Enlaces 21.09.2014

Enredando con el riesgo de los demás. Simón González y Sebastián Puig
“La seguridad está en la gente, o no está en ninguna parte”.
No reconocer esta realidad en aras de una sobreprotección externa (mecánica, psicológica o normativa) hace un flaco favor a la madurez y responsabilidad individual de las personas, elemento sustancial de una convivencia en libertad. Y esto es válido para la seguridad vial, las finanzas, la educación, la sanidad y el resto de los ámbitos vitales.
Verdades y Mentiras de la Reforma Fiscal de Montoro. Xavier Sala i Martín
En definitiva, como con casi todas las políticas que he llevado a cabo el partido popular durante su mandato, la reforma tributaria de Montoro ha ido acompañada de medias verdades y medias mentiras por parte de los que la defienden y por parte de los que la atacan. Nada nuevo bajo el sol.
Smart Aid for the World's Poor. Matt Ridley
The development goals of least value, according to the Copenhagen process, include the self-contradictory call for higher agricultural productivity with less environmental impact. Other bad investments are less obvious but would actually hurt the poor. For example, equal access to affordable tertiary education may sound good in principle, but in many developing countries, it amounts to a policy of having the mass of poor people pay for the college education of the rich. Other goals—such as "sustainable tourism"—are simply too narrow and ill-defined to merit consideration on a list of urgent priorities.
El futuro de la universidad. Benito Arruñada
La educación debe enseñar a pensar con rigor, a analizar ese contexto y encontrar la respuesta más idónea, no la más ocurrente. Y que sea capaz de hacerlo de forma interactiva, de modo que el individuo pueda aprender de sus propios fallos, que sea un crítico imparcial de sí mismo.
Ebola: 3069, West African Governments: 0. James Thompson
Finally, a note about heroic doctors and nurses who have died of Ebola. Dead doctors help no patients. Medecins Sans Frontiers has not lost any doctors. There is absolutely no point sending doctors or nurses to work in circumstances where they are exhausted, under-staffed, and under-resourced. There is no point in extremely altruistic medical volunteers going to work in settings where they will eventually fail to follow barrier protocols and become ill themselves. They are not helping, particularly when they have to be specially air lifted back to the West to be treated. Catching something you don’t have to catch if you take basic precautions is not heroic. It is not intelligent either.

Independencia económica no dependencia gubernamental

La mayoría de las personas somos adversas al riesgo por lo que solemos elegir, a igualdad de condiciones, situaciones que nos den un resultado inmediato y sin grandes cambios. No nos gusta salir de nuestra zona de confort.

Eso explica por qué nos sentimos cómodos con Estados grandes, capaces de proveernos de múltiples servicios a cambio de nuestros impuestos. La sanidad, la educación, las pensiones, la seguridad, la justicia y otros temas son manejados por los Estados en su totalidad o de manera parcial.

Toda persona debería tender a su independencia financiera. De esta manera los Estados perderían peso dentro de la economía y permitirían que los ciudadanos eligieran qué hacer con su dinero. Responsabilizándose a la vez de sus decisiones.

Los más populistas pretenden controlar a la gente con más subsidios y controlando la totalidad de la economía. Fíjense en Podemos.

Si tenemos un país donde los ciudadanos son independientes en el tema financiero no se les podrá presionar ni chantajear con subsidios, ayudas o privilegios. Tendremos un Estado que deberá preocuparse de ayudar a los más necesitados para que se integren de manera rápida al sistema y no de enfrentar a unos ciudadanos contra otros en la búsqueda de privilegios

La falsa seguridad del Estado protector crea desilusiones en la gente. Pasará probablemente con las pensiones en Europa en unas cuantas décadas. No seremos capaces de mantener las retribuciones actuales porque el número de trabajadores disminuirá según la población vaya envejeciendo y no haya tantos nacimientos. Veremos si la inmigración de los países pobres subsana lo anterior.

Una población bien educada y sin necesidad de que el Estado tenga que hacer una redistribución del dinero que recauda vía impuestos sería un gran paso para un mayor progreso de la sociedad, quitando poder a los políticos que tantas veces acaba en corrupción.

Nuevo en el blog (13 al 19 de septiembre de 2014)


Éstas son las novedades de la semana:

Cultura

Alfaro Águila-Real, Jesús. El gobierno corporativo de las Cajas de Ahorro 
Fuente, Ángel de la; Francisco Jimeno, Juan. Larentabilidad privada y fiscal de la educación en España y sus regiones. 2011. FEDEA
Taleb, Nassim; Sandis, Constantine. The Skin In The Game Heuristic for Protection Against Tail Events. 2014

Economía

BEA. Bureau of economic analysis
Groningen Growth and Development Centre. Penn World Table
Scatigna, Michela; Szemere, Robert; Tsatsaronis, Kostas. Residential property price statistics across the globe. 2014. BIS (PDF)

Viajes


Webs

Dani Rodrik. Economics
David Brooks. Politics
Ed Dolan. Economics
Gregorio Belaunde. Riesgos financieros
Inés Temple. Marca personal
Jesús Alfaro Águila-Real. Derecho mercantil
Joan Tubau. Varios
Nihil Obstat. Política
Project Syndicate. The world's opinion page
Steve Hanke. Economía

Optimismo contra pesimismo

Mi admirado Mario Vargas Llosa ha escrito un artículo pesimista sobre la situación que atraviesa el mundo, con una conclusión demoledora:
¿Qué concluir de esta deprimente visión panorámica de la eterna pugna entre la civilización y la barbarie? ¿Que esta última avanza incontenible y terminará por aplastar pronto a aquella? Eso sería tan falso como sostener, ahora, la tesis que lanzó hace un cuarto de siglo Francis Fukuyama sobre la irreversible victoria de la democracia. La pugna sigue en pie, con fluctuantes alternativas, y sólo en un sentido —aunque importantísimo— se puede decir que la democracia gana puntos. A diferencia del comunismo, un mito capaz de seducir a mucha gente con su sueño igualitarista, el fundamentalismo religioso islámico, hoy el principal adversario de la civilización, sólo puede convencer a los ya convencidos, pues sus ideas y paradigmas son tan primitivos y cavernarios que se condena a sí mismo a ser derrotado tarde o temprano por agentes exteriores o por descomposición interna. Esa guerra nunca nadie la ganará de manera definitiva; se ganarán y se perderán batallas, y, eso sí, lo realista sería reconocer que, en los últimos tiempos, la causa de la libertad las ha estado perdiendo muchas más veces que ganando.
¿Está perdiendo la causa de la libertad? No lo creo. El mundo siempre ha ido a mejor, y de una manera espectacular en los últimos 200 años. Matt Ridley lo demostró en su imprescindible libro, El optimista racional. Por ejemplo, en el tema de la agricultura:
El autor destaca como la biodiversidad es protegida por la intensificación de la agricultura y la urbanización. Según investigaciones de Indur Goklany (p. 146) "si la productividad promedio de 1961 hubiera perdurado hasta 1998, entonces para alimentar a seis mil millones de personas se hubiera requerido cultivar 7,9 millardos de hectáreas, en lugar de los 3,7 millardos que de hecho se sembraron en 1998. [...] Hoy en día las tierras agrícolas (de cultivo, cosecha o pastura) comprenden el 38% del área terrestre del planeta, mientras que con la productividad de 1961 tendría que ocuparse el 82%".
Lamentablemente el artículo de don Mario está lleno de opinión y hay pocos datos que avalen su pesimista visión. Se limita a una descripción de diversos y graves conflictos que están activos. Eso habría que compararlo con la situación del mundo anteriormente. Esto lo ha hecho Michael Cohen y los datos son los siguientes:
For example, according to Freedom House, there were 69 electoral democracies in 1989; today there are 122 — a jump from 41 percent to 63 percent of all countries. And although the news today is full of stories about the latest atrocities in Syria, Iraq, and Ukraine, the overall trend in global conflict is toward fewer and less lethal wars. Indeed, the decade from 2001 to 2010, ironically, is generally considered one of the most peaceful in human history.
At the United Nations Millennium Summit in 2000, eight Millennium Development Goals — related to hunger, education, health, environmental sustainability, and gender equity — were established with a deadline of 2015. While not every goal has been met, the results are still startling — the global poverty rate has been cut in half; child mortality rates halved (which saves the lives of 17,000 children every day); 90 percent of children in the developed world attend a primary school; measles immunizations have prevented 14 million deaths; and billions of people have gained access to sanitation and clean water.
También Steven Pinker en su monumental, Los ángeles que llevamos dentro (The better angels of our nature), demuestra que la violencia no ha hecho más que disminuir a lo largo de la historia.

No cabe duda que la situación en muchas zonas del mundo es muy grave y hay muchas muertes violentas. Pero no debemos olvidar de dónde venimos. Éste es el año del centenario de la Primera Guerra Mundial. 

No creo que el apocalipsis esté en camino, más bien lo contrario, la gente cada día es más reticente a la violencia y por eso la destacamos tanto, porque la mayoría la detestamos.

Sobre la tolerancia (hermenéutica y liberal), por Miguel Ángel Quintana Paz

El autor del texto desea "dedicar las presentes páginas a poner en relación las nociones liberales con las nociones de la filosofía hermenéutica, y ello con respecto al asunto de por qué merece la pena apostar por la tolerancia".

Desde un perspectiva ética liberal, aquella que "preconiza la idea de que hay una cierta concepción de la vida (la que promociona valores como la autonomía personal, la reflexión individual y la constante disponibilidad a revisar nuestras nociones acerca de lo bueno)", los argumentos a favor de la tolerancia se pueden agrupar en tres.

1. El argumento de la libertad como metavalor: "El hecho de comportarse libremente dota a cualquier elección de valor que se haga (ya sea acertada o equivocadamente) de una especie de valía adicional de la que carecería si la elección no se hubiera hecho de manera autónoma", por lo tanto, "Somos, pues, liberales si toleramos las peregrinas creencias de los demás porque preferimos que, al menos, sean libres al sostenerlas, y no reputaríamos deseable una situación en la que, a costa de perder su libertad, todos ellos viniesen a concordar con nosotros mismos".

2. El argumento escéptico: "El ineluctable escepticismo acerca cuáles sean esos valores o concepciones del mundo que podemos demostrar irrevocablemente que son más aceptables que los demás para la raza humana".

Estos argumentos son contradictorios entre sí, con la disputa entre "un liberal que apueste sobre todo por la libertad como el principio ético supremo que todo el mundo ha de reconocer, y un liberal al que le convenza preferentemente la idea de que no podemos establecer valor alguno como superior para todo el mundo, ni siquiera el de la libertad".

3. El argumento pluralista-utilitario: "[E]l hecho de que haya muchas concepciones del mundo que conviven en la sociedad humana, lejos de significar un inconveniente para el bienestar de los individuos que la integran (como durante siglos se ha venido concibiendo, y por ello se ha hablado siempre de la existencia de “facciones” dentro de una comunidad como motivo de potenciales males para la misma), representa más bien una ventaja para la felicidad humana".

Ahora bien "este tercer argumento aquí analizado presupone la existencia de al menos un principio claro y distinto, a saber, que la existencia de una efervescente pluralidad social nos conducirá a una mayor felicidad; mientras que el argumento escéptico [...] nos prohibía categóricamente este tipo de presuposiciones sobre qué tipo de valores sociales (incluida la “pluralidad”) son más aptos a la hora de conducirnos hasta nuestra felicidad o salvación".

"Tampoco el primer argumento que sopesamos, el de la libertad como un metavalor que da sentido a los demás valores, queda bien parado si se lo confronta con esta argumentación pluralista-utilitaria de Mill: pues para esta el único sentido de la libertad es que nos concede un progresivo incremento de prosperidad en los avatares humanos (de tal forma que, hipotéticamente al menos, si en algún caso la libertad entrara en competición con tal beneficio humano, habría que decantarse sin vacilar por este último y olvidar la primera); mientras que dentro del marco de la libertad como metavalor, incluso una decisión libre pero que condujera a nuestra infelicidad es preferible a una decisión que nos brindara contento pero que se nos hubiese impuesto coercitivamente".

Para finalizar el autor compara los tres argumentos previos con la filosofía hermenéutica. Respecto del primer argumento, "[l]os pensadores hermenéuticos se preocupan demasiado de subrayar el carácter interpretativo de toda nuestra experiencia del mundo como para decidir a priori que, fuere cual fuere nuestro contexto cultural o histórico, siempre habríamos de localizar en el valor de la libertad una significación excelsa con respecto a todos los demás valores, independientemente de los avatares concretos de nuestra interpretación".

El segundo argumento tampoco encuentra apoyo en la filosofía hermenéutica, ya que "el escepticismo en este campo [cuestiones ético-políticas] no es más que una indeseable consecuencia de la preponderancia de la razón metódica propia de las ciencias naturales, que extrapola de modo injustificado sus procedimientos y reclamo de certidumbres a otras áreas, como la de los valores éticos, que siempre se quedarán cortas (y de ahí la irrupción del escepticismo) frente a tan estrictos y matematizantes requisitos, cuando en realidad no tendrían por qué someterse a parejos requerimientos, que les son ajenos".

Respecto al tercer argumento, "[L]a hermenéutica no se compromete (no puede comprometerse) con la idea de que el pluralismo sea un valor por sí mismo, a modo de axioma metafísico, al que hayan de doblegarse todos los seres humanos para disfrutar de una imperativa juissance de vivre [goce de vida]. Hasta aquí, pues, hermenéutica y liberalismo compartirían el enfoque que se resiste a estimar el pluralismo como algo deseable por sí solo.

Ahora bien, donde el argumento liberal antes explicado hace entrar en juego una finalidad utilitarista (el progreso de la felicidad humana) para justificar ese pluralismo que no quiere dejar como algo autosuficiente, la hermenéutica no puede usar ese mismo expediente utilitario, por el sencillo motivo de que no puede creer ya en la idea de un progreso mesurable según un canon común a toda la Humanidad, univocista, independiente de los contextos concretos, de los prejuicios de cada intérprete, de cada “comunidad de interpretación”".

El texto acaba con la siguiente reflexión: "Gilbert K. Chesterton (“La tolerancia es la virtud del hombre sin convicciones”) cuya sombra planea insistente sobre cualquier discurso superficial que se regodee en una glorificación del mero tolerar por tolerar".