Predicciones catastrofistas. Vaya timo.

Por fin encuentro alguien que se ha molestado en desmontar los mitos de las predicciones catastrofistas que nos han querido vender como verdades. Atentos que ahora que el cambio climático se desinfla nacerá la siguiente, yo apuesto por la bomba demográfica de nuevo. Dirán que somos muchos y que hay pocos recursos, pero ninguno de esos pensará en sacrificar su vida en beneficio de los demás. Leído en el blog de Fábregas.




El profesor experto en el análisis de predicciones J. Scott Armstrong y dos compañeros suyos comparecieron recientemente en una comisión del Congreso estadounidense para dar a los diputados su punto de vista respecto al calentamiento global. Su intervención y la de sus colegas fue duramente ridiculizada por el Nobel de Economía, Paul Krugman, en su columna del New York Times. Scott respondió a Krugman en una carta publicada en el mismo diario, dirigiéndole a su estudio sobre predicciones alarmistas. Un estudio que identifica 26 situaciones análogas a la del actual calentamiento climático y que en su momento provocaron la alarma mundial y la intervención pública. Ninguna de ellas resultó ser correcta.

1798 Crecimiento de población y hambre (Malthus)
1865 Escasez de madera
1883 Eugenesia
1923
Órganos dañados por la gasolina con plomo
1934 Erosión del suelo
1939
El amianto y las enfermedades pulmonares
1945 El agua potable con flúor
1962
DDT y cáncer
1968 Crecimiento de población y hambre (Ehrlich)
1970 El enfriamiento global
1970 Vuelos supersónicos, agujero de ozono y cáncer de piel
1971 Fumadores pasivos
1972
Crecimiento de la población y hambre (Meadows)
1974 Producción industrial y lluvia ácida
1976 Intoxicación por plaguicidas y organofosforados
1979 Cableado eléctrico y cáncer
1985 CFC, agujero ozono y cánceres cutáneos
1985 Listeria
1985 El radón y el cáncer de pulmón
1988 Salmonella en los huevos
1990
Toxinas ambientales y cáncer de mama
1996 Vacas locas
1999 Dioxinas en pollos belgas
2004
Mercurio en los peces y efectos sobre el desarrollo del sistema nervioso
2055 Mercurio en vacunas infantiles y el autismo
2008 Torres de telefonía móvil y el cáncer

Los que matan y los que nos defendemos

Como casi siempre Arcadi Espada dando en la diana. Los que matan son los delincuentes, ETA en España y el crimen organizado en México. Ellos nos destruyen, nosotros nos defendemos. Hay una lucha contra los malos, los buenos somos los que defendemos la convivencia civilizada y no matamos a otras personas para imponer nuestras ideas y criterios. Esta vez se rompe la regla y sí hay buenos y malos.


Artículo completo de Arcadi Espada:

En Méjico han matado a más de 35.000 personas. Y hace unos días al joven hijo del poeta Sicilia. Esto quiere decir que han llegado los poetas. Este tipo de frases: «Estamos destruyendo lo mejor de nuestra gente, de nuestros muchachos» ¿Estamos? ¿Quiénes? Otra frase. Una escritora: «La prensa internacional está dando la imagen de que en México hay una guerra contra el narco. No hay buenos contra malos, hay mucho más que eso». Lo que sólo quiere decir que los malos son los buenos. Echémonos a temblar. En España tenemos una gravísima experiencia con los poetas y el terror. La primera de sus poses es que las cosas son más complicadas. ¿Quién podría dudarlo? Que la vida es complicada sería una frase si hubiese una no-vida para compararla. La segunda es la equidistancia. El puro reflejo del buen burgués, le demi point calentito. Una pose y otra viven a cuenta del gran ídolo poético, que es la ambigüedad. El poeta extiende la consigna de que la verdad es la ambigüedad. Hay también razones técnicas: para llegar a la verdad hay que desambiguar. Desambiguar supone trabajar. ¡Que trabajen los matemáticos! Dado el apego ambiguo de los poetas no es raro que el argumento estético se desplace con una facilidad insultante hasta la zona moral. En Méjico el crimen organizado ha asesinado a 35.000 personas. Estamos destruyendo, dice el poeta. Tiene razón. Pero sólo a partir del instante en que usted introdujo ese siniestro plural ambiguo.

Sobre la igualdad

Arcadi Espada brillante sobre la igualdad. Yo estoy a favor de que todos tengamos los mismos derechos y obligaciones, pero que intentar igualar frenando el progreso de los mejores acabará perjudicando al conjunto del país.


Artículo:

Una mujer que quiera hacer una película en España tendrá bonificación a causa de su handicap. Al parecer una mujer es un ser socialmente handicapado y para que el cine patrio pueda alcanzar la igualdad debe compensarla. La izquierda impulsa la iniciativa, porque la palabra «igualdad» es suya. Por las mismas razones se opone al proyecto de la presidenta Aguirre de reservar un bachillerato público para los alumnos notables. La izquierda considera que las mujeres están cinematográficamente discriminadas. Pero niega que los alumnos notables lo estén, aunque su capacidad de adquisición de conocimientos se vea socialmente frenada. La discriminación —teórica— existe en un caso y otro: ni mujeres ni notables pueden hacer lo que quieren y merecen. Pero mientras que la promoción de unas significa adherirse a una determinada masa y reforzar su cohesión, la promoción de los otros supone romperla. La izquierda sigue dispuesta a retrasar el progreso y el conocimiento a cambio de que el avance lo protagonicen grupos sólidos, cohesionados. La utopía de la izquierda es la igualdad; pero su traducción real y cotidiana es el aura mediocritas. No hay que excitarse: tiene patrocinadores y una noble y remota tradición. La izquierda y el buen Gabilondo temen que el Bachillerato de los notables impida el contagio positivo que se produce entre los alumnos mediocres por la acción de los notables. Temen que se instale una educación a dos velocidades donde el grupo de los notables aumente su distancia respecto a unos mediocres sin estímulos. No es un cuadro imposible. Pero hay que completarlo, claro está, con la hipótesis del revés: la letal influencia de los mediocres sobre los notables. La cuestión no es desdeñable, al menos por dos motivos. Los mediocres tienen una superioridad numérica avasalladora. Y gozan, en consecuencia, de una importantísima popularidad social. Conozco más de una alumna que dedica ímprobos esfuerzos para no destacar en la conexionada mediocridad que la rodea. De ahí que por grado o por fuerza, y añadida la legendaria capacidad humana para la pereza, la mediocridad se contagie con mayor facilidad que la excelencia. Probablemente estas sean dos maneras principales de gobernar el mundo que, algo sumariamente, se identifican con el liberalismo y la socialdemocracia. Es probable también que respecto a su elección no quepan juicios absolutos. Y que la inteligencia política consista en intensificar la presión por uno u otro lado, dependiendo de las circunstancias concretas de cada lugar y de cada tiempo. Yo creo que esto es al menos tan verdad como el hecho de que la mediocridad ha alcanzado hoy en España un nivel asfixiante e insoportable.

Padre Alejandro Solalinde

Estuve ayer en un acto de Amnistía Internacional. Un cinefórum con la proyección del documental "Los Invisibles: Un viaje oculto a través de México". Aquí el informe de Amnistía Internacional.

El acto se centraba en los migrantes que atraviesan México provenientes de otros países con destino a Estados Unidos principalmente.

El invitado más destacado fue el Padre Alejandro Solalinde, director del albergue ciudad Ixtepec (Oaxaca,México).

El padre Alejandro Solalinde es director de una refugio para migrantes en Ciudad Ixtepec, estado de Oaxaca, que se creó para ofrecer asistencia humanitaria a las personas migrantes que necesitan un lugar donde descansar y recuperarse del viaje.

El 26 de febrero de 2007 creó el refugio para migrantes de Ciudad Ixtepec “Hermanos en el Camino”, cerca de las vías de ferrocarril por las que viajan las personas procedentes de Centroamérica. Más de 400 migrantes durmieron en el refugio la primera noche, y el flujo de personas ha sido constante desde entonces.

Asistieron al acto unas 150 personas.

Tras la proyección del documental se escuchó a Graciela Martínez, Brigadas Internacionales de Paz, y a Isabel García del Río, Amnistía Internacional. Además de al Padre.

Luego se pasó al turno de preguntas. Algunos hicimos preguntas directamente y otros aprovecharon para lanzar su discurso.

Saqué en claro unas cuantas cosas:

- La situación para la gente que atraviesa México es muy peligrosa. El principal problemas al que se enfrentan los migrantes son los delincuentes. Además las autoridades no dan el apoyo necesario para proteger a los migrantes.
- Se producen secuestros, abusos sexuales, asesinatos y otros crímenes contra los migrantes.
- Hay gente que ayuda a esas personas de manera altruista.
- El estado mexicano es clave para poder resolver el problema.
- Las condiciones de vida de los migrantes en su país de origen son muy malas. Por eso se arriesgan en un viaje a través de México.
- La iglesia católica debe acercarse a la gente y salir de sus palacios, además de respetar más a la mujer, fueron palabras del padre. A pesar de mi nula fe y que crea que Dios no existe, valoro la labor de personas asociadas a la iglesia católica. Estoy totalmente de acuerdo con las palabras del padre.

Pregunte al padre como lograba sobreponerse a su miedo, si es que lo sentía. Me respondió que no tenía miedo y que lo que tenía era ansia porque la situación acabara y se dejaran de cometer abusos contra los migrantes. También le pregunté, ya en privado, sobre si el estado mexicano era necesario para la resolución de este problema, y me contestó que sí, sin duda. Que a pesar de sus críticas a las autoridades nunca habían dejado de estar en contacto con ellas. Y por último le pregunte si a las personas a las que él ayudaba le devolvían el favor de alguna manera, me respondió que no y que además no lo permitiría, que él confiaba en Dios para seguir con su tarea, que lo que hacía no lo hacía por recibir nada a cambio, lo que pedía era que esa gente ayudara a los que llegaban tras ellos.

Veremos cómo evoluciona el problema, pero es interesante ver como hasta ahora se centraba mucho el problema en la frontera entre México y Estados Unidos, pero se tenía olvidado, o al menos no se le ha dado tanta publicidad a la situación de los migrantes al atravesar México.

Es clave que en los países de origen de estos migrantes y en México se mejoren las condiciones de vida.

Me impresionan las personas como el padre Solalinde que dedican su vida a ayudar a los demás.

No eres una persona normal si matas a tu pareja

Arcadi Espada ha escrito un artículo sobre la eliminación de otro artículo de Salvador Sostres por parte del director de El Mundo. También se centra en que «un centenar de periodistas de EL MUNDO enviaron una carta a Pedro J. Ramírez en la que le piden que prescinda de Sostres porque la libertad de expresión no debe servir para hacer apología de vilezas».

Juan Abreu también ha escrito sobre el tema.

Ambos se centran en el problema de la censura y las exigencias de expulsión del periódico de Sostres por parte de colegas. No me interesa ahora ese tema.

Hasta ahora no había tenido ocasión de leer el artículo completo pero aquí lo he hecho. Y me he quedado helado de pensar que una persona que escribe en un periódico y al que se le presupone una cierta inteligencia y cierto nivel educativo piense lo que ha escrito.

Reproduzco el artículo completo al final de esta entrada para que cada cual saque sus conclusiones.

Lo primero que me pone alerta es leer que un chico normal pueda estrangular a su novia. Entendiendo como normal lo habitual me parece que definir a un chico que estrangula a su novia como normal es incorrecto. No es normal ese comportamiento, lo normal es no matar a tu pareja, lo normal es no matar, alguien que mata se sale de lo normal.

Lo siguiente está a lo largo de todo el texto. El autor intenta razonar, o así lo interpreto yo, que lo que le pasó a este chico puede ser una posible causa para cometer un asesinato, y que ha cualquier persona en su misma circunstancia se nos pasaría por la cabeza algo similar. Dejo a un lado que esa sea la causa. Eso lo determinará una investigación, si es que lo logra.

Mi respuesta es tajante. No. Si mi mujer me dijera que se va con otro hombre no pensaría en matarla. Si mi mujer me dijera que está embarazada pero que el hijo no es mío no pensaría en matarla. Si mi mujer me dice que tiene un amante no pensaría en matarla. Si mi mujer me abandona no pensaría en matarla. Si mi mujer me dice que no me ama no pensaría en matarla.

No soy dueño de mi mujer, ni de nadie, las personas somos libres. Si ante cualquier adversidad, por muy dura que sea, nos planteamos la posibilidad de usar una violencia tal que acabase con la vida de otra persona entonces hemos perdido el norte. Debemos buscar ayuda, estamos enfermos, no somos normales.

Para mí es inconcebible el uso de ese tipo de violencia como reacción ante problemas que se plantean en la convivencia diaria.

Si todo esto no lo tenemos claro y no somos conscientes hemos fracasado como personas y la sociedad que formemos será muy peligrosa.

Afortunadamente los hechos demuestran que la gente no recurre a matar a otra personas cuando tiene un problema, la gente habla, se grita e insulta a veces, se denuncia ante las autoridades pertinentes, busca terceras personas que medien en el conflicto, etc. Pero sólo unos pocos matan a otras personas porque sus deseos o ideas se ven contrariadas.

Si yo fuera la pareja de una persona que me amenaza con matarme, o que deja la puerta abierta a una reacción similar, si la abandono, la engaño, o cualquier circunstancia de ese calibre, me alejaría de ella inmediatamente. Matar a alguien no está en la lista de mis reacciones ante los problemas que me plantea la vida.

UN CHICO NORMAL por Salvador Sostres en El Mundo.

El chico rumano de 21 años que ha estrangulado a su novia embarazada, también rumana, de 19, “era un chico normal”, según han dicho de él sus vecinos y conocidos. “Discutían como cualquier pareja”, ha explicado la madre de la víctima. Después de cometer el crimen –o de presuntamente cometerlo, hasta que no se celebre el juicio- el chaval, horrorizado por lo que había hecho, telefoneó a su padre a Rumanía y le mostró el cadáver de su novia muerta a través de una webcam.

Porque un chico normal de 21 años que está enamorado de su novia embarazada, es normal que pierda el corazón y la cabeza, el sentido y el mundo de vista, si un día llega a casa y su chica le dice que le va a dejar y que además el bebé que espera no es suyo.

Ni puedo justificar ni justifico un asesinato, ni cualquier forma de maltrato tenga consecuencias más leves o más graves. No pienso que haya causas morales que puedan justificar matar a alguien, ni que puedan servir siquiera de atenuantes en el juicio. Digo que a este chico les están presentando como un monstruo y no es verdad. No es un monstruo. Es un chico normal que se rompió por donde todos podríamos rompernos.

Porque hay muchas formas de violencia, y es atroz la violencia que el chico recibió al saber que iban a dejarle y que el niño que creía esperar no era suyo. No te causa la muerte física pero te mata por dentro y aquel día algo de ti muere para siempre. No justifico lo que hizo, ni creo que se pueda justificar, pero no es un monstruo: es un chico normal sometido a la presión de una violencia infinita, una violencia que no por no ser física es menos violenta; un chico que luego tuvo una reacción terrible, inaceptable e inasumible, criminal, y que no sólo terminó con la vida de su novia y la de la criatura que esperaba sino que terminó, en cierto modo, con la suya propia.

Espero que si algún día me sucede algo parecido disponga del temple suficiente para reaccionar quemándome por dentro sin que el incendio queme a nadie más. Pero me reconozco en el dolor del chico, en su hundimiento, en su caída al fondo de sí mismo oyendo las explicaciones de su novia. Me reconozco en su desesperación, muy normal y nada monstruosa: en su herida, en su desgarro. Quiero pensar que no tendría su reacción, como también lo quieres pensar tú. Pero ¿podríamos realmente asegurarlo? Cuando todo nuestro mundo se desmorona de repente, cuando se vuelve frágil y tan vertiginosa la línea entre el ser y el no ser, ¿puedes estar seguro de que conservarías tu serenidad, tu aplomo?, ¿puedes estar seguro de que serías en todo momento plenamente consciente de lo que hicieras?

Que la justicia dicte su sentencia y que sea tan severa como tenga que ser. Ante un asesinato no hay causas morales. Pero este chico no es un monstruo. Es un chico normal disparado al centro de su querer, arrancado a la vez de su novia y de su hijo, sometido a una violencia brutal que al no ser física nunca se considera pero que ahoga y machaca lo mismo que cualquier otra violencia.
 
Hay muchas formas de violencia. La mayoría de los que escriben y leen sobre sucesos ignoran cómo a veces el amor se convierte en escoria y en desgracia y se abraza desesperadamente a la tragedia.