Crecer para salir de la pobreza

La reducción de la pobreza se consigue con crecimiento económico, las ayudas son buenas y sirven pero su efecto a largo plazo es irrelevante, a no ser que esas ayudas se mantengan y lleguen a quién realmente las necesita. Pero los países que las proporcionan pueden no querer o poder hacerlo siempre, y ese dinero puede irse, de hecho va en muchas ocasiones, a las élites políticas del país.

El ejemplo de Asia y África es paradigmático. Eran las regiones más pobres del planeta, pero Asia está saliendo poco a poco de ese problema, sobre todo gracias al crecimiento de China e India. Y África, aunque también está creciendo, aún no puede decirse que esté al nivel de Asia.

África ha recibido grandes cantidades de dinero, pero no le ha servido para encontrar la senda del crecimiento. En este artículo se analiza cómo se ha intentado ayudar a África a lo largo de los últimos años, y el fracaso de muchas de las iniciativas. Quizás el enfoque debe ser mucho más modesto y preguntar a los pobres cómo se les puede ayudar, tal y como hicieron Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo. (Aquí un buen artículo en español).

Cuando los países sean capaces de generar riqueza por sí mismos, serán capaces de mejorar y de salir de la pobreza. No cabe duda que un entorno internacional favorable será decisivo. Por ejemplo, ayudando con el tema de la inmigración.

Actitudes antes de y después de

El comportamiento de las personas es muy variado, incluso la misma persona puede tener comportamientos distintos en situaciones similares. Pero hay un tipo de comportamiento muy extendido que se da antes de y después de que algo suceda.

Hay gente que antes de tomar una decisión o antes de que suceda algo mantienen una actitud tranquila, no clara, no directa, no mandatoria. Para no mojarse. Para no poder ser acusados de haberse equivocado si algo sale mal. Pero en cuanto las cosas suceden, y si se acomodan a lo que tibiamente habían indicado, explotan y tienen una decisión envidiable. ¡Ellos ya sabían lo que iba a pasar! ¡Y no se les hizo caso! ¡Ya lo habían dicho antes! Unos genios, la clarividencia hecha persona. Lástima que esa misma decisión no estuviera presente para convencer antes a los demás.

¿Por qué esa falta de humildad? ¿Por qué esa exposición al ridículo? No cabe duda que todo el mundo que ha visto la jugada de cerca se da cuenta de su treta. Pero habrá algún incauto que les crea y que incluso les tenga por auténticos gurús.

Pasa en todos los ámbitos de la vida, desde las pequeñas decisiones del día a día, pasando por proyectos más o menos grandes y hasta en el análisis de las crisis de países.

Creo que hay que ser firme y tratar de analizar las cosas antes de que sucedan. Razonando por qué se elige una solución o un camino. Ahí es donde se debe demostrar carácter y fuerza. Siempre con humildad y honestidad.