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Trenes, carbón y coca cola

Antón Uriarte.



Desde que he leído en el Time que el multimillonario inversor Warren Buffett, a sus 81 años, bebe al día casi dos litros de coca-cola, con sus burbujitas de CO2 incluídas, he aumentado sin complejos la dosis.

En el 2009, mientras que aquí en Europa se reconvertían gloriosas vías de antaño en verdes carriles-bici y pintorescos trenecillos, en Estados Unidos Buffett las compraba para seguir transportando en sus vagones paquetes, grano, hierro y, sobre todo, carbón desde las minas de Wyoming y de Montana.

En el 2011 la energía eléctrica de Estados Unidos provino del carbón en un 44,9 %. En el 2012, debido al boom del gas de esquisto se pronostica que baje un poco, al 43,5 %, pero en contrapartida se espera que la exportación se duplique en los próximos tres o cuatro años, debido a la demanda creciente de carbón en Japón, Corea y los países emergentes.

La compañia de Buffett, la Burlington Northern Santa Fe, con 40.000 empleados, 6.000 locomotoras y 50.000 kilómetros de vías, puentes y túneles, suministra además servicios a 40 puertos del país.


* Aquí, pasada un poco la moda renovable, también debería ser noticia, pero no lo será, que durante este mes de Enero de 2012 el carbón va a ser la principal fuente de energía eléctrica en España, como lo era hasta el 2008, antes de Kyoto y la moda verde. La producción eléctrica de las centrales térmicas españolas de carbón va a quedar este mes por encima de la producida por las centrales nucleares, por las de gas y por los generadores eólicos. En la red eléctrica el consumo de carbón nacional ha aumentado más de un 250 % con respecto a enero del año pasado y el consumo de carbón importado ha aumentado un 80 % aproximadamente.

¿Por qué los ricos quieren subidas de impuestos? Toni Mascaró



Extractos:

Buffett ilustra su descontento con el sistema tributario norteamericano lamentándose de que el Gobierno sólo le grava el 17,4% de su renta imponible, mientras su veintena de empleados soportan entre un 41% y un 36%. Pero esta comparación adolece de varios defectosimportantes:

1. Como él mismo reconoce, paga un 17,4% porque en vez de tributar como asalariado lo hace como perceptor de dividendos. Como propietario de una cuarta parte de su propia empresa, Buffett podría contratarse como trabajador y, efectivamente, tributaría mucho más que ahora. Pero, por algún motivo, prefiere tributar sólo al 17,4%. Si verdaderamente Buffett quiere pagar más impuestos no necesita ninguna reforma fiscal, basta con que aproveche la legislación vigente en beneficio de la Hacienda americana. Lo curioso es que en su artículo Buffett ni se plantea tal posibilidad.

2. Buffett omite que lo que él gana como propietario de Berkshire Hathaway ya ha tributado por el impuesto sobre Sociedades; un impuesto que en EEUU puede llegar al 35%. En 2008, Berkshire Hathaway ingresó a Hacienda unos 3.000 millones de dólares por este concepto. Por tanto, aproximadamente, lo que paga Buffett se acerca más al 45% que a ese 17,4% de modo que, en realidad, paga mucho más que cualquiera de sus veinte empleados.


Sin embargo, a quienes sí podría afectar es a los que se están enriqueciendo. Es decir, una mayor fiscalidad podría imponer una importante barrera de entrada a incipientes inversores, evitando con ello competencias indeseadas a Buffett y a sus colegas mega-ricos. Esto explicaría el entusiasmo que despierta entre los más ricos las propuestas destinadas a subir los impuestos a las rentas más elevadas.