sea consciente de lo ruin de su actitud. Volcar la sospecha sobre la posible víctima es mucho más repugnante que el reprochable hábito de la justicia de Nueva York de exponer ante las cámaras de medio mundo a un sospechoso, sobre todo si es famoso, pese a que debería estar protegido por la presunción de inocencia.
Nos indigna que Bernard-Henri Lévy asegure que en la mayoría de los hoteles de Nueva York las camareras no entran solas en las habitaciones de los huéspedes, lo que cualquier persona que haya viajado a esa ciudad y se haya alojado en ese tipo de hoteles sabe que es absolutamente falso. Nos asombra que Jean Marie Colombani deslice en un artículo la idea de que la acusación puede deberse a diferentes sensibilidades a la hora de encarar una conducta sexual. A Strauss-Kahn no se le ha acusado en Nueva York, en ningún momento, de ser ofensivamente insistente en su propuesta de mantener relaciones sexuales, ni tan siquiera de forzar a una empleada en una posición de clara inferioridad a recibir un beso. Se le acusó de intento de violación y de abusos sexuales, algo que no es cuestión de percepciones culturales, sino un atentado contra los derechos humanos.
Nos desconcierta que una conocida comentarista de Le Point, Anna Cabana, haya descrito en estos términos la comparecencia de DSK ante la justicia norteamericana: “Estaba transfigurado por una cólera sombría y orgullosa. (…) Si me atrevo a escribir esta paradoja, les diría que este hombre, desembarazado de su dandismo por la gravedad de las circunstancias, no ha estado nunca tan hermoso”.
Nos asombra que los medios de comunicación, franceses e internacionales, hayan permanecido tan pasivos ante los repetidos comentarios sobre la “adicción al sexo” del director del FMI. La vida sexual de los políticos es asunto privado, siempre que no cometan delitos ni pregonen públicamente lo contrario de lo que practican. Pero la hipersexualidad, un término médico, define a una persona que busca saciar el deseo sexual de una manera compulsiva y obsesiva, una alteración seria que influye en el comportamiento de quien lo sufre. Si hubieran existido repetidos comentarios sobre cualquier otra alteración de comportamiento en DSK (consumiera cocaína o fuera simplemente cleptómano), es muy probable que esos medios se lo hubieran tomado mucho más en serio. Pero parece que incidentes relacionados con la eventual adicción sexual de Dominique Strauss-Kahn solo provocaron sonrisas entre sus colegas a este lado del océano.

Matrix

Película visualmente maravillosa, con un planteamiento inicial muy original.

Bebe de Nivel 13 (The Thirteenth Floor), otra gran película, mejor construida pero con menos espectacularidad. Origen (Inception)

Para disfrutarla sin prestar mucha atención a los diálogos y perdonando incoherencias en el desarrollo del argumento.

Los efectos especiales de Matrix han sido copiados en multitud de películas.

Aquí la pelea entre Neo y Morfeo.

Fuego en el cuerpo (Body heat) vs Perdición (Double indemnity)

Dos muy buenas películas.

Perdición (Double indemnity) está dirigida por Billy Wilder, es una película clásica de cine negro, del año 1944.


Me gusta mucho la película, pero tiene el defecto de todas las películas clásicas en cuanto a las relaciones entre hombres y mujeres. Son irreales, les falta pasión. El sexo está tocado tan tangencialmente que las situaciones rozan lo ridículo. Eso se intenta compensar con unos diálogos brillantes, pero no se consigue plenamente.
Fuego en el cuerpo (Body heat) está dirigida por Lawrence Kasdan, es una película de cine negro, que se basa en Perdición de Wilder, del año 1981.



Esta película también es de mi gusto. Y por supuesto, no tiene el mismo defecto que Perdición. Aquí las pasiones están desatadas y no hay freno para las mismas.

Si no las han visto, puede que lo siguiente que voy a contar les estropee el visionado, voy a destripar parte del argumento de las películas.

La trama principal de las dos películas es la misma, una mujer que trata de conseguir el dinero de su marido, para lo cual se vale de un hombre que tiene que asesinar al marido.

En Perdición, la mujer ve la oportunidad y la aprovecha, mientras que en Fuego en el cuerpo, la mujer busca al hombre que sabe que puede ayudarla. En Perdición la mujer acaba enamorada del hombre, en Fuego en el cuerpo lo engaña.

Ambas tienen un buen guión y está bien hilada la historia.

La principal diferencia es la elección de las actrices. Fuego en el cuerpo cuenta con Kathleen Turner que hace más convincente la película. En Perdición, Barbara Stanwyck no da el perfil, le falta belleza y sexualidad.

Otro punto a destacar de Fuego en el cuerpo, es lo bien que está reflejado lo sofocante de las altas temperaturas y humedad del ambiente. Eso es perfecto.

De Perdición, me gusta más como se va aclarando el crimen, por medio del personaje interpretado magistralmente por Edward G. Robinson.

En definitiva dos muy buenas películas que nos ayudan a comprender la evolución del cine.

Si tuviera que decidirme por una, me quedaría con Fuego en el Cuerpo. Kathleen Turner decanta la balanza.