“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
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El papel de Jovellanos en el gran cambio de 1808. Juan Velarde
El genio de Keynes acertó a explicarlo así en las líneas finales de su Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero: "Estoy seguro de que el poder de los intereses creados se exagera mucho, comparado con la intrusión gradual de las ideas... Tarde o temprano son las ideas y no los intereses creados los que ofrecen oportunidades, tanto para el mal como para el bien".
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De acuerdo con Francisco Comín Comín, las ideas –y ahora vemos que éstas han acabado triunfando– pueden agruparse en diez apartados: 1) Ataque al intervencionismo, y busca del imperio del mercado; no en balde Jovellanos comparó en la Economía, al "teorema de la mano invisible" de Adam Smith con el principio de la gravitación universal de Newton para la Mecánica; 2) Primeros escarceos del librecambismo, hoy triunfante; 3) La desamortización de los bienes raíces en poder de las manos muertas; 4) La desvinculación de mayorazgos y la disolución de los señoríos; 5) El acotamiento de las propiedades territoriales, consagrando para siempre el derecho de propiedad privada; 6) La disolución de la Mesta; 7) La desaparición del diezmo eclesiástico y la creación de un sistema tributario moderno; 8) La responsabilidad estatal ante la Deuda pública, con lo que se entró en el circuito financiero mundial; 9) Tras la crisis de los vales reales, la ordenación del sistema crediticio; y 10) Creación, con el artículo 321 de la Constitución de Cádiz, del inicio del Estado de Bienestar español. Yo añadiría su odio a la corrupción, como factor de freno a la actividad, y su preocupación por una enseñanza diferente, como mostró en el Instituto de Gijón.
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Jovellanos, la escasa relevancia de un centenario. Luis Ribot
Conviene recordar que la Ilustración fue una forma distinta de entender el mundo, que se extendió entre las clases cultas europeas a lo largo del siglo XVIII, especialmente en su segunda mitad. Uno de sus principales representantes, el filósofo Emmanuel Kant, la definió como la salida del hombre —de la humanidad— de la autoculpable minoría de edad, de su incapacidad para servirse de su entendimiento sin la guía de otro (llámese autoridad, señor, sacerdote, o como se quiera). La razón se convierte en el gran instrumento dedicado a la búsqueda de la felicidad, privada y pública, para lo que es necesario «remover obstáculos» como la incultura, el fanatismo, las flagrantes diferencias económicas y sociales, el reparto absurdo de la tierra en manos de unos pocos, las trabas que impedían la producción y el comercio, y un largo etcétera. El objetivo era el progreso, un concepto y una palabra que aparecen ahora.
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En noviembre de 1797 fue nombrado ministro —secretario de estado— de Gracia y Justicia, un cargo en el que solo se mantendría nueve meses, pero en el que tuvo tres grandes objetivos: la reforma del tribunal de la Inquisición, ante la imposibilidad de abolirlo como le hubiera gustado; la reforma de los estudios universitarios, adaptándolos a los nuevos tiempos y a las ciencias experimentales; y la reorganización y ordenamiento de la legislación española, evitando la confusión de leyes, disposiciones y códigos existentes. Las razones de su caída hay que buscarlas en los muchos enemigos que tenía en la corte y en el clero.
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¿Cómo se explica entonces el escaso eco de su centenario? […] Seguramente es un peaje más a pagar por quienes no se identifican con una de las dos Españas.
Leer completo en Revista de Prensa.
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En noviembre de 1797 fue nombrado ministro —secretario de estado— de Gracia y Justicia, un cargo en el que solo se mantendría nueve meses, pero en el que tuvo tres grandes objetivos: la reforma del tribunal de la Inquisición, ante la imposibilidad de abolirlo como le hubiera gustado; la reforma de los estudios universitarios, adaptándolos a los nuevos tiempos y a las ciencias experimentales; y la reorganización y ordenamiento de la legislación española, evitando la confusión de leyes, disposiciones y códigos existentes. Las razones de su caída hay que buscarlas en los muchos enemigos que tenía en la corte y en el clero.
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¿Cómo se explica entonces el escaso eco de su centenario? […] Seguramente es un peaje más a pagar por quienes no se identifican con una de las dos Españas.
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