Obama multa a un empresario por crear demasiados empleos. Daniel Luna

"La regulación del sector limita el número de brokers que puede tener una empresa. Si quieres contratar más, necesitas un permiso específico. No sabía que carecía de dicha autorización", alega Schiff. "Enviaron una carta ordenándonos que no contratásemos a nadie más, pero el jefe del departamento legal no me enseñó esa carta y yo seguí ofreciendo trabajo a más gente. Entonces fue cuando nos metimos en problemas: había dado empleo a 50 personas más de las permitidas".


Como consecuencia de esta reclamación, llevada a cabo por la agencia monopolística designada por el Gobierno para supervisar la actividad de las firmas de inversión, EuroPacific Capital tuvo que hacer frente a unos costes legales de medio millón de dólares. El proceso concluyó con una multa de otros 15.000 dólares para una empresa que, al contrario que la mayoría de sus competidores, estaba dando oportunidades a los trabajadores del sector en plena recesión.

"Tenía grandes planes de expansión, quería abrir nuevas oficinas y contratar a mucha gente, pero tuve que suspenderlos", se lamenta Schiff. "Lo más gracioso es que en ese momento las grandes firmas de inversión, que estaban despidiendo a gente, recibían dinero del rescate bancario del Gobierno. Yo contrataba gente, y por ello me multaron".


Como consecuencia de todos estos obstáculos, Schiff ha decidido expandir su compañía en el extranjero y reducir su presencia en Estados Unidos: "Me estoy llevando parte del negocio a Singapur y al Caribe, para evitar los elevados impuestos y el coste de las regulaciones. El alquiler de mis seis oficinas es algo insignificante en comparación con lo que me cuesta hacer frente a todas las normas legales que me exige cumplir el Gobierno".

"Esto no es un problema sólo para mí", añadió. "Las regulaciones están acabando con las empresas en todo el país, porque cuesta millones de dólares cumplir con ellas simplemente para mantener tu negocio abierto. Las empresas pequeñas no pueden permitírselo".

La semana pasada Peter Schiff recibió por fin una buena noticia. Tras muchos trámites burocráticos, las autoridades regulatorias han tenido a bien otorgar su beneplácito para que este empresario pueda ampliar su negocio. "Después de esperar tres años y gastar mucho dinero, por fin me han concedido el permiso para contratar a otros cincuenta brokers".





Jazz 02.10.2011

Jazz porque sí - Duke Ellington con grabaciones del año.


Jazz porque sí - Homenaje a la memoria de Miles Davis.


Jazz porque sí - Fats Waller.

Jose Aceves (1909 – 1968)





Fuente: American Gallery.

Every Child Is A Scientist. Jonah Lehrer

After the demonstration, both groups of children were given the toy to play with. Not surprisingly, all of the children pulled on the first tube and laughed at the squeak. But then something interesting happened: While the children from the second group quickly got bored with the toy, those in the first group kept on playing with it. Instead of being satisfied with the squeaks, they explored the other tubes and discovered all sorts of hidden surprises. According to the psychologists, the different reactions were caused by the act of instruction. When students are given explicit instructions, when they are told what they need to know, they become less likely to explore on their own. Curiosity is a fragile thing.

The moral is that parents and teachers must navigate the fine line between giving kids a taste of knowledge – the universe is not all mystery – while at the same time preserving a sense of ambiguity and uncertainty. When we explain things to kids, we shouldn’t pretend that we have all the answers. We shouldn’t turn science class into a dry recitation of facts that must be memorized, or only conduct experiments in the classroom in which the results are known in advance. Because it’s the not knowing – that tang of doubt and possibility – that keeps us playing with the world, eager to figure out how it works.


Read full.


Papers:

The double-edged sword of pedagogy: Instructionlimits spontaneous exploration and discovery. Elizabeth Bonawitz, Patrick Shafto, Hyowon Gweon, Noah D. Goodman, Elizabeth Spelke and Laura Schulz.

Where science starts: Spontaneous experiments inpreschoolers’ exploratory play. Claire Cook, Noah D. Goodman and Laura E. Schulz.



Rastani, el monigote soñado por la izquierda. Juan Ramón Rallo

En una gran encuesta realizada hace una década a millonarios estadounidenses (con un patrimonio neto superior al millón de dólares),Thomas Stanley descubrió que el 32% eran propietarios de empresas; el 16%, directivos; el 10%, abogados; el 9%, médicos; el restante 33% eran contables, ingenieros, arquitectos, maestros, profesores universitarios... Sólo el 8% recibieron como herencia más del 50% de su patrimonio, prácticamente ninguno se había comprado un coche de más de 41.000 dólares ni un anillo de compromiso de más de 1.500, y las cualidades que, a su juicio, más contribuyeron a su éxito fueron (por este orden) la honestidad, la disciplina, el buen trato a los demás, tener una pareja comprensiva, trabajar más duro que el resto y amar su puesto de trabajo. Una imagen sin duda muy distinta a la de nuevo rico malcriado que ofrece Rastani y a la que tanto le encanta recurrir a la izquierda.


En una crisis, el pánico de la inmensa mayoría de ahorradores genera una distorsión masiva en los precios de los activos; corresponde a los tradersmás habilidosos reconstruir todo ese desaguisado comprando lo que está relativamente barato y vendiendo lo relativamente caro. Pero lo anterior no significa que a todos o a la inmensa mayoría de los capitalistas –de los ahorradores– les vengan bien las crisis para enriquecerse a costa del resto de la población: que algunos prosperen en medio de la debacle no quita paraque la mayor parte de ellos se empobrezca significativamente. Fíjese tan sólo en el hundimiento bursátil o en las quiebras de empresas desde 2007 y descubrirá por qué al capitalismo lo que le viene bien es la prosperidad y el enriquecimiento de la mayor cantidad de personas posible.


Sin ir más lejos, Rastani confía en la deuda pública y rechaza de plano las acciones; puede acertar o puede fracasar, pero desde luego su estrategia financiera no es ganadora en cualquier contexto: las subidas de tipos, la inflación, los impagos o las devaluaciones bien podrían erosionar gran parte de su capital.


A finales de 2007 el volumen de activos que manejaba Lehman Brothers era de 700.000 millones de dólares, mientras que el de Godman Sachs, esa entidad que presuntamente dirige el mundo, según Rastani, era de 1,1 billones; un año después, el primero quebró y el segundo tuvo que recibir asistencia del Gobierno para sostenerse. Hoy, en 2011, Goldman Sachs es tan poderoso que su peso se ha reducido y maneja un volumen de activos inferior al billón de dólares; mientras, la Reserva Federal, ese monopolio estatal sobre la creación de dólares, controla 3 billones de activos. Y ello por no hablar del Gobierno estadounidense, que cada año gasta 3,5 billones de dólares (Goldman apenas gasta anualmente 35.000 millones, 100 veces menos) y tiene la capacidad de regular y usar la fuerza contra tipos como Rastani o contra empresas como Goldman Sachs. ¿Quién cree que posee más peso específico en nuestras economías? ¿Goldman Sachs o un Gobierno que gasta 100 veces más, que posee el poder de regularlo o incluso de nacionalizarlo y que cuenta con un banco monopolístico (la Reserva Federal) que puede imprimirle tanto dinero como desee?