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Declaración del Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata Tamayo.

Compatriotas, hermanos, hermanas, cubanos todos, los ejecutivos directivos e integrantes de esta coalición de coaliciones consternados por el vil asesinato del preso político Wilman Villar Mendoza, quien falleciera este jueves en horas de la tarde como consecuencia de las torturas y malos tratos recibidos durante una larga agonía en huelga de hambre en la que exigía un proceso penal justo y transparente, donde se le brindaran todas las garantías procesales para su defensa, queremos compartir con ustedes, con todos nuestros compatriotas fuera de Cuba esta declaración.


Primero Orlando Zapata Tamayo, más tarde Wilfredo Soto García, después Laura Pollán y Wilman Villar Mendoza, constituyen asesinatos de la tiranía Castro Comunista, todos ellos en apenas unos meses. Este último fue un artero alarde de impunidad y crueldad; otra vida inocente que se pierde y otra familia que sufre.

¿Hasta cuándo vamos a permitir que se continúen asesinando a tan dignos cubanos? ¿Por qué los medios internacionales de prensa acreditados en La Habana callan con este nuevo crimen y se muestran silentes e indiferentes ante el desgarrador llanto de su esposa y el desesperante dolor de sus hijas pequeñas huérfanas? ¿Por qué tanta falacia y complacencia? ¿Por qué son tan escasos los contundentes pronunciamientos de los gobiernos democráticos del mundo y de los organismos internacionales?

No vemos por ninguna parte las sanciones internacionales para condenar y detener esta oleada de crímenes,  ¿Qué dice ahora el Papa Benedicto XVI y los que organizan y preparan su famosa visita a la Isla? ¿Dónde está la justa reacción del Vaticano ante el asesinato de este joven de 31 años de edad cristiano y defensor de los Derechos Humanos?

Este nuevo y cruel asesinato demuestra que la maldad y la muerte no son hechos aislados en Cuba, sino que forman parte de una estrategia de aniquilamiento y terror por parte de una siniestra maquinaria de terror y exterminio llamada Castro-Comunismo que puede seguir matando si no se toman pasos urgentes y concretos para detenerla.

Compatriotas en el crimen de Wilman está la respuesta a quienes optan por el acercamiento y la componenda con el castrismo, a los que creen que la visita del Vaticano va a contribuir a la libertad de Cuba. ¿Hasta cuándo seguir permitiendo que oportunistas faltos de fe y promotores del desaliento continúen contribuyendo a crímenes como estos, oxigenando una tiranía que mata y no paga?

El asesinato de Wilman conmovió a toda la nación cubana. Que no se hagan ilusiones sus verdugos, ya cientos, miles y miles de Wilman, como sucedió con Boitel y Zapata se continuarán levantando hasta que Cuba sea libre y lo haremos a pesar de esos que dividen dentro y fuera, de esos politiqueros y mafiosos que persisten en privar a la resistencia de sus recursos y atacar a quienes apoyan a los que resisten y luchan dentro de Cuba.

Ante la actual coyuntura y en la gravedad que toma la violencia policial en Cuba contra la oposición pacífica consideramos que el momento exige una posición de mano dura contra la tiranía castrista, para que no sigan cayendo hermanos nuestros. Nuestro Frente te dice, hermano Wilman te asesinaron físicamente, pero en lo moral estás más vivo que nunca, porque al igual que Boitel y Zapata derrotaste a esos carceleros que pensaron rendirte y esa resistencia de la que formaste parte seguirá tu senda y ejemplo llamando las cosas por su nombre frente a esos ilusos trasnochados que optan por el acercamiento, la flexibilización y la componenda con precisamente esos que te asesinaron.

La Comunidad Internacional debe estar muy alerta, porque no sabemos qué pueda suceder en Cuba en próximas horas. Las hordas de la tiranía están aterrorizadas, pues saben el crimen que cometieron. En estos momentos importante líderes de la sociedad civil se encuentran arrestados y otros con su vivienda sitiada. ¿A qué temen? Pues al despertar del pueblo que ha dicho basta ya al crimen e impunidad.  El regimen sabe lo que hizo y al igual que en el mundo Árabe la primavera cubana está a las puertas y la muerte de Wilman nos acerca a ese momento.

Esas son las reformas del Raulato, esas son las aperturas, esas son las oportunidades que nos da el totalitarismo. Así asesinan a los mejores hijos de un pueblo, al que pretenden comprar y entretener con aumentos de remesa y viajes de placer. Esa es la respuesta a los que creen que los cubanos son unos puercos de ceba, seres materialistas y no personas con derechos, ¡No! Sepan que los cubanos en la Isla lo que necesitan es libertad y democracia y que se condene a nuestros represores y no se les oxigene para que continúen cometiendo crímenes tan espantosos como el cometido contra Wilman. La libertad decía Martí cuesta muy cara y es preciso a resignarse a vivir sin ella o conquistarla a su precio y el precio pagado por nuestro hermano Wilman fue ese.

El Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata y los firmantes de este documento te decimos, Fidel y Raúl Castro el Frente de Resistencia Cívica les llama a viva voz ASESINOS y les asegura que el crimen no quedará impune, pagarán por él.

Firman
Raúl Luis Risco Pérez, asesor político
Sara Marta Fonseca Quevedo, vocera nacional
Eriberto Liranza Romero, coordinador en Occidente
Idania Yanes Contreras, coordinadora en el centro
Julio Columbie Batista, coordinador en la región Ciego de Ávila-Camaguey.
Delmides Fidalgo López, coordinador en Oriente
José Díaz Silva, asesor político y director del proyecto de bibliotecas independiente del Frente.
Ricardo Pupo Sierra, Cristian Toranzo Fundichely y Yoan David González Milanés directivos del Frente.
Rolando Rodríguez Lobaina, coordinador nacional
Jorge Luis García Pérez Antúnez, secretario general del Frente.

Allá en el cielo, muy lejos de Cuba

Carlos Alberto Montaner.


Willman Villar tenía 31 años cuando murió de hambre y sed, convencido de que dar la vida por la libertad de los cubanos valía la pena.


En noviembre pasado, Wilman Villar, cansado de atropellos y de la falta de libertades, salió a la calle a protestar contra la dictadura de los Castro, acompañado por un pequeño grupo de jóvenes. La policía política, tras golpearlos y zarandearlos, los acusó de desacato y de resistencia a la autoridad. Pertenecían a una organización llamada Unión Patriótica de Cuba fundada por el ex preso político José Daniel Ferrer.


A partir de ese punto comenzó la agonía. A Wilman lo condenaron a cuatro años de cárcel, que debía purgar en una celda espantosa plagada de ratas y cucarachas. En rigor, el régimen violaba sus propias leyes. La Constitución cubana dice reconocer la libertad de expresión y manifestación, así que el preso político de inmediato comenzó una huelga de hambre para exigir se le hiciera justicia. A los pocos días, el oficial de más alto rango del presidio, un teniente coronel apellidado López Díaz, le pidió que depusiera su actitud porque habría un nuevo juicio, dado que era inconcebible que se condenara a una persona por desfilar con una bandera cubana y pedir democracia. Ese comportamiento no era delito en ninguna parte.
El militar mentía. No habría un nuevo juicio. Era sólo una treta para lograr que depusiera su actitud. Cuando lo supo, Wilman decidió volver a las andadas. Como todos los cubanos, había visto morir de en la cárcel a Orlando Zapata Tamayo, y se había admirado de la entereza de Guillermo Fariñas cuando casi fallece por las mismas razones, pero no estaba dispuesto a ceder ante la estrategia represiva de la tiranía.
¿Cuál es esa estrategia? Consiste en mostrar la mayor indiferencia ante las protestas de los demócratas de la oposición. La dictadura es dueña de la vida y la muerte de todos los cubanos. Los maltrata, deja morir o asesina según les convenga a sus gerifaltes. Los Castro no están dispuestos a ceder ante ninguna petición de justicia o compasión. Llegaron al poder matando, lo ejercieron matando y lo mantienen matando. Sus códigos morales son los de una mafia, no los de un gobierno civilizado. Una de las expresiones que más repiten es ésta: "Nosotros llegamos al poder con los fusiles; el que lo quiera, que nos lo quite con los fusiles". Es la razón testicular la que impera en ese pobre país.
Los presos políticos no ignoran esta posición de fuerza de la dinastía militar que manda en Cuba, pero están dispuestos a dar la vida, lo único que les queda, para salvar la dignidad y no dejarse avasallar. A veces es difícil entender esta actitud del lado de acá de la reja, pero a lo largo de mi vida –ya bastante prolongada– he visto a muchos valientes que deciden morir gritando "¡NO!" antes que bajar dócilmente la cabeza.
Willman Villar tenía 31 años cuando murió de hambre y sed, convencido de que dar la vida por la libertad de los cubanos valía la pena. Es la duodécima persona que fenecía en circunstancias parecidas a lo largo de estos 53 años de tiranía comunista. Wilman deja en total desamparo a una joven viuda enamorada y a dos niñas enfermas de cinco y siete años. La menor padece de asma; la mayor, de epilepsia. Ninguna entiende lo que le ha pasado a papi. Como son cristianos baptistas, la madre les ha explicado que se ha ido al cielo. "¿Y dónde está el cielo, mami?", preguntan. "Muy lejos de Cuba. Muy lejos", les responde.