Víctima 19 de diciembre: Joaquín María Azaola Martínez

Libertad Digital.


El martes 19 de diciembre de 1978, sobre las ocho de la mañana, tres miembros de ETA asesinaban en Guecho (Vizcaya) al delineante JOAQUÍN MARÍA AZAOLA MARTÍNEZ, disparándole tres tiros a bocajarro en la puerta de su garaje, en presencia de dos compañeros de trabajo. Joaquín María Azaola había pertenecido, años atrás, a la propia ETA, habiendo participado en la planificación de la Operación Pesca, en la que ETA pretendía secuestrar al entonces príncipe Juan Carlos junto con otros miembros de la Familia Real. En el momento de su asesinato, la víctima se había acogido a la amnistía y se había desvinculado completamente de la banda terrorista.
Pasadas las 7:30 horas Joaquín María abandonó su vivienda, situada en el número 15 de la calle Hispanidad, en el barrio de Algorta de la vizcaína localidad de Guecho y se encaminó a la calle Areneazpi, donde se encontraba su garaje. Allí se reunía cada día a la misma hora con dos compañeros, Gonzalo Olano Gorbea y Vicente Lorenzo Chasco, para acudir juntos a la empresa en la que trabajaban, Mecánica de la Peña de Urduliz. Como cada día, se dirigían en el  coche de Gonzalo Olano, un Seat 124 blanco, hasta la empresa donde Joaquín María Azaola desempeñaba el puesto de delineante proyectista. 
 
Cuando Azaola llegó al garaje se reunió con Gonzalo y juntos entraron en el mismo. En ese momento, dos jóvenes armados con pistolas se acercaron a ellos diciéndoles que no tuvieran miedo, ya que únicamente querían el coche. Uno de ellos encañonó a Gonzalo mientras el segundo terrorista montó en el vehículo y se colocó al volante. Los terroristas llevaban la cara descubierta, pero la falta de luz impedía que los testigos pudieran verles con claridad. Vicente Lorenzo llegó después de que el segundo etarra hubiese subido al vehículo y rápidamente sintió cómo un tercer terrorista, que se había quedado vigilando, le ponía una pistola en la nuca. El que había montado en el coche lo puso en marcha y, en ese momento, uno de los que apuntaban a los tres compañeros, a unos tres metros de distancia de Azaola, le descerrajó tres tiros con su pistola, alcanzándole en el vientre y el pecho. Las dos balas que impactaron en su pecho lo atravesaron, incrustándose en una columna del garaje, pero la tercera quedó alojada en su cuerpo. Los asesinos gritaron “Gora Euskadi Askatuta” (País Vasco libre) y se dieron a la fuga en el coche de Gonzalo Olano. El propietario del vehículo se dirigió hasta el puesto de Policía Municipal más cercano y regresó al lugar del atentado junto con varios agentes. Joaquín María Azaola fue trasladado en una ambulancia del Cuerpo de Socorro de Guecho al Hospital Civil de Basurto, donde falleció poco después. En el lugar de los hechos, la Policía encontró dos casquillos de bala, marca Geco, y uno de la marca FN, todos ellos del calibre 9 milímetros parabellum. 
 
Alrededor de las 12:00 horas el vehículo robado por los etarras y utilizado en la huida fue encontrado junto a la parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, en la calle Barria de Las Arenas, en Guecho. El coche tenía las puertas abiertas y la llave de contacto puesta. Tras realizar la inspección pertinente y sin encontrar nada anormal, la Policía se lo devolvió a su propietario.
 
Al día siguiente del asesinato de Joaquín María Azaola, el diario ABC publicaba que, según fuentes próximas al entorno etarra en el sur de Francia, Azaola había sido asesinado bajo acusaciones de ser un “chivato”. Según esas mismas fuentes, Azaola había sido simpatizante de ETA desde hacía muchos años, pero “en ningún momento miembro” de la banda terrorista. Ese mismo día, 20 de diciembre, ETA militar reivindicaba el atentado contra Azaola Martínez, afirmando que había sido “ejecutado por trabajar para la Policía española durante los últimos años, primero desde Euskadi Norte y, después, desde Euskadi Sur”.
 
Dos días después del asesinato de Joaquín María Azaola, el que era máximo responsable del “aparato militar” de ETA José Miguel Beñarán Ordeñana, alias Argala, era asesinado en un atentado terrorista cometido mediante la colocación de un artefacto explosivo en una rueda de su coche. Argala, que vivía en Anglet (Francia), a dos kilómetros de Bayona, era el supuesto responsable del atentado que costó la vida al almirante Carrero Blanco y su asesinato fue reivindicado inicialmente por la OAS y, posteriormente, por el Batallón Vasco Español. En 2003 el diario El Mundo publicó una entrevista con uno de los militares que aseguraba haber participado en el atentado. Sin embargo, el día siguiente de la muerte del dirigente etarra, fuentes próximas a la organización terrorista ETA informaban al diario ABC, desde el sur de Francia, que la autoría no estaba clara y que, pese a la evidencia de la reivindicación, no se debían descartar luchas intestinas en el seno de la banda, ya que “podría ser el principio del enfrentamiento total entre los ‘milis’, autoencumbrados por el éxito de sus acciones, y los ‘polis-milis’, contrarios a la línea seguida por José Miguel y sus muchachos […] podría ser un ‘ajuste de cuentas’ por la muerte del señor Azaola, vasco de pura cepa”.
 
Joaquín María Azaola se había exiliado por primera vez en Francia en 1947, huyendo del franquismo, permaneciendo en el país vecino durante tres años. En 1957 volvería a exiliarse, esta vez durante nueve años, hasta 1966, debido a sus actividades nacionalistas. Tras su segundo regreso al País Vasco, Azaola ingresó en las filas de ETA, lo que le llevó a pasar nueve meses en prisión por su implicación en el secuestro del industrial Lorenzo Zabala en 1972. Poco después de salir de prisión, en el primer trimestre de 1973, Joaquín María Azaola, conocido en las filas de ETA como Jokin, se exiliaba por tercera y última vez, recalando en el País Vasco francés. El 15 de diciembre de 1977 Joaquín María Azaola Martínez regresaba a España con un pasaporte nuevo, tras acogerse a la amnistía política y laboral que le permitiría reintegrarse a su antiguo puesto como delineante en la empresa Mecánica de la Peña. Una hija de Joaquín declaró después del asesinato de su padre que éste no había recibido amenazas de ningún grupo y que su vinculación con ETA había quedado atrás en una etapa anterior de su vida. 
 
Sin embargo, las causas de su muerte muy probablemente se encontraban precisamente en esa etapa que Azaola creía enterrada. A su regreso del último exilio en Francia, en 1977, Joaquín María Azaola, bajo el seudónimo de Odei Erreka, había publicado un libro titulado Los elegidos de Euskadi. Un atentado al futuro. En la obra, el exmiembro de ETA detallaba con pelos y señales un plan, conocido como 'Operación Pesca', que la banda había diseñado en 1974 para secuestrar en Mónaco al entonces príncipe Juan Carlos de Borbón, junto con otros miembros de la Familia Real. También contaba cómo fue él, personalmente, quien facilitó a las autoridades y a las Fuerzas de Seguridad los datos necesarios para abortar el secuestro. Poco después, en mayo de 1978, Jokinrelataba todos los pormenores de la historia en las páginas del semanario Interviú. Joaquín María de Azaola, el hijo de la víctima, se mostraba convencido de que la muerte de su padre, así como las acusaciones que ETA había vertido sobre él en la reivindicación del crimen, eran una venganza por la actuación de éste en aquella operación y por haberlo contado todo en el semanario: “Puede ser una venganza. La única explicación que encuentro para que hayan matado a mi padre es que él fue quien evitó el secuestro del Rey”.
 
Tal y como lo explicó Joaquín María Azaola en el artículo de Interviú, la 'Operación Pesca' tenía como finalidad el secuestro de varios miembros de la casa real, entre los que estaban el conde de Barcelona, don Juan de Borbón; su hijo don Juan Carlos, Príncipe de España; la esposa de éste, doña Sofía; sus tres hijos, Felipe, Elena y Cristina; don Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz y la esposa de éste, Carmen Martínez Bordiú. La idea de la banda era pedir, a cambio de la libertad de los secuestrados, entre 200 y 300 millones de pesetas y la liberación de un centenar de presos. Entre los etarras que participarían en la planificación y la ejecución del atentado estaban, entre otros, Domingo Txomin Iturbe Abasolo; Isidro María Garalde, alias Mamarru; Miguel Ángel Apalategui Ayerbe, alias Apala; José Luis Arrieta, alias Azkoiti; José María Arruebarrena Esnaola, alias Tanke; José Antonio Garmendia Artola, alias El Tupa, y Jesús María Muñoa Galarraga, aliasTxaflis.
 
ETA había tenido conocimiento a principios de 1974 de que el príncipe Rainiero de Mónaco había invitado a la Familia Real española con motivo de la inauguración de un casino en el Principado. El plan de la banda consistiría en que un grupo de etarras abordaría en alta mar el yate de la Familia Real, otro los recogería en la orilla y los trasladaría a una cárcel del pueblo construida en Niza. Allí, un tercer grupo se haría cargo del resto de la operación. Para llevarlo a cabo, los terroristas pretendían alquilar un yate de gran potencia, el Stolvezen. El papel de Joaquín María Azaola era presentarse como secretario de un profesor belga, con documentación falsa a nombre de “Van Pout”. Pero Azaola, Jokin, estaba convencido de que Franco no cedería al chantaje, con lo que el único desenlace posible sería el asesinato de los rehenes. 
 
Sus dudas sobre la utilidad de la operación fueron aumentando. Así, aprovechando un viaje a Bayona para formalizar la renovación de sus papeles de exiliado, acudió al cónsul español y le hizo entrega de un sobre cerrado dirigido al comisario general de investigaciones de la Dirección General de Seguridad, José Sáinz. Ese primer contacto escrito dio pie a otros personales, en los que Azaola le contó a Sáinz los detalles de la operación para que abortara la acción terrorista. Sáinz, que había sido jefe superior de la Policía de Bilbao, puso los hechos en conocimiento del entonces príncipe Juan Carlos y prometió a Azaola que no se detendría a ninguno de sus compañeros en ETA ni se les imputaría, en el futuro, ningún cargo por la participación en el intento de secuestro.  Además, Azaola decidió informar al presidente del Gobierno vasco en el exilio, Jesús María Leizaola, que le pidió que obrara “en conciencia”.
 
Como resultado de la colaboración de Jokin con la Policía, la Familia Real no acudió a Mónaco, frustrándose así el intento de secuestro. El conde de Barcelona, que no recibió la información a tiempo, se desplazó con su yate “Giralda” hasta Cannes, donde fue informado por el comisarioRoberto Conesa, tras lo cual fue llevado de nuevo a España en un avión Mystère. Tras darse por cancelada la operación, los miembros de ETA de los tres grupos que se habían organizado regresaron desde Niza y Cannes a sus respectivos puntos de origen en el País Vasco francés. En las páginas de InterviúJokin explicaba por qué decidió sabotear la operación terrorista: 
 
Yo estaba seguro de que Franco no iba a ceder y que hubiéramos tenido que matarlos a todos; una vez comenzada la acción no podíamos echarnos atrás. ¿Qué hubiera ocurrido? Pues se cortaba toda posibilidad de evolución hacia la democracia, hubiera habido un cambio radical a la derecha y una represión horrible contra el pueblo vasco. Si nuestro objetivo hubiera sido Franco, como al principio pensé, no habría dudado, pero Juan Carlos... Contando aquellos hechos yo sólo pretendo que el Rey sepa que no fue secuestrado, que debe a un vasco probablemente la vida y que toda una serie de señores policías que se apuntaron el tanto nada hubieran podido hacer por su cuenta […] No pedí dinero ni nada a cambio, y mis condiciones –que no se detuviera a nadie y nunca se les achacara su participación en la acción– fueron cumplidas por José Sáinz. […] Yo no sé lo que pensará la gente, pero yo he vivido muchas noches sin dormir dándole vueltas a mi actuación. En las Navidades de 1974 pude hablar con Jesús María Leizaola, presidente del Gobierno vasco en el exilio, en San Juan de Luz. Sin entrar mucho en detalles le conté las cosas y le pedí su opinión. Sólo me contestó: "No te preocupes, has hecho muy bien".
 
Según el diario La Vanguardia (20/12/1978) cuando hablaba de "señores policías que se apuntaron el tanto" Azaola se refería al comisario general de investigaciones de la Dirección General de Seguridad, José Sáinz; al comisario general de Información, Roberto Conesa, y al jefe de la brigada de Operaciones de la Dirección General de Seguridad, Andrés Gómez Margarida.
 
Joaquín María Azaola Martínez, técnico industrial de 55 años, era natural de Bilbao. Estaba viudo desde un mes antes de su asesinato y tenía tres hijos, dos chicas y un chico, de 26, 28 y 31 años. Azaola era también abuelo, ya que una de sus hijas estaba casada y había tenido un hijo. Joaquín María vivía con sus dos hijos solteros y llevaba un año y medio, desde la vuelta de su último exilio, trabajando en Mecánica de la Peña de Urduliz como delineante proyectista. Sus compañeros de trabajo afirmaban que era un hombre con una conducta normal y que no desarrollaba ningún tipo de actividad política, aunque era considerado por sus amigos como de ideología nacionalista.


Alberto Mielgo

Web.














































Víctimas, 18 de diciembre: Juan Cruz Montoya Ortueta, José Aldaolea Abaitua y José Antonio Barrado Recio

Libertad Digital.


A las 20:30 horas del martes 18 de diciembre de 1979 dos miembros del grupo Treviño de ETA asesinaban en Vitoria al conserje del colegio de los Marianistas JUAN CRUZ MONTOYA ORTUETA. Los dos terroristas lo estaban esperando en la puerta del centro escolar, apoyados en la barandilla del colegio. Uno de ellos se incorporó cuando vio al conserje y le disparó a bocajarro, primero en el costado y, cuando cayó al suelo mortalmente herido, lo remató en el suelo. El crimen fue presenciado por dos alumnos del colegio. Juan Cruz Montoya fue trasladado urgentemente a un centro sanitario de Vitoria, donde nada se pudo hacer por salvar su vida.
Tras asesinar al conserje, los terroristas emprendieron la huida en un coche robado a punta de pistola a las 19:20 horas cuando su propietario iba a aparcarlo en el garaje de su domicilio. Dos encapuchados lo abordaron y lo dejaron atado con una cadena dentro de una caseta en Vitoria, además de robarle el DNI.
El 20 de diciembre cerca de cuatro mil personas se manifestaron de forma silenciosa, en protesta por el asesinato de Juan Cruz. Los manifestantes se concentraron frente al colegio de los Marianistas, en el lugar en el que cayó muerto el conserje, y se dirigieron a continuación hasta la catedral vitoriana de María Inmaculada. Encabezó la manifestación la junta del colegio, a la que seguían padres y alumnos de la mayor parte de los colegios de Vitoria. Poco antes de las seis de la tarde, los manifestantes llegaron a la catedral donde cuarenta sacerdotes oficiaron el funeral por el alma del conserje asesinado. Además, la mayor parte de los centros privados de enseñanza de Vitoria pararon durante la tarde en señal de protesta.
La banda terrorista ETA eligió a Juan Cruz Montoya como objetivo porque creían que era un guardia civil retirado. Una vez que se supo que no era así, la dirección de ETA dio órdenes a los autores materiales de que devolvieran las armas utilizadas en el asesinato para evitar que, si eran detenidos, se les pudiera relacionar con el mismo. El 27 de diciembre, ETA militar envió un comunicado al diario Norte Express en el que negaba su relación con el asesinato de Juan Cruz Montoya.
En el año 1982 la Audiencia Nacional condenó a Saturnino López Domaica, Luis Javier Izaga González y José Miguel López de Muniain Díaz de Otalora a sendas penas de 26 años, 8 meses y un día de reclusión mayor por el asesinato de Juan Cruz Montoya. Izaga González salió de prisión en junio de 2002 y López Domaica en febrero de 2003.
Juan Cruz Montoya Ortueta, de 59 años, era natural de Zambrana (Álava). Estaba casado y tenía un hijo de 28 años. Antes de ser contratado como conserje en el colegio Marianista de Vitoria, puesto en el que llevaba catorce años, la víctima había sido labrador. No se le conocía adscripción política alguna. Juan Cruz fue la última víctima mortal de la banda en el año 1979, el segundo más sangriento, con ochenta personas asesinadas.
A las tres y media de la tarde del 18 de diciembre de 1988 la banda terrorista ETA hacía explotar un potente coche-bomba al paso de un convoy policial que se dirigía al campo de fútbol de Ipurúa, en Éibar (Guipúzcoa), para prestar el servicio de vigilancia habitual en días de espectáculos deportivos, en este caso el encuentro de Segunda División entre el Éibar y el Sabadell. Los policías nacionales pertenecían a la Compañía de la Reserva General con base en Logroño. Hacia las 15:20 horas, cuando quedaban dos para que se iniciase el partido, uno de los terroristas accionó el mando a distancia que provocó la explosión del coche-bomba. La deflagración alcanzó de lleno al último de los coches que formaban el convoy –cuatro furgonetas Avia con veinte agentes a bordo–. Como consecuencia de la misma resultó gravemente herido el policía nacional JOSÉ ANTONIO BARRADO RECIO. Fue sacado aún con vida del amasijo de hierros en que quedó convertido el furgón policial pero falleció mientras era trasladado a un centro sanitario de la propia localidad.
También resultó gravemente herido el sacristán de la parroquia de Arrate, JOSÉ ALDAOLEA ABAITUA, que fallecería con posterioridad a la sentencia por la que se condenó a los autores del atentado, dictada en diciembre de 1990, en la que figura como uno de los asesinatos frustrados, según se recoge en Vidas rotas (Alonso, R., Florencio Domínguez, F., y García Rey, M., Espasa 2010, pág. 701). Sin embargo, Aldaolea Abaitua sí figura como víctima mortal en el listado del Ministerio del Interior, con fecha 18 de diciembre de 1988 junto al agente Barrado Recio. Incluso es confuso cuál fue el motivo de las heridas del sacristán de Éibar, pues en algunos medios de comunicación se hicieron eco de que fue víctima del tiroteo posterior al atentado entre los policías de los demás furgones del convoy y los terroristas. Incluso se produjo una auténtica persecución por parte de vecinos de la localidad contra el terrorista que accionó la bomba. Varios eibarreses, en una actitud muy valiente, salieron en su persecución al grito de "¡A ese, a ese!" pero, cuando estaban a punto de alcanzarle, el terrorista esgrimió una pistola de forma amenazadora, y los vecinos tuvieron que desistir en su intento de detenerlo. No obstante, el parte médico del Hospital de Galdácano señaló que José Aldaolea sufrió un grave desgarro femoral y choque traumático, lo que hace suponer que fue alcanzado directamente por la explosión del coche-bomba.
El atentado tuvo lugar en la avenida de Otaola, en un tramo que forma parte de uno de los itinerarios que siguen habitualmente las dotaciones policiales destinadas al campo de Ipurúa en los días de partido. La explosión, que fue brutal, provocó heridas gravísimas a otros tres policías nacionales –Francisco de la Mata GarcíaMiguel Ruiz Ruiz y Francisco Zaragoza Lluch– que viajaban en el mismo furgón que Barrado Recio, y de carácter leve al también policía Ángel Lozano de Priego. Otros heridos, de diversa consideración, fueron los civiles Juan Carlos González Muñoz, Cándido Mangas Martín y María de los Ángeles Martínez Muñoz. La explosión y la onda expansiva provocaron importantes destrozos en varios talleres industriales, concesionarios de automóviles y almacenes situados en la calle Otaola y la rotura de la totalidad de las cristaleras en edificios de hasta cinco plantas de altura. Del coche-bomba, un Renault 4 robado en octubre en San Sebastián a punta de pistola y con matrícula falsa, sólo quedó el eje y las ruedas delanteras.
Tras el atentado, la Policía rastreó intensamente la zona, preferentemente en el punto desde el que fue accionado el coche-bomba, a la búsqueda de pistas que pudiesen llevar a la detención del grupo de terroristas que, desde hacía año y medio, operaba de forma esporádica en Éibar.
Aurora Bascarán, la alcaldesa socialista de la ciudad, se mostraba apesadumbrada por el asesinato. "Es terrible", repetía, "todo se oscurece cada vez que se empieza a vislumbrar una salida". La alcaldesa señaló que las fuerzas democráticas del Ayuntamiento de Éibar habían gastado ya todas las palabras de condena de la banda asesina. El Ayuntamiento de Éibar convocó una manifestación el día de Navidad, en la que participaron unas ocho mil personas y en la que el lehendakari, José Antonio Ardanza, justificó su ausencia por enfermedad.
Todos los partidos, salvo Herri Batasuna, condenaron firmemente el atentado. Hasta Jesús Eguiguren, por entonces presidente del Parlamento vasco, declaró que si HB no condenaba el atentado quedaría "claro una vez más que es la única organización que cubre y ampara políticamente a quienes atentan contra los derechos humanos y las libertades en el País Vasco". Palabras que ahora Eguiguren podía aplicarse a él mismo, que no sólo ha amparado políticamente a quienes han seguido asesinando, extorsionando y secuestrando, sino que no ha tenido reparos de conciencia ni ningún tipo de escrúpulo moral a la hora de mantener relaciones amistosas y de colegueo con el sanguinario Josu Ternera, según declaró en noviembre de 2010 cuando se jactaba de cómo había diseñado con el asesino de ETA la hoja de ruta del mal llamado proceso de paz.
Pero la catadura moral de Herri Batasuna, y su sintonía con su "brazo armado", quedó aún más de manifiesto pocas semanas después, el 8 de enero de 1989. Ese día el Éibar iba a jugar su primer partido como local después del atentado en el campo de Ipurúa. Por ese motivo, la directiva del club propuso guardar un minuto de silencio en memoria del agente asesinado. Sin embargo, mientras duró el homenaje se pudieron oír silbidos y gritos de protesta. El motivo: que en los prolegómenos del encuentro militantes de HB repartieron octavillas en las que se pedía que se boicotease el minuto de silencio (El País, 09/01/1989).
Uno de los heridos graves en el atentado, Francisco Zaragoza Lluch, preside la Asociación Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo. El calvario por el que tuvo que pasar lo narró su mujer, Lucía Nieves Valverde, en las jornadas de Gesto por la Paz del año 2007. Además de tener que demostrar ante las autoridades que las heridas de Zaragoza Lluch eran consecuencia de un atentado terrorista, tuvo que enfrentarse a muchas trabas burocráticas, algo común en otras víctimas de ETA. La dura experiencia de la recuperación de su marido llevó a Lucía a desear que Francisco hubiese muerto en el atentado:
Cuando, de noche, Paco se levantaba de la cama, decidido a tirarse por el balcón, su mujer apenas podía contenerle mientras pedía ayuda por teléfono. Al acabar todo, se dejaba caer en el sofá, extenuada y presa de la desesperación: "Pensaba que por qué no habría muerto él también en el atentado, porque, por lo menos, así descansaríamos todos". Pasaron siete meses sin ver un duro. Paco ni siquiera percibió la dieta que le correspondía por el servicio que tenía que haber prestado el día de la jornada: "Como no lo hizo, no cobró". Lucía tuvo que trabajar cuanto pudo: "Pasé de protegida a protectora de mi familia. Limpiaba en un hipermercado y en la feria de muestras de Valencia. Todo seguido, desde las tres de la tarde hasta las siete de la mañana del día siguiente». La burocracia puso la última barrera: "Tuvimos que demostrar que las heridas de Paco eran fruto de un atentado". (El Correo,14/11/2007).
En diciembre de 1990 la Audiencia Nacional condenó a Fermín Javier Urdiain Ciriza, Jesús María Ciganda Sarratea, Pedro José Echevarría Lete y Juan Carlos Balerdi Itrurralde a sendas penas de 134 años de cárcel por un delito de atentado con resultado de muerte y cuatro delitos de asesinatos frustrados, entre los que se incluía el del sacristán José Aldaolea.
José Aldaolea Abaitua, de 77 años en el momento del atentado, era el sacristán de la parroquia del barrio eibarrés de Arrate. No hay constancia de cuándo murió y si su muerte fue consecuencia de las secuelas que le provocaron las heridas sufridas en el atentado. Figura como víctima de ETA en el listado del Ministerio del Interior. Además, fue una de las personas homenajeadas como víctima del terrorismo en Éibar el 21 de diciembre de 2008. 


José Antonio Barrado Recio, cabo de la Policía Nacional de 30 años, era natural de Madroñera (Cáceres). Estaba casado y tenía tres hijos. La capilla ardiente con sus restos mortales quedó instalada la misma tarde del atentado en el Salón del Trono del Gobierno Civil de Guipúzcoa y el funeral por su alma se celebró al día siguiente en la parroquia de la Sagrada Familia de San Sebastián. Al funeral asistieron el ministro de Interior, José Luis Corcuera, el director general de la Policía, José María Rodríguez Colorado, representantes del departamento de Interior del Gobierno vasco y familiares de la víctima. El féretro con los restos mortales del policía nacional fue trasladado a hombros por sus compañeros en un trayecto de poco más de cien metros, seguido por la viuda, visiblemente afectada y que no pudo ocultar las lágrimas durante toda la ceremonia religiosa. José Antonio Barrado fue enterrado en el cementerio de Alcalá de Henares (Madrid).

Lecturas 18.12.2012

The Media’s Coverage of School Shootings.

“Events like this,” I said, “if they are influenced by anything, are influenced by news programs like your own. When an unbalanced kid walks into a school and starts shooting, it becomes a major media event. Cable news drops ordinary programming and goes around the clock with it. The story is assigned a logo and a theme song; these two kids were packaged as the Trench Coat Mafia. The message is clear to other disturbed kids around the country: If I shoot up my school, I can be famous. The TV will talk about nothing else but me. Experts will try to figure out what I was thinking. The kids and teachers at school will see they shouldn’t have messed with me. I’ll go out in a blaze of glory.”

Twelve facts about guns and mass shootings in the United States, by Ezra Klein.

What follows here isn’t a policy agenda. It’s simply a set of facts — many of which complicate a search for easy answers — that should inform the discussion that we desperately need to have.

De cómo la austeridad salvará a España, por Guy Sorman.

«En España el rigor intransigente del gobierno liberal, que no se inmuta por las protestas, da los primeros resultados positivos. La baja de los salarios, una especie de devaluación interna sin dejar el euro, redujo los costos laborales muy por debajo de la media de la zona euro (-30%, según el banco Arcano), mientras que la productividad está solo un poco por debajo de la media europea (10%). La economía española se reanima: desde el año 2008, las exportaciones españolas crecieron un 17%, frente al 12% en Alemania y un 5% en Francia. Renault, que suprime empleos en Francia y suprimiría más si el gobierno se lo permitiera, anunció la creación de 1.300 nuevos puestos de trabajo en España, junto con Ford y PSA para aumentar su producción. PIMCO, el mayor gestor mundial de bonos de la deuda pública, se desentiende de Alemania, cuyos bonos no producen nada e invierte en bonos españoles, que están ahora mejor considerados y no ofrecen mayor riesgo. ¿Podemos concluir que la austeridad esta salvando a España?

Sólo el tiempo dará la respuesta: si los españoles aceptan su empobrecimiento durante dos o tres años más, gracias en gran parte a su notable solidaridad familiar, recuperarán y aumentarán su antigua prosperidad. Cabe recordar que estas políticas de austeridad ya se han practicado en el norte de Europa, Suecia, los Países Bálticos y Alemania. Pero en el Sur, nunca. El éxito español demostraría que la ciencia económica no depende del clima o la cultura, sino de la consistencia y la continuidad con la que se aplica.»

Albert Ledesma. El ideológo catalán del 'plan Lasquetty'.

Para Ledesma, la clave de ese 'ahorro' radica en una gestión más eficiente ("aquí no hay gente que no trabaja"), en reducir el número de puestos directivos ("ponemos a la gente que hace falta") y en una libertad que permite crear un modelo de compra de servicios mucho más flexible (con convenios con hospitales, aseguradoras privadas...).

Nota dominical: Richard Feynman, los ordenadores y los métodos numéricos.

Feynman era un gran calculista. Al atacar un problema, rellenaba páginas y páginas de cálculos hasta que obtenía la respuesta correcta. Pero no se conformaba con ello. Volvía a estudiar todos los cálculos para encontrar la razón que hacía obvia dicha respuesta. Una vez encontrado el quiz del asunto, cada vez que tenía que contarle a alguien su cálculo se limitaba a explicar con detalle la razón que lo hacía obvio. Todo el mundo creía que Feynman hacía fácil lo difícil gracias a su enorme intuición física, olvidando los largos y difíciles cálculos que habían sido necesarios para obtenerla.

Piling handbook. 2008. 8th Edition. ArcelorMittal

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Fuente: Geojuanjo.



Siempre he echado de menos que haya en el mercado un buen libro sobre muros pantalla, y cuando digo bueno realmente quiero decir útil, de hecho en su momento me tentó la idea de escribir uno, pero siendo conocedor de mi falta de paciencia opté por crear un blog, que llamé GEOJUANJO, os suena????.
Dicho lo anterior sí que he de decir que en mis años jóvenes, cuando me iniciaba en esto del diseño de muros pantalla, un texto que me fue de gran utilidad fue Manual de cálculo de tablestacas editado por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
Este libro se caracterizaba por dar metodologías claras para resolver problemas concretos, dando ejemplos numéricos resueltos. Los que hayan tenido que hacer cosas en este mundo entenderéis que eso es lo que uno aprecia en el típico salto al vacío que suelen tus primeros encargos profesionales.

Pero bueno, no nos pongamos melancólicos, el objeto de este artículo es daros un enlace en el que, gracias a la empresa ArcelorMittalos podréis descargar un manual para el diseño de cimentaciones con perfiles metálicos donde, como no podía ser de otra forma, el diseño de contenciones con tablestacas es la parte más tratada.

Por si alguien no lo sabe, el diseño de contenciones con tablestacas, a efectos geotécnicos, es idéntico que el diseño de muros pantalla.

Este libro, aunque es bastante comercial, no nos olvidemos que ArcelorMittal se dedica a vender perfiles, es bastante claro y conciso, y además tiene ejemplos numéricos resueltos y gráficas para la resolución rápida de casos tipo, a…. ES GRATIS, al menos de momento.



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