“Ningún poder en la tierra podrá arrancarte lo que has vivido.” Viktor Frankl
Testimonio desgarrador de Damaris Moya Portieles sobre amenazas contra su pequeña hija
Movimiento por los Derechos Civiles Rosa Parks.
Damaris Moya
El miércoles 2 de mayo, la activista Damaris Moya Portieles y otros opositores fueron víctimas de un brutal arresto en manos de agentes de la policía política. Sin embargo, lo que sucedió con Moya Portieles fue el caso de mayo severidad cuando agentes del régimen amenazaron con violar a su pequeña niña. Aquí esta su testimonio:
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He tratando de asimilar algo muy doloroso que me tocó vivir, hace apenas unos días donde está involucrada mi pequeña hija de cinco años de edad, Lazara Yorgelis Contreras Moya.
El hecho ocurrió en Santa Clara el miércoles 2 de mayo, cuando 18 opositores pacíficos, miembros de la Coalición Central Opositora, del Movimiento Femenino por los Derechos Civiles Rosa Parks y del Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata Tamayo, nos encontrábamos reunidos realizando para realizar la acostumbrada vigilia de la vela, reclamando la libertad de los presos políticos. Después de terminada la vigilia salimos a la calle a tirarnos la acostumbrada fotografía, gritamos libertad para los presos políticos y democracia para el pueblo de Cuba.
Más de 80 agentes de la Seguridad del Estado y de las brigadas de la brigada especial del Ministerio del Interior que se encontraban vigilando la vivienda, se abalanzaron contra nosotros y la emprendieron a golpes.
Me golpearon salvajemente y me arrastraron por los pelos y a empujones hasta la patrulla de la policía, me introdujeron en ella y me llevaron detenida para la unidad de instrucción penal, nada de esto es nuevo, todo lo contrario, ocurre con mucha frecuencia, además se llevaron de la misma forma a varios hermanos de los que se encontraban en la vigilia, si los hechos narrados hasta el momento fueron lo principal, quizás ni lo estuviera escribiendo, pero lo doloroso es lo que contaré a continuación.
Cuando llegaron conmigo a la unidad me metieron en una celda y fue donde comenzó el calvario.
Recuerdo que se encontraba de oficial de guardia superior el oficial Eric Francis Aquino Yera, altamente peligroso por sus instintos depredadores, este militar ordenó a dos supuestos presos comunes, que comenzaran a gritarme desde otra celda que iban a violar sexualmente a mi niña de cinco años de edad. No puedo olvidar aquellas palabras obscenas con que me describían todo lo que le harían a mi inocente bebe por delante y por detrás, cuando protesté: Les grité puercos y abusadores y más me gritaban.
Quisiera tener valor suficiente para pronunciar las palabras textuales, pero no puedo, me aterran, solo puedo decir que uno de estos dos sujetos era el que más se ensañaba, su voz se dejaba escuchar por encima del otro cada vez más cruel y amenazante, mientras escuchaba la satisfecha risa y carcajadas de Aquino Yera.
Esta tortura duró toda la noche, y yo me sentía muy mal y estaba preocupada por Lazarita. Quería que llegara el día, quería encontrar una oportunidad para avisar a mi esposo y a mi madre para que me la cuidaran, para que no la perdieran de vista y para que no la mandaran a la escuela.
Aquellos gritos y ofensas no me dejaban pensar, pero igual, cuando ellos se callaron yo no dejaba de escucharlos, aquellas malditas palabras y descripciones de lo que le iban a hacer a mi niña sonaban como truenos en mis oídos, cerraba los ojos muy fuerte pero entonces veía la risa burlona y el asqueroso rostro y escuchaba las carcajadas del oficial Eric Francis Aquino Yera y para colmo imaginaba a mi adorada y menuda Lazarita gritando entre espanto y dolor entre aquellas fieras uniformadas disfrazadas de reclusos.
Quería rezar por mi bebe, pero no me podía concentrar y sabía que era lo único que me podía ayudarme, necesitaba tener un Rosario en mis manos, pero era totalmente imposible, pensé en tejer uno, mire mis zapatillas, pero a todos nos quitan los cordones cuando somos arrestados, comencé a deshilar mi blusa, empataba los hilos y los anudaba, mientras lloraba en silencio mordiendo mis labios con los dientes, me sentía muy angustiada, me dolía el corazón y la impotencia entre tanto abuso e impunidad me mataba.
Mis labios comenzaron a sangrar, luego comenzó a dolerme la cabeza y recordé los golpes y halones que me dieron del pelo, sentí que iba a enloquecer, comencé yo misma a arrancar mis cabellos, los empataba, los anudaba y construía el Rosario que comencé con los hilos de mi blusa.
Al fin, casi darme cuenta estaba orando, pero fue muy raro, siempre rezo por la salud de mis dos hijos, mi madre y mi esposo y ahora estaba pidiéndole a Dios: “Dios mío ayúdame, que a Lazarita le duela la barriguita, o que le de fiebre para que no la puedan llevar a la escuela hasta que yo pueda avisar que ella está en peligro”.
En esa agonía llegó el día y finalmente a media mañana me liberaron. Lo primero que hice fue llamar a mi casa y preguntar por la niña, me dijeron que estaba bien y en la escuela, corrí como una loca hasta el colegio y me la llevé a casa.
Me senté con mi esposo, mi madre y mi hermana de ideas Idania Yánez Contreras, les conté todo lo sucedido y decidí no llevarla más a la escuela hasta que los oficiales de la Seguridad del Estado no me garanticen que a mi niña no le iba a suceder nada, posteriormente me fui junto a mi esposo y la niña hasta fiscalía militar donde puse una denuncia, la cual hasta el momento de estar redactando este testimonio no he tenido respuesta.
Desesperada y en busca de ayuda me fui hasta la Iglesia del Carmen, en Santa Clara y le conté al Párroco Guillermo todo lo sucedido y el miedo que sentía por mi hijita, pero lejos de encontrar un aliento quedé sorprendida, el mismo me dijo: “Si el gobierno a llegado hasta esos extremos lo que tienes que hacer es quitarte de la oposición y dedicarte a velar a tú hija, sobre todo cumplir con lo que está establecido”
Se muy bien que el deber de todas las madres es el de velar por sus hijos, y yo lo hago todos los días, pero en verdad yo estaba esperando del Cura otro mensaje, un aliento, un consejo cristiano.
Yo no creo estar haciendo algo malo, todo lo contrario, mi lucha es por los derechos y la felicidad de todo un pueblo y en ultimo caso, que estuviera haciendo algo indebido, mi hija no tiene la culpa y nadie tiene el derecho de amenazármela de esa forma, confío y se que Dios tomará la ultima palabra y mientras tanto mi familia ha decidido, que Lazarita no estará lejos de nosotros, hasta que nos aseguren que nada le va a suceder.
Entre tanto silencio e impunidad y abandono por parte de la jerarquía católica, un padre de nombre Juan Ivo de nacionalidad Francesa, Párroco de la Iglesia San Atanasio de la ciudad de Placetas, me recibió con amor cristiano y tuvo el coraje y sensibilidad humana de al menos escucharme y orar por mi y por mi pequeña Lazarita. Dios Bendiga al Padre Juan Ivo, a mis hermanos y hermanas de la resistencia, a mis hermanas y hermanos del Directorio Democrático Cubano en Miami y a todos los que se han sensibilizado con mi triste y desesperada situación.
-Damaris Moyas Portieles, Presidenta en función del Movimiento Femenino por los Derechos Civiles “Rosa Parks” Y Coopresidenta de la Coalición Central Opositora
Chart of the Day: Peak What?
Mark Perry.
World oil production surpassed 75 million barrels per day for the first time ever in December 2011, at 75.45 million barrels, and went even higher in January of this year at 75.58 million barrels, setting a new monthly production record, according to data recently released by the EIA. The red line in the graph shows the upward linear trend in world oil production from 1973 onward, with daily production increasing by almost 600,000 barrels per day on average every year since 1973.
Thanks to Walter Olson for the inspiration for the post title.
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Desconfianza absoluta
Juan Ramón Rallo.
Aunque bastaría con señalar a los mínimos del Ibex o a los máximos de nuestra prima de riesgo para constatar la enorme desconfianza que existe en torno a la economía española, hay otros dos que ilustran tal vez con mayor crudeza las crecientes dudas que los ahorradores nacionales y extranjeros albergan sobre ella y los devastadores efectos que éstas conllevan.
El primero se refiere a la tenencia de deuda pública española en manos foráneas: en el último año, esta cifra se ha desplomado desde los 286.000 millones de euros (el 52% del total) hasta los 219.000 millones (el 37% del total). El segundo, la evolución del saldo deudor de nuestro sistema financiero con el resto del Eurosistema: en los últimos doce meses, la deuda viva de nuestras entidades con el resto de las europeas ha pasado de 43.000 millones de euros a más de 300.000 millones, lo que indica una importante salida de capitales de nuestro país con la consiguiente provisión compensatoria de liquidez del BCE para evitar el colapso. En suma, los extranjeros no quieren nuestra deuda y los nacionales sacan su dinero del país, lo que lleva a nuestros bancos a pedírselo prestado a Draghi, el único suficientemente osado como para extendernos crédito.
Pocos disputarán que una economía que se enfrente a semejante estrangulamiento financiero lo tendrá muy complicado para crecer y generar riqueza. No ya, que también, porque quienes deban prorrogar los vencimientos de su deuda se enfrenten de continuo a una permanente amenaza de suspensión de pagos, sino porque las nuevas inversiones que este país necesita para transformar su equipo productivo no llegan a materializarse.
En este sentido, son legión quienes propugnan que la solución a todos nuestros problemas provendría de que el BCE fuera todavía más generoso en su provisión de liquidez. Olvidan tales voces el muy básico adagio de "se puede llevar el caballo al río pero no se le puede obligar a beber". El crédito que el instituto emisor concede a nuestros bancos les servirá para refinanciar sus deudas, pero es más que improbable que, en el actual clima de desconfianza, se dediquen a canalizar esa liquidez a prorrogar los vencimientos de deuda del sector privado: simplemente, para los bancos es mucho más seguro tener el dinero en caja o invertido en deuda pública (sobre todo alemana) que inmovilizarlo en una economía como la española. Y no hablemos ya, claro, de que esa liquidez extraordinaria procedente del BCE se termine convirtiendo en las inversiones productivas que tanto necesitamos: si el capital está incómodo dentro de España, pocos serán los empresarios que quieran endeudarse para invertir dentro de nuestras fronteras.
Mas, ¿de dónde surge tamaña desconfianza hacia nuestra nación? Los hay que responsabilizan a la austeridad teutona: como no gastamos, no crecemos y si no crecemos nadie quiere invertir en nuestro país. Miope observación que desconoce que, de ser ese el obstáculo, bien podrían crearse nuevas firmas en España para vender allende nuestros lindes. La problemática es muy otra: nuestro sector financiero y nuestro sector público no han completado su saneamiento, y mientras tal incógnita siga sin despejarse, el riesgo cierto de suspender pagos y vernos forzados a salir del euro seguirá muy presente entre los inversores. Difícil reprocharles, salvo por un patrioterismo suicida muy mal entendido, que, entretanto los riesgos que perciben no se hayan despejado, pongan a buen recaudo sus ahorros de toda una vida, es decir, bien lejos del Reino de España.
De ahí, claro, que una reforma financiera y una consolidación presupuestaria bien pergeñadas sean de vital importancia para nuestra recuperación. Sin ellas, nuestro sistema económico no atraerá capital y se irá desangrando poco a poco por los agujeros que nos legó la burbuja inmobiliaria y que no van siendo llenados por una nueva generación de riqueza. Quienes insisten en que necesitamos políticas de crecimiento, asimilando éstas a más gasto público deficitario, parecen obviar que estamos al borde del abismo no por la insuficiencia de deuda, sino por un exceso que muchos juzgan impagable. La realidad es la contraria: no existe disyuntiva entre austeridad y crecimiento, pues, en un país tan potencialmente insolvente como el nuestro, la primera es condición sine qua non del segundo.
Y de ahí, también, que las previsiones que acaba de publicar Bruselas sobre nuestro déficit en 2012 y 2013 sean desoladoras. No ya porque un déficit del 6,4% para este año y del 6,3% para 2013 supongan un flagrante e inadmisible incumplimiento de nuestros compromisos con la Comisión Europea, sino porque la imagen que transmiten estas cifras es que nuestro ya insoportable ritmo de endeudamiento público es un problema absolutamente enquistado en la estructura de un Estado que ningún partido político español tiene la más mínima voluntad de reformar.
Si esta es la opinión que los cuates europeos tienen de los ajustes de Rajoy, imagínense cuál será la de los operadores de mercado que no se andan ni con medias tintas ni con componendas. Acaso así se entienda mejor por qué el capital no fluye hacia España y por qué los ajustes aprobados hasta la fecha por el PP son del todo insuficientes para enderezar el rumbo de las finanzas públicas: máxime cuando, en realidad, tales ajustes han recaído en su práctica totalidad sobre un asfixiado y debilitado sector privado y no sobre un mórbido, hipertrofiado e ineficiente sector público.
O rectificamos o nos vamos al hoyo. La crítica coyuntura en la que se encuentra España no reclama políticas estatistas e izquierdistas como las aplicadas por Zapatero y proseguidas por Rajoy, sino auténticas y profundas reformas liberales que permitan convencer a los ahorradores nacionales y extranjeros de que nuestro país, pese a su gravosísimo endeudamiento público y privado, es un destino seguro, serio y rentable en el que hacer negocios. Es decir, lo que necesitamos es liberalizar sin ambages el sector privado y adelgazar con contundencia el sector público.
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